¡Hola a todos!
Supongo que las disculpas y excusas están de más, pero como dije el capítulo pasado, tengo planeado terminar la historia, me tome el tiempo que me tome. No durará mucho. Si acaso un par de capítulos más o quién sabe.
Tuve muchos problemas durante este año, principalmente una adicción a un juego online que robaba toda mi atención, además de clases en la universidad que no me dejaban tiempo para nada más. Eso sin contar que mi principal fuente de inspiración se fue muy lejos de mí. Hace poco volví a entrar a FF y después de ordenar todo en mi laptop, encontré el capítulo a medio terminar. Lo releí, al igual que toda la historia y encontré un montón de errores. Quise antes de subir el capítulo corregir los pasados, y así fue.
Hoy puedo estar satisfecha (bueno, quizás no mucho) con el resultado. No sé si siguen esperando la continuación, pero aquí se las dejo. Perdonen si está un poco corto, pero como estoy de vacaciones, creo que podré terminar el siguiente para antes de entrar a clases.
Espero les guste.
Capítulo X.
Ino se sintió orgullosa de lo que había logrado. No fue necesario que Sasuke dijera nada, la mirada de agradecimiento que le dedicó a la chica cuando llegó junto con la castaña le fue suficiente a la rubia.
—Buenos días, Ino —dijo Tenten al llegar a su lado. La rubia le besó la mejilla—. ¿Y las chicas?
—Están adentro —al decir eso, pasó de largo y entró al aula. Antes de que el Uchiha pasara de igual forma, le tomó del brazo impidiéndole avanzar—. Es bueno ver que todo volvió a la normalidad —comentó. Sasuke entendió que la rubia esperaba algo, aunque en realidad no era así.
—Necesitaba que alguien se preocupara más de la cuenta —dijo y antes de que le respondiera algo, continuó—. Gracias —Ino se ruborizó ante la sinceridad de Sasuke, y una sonrisa se dibujó rápidamente en su rostro.
—Cuando quieras, aquí estaré para jalarte las orejas de vez en vez... —golpeó su hombro amistosamente y entraron.
Pasaron un par de días desde que las cosas marchaban como antes, pero a pesar de eso, había algo que había comenzado a molestar al Uchiha. No tenía que ver con Tenten, sino con Hyuuga Neji. No era su imaginación que hablara más seguido con la castaña, ni mucho menos que ésta pasara más tiempo con él.
Suspiró pesadamente mientras le veía con molestia, ¿realmente no sucedería nada entre ellos? Suigetsu desvió su vista hacia donde veía su amigo y curveó sus labios en una sonrisa, sin embargo no hizo ningún comentario al respecto, creyó que no era conveniente molestarlo, ya tenía suficiente con ver a su chica con otro. Francamente no sabía qué era lo que esperaba. Dudaba mucho que lo rechazara, no tenía idea de si le gustaba a la chica, pero nada perdía con intentar.
—Haz algo —pensó en voz alta, mirando a donde se encontraba Tenten. Sasuke volvió en sí y volvió su mirada confundido.
—¿Quieres que vayamos a jugar ahora? Aún no terminas tu almuerzo.
—No... tsk, no me refiero a eso —cayó en cuenta que no sólo lo había pensado, no le quedó más que continuar—, me refiero a la chica rara que te gusta.
—¿Qué chica? —dijo haciéndose el desentendido, Suigetsu rodó los ojos... ¿acaso le creía estúpido?
—He visto cuando la miras, también cuando llegas a su lado y aún cuando me cambias por irte con ella. Podré parecértelo, pero no soy tonto. Ella te gusta —respondió con una seriedad poco común en él. Sin embargo Sasuke intentó continuar ignorando el hecho de que lo sabía—. ¡Hablo de Tenten, de quién más va a ser!
Los chicos que estaban cerca, volvieron la mirada al par que había armado un escándalo. Sasuke ignoró ese hecho y fulminó a Hozuki con su mirada. A él poco le importó y fue entonces que el Uchiha dejó de hacerlo.
—Deja de negarlo. Lo sé, eres demasiado obvio —dijo de repente ya que todo había vuelto a la normalidad y el silencio se había apoderado del lugar excepto por el bullicio que había del otro lado de donde estaban. Sasuke suspiró, qué más daba.
—¿Y qué voy a hacer? —preguntó, Suigetsu dudó por un momento. No tenía nada preparado para eso, ya que no creyó que Sasuke le preguntaría al respecto.
—No lo sé, usa tu imaginación —respondió, saliendo por la tangente.
—Su cumpleaños será pronto... —dijo lentamente, Suigetsu se levantó de repente.
—¡Ahí lo tienes! Aunque sea trillado, puedes usar eso a tu favor.
—A él también lo verá —añadió con fastidio.
—¿Y? —respondió Hozuki encogiéndose de hombros, no le parecía que fuera para tanto.
—No sé, interferirá —respondió, Suigetsu lo miró con incredulidad.
—Dudo que vaya a estar pegado a la chica todo el día.
—Quizás no, pero...
—Debes pensar en algo con que sorprenderla y si se puede, declarártele.
—¿Estás loco? No puedo.
—No me jodas, si no lo haces seguro él lo hará —lo señaló.
—Ella me dijo que ya se le había declarado, pero que no le interesaba de ésa forma.
—¿Y entonces por qué no lo haces tú?
—No quiero arruinarlo.
—Lo único que estás arruinando, es tu posibilidad con ella —respondió cruzándose de brazos—. Además, no pierdes nada con intentarlo... ahí tienes a ese chico.
Se había cansado de pensarlo tanto. Improvisar no era uno de sus fuertes, pero lo intentaría en ésta ocasión. La observó por un momento, caminaba a su lado mientras charlaba con su amiga Hinata. Se dio cuenta de que estaba viéndola demasiado, así que comenzó a observar su alrededor. Tan sumido en pensamientos se quedó que no se percató cuando la chica los había dejado solos.
—¿U-Uchiha-kun? —dijo, esperando llamar su atención.
—¿Y la chica Hyuuga? —preguntó.
—Acaba de despedirse... supongo que no la escuchaste cuando te mencionó.
—Ah... no, lo siento, estaba pensando en algo —dijo, dejó de ver a todos lados y se concentró en el camino.
—¿Algo bueno? —preguntó, desviando la mirada de su rostro.
—Sí, eso creo —respondió, por inercia.
—Oh, qué bien. ¿Puedo saber en qué? —dijo nuevamente, no muy segura de sí querría responderle eso.
—Pues... —comenzó, sin saber cómo seguir. De pronto se le ocurrió algo— que alguien cumplirá años muy pronto, y no sé que le puedo dar.
—Ah... —soltó un suspiro. No sabía si se trataba de ella, aunque en sí, su cumpleaños estaba a un par de días y él conocía la fecha. Se tratara de ella o no, no había otra cosa que se le ocurriera decir más que lo que soltó a continuación— creo que no importa mucho el regalo, simplemente con tu compañía le bastará.
—¿De verdad? —preguntó el Uchiha, confundiéndose un poco.
—Sí, bueno... en lo personal, el mejor regalo que puedes darle a alguien, es tu tiempo —dijo, supuso que no había entendido muy bien lo que quiso decir, así que continuó—. Si dedicas parte de éste a alguien, le demuestras cuán importante es, ya que aprecias el estar a su lado.
—Si es así... ¿quieres salir conmigo? —preguntó lentamente, intentando no equivocarse. La veía a sus castaños ojos, impidiendo que ésta volviera su mirada a otra cosa. Poco a poco, fue capaz de verla ruborizarse por las palabras que había dicho.
—Ah... hablabas de mí —soltó otro suspiro. Era más que obvio que quería que se tratara de ella, pero no imaginó que realmente fuera así.
—¿De quién más podría? —Tenten sonrió y lo vio como una buena señal.
—Bueno, somos amigos, ¿por qué no salir? —respondió, asintió lentamente y se despidió, habían llegado a la parte en la que se separaban.
Sasuke se quedó observándola, intentando contener el sentimiento de felicidad que le albergó cuando vio a la castaña ruborizarse. Sonrió y siguió con su camino.
Para cuando Itachi hubo llegado a casa, no se imaginaba que encontraría a Sasuke con semejante expresión en el rostro, aunque a decir verdad, muchas cosas habían cambiado desde que aquella chica había comenzado a gustarle.
—Ah, niisan —dijo poniéndose de pie—. Necesito un favor —Itachi arrugó el entrecejo perplejo; él... ¿pidiéndole un favor?
—Sasuke, sabes que recibimos la misma cantidad de mesada, así que yo no... —fue Sasuke el que frunció el ceño ahora.
—No necesito dinero, ¿acaso crees que despilfarro como tú?
—Ah, bien, entonces, ¿podrías prestarme? —preguntó sonriendo—, quiero darle algo lindo a Temari...
—¿Crees que yo no lo necesito?
—Tienes razón. Temari me dijo que Tenten-chan cumplía años pronto... —se detuvo al darse cuenta—. Ah, ya caigo, ¿entonces qué quieres que haga por ti, hermanito?
—No diría hacer algo por mí, es más una sugerencia, qué sé yo... ¿a dónde crees que podría llevarla en ese día? —preguntó desviando ligeramente la mirada al cielo de la sala.
—Por favor, ¿hay tantos lugares y no puede ocurrírsete alguno?
—Sabes que yo no sé de éstas cosas, niisan —se cruzó de brazos enfadado—. Es la primera vez que pienso así de una chica, nunca antes me había preocupado por dónde debería llevar a alguien cuando me gustase.
—Está bien, mi error —suspiró—. Ah, está el acuario o pueden ir al parque. No hay que pensarlo tanto, a veces las cosas sencillas son las que más se disfrutan —Sasuke parecía pensarse lo que había dicho, sonrió.
—Gracias, niisan —dijo y caminó hasta su habitación.
Se despertó con una sonrisa en el rostro, a pesar de que por la noche había tenido problemas para conciliar el sueño, no podía evitar sentirse contenta. Las cosas habían estado marchando mejor que nunca, y uno de sus anhelos, estaba por cumplirse al día siguiente. No tenía idea de a dónde iría, pero al saber que pasaría su cumpleaños con Sasuke, el lugar le venía sobrando.
De camino al instituto Sasuke no mencionó nada del tema, ni ella se molestó en preguntar. Escuchaban a Itachi hablar de las prácticas que le llevó toda la tarde terminar y de lo complicadas que habían resultado ser, sin dejarle tiempo para hablar con Temari.
El horario escolar pasó sin novedades, dejándoles el receso para descansar y realizar las actividades que les placiera dentro de lo que cabía de tiempo. Tenten y sus amigas como de costumbre fueron a la cafetería a almorzar, mientras charlaban de cualquier cosa.
—Ino, ¿puedo hablarte un momento? —el Uchiha había llegado de repente, que nadie se hubo percatado de cuándo lo hizo. Ésta asintió y se levantó de su lugar acompañando al azabache a dónde este se dirigía.
—¿Qué sucede? —preguntó cuando se hubieron alejado de la mesa.
—Bueno, tú dijiste que le harían algo a Tenten por su cumpleaños, así que...
—Ah, eso... ¿sabes? Hay algo que olvidé mencionarte.
—¿De qué hablas?
—La verdad es que no habíamos planeado nada en concreto, la verdad sólo la invitaríamos a comer después de clases e iríamos a mi casa o a la de Temari a ver alguna película, lo decidiríamos ése día.
—Entonces aquella vez, ¿me mentiste? —Ino comenzó a reír nerviosamente, asintiendo. Sasuke respiró intentando calmarse, no debía olvidarse porque estaba ahí—. Bueno, supongo que es mejor así, por lo tanto lo olvidaré.
—¿Eh? ¿Cómo dices?
—Ayer, la invité a salir —Ino se sorprendió al escucharlo—, me quitaste un peso de encima decirme que no habían preparado nada.
—¡Me da gusto escuchar eso! —respondió—. También el no haber hecho nada, sería molesto si tuviéramos que cancelar cualquier cosa —añadió—. ¿Y bien?
—¿Bien qué?
—¿A dónde la llevarás?
—No lo sé.
—¿Cómo qué no lo sabes?
—No quiero arruinarlo. Iremos a donde ella prefiera.
—No te preocupes, dudo que puedas arruinarlo. ¿Así que por eso ha estado así de animada? —sonrió y le tomó del hombro—. Cuídala bien. Y que se diviertan. Hablaré con Hinata y Temari, ya habrá otra ocasión para celebrarle.
—Cuento contigo —agregó dibujando una ligera sonrisa en su rostro.
Cuando hubieron terminado las clases, Tenten se quedó a su clase por lo que Hinata aguardó en la biblioteca para esperarla. Aunque le advirtió que no sabría cuánto tiempo se tomaría, a ella no le importó, aprovecharía el tiempo para terminar la tarea de Kurenai-sensei. Sasuke se disculpó diciendo que tenía algo que hacer, por lo cual él sí se marchó.
La clase tardó hora y media en terminar. La castaña quiso recompensarla por esperarla por mucho tiempo, así que invitó a la Hyuuga al café a tomar algo, aunque no estuvo de acuerdo al principio, terminó aceptándole un frappé de vainilla.
—Ten-chan —la aludida volvió su mirada a la chica que caminaba a su lado—. Lo siento, mañana saldré con mis padres y no podré quedarme contigo.
—¿Eh? Ah, no te preocupes... saldré con Uchiha-kun así que no hay problema si no podemos hacer algo por mi cumpleaños.
—¿En serio?
—Sí, perdón por no habérselos dicho antes —miró al suelo apenada—, Temari estaba tan animada con la tienda a la que había ido, así que no quise interrumpirla.
—Cierto, no te preocupes —sonrió y luego de un momento, continuó—. ¿A ti te gusta Uchiha-san, no es así? —el color que el rostro de la castaña adquirió le fue suficiente respuesta—. ¿Quién lo diría? Yo creo que a Uchiha-san también le gustas. Pienso que se ven muy lindos juntos.
—¿Eh?
—Cuando los veo llegar al colegio, no puedo evitar pensar eso —desvió su mirada al cielo, Tenten sonrió involuntariamente—. ¡Ah, no le digas a Ino-chan que dije eso!
—Está bien, Hina-chan —dijo parando de reír—. Nos vemos mañana.
—Hasta mañana, Ten-chan.
Después de separarse de Hinata, se preguntó si Ino y Temari se habían percatado de ello. Aunque lo dudaba, si así fuera, posiblemente Ino estaría algo molesta con ella. Tal vez sería bueno decirle. No quería que los malentendidos volvieran, al llegar a casa le diría.
Después de comer, su padre le pidió que se quedara a cargo de la tienda porque tenía que hacer algo urgentemente. No puso ninguna excusa como lo había hecho anteriormente, se cambió y entró por la puerta trasera de la florería. Cargó con su mochila puesto que tenía tarea que hacer y se sentó detrás del mostrador. No había mucha clientela después de San Valentín, por lo que podría concentrarse en terminar sus deberes.
Su móvil comenzó a vibrar y al ver de quien era la llamada, se sorprendió un poco. Atendió de inmediato.
—¿Qué sucede, Tenten? —cuestionó al contestar, era raro que la llamara de su casa.
—Lo siento, no podía esperar a mañana —el tono con el que respondió estaba comenzando a preocuparle.
—Estás asustándome...
—Ino-chan, creo que estoy enamorándome de Uchiha-kun —escuchó del otro lado de la línea, enmudeció sin poder creer que por fin estaba ocurriendo—. Lo siento, lo siento mucho en serio, debí decírtelo antes... no me odies, por favor.
—¿Cómo podría hacerlo? Eres muy paranoica —comenzó a reír—. Había comenzado a notarlo.
—¿También tú...? Cielos, ahora tengo miedo. ¿Y si él lo sabe? ¡Oh, por Dios, qué vergüenza!
—C-Cálmate, Tenten... dudo mucho que Sasuke lo haya notado —es más distraído de lo que aparenta, pensó—. De cualquier forma, tienes mi apoyo.
—¿En serio? En verdad, lo siento... no quería que esto ocurriera, yo quería ayudarte, no pensé en ningún momento que volvería a gustarme, yo...
—Tenten, olvida lo pasado. Todo está bien, no te preocupes por mí.
—Pero, pero... ¡no sé qué hacer! —Ino estaba confundiéndose, era raro escucharla hablar así—. Él me invitó a salir mañana, ¿qué debo hacer? Cuando Hina-chan me preguntó, no pude evitar pensar que era demasiado obvia... no quiero arruinarlo —¿A quién había escuchado decir eso antes?
—No te preocupes, dudo que puedas arruinarlo —tuvo la impresión de que había dicho eso antes—. Tú sólo sé tú misma. Estoy segura de que todo saldrá bien. Y que pase lo que tenga que pasar.
—Gracias, Ino-chan.
—No hay porqué. Lo siento, tengo que colgar, tenemos clientes. Nos vemos mañana, adiós —escuchó un adiós del otro lado de la línea y no pudo evitar sonreír. Pensó en decirle a Sasuke, pero creyó que lo más conveniente era que ese par hicieran todo el trabajo.
Ahora sí no tenía ninguna duda de que pronto andarían juntos.
A la mañana siguiente no le sorprendió encontrar un arreglo de flores en su habitación, con un montón de globos deseándole un feliz cumpleaños. No pudo evitar sonreír y correr hasta la cocina donde seguramente estaría su padre a punto de marcharse al trabajo.
—¡Gracias, otousan! —se colgó de su cuello depositando un beso en su mejilla.
—Feliz cumpleaños, linda —respondió acariciando su cabeza—. Que te diviertas mucho.
—Eso espero —de igual forma su madre se acercó dándole un beso en la frente esperando su turno para felicitarle.
—Anda, cariño. Cámbiate, en un momento te serviré tu desayuno —la chica obedeció y no en más de quince minutos estuvo lista.
Aunque su padre le dijo que podía llevarla al colegio, Tenten insistió en que no era necesario. Pensó en los Uchiha y creyó que si caminaba se los encontraría como de costumbre, así que una vez terminada su rutina diaria para prepararse, salió de su casa desenredando los auriculares en caso de tener que ir sola el resto del camino.
Sin embargo, no fue así.
—Buenos días, Tenten-chan —escuchó detrás de ella—. Y feliz cumpleaños.
Se giró encontrándose al par en el que apenas unos segundos atrás estuvo pensando. Itachi extendió sus brazos esperando que la castaña se acercara aceptándolo. No tardó en corresponder.
—Gracias, Itachi-san —una sensación extraña se apoderó de ella y por un momento creyó que lloraría. Al separarse, el mayor empujó levemente a su hermano para que no sólo se quedara parado. Y de igual forma, el chico le deseó un feliz cumpleaños. La emoción que sintió en ese instante le hizo creer que nada podría arruinar ese día, ni aún el hecho de que tenía que separarse de él para seguir caminando, o pasar parte de su día en el colegio.
Cuando llegó al colegio, Hinata corrió hasta ella y la abrazó deseándole un feliz día. Al entrar al aula pudo apreciar un pastel casero que su amiga le había hecho de su sabor favorito; Ino le dio un brazalete con su nombre grabado y Temari el libro que por mucho tiempo había querido leer. Aunque no hablaba con casi nadie de su clase, al enterarse que cumplía años, todos sin excepción entonaron la típica canción de cumpleaños felicitándola por vivir un año más.
A Neji no lo vio sino hasta al final de las clases, encontrándoselo en el café que frecuentaban. Le entregó un CD en el cual hubo grabado una canción para ella. Cuando llegó a su casa, sin dejar de sonreír se recordó que ese día aún no terminaba. A tan sólo un par de horas más, recibiría el mejor regalo de todos.
Si se dejara llevar por aquel momento, fácilmente podría decir que ése era el mejor día de toda su vida, sin embargo, no le quedaba duda que desde que Sasuke había entrado a su vida, todos los momentos que había pasado por él se habían vuelto inolvidables, con todo y sus bajas, no cambiaría nada.
Aunque no tenía idea de qué ponerse, terminó cogiendo un vestido straple que le llegaba a la rodilla, vistiendo un suéter para que le cubriera los brazos. Dejó su cabello semi-ondulado caerle por la espalda y tomó unos zapatos sencillos del armario. No era una cita, lo que se llama cita por lo que no quiso parecer muy formal. Después de todo, era sólo una salida de amigos. Espero no por mucho, pensó y recordó las palabras que Ino le dijo. Se preguntó si tal vez, y sólo tal vez el Uchiha podría corresponderle.
Recordó que no le había avisado a su madre que saldría por lo cual le dejó una nota en la sala cuando el Uchiha llegó a recogerla. Supuso que no habría problema ya que eran bastante flexibles el día de su cumpleaños.
—¿Nos vamos? —preguntó el chico luego de un momento. Tenten asintió. Cerró con llave y comenzaron a caminar por la calle—. Tenten, antes de continuar necesito preguntarte algo.
—¿Eh? —lo que dijo le tomó por sorpresa, y la seriedad del chico no ayudó mucho. Esperaba que continuara pronto o comenzaría a suponer lo que deseaba escuchar con todas sus fuerzas.
—¿A dónde prefieres ir? Creí que tal vez quisieras ir al acuario, al parque o a comer en algún lado, tú dime —Tenten se lo pensó por un momento.
—Cualquier lugar está bien para mí.
—Uhm... ¿tienes hambre?
—Un poco, sí...
—Bien, vayamos a comer —propuso—. Pero como podrás ver, yo no logré convencer a mi padre por lo que no me prestaron el auto. ¿No te molesta caminar?
—Para nada —respondió mostrando una gran sonrisa.
La verdad era que el estar así, caminando a su lado, le gustaba. Cuando Hinata le dijo que se veían bien juntos, no pudo evitar pensar que así quería verse siempre, y ahora que había la oportunidad, no iba a desperdiciarla. No había prisa, tenían tiempo de sobra por lo que caminaban lentamente hablando de cualquier cosa. Terminaron yendo a un negocio que tenía poco abierto, donde vendían diversas variaciones de sushi.
La charla siguió igual de animada para cuando salieron del restaurante, caminaron un rato por el parque, paseando en los columpios que los niños habían desocupado. Y cuando menos pensaron, había comenzado a oscurecer. No querían irse, pero tampoco querían tener problemas con sus padres. Dieron una última vuelta por el parque logrando apreciar a varias parejas en el lugar, sintiéndose un poco incómodos al ver muestras de cariño entre ellos.
—Muchas gracias, Uchiha-kun... me divertí mucho, y el sushi, delicioso —sentía que no había dejado de sonreír durante todo el día, pero creía que no había otra forma de demostrar cuan feliz se encontraba.
—Lo mismo digo. Si tú quisieras, en alguna otra ocasión, podría repetirse —dijo no muy seguro de si la chica aceptaría su proposición.
—Encantada —respondió luego de un momento, no quería que creyera que estaba demasiado emocionada—. Bueno, creo que debo entrar ahora...
—Espera, antes quisiera... —comenzó a buscar algo en el bolsillo de su pantalón— darte esto —le entregó una pequeña cajita con un moño, la castaña lo miró asombrada, para ella había sido suficiente con que pasase a su lado ese día, no creyó que tuviera alguna otra sorpresa—. Feliz cumpleaños, Tenten.
Y antes de que la chica pudiera decir algo, él se había acercado y la había besado. Sin poderlo creer, no pudo más que pensar que definitivamente, ése era el mejor día de su vida.
