La mayoría de los personajes le pertenecen a S. Meyer, algunos van a ser hijos míos, por lo demás, estoy aprendiendo a jugar.

CUANDO NO TENGAS A NADIE CERCA

Cap. 10- Tentación

Se movía con la soltura y la elegancia que su metro noventa y cinco de estatura le proveían, delgado y sofisticado, Eleazar Volturi hacía gala de siglos de experiencia en materia de desplazamiento.

Quien tuviera la oportunidad de encontrarse con él, no podía dejar de admirar sus formas distinguidas, su aire de caballero, de hombre refinado y de mundo -porque en realidad, lo era-; quien lo escuchara hablar seguramente quedaría atrapado con lo sensual que resultaba su extraño acento - el cual se había preocupado durante siglos en no perder- y en su voz grave y profunda; lo que a ciencia cierta nadie sospecharía jamás, es que estaban frente al promotor de una de las persecuciones y genocidios más grandes de toda la historia moderna.

Haciendo gala de los atributos antes mencionados, a Eleazar no le había costado prácticamente nada que la mujercita que oficiaba de secretaria de Cullen le permitiera esperarlo en su oficina. Sabía el efecto que causaba en las mujeres, sus aparentes cincuenta años lo mostraban como un muy atractivo hombre maduro, las Sombras habían sido beneficiosas con él.

-Madmoiselle, debo atender una llamada muy importante, necesito de un lugar privado- dijo mientras tomaba la mano de Jane para besarle el dorso y mirarla intensamente a los ojos logrando el efecto conocido, el incremento de tamaño en las pupilas de ésta le indicaron que estaba logrando su cometido - no creo que al Señor Cullen le moleste que un cliente tan importante como yo, utilice momentáneamente el espacio privado que, en estos momentos, me provee su despacho.

- C. . . claro Señor. Volturi, pase usted por favor, el Señor Cullen estará aquí de un momento a otro - respondió de pronto una acalorada Jane abriendo la puerta.

- Merci, belle femme - respondió Eleazar inclinando la cabeza a modo de saludo mientras entraba en la oficina.

El despacho de Edward estaba decorado con un estilo minimalista en tonos de gris, blanco y negro. En primer plano al entrar se observaba un escritorio de amplias dimensiones en el que descansaba un ordenador de última generación y varios implementos de uso de oficina, un alto sillón ejecutivo y dos sillones de visita al otro lado , casi en ángulo recto al gran ventanal que dominaba la habitación, había un sofá Chesterfield negro al que acompañaba una pequeña mesa de café y una lámpara en la esquina, el conjunto, completaba lo que a Eleazar le pareció un amplio ejercicio de sobriedad y buen gusto.

- Bueno, aparentemente el chico tiene algo de clase - murmuró acariciando con la punta de su dedo índice el respaldo del sillón ejecutivo, mientras se dirigía hacia el ventanal y observaba la vista de la ciudad y del rio Charles que éste le ofrecía.

Miró el reloj una vez más, aún faltaban quince minutos para las dos de la tarde, sabía que el muchacho llegaría a tiempo, por la información que había recopilado de él, la puntualidad era una de sus virtudes.

Estaba impaciente por verlo en persona nuevamente, tenía claro que Edward era un Integrador, no tanto por las investigaciones que venía llevando a cabo sobre él desde hacía más de dos años, sino porque lo sentía, podía reconocer a un "hermano" en cualquier parte del mundo, sabía que Edward era uno y además, uno muy poderoso. Sabía también que vivía con sus tías ya que sus padres habían muerto cuando él era pequeño. Eso claro, solo podía significar que era un Integrador criado por brujas y que sus verdaderos padres jamás tuvieron quizás algún mínimo recuerdo de su existencia, conclusiones éstas que cuido mucho en no revelar a su investigador.

Eleazar dejo escapar un suspiro, debía poner manos a la obra y apurar sus planes. Por un lado esperaba hallar a la chica en su ritual de iniciación pero, la muy perra no estaba ahí, las brujas que se habían encargado de ella habían realizado un excelente trabajo de encubrimiento - debía reconocerlo- durante todos estos años ni una pista de la condenada bruja. Esto lo desconcertó enormemente, de haberla encontrado, ya la tendría en su poder y ya habría decidido qué hacer con ella. El hecho de no haber dado con Isabella Swan la noche de su ritual, le suponía una pérdida de tiempo considerable que no estaba dispuesto a tolerar mucho más. Había esperado demasiado como para que todo volviera a salir mal, si los idiotas de Raneé y Charles hubieran ido con él hace veintidós años atrás, nada de esto estaría pasando, él seria sumamente poderoso y seguramente el mundo tal como se le conoce existiría, pero con importantes cambios.

Otra cosa con la que debía terminar de forma imperativa era su relación. La mujer le había servido de mucho pero no podía seguir distrayéndose de esa forma. Tenía muy claro que la oportunidad de amar verdaderamente la había perdido con Lynnet, ¡ ah. . . su dulce y hermosa Lynnet !, tantos siglos después y aún su recuerdo lo embargaba; posiblemente asesinarla fue lo más difícil que tuvo que hacer en su larga vida pero, el sacrificio había valido la pena, durante cientos de años había logrado mantener a raya a las malditas mujeres y ahora que se encontraba por fin tan cerca de su objetivo, el affaire con. . .

Su línea de pensamiento se vio interrumpida al escuchar detrás de él, el sonido de la puerta al abrirse. Se giró lentamente y vio a Cullen entrar en la oficina. La mueca de una sonrisa se dibujó en su rostro, mientras se acercaba a él tendiéndole la mano.

- Buenas tardes Edward, por fin has llegado - dijo mientras se acercaba con la mano extendida.

- Es un placer volver a verlo, Señor Volturi - dijo Edward mientras tomaba la mano que se le ofrecía- tome asiento por favor.

- Muchas gracias, espero que no te importe que tu encantadora secretaria me haya permitido pasar a la oficina en tu ausencia.

- No, claro que no - respondió Edward al tiempo que mentalmente tomaba nota de hablar con Jane al respecto- ¿gusta tomar un café?

- Gracias, estaría bien

- Jane por favor, tráenos dos cafés - pidió pulsando el intercomunicador- y bien Señor Volturi, ¿en qué puedo ayudarlo?

- Oh. . . en tantas cosas muchacho. . . - pensó para luego responder - Verás, estoy de paso en la ciudad por unos días, lamentablemente solo debo decir, y me pareció correcto hacer una visita digamos. . . de cortesía, creo como caballero que si me encuentro aquí, venir a ver al abogado que se encarga de mis negocios en el país es de primer orden.

-Pues bienvenido Señor. . .

-Por favor, llámame Eleazar - lo interrumpió- el Señor Volturi era mi padre, no me hagas sentir tan mayor

Unos suaves golpes se oyeron en la puerta seguidos de la voz de Jane

- Con su permiso - dijo acercándose para disponerse a servir el café. Mientras lo hacía Eleazar observaba todos y cada uno de sus movimientos, cosa que a Edward no le paso desapercibido.

-Muchas gracias Jane, nosotros terminaremos- le dijo mientras tomaba la taza que la mujer le ofrecía

- Merci, mademoiselle - dijo Eleazar mientras Jane le respondía con una sonrisa al salir del despacho, para luego dirigirse a Edward - hermosa mujer.

El comentario del hombre lo molestó

- Si, lo es, - dijo mirando la puerta por donde ella salió - ahora por favor, sigamos con el motivo de su visita - continuó intentando no sonar muy despectivo cosa que no resultó, sabía quien era Eleazar y por supuesto que se fijara en Jane no le causo nada de gracia

- Bien, directo al punto, así me gusta chico - respondió Eleazar observando el cambio en la actitud de Edward- además de los asuntos empresariales me ha traído a la ciudad otro tipo de actividad.

- Y que tipo de asuntos serian…

Eleazar se enderezó en su asiento y se aproximó al escritorio para mirar a Edward directamente a los ojos

- Sé, que sabes quién soy

- Disculpe, no entiendo

- Claro que lo entiendes, por favor no insultes mi inteligencia ni mi edad muchacho, sabes que soy el Hechicero Supremo tan bien como sabes, que sé que tú, eres un Iniciador.

Edward tardó medio segundo en procesarlo todo, cuando hace seis meses Eleazar Volturi se había puesto en contacto con él, sospecho que vendría tras Isabella, lo había comentado con Morgan, Esme y Augusta y ellas le aconsejaron que siguiera adelante con lo que sea que él quisiera, manteniendo ciertos recaudos. En un primer momento se había limitado a una relación puramente normal pero lo de hoy mostraba cierto grado de impaciencia que debía aprovechar

-Muy bien Eleazar, veo que no se anda con rodeos, yo sé quién es usted, usted sabe quién soy yo, ¿en qué punto nos deja eso ahora?

- Nos deja en el punto más importante de todos, Isabella Swan

- Isabella Swan, si. . . una bruja mas, ¿que hay con ella? - tanteó Edward

-Te repito, por favor, no insultes mi inteligencia - respondió Eleazar visiblemente molesto ahora- la chica Swan es especial, es la primer bruja que en cientos de años ha nacido de otra bruja y yo la quiero. Tú eres su iniciador Edward, así que, aquí está mi propuesta, tráela conmigo.

- Y ¿por qué se supone que debería hacer eso?, como Hechicero Supremo creo que sabe que no puedo volver a acercarme a ella, ya hice mi trabajo con la chica, no tengo nada más que ver en ese asunto

- Tú has estado con ella todo este tiempo, no sufres a su lado ¿o me equivoco? - respondió Eleazar con una sonrisa- tú puedes hacerlo. Sé que ella confía ciegamente en ti. . . con el giro que ha dado su vida en tan poco tiempo, hará cualquier cosa que tú le digas

Edward se puso más alerta de lo que ya estaba al escuchar esto, este hombre conocía la situación a la perfección, debía manejarse con sumo cuidado. Se recostó en el asiento, sopesando las opciones, mientras acariciaba sus labios con sus largos dedos

- ¿Y que ganaría yo con esto? - pregunto tratando de ganar tiempo

- Ser mi mano derecha. . . en todo. Las Sombras son muy benévolas con quienes les sirven bien, tu podrías obtener muchos privilegios al unírtenos. Piensa, ¿no aspiras a mas, que a seguir siendo el instrumento de mujeres que solo te usan por los beneficios que obtienen de fornicar contigo? eres un pedazo de carne mágico Edward, una polla con poderes momentáneos que se utiliza y después ya no sirve, un actor de reparto en el juego de las brujas de turno. Yo puedo cambiar eso, puedo darte el poder de ver a todas esas perras doblegadas, el poder de dirigir no un bufete - dijo mirando a su alrededor con una mueca despectiva - puedo darte el poder de dirigir un país, un imperio si quieres, nadie podrá conmigo; bueno, si decides bien, nadie podrá con nosotros - dijo señalando la corrección con una inflexión en la voz.

Edward escuchaba en silencio, no podía dejar de ver que la exposición que daba Eleazar tenía sus puntos razonables y certeros, más de una vez se había sentido como un pedazo de carne, como la moneda de cambio entre una vida y otra de mujeres a las que nunca volvía a ver. Lo habían educado para que entendiera que ese era su lugar y su función pero. . . ¿y si había otra alternativa, otro lugar que ocupar en el mundo oculto en el cual se movía y del que era parte? Se puso de pie y pasó la mano sobre su cabello repetidas veces, se dirigió hacia la ventana y miro hacia el horizonte.

Eleazar esperaba, sabía que había sembrado la semilla de la duda en el muchacho, era un joven apuesto, inteligente y ambicioso - lo sabía por su forma de trabajar como abogado- no podría conformarse con el segundo plano en el que se encontraba su vida como Iniciador, había tocado las fibras adecuadas para hacerlo dudar y se felicitaba por ello. Si conseguía poner a Edward de su lado, tendría mas tiempo para decidir qué hacer con la chica; matarla. . . podía ser una opción, liberarse por fin y terminar el trabajo que siglos atrás con la muerte de Lynnet había comenzado y al día de hoy no había podido culminar, como también podía ser una opción esperar a que concibiera, -si es que tenía la capacidad de hacerlo- y ofrecer el niño o niña a las Sombras. . . si, esta sería una ofrenda suprema.

Repentinamente Edward giró en sus talones y lentamente se acercó de nuevo al escritorio, apoyó sus manos en él y miro a Eleazar.

- Muy bien Sr. Volturi, deme hasta esta noche, ahí tendrá mi respuesta

Eleazar se puso de pie, tendió su mano y apretó con firmeza cuando tuvo la de Edward entre las suyas

- Piénselo bien Sr. Cullen, es usted un hombre inteligente. . . procure no decepcionarme.

Ante la velada amenaza, Edward devolvió el apretón de manos con fuerza. Ni bien Eleazar Volturi cerró la puerta de su despacho tras de sí, Edward Cullen ya había tomado una decisión.


Esmerald abrió la puerta y observo a Isabella, sentada hecha un ovillo en la reposera del porche trasero de la casa. Envuelta en una manta miraba hacia el bosque con una expresión de profunda tristeza en el rostro.

Se acercó lentamente y acarició la cabeza de la joven.

- Cariño, ven adentro, la cena esta lista

- Lo siento Esme, pero no tengo apetito- respondió Isabella a la mujer

- Lo supongo, pero debes alimentarte, morir de hambre no solucionará en modo alguno la situación, solo se la hará más llevadera a Eleazar y no queremos eso ¿verdad?

Isabella sonrió ante la broma, aunque la sonrisa no llego a sus ojos

-¿Edward no ha llegado todavía?- preguntó mientras se movía a un lado para que Esme se sentara junto a ella.

- Aun no, se debe haber retrasado - dijo mirando el reloj advirtiendo que era mas tarde de lo que pensaba- tenía una reunión con alguien muy importante; es un gran abogado sabes

- Estas muy orgullosa de él ¿no es así?

- Lo estoy, él es el hijo que nunca pude tener. No ha sido fácil su vida Bella, comprender el lugar que ocupa en este mundo y tratar de hacerse un camino con la gente "normal"- dijo dibujando las comillas en el aire - implica un doble esfuerzo. Es un gran hombre, se ha abierto camino por si solo en una profesión muy competitiva.

-Lo sé, Emmet siempre comenta ese tipo de cosas, aun no ha terminado la carrera y ya sienten la presión

-Emmet es el novio de Rosalie, verdad

- Si, él está el en último semestre, será un muy buen abogado, lo sé.

-Si lo sabes así será, el sentir de determinada manera forma parte de tus poderes linda, cuando tienes esa especie de certeza sobre las cosas, pues entonces dalo por hecho, las brujas no solemos equivocarnos.

Ambas sonrieron, Bella se sentía mucho mejor, la compañía de Esme la reconfortaba, pensando en esto, cayó en la cuenta de algo en lo que no se había detenido a reflexionar, miró a la mujer y tomo sus manos

- Gracias, tía

Esme levantó la vista y observó a Isabella por unos segundos, los ojos chocolates de Charlie, la piel blanca de Renné. . .

-¡ Oh cariño !- dijo con los ojos anegados en lágrimas, mientras abrazaba a la joven- tus papás hubieran estado orgullosos de ti, eres una chica fuerte, serás una gran, gran bruja, pero sobre todo , eres una gran mujer, estar en tus zapatos no es fácil y has sobrellevado toda esta situación de un modo admirable, gracias por . . . llamarme tía.

- Gracias a ti, por ayudarme, por explicármelo todo, en realidad todas lo hacen, pero tú, no lo se me siento tan a gusto contigo, supongo . . .eres mi tía

- ¡Lo soy, soy una tía muy feliz por tener su sobrina a su lado . . .

-¡ Pueden hacer el grandísimo favor de venir a comer de una vez!, las personas solemos funcionar a base de alimentos y no de lagrimitas, dejen el melodrama familiar para después, el pollo, se en. fría. a - dijo la cabeza de Kate que se asomaba por la puerta con una sonrisa

Bella y Esme también sonrieron y entraron en la cocina, mas al llegar alli el ambiente cambio, de pronto las voces callaron al ver la cara de Morgan que entraba en la habitación

-¿Qué pasa querida, te encuentras bien?- dijo Patrice parándose de golpe yendo a su encuentro

La mirada azul de la mujer se clavo en Isabella, quien sintió súbitamente un frio correr por su espalda

- Es Edward, lo hemos perdido


Hola niñas, capitulo diez a la orden

Sé que otra vez intentarían asesinarme si me tuvieran cerca pero . . . todo es parte de la historia, solo puedo decirles que todo tiene un porque, no me maten . . . todavia, muajajajajajaaj (risa Sexy de Maléfica )

Muchas gracias por el apoyo, los rr, comentarios follows y favoritos, a las lectoras silenciosas si las hay, en serio que esto está creciendo y todo es gracias a ustedes.

Espero sus rr, a ver que tanto me odian en este momento

Equipo Pingüino, el amor de siempre

Nos leemos en unos dias