DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer pero la trama me pertenece.


CHAPTER 10

Emmett P.O.V.

Con Alice al volante, íbamos a una gran velocidad rumbo a casa de nuestras primas. Realmente necesitábamos un cambio de aires, pues aunque sólo habían sido dos días discutiendo con Rosalie, estos habían tenido un resultado fatal. Tenía que hablar con ella, pero lo mejor sería esperar al viernes ya que todo estaría más calmado y podríamos racionar con ellos.

Miré a Alice, que estaba mirando fijamente a la carretera, pero pude ver en su mirada un deje de tristeza.

-Alice –dije poniendo una mano en sus finos brazos-, no te preocupes. Todo se arreglará y acabará bien. Ya lo verás.

-¿Pero y si están tan enfadados que no quieren saber nunca nada más de nosotros? –dijo mirándome-. No soportaría vivir sin Jasper.

-No te preocupes, hermanita –le dije-. Todo va a salir bien. A ellos tampoco creo que les haya hecho mucha gracia el divorcio, simplemente las cosas se han dado así. Ya verás como dentro de una semana nos reímos de todo esto.

Cuando llegó la tarde, lleguemos a casa de los Denali, los cuales nos recibieron fuera de la casa.

Dejemos el coche aparcado por allí, bajamos del coche con las maletas y nos acercamos a ellos.

-¡Hola! –nos saludó Carmen viniendo corriendo a saludarnos-. ¿Cómo estáis? Me alegro mucho que hayáis venido a visitarnos.

-¡Hola! –saludemos los dos a nuestra "tía". Alice la abrazó y le dio dos besos, y yo le di un gran abrazo de oso y le besé la mano.

Realmente Carmen me caía muy bien, era una buena mujer que había hecho muchas cosas por nosotros como si realmente fuéramos familia. Saludé a Kate, Garrett, Tanya y Eleazar, al igual que hizo Alice, y procedimos a entrar en la casa.

Supe que me lo iba a pasar bastante bien, pues mi relación con Garrett era muy buena y nos lo pasábamos muy bien juntos. Alice se llevaba bien con todas, pero en especial con Kate, puesto que compartían pasión por la moda. Aunque es sí tenía que confesarlo, NADIE, repito NADIE podía superar a mi hermana en ése aspecto.

Aunque lo que no me esperaba yo era la imagen que iba a ver cuando entré en el salón de la casa.

-¿¡Qué hacéis vosotros aquí!? –preguntó Jasper levantándose del sofá de un salto y tirando el libro al suelo-. ¿Cómo… Por qué…?

-¿¡Y vosotros qué!? ¿Por qué no me habíais dicho que veníais aquí? –dijo Alice.

-¿Se te ha estropeado tu don? –preguntó Rosalie levantando una ceja-. ¿De verdad no has visto dónde estábamos?

-Pues… no –dijo Alice bajando la mirada.

-¿Te pasa algo? –le preguntó Jasper.

-No –negó rotundamente mi hermana.

-¿Por qué habéis venido aquí? –les pregunté.

-¿Y vosotros? –preguntó Rosalie.

-Yo he preguntado primero.

-Y a ti qué te importa –dijo Rosalie mirándome desafiante.

-¡Ei, chicos, chicos! –gritó Carmen sacándonos de nuestra pequeña conversa-. ¿Qué está pasando aquí? Carlisle me lo ha explicado todo, pero no entiendo por qué os estáis peleando.

-¿Carlisle te lo ha contado todo? –le pregunté.

-Sí.

-Y por casualidad no sabría él que Jasper y Rosalie estaban aquí –preguntó Alice.

-Eeemmmm… pues… Sí –dijo Carmen con una gran sonrisa.

-Ahora entiendo las risas de Edward y Carlisle –dijo Alice-. Era por eso… ¡Él ya lo sabía!

-Pues nos vamos –dije cogiendo de la mano a mi hermana para irnos. Creía que aun no estaba preparado para hablar con Rosalie, y me asusté.

Tanya fue rápidamente hacia la puerta y se puso en medio.

-¡De aquí no se va nadie! –nos dijo fulminándonos con la mirada.

-¿Y quién eres tú para obligarnos? –dijo Alice enfadándose-. Os agradecemos mucho que nos hayáis dejado venir, pero si nos queremos ir, ¡nos vamos!

-Pues eso no va a ser así –dijo Garrett con una sonrisa de oreja a oreja-. Tanya, déjales que se vayan.

Alice y yo no entendimos a qué se debía todo aquello, pero lo entendimos cuando fuimos al coche y Alice vio que no estaban las llaves en su bolso.

-¿Dónde están? –pero de repente levantó la cabeza y miró hacia la casa con mirada asesina-. ¡GARREEEEETT!

-¿Algún problema, pequeña? –contestó el aludido.

-¡DEVUÉLVEME LAS LLAVES DE MI COCHE! –dijo aun gritando pero resaltando el "mi".

-No.

Estuvieron bastante tiempo discutiendo, y eso que yo decidí no meterme, porque si una cosa me había enseñado la vida era la siguiente:

"No te metas nunca con Alice Cullen a no ser que quieras problemas."

Y como yo no quise problemas, me hice a un lado viendo cómo Alice intentaba recuperar sus llaves saltando y persiguiendo a Garrett.

-¡Se acabó! –gritó Carmen saliendo fuera-. ¡Entrad en casa ahora mismo! ¡Y es una orden!

Alice y yo nos miramos y luego miramos a Carmen.

-Mientras estéis en esta casa y bajo mi responsabilidad, yo doy las órdenes aquí. Además Carlisle me ha dicho que os cuide, y eso pienso hacer –dijo antes de señalar la casa con la mano.

Obedecimos y entremos dentro, en donde Jasper y Rosalie seguían plantados en el salón.

-Pues nos vamos nosotros –dijo Jasper intentando largarse de la habitación.

-Nada de eso –dijo Garrett con una sonrisa victoriosa que me dieron ganas de propinarle un buen puñetazo-. También os he quitado las llaves.

-Garrett –dijo Eleazar por primera vez desde que llegamos allí-, guarda las llaves en la caja fuerte. Y vosotros –dijo mirándonos a mi hermana y a mí-, ni penséis en huir corriendo, os estaré vigilando –dijo haciendo el típico gesto de de señalarse sus ojos con sus dedos y luego señalarnos a nosotros.

-Pero… -dijimos.

-Que se lo digo a Carlisle, ¿eh? –dijo Carmen.

-¡NO! ¡A Carlisle no, por favor! –gritemos ambos.

-Pues ya sabéis lo que debéis hacer –dijo Carmen sonriendo-. Garrett, Eleazar, haced lo que hemos acordado.

-¿Qué es lo que habéis acordado? –preguntó Jasper quitándome la pregunta de la boca.

Pero sin contestarnos, ambos cogieron a Rosalie y Alice en brazos y se las llevaron del salón. Como no pudo ser de otra manera, Jasper y yo nos miramos y fuimos corriendo tras ellas. Las metieron en una habitación y, justo cuando Jasper y yo habíamos entrado, Garrett y Eleazar cerraron la puerta tras de nosotros.

-¡Abrid la puerta! –grité.

-Si esta es la única manera de que los cuatro habléis, así será –dijo Garrett.

-¡Pues tiraremos la puerta abajo! –gritó Jasper.

-¡Pues se lo diré a Carlisle! –dijo Carmen.

-¡NOOO! ¡ESO NOO! –gritemos los cuatro.

-Pues ala –dijo Carmen en tono victorioso-. Ya sabéis lo que debéis hacer.

Los cuatro nos miremos y decidimos sentarnos en las butacas que había en aquella sala.


Carmen P.O.V.

En cuanto Carlisle me explicó qué había pasado entre los cuatro niños, mi mente empezó a maquinar un plan para que dialogaran y se pensaran lo del divorcio. Como Jasper y Rosalie estaban en casa, decidí hacer una reunión con los demás fuera de la casa.

-¿Qué pasa, Carmen? –me preguntó Tanya.

Les expliqué lo sucedido y me miraron todos alarmados.

-Con la buena pareja que hacen… -dijo Kate.

-Si no pueden vivir el uno sin el otro –dijo Tanya.

-Tenemos que ayudarlos –les dije-. Ya no sólo por ellos, sino también por Carlisle, porque aguantar a este cuarteto tiene tela.

-Por supuesto –dijo Kate-. Tenemos que pensar en algo.

-Se me ha ocurrido una cosa –dijo Garrett al cabo de un buen rato-. ¿Y si los encerramos en el cuarto de lectura para que se vean obligados a hablar? La habitación no tiene ventana y no podrían escaparse.

-Y si lo intentan, les amenazo con decírselo a Carlisle –dije riéndome-. ¡Ya veréis como funciona!

Quería a los cuatro como si fueran mis sobrinos. Y cada día entendía más el por qué Carlisle los tiene en tanta estima y los considera sus hijos: son completamente adorables. Además de que parece que sean humanos, con las cosas que hacen. Eran unos "niños" muy agradables, divertidos y se les cogía cariño con facilidad. Rosalie es una muy buena chica, es agradable muy simpática. Emmett es como un niño pequeño y claro, ¿cómo no querer a un niñito? Alice era un cielo, era agradable, simpática y con un gran sentido del humor; eso sí, tiene la mala costumbre de que cada vez que viene a visitarnos, nos renueva el armario. Y Jasper, ¿qué puedo decir de él? Las apariencias engañan, pues la primera vez que lo vi me impresionó un poco. pero nunca me ha dado miedo o algo por el estilo. Desde el primer momento en que lo vi, supe que tenía un corazón que no le cabía en el pecho. Era todo un caballero y un hombre como los hay pocos.

Entre nosotros también decidimos que les quitaríamos a todos las llaves del coche para que no se fueran y así conseguir que se arreglaran, porque me dolía que estuvieran así. Haría cualquier cosa por ellos.


Jasper P.O.V.

Aquella habitación estaba plagada de libros y no tenía ninguna ventana. Tenía unas bonitas butacas de piel, suficientes para que todos estuviéramos sentados. Ninguno de nosotros dijo nada, sólo nos dediquemos a mirar a nuestro alrededor y de vez en cuando mirarnos entre nosotros, pero desviando la mirada cada vez que coincidíamos.

-¿Alguien va a decir algo ya o qué? –dije rompiendo el hielo. Aquel silencio me estaba poniendo enfermo. Además que no dejaba de notar las extrañas emociones de todos, que eran igual que las mías: miedo, tristeza…

-¿Cómo hemos llegado a todo esto? –dijo Alice mientras seguía mirando el suelo de la habitación.

-Sinceramente encuentro todo esto estúpido –dijo Rosalie completamente seria.

-Yo también –dijo Emmett.

-Hemos hecho el ridículo –dijo Alice-. ¿Os habéis dado cuenta de las barbaridades que hemos estado haciendo? –dijo mientras esbozada una sonrisa en su rostros.

-Tienes razón –contesté a la ahora, para mi desgracia y todo el dolor de mi corazón, ex esposa-. Nos hemos dado celos, hemos fingido relaciones, hemos fingido desapariciones y luego nos hemos divorciado.

-Somos estúpidos –dijo Rosalie empezando a reír-. Y lo peor de todo, es que esto lo han pagado Carlisle y Esme.

-Pues sí –dijo Emmett riéndose-. Les hemos roto puertas, les hemos dejado la casa hecha un completo asco y encima les hemos molestado con nuestros gritos.

-Pobrecillos –dijo Alice-. Cuando vuelvan, tenemos que disculparnos con ellos. Nos hemos portado fatal.

-Pero no hay que olvidar que todo lo empezasteis vosotros –dijo Rosalie mirando a Emmett y a Alice-. Si simplemente, cuando os pillemos juntos en el baño, hubieras salido –dijo mirando a Emmett-, y hubieses dicho lo que hacías allí, esto no habría pasado.

-¿¡Ahora es culpa mía!? –dijo Emmett sobresaltado-. Si la enana esta no me hubiera llenado la cara de pintalabios, nada de esto hubiera pasado.

-¿¡Ahora es culpa mía!? –gritó la aludida-. Para empezar tú me besaste –dijo apuntando a Emmett con el dedo-. Y luego fuiste tú el que te caíste en la bañera.

-¿Y quién dejó la pastilla de jabón en el suelo para que el pobre Emmy se cayera? ¿Acaso fui yo? –dijo elevando el tono de voz.

-¡Si venga! ¡Ahora será culpa mía que seas idiota y te hayas caído! –gritó Alice levantándose del asiento-. Si eres imbécil no es culpa mía.

-Tienes razón –dijo Emmett-. ¡Pero no soy imbécil! Y la culpa la tiene este –dijo señalándome a mí-. ¡¿Por qué tenías que entrar, eh?!

-¿¡Perdona!? ¡La culpa es tuya de estar donde no te tocaba, y como dice Rosalie si hubieras salido en vez de esconderte, nada de esto hubiera pasado! ¡Además! ¡No tengo que pedir permiso para entrar en mi habitación!

-¡Pues yo estoy seguro de que si hubiera salido todo esto hubiera pasado igual! –dijo Emmett apuntándome con el dedo-. ¿O te hubieras quedado más tranquilo si hubiera salido? ¡Os hubierais enfadado igual!

-¿¡Y tú qué sabes!? –le dije levantándome de mi sitio-. ¿¡Y te pareció mejor idea meterte en la bañera con MI esposa!?

-¡Que no me metí! –dijo elevando el tono-. ¿Cuántas veces voy a tener que repetirlo? ¡Me caí! ¿Eres tonto?

-¡A mí no me insultes, gorila! –dije apretando los puños de rabia.

-¿Gorila? –dijo apretando los dientes.

Elevó la butaca por los aires y me amenazó con tirarla.

-¡Yo no soy un gorila! –gritó enfadado-. ¡Soy Hulk!

Acto seguido, me lanzó la butaca, pero reaccioné y cogí la mesa para que me hiciera de raqueta de tenis y lanzara la butaca tan fuerte que hice un boquete en la pared. Mesa que seguidamente le tiré a él.

-¿¡Hulk!? ¡Y una mierda! –le grité furioso.

-¡No insultes a Emmett, idiota! –me gritó Rosalie poniéndose al lado de Emmett.

-¿¡Qué le has llamado a Jasper, rubia oxigenada!? –me defendió Alice.

Espera, ¿Alice me ha defendido? ¿Significará eso que…?

-¡Tú calla, enana del demonio! –le gritó Emmett.

-¿¡Qué has llamado a Alice, gorila asqueroso!? –le grité.

-¡Nada que te importe, friki de mierda!

-¡Friki serás tú! –le gritó Alice lanzándole una montaña de libros-. ¡No sé quién es el que se pasa el día jugando a juegos del idiota de Bob Esponja!

-¿¡Qué le has dicho a Bob!? –dijo Emmett furioso.

-¡Idiota! ¡Además de que lo eres tú también! –gritó Alice furiosa.

De repente, antes de que Emmett y yo tiráramos las estanterías que ya teníamos en las manos, entraron los Denali alarmados.

-¿¡PERO QUÉ DIABLOS ESTÁ PASANDO AQUÍ!? –gritó Carmen furiosa.

-Ha empezado él.

-Ha empezado ella.

-No has sido tú.

-Mentira has sido tú.

-¡CALLAD! –gritó Tanya-. ¿Quién se ha pelado con quién?

-¡Emmett es idiota! –gritó Alice.

-¡No más que tú! –dijo Emmett-. ¡Venga, emo! ¡Defiende a tu mujer!

-¡Vete a la mierda! –le contesté-. ¡Tú y tú, Barbie!

-¡Vale, vale! –dijo Kate poniéndose en medio-. Ya veo con quién estáis pelados cada uno de vosotros.

-Subid cada uno a vuestra habitación –dijo Carmen señalando la puerta-. Seguidme que os enseño donde estaréis cada uno.

Seguimos a Carmen todos mirándonos con cara de asesinos, pero como estaban los Denali por en medio, no dijimos nada.

Carmen nos llevó al piso de arriba y empezó a indicarnos nuestras habitaciones.

-Jasper, esta es la tuya –dijo señalando la habitación que siempre compartíamos Alice y yo, y en la que yo ya estaba instalado-. Y también la tuya, Alice.

-Carmen –dijo Alice con la mirada triste-, Jasper y yo estamos… divorciados –escupió esas palabras como si le hicieran daño.

-Lo sé, pero no tengo más habitaciones, así que deberéis compartirlas. ¿O prefieres compartirla con Rosalie?

-No –dijo rápidamente Alice fulminando a Rosalie con la mirada.

Alice entró en la habitación seguida por mí. Antes de cerrar la puerta escuché la misma conversación con Rosalie y Emmett, los cuales también prefirieron estar juntos a estar con cualquiera de nosotros.

Cerré la puerta y me di la vuelta. Vi que Alice estaba mirándome con los ojos tristes, como si estuviera a punto de llorar.

En ese momento me di cuenta de que ya iba siendo hora de arreglar las cosas.


¡Hola! He actualizado rápido! ^^ bueno, pues como han visto, esto va llegando a su fin. Quedan un capitulo y el epílogo (no sé si se llamará epilogo o capitulo xD) y como han visto, ahora se han peleado entre hermanos y las parejas han vuelto un poco a la normalidad xD Sí, se me ha ido la olla ;P

Muchas gracias por el monton de comentarios que he recibido de ayer! Gracias a todos!

Espero que les guste el capi y me lo digan con un lindo review ^^

Besos,

Christina.