Capítulo 10:

Unos minutos más tarde ya estaban a la mitad de la cena cuando Alexis entró por la puerta.

- Hola, siento llegar tarde, tenía que acabar unas cosas para la universidad. – Dejó la chaqueta sobre el respaldo de uno de los sillones.

- No te preocupes. – Su hija le dio un beso en la mejilla. - ¿Has podido terminar el trabajo? – Se metió el tenedor en la boca.

- Sí, ya está acabado. – Besó a su abuela en la mejilla y se sentó a su lado, teniendo a su padre enfrente y a Kate en diagonal.- Me alegro de verte Kate. – Sonrió a la detective.

- Lo mismo te digo. – Contestó ella. - ¿Qué tal en la universidad? ¿Te gusta? – Bebió de su copa.

- La verdad es que muy bien aunque algo agobiada con las clases, los trabajos y las prácticas con Lanie. – Se puso un poco de ensalada en el plato. – Qué buena pinta tiene todo abuela. – Martha le sonrió.

- Ya te he dicho que sería mejor dejar las prácticas por ahora Alexis. – Habló Castle. – Tienes que centrarte en tus estudios.

- Oh Richard déjala, Alexis sabe perfectamente lo que hace. – Hizo un gesto con la mano restándole importancia al asunto. - ¿Tú creer que sí tu hija no pudiese con todo no lo habría dejado ya?

- Yo sólo digo que así estaría menos agobiada. – Apuntó el escritor. A todo esto Kate estaba observando la conversación mientras seguía comiendo en silencio.

- No te preocupes papá, ya hablé con Lanie de esto y quedamos en que, sí no podía con todo, seguiría con las prácticas en verano.

- ¿Lo ves? – Martha alzó las cejas mirando a su hijo. – Que tú no seas responsable no significa que tú hija no lo sea Richard.

- Sí madre. – Puso los ojos en blanco.

- Y esto me recuerda que aún no llevas escrito ni la mitad del nuevo libro y que como sigas así tendrás de nuevo a Gina persiguiéndote día y noche y yo no estoy dispuesta a aguantar sus insistentes llamadas. – Dijo Martha de forma tajante.

- Sí madre sí… - Castle suspiró. – Tú preocúpate de tu escuela que yo lo haré sobre mis libros.

Kate intentó cambiar de tema.

- Y… - Kate carraspeó. - ¿Qué tal tus clases Martha?

- Ah muy bien querida. – Se sirvió un poco más de vino. – La verdad es que no me puedo quejar. Deberíais venir un día a ver alguna de las obras que representamos.

- La verdad es que suena muy bien eso. – Kate asintió y sonrió a Martha, luego miró de reojo a Castle.

- Además así puedo ir presumiendo de nuera. – Alzó una ceja y sonrió con picardía.

- Madre… - Dijo Richard en tono de advertencia. - ¿Recuerdas que ibas a guardar el secreto?

- ¿Secreto? – Preguntó la pelirroja. - ¿Es que lo vuestro es un secreto?

- Eh… sí… - Sonrió algo nerviosa e incómoda. – Al menos de momento, no queremos que se enteren en comisaría.

- Está bien, no iré presumiendo, pero lo de que vengáis a la escuela sigue en pie. – Levantó la copa de vino y luego le dio un sorbo. –

- Claro Martha iremos a verte. – Sonrió Beckett.

- Oh por cierto, ¿qué vais a hacer estas navidades?

- Madre… - Castle iba a continuar pero Martha siguió hablando.

- Porque había pensado que podríamos celebrarlas aquí en familia, con tu padre desde luego – Le dijo a Kate. – podríamos ir a patinar sobre hielo a Rockefeller Center y luego ver el árbol de navidad. – Se llevó un dedo a la mejilla mientras pensaba.

- Abuela… - Dijo Alexis pero de nuevo Martha no les dejó cortarla.

- Después podemos hacer las compras de navidad e ir a cenar a algún sitio…

- Sí… pero… - A Kate también le cortó.

- Oh y tenemos que ir a ver el espectáculo de El Cascanueces o el Radio City Christmas Spectacular Music Hall, ¡a recordar viejos tiempos! – Hizo aspavientos con las manos y sonrió.

- Eh… Madre, aún quedan unos tres meses para navidades, creo que es un poco pronto para hacer tantos planes. – Lo que le faltaba, que su madre empezase a asustar a Kate.

- ¿Y qué son tres meses? Eso no es nada. – Alzó la ceja, dándole a entender que el tiempo pasaba muy deprisa. – Y por cierto, tengo que hablar con tú padre Kate, que me muero por tener una relación de consuegros. Va a ser muy divertido. – Sonrió.

- Eh, sí, claro Martha. – Contestó Kate. Castle se sirvió mucho más vino. – Podíamos hacer una cena en mí casa. – Propuso.

- ¡Es una excelente idea querida! – Dijo Martha elevando la voz. – Y cambiando de tema, ¿recuerdas el anillo de la abuela, Richard?

- Sí, el que habías perdido.

- Pues lo he encontrado y había pensado que podrías dárselo a Kate… - Martha sonrió y a Castle, de la impresión, se le cayó la copa, derramando el vino sobre Kate.

- ¡Castle! – Instintivamente Beckett se echó hacia atrás levantando las manos.

- ¡Papá! – Se alarmó Alexis.

- ¡Por dios Richard! – Martha negó con la cabeza. – Espero que en la cama seas más cuidadoso…

- ¡Madre! – Le regañó mientras intentaba secar con una servilleta el vino derramado sobre la inspectora.

- Bueno… ¿Alguien quiere postre? – Preguntó la actriz.

- ¡No! – Dijeron los tres al unísono.

- Vale vale… Kate querida, ve al armario de Richard, que en el segundo cajón he acomodado toda tu ropa. – Todos se quedaron mirando a la abuela. – No me gustaba nada verla en esa bolsa debajo de la cama.

- ¿Has estado hurgando en mi habitación? – Su hijo no daba crédito al igual que los demás.

- ¿Hurgar? Yo lo llamaría más bien ser una madre preocupada. – Se excusó. – Que llevabas muchos meses muy raro… Una madre tiene que saber qué le ocurre a su hijo…

- ¿Tú ya lo sabías? – Preguntó Alexis.

Kate se había quedado petrificada con la servilleta en la mano ante aquella declaración.

- Por supuesto que lo sabía. – Admitió.

- ¿Y desde hace cuanto? ¿Y cómo? – Richard se había quedado helado.

- Oh pues desde hace un par de meses. – Sonrió. – Y el cómo es porque encontré un sujetador asomándose por debajo de la cama. Prácticamente me obligasteis a ser la "Detective Rodgers"

- Y… ¿Cómo es que no dijiste nada? – Habló Kate.

- Porque estaba esperando a que fueseis vosotros los que me lo contaseis. – Se cruzó de brazos. – Y porque encontramos a Richard ahí esposado a la cama que si no a saber cuándo os dignáis a dar la noticia.

- Sí ya lo sabías, ¿a qué ha venido todo lo que hoy? – Quiso saber su hijo.

- Oh una pequeña venganza por haberme mantenido al margen. – Declaró.

- Ya podías haberme contado algo abuela… - Dijo Alexis.

- No quería estropear mi gran actuación de hoy. – Sonrió. - Ahora sí, ¿postre? – Todos se miraron y terminaron por asentir.

Después de la cena y de haber recogido todo, Alexis se fue a dormir alegando que estaba muy cansada. Martha subió a su habitación a leer un rato para dejar algo de intimidad a la pareja. Richard y Kate habían decidido ver una película en el salón. Después de una hora más o menos, Castle se había acomodado, tumbándose en el sofá y con la cabeza en las piernas de Kate mientras ella le acariciaba el pelo. Al rato Richard se quedó dormido y Beckett iba por el mismo camino cuando el ruido de alguien bajando por las escaleras la sobresaltó.

- Siento haberte asustado querida. – Martha iba con una bata de seda burdeos. –Sólo quería decirte que me alegro mucho que por fin formes parte de esta familia. – Se acercó a la inspectora y le dio un beso en la frente.

- Muchas gracias Martha. – Sonrió tímidamente. – Yo también me alegro de teneros.

- Descansa. – Le sonrió. Fue a la cocina a por algo y luego subió de nuevo las escaleras.

Al día siguiente Castle y Beckett hicieron lo de siempre, ella llegó un poco antes que él a la comisaría. Llevaban un rato repasando informes y todavía no habían llegado a ninguna conclusión. Castle estaba algo aburrido y, aprovechando que Beckett se había ido a por un café, sacó su móvil y se puso a hurgan en él. Algo llamó la atención de Esposito.

- ¿Llevas una foto con Beckett de fondo de pantalla? – Alzó las cejas sorprendido por dicho hecho e intentó cogerle el móvil pero Castle lo impidió.

- ¿Eh? ¿Qué? ¡No! – Negó rotundamente guardándose el teléfono en el bolsillo.

- Sí… - Ryan frunció el ceño y se llevó el boli a los labios. – Yo también he visto algo.

- No… Jeje… - Se rió nervioso. – Es el cansancio que os está jugando una mala pasada, nada más.

- Tío, sé lo que he visto – Esposito se recostó en la silla. – y tienes una foto con Beckett de lo más… extraña.

- Cien dólares a cada uno y os dejo el Ferrari si hacéis como que no habéis visto nada. – Les chantajeó Castle.

- Y un par de entradas para los Knicks – Añadió Ryan. – a pie de pista.

- Vale, vale… Trato hecho. – Asintió el escritor a regañadientes. – Pero de esto ni una palabra a nadie.

- Nuestros labios están sellados. – Le aseguró Esposito.

Los chicos siguieron a lo suyo cuando Beckett se unió a ellos. En ése momento sonó el teléfono de Ryan y todos le miraron con expectación.

- Muy bien… Sí… Vale, gracias. Si se acuerda de algo más no dude en llamarme. – Y colgó el teléfono. – Rebecca sí que fue ésa noche a trabajar, la vieron por la residencia aunque no tienen el mismo control por las noches que por las mañanas. Además tuvo un percance con el coche.

- ¿Qué clase de percance? – Preguntó Esposito.

- Al parecer tenía el coche mal estacionado y otro vehículo le dio un golpe. – Relató Ryan. – Según me han dicho suele dejar el coche mal aparcado.

- ¿Puedes averiguar si tienen cámaras de seguridad en el aparcamiento de la residencia? Sólo por curiosidad. – Comentó la inspectora.

- ¿Crees que tiene algo que ver? – Preguntó Castle.

- Aún no lo sé pero no quiero descartar nada.

Al cabo de un rato Ryan volvió con novedades. Le habían mandado el vídeo del aparcamiento de la residencia y había algo si no esclarecedor, extraño.

- Acabo de ver la grabación. – Ryan puso el vídeo en la sala de reuniones. – Y se ve cómo Rebecca llega al trabajo a las siete de la tarde.

- Así que no nos han mentido. – Chasqueó la lengua Kate.

- Yo no me anticiparía… - Ryan adelantando el vídeo hasta las 23:00. – Ahí se ve cómo Rebecca se va antes de que acabe su turno. – El detective sonrió.

- ¿Se ve hacía dónde va? – Preguntó Castle apoyándose en la mesa. Ryan negó con la cabeza.

- Pues seguimos sin nada. Todo lo que digamos es circunstancial. – Contestó Beckett.

- No necesariamente… - Intervino Esposito. – Podemos utilizar el GPS de su móvil para saber dónde fue.

- Eso es una gran idea Esposito. – Le felicitó Beckett.

- Creo que debería ir pensando en quitarle el GPS a mi móvil… - Dijo Castle. – A ver si un día os va a dar por ser un par de marujas y empezáis a controlar todos y cada uno de mis movimientos.

- Lo único que veríamos es que estás todo el día pegado a nosotros. – Contestó Ryan. – Y más a alguien que sabemos… - Dijo en bajito, llevándose un codazo por parte del escritor.

- Pues pongámonos a ello. – Dijo Beckett.

Salieron de la sala de reuniones y fueron todos directos a la mesa de Esposito. Después de introducir en el ordenador una serie de parámetros en el programa del ordenador, dieron con la señal del GPS de Rebecca Baker. En ésos momentos, al parecer, se encontraba en su casa. Esposito toqueteó algunas teclas del ordenador y aparecieron los distintos itinerarios de la señora Baker.

- Vale… Aquí está lo que buscábamos. – Dijo Esposito mostrando la trayectoria de aquel día.

- Bien, aquí se la ve llegando al trabajo a la hora que nos han confirmado… - Señaló Beckett. – Y aquí saliendo a las once de la residencia…

- No puede ser… - Castle se sorprendió por el recorrido que estaba tomando el GPS.

- Eso está a un par de manzanas de la casa de la víctima. – Añadió Ryan. – Debió de aparcar lejos del domicilio para que nadie pudiese verla.

- Creo que con esto queda claro que es nuestra asesina. – Comentó Esposito.

- Necesitamos algo más. Cualquier abogado podría alegar que le robaron el móvil y que fue otra persona la que cometió el asesinato. – Beckett se estaba desesperando. – Quiero saber todo sobre Rebecca Baker. Todo hasta la marca de la papilla que comía de niña.

Beckett estaba en la sala de descanso dándole vueltas con una cucharilla al café cuando Castle hizo presencia.

- Éste caso es una locura. – Admitió la inspectora.

- Pero no ha habido ninguno aún que no hayamos podido resolver. Ni siquiera el de los zombies, el vampiro o el del fantasma asesino. – Ella le sonrió.

- Sólo espero que no tengamos un asesinato así en mucho tiempo. – Le dio un trago al café.

- Deberíamos tomarnos unas pequeñas vacaciones. – Ella le miró. – La casa de los Hamptons está vacía… ¿Qué te parece?

- Me parece una gran idea pero… ¿Qué vamos a decir aquí? Que desaparezcamos los dos así por las buenas…

- Seguro que se te ocurre algo. – Se preparó un café. – Siempre puedes decir que te vas unos días con tu padre y yo tengo que ponerme a seguir con mi libro. – Propuso Castle.

- Sí… - Asintió agarrando con ambas manos la taza. – Algo así podemos decir. Además, seguro que tu madre nos echa un cable.

- Cierto… Aunque por el módico precio de unos cuantos nietos. – Bromeó el escritor al ver la cara de pánico que puso Beckett.

- Menos mal que llegaste a tiempo porque si no me hubiese puesto un foco en la cara y me habría interrogado hasta hacerme confesar todos mis secretos. – Sonrió la inspectora. - ¿Duermes hoy en casa?

- Por supuesto. – Asintió Rick.

Muchas gracias por leer y por los comentarios. ¡Se agradece mucho! =D