Os informo que este es el ultimo capitulo que tiene echo Hector4 hasta ahora y el fanfic esta pausado, asi que no se cuando se va a actualizar, a partir de ahora ire actualizando el fic principal de la historia.


APÉNDICE 6: LOS PROTEGIDOS

-Si no me equivoco, aquella es la anterior protegida del señor Dabra.-dijo Kruthus, que acavaba de percatarse de la misma presencia a la cual Kaarat había nombrado.-*Kadula dices que se llama, ¿no?

-Si.

Cuando vio que Kaarat no apartaba la mirada de aquella mujer, Kruthus se dio cuenta enseguida de que algo pasaba entre esos dos. El joven se había quedado ensimismado en la forma de aquella silueta, y no fue hasta que ella le devolvió la mirada cuando el nuevo demonio apartó la suya. Kadula era una muchacha de apariencia joven, hermosa, con una mirada fría, portadora de una belleza sugerente, exótica, y de una frescura inusual en una chica de la raza demoníaca. Su cabello era encrespado en su parte mas alta y terminaba calléndole, liso, sobre los hombros y la espalda, de un color amarillo apagado, pero brillante. Su piel parecía suave como la seda, de un color grisáceo, casi azul. Sus orejas puntiagudas, con una piedra de dorithri muy brillante colgando de cada una. Sus ojos verdes, muy claros y cristalinos. Sus uñas rojo oscuras, no muy largas, pero afiladas. Su ropa un top desahogado, de color morado, que cubría su busto hasta poco mas arriva de su ombligo. Desde lo mas bajo de su abdomen una falda larga, blanca, abierta por su parte delantera, y también muy desahogada, se sostenía gracias a una especie de cuerdecilla verde, con sus dos extremos colganderos hasta la mitad de su muslo izquierdo. La falda tan solo dejaba al descubierto sus tobillos y sus pies, ocultos bajo unos zapatos marrones con adornos dorados. Como complementos en sus muñecas llevaba dos largos brazaletes color oro y en su frente, a modo de diadema, una fina cadena, que sostenía un adorno también dorado en el centro, a la altura del ceño.

-Entonces parece que algo ocurrió entre vosotros dos.-decía el viejo, avispado como siempre.-Es una diablesa muy bella, quizás le tiraste los trastos y ella te despreció.

-¡¿Qué? Eso no te incumbe, viejo.-Kaarat se mantenía en su pose arrogante y esquiva.

-Con esos humos que gastas no me extraña que te rechazara, jujujuuu. Ninguna chica querría acercarse a un tipo como tú, jajajaaa.

-Grrrr...¡Qué te calles!-Kaarat seguía en sus trece, pero no pudo evitar contestar con lo siguiente:-Además, los seres de mi raza no tenemos esos intereses. Carecemos de género.

-¿Cómo? Jajaaa, eso si que no lo sabía...Así que los seres divinos no teneis sexo...Que aburridos. Aunque ahora ya no eres un ser divino, no se yo si con tu transformación...

-He dicho que te calles, ¡viejo apestoso!

Justo en ese instante la muchacha objeto de la conversación aparecía ante ellos:

-Vaya, casi no te reconocía...Así que eres Kaarat.

-Ka...Kadula.-respondió Kaarat sorprendido.

-He tenido que escarvar en tu espíritu para saber quien eres. Todavía conservas algo de tu esencia a pesar de haberte convertido en un demonio como nosotros.

-Vaya, jovencita-se inmiscuía Kruthus.-justo ahora comentábamos que...

-¡Viejo!-Kaarat interrumpía al anciano y se dirigía a la muchacha.-Que estés aquí significa que vas a participar en el helldrome de esta noche.

-Pues si, mi querido y bastardo Kaarat. Parece que nuestro señor Dabra vendrá a ver la final y no quiero perder la oportunidad de resarcirme por lo ocurrido la última vez.

-Será muy interesante veros competir. Los dos protegidos del señor Dabra cara a cara enfrentados delante de todo Makai. Será un espectáculo digno de ver. Por cierto, si no es demasiada osadía, me preguntaba que es lo que sucede entre tú y mi candidato...

-¡Ya te he dicho que eso no es asunto tuyo,-exclamó Kaarat.-viejo metomentodo!

-¡¿Cómo osas hablar así al señor Kruthus?-dijo Kadula con un tono de extremo mosqueo.-Maldito ser divino, sigues igual de arrogante que siempre.

Kaarat no sabía que responder. Se le hacía raro que Kadula conociera al anciano.

-Vaya,-habló Kruthus.-así que me conoces. Y yo que creía que ya nadie recordaba el nombre de este anciano.

-Claro que le conozco.-a Kadula se le iluminaron los ojos.-Usted es una leyenda en el mundo de los helldromes. Desde que se retiró la gente solo menciona sus proezas como ejemplo a seguir. Todos se preguntaban que había sido de usted.

-Jajaaa...Pues la verdad es que gasté todo lo que obtuve como representante de luchadores y acabé en la ruina. No tuve mas remedio que apartarme del mundo, la fama nunca ha sido buena compañera para mí.

-Vaya...y ahora vuelve a apostar por alguien. Eso sería toda una alegría para mí si no fuera porque su luchador es este bastardo despreciable.

-¡Vuelve a decir eso y...!-Kruthus posó su mano en el brazo de Kaarat para tranquilizarlo.-¡Y usted no se atreva a tocarme!-exclamó apartando su brazo bruscamente.

-Si quieres enfrentarte a esta chica hazlo dentro del helldrome. No toleraré que nos expulsen por culpa de tu estupidez.

-No entiendo como ha podido confiar en esta sabandija traicionera.-exponía Kadula.

-No es mal chico,-incidía el anciano.-tan solo es un poco impulsivo y anda un poco perdido.

-¡¿Cómo?-exclamó Kaarat sintiéndose menospreciado.

Entonces Kadula se dirigió al joven con una mirada fría y penetrante:

-Escúchame con mucha atención, mi querido brujo sagrado, aunque te hayas convertido en uno de los nuestros para mí nada ha cambiado. Espero que nos toque pelear en algún combate. Pagarás tu insolencia y desearás no haber cruzado jamás a esta dimensión. Aún no he olvidado todo el sufrimiento que me hiciste pasar. Esta vez serás tú quien se arrodille a mis pies suplicando que no le separe la cabeza del cuerpo.

Tras aquellas duras palabras Kadula se dio media vuelta y se retiró hacia su posición anterior.

-Chico, lo que pasó entre vosotros debió de ser muy grave. Esa chica rezuma odio por sus cuatro costados y ese odio está únicamente dirigido a tí. Sigh...eres tan torpe. No es buena idea cabrear de ese modo a una diablesa, dicen que el rencor de las mujeres demonio es capaz de crear tales maldiciones que ni el ser mas poderoso del universo sería capaz de deshacerlas.

Kaarat no escuchó las palabras del anciano diablo. Su mirada se había clavado en Kadula. Trataba de analizarla, de entrar en su espíritu. Cerró los ojos, se concentró y usó su poder mágico para penetrar en su alma. En ella solo vio una silueta de mujer. Se acercó pero sus formas no se consiguieron dibujar. No parecía la silueta de Kadula...De pronto una neblina negra como el abismo le rodeó y unas palabras entonadas con voz de mujer sonaron en su mente:

-[[[Sal de este hogar, joven entrometido, si no quieres morir en el acto.]]]

Kaarat abrió los ojos de golpe, extasiado, sudoroso. Él mismo no se atrevería a confesarlo, ni siquiera en su fuero interno, pero por unos instantes sintió miedo:

-E...ella no está sola.


GLOSARIO DE TÉRMINOS:

*Kadula: aunque Kadula tiene su propio apartado dentro de este "El Gran Libro Demoníaco" reseñaremos brevemente su existencia con motivo y como aclaración de los hechos mostrados en este apéndice.

Kadula nació en el planeta Makai y creció inspirada por las leyendas de los grandes señores demoníacos. En su juventud su ambición la llevó a crear un grupo de bandidos galácticos y sembró de terror algunos de los planetas del universo de las cuatro galaxias. Fue entonces cuando fue derrotada y malherida por un guerrero de uno de esos planetas. Al borde de la muerte consiguió regresar a Makai y fue entonces cuando se encontró con el gran señor Dabra. Éste la acogió con la condición de que le sirviera incondicionalmente. Dabra la convirtió en una gran guerrera. No existen documentos fidedignos ni ella nunca nombró este hecho, pero se rumoreaba que Kadula veía en el gran señor Dabra la figura de un padre. Así Kadula prosiguió su vida como "protegida del señor Dabra", hasta que Kaarat llegó al mundo de los demonios y el gran señor lo tomó como su segundo "protegido". La rivalidad no se hizo esperar y, en algún momento, ocurrió un acontecimiento que contaremos en los siguientes apéndices sobre "El Gran Hechicero Demoníaco Kaarat", y que originó la expulsión de Kadula como "protegida del señor Dabra". A partir de ahí el camino que tomó Kadula es incierto y de algún modo desapareció del panorama hasta que se topó de nuevo con Kaarat en los hechos que comentamos en este apéndice.