¡Hola! He vuelto con un nuevo capítulo. Siento haber tardado tanto en escribirlo, he estado liada y la inspiración me había abandonado. Pero bueno, aquí lo teneis. Es más corto que los anteriores, lo sé, pero prometo recompensaros.

Todos los personajes y lugares pertenecen al señor G.R.R. Martin, no os olvidéis.

No he tenido reviews, pero agradecería que me las dejaseis y que me dijerais como mejorar, si os ha gustado... ya sabéis...

Bueno, os dejo el capítulo. Muchas gracias por leerme.

Capítulo 10

El cielo era gris. El castillo era gris. El suelo era gris y ceniza. Todo en Invernalia era gris. Olía a humo y muerte en cada rincón. Ygritte caminó por lo que antes había sido el patio principal, ahora solo un espacio vacío, muerto y desolado. Jon había insistido en que Ygritte se pusiera uno de los antiguos vestidos de Lady Catelyn que habían conseguido recuperar de uno de los baúles de la alcoba, pero Ygritte se había negado en redondo.

-Ya sabes que me gustaría vértelo puesto- susurró Jon contra su cuello- Para después poder arrancártelo.

-Si lo rompes, te parto la nariz.- bromeó Ygritte.

Jon sonrió y la apoyó contra una pared para besarla.

Ygritte sonrió recordando ese momento. Maldito Jon Nieve…

Se internó en lo que una vez fuera el patio de armas. Estaba bien conservado, a excepción de la veintena de cadáveres chamuscados y mutilados y del color negruzco en las paredes de piedra. Jon la alcanzó.

-Creo que deberíamos enterrarlos.- dijo.- Eran mis amigos. Los conocía y no se merecen algo así.

-¿Por qué? Ya están quemados, ya no hay peligro- dijo Ygritte indiferente.

-Deja que te explique algo. Aquí, en el "Sur", no quemamos a nuestros muertos. Los enterramos. Si en vida fueron gente importante los enterramos en criptas familiares.

Ella le miró atentamente- Como los de ahí abajo, ¿no?- preguntó.

-Exactamente, ellos eran miembros de la casa Stark. Desde tiempos inmemoriables.-dijo.

-¿Y a ti?- preguntó Ygritte- ¿Te enterrarían en esa cripta? ¿O te enterrarían en un socavón anónimo junto a una decena más de hombres?

-Yo no soy un Stark- dijo Jon sombrío.

-Exactamente. Si ellos no te rinden pleitesía ni respeto… ¿por qué tú si a ellos?- preguntó la joven pateando un yelmo que había en el suelo.

Jon se agachó y lo recogió y limpio su superficie con las pieles de la chaqueta.

-No se trata de eso…- dijo Jon.

-¿Entonces? Explícamelo…- dijo la joven.

Jon tiró el yelmo al suelo, enfadado.

-Déjalo, ¿quieres?- dio media vuelta y desapareció por una de las puertas.

Ygritte puso los ojos en blanco y caminó en pos de Jon. Le costó encontrarle, pues Jon se había criado en Invernalia y sabía por donde caminar y donde meterse. En cambio para Ygritte todo era nuevo a pesar de llevar dos días explorándolo. Lo encontró al cabo de más de media hora. Estaba sentado bajo un arciano blanco, afilando su espada. Estaba en lo que él llamaba "el bosque de los dioses".

Jon la oyó acercarse pero ni siquiera la miró.

La chica se sentó delante de él mirándole fijamente, en silencio. Jon apartó la mirada y siguió dedicándose a su espada. Ella le observó en silencio, mientras él trabajaba. Inclinó la cabeza mirándole con una media sonrisa dibujada en el rostro.

Minutos después Jon levantó la vista.

-Sigues aquí…- dijo.

-¿Dónde sino?- preguntó ella.

Jon sacudió la cabeza y se puso en pie.

Ella se puso en pie a su vez. Jon pasó por su lado caminando, alejándose de ella y poniendo rumbo al castillo. Ella lo agarró por un brazo para detenerlo.

-Siento si te he ofendido, Jon. Pero es la verdad. Ellos no lo harían por ti. Eras solo un peón. Un peón insignificante. Defendías un reino y a gentes que nunca harían lo mismo por ti.- ella le miró a los ojos.

-Alguien tiene que hacerlo… Y les he fallado. A todos. A mis hermanos, a mi padre, a Invernalia…- dijo mirando el cielo y entrecerrando los ojos molesto por los tímidos rayos de sol que se atrevían a salir.

-A mi no. No me has fallado. Nunca. Me has sido fiel. Me has defendido y eso es lo único verdadero y que de verdad importa. Solo importamos tú y yo. En este momento- le colocó una mano en el rostro y le obligó a mirarla.- Nosotros.

Jon asintió, no muy convencido.

-Pero… si quieres enterrarles, hagámoslo. Tú mandas.- dijo ella.

El joven asintió.

El resto del día fue duro. Enviaron los pocos cuervos que pudieron encontrar hacia las grandes ciudades, dándoles el aviso de que el Muro había caído y que los caminantes blancos estaban en Poniente. Después de ver alejarse a los cuervos, Jon se afanó en la tarea de cavar fosas comunes en las afueras del castillo. Al atardecer tenían cerca de diez fosas comunes. No había más cuerpos dentro del castillo. Parecía que el resto de hombres, mujeres o niños habían salido huyendo. Aunque nunca lo admitiría, Jon inconscientemente buscaba rastros o vestigios que le indicaran que sus hermanos Bran y Rickon seguían con vida. No se lo dijo a Ygritte, por que sabía qué le diría ella, y sinceramente no quería oír lo que ella pensaba. Al menos durante un par de días. Ygritte había salido a cazar un par de conejos, de modo que los cocinaron y los comieron para la cena. Cenaron en silencio. Jon acabó rápido y se dirigió a la cripta.

Esa mañana, habían trasladado un colchón, mantas y más velas a la cripta, ya que habían establecido ese lugar como su campamento. Jon no quería ocupar ninguna de las habitaciones del castillo, y tampoco a Ygritte le hacía mucha gracia.

Ygritte se quedó sola. Terminó de cenar y se dirigió a la cripta. Cuando entró, Jon estaba ya dormido, o fingía que dormía.

Ygritte le miró y puso los ojos en blanco. Se quitó las botas y se introdujo entre las mantas. Se acercó a Jon y lo abrazó.

Jon lo sintió. Giró sobre sí mismo y se colocó mirando a Ygritte. Ella le miró y esbozó una media sonrisa. Jon se acercó a ella y la besó.

-Ven…- le dijo.

Ella se rió. Se quitó la chaqueta de pieles y se acercó a Jon. Él la acarició suavemente, disfrutando del tacto de su piel. Ese día había sido duro, Ygritte se durmió enseguida, mecida por las caricias de Jon. En cambio, él tardó un poco más en dormir… ¿Ygritte tenía razón? ¿Era el honor una ilusión estúpida? ¿Sería ella lo único que debía importarle? Esa noche se le hizo larga.