El profesor entro al salón en completo silencio, sobre su escritorio dejo su computadora y la conecto al proyector.
—El fin justifica los medios*, frase atribuida a uno de los teóricos políticos más influyentes del Renacimiento —comenzó mirando a sus alumnos cuando en la pantalla apareció dicha frase—. ¿Alguien me puede decir de quien estoy hablando?
Varios alumnos, entre ellos Isabella, alzaron la mano; el profesor, sentado sobre el escritorio, señalo a Isabella con una sonrisa alegre por verla de nuevo en su clase.
—Nicolás Maquiavelo* —respondió la chica con seguridad.
—Así es, Nicolás Maquiavelo. Bienvenida de vuelta, señorita Swan —le dijo. Bella sonrió dedicándole un asentimiento. El profesor cambio la imagen en la pantalla mostrando un retrato del teórico.
Bella tuvo que quedarse todo un mes en Los Ángeles debido a los permisos de los sets; pero fue un gran mes para ella gracias a su aun reciente noviazgo con Edward. Había regresado a Cambridge como una chica completamente nueva, segura de si misma, con una luz brillante alrededor de ella que hacía que todos los que se toparan con ella sonrieran sin poderlo evitar; ni siquiera James podía resistirse a ese buen animo que irradiaba su ex novia, aunque claro, se amargaba cuando pensaba en el causante de sus sonrisillas tontas.
El profesor dio por terminada la clase dos horas después, Bella y sus amigas salieron del salón con mucha tarea anotada en sus libretas, agendas y celulares. Felix estaba, como siempre, esperando a Bella en la puerta.
—Vamonos, gorila —le dijo Bella sonriendole.
—Vamonos, flaca —respondió él quitandole las carpetas de los brazos.
—¿Vienen, chicas? —pregunto ella a sus amigas.
—¿A donde vas? —inquirió Angela.
—A Londres —respondió. Sus amigas la miraron con una ceja alzada pidiendo más información. Bella suspiro—. Voy a acompañar a Edward a Cannes.
La película que Edward y Jane protagonizaban, formaba parte de la selección oficial del festival de Cannes, la premiere sería en esa semana y Margaret les había dicho a su hermano y su cuñada que era una ocasión perfecta para presentarse oficialmente como pareja. Ni a ellos ni a sus representantes les había gustado esa idea aunque no pensaban que fuera mala, era solo que la relación tenía poco más de un mes y les parecía demasiado precipitado hacerla oficial en una ocasión tan importante, hablada y mediática.
Finalmente, después de hablarlo mucho entre ellos dos y llegar a un acuerdo con Carmen y Stefan, Bella fue incluida en la lista de invitados a la premiere, teniendo aun grabada en la mente la severa orden de los representantes: ser discretos.
—¡Sabía que harías eso! —exclamo Tanya.
—¿Es lo único que dirás? —inquirió Bella enredando sus brazos con los de sus amigas.
—Es que no se que más decir —le dijo la rubia—. ¿Estas segura de que quieres hacerlo?
—Si... Creo —respondió. Suspiro—. No se. Es un paso muy importante en la carrera de Edward y quiero estar con él, necesito estar con él. Jamás me perdonaría si me lo pierdo.
—Bien, entonces ayudaremos a Jacob a que te veas como una verdadera diosa —le dijo Angela. Bella rió. Caminaron al beetle azul y mientras Tanya y Angela subían, Bella se cambiaba los tacones nude por unos flats del mismo color ya que había descubierto que manejar con tacones no era muy buena idea. Felix tomo las zapatillas y le cerro la puerta cuando ella se subió.
—Carmen y Jacob te están esperando en el hotel de siempre —le dijo. Bella lo miro con los ojos desorbitados.
—¿Carmen?
—Tiene alfombra roja hoy, la rueda es en el hotel, además de que su muchacho se esta hospedando ahí.
—¿Paparazzi?
—Muchos.
—Okey.
—Vamos detrás de ti. Con cuidado.
—Nos vemos allá.
Bella arranco y salio acelerando de la Universidad.
—¡Oh no, Tanya, ni se te ocurra subirlo! —le dijo Angela. La rubia tenía el celular en la mano, con los dedos en el teclado táctil, ella miro a sus amigas y sonrió ampliamente. Bella bufó unas risitas.
—Ayúdame aquí, Tanya. No necesito que las fans de Edward con instinto de asesino sepan donde estoy.
Tanya y Angela rieron.
—No seas paranoica, Bells. Ellas no van a estar al pendiente de lo que nosotras hacemos —le dijo Tanya. Bella la miro de soslayo—. ¿O si?
—Haz la prueba —respondió dándole su celular—. Sube algo sin mencionarme a mi y revisa Twitter.
—Okey —acepto. Apoyo el celular de Bella en su regazo y con el suyo escribió "En camino a Londres" acompañado de una foto de la carretera. No menciono ni a Angela ni a Bella y lo envió, a los diez minutos decidió revisar la cuenta de Twitter que creo Carmen para vigilar a las fans y de la cual ella, Bella y Felix tenían la contraseña.
En todo el timeline habían capturas del estado de Tanya en Facebook, algunas lo mostraban como prueba de que Bella asistiría a la premiere de Cannes, otras como una simple salida entre amigas, las más neutrales —y que parecían ser fans de todo Hollywood— juraban y perjuraban que Bella iría a la premiere de esa noche, pero eran muy pocas quienes no lo asociaban a Bella y no participaban a la controversia que eso causo.
Bella miro a su amiga riendo.
—¿Viste? —le pregunto.
—¡Jesús! Bella, ¿a que te fuiste a meter?
Ella se encogió de hombros.
—No es tan malo. Ellas solo necesitan saberlo todo por que están acostumbradas a eso. Edward es cero discreto, no sabe guardarse cosas, y ese es un tremendo problema en el cual ya estamos trabajando.
—Ellas los van a odiar cuando se empiecen a guardar cosas —rió Angela.
—Ya nos odian por que ninguno de los dos ha confirmado algo.
—¿Como que no han confirmado? ¿Y esa foto de Instagram que subió Edward donde dice que te ama?
Bella rió.
La noche que llego Eric a la casa, Edward y Bella jugaron un poco en la cama, nada sexual solo simples juegos de cosquillas que terminaron con ellos abrazados y una foto inmortalizada en internet que revoluciono a las fans y a la prensa la hizo difundir rumores de un posible compromiso. Edward y Bella decidieron jugar un poco con los medios al hacer pasar un anillo de plástico —que por cierto a la chica le quedo bastante grande— como el anillo de compromiso más original de todos los tiempos. La prensa se volvió loca pero las fans entendieron el chiste y el sarcasmo tan pronto como vieron el pequeño objeto en el dedo corazón de Bella y la amaron por su perspicacia y sentido del humor.
La foto, aunque era una confirmación explicita, no contó para las fans pues ellas esperaban algo salido de la propia boca de su ídolo o en su defecto una aparición juntos en la alfombra roja, que era la forma en la que las parejas de Hollywood se volvían oficiales.
—Eso no contó —dijo Bella—. Quieren algo más oficial y que no se pueda borrar.
—Están locas —soltó Angela.
—Si, un poquito —coincidió Bella.
En cuanto llegaron a Londres, Felix se comunico con Bella para decirle que no bajara del coche hasta que el estuviera ahí para ayudarla, pero la chica se negó pidiéndole que la dejara sola con los paparazzi.
—¿Segura, flaca? —le pregunto.
—Totalmente. Si te necesito te aviso, ¿de acuerdo?
—Esta bien. Te esperaremos afuera del hotel, si crees que no puedes salir solo llámame y entrare a recogerte.
—De acuerdo —respondió y colgó.
—¡Bella! -chillo Angela.
—Solo no se detengan, miren hacia abajo, no respondan a nada y caminen lo más rápido que puedan, ¿de acuerdo?
—Okey -respondieron las dos.
—Y por lo que más quieran: no entren en crisis.
Bella se detuvo frente al hotel donde Carmen y Jacob la esperaban. Felix no exagero, en verdad habían muchos paparazzi ahí, suficientes para tener sospecha de un posible aviso; todos ellos se lanzaron a ella cuando bajo de su beetle, con el celular y las llaves del coche en las manos; gritaron preguntas y dispararon fotografías sin parar. Tanya y Angela caminaban detrás de ella siguiendo los consejos que les dio. Felix estaba fuera de la camioneta, dispuesto a correr cuando viera que alguna de ellas necesitaba ayuda, pero no fue así, las tres entraron al hotel sin morir en el intento y fueron al elevador con la misma entereza, se subieron a este y por fin se permitieron respirar con tranquilidad.
—Santo Dios —murmuro Tanya abanicándose con la mano—. ¿Como lo soportas?
—Tengo que hacerlo —respondió. El elevador llego al piso de la habitación donde Jacob la esperaba. Las puertas se abrieron y Bella alzo una ceja al ver a Carmen, su representante la miro con sorpresa.
—Ya iba a bajar por ti —le dijo—. Vamos.
—¿Te dijo Felix que...? —le pregunto cuando caminaban a la habitación.
—Si —la interrumpió—. Me sorprende que lo hayas hecho, pero no escuche gritos así que te felicito.
—Gracias.
Jacob las esperaba con cinco vestidos preparados. De alguna manera se entero que Edward usaría un traje azul marino, así que todos los vestidos eran de ese color. Bella no se sorprendió, pues ella misma acompaño a Edward a comprar su traje y esperaba que Jake hiciera algo así cuando se enterara así que le gusto encontrar que su estilista había pensado en ella.
—De acuerdo, vamos a cambiarte mientras ellas preparan la computadora. Literalmente, tu novio me rogó para que lo hiciéramos participar -le dijo Jacob. Ella rió.
—Esta bien —respondió entre risitas. Entraron a la otra habitación—. Ese es lindo —dijo señalando el vestido estilo diosa griega de raso azul marino.
—Me alegra que te guste por que se lo quite a otra de mis chicas. Aprecialo, muñequita.
—¡Oh, Jake! —rió—. ¿Por que lo hiciste?
—Por que ella no ira a Cannes, cariño.
Bella rodó los ojos. Se desvistió y dejo que Jacob le colocara el vestido, mientras afuera Tanya, Angela y Carmen lidiaban con el skype para que Edward pudiera ver a Bella probándose los vestidos.
—De acuerdo, chicas, inicien la videollamada —dijo Carmen con la computadora en las manos. Tanya pidió la llamada la cual fue aceptada casi de inmediato-. Hey, niño -dijo Carmen ajustando el enfoque de la cámara.
—Hola —saludo Edward—. Justo ahí, Carmen, puedo verte en alta definición la nariz —soltó el chico haciendo reír a las amigas de Bella.
—¡LO TENEMOS! —anuncio Angela—. ¡Y a ese ácido humor del que hablamos hace un rato!
—¡Ya vamos! —respondió Bella entre risas.
—¿Ácido humor? —pregunto Jacob.
—Ya lo conoces —dijo Bella—, no puede quedarse callado.
—¿Lista?
—Sip.
Salieron a la sala de la habitación donde ya los esperaban. Renee estaba entrando en ese momento a la habitación.
—Disculpen, disculpen. Es casi imposible entrar al hotel —dijo saludando a todos. Se coloco frente a la computadora y le sonrió a Edward—. Hola, querido.
—Hola, Renee —respondió Edward saludándola con la mano.
Renee se sentó a lado de la computadora para que Edward viera a Bella. Los ojos de Edward se ampliaron cuando la vio y articulo un "¡oh!" que la hizo reír.
—¿Que te parece? —le pregunto Bella balanceando las caderas.
—Te ves fantástica, nena. Solo tenemos un pequeño problema...
—¿Qué? —inquirió Bella.
—Jane usara uno igual en rojo —dijo.
—¿Ah si? ¿Y tu como sabes?
Edward rió.
—Esmerald fue lo suficientemente atenta para enviar un memo a todos en donde exigía que nadie más utilizara el color rojo y un vestido como el de Jane.
—¡Siguiente! —exclamaron Tanya y Angela. Bella tomo los costados de la falda y la levanto un poco para no tropezar con ella al caminar. Entraron a la otra habitación y Jacob le ayudo a cambiarse el vestido por otro largo con mangas y escote en V hecho enteramente de lentejuelas azules. Bella torció el gesto cuando se vio en el espejo.
—Esta fue una recomendación de Carmen, creo que lo vio alguna vez en el festival -le dijo Jacob.
—No me gusta —declaro.
—¿Por que no sales para que lo vea y cambie de opinión?
—Esta bien —respondió. Salieron de la pequeña habitación y al verla todos torcieron el gesto.
—Jacob, ¿como le pones ese vestido a mi niña? —reclamo Renee.
—Carmen lo eligió.
—¡Carmen! —grito Edward.
—¡Lo siento! Creí que se le vería mejor.
—Nena, otro.
—¡Gracias! —exclamo Bella y regreso a la habitación.
El siguiente fue el elegido. Con su forma de trompeta y sus transparencias le daba a Bella el toque atrevido que tanto quería y se equilibraba gracias a la falta de escote lo que prevenía de posibles criticas por tanto descaro, era el cinturon dorado lo que daba un toque de color al azul marino que combinaba a la perfección con el traje de Edward.
Si bien no iban a poder llegar ni salir juntos del teatro, nadie iba a tener duda alguna del lugar que Bella tendría esa noche.
Carmen hizo que Felix subiera mientras Jacob guardaba el vestido en un protector blanco y Bella se despedía de Edward quien ya estaba por aterrizar en Cannes para asistir a las diferentes fiestas que se llevan a cabo durante el Festival. Felix entro a la habitación y se llevo el vestido y la caja de los zapatos, Bella cerro la conversación con Edward después de hacerlo prometer que no se iba a meter en problemas en todas esas fiestas.
—Llamare a la Universidad para avisar a tu asesor que no te presentaras el viernes —le dijo Carmen a Bella mientras caminaban por el pasillo al elevador—. Antes de que lo olvide, mi chico de hoy también participa en la película de Edward así que no voy a poder acompañarte, pero Vera va a estar contigo y Marcus también.
—¿El me va a acompañar?
—Si. No quisimos que algunos tomaran esa aparición como una promoción a la serie así que Emmett quedo descartado.
—¿Y Carlisle? —pregunto.
—Mucha polémica, Bells. Hubiera estado bien para dar a entender que la familia te quiere que es más o menos lo que las fans esperan, pero desgraciadamente su relación con Esmerald y Jane es tan arraigada que al mencionar al hombre tu recuerdas a ese par —dijo. Bella torció el gesto asintiendo—. No, Bella, mientras menos relacionada estés con ellas, mejor.
—Esta bien —respondió Bella—. Solo no se te olvide que queramos o no, Carmen, están ahí; el día de la fiesta Carlisle dijo que no iban a ir y se aparecieron.
—¿Te arruinaron la noche, niña? Dime, ¿Edward no te pidió que fueras su novia?
—¡Pero estuvieron ahí!
—Bells, cálmate. Vamos a tener que lidiar con ellas, no tenemos otra opción, solo tenemos que evitar que tu nombre aparezca junto a los de ese par, ¿de acuerdo?
—Cuando se confirme todo, nuestros nombres aparecerán juntos más veces de las que quisiéramos —rió Bella—. Ya nos vamos.
—Maneja con cuidado, me llamas cuando llegues a tu casa.
—Sip —respondió. Subio al elevador que ya ocupaban su mamá, Felix, Tanya y Angela, se despidió con la mano de su representante y le dedico una ligera sonrisa cuando ella le respondió.
A los pocos minutos ya estaban en el lobby donde Caius los esperaba para recoger el vestido y los zapatos que se irían en la camioneta; los paparazzi no se habían ido por esperar a Bella y averiguar el por que estaba ahí, pero no obtuvieron más que especulaciones gracias al protector del vestido. La premiere estaba a pocos minutos de iniciar y la presunta asistencia de Bella fue desmentida cuando ella arranco su coche y manejo con rumbo a la carretera que la llevaría de regreso a Cambridge, mientras que su viaje a Cannes se confirmo aun más.
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Bella estaba sentada en su cama con la laptop entre las piernas mientras terminaba su tarea y miraba las fotografías que los paparazzi tomaron de Edward en la terminal del aeropuerto y sonreía cada que encontraba la pulsera de caucho negro que comenzó a usar solo días después de que su noviazgo se hiciera oficial, era como su manera secreta de decir que no era un hombre libre, así como el collar que Bella siempre llevaba consigo.
Renee abrió la puerta de la habitación y entro llevando un plato con un emparedado, Bella le sonrió a su mamá.
—Como no bajaste a cenar, te traje una merienda —le dijo.
—Gracias, mami.
—¿Como va esa tarea? —le pregunto sentándose en la orilla de la cama.
—Ya casi termino. No fue mucha así que...
—Hubieras terminado antes si no te la pasaras contemplando a tu novio —le dijo Renee con una sonrisa socarrona. Bella lanzo unas risitas—. No hemos platicado desde que volviste, mi vida, ¿como van las cosas en el estudio?
—El estudio es una locura, pero esta bien, de otra forma aun seguiría allá.
—Cierto... ¿Y personal?
Bella le dedico una mirada especulativa.
—¿Que quieres saber?
—Bueno, lo que sea que me diga que estas feliz. Escuche lo que Carmen y tu hablaron en el hotel y debo decirte que no me gusto. ¿Qué pasa con Esme y Jane?
Bella suspiro.
—Son la madrastra y la hermanastra de Edward, una de ellas su ex novia, se auto declararon mis enemigas después del cumpleaños de Maggie y no hay un solo minuto en la familia que no estén presentes como una plaga... Son muy frustrantes.
—Y el viernes...
—El viernes voy a apoyar a mi novio y es todo —declaro—. No voy a dejar que me arruinen la noche. Con la fiesta de Maggie lo quisieron hacer pero no lo lograron, y el viernes no sera la excepción.
—Esa es mi hija que puso en su lugar a un chico frente a mil más —dijo Renee—. ¡Oh, por cierto! Hablando de James, te estuvo llamando.
Bella rodó los ojos.
—¿Y ahora que quiere?
—Lo mismo de siempre: hablar contigo. Y me parece que no dejara de molestar hasta que lo confrontes, así que...
—Pero no quiero.
—Lo único que tienes que hacer es aclararle que ya tienes novio, mi amor.
—Como si eso lo fuera a detener. Lo que él quiere es que regresemos, mamá, y ya no se como decirle que yo no.
—Todos en el pueblo lo hemos visto pasearse con la hija del doctor Sutherland durante el tiempo que estuviste en Estados Unidos, créeme que no pasaba un día sin que no lo viéramos darse vueltas por el vecindario presumiendo a la pobre chica, cuando estaba solo venía a buscarte y nos rogaba que en cuanto llegaras te diríamos que fueras a buscarlo. Tu papá en serio la última vez lo recibió con la escopeta.
—¡NO! -exclamo Bella entre risitas.
—Si. En defensa de mi esposo, ya que tengo que hacerlo, la estaba limpiando.
—No le dijo que la iba a probar con él, ¿verdad?
Renee rió.
—James salio corriendo cuando le estaba poniendo la manzana en la cabeza.
Bella bufo y dejo salir fuertes carcajadas, las cuales fueron secundadas por su madre.
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Bella estaba en la biblioteca junto a su grupo de estudio junto al cual tenía que presentar un trabajo a final de semestre en cada materia; al ser asignado por los profesores, Bella no estaba junto a Tanya y Angela, las habían separado para evitar cualquier tipo de distracción; en su lugar estaba junto a Victoria. Y eso era peor que tener a sus amigas gritándole en el oído. Aunque no estaban oficialmente enemistadas, si había tensión entre ellas, y sus compañeros esperaban algún confronta miento que, hasta ahora, no se había presentado.
—Demonios —exclamo uno de los chicos—. ¿Alguien recuerda cual era el diccionario que ocupamos para el glosario?
—Yo iré por el —ofreció Bella poniéndose de pie. Tomo su celular de la mesa y fue hacia los estantes de política. Hubiera podido quedarse en su lugar pero no dejaba de sentir la mirada martillante de James sobre ella y quería escapar de ahí. Mientras buscaba el diccionario en los estantes, James se acerco a ella y tomo otro libro, Bella lo ignoro y siguió buscando el diccionario que quería.
—Hola, Bella —la saludo con galanura.
—Hola —respondió ella con voz neutral.
—Hace mucho que no hablamos. ¿Como estás?
Bella iba a responder por pura cortesía pero Victoria de adelanto, exclamo el nombre de James con voz baja mientras se acercaba a ellos, le coloco las manos sobre un hombro.
—James, ¿que crees? Mi papá acaba de llamar. Lo invitaron al Polo* el domingo y nos quiere llevar a todos. Vas a venir, ¿verdad?
Bella encontró el diccionario, lo saco del estante y regreso a la mesa al tiempo que recibía un mensaje de Carmen.
Cambio de planes. Te necesito mañana en París. Marcus me pidió que te agendara en mi premiere de mañana. Vente ya mismo. Trae a quien quieras.
Bella rodó los ojos dejando el libro frente al chico que lo pidió.
—Lo siento, tengo que irme —dijo escribiendo una respuesta para Carmen—. ¿Me envían el trabajo por correo? —pregunto por fin mirándolos.
—Claro, Bella. Nos vemos.
Ella asintió y envió el mensaje.
Te llamo.
Su celular vibro en su mano cuando recogía sus cosas y sonrió al ver el nombre de Edward en la pantalla.
—Hola —lo saludo con voz coqueta colgándose el bolso en un hombro.
—Hola, nena hermosa —respondió él—. ¿Como esta la chica más maravillosa del mundo?
—Mal —dijo tomando sus carpetas en su brazo libre. Se despidió de sus compañeros con la mano y salio de la biblioteca.
—¿Por que esta mal mi novia preciosa?
—Por que te extraño.
—Yo también te extraño, mi amor. Solo tres días, nena.
—Si, bueno. Iré mañana a una premiere de Carmen —soltó dándole sus carpetas a Felix. Sus amigas se levantaron de la banca en la que estaban y la siguieron.
—¿Ya tan pronto?
—Ay si —mascullo—. Pero me voy a llevar a las chicas —dijo. Sus amigas la miraron con felicidad.
—Muy bien, nena. Hey, antes de que lo olvide, mi mamá esta pidiendo conocer a tus padres.
—Si, a mi también ya me dijeron eso —rió la chica—. ¿En Cannes?
—No se si sea lo correcto. Stefan dice que con toda la especulación de los fans, la prensa va a estar sobre nosotros. Estábamos pensando regresar a Cambridge después de que haya terminado las entrevistas. ¿Crees que haya algún problema?
—Para nada. Mi mamá se pondrá feliz, te lo aseguro.
—Entonces, hablare con mi madre. Y antes de que preguntes, mi vida: no, Carlisle y su manada no van a ir.
Bella suspiro con alivio.
—Que bueno. Cendre suficiente de ellas el viernes.
Edward rió.
—Yo igual.
Hablaron hasta que Bella, las chicas y Felix llegaron al estacionamiento, ahí Bella se despidió de su novio pues iba a manejar, sus amigas y ella se subieron al beetle.
—Hagan maletas y si necesitan vestidos, tenemos tiempo para ir a Londres, pero no se tarden —les dijo Felix a Tanya y Angela—. Carmen nos necesita en París hoy mismo.
—¿Nos vamos a ir en coche? —pregunto Bella.
—No, en avión. Ya reserve boletos.
—Esta bien.
—¡Muévanse! Nos vamos a Londres en una hora y media.
Bella piso el acelerador y salieron volando de la Universidad, detrás de ellas iban Felix y Caius intentando alcanzarlas por la velocidad que la chica había tomado.
Dejo primero a Angela y después a Tanya, cuando llego a su casa subió corriendo a su habitación dejando que Felix informara a Renee del cambio de planes. Bella se cambio el vestido que uso para la Universidad, por unos jeans blancos, una blusa nude y unas flats del mismo color para viajar en avión, guardo los zapatos del vestido de Cannes en la maleta que no desempaco cuando volvió de Estados Unidos, además de otro par que encontraría la manera de usar al día siguiente, saco el protector del vestido azul marino y lo tomo con una mano, mientras que con la otra sostuvo una chaqueta blanca, una pashmina beige y su maleta rosa y salio de su habitación.
—¡Felix, ayúdame! —grito hacia abajo. Su enorme guardaespaldas subió y tomo la maleta y el vestido con sus grandes manos y bajo lentamente con Bella detrás. Renee le sonrió a su hija—. Nos vemos, mami.
—Buen viaje, cielo. Me llamas cuando estén instaladas en el hotel.
—Lo haré.
—Flaca, vamonos.
—Deséame suerte —le pidió Bella a su madre mientras salían de la casa.
—No la necesitas, cariño, todo saldrá bien. Salúdame a Edward y a su madre y hermana cuando los veas.
—Por supuesto.
—Y recuerda lo que me dijiste anoche. No dejes que te intimiden, ¿de acuerdo? Demuéstrales de que estas hecha, ¿esta bien?
—Si —respondió ella sonriendole a su madre. Se besaron las mejillas y la chica salio de la casa detrás de su guardaespaldas que ya había metido las maletas al coche, la ayudo a subir y le cerro la puerta. Caius acelero después de que Felix haya ocupado el asiento del copiloto, pero en ese momento, Bella recordó lo que había estado hablando con Edward—. Deten el auto —ordeno.
—Guapa, estamos contra reloj —le dijo Caius.
—Ya se. No me tardo nada —dijo. Se bajo del auto y corrió hacia su confundida madre.
—Hija, se te hace tarde —la regaño.
—Esto urge. Hable con Edward cuando salí de la Universidad y me dijo que Elizabeth quiere conocerlos a ti y a mi papá. Stefan aconsejo que fuera aquí, pero creo que todavía lo vamos a discutir Edward y yo.
—Niña, eso pudiste decírmelo por teléfono. Vete ya, después me dices en que quedaron.
Bella resoplo y volvió a la camioneta negra, le dio un golpe a Felix cuando lo vio reír. Renee lanzo un gritito y rió por la cara del guardaespaldas de su hija.
—Flaca, flaca; pero los huesos pesan —masculló él después de subir a la camioneta. Bella sonrió mordaz.
En menos de dos horas ya estaban en Londres con Tanya y Angela. Si bien ninguna de las tres eran completamente adeptas a las compras, si les gustaba pasear por las tiendas, probarse ropa y salir con las manos llenas de bolsas, y ese momento no fue la excepción.
Tanya y Angela fueron las primeras en encontrar atuendos. Angela eligió un vestido corto de mangas color negro con encaje, zapatos altos de punta cerrada bicolores: de la punta a la mitad de la planta eran negros, después se degradaba a plateado; además de un clutch plateado. Tanya compro una blusa negra de manga larga y una falda dorada abombada; no encontró zapatos que fueran con el outfit y el clutch dorado de lentejuelas pero Bella la rescato al prestarle uno de los pares que llevaba "por si las dudas".
Bella tardo un poco más por que ella tenía más presión sobre sus hombros. Era su primera alfombra roja, su primera aparición frente a la prensa, debía estar vestida apropiadamente. Necesitaba algo que la hiciera ver joven, adorable, que gritara su clase, gracia y elegancia. Un perfecto adelanto de lo que el mundo vería en Cannes. Así que, finalmente, escogió un vestido metálico que lanzaba brillantes e hipnotizantes arcoiris a la luz, con escote modesto que compensaba la —muy— corta falda que apenas si cubría justo lo necesario y amenazaba con no ser completamente segura por su forma abombada. Un par de sandalias altas negras que empaco le parecieron perfectas para ese vestido. Su collar de llave luciría increíble en el vestido y unas pulseras que encontró en una tienda le darían el toque perfecto a su look.
Con el vestido puesto salio del probador recibiendo sonrisas aprobatorias por parte de sus amigas y su guardaespaldas. Algo que no necesitaba por que el vestido le convenció desde que lo vio colgado.
—¿Se lo enviamos a Edward? —le pregunto Tanya.
—Nop. Quiero sorprenderlo.
Nadie refuto. Definitivamente Edward se sorprendería cuando la viera.
*Es una frase hecha existente en varios idiomas modernos y que tiene aplicación en la política, los negocios o en cuestiones éticas. Significa que cuando el objetivo final es importante, cualquier medio para lograrlo es válido. La frase es atribuida al filósofo político italiano Nicolás Maquiavelo, aunque en realidad la frase la escribió Napoleón Bonaparte en la última página de su ejemplar del libro "El Príncipe" de Nicolás Maquiavelo.
*Nicolás Maquiavelo (Florencia, 3 de mayo de 1469 - ib., 21 de junio de 1527) fue un diplomático, funcionario público, filósofo político y escritor italiano, considerado padre de la Ciencia Política moderna. Fue asimismo una figura relevante del Renacimiento italiano. En 1513 escribió su tratado de doctrina política titulado El príncipe, publicado póstumamente en 1531 en Roma.
Hola. De vuelta con un nuevo cap, espero les haya gustado y me lo hagan saber en un review. Nos leemos en el siguiente :*
