CAPÍTULO 8

REHABILITACIÓN

Cuatro meses después

Bella gritó. Intentó moverse, pero como de costumbre, no era capaz. Las cadenas se encargaban de que no pudiera siquiera girarse. Otra flecha se clavó en su estómago. La chica quiso llorar, pero hacía días que ya no le quedaban lágrimas. Ni sangre.

Se estaba muriendo de hambre, y la persona que la había capturado lo sabía. Llevaba tres semanas sin tomar ni una sola gota de sangre. E iba progresando. Cuando la secuestró, estuvo sólo dos días sin beber sangre. Luego, le dio un pequeño frasco de sangre animal. Era asquerosa, pero Bella no tuvo más remedio que bebérsela. La segunda vez, estuvo cinco días sin probar una sola gota. Luego, recibió una pequeña botella. También era de sangre animal. Luego, duró una semana. Y así durante dos meses y medio.

Mientras que era asesinada de hambre, también era torturada de todas las maneras posibles. Cortes, puñaladas, flechas, ácido,… Y se suponía que todo era parte de la rehabilitación. O al menos, eso decía él.

Todo había empezado en New York, un mes y medio después de que llegara a la gran ciudad en busca de relajación y alimento. Ella estaba en su ático de lujo que había conseguido obligando al vendedor a regalárselo. Estaba dándose un baño, cuando escuchó un ruido en el salón. Salió del baño, y lo vio sentado en el sofá, con un cuchillo en una mano y con el New York Times en la otra. Se veía claramente como el titular de la primera página decía "Nuevos asesinatos en New York. La cifra asciende a 71". Ella había sonreído.

Sin embargo, él se había levantado rápidamente, y sin haberle dicho una sola palabra, le había clavado el cuchillo en el pecho. No había cruzado su corazón, pero sí lo había rozado. Ella se desmayó.

Cuando despertó, se encontraba en la celda. Era una pequeña habitación en la que sólo había un colchón y una barra en la pared. Bella estaba sentada sobre el colchón, y sus manos estaban esposadas a aquella barra. Y entonces, empezó la tortura. Bella sabía que se había sobrepasado en New York, pero también pensaba que la tortura a la que estaba siendo sometida era totalmente injusta. Ella sólo se lo estaba pasando bien. No necesitaba ser castigada por ello. Ni ir a rehabilitación.

- Cuando salga de aquí… te mataré-dijo con dificultad. Lo miró fijamente, pero la mirada que anteriormente habría sido capaz de intimidar a cualquiera, en aquel momento era una débil mirada que suplicaba piedad.

- Lo dudo. A decir verdad, creo que estarás demasiado ocupada. Caroline vuelve a estar loca por Jordan, y Hera ya se ha dejado ver un par de veces. Además, Edward te llama como tres veces al día. Le envío mensajes de vez en cuando haciéndole saber que estás bien, pero empiezo a cansarme de él.

- Tal vez deberías contarle la verdad. Que me estás torturando.

- No te estoy torturando, Bella. Te estoy recuperando. Nos metiste en este lío con Hera, y no pienso permitir que nos abandones a nuestra suerte ahora, para que Hera nos mate.

- No os voy a abandonar, querido. Sólo estoy de vacaciones.

- Vacaciones que se están convirtiendo en una película de terror. No puedes seguir matando gente. Terminarán descubriéndote, y lo sabes. Y no puedes acabar con una de las ciudades más pobladas del mundo.

- Para ti es muy fácil. Tú no sientes esto. Yo necesito la sangre. Si no, soy débil. Mira esto como una preparación para luchar contra Hera. Me estoy haciendo más fuerte.

- Tu adicción a la sangre te hace débil, Bella. Te hace dependiente.

Después de eso, ninguno de los dos dijo nada. Bella era consciente de que pronto se tendría que detener. No podía seguir matando. Pero ella era consciente, y lo iba a hacer un par de días después de que la secuestrara. Después de eso, planeaba volver a Forks, encerrarse en su habitación un par de días e idear un plan maestro para derrotar a Hera. Todo con una bolsa de sangre a su lado. Pero él no le había dejado.

- Planeaba dejarlo, idiota.

- ¿No lo entiendes? No podrías haberlo hecho. Hablé con los Cullen sobre eso, y ellos me contaron que era extremadamente complicado volver a unas costumbres correctas.

- Yo no soy como ellos. Tú me conoces. Hablé con Renesmee, y ella prometió ayudarme suministrándome bolsas de sangre y ayudándome a alimentarme una sola vez al mes.

- Sabes perfectamente que no habría servido de nada.

- Lo que yo sé es que cuando salga de aquí te voy a matar lentamente.

- Tendré que ponerme a la cola. Creo recordar que Zafrina y Nahuel van primero.

- Creo que haré una excepción.


Edward salió del coche y cerró de un portazo. Normalmente, se habría enfadado consigo mismo por tratar de aquella manera a su coche, pero en aquel momento sólo podía preocuparse por Bella. Llevaba meses sin verla, y sabía que podría encontrarla si conseguía que Caroline y Cole cooperaran. Pero no era fácil encontrarlos. Cole estaba completamente desaparecido, y Caroline había sido muy difícil de encontrar.

Finalmente, había descubierto que, bajo el nombre de Ashley Grayson, había alquilado una enorme mansión en Olympia. Y no había tardado en decidirse a salir a buscarla.

Se encontraba frente a una mansión victoriana de dos plantas, pintada de blanco y con un jardín muy cuidado por delante pero completamente descuidado en el jardín. Todas las ventanas estaban cerradas, las persianas estaban bajadas y las opacas cortinas ocultaban la casa por completo. Había un Mercedes aparcado a la entrada.

Se encaminó a la puerta, y llamó al timbre. No hubo respuesta, y Edward no fue capaz de escuchar ningún sonido en el interior de la casa. Aun así, él estaba seguro de que había alguien en el interior de la casa. Se dirigió al patio trasero, y se subió a un árbol que facilitaría su entrada al piso superior. Abrió la ventana, y se metió en la casa.

Estaba en un baño bastante grande. Era muy moderno, contrastando con la casa, y estaba vacío. No había ni un frasco de perfume, ni una pastilla de jabón,… nada. Aquella casa parecía estar deshabitada. Salió al pasillo, que estaba oscuro y vacío. La casa estaba en un absoluto silencio, pero aun así, Edward se dirigió a una puerta siguiendo su instinto. Era una simple puerta como todas las que había en el pasillo, pero algo le decía al vampiro que ahí estaba lo que él buscaba.

Abrió la puerta, pero la cerró rápidamente. No sabía lo que esperaba al entrar, pero desde luego, no esperaba eso. Dejó de respirar, y corrió escaleras abajo. Se tapó la cara con las manos, esperando a que lo que había visto terminara. Jordan bebía la sangre de la muñeca de Caroline, mientras que esta, muy tranquila, simplemente leía un libro.

Él pensaba que su problema con la sangre había acabado, pero oler la sangre de Caroline casi lo hacía perder el control. Al parecer, Jordan no tenía aquel problema, por lo que tuvo que esperar un buen rato hasta que él se separó de ella y Caroline bajó las escaleras. Llevaba una bata de seda negra, y su muñeca parecía estar perfectamente. Se sentó en un sillón frente a Edward, que se había sentado en una silla, pareciendo muy incómodo. No lo estaba, por supuesto.

- Deberías aprender a llamar, ¿no te parece?-preguntó la chica, cruzando las piernas.

- Ya lo he hecho. Varias veces.

- Tal vez estaba demasiado distraída. Da igual. ¿Qué quieres?

- Dime dónde está Bella.

- Te lo diría, creo. Pero no lo sé, así que es imposible. Pierdes el tiempo, Edward. Búscala por tu cuenta.

- ¿Te crees que no lo he hecho? Pero tu hermano ha desaparecido, justo en el mismo momento en el que terminan los asesinatos en New York. ¿Qué está pasando, Caroline?

La chica se quedó varios minutos en silencio, pensativa. Sabía que su hermano la mataría si le decía a alguien lo que estaba haciendo, pero Edward le daba pena. Tenía una expresión tan desolada… Suspiró, y se levantó del sillón. Se dirigió a una pequeña caja que había sobre una mesa, y la abrió. Allí había un enorme mapa de Estados Unidos, que Caroline extendió sobre la mesa que había en el salón. Allí, había varios sitios marcados con una X roja. Había dos rodeados.

- No estoy del todo segura de cuál de los dos sitios. Sé que la tiene en alguno de esos sitios, y sé que la está recuperando. Edward, tienes que saber algo-dijo Caroline, antes de que Edward tuviera tiempo de marcharse-. Puede que no te gusten sus métodos, pero son eficaces. No lo mates.

Edward no dijo nada, y se marchó. Tenía que visitar dos lugares de Estados Unidos, que no estaban muy cerca uno del otro, a decir verdad. Aun así, tenía claro cuál de ellos visitar primero. Su ciudad natal. Chicago.


Bella estaba sola. Era incapaz de oír a Cole, pero eso no quería decir que no estuviera por ahí. Sus sentidos se habían visto muy afectados por la rehabilitación, y en aquel momento no era siquiera capaz de ver lo que había fuera de su celda. Todo estaba borroso.

La chica tosió, y su mano se manchó de sangre cuando se tapó la boca. Aquello acabaría matándola. No era normal que estuviera tosiendo sangre. O al menos, eso creía. Tal vez tendría que preguntarle al sabio de la rehabilitación. Si se acordaba. Su memoria también estaba disminuyendo por culpa de la falta de alimento. Bella suspiró, y cerró los ojos. Quería dormir, pero no estaba lo suficientemente cansada. Recordó lo que su madre le decía: Cuenta hacia atrás desde mil. Te dormirás de aburrimiento.

- Mil, novecientos noventa y nueve, novecientos noventa y ocho, novecientos noventa y siete,…

- Bella. Bella, despierta.

La chica abrió los ojos. La luz del sol consiguió deslumbrarla, por lo que volvió cerrarlos. Ella estaba feliz, en un mundo donde no existían malvadas diosas y en el que ella vivía en Venecia, con Edward. Cole era su esclavo.

- Bella, vámonos. Cole despertará enseguida.

La chica volvió a abrir los ojos cuando reconoció la voz de Edward, y descubrió que lo que había identificado como luz del sol eran en realidad los ojos del vampiro, que se alzaba sobre ella, soltando las cadenas que la ataban a la barra de la pared. Cuando la soltó, la cogió en brazos, a pesar de que esta ya estaba intentando levantarse, y salió de la celda. Estaban en una sala que sólo tenía un sofá no muy cómodo, una mesa y unas escaleras que subían a otra sala, esta mucho más iluminada.

Bella vio a Cole en el suelo con una gran herida en el pecho. Fue entonces cuando descubrió que Edward estaba manteniendo el aliento. Vio su necesidad por salir de ahí, pero aun así, lo hizo detenerse un momento. Le obligó a soltarla, y cuando consiguió estabilizarse en el suelo, le dio una patada al chico que estaba tirado en el suelo. Se arrepintió enseguida, cuando casi se cayó al suelo y sintió un gran dolor en el pie. Edward la agarró antes de que se cayera, y la volvió a coger en brazos.

Cuando Bella empezó a negar con la cabeza, el vampiro frunció las cejas, esperando a que la chica le dijera lo que quería, pero no consiguió hacerlo antes de toser sobre la camisa de Edward, manchándola de sangre. Pensó que Edward se descontrolaría, pero lo único que hizo fue sonreír y salir de la casa, sin soltarla.

Bella sonrió antes de caer en un sueño profundo, pensando en lo afortunada que era de tener a Edward cuidándola.


La próxima vez que Bella despertó, estaba en una lujosa habitación de hotel. Estaba sola, pero había una bolsa de sangre sobre la mesilla, con una nota escrita con una preciosa caligrafía al lado. Bella la agarró con una mano temblorosa, intentando evitar su sed a pesar de sentir cómo la sangre martilleaba en su cabeza.

"Siento si despiertas y yo no estoy contigo. He tenido que salir a encargarme de Cole. Siéntete libre de beber toda la sangre que quieras. Hay más en la bolsa sobre la mesa. Volveré antes de que te des cuenta. Edward".

Estaba claro. Bella era muy afortunada.


¿Qué os ha parecido? ¿Qué pensáis sobre lo que dice Bella? Ella es muy afortunada. Aunque este haya sido un capítulo muy centrado en Bella, en los siguientes ocurrirán más cosas, lo prometo.

Buena noticia. ¡VERANO! Es una buena noticia porque podré escribir más, pero también tenéis que saber que dentro de dos semanas me voy a visitar a mi familia paterna a Bulgaria, y no volveré en dos semanas. Intentará publicar dos capítulos antes de irme, por si acaso xD

Quiero agradecer a todo el que dedica un trocito de su tiempo para escribir reviews o para añadir esta historia a sus favoritos y alerts. Quiero que sepáis que de verdad lo agradezco, y que me hace muy feliz leer los e-mails que me llegan.

Aunque lo dijera en una nota que publiqué, quiero que sepáis que voy a preparar un nuevo outtake, y que vosotros podéis darme ideas sobre en quién centrarme durante ese outtake. Por favor, dadme ideas.

Espero que os haya gustado este capítulo. El siguiente se llamará: "Vuelta al Trabajo".

Nos vemos =)