Capítulo 9: el regreso del príncipe digimon. Una milagrosa evolución.

Tienes que pasar esta carta por tu d-power. Sólo para estar seguras. Es una especie de reconocedor de digimons.

Está bien... - dijo Jen. Sacó el d-power. Cogió la carta, y comenzó a deslizarla.

¡Carta leída! - exclamó la chica - ¡Accesorio de reconocimiento! - todos, ella incluida, se pusieron a observar al digimon.

Si brilla, es que es suyo - aclaró Shiuchon. Pasaron unos segundos. El digimon no brillaba.

Vaya -suspiró Jen, cabizbaja.

Oh, no - dijo también Takato. Pero de repente...

¡Eh, está brillando! - exclamó Rika. Todos volvieron a mirar.

¡Parece que está evolucionando! - dijo Henry. Efectivamente, el digimon evolucionó a un león pequeñito con vaqueros que se tenía de pie sobre sus dos patas traseras. Jen volvió a pasar la carta, por si acaso, y el digimon brilló finalmente.

¡Leomon!

¡Jen! - exclamó el pequeño digimon. Cada uno se lanzó a los brazos del otro.

¿Eres tú de verdad? ¿El mismo Leomon que perdí en batalla?

Sí, lo soy. He vuelto a renacer.

Calfymon, digimon mamífero tipo neutral - comenzó Takato, analizando al digimon con su d-power - nivel principiante, su ataque principal es la garra del príncipe.

¿Principiante? - inquirió Ryo, extrañado - Eso significa que este digimon se ha saltado una etapa de evolución, la de digimon bebé.

¿Pero no era ya bebé, Ryo? - inquirió Rika.

Estaba en el nivel micro. Tras ese nivel hay otro, que es el de bebé, y luego otro más, el principiante, que es donde Calfymon se encuentra ahora. - explicó Ryo.

Tampoco hacía falta que te hicieses el guay al explicarlo - contestó Rika.

¿Qué? ¿Cómo que "el guay"? - inquirió Ryo sin entender.

Lo que has oído.

Qué bien - comenzó Jen - Ahora estás en el mismo nivel que todos los demás digimons - sonrió. Ryo corrigió diciendo:

No, Cyberdramon está en el nivel mega.

Ah, bueno, ya... - sonrió Jen.

¡Y vuelves a ir de chulito!

¡Rika, que sólo trataba de aclarar un pequeño término!

¿Pretendes que te crea?

Rika, creo que Ryo tiene razón - dijo Henry. Rika lo miró, se cruzó de brazos, y dijo:

Pues vaya... bueno, deberíamos ir a dormir a algún sitio ¿no creéis?

La aldea más cercana está a media hora de aquí - indicó Alice.

Oh, bien, pues vamos a ella - dijo Rika. Como los demás también estuvieron de acuerdo, comenzaron a dirigirse a dicha aldea. Entre tanto, en la casa del señor Mc Coy.

Acabo de recibir un mensaje de Takato - indicó el señor Yamaki.

¿Qué dice?

Ahora te lo leo: "¡Hola! No hemos escrito antes porque unos rayos rosas nos atraparon y nos transportaron a sitios distintos. Ahora estamos todos juntos de nuevo y todos menos Henry, Alice, Ai, Makoto y Shiuchon tenemos nuestros digimons. Estamos todos bien, no os preocupéis. ¡Adiós!" Eh, no sabíamos lo de que estaban separados ¿verdad?

No, pero podían habérnoslo dicho - contestó Tal Wong, tal vez algo enfadado.

Yukio - comenzó McCoy - pregúntales dónde están.

Ya voy - contestó Yamaki comenzando a escribir.

Al menos, por suerte, muchos de ellos ya han encontrado a sus digimons - dijo Tal -. Ya no son un blanco fácil para los otros digimons.

Sí, tienes razón - dijo McCoy.

Takato acaba de contestarme. Dice que se dirigen a la aldea de los Snowbotamons a pasar la noche, y que para el lunes ya estarán en el área de las cuatro bestias sagradas, según los cálculos de Alice.

Bien, se han dado muchísima prisa - contestó McCoy - Pronto, tendremos que preparar todo para su vuelta.

Unos minutos más tarde, el grupo de tamers, otra vez reunido, estaba a
punto de llegar a la aldea. Todos los digimons iban en un grupo, en
otro, estaban Rika y Ryo, y en el más numeroso, el resto de Tamers.

Tengo mucho sueño - comenzó Ryo - ¿Y tú?

Sin más.

Ah, bueno...oye ¿en serio pensabas que trataba de chulearme?

Pues sí.

Joder, Rika. Te aseguro que en ningún momento quería chulearme, no tenía ninguna intención. Tan sólo pretendía ayudar. Por favor, créeme.

Mmm...

Rika, en serio...

Vale, te creo...Tranquilízate ya.

¡Gracias!

No hace falta que lo agradezcas, simplemente porque me haya parecido que decías la verdad después de todo.

Mmm... veo que estás comenzando a confiar más en mí ¿eh, Rika?

Pues claro que sí, por algo somos novios ¿no?

Sí. - continuó Ryo. Se dirigieron una mirada dulce, y comenzaron a acercarse el uno al otro. Alice los despertó de su ensimismamiento diciendo:

Eh, chicos. Ya casi hemos llegado.

Ah, Alice, eres tú, gracias por avisar - contestó Ryo.

Sí, muchas gracias - continuó Rika en tono sarcástico - Alice se volvió a alejar.

Esta tía está hasta en la sopa.

Mmm...sopa...

¿Ein?

¿Qué pasa? Tengo hambre...

Seguro que cuando lleguemos a la aldea esta habrá algún sitio para comer...

Caminaron unos metros más, ya unidos a los demás, y llegaron a un
cartel en el que ponía:

Aldea de los Snowbotamons: centro turístico del mundo digital de primer orden - leyó Alice. Continuó explicando - Aquí, aparte de los Snowbotamons, hay muchísimos más digimons, que vienen a pasar las vacaciones. Aquí, siempre que seas buena persona, es todo gratis, porque los Snowbotamons aman su trabajo.

Vaya, Alice, cuánto sabes - comentó Henry.

Bueno, teniendo el padre que tengo, es normal que sepa mucho. Él me lo ha enseñado todo.

Ah, así que es eso... - continuó Henry. De repente, se hizo de noche. Alice continuó diciendo:

Será mejor que vayamos a buscar alojamiento ya, hay un hotel muy cerca, y como ya os he dicho, es totalmente gratuito.

¡De acuerdo! - exclamaron todos a la vez. Comenzaron a caminar en la dirección que indicaba Alice. Ninguno se percató de que una sombra sonreía con malicia tras unas secuoyas.

Entraron en la aldea (bastante grande, por cierto), donde todo el
mundo se les quedaba mirando. Se veía que no habían conocido muchos
humanos a lo largo de su vida...o tal vez ninguno. La chica güera
los guió hasta el hotel en el que se hospedarían aquella noche. El
grupo de varones y chicas penetró en la hospedería, con Alice al
frente. Se encaminaron a una enorme mesa sobre la cual colgaba un
cartel en el que ponía "Recepción". Alice tocó una especie de
timbre que había, se oyeron un par de saltitos, y un minúsculo
Snowbotamon apareció en una banqueta. Se dirigió a los humanos y a
sus compañeros digimons diciendo:

¡Bienvenidos al hotel Snowbotamon, de la aldea de los Snowbotamons, no obstante visitada por digimons de todo el mundo digital! ¿Qué desean? ¡Nuestro hotel les ofrece los mejores servicios al mejor precio: gratis! ¡Amamos nuestro trabajo! - todos miraron sorprendidos a los pequeños digimons. Kenta murmuró hacia Kazu Kazu asintió y sonrió ante aquello. Alice, que al parecer era la única que no se había quedado alucinando, dijo al pequeño digimon:

Hola, quisiéramos hospedarnos en su hotel.

¡Por supueeeeeeeeeeeeesto que sí! - exclamó el digimon, sonriente - De nuestras sesenta y siete estupendas habitaciones, aún nos quedan libres veintitrés. ¡Hay sitio de sobra! ¿Qué desearían exactamente? - se volvieron a quedar alucinados. Rika susurró algo al oído de Ryo, el cual asintió sonriente y tal vez algo emocionado. Alice iba a comenzar a hablar cuando Rika se adelantó junto a Ryo y dijo:

Quisiéramos una habitación para dos. Para éste y para mí.

¿Nombres?

Rika Nonaka y Ryo Akiyama.

¿Dos camas pequeñas, o una grande?

Una grande - contestó Rika con decisión.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿WWWWWWWWWWWEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE EEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE???????????!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! - exclamaron el resto de humanos allí presentes. No es que estuviesen sorprendidos porque Rika y Ryo cogiesen una habitación sólo para ellos, era de esperar, lo raro era que fuese Rika la que la había pedido.

Bueno, no es tan extraño - continuó el pequeño digimon - Aquí tenéis - dijo, entregándoles una llave - Vuestra habitación es la veintitrés, es decir, la tercera de la segunda planta.

Gracias - contestó Rika, ante la sorprendida mirada de todos. Tras ello susurró a Ryo Ryo asintió, y volvieron a donde estaban. Alice pidió una habitación para ella sola, Kazu y Kenta pidieron una doble de dos camas, cosa que también hicieron Takato y Henry, y Shiuchon y Ai. Makoto, por su parte, prefirió una habitación simple, así como también hizo Jen. Los digimons, por su parte, pidieron la suite presidencial para ellos solos.

Muy bien. Esperen un momento - dijo el pequeño digimon cuando ya hubo entregado todas las llaves - A ver si es correcto. Señores Kitagawa y Shiota, en la 20, señorita Katô, en la veintiuno, señores Wong y Matsuki, en la 22, señorita Nonaka, y señor Akiyama, en la 23, señorita McCoy, en la veinticuatro, señor Kuraga, en la veinticinco, y las señoritas Wong y Kuraga en la veintiséis. ¡Ah! Y los digimons en la suite presidencial ¿verdad? - todos asintieron. El Snowbotamon continuó diciendo - Muy bien, para el servicio de habitaciones, marcad el 024 mas el número de habitación, la cena, la disfrutaréis en el restaurante que se encuentra en frente de recepción. ¡Que paséis buena noche! - todos se lo agradecieron, y se encaminaron al restaurante. Un Frigimon los esperaba allí, vuelto de espaldas.

Eh...hola, queríamos... - comenzó Takato. El digimon se giró. Tenía bajo la nariz dos pequeños bigotillos que le daban un aspecto cómico. Inquirió:

¿Sssíiii?

De-desearíamos una mesa para... - se puso a contar. Entre humanos y digimons eran un total de diecisiete comensales - diecisiete.

¡¡¡Sssíiiiiiii!!! - exclamó el Frigimon. La gente de aquel hotel era bastante rarita... El digimon los condujo hasta la mesa, donde todos se sentaron. Al poco rato, el camarero regresó con la carta de alimentos que podían pedir.

Aquí tienen, sssíii... - y se volvió a ir.

Sopa de pescado, ensalada de... ¿cera de vela? - comenzó Rika, leyendo el menú. Se dirigió a Ryo, que estaba a su lado y le dijo - Pero bueno ¿qué demonios puede ser una ensalada de cera de vela?

Por si acaso, pide sólo platos cuyo significado y sabor conozcas. De todos modos, Rika, ¿eso qué importa? Lo que importa es que estamos juntos - deslizó su mano por debajo de la mesa, hasta entrelazarla con la de Rika. La sonrió, y ambos se pusieron rojos - Estás preciosa esta noche.

Puf, Ryo, estoy igual que siempre.

Entonces es que siempre estoy preciosa.

¡Eh, tortolitos! - exclamó Henry, que se encontraba al otro lado de Rika - Como no elijáis pronto lo que vais a comer, el camarero loco vendrá, y no podréis pedir aún

¿Eh? Ah, sí Henry, tienes razón - soltó la mano de Ryo, y continuó con la carta - Ryo, ya tendremos tiempo para nosotros más tarde ¿de acuerdo?

Mmm...sí. Está bien - pasaron otros pocos minutos más, y el camarero extravagante regresó, con una libreta entre sus manos. Sonrió extrañamente, y dijo:

¿Qué desean? Ssssssssíiii. Tenemos de todo lo que quieran, e incluso más, ¡oh, ssssíiii! - se quedaron tanto o más alucinados que cuando estaban con el Snowbotamon. Cada uno fue pidiendo sus órdenes, optando la mayoría por algún plato combinado, y algún refresco. Por cada orden que era dicha, el camarero decía uno de sus extraños "ssssssíiiii". Tras terminar con todo, regresó a la cocina. Pasó un animado cuarto de hora, hasta que trajeron todo, hasta los postres.

¡Sus cosssssssas, ssssíiiiiii! - dijo el camarero. Kazu inquirió:

¿Podría preguntarle una cosa?

¡Por supuesssssto que sssssíii! - asintió el camarero, haciendo un extraño movimiento con su cuerpo.

¿Por qué habla así?

Ah... ¡¡¡¡¡SSSSUFRÍ UN INFARRRRRRRTO, OH SSSSSÍIIII!!!!! - todos pegaron un bote. Tras ello, el camarero se despidió diciendo - ¡Que disfruten de la cena, y de su essssssstancia, ssssssssíii! - y abandonó la mesa de los tamers, para traumatizar a otros huéspedes del hotel.

Todos disfrutaron de aquella copiosísima cena. Kazu acabó siendo el
doble de ancho que cuando había entrado, estaba realmente hinchado
(normal, pidió tres segundos platos, y de los que más llenaban...).
En la cena, Takato propuso quedarse todo el día siguiente con su
noche para disfrutar del hotel, y nadie tuvo ninguna objeción de
hacerlo, ni siquiera Alice. Tras cenar, abandonaron el restaurante,
y fueron en busca de sus habitaciones. Cuando las hubieron
encontrado, todos se dirigieron un buenas noches antes de entrar.
Rika y Ryo, fueron los que primero entraron. Se quedaron
alucinados: era una habitación enorme. Tenía una enorme cama azul,
con una mesilla con lamparita a ambos lados, en la pared, tenían
televisión, vídeo, y en la esquina un equipo de música. En el
pasillo que conduje a la cama y el resto de mobiliario, había a la
derecha una puerta, tras la que se encontraba un baño con retrete,
lavabo, ducha y bañera de hidromasaje. ¡Todo un lujo! Además,
también tenía un balcón con dos sillas para sentarse, y observar la
ciudad.

¡Esto es precioso! - exclamó Rika.

¡Tiene váter azul! - exclamó Ryo al abrir la puerta del cuarto de baño.

¡Qué cama tan mullida! - volvió a exclamar sentándose en la cama.

¡Tiene váter azul!

¡Y vaya balcón tan guay! - dijo, observando el susodicho balcón.

¡¡¡¡TIENE VÁTER AZUL!!!!

Ryo, creo que ya me he enterado ¿sabes?

Vale, vale... ¡pero es que un váter azul, es mucho váter!

Ay - dijo Rika, cayéndose para atrás al estilo del anime - Ryo, eres lo peor. Bueno, voy a ponerme el pijama... - vio que Ryo no se movía y dijo - Ryooooo, he dicho que voy ponerme el pijamaaaa...

Ya ¿y?

¡Que te largues!

¡Ah! Hey, Rika, pero que estamos en confianza.

De eso nada, majo. Ve con tu querido váter azul mientras me cambio.

Bueno, está bien - se metió en el baño, mientras Rika sacaba su pijama, que por cierto no se había acordado antes de que tenía, y comenzaba a cambiar su ropa habitual por el pijama. Cuando terminó, exclamó:

¡Ya está, Ryo!

Vale - dijo Ryo, saliendo del baño.

Si quieres me voy yo ahora mientras te cambias.

Ya, pero es que no tengo pijama. Me quito la camiseta para no asarme, y listo - se quitó la camiseta y la guardó en su mochila, mientras que Rika lo miraba fijamente y pensaba . Ryo terminó de guardar todo, e inquirió.

¿Qué quieres hacer?

Mmm... ¿dormir?

¿Y si echamos una partidilla de cartas?

No me apetece pensar ahora, tal vez mañana. ¿Y si vemos la tele un rato desde la cama? Cuando veamos que nos dormimos, la apagamos, y Santas Pascuas.

Vale, bien - contestó Ryo. Se metieron en la cama, sentados, y Rika encendió la televisión con el mando a distancia. Justo en aquel momento, comenzaba una película de terror.

¿Qué tal esto, Ryo?

No, tía, que luego tengo pesadillas.

¿Qué?

Va en serio. Cambia de canal, por favor - suplicó Ryo.

Está bien, está bien - cambió de canal - ¿Qué es esto?

¡Una serie con digimons como actores!

¿La dejamos, Ryo?

Vale - y continuaron viendo la serie, que también comenzaba en aquellos instantes. Entre tanto, en la habitación de Takato y Henry, estaban ya ambos metidos en sus respectivas camas, que estaban separadas por una mesita de noche. Ellos veían la película de terror.

Joder, esta peli es más escalofriante que una maratón televisiva de los Teletubbies - dijo Henry.

No, Henry, es imposible que sea peor que los Teletubbies.

Créeme, lo es. Hace unos años, mi hermana me hacía verlos con ella - oyeron unas risas procedentes de la habitación de al lado - Oh, esos deben ser Rika y Ryo. Todavía no me puedo creer que Rika haya pedido una habitación para los dos. ¿Te acuerdas lo mal que se llevaba antes con Ryo, hace tantos años?

Sí, claro que me acuerdo. En esos días, fijo que si metías a los dos en una habitación cerrada, Ryo no saldría vivo.

Mmm...no creo. Ryo parece fuerte.

Pero él no pegaría a Rika.

De todos modos, no creo que Rika llegase a matarlo. Lo más probable es que no se hubiesen dirigido la palabra.

Sí, es posible. Aunque Ryo sí que hubiese intentado hablar con ella.

Ya...pero es increíble. Ahora están juntos...me dan envidia.

Henry...te... ¿te sientes mal por que al final haya sido Ryo el que se ha quedado con Rika?

No, para nada, vamos.

Rika te sigue gustando algo ¿verdad?

Mmm... se podría decir que le tengo un cierto cariño, es la primera chica que me ha gustado de verdad en toda mi vida...pero estaba claro que era Ryo el que la iba a conseguir.

¿Estás bien?

¡Claro! - sonrió el chico - Además, creo que estoy cambiando de gustos.

¿A qué te refieres, Henry?

¡A nada, a nada! Oye, Takato, no aguanto más esta peli. ¿Dormimos?

Bien, de acuerdo - apagó la televisión, y la lamparita de noche, y ambos comenzaron a dormir.

Buenas noches, Takato.

Buenas noches, Henry.

Pasó un buen rato: rondaban ya las once y media de la noche cuando
la serie que veían Rika y Ryo terminó.

Ha sido muy divertida - sonrió Rika -¡Cómo me pude reír con la brigada Kunemon!

Sí, la verdad es que me ha gustado mucho verla. No me he reído tanto en toda mi vida.

¡Ni yo! - y volvieron a reír.

Bueno ¿dormimos? Tengo algo de sueño - sugirió Ryo.

Está bien... - se estiró y volvió a mirar a Ryo, que la observaba a ella.

Te queda muy bien ese pijama.

Gracias...por cierto, Ryo.

¿Qué?

¿De dónde has sacado tanto músculo?

Um, años de natación acaban por fortalecerte - sonrió él.

Je.

¿A que estoy bueno?

La verdad es que...sí. No estás nada mal.

Tu tampoco - se acercó a ella, aproximando su rostro al de la chica. Rika le puso la mano en el hombro, y dijo:

He, he leído en un cartel que hay piscina en este hotel. ¿te gustaría ir mañana?

Claro que me gustaría...pero no tengo bañador, y no es plan de nadar en gallumbos.

Seguro que los del servicio de habitaciones, o el recepcionista hiperactivo, o el tío loco de los bigotillos, pueden darnos uno a cada uno.

¿Tú tampoco tienes, Rika?

No. Pero ya nos darán, y si no hacemos otra cosa y punto. Podemos dar una vuelta por la ciudad.

Ya. Bueno, Rika - dijo Ryo, volviéndose a acercar a ella, y dándole un corto beso en los labios - Que duermas bien.

Gra...cias - apagaron las lamparitas de noche, y se acurrucaron cada uno a un lado de la cama. Ryo se durmió al poco rato, pero Rika siguió despierta un rato hasta que también se durmió.

La mañana siguiente amaneció soleada. Era domingo, y todos querían
disfrutar de aquel día de relax que Takato había sugerido.
Curiosamente, para las diez todo el mundo estaba ya despierto.
Bajaron a la cafetería del hotel. Un Frigimon, que estaba vuelto en
la barra, mirando a la caja registradora, reaccionó cuando Ryo le
dijo:

Hola, queríamos...

¿Ssíi? - dijo volviéndose. Era el mismo digimon que les había atendido la noche anterior.

Desayunar... ¿usted está en todas partes?

Por supuesto que sssssíiii. Soy el camarero, el chef, el guarda de la piscina...

¿El guarda de la piscina?

¡¡¡Sssíii!!!

Ah... ¿y tiene bañadores?

¡¡¡Claro que ssssíiii!!! ¿Luego va a disfrutar de nuestra piscina?

Sssíiiii. - dijo Ryo imitando el tono de voz del Frigimon - Euh... Pero quisiera un bañador para chica y otro para mí.

¡¡¡Luego, cuando pase el tiempo de digestión, bajan a la piscina, y se los daré, ssssíiii!!!!

De acuerdo...bueno, que lo que en realidad quería era desayunar.

¿Usted sólo?

¡No, no, no!! Estamos los mismos que ayer para cenar.

¡Ah, sssíiii! Podéis pasar al buffet libre, oh ssssíii.

Ah, muchas gracias. ¿Por dónde es?

La puerta de la izquierda, ssssíiii.

Gracias, señor.

A usted, guaperas...ssssíii...

¿Eh? - dijo Ryo, con nerviosismo, mientras se alejaba de la barra.

¿Desayunamos aquí? - inquirió Henry.

No, nos ha dicho que vayamos al buffet libre, a la puerta de la izquierda.

De acuerdo, vamos entonces - asintió el chico de pelo azul. Entraron al buffet, donde había de todo. Se pusieron las botas con toda la comida que había, en especial Kazu y Guilmon, que en ocasiones parecía que batallaban por ver quien era el que más comida engullía. Rika y Ryo desayunaron ligero, no querían esperar demasiado para poder bañarse en la piscina.

Pasaron unas horas, y mientras los digimons decidieron ir, junto a
Takato y Henry, a hacer un poco de turismo, Alice bajó a la sala de
masajes, Kazu, Kenta y los pequeños al salón de juegos, Jen, por su
parte, decidió salir a entrenar a su digimon, para que se hiciese
fuerte. Y Rika y Ryo bajaron a la piscina. Ahí los esperaba...

¡Hooola, sssíii!

Hola, hola - dijo Ryo.

Hola - saludó Rika.

Querían los bañadores ¿sssíii?

Sí, a eso veníamos.

¡Me parece genial, sssíii! -se fue un momento, y regresó con dos cajas llenas de bañadores.

¡¡¡ESTÁN TODOS SIN ESTRENAR, SSSSSÍIII!!! La caja de la derecha es de bañadores de chica, y la de la izquierda, la de bañadores de chico, aunque a usted, señor, yo le sugeriría un tanga, ssssíii.

Eh, no, no, que a mí eso me da mucha cosa.

Oh, qué pppppena. Sssíii...

Je, este digimon es la bomba - susurró Rika cuando el Frigimon se hubo alejado unos metros - Cómo te tira los tejos...ten cuidado...

Ssseñorita... - comenzó el digimon - ¿Por qué no se pone usted tanga, entonces? ¡¡¡Tiene un cuerpo bellísimo, oh, sssí!!!

¿Qué? ¿¡Pero qué está diciendo, pervertido!?

Oh, perdone, sssíii...ju, ju, ju... - y se volvió a alejar.

¿Decías algo, Rika? - inquirió el chico en tono burlón.

Tú calla, Ryo.

Vaaaaaaaaaale.

Los digimons, junto a Henry y Takato se lo pasaron muy bien, aunque
en algunos momentos perdían de vista a Cyberdramon y Renamon (no sé
por qué será...) y luego volvían a aparecer. Más tarde se
encontraron con Jen y Calfymon, el cual parecía estar realmente
fuerte. Juntos, volvieron al hotel.
Alice disfrutó de un masaje estupendísimo, que la reconfortó por
completo.
Rika y Ryo estuvieron un rato bañándose, y otro tomando el sol en
unas butacas, mientras que se vacilaban mutuamente (hay cosas que
no cambian nunca). Tras ello fueron a sus respectivos vestuarios
para cambiarse de ropa y ducharse. Cuando salieron, se encontraron
con Takato, Jen, Henry y los digimons.

¡Hola, Rika-chan! - exclamó Jen, dirigiéndose sonriente hacia la chica.

Hola Jen ¿qué has estado haciendo hoy?

Calfymon y yo estuvimos entrenando, quiero que se haga muy fuerte. Usé los trucos de cartas que me enseñaste hace años, Rika. ¿Y vosotros?

Estuvimos en la piscina.

¿Quiénes, tu novio y tú?

Sí - contestó Rika.

¿Y lo habéis pasado bien?

Yo sí ¿tú, Ryo?

Como nunca.

Ya ves, Jen...Henry, Takato, ¿qué habéis hecho vosotros?

Estuvimos paseando por toda la ciudad con los digimons - contestó Henry - Lo que no entiendo, es por qué Cyberdramon y Renamon estaban todo el rato escapándose de nosotros.

Sí, es un misterio - añadió Takato.

¡Ah! - comenzó Ryo - Eso será porque... - Rika le pegó un codazo, y dijo:

Nosotros tampoco tenemos ni idea de por qué será. ¿Vamos a comer?

Vale -contestaron Henry, Takato y Jen.

Fueron a buscar a los que faltaban, y se dirigieron al restaurante,
donde les atendió una vez más el camarero rarito. A la tarde, Alice
ayudaba a Jen a entrenar, Rika y Ryo salieron a dar un paseo junto a
sus digimons, paseo en el que aprovecharon para echar la partida de
cartas que tanto esperaba Ryo. Ganó Rika, pero de pura chiripa. Henry
y Takato fueron a la sauna, y los demás, junto al resto de digimons
estuvieron en la piscina. Se volvieron a reunir para cenar, y ya en la
cena...

¡Pásame el pan, Takato! - exclamó Kazu desde el otro lado de la mesa.

¡Toma, Kazu! - contestó Takato, lanzando el pan por los aires.

¡Un poco más de cuidado, que casi me das en la cabeza, Takato!

Ah, ¡perdona, Rika!

¡Gracias, Takato, ya tengo el pan! - exclamó Kazu.

De nada.

¿Te has fijado en lo poco maduros que son algunos? - inquirió Rika a su pareja.

Bueno, déjalos, ya madurarán tarde o temprano...lo que más me sorprende a mí, es lo tremendamente madura que eres tú.

¿Ah sí? ¿Como cuánto de madura?

Mucho...tal vez casi tanto como yo - y sonrió ampliamente.

Oh, nunca pensé que tuviese la madurez de un crío de tres años.

¿Qué insinúas, Rika?

Nada, nada.

Eh, puede que yo parezca poco maduro, pero en el fondo soy un chico madurísimo que piensa mucho las cosas antes de probarlas... - entonces apareció el camarero raro y le preguntó a Ryo:

¿Quiere nuestra última especialidad, gusanos al vapor con salsa súper picante, sssssíii?

¡Claro! - asintió Ryo, tomando el plato de gusanos. El camarero volvió a irse.

¿Dijiste algo de pensar mucho las cosas antes de probarlas?

¿Ein? - inquirió Ryo, metiéndose un gusano de golpe en la boca - Ah, bueno, lo he pensado, créeme...

Ya, por supuesto - de repente Ryo se puso violeta y gritó:

¡¡¡¡¡UARGHHHH!!!!! ¡¡¡¡¡PICA, PICAAAAAAA!!!!! - comenzó a correr por todo el comedor mientras Rika se partía de risa. Llegó el Frigimon con un sifón de agua, y le echó una buena cantidad en la boca, para calmarlo.

Fiou, gracias, Frigimon.

De naaaaaada, sssíiii.

Bien, Ryo, me ha encantado tu súper demostración de madurez.

Eh, Rika, que lo he pasado mal. - contestó Ryo.

Oh, bueno... - dijo Rika, algo conmovida - Será mejor que no comas del resto de gusanos.

Sí, eso mismo pienso yo.

Continuaron cenando, los únicos incidentes que ocurrieron en el resto
de la velada, fueron que Makoto volcó todo el agua, que Kazu por poco
se come el mantel, y que el Frigimon apareció vestido de drag queen,
según él, para animar la cena. Fue llegar el Frigimon, y desaparecer
los tamers junto a sus digimons. Se retiraron a sus respectivas
habitaciones...al menos todos menos dos.

¿Crees que ya es lo suficientemente fuerte, Alice? - inquirió Jen.

Has estado entrenando muy duro todo el día. Deberíais iros a dormir ya.

¡NO! Por favor, Alice, entrenemos un poco más - suplicó la castaña.

Sí, Alice! - exclamó Calfymon.

Mmm...está bieeen. Venga, continuemos - y continuaron entrenando hasta las dos de la madrugada, hora en la cual al fin decidieron que ya era suficiente, y se fueron a dormir.

A la mañana siguiente, todos se levantaron para las nueve de la
mañana: el calor no les había hecho conciliar el sueño durante más
tiempo. Antes de desayunar, todos disfrutaron de la bañera de
hidromasaje, que por cierto, había en todas las habitaciones. En
las habitaciones de dos personas, tardaron más, puesto que la una
tenía que esperar a que la otra terminase. Entre todo, al final
bajaron a desayunar a las once. Era el lunes 26 de junio, y
mientras que todos desayunaban con tranquilidad, (aquella vez algo
más ligero) un suceso bastante importante tenía lugar en el juzgado
de Shinjuku.

Muy bien - dijo el juez, golpeando con su martillo encima de la mesa - Comienza el juicio contra Jyusuke Nonaka, por los cargos de maltrato psicológico contra su hija, e intento de asesinato y secuestro, se podría decir. Que el acusado suba al estrado. ¿Qué pruebas tenemos?

Pues tenemos - comenzó otro hombre - la pistola con la que amenazó y disparó al joven, y la cinta de seguridad de la casa en la que ocurrió todo con todo grabado.

¿Y qué nos muestran esas pruebas?

Las huellas de la pistola, coinciden con las del hombre, y en la cinta se ve todo bastante claro, excepto el momento en que, supuestamente dispara al chico. Además, no se oye lo que se dice, porque el audio, al parecer, no funcionaba.

Muy bien - contestó el juez - ¿Se declara culpable o inocente de los cargos, señor Nonaka?

Yo no me voy a declarar nada. Que sean otros los que me condenen...otros como mi ex mujer.

Jyu... - comenzó Miyuki.

En ese caso, señora Nonaka, suba aquí a declarar.

Sí... - comenzó Miyuki. Maoko, la detuvo un momento y le dijo:

Miyuki, por lo que más quieras, no dejes que tus antiguos sentimientos por él te influyan.

Sí. Tranquilo.

Basta de cháchara. Suba, por favor. - Miyuki estuvo declarando durante un cuarto de hora aproximado.

O sea, que el acusado intentaba llevarse a su hija.

Sí, se les ve forcejeando en el vídeo y todo.

Ya lo he visto. Si estuviese aquí su hija, todo sería más fácil. De momento, pasemos al siguiente. Señor Akiyama, suba a declarar - Miyuki volvió a su banco, y Maoko subió al estrado.

Yo estuve de testigo sólo en la parte del vídeo, y estoy de acuerdo con Miyuki en que este individuo quería llevarse a Rika. Mi hijo, Ryo, intentó por todos los medios que no lo hiciera, interponiéndose entre Rika y el ser inmundo este.

Sin insultar, señor Akiyama - dijo el juez.

Es que no se me ocurría nada más fino que llamarle, señor juez. Luego, amenazó a mi querido hijo con una pistola, que llegó a disparar, y que de no ser porque la bala fue desviada por Miyuki, le hubiese dado a Ryo, y probablemente le hubiese matado. Será cabr...

Señor Akiyama...

Vale, vale...

¿Tiene algo más que decir?

Excepto calificativos desagradables, creo que ya está.

Muy bien, siéntese - tras ello, la defensa hizo unas cuantas preguntas a Jyusuke y a Miyuki y Maoko. El juzgado estuvo discutiendo un rato sobre la sentencia, hasta que el juez dijo.

Señoras y señores....a pesar de que todo parece incriminar al acusado, no tenemos suficientes pruebas, y tenemos que discutir sobre la sentencia. El juicio finalizará mañana a las once en esta misma sala. Que pasen buen día - y el juez abandonó la sala, tras lo que aparecieron unos policías que se llevaron a Jyusuke, que miraba con cara de bueno a Miyuki.

No lo mires, Miyuki, - comenzó Maoko - Lo hace para ablandarte.

Sí, debe ser eso. - salieron del palacio de justicia. Maoko dijo:

¿Estás bien?

Estoy preocupada por lo que vaya a ocurrir...no sé si seré capaz de volver a declarar en contra de mi marido, si me lo piden...

Eres una mujer fuerte, sé que podrás hacerlo. Venga, te invito a que te tomes algo pareces un poco mareada.

Muchas gracias, Maoko - sonrió la mujer.

Entre tanto, Takato informó a Yamaki de dónde iban ya, y le dijo
también que al final, según Alice, llegarían a la zona de las bestias
el miércoles. Tras ello, recogieron todo, y bajaron abajo. Desde
arriba se oían gritos en recepción.

¿Qué demonios estará ocurriendo? - inquirió Ryo.

No tengo ni idea - contestó Takato - ¡Ah! ¡Son dos Frigimons! ¡Están atacando al camarero y al Snowbotamon de la recepción!

Frigimon descarriado - dijo un Frigimon con gafas de sol - Vuelve con nosotros, con la banda de los Frigimons.

No lo haré contestó el digimon camarero - Este es mi trabajo, oh, ssssíii.

Por Dios, eres una vergüenza.- dijo el otro Frigimon.

¡No es ninguna vergüenza! - exclamó Ryo.

¿Ein?

El Frigimon tan sólo hace su trabajo, el trabajo que ama hacer. Debéis dejarle libertad para que haga lo que quiera - continuó el chico.

Mi héroe, sssíii...

Oh, mira, niñato - dijo el Frigimon de gafas de sol - Porque tú lo digas, no voy a dejar en paz a este digimon.

¡Ahora verás! ¡Cyberdramon!

¡Sí! - pero el digimon cayó al suelo.

¿Qué te ocurre? - inquirió Ryo.

Estoy...atrofiado.

¿¡Qué!?

Debe de ser porque no ha hecho nada en estos días. Como el resto de digimons - explicó Rika.

Ay... - se quejó Ryo - déjalo, Cyberdramon - tras ello, Renamon también intentó atacar, y consiguió hacerlo, pero el ataque de Renamon era mucho menos que insuficiente. Y no pudo hacerle nada. Luego lo intentaron Guilmon, Guardromon y Marine Angemon, pero les pasó lo mismo que a Cyberdramon.

¡Mierda, mierda, mierda! - decía Takato - ¿Qué podemos hacer ahora? ¡Nadie más puede luchar!

Te equivocas, Takato - comenzó Jen - Calfymon y yo podemos hacerlo.

¿Qué? - inquirió Takato con sorpresa - Pero Jen, ¿tú sabes luchar?

Sí que sabe - dijo Alice - ayer estuvimos entrenando hasta muy tarde, y lo hizo muy bien.

Cuando terminéis de decidir quien se va enfrentar a mi compañero... - dijo el Frigimon jefe.

¡Yo lo haré! - exclamó Jen - ¡Nosotros lo haremos!

De acuerdo - Jen y Calfymon se dirigieron al digimon con gesto desafiante. Jen sacó su d.-power. El otro Frigimon lanzó su ataque pero, rápidamente, Jen sacó una carta del bolsillo del vestido, y la comenzó a deslizar por el d-power.

¡Carta leída! ¡Accesorio Z de hiperaceleración! ¡Esquívala, Calfymon! - el pequeño digimon la esquivó, y el Frigimon jefe dijo.

Mmm, no es tan malo como pensaba...

¡Calfymon, ataca! - exclamó Jen.

¡Garra de príncipe! - exclamó el digimon, lanzándose hacia su rival. Le hizo varias cuchilladas en su cuerpo, y el digimon cayó rendido.

¡Ah! - exclamó el jefe - Ahora vas a ver... ¡puño helado!- aquella vez, Calfymon también intentó esquivarlo, pero no pudo, y fue estampado contra la pared, mientras que estaba sostenido en el aire sobre ella con una especia de cuerda de hielo.

¡Calfymon!

A ver qué haces ahora, niña.

Ca... ¡carta leída! ¡Accesorio I de ataque! ¡Intenta romperlo!

No, ¡no puedo, Jen!

Oh, no...¡carta leída! ¡Ataque de fuego! ¡Quémalo!

¡Tampoco puedo, Jen! ¡El hielo es demasiado fuerte!

Oh, qué conmovedor...terminaré de una vez con esto... - dijo el Frigimon, preparando su ataque.

¡No, otra vez no! ¡No quiero perder a mi digimon de nuevo! ¡Es mi compañero...daré mi vida por él! - se interpuso entre el Frigimon y su propio digimon.

¡Jen, no lo hagas! - exclamó Takato.

¡Tengo que hacerlo, Calfymon es mi compañero y mi amigo, como también lo eres tú! - exclamó mirando a Takato. De repente, un destello azul comenzó a surgir de su bolsillo.

¡Jen! - exclamó Alice - ¡Una de tus cartas se acaba de transformar en una carta azul! ¡Úsala para hacer que Calfymon evolucione!

¿Eh? - dijo Jen, rebuscando en su bolsillo - ¡Ah!

Atacaré antes de que lo hagas - dijo el Frigimon.

¡No lo conseguirás! - exclamó la chica - ¡Carta leída! ¡Evolución!

EVOLUTION_

¡Calfymon digievoluciona en... ¡Leomon! - el enorme digimon campeón se deshizo de las ataduras que lo sostenían, y desvió el ataque del Frigimon justo antes de que el ataque llegara a Jen.

Frigimon - comenzó - Sal de aquí ahora mismo y deja de molestar a ese otro Frigimon si no quieres que yo mismo te castigue.

Vaya tontería ¡puño de hielo!

¿Eh? ¡Puño real! - ambos ataques se mantuvieron un rato en el aire, luchando por ver cual era más fuerte. Finalmente, fue el ataque de Leomon el que venció, y envió a volar hasta estrellarse con una pared al Frigimon. Leomon se acercó con gesto desafiante y dijo:

Ahora, acabaré contigo de una vez por todas.

¡No, Leomon! - exclamó Jen, corriendo hacia él - No lo hagas, estoy segura de que ha aprendido la lección, no quiero que sufra lo que tú sufriste cuando moriste.

Mmm...está bien. Frigimon, largo de aquí.

Gra...cias - dijo el blanco digimon, levantándose. Cogió a su compañero, y se dirigió a la puerta - Frigimon camarero - dijo - no te molestaremos más. Y tú, niña...gracias. Te debo una - y al fin se fueron.

¡Lo hemos conseguido, Leomon! - dijo Jen, yendo a abrazar a su digimon. Pero algo se interpuso entre ambos.

¡¡¡¡Ssssíiii, mi héroe!!!! ¡¡¡Eres aun mejor que el chico de la piel bronceada, oh ssssíiii!!! - era el Frigimon camarero, que comenzó a abrazar con efusividad a Leomon.

Jen, ¡ayúdame!

Je, ¡me temo que en esto no puedo hacer nada! - sonrió la chica.

Pasaron unos minutos más, en los que los tamers entregaron sus llaves
al Snowbotamon hiperactivo. Finalmente, cuando ya estaban en la
puerta...

Espero que hayan disfrutado de su estancia aquí ¡no duden en volver! ¡Hasta pronto! - exclamó el Snowbotamon.

¡¡¡¡¡Ssssíii, mi héroe, vuelve pronto para que salgamos una noche de estas!!!!! - exclamó el Frigimon, cuando los demás se comenzaron a alejar. Jen y Leomon se sonrieron. Todo volvía a parecer ir bien. Todos dirigieron un último adiós con la mano a los del hotel, y prosiguieron su camino.

FIN DEL CAPÍTULO 9

¡Hola de nuevo a todos!
A partir del próximo capítulo será cuando empiece la auténtica acción de la trama. Reduciré el número de páginas de ese tipo de capítulos, porque si no pueden resultar pesados, e intentaré no obstante mantener también la línea de los romances que han de desarrollarse en el fanfict. Espero que este capítulo nueve no os haya aburrido. Que sepais que estoy abierta a cualquier tipo de sugerencia pata mi fict. Podéis o bien enviarmelas a mi mail; lorien_88@hotmail.com, o si no dejarñas en una review.

Ahora os haré un pequeño avance del siguiente capítulo, el 10.

Se titulará: 10. El área de las bestias sagradas, y el regreso de los gemelos y el digimon púrpura: los tamers llegarán al fin al su destino, el área de las bestias sagradas. Encontrarán varios digimons, y las bestias sagradas les explicarán todo lo que ha pasado en los años que han ido transcurriendo. También aceptarán darles el opening, aunque...hay alguna cosa algo sospechosa en todo este asunto... ¡Espero que os guste!

Ahora, las respuestas a reviews:

Lince:

Muchas gracias por tu review!!! También tienes mis respetos en lo que a Rika/Ryo se refiere, eres genial! A Lúgar le digo que "de nada". ¡Ah! y os deseo suerte a los dos. Tenéis mucho futuro en esto! Adios!

Bueno, ahora sí que me despido. ¡Hasta el próximo capítulo!

lorien