Total e irrevocablemente enamorado.

Capítulo IX: El verdadero Edward.

Isabella:

Todo a mi alrededor estaba oscuro, me sentía débil, pero en paz, era como no estar en… el limbo, pero lamentablemente esa sensación no duro mucho ya que empezaba a sentir como un liquido dulce se deslizaba por mi garganta, lentamente recupere un poco mis fuerzas.

Al abrir los ojos lo primero que veo es a un hombre mayor, canoso y rechoncho, con un vaso de agua en una mano y una cucharilla en la otra sentado en la orilla de la cama en la que me encontraba recostada, lo extraño era que no eran almohadas en lo que me encontraba recostada, por el contrario era cálido y de un olor exquisito y masculino, me tense la percatarme de quien se trataba, me daba asco al siquiera sentir que su pecho era lo que sostenía mi espalda en esos momentos.

El hombre mayor el cual deduje era el médico, se alegro mucho al verme despierta, le pidió algo a lo que no le preste mucha atención a las criadas que estaban allí. Todos salieron tras de él y en cuanto cerraron la puerta, no aguante más el hecho de que ese ser tan vil como para ser capaz de usar a una persona sin importarle sus sentimientos para su beneficio, no era más que ser vil y sin sentimientos, y me intente erguirme para separarme lo más pude de él.

-Quita tus malditas manos de mí, inmediatamente, no quiero que me toque,- le susurre, dado que en susurros era lo más alto que podía hablar en ese momento,- no quiero siquiera cruzarme en lo que me resto de vida, y si en algún momento tenemos que estar juntos, será simplemente por ese momento, del resto no quiero ni siquiera escuchar tu voz. Por lo que…-hice una pausa respire profundamente- LÁRGATE AHORA MISMO DE ESTA MALDITA HABITACIÓN.- le grite con veneno en la voz.

En cuanto esas palabras salieron de mi boca, él se tenso y quito rápida pero delicadamente la mano que tenía en mi mejilla, de la que no me había percatado, se levanto y sin volverse salió de la habitación.

En los siguientes días, los tuve que pasar encerrada en la habitación por ordenes del médico, en ese tiempo empecé a entablar conversación con las criadas, Ángela una de ellas era con la que más hablaba, siempre que me llevaba la cena. Una noche y sin pensarlo le pregunte.

-Ángela, ¿Cómo era el señor antes de que su anterior esposa muriera?- la chica se quedo pensativa un rato y luego contesto.

-El señor Edward era muy amable y… feliz, él amanecía cada mañana con una sonrisa, nos saludaba a todos sin importar que fuéramos sus empleados, un esposo maravilloso con la señora Tanya, de hecho como a ella le gustaban mucho las rosas blancas él mando a sembrar por todo el laberinto y los jardines dichas rosas, nunca había nada más importante que las peticiones de la señora para él, les encantaba cabalgar juntos, tiempo después de haberse casado ella quedo en estado de él, pero ella era muy antojosa y caprichosa, y cuando la señora tenía como siete meses se le antojo de salir a cabalgar con el señor, ese día fue cuando la señora murió por una caída del caballo, el médico solo le dio una opción al seño tenían que secar a la criatura o si no se moriría en poco tiempo, luego de eso el señor no volvió a ser el de antes, jamás volvió a saludar a nadie, sus ojos siempre están apagados y tristes, no habla sino solo lo necesario, y su única meta era tener a la niña Josefit con él.

-Pero ¿Por qué no se la dieron sino hasta tres días después de que yo llegara?

-Fue una exigencia del señor Denaly, si no se casaba de nuevo, no le devolverían a la niña.- hizo una pausa para luego hablar muy bajito como si fuera un secreto- hay quienes dicen que la niña no es del señor Edward.- me quede atónita al escuchar esa frase, y Ángela aprovecho para retirar la bandeja y dirigirse a la puerta, en la que se detuvo de espalas y con la cabeza baja.- por favor señora no le diga a nadie que yo le conté esto, si el señor se entera me despedirá y … necesito mucho este trabajo y…

-No te preocupes, yo no diré nada, la última vez que hable con el señor fue hace algunos días desde que el médico estuvo aquí y de seguro no voy a tener que verlo sino hasta que allá algún visitante en el palacio en el que tengamos que aparecer los dos,- dije sonriente.-y muchas gracias por la información que me has dado.

Al siguiente día muy temprano me levante de la cama, ya era hora de que me levantara de allí y me encamine hacia la ventana y corrí las cortinas para así recibir el hermoso sol de la mañana, luego de un rato cuando ya los ojos se me acostumbraron a la luz puede ver desde arriba el extenso laberinto de muros verdes y adornados con rosas blancas las cuales de veían como puntos desde la distancia a la que me encontraba y extrañamente sentí unas gana increíbles de recorrerlo…

Hola, a todos mis seguidores amados, aquí les dijo un nuevo capi. Besos y saludos… y no se olviden de dase una pasadita por mis otras historias "El regreso de Edward", "Vuelve a mí", "Luchare por tu amor" y "Recuperando el amor" ni de comentar en todas… ya que eso me inspira a seguir escribiendo estas historias para ustedes ¡XD!.

Perdon por la tardansa pero es que no estaba en mi casa y no tenia ni siquiera la memoria en la que tengo la historia, sorry espero que les haya gustado y prometo actualizarles lo mas pronto posible…. Chairo besos.