Aanonim77: Sinceramente, no tengo ni idea. Es Tony Stark, yo dejé de cuestionarme absolutamente todo lo que hace desde la primera película. xD jajaja

Es genial, qué forma de bajarle los humos, ¿eh? La verdad es que es ingenioso para poner apodos y jugar con los nombres (apellido, en este caso); yo lo escuchaba en las películas en las que aparece y me meaba de la risa. Lo que siempre me llamó la atención también es que a Pepper nunca le suelta ninguno. En fin, es lo que tiene el amor, aunque fuera inconsciente durante tanto tiempo...

¿Cuándo? No lo sé, la verdad. De momento, no puedo decirte más, porque voy a traducir los capítulos que me quedan de InterestingGirl muy pronto y estoy en las mismas que tú, pero bueno, que por lo poco que estoy viendo (nada más que tres capítulos adelantada), te vas a enterar muy prontito.

¡Aquí te dejo otro mientras tanto!

OoOoO

Capítulo 10: Psicología inversa

Bruce estaba estresado. El bocachancla de Stark había aparecido inesperadamente y aunque no había revelado nada sustancial, Bruce sabía que Maya no necesitaba más que una pista para descubrir sus secretos. Y ahora tenía más de una pista.

Pero el mayor problema estaba a mano: el enfado de Maya.

Bruce había conocido a Tony Stark en el Helitransporte justo antes de su sesión y se había dado cuenta rápidamente de que los medios habían infravalorado la inteligencia y la arrogancia de ese hombre. Tony estaba tan seguro de sí mismo que nunca le importó que los otros no lo estuvieran. Y eso, a menudo, producía una desagradable primera impresión. Pero por su fama y filantropía, la gente tendía a ignorar sus defectos y, con el tiempo, se los ganaba. Lamentablemente, Maya, no conocía la historia de Tony, así que solo basaba su opinión en la mala conducta de Tony. Ergo, Maya cabreada.

-¿Puedes creerte lo de ese hombre? –Le preguntó Maya, mostrando su enojo en todo su esplendor- ¿Quién se cree que es? Comportándose tan mal, tan maleducado y arrogante...-dio rienda suelta a su ira contra Tony, pero no porque estuviera enfadada de verdad. Se descargó contra Tony porque se había cuenta de que Bruce sí que lo estaba.

A pesar de que obviamente no le gustó la actitud del señor Stark, no había sido suficientemente malo como para hacerle perder el control. La única razón por la que se había mostrado tan furiosa y lo había tirado fuera sin pena ni gloria era Bruce. Había visto cómo lucían los hombres justo antes de perder el control. Bastó una mirada en su dirección para notar que estaba al límite.

Así que, en vez tratar de calmarlo, se dispuso a actuar colérica, de modo que tuviera que calmarla a ella y olvidar su propio enfado. Era engañoso, pero infinitamente mucho más efectivo que darle algún consejo tonto para controlar la rabia.

Y de todas formas, mientras él la "tranquilizaba", tenía unas cuantas preguntas para el señor- no, doctor Banner.

-Maya, mira, no es tan malo…-empezó, intentando explicarle el proceder de Tony- Solo está acostumbrado a ser irritante…

-¡¿No es tan malo?! ¿Cómo puedes defenderlo?

Bruce trató de aclararlo sin darle muchos detalles.

-Tony Stark tiene dinero, fama y algunos talentos especiales que hace que todo el mundo lo quiera, así que la gente aprende a vivir con sus defectos- señaló, esperando que Maya no lo hiciera revelar nada más específico.

No tuvo tanta suerte.

-Tener el estómago delicado es un defecto. Tener malas pulgas es un defecto. Pero tener la madurez de un crío de seis años es una molestia. Quiero decir, ¿has visto eso? En el momento se dio cuenta de que tenías un secreto, ¡trató de contarlo inmediatamente! ¡Qué infantil…!

Maya no parecía del todo convencida, lo que significaba que Bruce tendría que meterse en lo específico. Bueno, había algunas cosas que podía divulgar, para convencerla de que Tony tenía un corazón donde tocaba.

-Maya, ¿sabes realmente lo que está pasando en esta nave?-le preguntó.

-Sé que estamos en un nivel de emergencia siete, que hay un fugitivo peligroso suelto y que el mundo está en grave peligro.

-Eso es lo esencial, Maya. Los detalles son más complejos, y las probabilidades serían insuperables si se usaran estrategias de defensa normales. Es por eso por lo que S.H.I.E.L.D ha reunido a algunas personas con talentos especiales, para librar esta batalla. Tony es una de esas personas que está poniendo en juego su vida para salvar al mundo.

-¿Tú también eres una de esas personas, Bruce?-cuestionó Maya.

-Oh no- aclaró con rapidez-, no me han traído por mis habilidades especiales. Solo estoy aquí para llevar a cabo algunos experimentos y después me volveré por donde he venido.

-¿Estás seguro? ¿Estás seguro de que no necesitarás tus talentos especiales? ¿Estás seguro de que serás capaz de abandonar ese grupo, nuestros salvadores, como tú los llamas, cuando hayas terminado con tu papel individual?- volvió a preguntar Maya, mirándolo fijamente.

Bruce se quedó pasmado. Sabía que S.H.I.E.L.D tenía bastantes motivos para traerlo a la nave, pero estaba convencido de que no tendría que desviarse de su papel como científico. Haría su trabajo y se marcharía, ignorando sus intentos por reclutarlo. Lo que no había considerado nunca era si él querría irse

Maya lo miró y añadió:

-Yo no creo que te vayas, Bruce.

Bruce suspiró.

-Yo no estaría tan seguro, Maya. No me conoces.

Maya continuó.

-Corrígeme si me equivoco: eres científico o experto en armas y te han traído al Helitransporte para localizar al fugitivo o lo que sea que lleve consigo. Pero hay algo más sobre ti que hace que la gente desconfíe. Así que puede que no tengas pensado utilizar ningún tipo de talento especial pero seguro que lo tiene. ¿He acertado, doctor Bruce Banner?

Recitó del tirón sus deducciones como solía hacerlo, de forma tranquila y casual, como si estuviera leyendo un menú. Sentada en su silla giratoria tras la ornamentada mesa, Maya se veía un poco más como la fiable terapeuta que era, que sería si no llevara esos pantalones cortos rojos y no le titilaran así los ojos. Bruce se sintió como si le hubiera cedido el control y al mismo tiempo sentía que no necesitaba controlar nada más.

-Me has pillado, Maya.

-No te preocupes, Bruce. Puedes confiar en mí. Soy muy buena guardando secretos.

-Lo sé, Maya.

Pero, pensó Bruce para sí, ¿podría confiar en que siguiera siendo la misma cuando lo supiera?

Por la noche, Bruce estaba en su laboratorio, analizando el último problema que le habían dado: el cetro de Loki. Silbando para sí mismo, ejecutó un par de programas para identificar la firma de la radiación del cetro, que tenía tras haber capturado a Loki sin incidentes. Todo lo que necesitaban era localizar el Teseracto. Entonces, podría volver a su vida. Bruce suspiró. De repente, no le apetecía mucho irse de allí. Pensaba en las palabras de Maya sobre su papel en la misión y en la fe de Maya en su conciencia. Pensaba en Maya, punto. Se había apalancado en su mente y empezaba a sospechar que se iba a quedar en ella permanentemente.

Para sorpresa de Bruce, se abrieron las puertas del laboratorio. Y entró Tony Stark.

-Hola, doctor Banner- parecía mucho más tranquilo que en la habitación de la terapeuta. Bruce se preguntó si la regañina habría surtido efecto.

-Ey, Tony… doctor Banner suena un poco formal e innecesario. Llámame Bruce.

-¿Como lo hace la doctora Sex-ena?- le guiñó un ojo. Bueno, al parecer, el sermón no había funcionado.

-Es doctora Saxena, Tony, como bien sabes. ¿Qué estás haciendo aquí?

-Echarte una mano.

-No tengo muy claro en qué puedes "ayudar", Tony.

-Oh, no te preocupes, Doc. Ya nos las apañaremos- dijo, sonriendo. Y llámalo tonto, pero Bruce estaba empezando a creerlo.