Hola gente¿qué puedo decir? SOLAMENTE ESTO:
MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS. NO PUEDO EXPRESAR CON PALABRAS LO FELIZ QUE ME HACEN! (Especialmente a j0R que puso mi perfil en su perfi, recomendando "Querido diario")
es tardísimo, son la una de la mañana jajaja Estoy loquita!
Espero que me digan sus opiniones de este largo y costoso capítulo. Realmente no se imaginan lo que me costó esto. Horas de corrección, ya que me cuesta ver mis errores. Mi adorada editora está de viaje por un crucero (como te envidio amis!) por lo que no lo pudo corregir. Seguramente lo leerá la semana que viene. ¡Pasala lindo amiga! Te quiero demasiado! Sabelo.
Reynas: Chicas de mi hermoso msn, amigas de mi alma... ¿se imaginan como las quiero? No, ya se qué no. Como dice nuestro "cosito", "La distancia no puede con el corazón". No se olviden lo mucho que significa que ustedes me lean y me dejen reviews. Las amo demasiado, son mucho mucho en mi vida... ¡Gracias por existir!... Glami, no peliamos más si? jajajaj el capitulo anterior fue discordia! Este te gustó. Si, lo tuviste antes de tiempo, y dejame un review, me debes dos. Girl por favor, deja de pedirme que te haga las traducciones via msn. jaja LAS AMO!
Bueno, cuánto amor. jajaj Gracias a todos, de verdad. Espero empalagosas opiniones, o puteadas sin igual, pero por favor, necesito saber como se van tomando los acontecimientos.
Abrazos, besos y suerte.
Joanne
Capitulo 9
Mientras dormías
Jean Paul estaba aparentemente dormido. Sostenía a Ginny de la cintura, quien estaba tiesa de rabia. Ella detestaba a Jean Paul con todas sus fuerzas. Se sentía manoseada. Y enseguida se dio cuenta que había sido una idiota por ceder a sus extorsiones. Él no podía quitarle a Charl, ella tenía demasiado poder para eso… Era absolutamente imposible. Sin embargo, con ese bastardo Ginny había dudado. Pero ese desagradable incidente no volvería a ocurrir. Ginny tenía un plan para defender a Charl sin dejar que Jean le toque un pelo. No iba a dejar ultrajarse tan fácilmente de ese esperpento. Había sido la mujer débil que se dejó convencer años atrás de aquel inútil matrimonio. Pero el tiempo la había cambiado y Jean sabría a quién se estaba enfrentando y lo que era capaz de hacer cuando de la seguridad de su hija se trataba. Miró a Jean, cuidadosamente, retirando la mano de su cintura, para no despertarlo. Dormía como niño… "Hijo de una mala madre… Seguramente no imaginas la que te espera… la vas a pasar muy mal por meterte conmigo, maldito hijo de puta…" Los ojos de Ginny despedían un odio descomunal, único. Nunca nadie había recibido una mirada de ella así, ni siquiera sus pobres empleados a los que trataba como basura a diario. "No vas a alejar a mi hija de mi, porque antes te mato… ¿lo sabías, bazofia?" Lo detestaba, le deseaba la muerte, quería que sufra la milésima parte de lo que ella había pasado, del infierno que la obligó a vivir. Ginny tuvo un peligroso impulso de repente. Algo que la hizo salir de control. Sacó su varita de la mesita de luz del lado opuesto y apuntó a Jean. No quería matarlo directamente, quería el maleficio cruciatus, quería los gritos de su víctima rogándole clemencia y piedad y…
TUC TUC
La puerta de su habitación en la Estancia Rosas sonó de repente. "¿Quién caraj…?" Ginny se sobresaltó y miró con el rostro sudoroso el picaporte y consecuentemente a su esposo. Aún no había despertado. El reloj marcaba las tres de la mañana. Los nudillos volvieron a tocar…
TUC TUC
-Mami…- la voz de Charlotte sonó muy apagada. El corazón de Ginny latió con mucha rapidez.- mamá somos Mel y yo, queremos pedirte que… que…
-Tenemos miedo tía, ven a dormir con nosotras por favor- dijo la voz de Melanie.- ¿Estás ahí tía?
-Sí, si, ya voy… es que… - contestó Ginny nerviosa. Se levantó, acomodó las ropas y las puso desordenadamente en su placard. Tomó el condón de Jean y lo arrojó al baño. Se lavó las manos con rapidez- Espérenme un momento, hermosuras, no encuentro la llave de la puerta…- Ginny fingió un tono de total naturalidad.
-Apúrate má- pidió Charl. En seguida Ginny se preocupó: había algo en su voz que le decía que su hija sufría de algún problema grave. Corrió y abrió la puerta.
-¡Hola amores!- dijo intentando mentir lo mejor posible-¿Qué pasa?
Charl y Mel se miraron; ninguna quería decir las verdaderas intenciones: salvarla de Jean.
-Tenemos miedo tía.- musitó Mel, mintiendo tal vez más astutamente que Ginny- Es que Charl tuvo una pesadilla.
-Oh- se enterneció Ginny sonriente. Era una de esas sonrisas que le dedicaba a Harry.- ¿Tuviste una pesadilla, mi amor? No te preocupes- la abrazó mientras guiñaba un ojo a Mel a sus espaldas.- Fue solo un sueño.
-Mami¿puedes venir a dormir con nosotras en nuestra pieza?- pidió Charl tristemente.
-Si, tía, por favor.
-¡Por supuesto que puedo!- exclamó Ginny.- Vamos para allá así no despertamos a papá…
Pero ya era tarde. Jean estaba levantado.
-¿Qué pasa aquí?- preguntó adormilado, mientras ataba la tira de su bata. Charl y Mel lo miraron horrorizadas y se escondieron detrás de Ginny. Esta actitud fue tan evidente que a Ginny la sorprendió de sobremanera.
-Nada amor. Charl tuvo una pesadilla- contestó Ginny rígidamente- Iré a dormir con ellas- Los ojos verdes oscuros de Jean y los chocolates de Ginny se juntaron formando una mirada de reproche, odio y peligro.
-Oh, ya veo.- Jean se cuclillas para abrazar a su hija- ¿Qué soñaste mi vida?
La niña se alejó al instante, refugiándose detrás de su madre.
-No quiero contarte- respondió Charl asomando la cabeza detrás de Ginny. Jean Paul palideció. No se esperaba esa respuesta fría por parte Charlotte.
-Vamos quizá si me cuentas yo…
-¡NO QUIERE! –le espetó Mel enojada, con la expresión en los ojos, calcada a los de Hermione cuando se enoja. Jean se levantó de golpe, anonadado. Dirigió la culpa de ese nuevo trato a Ginny, posando sus pupilas en ella.
-Disculpa, las niñas están algo nerviosas.- dijo la aludida.- Dormiré con ellas, es algo tarde.
-Está bien- aceptó Jean.- Las acompaño.- amago a tocar la mano de Ginny pero Charl se interpuso.
-No queremos que vengas.- le dijo, con una notable valentía y de modo tajante. Ginny se estremeció: el tono le recordó de tal manera a Harry, que sentía mariposas revoloteando en su estómago. Sin embargo, creía que no podía dejar pasar eso.
-¡Charlotte!- la retó.- Nunca más le hables así a tu padre¿entendiste?
-Pero…
-Pero nada; vamos a dormir.- miró a Jean- Hasta mañana.- comenzó a caminar por los pasillos. Jean las observó hasta que dio un portazo encerrándose en su habitación.
-¿Qué diablos hacen aquí?- inquirió Robbie Bolton.
Lupin miró a Amy con un aire dubitativo. Ella asintió. El licántropo sacó su varita y apuntándole a la cara murmuró:
-Obliviate!- Robbie Bolton desenfocó los ojos. Parpadeó y los volvió abrir. Amy sacó su varita.
-Imperio! Dime ahora mismo qué harás- le ordenó al muggle.
-Los ayudaré a sacar al paciente de aquí.- dijo Bolton inexpresivo.- Debemos ir a la parte trasera de la clínica donde están las ambulancias mejores equipadas.
-¿Por qué no desaparecemos?- preguntó Lupin
-¡Porque Harry Podría morir! Además, el ministerio español controla los medios de transporte.- arguyó Amy- Ponte la capa, será mejor que no vean a ningún extraño aquí.
-Está bien- aceptó su esposo.- Sabes conducir esa ambulancia¿verdad?
-Soy hija de muggles- se exasperó la medimaga. De la nada hizo aparecer una camilla con rueditas. Tomó el suero y lo achicó con su varita para poder transportarlo- Ayúdame a moverlo, Remus. Lupin tomó a Harry de la espalda y lo movió hacia la otra camilla. No fue tan difícil.
-Los acompañaré- dijo Bolton. Remus tomó la capa para hacerse invisible del suelo y se cubrió con ella, desapareciendo.
Llegaron a la ambulancia sin demasiados inconvenientes. Cuando subieron a Harry a la parte trasera, dieron las tres y media de la madrugada. Bolton los seguía con el rostro similar a una víctima del sonambulismo. Amy y Lupin estaban nerviosos. Tenían que llegar a Inglaterra cuánto antes y no podían utilizar magia.
Amy se subió al lugar del conductor. Lupin iba detrás sin saber muy qué hacer con Harry.
-Ten cuidado con el respirador, Remus, no estoy segura de lo que pueda pasar…- decía mientras abrochaba el cinturón de seguridad.
-Quédate tranquila, está respirando con normalidad.- musitó él, mientras lo cubría con las azules sábanas de la clínica.- ¿Qué haremos con el médico?
-Es mi jefe, o mejor dicho, hubiera sido mi jefe si esto no hubiera pasado.- Bolton se encontraba en el sitio del acompañante, un poco perdido.- Imperio! ¿Qué es lo que harás, Robbie?
-Les diré que el paciente desconocido ha sido encontrado por sus familiares y que lo trasladaron a otra clínica de Inglaterra. La señorita Amy Newton no fue contratada porque no contaba con los requisitos necesarios para la Clínica Integrada de Mallorca. Reportaré el robo de una ambulancia altamente equipada.
-Excelente.- repuso Amy. Bolton se bajó de la ambulancia.
-Arranca- apremió Lupin.
-¿Dónde iremos¿Cómo haremos para llegar a Inglaterra?- inquirió Amy, mientras recorrían las calles de Mallorca
-Tendremos que desaparecer- dijo Lupin mientras observaba el pálido rostro de Harry detrás del respirador.
-Remus, esto no me gusta nada…
-¿Dices que podemos poderlo en una desaparición conjunta?
-No.- a Amy le temblaban las manos.- No lo sé, en realidad. Harry siempre ha sido muy fuerte, pero no quiero arriesgarme Lupin…
-Lo despertaremos mediante magia.
-No creas que es tan fácil- dijo Amy, frenando en el semáforo.- El coma profundo existe en el mundo mágico, Remus.
-Lo sé, pero no tenemos opción para llegar a casa.
-¿Crees que es seguro que permanezcamos allí?-preguntó Amy preocupada- Recuerda que estamos con el hombre más famoso de Inglaterra, que supuestamente murió hace seis años…
-Lo sé, amor- repuso Lupin.- Pero nos esconderemos, podremos curarlo.- suspiró- Será mejor que te metas en un callejón para poder desaparecer.
-Está bien- aceptó Amy. Tenía la voz tomada a causa del miedo.
Descendieron del lugar procurando arrastrar la camilla con sumo cuidado. Ninguno de los dos estaba orientado sobre lo que estaban haciendo, ni tampoco entendían el estado de Harry. Ni si quiera podían creer que ése era Harry. La realidad había superado muchas de sus fantasías y el razonamiento no daba abasto.
Cuando Amy y Lupin estuvieron en la oscura calle, se miraron con miedo.
-¿Puedes hacer que Harry no pierda el respirador al momento de desaparecer?- preguntó él
-Por supuesto que sí. Nos lo enseñaron en la Academia de Sanadores.- repuso Amy un poco ofendida- El problema es que temo la despartición. Sería fatal.
-No pasará nada malo.- calmó Lupin, intentando convencerse- Toma mi mano, cielo. La camilla tiene que estar cuando aparezcamos en casa¿si?
-No te preocupes.- Amy sacó la varita y apuntando en silencio, al parecer con Hechizos No Verbales. Lupin no se molestó en preguntarle, simplemente porque confiaba en ella.- Apareceremos en el living de casa.- avisó la sanadora
-Bien. Será mejor que lo hagas tú primero con él.- decidió Lupin-Yo los seguiré.
-Si- coincidió su esposa- Nos veremos en un rato.
-Suerte.
-Remus…- lloró su esposa. Amy estaba nerviosa. La vida de Harry dependía del desempeño en su desaparición. Sus ojos estaban cargados de una responsabilidad que no parecían poder soportar.
-Ve, por favor.-apuró Lupin- Pueden venir muggles, no es conveniente…
-Y si…
-¡Ahora!- la frenó Lupin severamente.
Amy no dijo nada más. Tomó una mano de Harry. Estaba algo fría. Sintió un miedo inconmensurable. No quería que nada pasara. Rogándole al cielo con lamentos desesperados porque todo saliera bien, Amy recordó las tres D, vislumbrando el rostro ojeroso y pálido de Harry Potter y desvaneciéndose en segundos de Mallorca.
Hermione se movía súbitamente en su cama de la cabaña, soñando episodios pasados…
-¿Qué apodo?- preguntó Hermione intrigada.
-La Cámara secreta- dijeron las niñas sonrientes y despreocupadas. Tanto Hermione como Ginny, palidecieron por completo.
-¿Dijimos algo malo?- preguntó Mel, fingiendo sorpresa.
Las escenas se borraban y se diluían en confusiones inesperadas…
-¿A qué jugaban?- inquirió Hermione.
-Que éramos Harry Potter-dijo Mel. Jean Paul giró la cabeza al escuchar ese nombre.
-Estábamos contando que Troy tiene fotos de Harry Potter, pero aún no las vimos tía.-sonrió Mel- Troy nos dijo además que Harry Potter tenía dos amigos que lo ayudaron a derrotar el mal… dos amigos que lo ayudaron a derrotar el mal… dos amigos que lo ayudaron…
Hermione nadaba por un estanque a punto de ahogarse, tenía miedo, pero unas alas surgieron y pudo volar; Hasta que apareció en La Madriguera de casi siete años atrás…
-¿Qué¿Estás bromeando?- Hermione largó una carcajada sincera.
-Eso, me voy a casar con Jean Paul.- decía Ginny, segura.
-¿Te volviste loca?- Hermione se puso seria al ver que las novedades de Ginny eran ciertas.
-No, es lo que debo hacer.- confirmó Ginny, tocándose un vientre casi imperceptible.
-¡TE VAS A CASAR CON TU AMIGO PORQUE ESTAS…!
-¡Cállate, Hermione! Podrían oírnos.- musitó Ginny con nerviosismo.
-No estás enamorada de Jean¿qué nueva locura es esta?- preguntó Hermione en un susurro.
-Ninguna locura. Papá fue elegido ministro hace tres días. No voy a quedarme sola con mi bebé…Jean tiene razón.- concluyó Ginny
-¿Qué le dirás a tu familia? Qué piensas estar casada con el amigo del padre de tu hijo?
-No estaré casada con el amigo del padre de mi hijo- corrigió Ginny enigmáticamente. Hermione palideció y se tocó su vientre, un mucho más prominente que el de Ginny.- Entendiste bien¿no?
-¿Les mentirás a todos?- inquirió Hermione, asqueada por la sola idea.
-¡Exactamente!- confirmó Ginny, como si le dijese que fue a tomar agua.
-Eres una maldita enferma- le espetó Hermione.
-Ten cuidado Hermione, porque me puedo olvidar que estás embarazada y…- se ahorcó a si misma con el dedo pulgar. Ginny estaba algo sarcástica con su embarazo.
-¿Cómo haces para que no se te vea el vientre?- preguntó Hermione curiosa a su cuñada.
-Los hechizos son peligrosos, pero encontré una manera muggle- Ginny se levantó la blusa que traía puesta. Hermione abrió los ojos muy grandes.
-ESTÁS LOCA GINNY! ESO ES PELIGROSO, TE ESTÁS FAJANDO Y….- pero no llegó a continuar. Ginny palideció y se tocó la entrepierna. Su pantalón blanco estaba color rojo sangre.
-¡PERDÍ A MI BEBÉ HERMIONE!- Sollozó Ginny- ¡MI BEBÉ Y EL DE HARRY, MI BEBÉ!
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- Hermione despertó transpirada.
-¡Amor!- exclamó Ron, asustadísimo- ¿Te encuentras bien?
-Si, si…- dijo Hermione jadeante.- Yo solo… - unas lágrimas se entremezclaron con las gotas de sudor. Ron la abrazó con ternura.
-Tranquila corazón, ha sido un sueño-le besó la frente y Hermione se aferró el, temblando.
-Si, es cierto- suspiró Hermione.
-Sin embargo, has estado algo rara desde que volvimos del fatídico desfile. ¿Te ocurre algo más?- Ron le alcanzó un vaso de agua que sirvió con un movimiento de su varita. Hermione sorbió.
-No- contestó secamente- Quizá el estrés.
-No me salgas con excusas muggles- repuso Ron que conocía muy bien a su esposa. Hermione lo miró.- ¿Y? Me piensas decir que es lo que anda volando por esa cabecita?- sonrió.
-Mel y Charl- balbuceó Hermione, desviando su mirada- ¿Escuchaste el relato de su nuevo juego durante el almuerzo del desfile?
Ron se puso serio. Era un tema difícil para él.
-Si.- contestó y sus ojos se aguaron un poco.- Escuché que jugaban a "La Cámara Secreta".
-Exacto.- confirmó Hermione- ¿No te parece sospechoso?
-¿Qué quieres decir?
-Vamos, Ron- apuró Hermione- Es obvio que esas dos saben algo sobre Harry.
-No lo sé- repuso el pelirrojo- Es que nunca entendí la obsesión de Ginny no de no decirles que lo conocimos.
-Esa idea se está transformando en nuestro problema- soltó Hermione con tristeza- Me hace mal ocultarle a mi propia hija del padrino que hubiera tenido y alguien que formó parte de nuestro pasado.
-A mi también- coincidió Ron- Pero el daño esté hecho; no podemos soltar la lengua ahora que pasaron casi siete años de su muerte¿verdad?
-No, supongo que no. Además tu hermana no estaría de acuerdo- replicó Hermione.- Pero siento que las niñas saben más de lo que pensamos. ¡No puede ser casualidad lo de la cámara!
-¿Y si saben que lo conocimos?- se asustó Ron.- Mely jamás nos perdonaría eso. Es su ídolo.
-No es por lo que Harry haya sido. Me duele no poder respetar su recuerdo. Hemos enterrado hasta sus fotos¿comprendes? Suena más a traición que a otra cosa.- Hermione volvía a llorar. Ron también sucumbió al dolor. La pérdida de Harry era una herida abierta, que sangraba desde siempre y como nunca.
-Te entiendo, cariño- le dijo a su mujer a modo de consuelo.- Pase lo que pase, nunca voy a comprender lo que hizo Ginny con Harry. Tal vez se sienta culpable por haber formado una familia con Jean ya que era su amigo.- vaticinó y a Hermione se le encogieron las tripas. Es que Ron no sabía la peor parte de la verdad.
-No sé porqué Gin hizo esto- mintió, solamente para rellenar el silencio. Por suerte no lo estaba mirando los azules ojos de Ron.
-Herms¿sabes una cosa?- dijo Ron- Siempre he pensado cosas con respecto a Charl y Ginny. Es que…
-¿Qué?- preguntó Hermione, adivinando en sus adentros lo que Ron diría.
-Es algo engorroso decir lo esto que pienso,- suspiró Ron, mientras alisaba su pelo y miraba confusamente al techo.- pero siento muchas veces que…
-¡Suéltalo amor!
-¿No has pensado que Charlotte podría ser hija de Harry?- Ron pensó que esas palabras no las había dicho él. Era una idea siniestra. Hermione, por su parte, transpiraba de manera brutal. No contestó. Por suerte Ron retomó el habla con rapidez-Si, ya sé que es algo vomitivo pensar que Ginny nos engañó a todos… pero si te pones a pensar, los meses dan para que la niña sea…
-Ron- interrumpió Hermione con un extraño tono de voz- Creo que se debe al deseo de que tu hermana tuviera una familia con Harry. Lamentablemente eso no llegó a ser. Charlotte es hija de Jean Paul.- Una espada de culpa terminó de acuchillar la honestidad y el estado emocional de Hermione. Aún así, siguió mintiendo.- Además no dan las fechas, Charlotte es sietemesina.
Ron quedó estático y no dijo nada más. Al cabo de quince minutos en silencio volvió a hablar.
-Será mejor nos dediquemos a descansar- decidió en un tono neutral.- Mañana es domingo y quiero aprovechar el día para pasear por la estancia.
-Tienes razón cariño- repuso Hermione.
Le dio un beso en los labios, que no creyó merecer, porque los suyos estaban sucios por tener el papel siniestro de ser cómplice de la peor de las mentiras.
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Un mes después.
(Mediados de julio de 2006)
Amy Lupin se encontraba en su casa, cuidando a Harry Potter. El susodicho, tendido en la cama, tenía un mejor aspecto que en la Clínica Integrada de Mallorca. El color había vuelto a su piel y parecía estar recuperándose de las heridas y rasguños mediante magia avanzada medicinal, que Amy manejaba a la perfección. No obstante, la medimaga estaba poniendo todos sus sacrificados esfuerzos para que Harry pueda salir del respirador. Pero ella terminó sintiendo que quizá era todo en vano, y que Harry al final, tenía que morir realmente. El último mes cuidándolo había sido agotador. Pociones, medicamentos, sueros, brebajes, libros de la edad media, respuestas, soluciones y nada surtía efecto: Amy no lograba despertar a Harry de ninguna manera. Es que no había ningún antídoto para la muerte en vida que Harry estaba sobrellevando. La desaparición sufrida luego de huir de la Clínica casi lo había hecho entrar en un paro, pero Amy logró volver a escuchar los latidos de su corazón, luego de hacerle una reanimación mediante métodos muggles, los cuales que había materializado con su varita. Amy no quería darse por vencida, pero el cansancio a veces la superaba.
Harry estaba estático, con su respirador, mientras una pantalla indicaba los latidos del corazón. ¿Qué le habían hecho¿Qué necesitaba para que Harry despertara? Era el desafío más grande su vida. Salvar al salvador. ¿Cuál era clave de aquel acertijo? Si tan solo supiese que clase de poción había bebido, cuál de los miles de encantamientos le había provocado ese estado… "¿Avada Kedavra? No, eso es muerte rotunda- Pensaba Amy- ¿Toturas mediante el maleficio cruciatus?" No, Lupin había asegurado con total convicción que Harry era un Auror, y podía resistir las peores facetas de los maleficios imperdonables.
Amy tenía la amarga impresión de que era algo mucho peor de lo que se imaginaban, pero al mismo tiempo, algo sencillo e imperceptible... algo que no mataba, pero algo muy similar a la muerte… como un pequeño detalle que nadie pensaría… como algo que…
-AMY!-exclamó su esposo contrariado- ¡Hace cinco minutos que te estoy hablando y no me contestas!
-Lo siento, Lupin, estaba pensando temas importantes, no creas que estoy soñando con irme al Caribe- las pocas horas de sueño estaban surtiendo efecto en el ánimo de la sanadora.
"Algo mucho peor de lo que nos imaginamos…pero es algo sencillo ya que, Harry clínicamente está bien, las heridas no son tan…" seguía pensando Amy.
-¿Quieres desayunar?- repuso Lupin con el entrecejo fruncido.- Hace toda la noche que estás cuidándolo, son las seis de la mañana y deberías descansar un poco, yo te cubro…
"Algo peor… a ver, recontemos… Parálisis corporal debido a golpes cerebrales, descartado; Maleficios Imperdonables, borrados de la lista; venenos mortales, completamente imposible."
-No necesito descansar- aseguró Amy, aunque sus ojeras y sus párpados caídos dijeran lo contrario. – Tu no puedes cuidarlo la sanadora soy yo…
-Creo que…- Amy ya no lo escuchaba.
"Poción reabastecedora de sangre, la utilicé para las heridas del estómago y la cara, Poción cicatrizante, Remedio para quemaduras de 2º y 3º grado… Suero con calmantes de dolor… "
-…
te pido por favor, amor.- suplicó Lupin- Haz hecho demasiado y no has ido a trabajar… sin contar que por esto perdiste el empleo…
"Suero reactivadores de los sentidos… Bien, bien: pasemos a los síntomas. Impulsos cardíacos normales, al parecer ha sufrido infartos cardio respiratorios, provocados por la magia de alguna poción… ¡Rayos¿Qué magia¿Qué magia?"
-¡AMY!
-¡Por Merlín Remus!- explotó enojada- Estoy cavilando cosas importantes, te ruego que me dejes pensar en paz. – "Paz… paz… ¡No idiota, el Filtro de paz sirve para los exámenes…!"
-Amy, voy a prepararte un café y hacer unas tostadas…
Remus siguió enunciando cosas, pero Amy no estaba en su misma sintonía.
"Estoy segura que es una poción, porque Harry tiene el cuerpo sano en este momento… Análisis de sangre, no da lugar a reconocer pérdida de glóbulos rojos. Proteínas un poco bajas, hierro también. Pero eso no puede dejarlo en estado de coma. Si tan solo supiera… Sigamos; restos de Veritaserum disecados. Exacto. Y otra poción que no alcanzo a entender, esta demasiado diluida. ¡Diablos, no soy bioquímica! Y los médicos no sabrán decirme la exactitud de ese elemento ya que no son magos… ¿es que acaso soy la única de médica y sanadora en esta porquería de mundo…? "
Remus apareció en el comedor. Vio que Amy seguía pensativa, así que decidió darle un poco de charla junto a una humeante taza de café. Amy la tomó para no discutir.
-¿Sabes una cosa?- dijo el licántropo emocionado.- Nunca olvidaré esa famosísima anécdota que Harry siempre contaba en nuestras cenas con los Weasley. – "¿Podrá dejar de depender del condenado respirador si…?" La cabeza de Amy no paraba un segundo- Siempre cuenta que su primera clase en Hogwarts fue desastrosa. Resulta que Severus, que siempre pareció odiarlo, le hizo preguntas contundentes…- "¿Y si probamos con la sangre de unicornio? Estás loca, Amy!" se dijo a sí misma-… si, porque Severus era un profesor bastante exigente con sus alumnos. Sin duda que Harry recibía un trato especial por parte de él ya que…- "¿Solución Murtlap¡La usaste! No se trata de curar las heridas… eso no es lo que mantiene inconciente."- … entonces Severus lo puso a prueba haciéndole preguntas muy complicadas… Harry siempre recordaba, tal vez con algo de rencor, que la primera fue qué rayos obtenía si agregaba raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo… -Amy lo miró estupefacta y parpadeó- ¡Siempre recalcaba que lo hacía por su extremo parecido con James…!
-Repite eso.- pidió de repente. Parecía poseída por un abuso a los servicios de su cerebro.
-¡Eso! Que Snape detestaba a James por el hecho era muy popu…
-No, no¡eso no!- se desesperó Amy, levantando los brazos- Quiero saber exactamente- recalcó ese adverbio- la pregunta que le hizo a Harry.
-Snape le preguntó el resultado de la mezcla de las raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo.- contestó Lupin.- Pero no se la respuest…
Amy sonrió.
-¡LO TENGO LUPIN!-Él no entendía nada.- ¡Sí, sí lo tengo!- comenzó a pasearse por el comedor, alrededor de la camilla de Harry.- ¡Harry está intoxicado con el Filtro de los Muertos!
-¿Qué?- inquirió Lupin realmente desconcertado y asustado.
-Es la poción de los muertos en vida que fabricó Leticia… No importa.- se interrumpió Amy compulsivamente- Necesito que vayas a callejón Diagon y me traigas estos ingredientes que voy anotarte ahora- sacó frenéticamente una pluma de su bolsillo. Garabateó unos nombres complicados.- Debes conseguir esto cuanto antes.
-¿Amy qué…?
-Es para que Harry reaccione.-apuró Amy. Lupin quedó estupefacto ante esa frase.- Debes ir a Callejón Diagon, donde venden pociones avanzadas. – Amy temblaba de emoción- Eres un funcionario del ministerio, te venderán lo que sea sin tener receta… - se golpeó la frente con la mano, como cayendo en la cuenta de algo- ¡Qué estúpida, espera que te hago una por las dudas!- volvió a escribir un papel desprolijo y le puso un sello de San Mungo con su varita.- Apúrate, si esto sale bien podríamos tener a Harry de vuelta.
-Ya mismo me aparezco en Callejón Diagon- dijo Lupin.
-¡Espera!- lo frenó Amy, tomándolo del brazo- Apenas salgas de la tienda envíame los ingredientes de manera urgente. Ya sabes cómo hacerlo.- tomó aire.- Luego ve al ministerio, sería algo sospechoso si te sigues ausentando por mucho tiempo más.
Lupin asintió y la abrazó. Echándole una última mirada de melancolía a Harry, tomó la capa de invisibilidad y se desvaneció.
El mes de julio pareció llegar rapidísimo para Ginny. Habían pasado demasiadas cosas juntas pero la mayoría eran desalentadoras. En poco tiempo había logrado ganancias descomunales con su nueva colección. Los ingresos de la familia Lebon eran exorbitantes y empalagosos. La pelirroja se había comprado numerosas cajas de perfumes y le había hecho regalos a toda su familia. Charlotte había sido la mas beneficiada en la historia: juguetes, escobas pequeñas, ropa, un cuadro gigantesco de ella y Ginny… la niña parecía tenerlo todo. Estaba con Mel todo el santo día, disfrutando el fin de las clases en Elementary. Jugaban en la gran piscina de la Mansión, al cuidado de los elfos y guardaespaldas. No obstante, en ningún momento se la podía tildar a Charlotte como una niña feliz con todas las letras. Y sin dudas, a Mel tampoco. Las criaturas, que ahora eran concientes de la colección de mentiras a las que habían estado expuestas durante toda su vida, sufrían demasiado. Charlotte se llevaba la peor parte. Desde que vio a su padre golpeando a Ginny, la niña había adoptado una actitud de indiferencia total hacia Jean Paul. No le respondía sus preguntas, no le hacía cariños ni hablaba en su presencia. Melanie, que era un tanto más rebelde que su prima, lo enfrentaba y se burlaba de él muy seguido. Jean Paul estaba harto de la situación y respondía a ellas con reiteradas amenazas a Ginny. Lo que él no notaba (o se negaba a ver) era que Ginny no podía hacer nada al respecto. Charl se negaba a decirle las razones de su postura y Mel tampoco había otorgado algún tipo de información a Hermione sobre el asunto. Así, la convivencia de la familia Lebon era desastrosa. Ginny comenzó a tener miedo de dejar a Charlotte sola a manos de Jean. La invadieron sospechas terroríficas de que su condenado esposo era capaz de llevársela lejos. A raíz de esto, la pelirroja la dejaba en la casa de Ron y Hermione o a cuidado de Molly. Poco a poco, Ginny iba perdiendo la confianza en Jean. O por lo menos, la especie de confianza que habían logrado en ese tiempo.
Para completar la maqueta perfecta del caos, Ginny comenzaba a pensar en Harry. Su cumpleaños a fin de mes estaba más cerca que nunca y Harry cumpliría 26 años y no estaba. Y miles de preguntas que nunca fueron respondidas atacaban sus entrañas cruelmente. "¿Cómo moriste, Harry¿Qué fue lo que pasó?" Era imposible que Jean aceptara hablar sobre aquella misión de noviembre de '99. Nunca quería tocar el maldito tema. "¿Por qué se niega a hablarlo…?" Ginny ocupaba la mayor parte de su tiempo libre pensando en qué rayos había ocurrido. Hasta se sorprendió a si misma cayendo en la cuenta que nunca supo demasiado sobre la muerte de Harry, que durante todos esos años, no sabía como el mundo le había arrancado su razón de existir, el amor de su vida. Tal vez el dolor de esa separación supo robarle el sentido común y su capacidad de pensar las cosas con racionalidad. En el presente todo el peligro y la falta de detalles sobre los hechos, se dirigían a su marido. Presentía en lo más amargo de sus sueños que Jean ocultaba algo horrible. Pero a veces quería huir de ese sentimiento por su carácter morboso y cruelmente realista. Había llamadas, compañías, lugares que la hacían pensar que Jean Paul no era quién decía ser.
Una mañana, Ginny pasó a buscar a Hermione por su casa, que era más modesta que la de Ginny, pero de todas maneras, tenía grandes lujos. Eran las siete AM y se disponían a caminar y hacer ejercicios. Ginny insistía en que era bueno para la figura, aunque a Hermione poco le importaba. Un elfo muy amable la dejó pasar las rejas grises de la casa. Era hermosa. Las puertas eran de algarrobo y dos grandes columnas blancas la antecedían, otorgando una galería con sillones. Encima de ella se veía un balcón enorme, con dos o tres mesas y sillas. El ventanal que daba a la alcoba de Ron y Hermione, tenía cortinas color carne casi transparente, que ondeaban con la brisa de la mañana.
En ese instante, Hermione salió al balcón con su bata de levantarse.
-Ginny- dijo con voz ronca.
-¿Qué haces que no estás cambiada?- dijo Ginny disgustada- ¡Tenemos que ir a correr!
-Oh, no, ahora no- dijo perezosa Hermione.
-¡Vamos, no seas holgazana!- la reprendió Ginny
-Está bien. Ya bajo- aceptó Hermione. En menos de cinco minutos, Hermione bajó; vestía unas calzas blancas que resaltaban sus piernas.- Voy a matarte, estoy muerta de sueño…- bostezó
-No empieces- la atajó Ginny- Estamos haciendo ejercicios buenos para el cuerpo.
-Los ejercicios lo hice anoche con tu hermano- le recordó Hermione
-¡No me cuentes eso!-se asqueó Ginny- Desayuné chocolate caliente y no quiero vomitarme mi blusa de Dolce&Gabanna.
-Tú y tus marcas.- espetó Hermione- ¿Dónde vamos a hacer tus benditos ejercicios?
-Sígueme, vine en el carro- explicó Ginny y casi Hermione tuvo que correr para alcanzarla. Cuando estuvieron arriba, la castaña notó que Ginny estaba un poco rara.
-¿Tienes que decirme algo o me parece a mi?- preguntó
-Si.
-¿Sí qué?
-Afirmo-dijo Ginny con impaciencia-que efectivamente, tengo que hablar contigo.
-Te escucho.
-Charlotte.- dijo Ginny- No sé qué tiene.
-¿Qué¿Le pasó algo?
-No, solamente…- respiró hondo- No lo sé, está rara con Jean. Hace semanas que no le habla.
Hermione no se sorprendió.
-Ya te dije mil veces que Mel no quiere decirme nada del asunto-la atajó- Está un poco rara también.
-El imbécil de mi esposo me está volviendo loca.- se quejó Ginny arrancando el auto.- El maldito hijo de puta me está chantajeando…
-¿Qué hizo ahora?- preguntó Hermione.- ¿Lo mismo de siempre o alguna trastada mucho peor.?
-No es importante lo que hizo, sino lo que voy hacer.- respondió enigmáticamente Ginny- Tengo pensado hacerle una jugada muy interesante.- Arrancó el auto y lo puso a toda velocidad.
-No me asustes, por favor. - Hermione podría referirse a la actitud de Ginny con pisar el acelerador de esa manera, o la nueva idea desquiciada que su amiga tenía.
-El se va a asustar.- aseguró Ginny e hizo una mueca malévola.- Quizá pueda follarme mediante chantajes, pero me cercioraré que no le toque un pelo a Charl.
-¿Te amenazó con eso?- Hermione se puso pálida. Quizá tendría que alertar a Ron si la situación de Ginny y Jean se desbordaba de esa manera. Ginny la miró de reojo.
-Si. Y no dirás nada- la atajó la pelirroja adivinando lo que su cuñada pensaba.- No, sabes que nunca me gustó que mis hermanos se metieran en mi relación con Jean.
-¡Eso es porque eres una terca¡Haz hecho todo mal!- Ginny clavó los frenos de repente, delante de un parque.
-No te pongas insufrible.- le espetó enojada.
-¿Sabes qué?- dijo Hermione enojada- Estás completamente loca.
-¡No me digas!- exclamó Ginny con sarcasmo. Hermione bufó exageradamente. Hubo un silencio, hasta que Ginny dijo:- Creo que comenzaré a investigar a Jean.
-¿Qué¿Pretendes jugar a los detectives?- se burló Hermione
-No. Creo que me está mintiendo.-Ginny miraba para adelante, muy pensativa- Oculta cosas.
-Siempre sospeché eso.- musitó Hermione- ¿Por qué ahora se te da por escucharme?- soltó una risotada amarga
-No fue por ti.-aclaró Ginny- ¿Recuerdas la caja que recibió?
-Si. La caja neutra que estaba en SweetHoney.
-Exacto. Anda en cosas raras. Llamadas telefónicas, tengo la certeza de que esconde algo más que sus típicos negocios truchos…- dijo Ginny y se bajó del auto en una plaza exclusivamente de magos. Hermione la siguió y se sentaron en un banco. Los ejercicios parecían haber quedado atrás.
-¿Qué clase de sospechas tienes sobre él? – preguntó la castaña.
-Nunca quiere hablar de lo que pasó en la misión con Harry.- respondió Ginny
-¡Hasta que al fin te percatas de ese pequeño detalle!- explotó Hermione.- ¡Siempre ha sido así y tu no lo querías ver…!
-¡No me jodas con eso ahora! Jean me va a pagar su extorsión, te lo aseguro…
-En la noche de bodas te emborrachó para follarte- replicó Hermione ácidamente- Siempre ha buscado la manera de estar contigo a la fuerza.
-No me fastidies el presente con huevadas.- evadió Ginny, harta de escuchar tanta realidad junta.
-Voy a decirte algo Ginny- dijo Hermione severamente.- Tengo un mal presentimiento sobre esto, las niñas están raras y Ron…
-¿Por qué siempre tienes que nombrar a Ron?- la interrumpió Ginny con impaciencia.- Estás enamorada, pero realmente me agotas con mi estúpido hermano.
-¡Escúchame! Ron no es idiota, y si nunca dijo nada de las fechas en que nació Charl fue porque no te cree tan hija de puta como para mentir así!- ante ese insulto, Ginny sacó su varita furiosa. Hermione hizo lo mismo.
-¡SI TIENES GANAS DE PREOCUPARTE POR LAS SOSPECHAS DEL RONALD, PUEDES IRTE AL CARAJO!-la apuntó pero no pronunció ningún hechizo. Le temblaba la mano tremendamente.
-¡HAZTE CARGO DE TU MIERDA, GINNY!- la gente de la plaza comenzó a darse vuelta.- ¿SABES QUÉ¡ME CANSÉ DE SER CÓMPLICE DEL DESASTRE QUE HAZ HECHO!- comenzaron a rodearse una a la otra. A ninguna de las dos le importó las curiosas miradas de los otros magos.
-¡ERES UNA TRAIDORA! – espetó Ginny con lágrimas en los ojos- SI LE CUENTAS A RON…
-ES LO ÚNICO QUE TE IMPORTA¿VERDAD?- gritó Hermione, quién lloraba.- PERO QUIERO RECORDARTE QUE CUANDO TODA ESTA BASURA EXPLOTE, YO PERDERÉ A MI FAMILIA… ¿O COMO CREES QUE RON TOMARÁ MI ENCUBRIMIENTO?
-¡VETE AL INFIERN…!-Ginny se dio vuelta, dispuesta a irse al auto, pero había chocado contra algo invisible. Hubo una milésima de segundo tan fugaz y brillante, en la cual pensó que había chocado con Harry debajo de la capa invisible. Pero esa fantasía se diluyó cuando se materializó el licántropo Remus Lupin. Sus ojos irradiaban resentimiento y parecían despedir rayos de encantamientos aturdidores.
Unos metros más atrás, Hermione había quedado estática al verlo. Ginny lo enfocó desde el suelo y al reconocerlo, no pudo decir absolutamente nada.
Unas cinco botellitas aparecieron sobre la mesa de la vivienda de Amy y Remus Lupin. Amy salió del baño súbitamente y las vio.
-¡Benditas sean!- susurró desesperada- Será mejor que las apliquemos por vía endovenosa¿verdad Potter?- le sonrió a Harry- Vamos, debes despertar ahora, estoy segura que tienes el Filtro de los muertos en tu cuerpo…
Amy hizo una rara mezcla con las pociones y las puso en el contenedor del suero. El líquido, de un matiz verde intenso, penetró en las venas de Harry Potter.
El tiempo y los segundos parecían más lentos que nunca. Esperar los efectos de su trabajo era tan doloroso como la muerte misma, era agonizar sin un atisbo de piedad, y hasta padecer el mismo dolor que El Elegido. Como cuando uno espera algo, esperanzado y a la vez desde el peor mástil de las dudas, y es una espera tortuosa, que hace perder la razón, las esperanzas, la vida misma.
Y Harry yacía tan inmóvil y frágil como siempre, como nunca. Los minutos eran suicidas para todas y cada una de las ilusiones de la medimaga… como profesional, como esposa de Remus Lupin, como persona, como el fracaso de su paradoja inimaginable de salvar al salvador, mientras el dormía viajando vaya a saber en qué mundo. "Vuelve, Harry, Vuelve…" Amy sentía todo el peso de la culpa por no poder, por no lograr su difícil objetivo de hacerlo volver a la realidad…
Así, a la par de sus latidos destructores juzgados por su miedo caer, su ansiedad alcanzó la longitud impensada de los quince minutos y Amy razonó con extraña rapidez que habían sido los novecientos segundos más largos de toda su vida. Saliendo de las llamas de su ensimismamiento, le tomó el pulso a Harry apretando la muñeca derecha.
Seguía estable. Miró el suero: el líquido verde estaba llegando a su fin. Aún así, Harry no reaccionaba.
-Vamos, Harry, vamos…- suplicó… pero no había respuestas. Amy se dio vuelta, sollozando. Harry moriría de todas maneras, ya nada servía para salvarlo…
-Ginnnyy…- balbuceó una débil voz a sus espaldas.
Amy no pudo moverse.
Nota:
Quizá tarde más con la próxima actualización.
Gracias por leerme, los amo!
Joanne.
