Título: La primera vez...

Fandom: Gokusen

Pareja: Sawada Shin/Yamaguchi Kumiko (Shinkumi)

Notas: Gokusen no me pertenece, es propiedad de Morimoto Kozueko

Advertencias: Spoiler del manga

Capitulo 10: Seguridad

Kumiko estaba frente al espejo del baño, con la peluca del disfraz para atrapar al ladrón puesta. Hizo varios gestos, se miró desde distintos ángulos, actúo como una "rubia"; pero no lo veía.

"¿De qué se reía?". Porque pudo sentirlo. No lo escucho, ni lo vio, pero tan seguro como que esa peluca era falsa que Sawada se había reído.

Su cabeza miraba abajo, su mano tapaba su boca y sus hombros se sacudían. Estaba riendo.

Ella consideraba que le quedaba bastante bien. Podría pasar por una anfitriona si se lo proponía. Tal vez no fuera conjuntada con el chandal, pero no le dio tiempo a prepararse ropa más apropiada. Además, tenían previsto perseguir al ladrón y eso no podía hacerlo con tacones. Bueno, podía pero era poco práctico.

Por suerte todo salio bien. Atraparon al ladrón y, aunque la policía no se disculpó – esos sucios perros no tenían modales – sus chicos quedaron como héroes. Además de publicidad favorable para el centro. Todo un puntazo.

Ahora, de nuevo frente al espejo, esta vez de su habitación, Kumiko se maquilla discretamente y se viste con unos vaqueros ajustados y una ligera blusa. En casa no hace frío, pero esta ropa hubiera hecho que se congelara en la calle. No sabían el tiempo que tendrían que esperar hasta que el ladrón apareciera y no le apetecía coger un enfriamiento, así que la chaqueta del chandal permaneció en todo momento abrochada. Ahora, tan solo con la frusa, sus pequeños pero hermosos pechos se podían imaginarse bajo ella. Se pone unos zapatos de tacón y baja al salón.

Sus chicos están reunidos en el porche, tomando las últimas horas de sol de la tarde; unos juegan, otros leen, otros platican y, los más entusiastas, luchan en el patio. El sonido de sus pasos resonaba sobre la madera del suelo, por lo que todos habían dejado sus actividades para conocer a la invitada que estaba a punto de enturbiar su tranquilidad.

Una joven rubia, pequeña y bien formada, de largas piernas y sonrisa radiante les miraba desde el umbral. Todos se asombraron, no era una belleza, pero sin lugar a dudas era atractiva y agradable a la vista. Dejando sus quehaceres, acuden a darle la bienvenida.

Kumiko se sorprende por el recibimiento y se alegra de que sus muchachos estubieran de acuerdo con ella. El rubio le sentaba bien.

-¡Io! ¿Qué hacéis? - pregunta alegre y, por un momento, parece que nadie sabía que responder – Espero que no os encontréis haciendo el vago como siempre.

Todos reaccionan de forma exagerada y salien corriendo. Y aunque Kumiko no comprende las últimas miradas que le lanzaron, esta segura que debía de tener un buen aspecto. "¡Ja! Cómete esta Sawada!" Una lástima que no pudiera ir vestida así a dar clases, y así hacerle comer su burla.

Es la primera vez que Yamaguchi Kumiko lamenta no estar con Sawada Shin... No será la última.