No Somos Tan Diferentes. (Parte II)
Bella's POV:
Caminé un poco hacia el centro del prado, con él a mis espaldas. Me detuve, di media vuelta y lo encaré.
-¿Y bien?
-¿Y bien qué?
-Quiero que me lo expliques todo, todo desde el momento en que me fui.
La tensión en el ambiente era insoportable, se podía cortar con una tijera.
-No estoy listo para hablar de eso. -Me dijo después de unos minutos de silencio.
-¿Entonces de que quieres hablar?-Pregunté y como no dijo nada continué. -De acuerdo. –suspiré. -Empezaré yo, te explicaré porque pienso que no somos tan diferentes. Como te dije, temprano ayer por la noche fui a hablar con Jacob.
-Jacob fue el que más tiempo estuvo a mi lado, a pesar de mi actitud. -dijo de repente y se me ocurrió una manera en la que ambos soltáramos lo que sentíamos.
-Sí, eso me dijo. ¿Pero sabes porque lo hizo? -Me negó con la cabeza. -A pesar de que ustedes nunca fueron los mejores amigos, luego de que me fui, como ya sabemos, tú cambiaste, y él pasó de apenas soportarte a no soportarte en absoluto, sin embargo se quedó porque eras su única conexión conmigo.
-Pero luego se fue. -Dijo él con cierto tono de rencor.
-¿Sabes al menos por qué lo hizo? No solo fue porque se cansó de ti, aunque ya eso era más que suficiente, me parece. En fin, su madre murió Edward ¿Sabías tú eso? -Su cara de shock me dio la respuesta. -Eso supuse, si hubieses sido el Edward que eras antes de que me fuera, estoy segura que hubieses estado ahí para él, tal vez no eran muy amigos, pero tú eras siempre bueno con todo el que estaba a tu lado. En fin, tu ayer te fuiste sin siquiera importarte lo mucho que me estabas hiriendo. Cuando yo me fui deje a muchas personas atrás, sin siquiera importarme lo mucho que los herí.
Lágrimas de Dios sabe de qué corrían por mi rostro en una carrera sin fin.
Edward se acercó y me abrazó, y siendo sincera necesitaba ese abrazo.
-Lamento si te he herido Bella esa jamás ha sido mi intención, jamás he querido lastimar a nadie y mucho menos a ti. -Hizo una pausa y continuó. -Cuando te fuiste yo simplemente estaba molesto con el mundo, con tu madre por haberte alejado de mi, con mis padres porque no hicieron nada, cuando nació Alice de alguna manera me di cuenta de que ellos no podían estar en medio de eso. Alice de alguna manera trajo la alegría de nuevo a mi mundo, pero ya era demasiado tarde, ya estaba solo.
-Nunca es demasiado tarde Edward. -Susurré rompiendo el abrazo para poder verlo a la cara.
-Déjame continuar, Alice me recordaba mucho a ti, era igual de risueña que tú, por eso ella es una de las personas más importantes de mi vida. Pero aunque la tuviera a ella, aun me sentía solo. -Tomó un respiro y continuó. -Así que empecé juntarme con los del equipo, que pensaban que yo era genial, pero ellos ni me conocían, las chicas se me lanzaban encima porque querían salir conmigo y lo hice porque pensé que eso me haría sentir menos solo, y por unos minutos todo estaba bien, pero luego todo era igual. Y así ha sido hasta que llegaste.
-¿Si? Porque ayer en el cine me pareció que yo estaba ahí y aun así nada te impidió irte con Lauren. -Dije molesta, ¿Qué clase de juego estaba jugando?
-No entiendes nada, Bella.
-Pues para eso estamos aquí, para entendernos.
Ahora ambos nos estábamos mirándonos sin decirnos nada, estaba rogando que por favor el dijera algo antes de que Jacob llegara, no quería tener que irme de esta forma y dar por terminada la conversación y por lo tanto nuestra amistad.
De un momento a otro el día soleado desapareció y las gotas de lluvia empezaron a caer.
Sabía que por lo menos por parte de Edward ninguno de los dos se movería, ya algo dentro de mí que todo había acabado. Mis ojos empezaron a picar y las lágrimas se unieron a las gotas de lluvia.
De repente, de entre los árboles vi salir a Jacob detrás de Edward, Jacob me sonrió. Habíamos durado un buen rato solo mirándonos sin decir nada
Caminé lentamente hasta que quedé hombro a hombro de Edward.
-Adiós. -Susurré, pero más que una despedida era una súplica silenciosa a que dijera algo, que me detuviera, pero al él ni inmutarse, solo caminé hasta Jacob que al tenerme lo suficientemente cerca para darse cuenta de que estaba llorando, me abrazó y luego empezamos a marcharnos.
-¡Bella! -Su voz sonaba desgarrada. -¡Bella lo siento!
Su voz provenía del prado, estaba segura.
-¡Por favor! ¡Bella no te vayas!
Miré a Jacob como preguntándole que debía hacer, y con solo mirarlo me bastó saber que no podía irme y dejar a Edward, y mucho menos así.
Como pude corrí sin caerme hasta el prado, donde lo que vi solo logró que mis lágrimas salieran con más fuerza.
Edward estaba llorando, llorando como solo lo había hecho aquella vez que me fui.
Me acerqué a él y tome su rostro entre mis manos mientras que él hacía lo mismo y así nuestras frentes se juntaron.
-Te amo Bella. -Soltó de repente, y toda clase de confusión que tenía respecto a él desapareció. -Lo siento, he sido un idiota por no decirte desde un principio. No puedo perderte de nuevo.
-Edward. -Susurré un poco en shock.
-Creo que te he amado desde siempre y por eso cambié tanto cuando te fuiste, necesitaba llenar el vacío que me habías dejado, lastimé a tantas personas, pero lastimarte a ti es algo que jamás me perdonaría.
-Edward yo… -Sin estar segura de lo que hacía me di media vuelta y con mucho dolor me alejé de él y me reencontré con Jacob que estaba más cerca que antes, y antes de retomar la marcha Jacob me detuvo y dijo.
-No seas tonta Bella, ¿Qué es lo que estás haciendo? No lo dejes ir, no lo pierdas.
-Jake tengo miedo, no sé qué está pasando.
-¡Bella despierta! Deja de negar lo que sientes por el miedo a lo desconocido. -Dijo mientras me sacudía de los hombros.
Tal vez Jacob tenía razón, y yo si amaba a Edward y tenía miedo, pero tenía más miedo a perderlo por estúpida.
Sin decir nada volví regresar al prado pero él ya no estaba ahí, me dirigí desesperada a donde creía que estaba el volvo y lo vi ya casi montándose para marcharse, destrozado por ni necedad.
-¡Edward!
Volteó el escuchar mi voz, cuando estuve cerca de él lo abrace como si mi vida dependiera de ello y este abrazo se sintió totalmente diferente, fue como si dos piezas de un rompecabezas simplemente encajaran.
-Yo también te amo Edward, lamento haberme dado vuelta e irme así pero no…
Mis palabras fueron interrumpidas cuando sus labios buscaron los míos. Y todo se paralizó.
Rompimos el beso por falta de aire, nos miramos uno al otro y sonreímos.
Ya nada importó, es como si toda mi vida esto es lo que o estaba buscando o mejor dicho, lo que necesitaba, yo necesitaba a Edward a mi lado así como él a mí. Éramos uno para el otro, nos necesitábamos mutuamente, él me hacía ser fuerte en momentos de debilidad, él me hacía enojar, pero también me hacía reír, estaba ahí cuando lloraba y yo estaba ahí para él.
No somos tan diferentes, ambos estuvimos ocultando lo que sentíamos.
Pero ahora todo sería mejor, todo sería simplemente perfecto.
