Summary:.:: Él, era su perdición, un pecado andante que la deslumbraba con solo una mirada, pero también, era quién le rompía el corazón, día tras día, con su cinismo e hipocresía. Él, era un monstruo, él…

era Sasuke Uchiha::.

ACLARACIÓN IMPORTANTE: Este capítulo podría contener escenas perturbadoras para algunas personas. Recuerden que es una historia con una temática abusiva y personajes bastantes violentos así que sean advertidos. A continuación habrás escenas de violación. Lean bajo su propia responsabilidad.


..::The boy is a Monster::..

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Noche de entierro

Capítulo 10

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Sasuke miraba impasible cómo todos los ejecutivos de la junta directiva tomaban sus pertenencias y se incorporaban de sus asientos, dejándolos solo a su padre y a él.

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Fugaku, como siempre, no le dirigió la palabra. Él, quien era tan bueno ocultando sus emociones, no podía esconder la decepción de que sea el menor de sus hijos quien se presentó, y no Itachi, quien se suponía debería haber estado allí, para dirigir la junta junto al jefe.

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No importó el hecho de que él había leído y memorizado de pies a cabeza el contrato con todas sus clausuras. Ni que por primera vez debatiera en la junta y lo haya hecho como si toda su vida hubiera dirigido una reunión con ejecutivos de tan importante calibre.

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¿Por qué? Se preguntó apretando los dientes.

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-"Sasuke."-llamó su padre, sin mirarlo.-"Vamos."-

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Él solo atinó a mirarle la espalda mientras caminaba hacia la puerta sin siquiera esperarlo. Tomó el portafolio que había traído consigo y caminó tras su progenitor hasta el elevador. El silencio era pesado, como cada vez que estaba a solas con su padre, especialmente en un lugar tan cerrado como ese. Perdido en sus pensamientos, salió de su ensoñación sólo cuando el timbre del elevador sonó y las puertas se abrieron automáticamente. La recepcionista saludó a con respeto a ambos y solo Fugaku asintió en modo de despedida.

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La limusina negra relucía bajo los últimos destellos de sol de la tarde. El cochero les abrió la puerta y ambos entraron al vehículo.

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Silencio, de nuevo.

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Estaba acostumbrado a ello. Pero últimamente, había un molesto zumbido en sus oídos cuando el silencio caía sobre él como un yunque de cien kilos. Aún recordaba cuando de niño vivía con la necesidad de iniciar una conversación; para llamar la atención, para destacar, como Itachi, y no ser solo una sombra.

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Con el tiempo se acostumbró tanto al silencio que comenzó a estar a gusto con él, el ruido y los lugares llenos de gente lo molestaban y los constantes parloteos de sus compañeros le irritaban. De a momentos olvidaba que de joven él también tenía ese tipo de sentimientos cálidos y ojos llenos de expectativas hacia un amor que no era recíproco por parte de su familia. Pero siempre recordaba la aplastante realidad cuando se encontraba junto a ellos.

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Veía la ciudad pasar rápidamente a través del cristal opaco del vehículo, y se sobresaltó cuando su padre le habló.

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-"Vendrás a casa."- arrojó sin más, no era una petición.-"tu madre insiste."-

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No era necesario, pero se lo aclaró de todas formas, para que sepa quién era la que quería verlo. Era obvio que el Uchiha mayor no iba a pedirle semejante cosa solo porque lo extrañara.

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Sasuke asintió, y allí murió el corto intercambio de palabras entre padre e hijo.

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Se preguntó si debía avisarle a Sakura que esa noche no llegaría a cenar. Pero descartó ese pensamiento tan pronto como apareció. Se daría cuenta sola que él no iría cuando no lo viera llegar.

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Lástima que ella no iba a estar para notarlo.

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Últimamente las cosas se habían puesto demasiado tensas en su hogar. Hace tiempo que evitaba las comidas junto a su familia. Esa vez, durante la hora del almuerzo, Itachi había sido llamado por una nerviosa mucama a presentarse a la mesa. Fugaku requería su presencia con cierta urgencia.

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Extrañado por la repentina necesidad de su padre por verlo, bajó las escaleras e ingresó al comedor, con el rostro totalmente neutro, escondiendo su recelo por el inesperado llamado. Su padre no lo mandaba a buscar a menos que fuera importante.

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Mikoto lo vio entrar y le dio una maternal sonrisa, tan característica suya. El mayor de los Uchiha apartó la mirada del platillo por unos breves segundos, antes de volver a retirarla y posarla en la comida nuevamente.

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-"Toma asiento."-dijo de forma autoritaria.

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Itachi lo miró por un momento más o menos prolongado. Largos y tormentosos habían sido los días en que esa mirada lo inquietaba, pero él distaba mucho de ser ese niño que solía temer a las duras miradas de su padre. Entendió desde pequeño cómo funcionaba ese mundo y aprendió a desenvolverse en el con asombrosa destreza. Así que poco era el efecto que las órdenes de su padre ejercían en él. Sin embargo, no lo contradijo y tomó asiento justo frente a su madre. Después de todo, eran sus padres y merecían el debido respeto.

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-"Tenemos algo muy importante que anunciarte hijo."- comentó dulcemente Mikoto. Itachi solo seguía observándola, inexpresivo, sin tocar su plato de comida. Esa dulce voz solo podía esconder el frívolo carácter que había detrás una vez que dejabas al descubierto su verdadera personalidad. Después de todo, era la esposa de un gran magnate y multimillonario. Ninguna persona alcanzaba esa posición y era tan inocente. Pero Mikoto era tan buena como se le permitía serlo.-"¿Se lo dirás tu cariño?"-inquirió la bella mujer.

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Fugaku finalmente dejó los cubiertos a un costado del platillo, y luego de limpiarse los labios con una servilleta, lo miró con severidad.-"Tu madre y yo hemos tomado una decisión."-

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Itachi supo que aquello no era una buena señal. Lo supo desde que lo mandó a llamar y ahora que había dicho "hemos tomado una decisión". Porque ese hemos solo podía indicar una cosa. No fue algo que hayan decidido con su consentimiento y no iba a gustarle tampoco.

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-"Muchas mujeres fueron puestas a prueba hasta llegar a la indicada."-su madre siguió, emocionada.-"Fue difícil, pero encontramos la correcta para ti cariño."-

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Aunque quedó pasmado los primeros segundos, no fue difícil deducir de qué estaban hablando. Su padre intervino, a sabiendas de que él entendía.

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-"Te casarás a fin de este año, cuando hayas terminado tu doctorado."-dijo, y siguió mientras masticaba un trozo de carne.-"No queremos que esto se interponga en tus estudios."-Tragó y volvió a dirigirle la mirada.-"Pronto tendrás que hacerte cargo de la empresa, y necesito saber que mi legado continuará."-

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Mikoto se revolvió emocionada en su lugar ante el pensamiento de un pequeño Uchiha dando vueltas por la mansión. Le gustaba la idea de ser una abuela joven.

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Itachi, quien había estado escuchando sin emitir palabra alguna, solo alcanzó a decir:-"¿Por qué ahora?"-

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A Mikoto se le oscureció la mirada.

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-"Porque nos preocupas, hijo."-aseguró, con voz consternada.-"Has estado haciendo cosas a sabiendas de que no las aprobamos."-

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-"¿Lo dices por Sakura?"-respondió con un tono de voz que sus padres jamás habían oído, el rostro antes totalmente inescrutable ahora se ensombreció.

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-"Si."-confirmo su padre, de manera rotunda. Tomó un sorbo de vino antes de proseguir.-"Que bueno que lo entiendas. Andas con esa mujerzuela, llegas a la hora que se te da la gana y nos desafías. Esperaba mejores cosas de ti sin necesidad de decirlas"- escupió finalmente lo que venía acumulando.

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Itachi lo miró impasible.-"Creí que al menos podría decidir con quién me iba a casar."-soltó entre dientes.

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-"Así lo creíamos también nosotros."-se apresuró a decir Mikoto. No le gustaba la tensión que se estaba formando en el aire. Ambos hombres tenían un carácter similar, no perdían la cordura pero era mejor no permitir que las cosas se salieran de control.-"Sin embargo, ha surgido una gran oportunidad de que te cases con la hija de una muy buena casa, con muchas influencias."-siguió su madre.-"Esta unión beneficiará a toda la familia."-

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La familia…

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Itachi sentía el estómago revolverse cada vez que le decían que algo debía ser hecho en nombre de la familia. Podía contar las veces que maldijo al jodido nombre de la familia mientras se lavaba el culo. Su hermano se había estropeado por esa misma mierda, y lo había convertido en el niño roto que era hoy en día.

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-"¿La conoces?"-inquirió el moreno.-"¿Cómo puedes estar tan segura que es lo mejor para mí o para nosotros?"-

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-"Cuida tu boca."-lo fulminó Fugaku con la mirada.

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-"Es muy bonita"-aclaró su madre, como si eso solucionara todo. Itachi entendió, una vez más, que su papel en la familia no era hacer preguntas, solo acatar órdenes. Nunca entenderían que con quien pasará él el resto de su vida no era una decisión que ellos debían tomar. No de esa manera. Pero optó por callar. Esta no era una conversación bilateral. Él había sido convocado a escuchar y a recibir órdenes, al igual que una persona que esperaba a que su verdugo dictara sentencia.

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Asintió levemente, haciendo como que entendió. Su madre suspiró aliviada. Siempre había sido un buen chico, y uno obediente, que era lo más importante. También captó la silenciosa aprobación de su padre.

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Se puso de pie e hizo una reverencia a ambos.

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-"Si me disculpan."-levantó nuevamente la cabeza y se marchó. Ambos continuaron con su almuerzo, pero ninguno de los dos reparó en que Itachi nunca tocó su plato de comida.

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Pensar en el nuevo compromiso al que sus padres lo habían encadenado, no lo perturbó en lo absoluto. Jamás planeó cumplir con esa boda, desde el momento en que esas palabras salieron de los labios de su madre.

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Aunque, siendo sincero consigo mismo, hasta hace no mucho, probablemente hubiera acatado su petición sin tantos miramientos. Pero casarse con una desconocida de un país extranjero no le parecía una idea tan atractiva, no desde que comenzó a rondar a la joven de cabellos rosados.

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No fue difícil para él saber que ella había regresado con su hermano. Sólo tuvo que ir al campus y preguntar. Bastó con que hablara con una muchacha que andaba por allí para que un poco más y le diera el documento de identidad de Sakura.

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Le dijo que, la niña rata había vuelvo a salir con su hermano y que al parecer estaban viviendo juntos otra vez. Palabras textuales.

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Con una devastadora sonrisa que podría derribar imperios, Itachi se despidió de la mujer, quien quedó petrificada y momentáneamente cegada.

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En cuanto se alejó la sonrisa desapareció de su rostro, para volver a convertirse en una expresión inescrutable.

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Así que había vuelto… se repitió con pesadumbre. Negros pensamientos ensombrecieron su mente y no pudo más que maldecir ante la idea de ellos dos juntos.

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No la había visto desde esa tarde que se retiró silenciosamente de su departamento. Todavía recordaba el frágil estado en que la dejó, y no podía creer que haya tenido el tupé de volver con su hermano en ese estado. Hubiera intervenido. Habría ido hasta su casa a romper la puerta y sacarla de allí cuanto antes para evitar que Sasuke la llevara al borde del suicidio otra vez. Pero todas sus inquietudes se fueron por el caño cuando la vio desde lejos, ingresando a la universidad. De la mano con él. Parecían estar mejor, y él no había tenido nada que ver con ello.

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Esa imagen, por alguna razón, fue lo más devastador que sintió en su vida. Aunque él ya sabía de los sentimientos de la joven hacia su hermano, le sorprendió ver a Sasuke corresponder los afectos de la muchacha. Itachi no necesitaba que ella se lo dijera. Sabía desde el inicio que no tenía oportunidad alguna, y ahora lo tenía mucho más en claro.

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Ojalá su raciocinio hubiera tenido el mismo efecto eficaz en su cuerpo que en su mente.

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En varias oportunidades, se halló a sí mismo frente al campus o frente a su departamento para verla por última vez. Jamás podría explicar por qué sus ojos no paraban de seguirla. Por qué lo entristecía saber que no sería suya. Pero pocas veces se sentía tan humano como en ese momento. Odiaba sentirse vulnerable, pero en el fondo se alegró de poseer tales sentimientos. Aún no había llegado el día en que perdiera el último vestigio de emociones que había en él, y trató de aferrarse a ello solo por un momento más. Antes de posiblemente tener que casarse en un matrimonio arreglado.

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Se había convertido en un acosador, por ponerle un nombre a lo que estaba haciendo. Pero debía admitir que era muy bueno en ello. La muchacha jamás notó su presencia. Aunque comenzó a preocuparse por lo despistada que podía ser.

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Cuán grande fue su desconcierto al verla con la mirada ensombrecida otra vez. ¿Habría discutido con Sasuke? Reflexionó con enojo. Pero no parecía ser el caso. Las cosas se tornaron aún más preocupantes cuando se dio cuenta que no era el único que seguía de cerca los movimientos de la muchacha de ojos jades.

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En dos oportunidades pilló a un hombre de unos cuarenta años aproximadamente, siguiéndola con la mirada. Lo que alertó sus agudos sentidos fue la malicia que había en sus ojos cuando seguía a la joven.

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La primera vez se acercó con pasos silenciosos. El castaño no notó su presencia hasta que estuvo detrás de él y posó una firme mano sobre su hombro. El tipo se sobresaltó, pero sus reacciones le parecieron algo lentas, como si tuviera los sentidos adormilados. Cuando volteó Itachi enseguida notó por qué. El bastardo estaba totalmente ebrio.

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-"¿Se le perdió algo, Señor…?"-preguntó Itachi en un tono peligrosamente cortes. Su mirada tan afilada que hasta podría cortar. El hombre solo gruñó ante el intenso escrutinio al que estaba siendo sometido. Estaba borracho pero no era tan estúpido. Sin decir palabra se marchó.

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Itachi lo vio alejarse y trató de meditar de qué iba todo esto. Aunque el hombre tenía la vista desenfocada pudo apreciar el color de sus ojos. Color verde, y sólo había visto a una persona con ojos así.

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Se abofeteó mentalmente, ya comenzaba a desvariar y a conectar a Sakura con cualquier cosa. Se prometió que esa iba a ser definitivamente la última vez que le hablara, aunque sea con la excusa de devolverle las llaves de su apartamento. Sin embargo, la joven ya se había marchado. Se peinó los largos cabellos hacia atrás, claramente irritado.

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Mañana sería otro día.

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La segunda vez que vio a su camarada acosador fue un día un tanto sombrío.

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Ese día el moreno tuvo un presentimiento terrible de que algo malo iba a suceder. Y su intuición era tan acertada como las noticas de la televisión con el clima. Sakura optó por tomar un camino diferente al habitual, y aunque iba arrastrando los pies, su ebrio hostigador la seguía con vehemencia.

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Itachi lo siguió desde el auto que manejaba a una distancia prudente. Sería la última cosa estúpida que haría por la pelirrosa. Esa misma noche iría y le diría al imbécil de su hermano menor lo que estaba sucediendo, que prestara más atención y la cuidara como es debido.

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El semáforo detuvo su paso y fueron segundos eternamente largos hasta que la luz cambió a azul. Cuando dobló en la esquina, ya no estaban, ninguno de los dos.

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Frenó de golpe.

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Tan pronto como pudo bajó del auto y buscó en los lugares más recónditos dentro de un perímetro de dos cuadras. Respiró hondo y agudizó sus sentidos. En cuanto lo hizo escuchó un sonido muy leve, algo así como un quejido ahogado. Se puso en marcha hasta llegar a la fuente del sonido y lo que vio le heló la sangre.

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El castaño montado sobre Sakura, ahorcándola. Ella tenía la mirada ida, como si se estuviera dejando ir. Itachi no lo pensó dos veces.

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Tomó al hombre por la solapa de la camisa, ahorcándolo. Este retiró sus agresivas manos del frágil y anteriormente, níveo cuello. Trató de escapar de las manos de su opresor, pero entre la posición y su estado de embriaguez se le dificultaba la tarea. Cuando el moreno observó por el rabillo del ojo los cardenales que se comenzaban a formarse en torno a la garganta de la joven, vio todo rojo.

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Sin soltarlo, y haciendo acopio de toda su fuerza, levantó en vilo al cuerpo del mayor como si éste no pesara nada, para estamparlo contra la pared. No dijo una sola palabra, no necesitaba escuchar sus incoherentes balbuceos. No podía escucharlos, los oidos le zumbaban y sus ojos solo podían observar al castaño mientras se sacudía en su agarre. Sin titubear, levantó su puño y arremetió contra su mejilla con la misma fuerza que un herrero cuando forja el acero con su martillo. Tal fue la fuerza que empleó que el hombre chocó la cabeza contra la pared de piedra, quedando inconsciente prácticamente en el acto.

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Itachi lo miró con una tenebrosa mirada de incredulidad.

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-"Despierta"-ordenó, zarandeándolo sin el menor rastro de delicadeza.-"Despierta hijo de perra, aún no he acabado contigo."-escupió. La sangre y la adrenalina corrían calientes por sus venas. Todavía no había recibido lo que realmente merecía. Solo cuando escuchó un quejumbroso jadeo su mente hizo clic y volteó preocupado hacia una casi inconsciente Sakura.

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La tomó en brazos con suma delicadeza y se escuchó decir No me dejes, mientras la sacaba del callejón hasta ingresarla al auto. La recostó en la parte trasera y una vez que él subió, marchó rumbo al departamento de la joven.

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Despertó con un intenso dolor de cabeza, sus ojos pesaban como los mil demonios y no podía abrirlos del todo. Más tarde, cuando se viera al espejo, descubriría horrorizada que tenía toda la cara hinchada por las bofetadas que recibió.

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Una bolsa de hielo se posó con suma delicadeza en su mejilla. Abrió lentamente los ojos para encontrarse con los oscuros orbes del mayor de los Uchiha. Su mente maquineó a mil por hora hasta que acomodó toda la secuencia de lo que sucedió realmente. No le contó entender que era él quien la había salvado, una vez más.

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-"Siem-siempre…"-trató de hablar, pero salió con voz rasposa. Sonrió ante ese rostro casi siempre inescrutable tornarse en una mueca de reprobación cuando intentó seguir.-"¿Siempre debemos encontrarnos en estas circunstancias?"-pausó.-"Co-comenzaré a pensar que me estas siguiendo."- bromeó.

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No estaba segura, pero creyó haberlo visto sonrojarse antes de voltear la mirada. Cuando volvió el rostro hacia ella tenía el mismo semblante impasible.

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-"No hables."-aconsejó. No, más bien ordenó. Sakura hizo una mueca. Parecía que el gen dictador de los Uchiha estaba haciendo acto de presencia. Aunque entendió que era para su bien. Hizo un escaneo general de su cuerpo y trató de medir los daños ocasionados, concluyó que había quedado hecha puré y que realmente necesitaba descansar.

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Sucumbió ante las persuasivas caricias del moreno sobre su adolorida cabeza, y le recordó ligeramente a su madre.

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Con ese pensamiento en mente, volvió a caer en los brazos de Morfeo.

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Cuando despertó la cabeza aún le latía por el dolor. Junto a su mesa de luz encontró unos analgésicos y una botella de agua.

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Itachi no estaba a la vista. Se preguntó si era una cualidad la de ambos hermanos el verla siempre en un estado tan deplorable. Tomó una pastilla y gimió de dolor cuando tragó. Sintió el agua pasar por su garganta como si fuera fuego. Se le empañó la vista. Esta vez, tendría que denunciar a su padre, pensó mientras se masajeaba el dolorido cuello. Nunca quiso verlo entre rejas, después todo, solía ser muy lindo con ella cuando era pequeña. Cuando su madre estaba viva.

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Un error que no podía dejar de cometer, al parecer. El creer que las personas podían cambiar.

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Cuando la puerta se abrió Sakura levantó la mirada, Itachi dejó una bolsa de plástico junto a un pequeño escritorio al tiempo que cerraba la puerta tras de sí. Tomó una silla y la levantó hasta dejarla frente suyo, con el respaldo de frente. Se sentó como si la estuviera cabalgando y cruzó los brazos sobre el respaldo, apoyando el mentón en el hueco que quedaba. Todo lo realizó con un aire muy casual que a la joven le resultó elegante y sensual. El moreno ladeo su rostro para verla mejor.

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-"¿Cómo te sientes ahora?"-preguntó con voz suave. A Sakura le agradaba esa voz, profunda, melancólica. Tenía un efecto adormecedor en ella.

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-"Mucho mejor."-respondió no sin cierta dificultad. Carraspeó. Escondió ligeramente su rostro con el flequillo y musitó.-"Muchas gracias."-lo vio suavizar sus facciones.-"Pero no tenías porque…"-calló cuando la mirada del moreno se volvió fría.

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-"¿No tenía que…?"-Repitió, en un tono ligeramente más agudo.-"¿Podrías solo callar y decir gracias?"-dijo, parecía el gruñido de un perro.

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Sakura se sobresaltó y meditó con la cabeza gacha. Asintió.

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-"Pues gracias."-dijo, y se le llenaron los ojos de lágrimas.-"Gracias."-repitió entre sollozos.-"Muchísimas gracias."-intentó detener las lágrimas, estaba cansada de llorar, pero no podía lidiar de otra manera con lo que estaba sintiendo. Realmente le estaba agradeciendo con todo su corazón, y los sentimientos le desbordaban. Comenzó a hipear y la nariz le moqueaba. Continuó haciéndolo incluso cuando él la abrazó con firmeza, y lloró con más fuerza, aferrándose a su pecho, porque era lo único que sabía hacer. Aferrarse a los demás.

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Cuando logró calmarse, no reparó en que le había humedecido la camisa. Él tampoco iba a reprochárselo, y la dejó ser. Sakura se encontró con sus ojos y no pudo más que sentir un alivio que no sentía desde pequeña. Un lugar en el cual sentirse segura. Con la mejilla presionada contra el pecho de Itachi, Sakura nunca había sentido tanta paz, ni siquiera cuando había permanecido cobijada entre los brazos de su madre. Había muchas cosas malas en el mundo, pero este lugar... este lugar era sagrado.

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Así que explotó, le contó todo. Desde la muerte de su madre hasta la lamentable transformación de su padre. Lo que le hizo y lo que la estaba obligando a hacer ahora. Notó como los músculos del moreno se tensaban en varias partes del relato, y luego se relajaban para brindarle una caricia, confortándola. O confortándose a sí mismo, no lo sabía. Pero agradeció el gesto.

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Luego se mantuvieron en silencio por un rato. Con el rostro escondido en su pecho, podía escuchar los rítmicos latidos del corazón y la acompasada respiración del mayor sobre su cabeza. Hasta que él volvió a hablar.

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-"Tienes que hablar con Sasuke."-dijo quedamente, y no le estaba reprochando. Solo le recordaba lo inevitable.

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-"Lo sé."-contestó entre pucheros. Lo observó desde abajo y se removió nerviosa.-"¿No te doy asco?"-preguntó bajito. Pero Itachi la escuchó. Conocía de manera superficial el comportamiento que podían llegar a tener las personas víctimas de abuso o agresión. Tienen la sensación de que lo que ha pasado es irreal. Se preguntan a sí mismos si todo ha sido un sueño o una pesadilla. Están en alerta constantemente, es decir, se sobresaltan por cualquier cosa, sienten impaciencia e irritabilidad. Junto a estas reacciones aparecen síntomas físicos como tensión muscular, temblores, sudoración, taquicardia o sensación de ahogo y falta de aire. Más importante y complejo aún, en ocasiones se culpan a sí mismas.

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Itachi la vio padecer todo eso innumerables veces los días que estuvo junto a ella, y hoy más que nunca pensó que era la mujer más bella que jamás había visto, y la más rota. Con una mirada dulce levantó la mano hasta posarla en el magullado cuello y acariciarlo con suma delicadeza. La vio temblar bajo sus caricias y luego relajarse como un pequeño gatito ante su tacto. Era un gran avance.

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-"Eres hermosa."-Respondió sin miramientos, ella solo abrió los ojos como platos y continuó.-"Solo siento asco de cualquiera que te lastime."-finalizó.

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-"No lo entiendo…"-dijo con la voz rota.-"¿Por qué haces esto por mí? Solo te he traído problemas."-se apresuró a decir angustiada. ¿Por qué la ayudaba tanto? ¿Porque era la novia de su hermano? ¿Porque era patética? Realmente no lo entendía, y se moría por saber.

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-"¿Por qué lo hago?"-repitió, enarcando una ceja. La vio asentir con impaciencia, expectante. Torció los labios en una sonrisa y a Sakura se le nubló el juicio. Por un momento se le fue la respiración ante esa expresión tan conocida por ella y a la vez no. Porque no eran de la misma persona. La estrechó más cerca de él.-"Me recuerdas a un perro que tenía cuando niño."-

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De repente el cálido ambiente se congeló y Sakura quedó de piedra. La magia del momento se fue a la mierda.

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-"¿Qué?"-alcanzó a decir. Comenzó a temblar.

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-"Que me recuerdas a mi perro."-siguió, el muy descarado.-"Era tan pequeño, y temblaba, ¡como tú!"-

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¿Acaso estaba diciendo que se parecía a un maldito chihuahua?

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-"¡Serás…!"-se agitó en sus brazos y lo escuchó carcajearse. Al principio sólo fue un ruido sordo en el fondo del pecho, pero pronto se convirtió en un alegre rugido que rebotó contra las paredes del cuarto y resonó en el recinto. Tomó un cojín y trató de estamparlo contra su asquerosamente bello rostro. Tenía una risa muy contagiosa. Ambos tenían una expresión sonriente. Sakura no pudo contener su risa así que dejó que un ligero "jaja" se le escapase. Se avergonzó un poco, siendo incapaz de mantener su postura rígida, terminó uniéndose a la carcajada.

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El moreno se veía como alguien mucho más joven cuando sonreía. Ella se sentía más joven también.

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Cuando el aire abandonó sus pulmones, se detuvo a respirar. Luego le sonrió de vuelta, apenas mostrando los dientes, fue tan dulce y suave que él sintió como si le patearan el estómago. Tomó las manos del moreno entre las suyas y las estrechó con afecto. Su mirada cargaba con toda la gratitud que podía transmitir sin palabras.

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-"Gracias."-dijo una vez más. El más alto la observaba entre sus largas y espesas pestañas, y asintió levemente, aceptando el agradecimiento.

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-"Traje algo de avena, es lo único que podrás comer hasta que te recuperes."-informó. Se levantó, rompiendo con la amena atmósfera y tomó la bolsa de plástico que cargaba cuando ingresó al cuarto.

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Sakura despabiló de repente y asintió. Se dio cuenta que las cosas se estaban poniendo algo raras entre ellos dos. Había revelado mucho de ella misma esa noche. Más de lo que había hecho en su vida.

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Más de lo que lo hizo con Sasuke.

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Recompuso su postura cuando pensó en su pareja. Agh, realmente eran hermanos. Ambos Uchiha la sacaban de sus casillas. Miró de soslayo al mayor y bajó la mirada rápidamente.

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No eran tan parecidos después de todo. No por lo físico. Eso no, sino por su carácter. Cuán diferentes eran ambos con ella.

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Lo que más anhelaba Sakura era entrar en el corazón del indiferente Sasuke. Y como resultado se estaba acercando más al hermano mayor. Esto era lo que denominaban un giro inesperado de los acontecimientos.

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-"Debería llamar a Sasuke."-anunció sin mucho ánimo. A pesar de que lo amaba, no se sentía cómoda en este tipo de situaciones frente a él. Le diría que esa noche se quedaría en su apartamento, así él no la esperaría en vano.

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Ante ese último pensamiento, soltó una risita por lo bajo. Imaginó a un indignado Uchiha parado frente al marco de la puerta, mientras movía impacientemente los pies y miraba el reloj con aire irritado, como un marido que cree que su esposa lo engaña.

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Itachi no dijo nada, pero sacó un celular del bolsillo de su chaqueta y se lo extendió. Hizo una mueca en cuanto lo recibió. Estaba hecho trizas.

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-"¿Tienes el número de teléfono de Sasuke-kun?"-preguntó.

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Asintió y buscó en el bolsillo de su chaqueta nuevamente, lo vio hacer una mueca muy parecida a la que ella hizo segundos atrás.

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-"Está en la guantera del auto."-dio la media vuelta, dispuesto a buscarlo, pero ella lo detuvo.

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-"No es necesario, se lo diré mejor mañana, creo que ya tuve suficientes problemas por hoy"-

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Quizás no lo había notado, pero Itachi sí. Por sus palabras, dio a entender que hablar con Sasuke era un problema.

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Se recostó nuevamente en la cama y cerró los ojos. La dejaría seguir descansando mientras preparaba la cena.

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Poco sabían ambos del infierno que se desataría más tarde.

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Si tan solo hubiera llamado…

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Sasuke tomó asiento frente a su madre, justo en el mismo lugar que su hermano se había ocupado esa mañana.

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La cena había transcurrido en silencio, ocasionalmente interrumpido por su madre, hasta que la servidumbre retiró los cubiertos de la mesa y sirvió té.

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Cuando su madre no hablaba con él, intercambiaba palabras con su padre. Tomó un sorbo de su tasa y casi se ahoga cuando escuchó a Mikoto hablar de la boda de su hermano.

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Su sobresalto no pasó desapercibido por sus padres. Mikoto se llevó una mano a la boca y soltó un ligero Oh.-"¿No te lo dijimos?"-preguntó distraídamente. Por su puesto que ella sabía que era imposible para él haberlo sabido, pero de todos modos lo preguntó.-"A fin de año contraerá matrimonio."-

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Aunque no lo mostrara en el exterior, una maliciosa sonrisa se extendió en sus adentros. Quiso reír a carcajadas. Como hubiera querido ver la cara de su hermano cuando le anunciaron de su compromiso. Sin poder evitarlo más, la esquina de su boca se curvó levemente.

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Fugaku alzó una ceja.-"¿La noticia te hace feliz?"-inquirió, realmente sin interés.

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-"¿Acaso no es un acontecimiento feliz?"-respondió más jocoso. Tomó un largo sorbo de té, casi se ponía a tararear de felicidad.

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La única mujer de la mesa solo atinó a mirarlo ligeramente sorprendida.-"Me alegro que te lo estés tomando mejor que tu hermano, no pareció agradarle mucho a él, pero aceptó, como era de esperarse."-Sasuke curvó aún más sus labios.-"Al menos así dejará de ver a esa mujer."-suspiró aliviada. Dándole un último soplo a su humeante taza de té.

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Sasuke se tensó ante eso último. Sus pálidos dedos abrazaron con fuerza la taza.

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-"¿Esa mujer?"-repitió con voz tensa.

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Su madre no notó el cambio en la actitud de su hijo menor y siguió, mientras sacudía la mano como si estuviera tratando de alejar a un insecto –"Esa mujer con la que se ve a escondidas desde hace tiempo."-su suave tono de voz bajó un par de décimas cuando hablaba de esa desagradable mujer.-"Incluso se atrevió a traerla a nuestra casa a hurtadillas."-y frunció la nariz, como si algo oliera mal, aunque realmente no había tal olor. Pero Sasuke sintió como si algo realmente comenzara a pudrirse.-"Saeko la vio entrar con ella enroscada alrededor de Itachi como… "- como una remera, quería decir, pero la etiqueta no se lo permitía. Ladeó ligeramente la cabeza, recobrando la compostura. Sonrió de forma maternal.-"Eso no importa ahora."-finalizó.

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-"¿Cómo era ella?"-preguntó con fingido desinterés y la mirada gacha.

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-"Realmente no la he visto, pero dijeron que tenía el cabello rosado. ¿Puedes creerlo?"-frunció los labios, quiso chasquear la lengua, pero eso no era muy elegante. Así se dio por finalizada la conversación por esa noche. Pero para Sasuke las cosas acababan de comenzar.

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Cuando salió de la casa de sus padres, tenía el rostro desfigurado por la ira. Se dirigió con el andar de una pantera hacia su auto y una vez dentro, sonrió cínicamente. Tenebrosos y mal intencionados pensamientos se arremolinaron en su mente y con esa misma sonrisa dio marcha hasta su hogar. Ansiaba ver a su novia.

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-"Gracias por todo."-se despidió la muchacha del moreno. Lo vio retirarse por el marco de la puerta y sonrió porque desde que lo vio el día de ayer tenía la palabra gracias pegada en la punta de la lengua. Aun así, sentía que no sería suficiente para pagarle lo que hizo por ella todos esos días. Esa mañana cuando se despertó y tenía el desayuno listo se dio cuenta que no había sido muy linda con él desde que lo conoció.

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Cuando hablara las cosas con Sasuke pensaría en qué hacer para agradecer debidamente al mayor de los Uchiha.

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Se tomó lo que quedaba se esa tarde para darse una ducha y maquillar lo mejor que pudo su rostro. La hinchazón prácticamente había desaparecido gracias a los cuidados del mayor y sonrió. Aunque había retrasado bastante su regreso a la casa de Sasuke decidió que era hora de ir y darle una explicación. No le gustaba dejar tantos cabos sueltos, y deseó que él la acompañara a denunciar a su padre. Era un paso muy difícil de hacer en su vida, pero Itachi la había convencido de que era lo correcto. Sintiéndose un poco más segura con ella misma, se puso un cuello de tortuga para cubrir los cardenales que adornaban su garganta como un collar, y abrió la puerta. La fría ventisca del otoño azotó su rostro y tembló por el cambio de temperatura. Sin perder ni un segundo más, marchó hasta la casa del moreno.

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Antes de entrar por la puerta, Sakura sintió el ambiente cargado de tensión. Todo estaba completamente oscuro y por alguna razón, sus instintos le decían que tenía que salir corriendo de allí.

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Cerró la puerta tras de sí y el silencio la recibió con los brazos abiertos. Se tranquilizó a sí misma, estaba con Sasuke. No había necesidad de estar tan tensa. Las cosas habían mejorado entre ellos. Hace días que él exigía una explicación a su extraño comportamiento, y ella se lo daría. Necesitaba de su apoyo en esto, y sabía que Sasuke era una persona difícil de tratar. Seguro se molestaría cuando le dijera que su padre la estaba chantajeando para sacarle dinero. Pero cuando le contara su pasado y todo lo que sufrió, el entendería. Itachi lo había hecho.

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Maldijo cuando su pie chocó contra algo duro, y entre gruñidos se abrió paso hasta el interruptor de la luz. Cuando la sala se iluminó, descubrió que había chocado con una maleta. Arqueó una ceja, sorprendida. ¿Qué hacía una maleta en medio de la sala?

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Buscó con la mirada algo que pudiera despejar sus dudas y se encontró con el Uchiha bajando por las escaleras. Sakura suspiró, lo había extrañado. Pero él no la mirada, tenía la mirada hacia el gran ventanal, parecía ido.

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-"Sasuke-kun"-lo llamó, anhelante.

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El aludido volteó, lentamente, hasta que cruzaron miradas. En ese instante todas las alarmas dentro de Sakura se encendieron. Por algún motivo quiso dar un paso atrás, pero lo dio hacia adelante. Dudó antes de comenzar abrir la boca.

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-"Tengo algo muy importante que decirte."-

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Se estremeció cuando de repente su mirada la atravesó como un rayo, y se acercó hacía ella como un cazador lo hacía con su presa.

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-"¿Y sobre qué quieres hablar?"-preguntó peligrosamente. Su voz era sumamente hechizante, casi anonadando sus sentidos. Pero la mirada que clavó en ella cuando lo tuvo delante escondía la promesa de algo sumamente tenebroso.

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-"Es… es sobre mi padre."-dijo casi sin voz. No sabía cómo sentirse respecto a esta inesperada situación. No entendía nada, no entendía a Sasuke.-"¿Para qué son las valijas? ¿Te irás a algún lado?"-inquirió, sus ojos no podían evitar desviarse a la maleta que estaba parada justo al lado de ellos.

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Se sobresaltó cuando sintió una mano posarse en su pálida y fría mejilla. Giró los ojos hasta el rostro de Sasuke y lo observó sumamente inquieta. Él le sonrió dulcemente; era algo que Sakura no había visto nunca antes, y llevaba la belleza de una ilusión hipnotizante y de ensueños, parecía casi mágico. Tragó saliva y se dio cuenta que dejó de respirar.

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-"¿Dónde estuviste anoche?"-preguntó mientras le acariciaba el carnoso labio inferior, ignorando olímpicamente lo que había dicho segundos antes.

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-"¿Qué?"-

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Despertó de su ensoñación y, repentinamente, el agarre sobre su rostro se afianzó con más fuerza. Lanzó un gemido ahogado, aún le dolía la mejilla. Él acarició ese lugar con suma delicadeza, como reconfortándola de su dolor. Pero ese gesto le pareció tan engañoso como el de un carnicero antes de clavar el cuchillo sobre el pobre animalito del matadero.

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-"¿Dónde estuviste anoche?"-repitió, y esta vez sonó como el siseo de una serpiente.-"¿Se divirtieron?"-siguió hablando, pero ella no entendía una palabra de lo que decía. Menos entendió cuando por alguna razón la aventó al piso, cayó de frente, y no tuvo ni tiempo de gemir de dolor que Sasuke se le abalanzó encima. Le tomó del mentón y la giró para que lo mirara.-"¿Se divirtieron?"-repitió, desquiciado.

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-"No lo entiendo… Sasuke por favor no es momento de… ¡Ah!"- acercó el rostro hasta su oído y le mordió el lóbulo, Sakura gritó porque lo hizo con mucha fuerza.-"¡¿Puedes parar?! ¡Por favor!"-suplicó.

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-"¿Así le suplicas a Itachi cuando lo hacen?"- quiso preguntarle de qué demonios estaba hablando, pero la volvió a morder, y esta vez, la hizo sangrar. Trató de quitárselo de encima, pero al estar de espaldas le costaba horrores. Además que él le triplicaba en fuerza y ella estaba muy débil. Trató de darle un codazo, comenzaba a asustarse de verdad.-"¿Por eso te has vuelto tan buena en la cama? ¿Por qué practicabas con mi hermano a mis espaldas?"-rugió furioso.

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A Sakura comenzó a maquinearle la cabeza a mil por hora, hasta que por fin entendió de qué hablaba.

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Volteó el rostro para verlo, pero le era muy difícil.-"T-te equivocas…"-tartamudeó como pudo, su peso la estaba aplastando.

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-"Estuviste con él anoche ¿no es así?"- más que preguntarlo lo estaba afirmando, pero se cercioró de que era verdad cuando ella abrió los ojos y lo miró sorprendida. Había dado en el clavo.

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Apretó los dientes y la mandíbula se le tensó. De repente, sonrió malévolo, y le volteó el rostro hacia las maletas.

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-"¿La ves?"-no esperó a que respondiera.-"Es para ti"-dijo pegado a su oído, dándole una lamida.

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La sintió estremecerse bajo suyo. Sonrió perverso.-"Te irás de aquí de una vez por todas, y no volverás jamás. Lástima que las cosas no hayan salido como querías."-dijo con voz piadosa.-"Mi hermano esta por casarse y yo te descubrí antes de que pudieras quedarte con cualquiera de los dos."-hizo una pausa, antes de apretar su duro cuerpo contra el suave de la chica.-"Pero descuida, te daré un regalo de despedida."

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Acto seguido Sakura escuchó el ruido de la cremallera al bajar y todo su cuerpo se volvió de piedra. Intentó sacudirlo de encima pero no pudo. También intentó apartarlo cuando le bajó los pantalones junto con las bragas y entró en ella de una sola estocada. El aire abandonó sus pulmones de golpe y quiso llorar de angustia. La invasión a su cuerpo no era bienvenida y rechazaba esa intromisión. A pesar de tener relaciones sexuales a menudo, no estaba lubricada en ese momento, por lo que lo sintió de forma para nada placentera.

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-"Sasuke… ngh… no..."- alcanzó a decir cuando él comenzó a moverse dentro suyo.

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Muchas veces él la reconfortaba de esta forma cuando no lo hacía con palabras. Pero no había amor en sus actos, ni siquiera lujuria. Se estaba desquitando con su cuerpo por algo que no había realmente sucedido. Sintió que se rompía en mil pedazos cuando con un par de estocadas más acabó con ella. Tenía la respiración agitada cuando salió de su interior. Sintió tanto frío en el cuerpo y en el alma que no creyó poder recomponerse jamás. Aún no podía creer lo que acababa de suceder.

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Sin salir de su estado de estupor, Sasuke le acomodó la ropa y la levantó en vilo. Con la misma mirada dulce que le dirigió momentos atrás, la besó en los pálidos y temblorosos labios. Cuando finalmente levantó la mirada, los ojos de Sasuke eran tan vacíos y oscuros como la nada misma.

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No podía hablar, mucho menos moverse. No reconocía a la persona que tenía delante de ella.

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Tampoco notó cuando el moreno la arrastró hasta la puerta junto con las maletas. Una vez que la abrió las arrojó al piso, sin importarle que el cerrojo fallara y, abriéndose por la fuerza de la caída, desparramara toda su ropa. A ella la empujó por la puerta sin siquiera titubear. Se trastabilló y las fuerzas de sus piernas la abandonaron, cayendo junto a la maleta.

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Sin poder creerlo, se volteó con los ojos bien abiertos hacia la entrada de lo que fue su hogar por algún tiempo, y miró incrédula al hombre con quien compartió su corazón, y mucho más.

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Sus ojos la contemplaban desde arriba con una mirada benevolente, y aunque a Sakura le costaba entender lo que estaba sucediendo, sí logró captar el movimiento de sus labios y lo que dijo antes de cerrar la puerta de un portazo.

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Gracias, Sakura.

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El viento soplaba sin clemencia, y las grises nubes comenzaban a cernirse sobre ella. Pero no sentía frío. Ya no sentía nada, ni siquiera dolor.

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Su rostro era indescifrable, y los ojos donde un millón de emociones antes podían reflejarse se convirtieron en una mirada helada, tan fría y negra como el corazón de Sasuke.

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Con una seguridad que no era propia de su carácter levantó las ropas del suelo, junto con su dignidad.

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Llorar, que solía ser la cosa más natural del mundo para ella, se le hizo tan imposible y estúpido que simplemente no entendió como lo había estado haciendo toda su vida. No había lágrimas para desahogarse, porque no había ninguna emoción con que pudiera representar al malestar que sentía.

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Las cosas habían terminado de la peor forma que jamás hubiera podido imaginar, y descubrió cuán falta de imaginación había estado en su cabeza. Creyó que no había nada peor que él pudiera hacerle para que ella llegara a odiarlo, pero sobreestimó las habilidades del Uchiha, y cuán bien dotado estaba para el arte de causar daño.

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Entendió que él disfrutaba infringiendo dolor, de la misma forma que su padre disfrutaba golpeándola. Pero no se lamentó ni un segundo más, ella sabía que corría el riesgo dándole esta segunda oportunidad a Sasuke, y agradeció que su despedida haya sido tan dura y cruel como fue posible. La decisión que tomó de volver junto a él le dio la oportunidad de conocerlo verdaderamente. Pudo ver toda la mierda que había dentro de él y que la relación que alguna vez soñó no era más que eso, una quimera.

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Con movimientos decididos terminó de guardar las últimas prendas, se incorporó con cierta dificultad, aún tenía las piernas algo flojas. Sin embargo, la firmeza de sus ojos opacaba la debilidad de su cuerpo.

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Sintió las primeras gotas de agua caer sobre ella, mirando hacia el cielo, Sakura pensó con cierta amargura que estaba derramando lágrimas en su lugar. Sonrió con ironía, y luego su sonrisa se volvió más amplia. Echando la cabeza hacia atrás, dejó que la lluvia le limpiara el cuerpo, y su alma. Ahora tenía los ojos secos. Junto con todo lo demás, había perdido la capacidad de llorar.

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Probablemente, el recuerdo del Uchiha siempre estaría grabado en su memoria. Fue una parte muy importante en su vida. El primer hombre que amó, que compartió techo con ella, el primero que le rompió el corazón… y el último.

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Lidió con su padre toda la vida, y el día de ayer casi la mata solo para conseguir algo de dinero. Cualquier cosa que el Uchiha haya hecho jamás sería peor que esto.

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Se prometió que sería la última vez que dejaría que un alguien abusara de ella. Nadie podía humillarla. Sólo era ella quien se rebajaba a ser tratada así.

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No dirigió ni una sola mirada hacia atrás cuando comenzó a caminar para alejarse de ese lugar. No había nada bueno allí, ni nadie que valiera la pena.

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Apretó los nudillos, y luchó por contener todos aquellos sentimientos hasta que erigió el muro que la había mantenido en pie antes de conocerlo. Ella siempre se había dejado llevar por las emociones, pero si quería sobrevivir no podía seguir así. El orgullo lo es todo, le había dicho Sasuke alguna vez, y era cierto. Fue el orgullo lo que la sostuvo. Lo que consiguió que pasara las noches cargando las pesadas bandejas con aquella comida grasienta que le producía náuseas día tras días trabajando para salir de la casa de su padre. El orgullo fue lo que puso un techo sobre su cabeza y lo que le hizo ganar dinero para el futuro, lo que la hizo quemarse las pestañas estudiando para ganarse una beca. El orgullo la mantuvo en pie cuando el amor la traicionó.

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Sasuke debía creerse la gran cosa, lidiando con alguien como ella y descartándola como un pañuelo usado. En los últimos meses había descubierto un dolor mucho más profundo que cualquiera que pudiera provocarle con esa violación. El beso que le regaló antes de echarla por la puerta sentenció al olvido cualquier sentimiento que albergara hacia él. Jamás olvidaría todo lo que le hizo sufrir.

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Caminando bajo la lluvia y con una maleta en mano, Sakura dio un paso hacia lo que sería el inicio de una nueva vida.

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Escuchó fuertes golpes contra la puerta de entrada. A Sasuke le vino momentáneamente el recuerdo de la joven de ojos verdes la noche que volvió a su casa. Era una noche tan lluviosa como la de hoy, y pensó en cuán patética podía llegar a ser para volver con el rabo entre las piernas siendo que la había echado hace no más de un par de horas. Creyó que pasaría más tiempo antes de que volviera como la última vez.

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Seguro estaba arrepentida. Creyó que podría ponerle los cuernos y se saldría con la suya. Ahora, no tendría ni a uno ni al otro. Sonrió con cierta sorna, terminó de un sorbo el whisky que sostenía con una mano y frunció el ceño cuando los golpes de repitieron con mayor insistencia. Estaba aporreando la puerta con tanta fuerza que parecía a punto de ser derribada.

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Voy a matarla.

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No podía ver quien era en la oscuridad de la noche, pero sí alcanzó a ver la oscura silueta que se abalanzó sobre él como un poseso apenas pudo abrir la puerta.

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Su cuerpo fue estampado contra la pared y gruñó cuando se generó el impacto. Alzó la mirada y se encontró con unos ojos tan oscuros como los suyos propios, que lo miraban iracundo.

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-"¿Qué carajos le hiciste?"-exigió saber al tiempo que afianzaba su agarre.

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Sasuke lo miró impasible al tiempo que se sacudió de los brazos de su hermano, logrando liberarse. Se arregló el cuello de la camisa y lo miró desapasionadamente.

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-"¿Tan rápido y ya te fue con el cuento?"-preguntó con mofa.-"y yo que creí conocerla tan bien."-

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-"No sabes de lo que estás hablando."-rebatió Itachi con voz dura.-¡Ve en este mismo instante a disculparte antes de que te parta la cabeza de un golpe."-

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Sasuke lo miró con odio contenido.-"Tú no puedes obligarme a hacer tal cosa. Deberías estar feliz, te la he dejado solo para ti, al menos antes de que te cases podrás jugar con ella tanto como te plazca. Aun así, estoy sorprendido. No pensé que te gustaran las cosas desechables."-

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El moreno se regocijó cuando lo vio respirar profundamente, tratando de contener su ira. Suerte que no podía ocultarlo completamente.

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-"¡¿Se puede saber que mierda te pasa?! ¡¿Cómo puedes tratarla así?!"-le preguntó, y Sasuke odió la mirada de lástima que lanzó cuando lo hizo. Eran los mismos ojos que ponía siempre que lo miraba a él.

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-"¿Quieres saber qué mierda me pasa?"-Repitió entre dientes, sin ocultar su desagrado.-"Que tú puedes tener cada maldita cosa que desees. Puedes tener el amor de nuestros padres solo para ti y puedes tener el poder de la compañía y de todos ¡pero nunca estás satisfecho!"-Ahora él lo tomó por las solapas de su camisa y lo sacudió.-"¿tienes idea de cuánto me he esforzado y jamás podré tener ni las sobras de todo lo que posees? Si tan solo… "-no existieras, quiso decir, pero no lo hizo. Aun así el otro entendió el significado mudo de aquellas palabras.

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Itachi lo contempló por entre las pestañas.-"No lo tengo todo, Sasuke."- y al moreno lo desconcertó la mirada desolada en los ojos del mayor.-"¿tanto así quieres tomar mi lugar?"-

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La pregunta lo tomó desprevenido.

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-"¿Qué? ¿De qué hablas?"-

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-"¿Quieres tomar mi lugar?"-

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No dijo nada al respecto, pero Itachi interpretó su silencio como un sí.

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-"Bien."-se separó lentamente de él. Elevó la mano hasta ponerla a la altura de su frente y le dio un suave golpe con los dedos, un gesto que solía hacer seguido cuando niños. Sasuke no entendía absolutamente nada y lo observaba con los ojos abiertos como platos, anonadado por el gesto. Más incrédulo aun cuando este le sonrió de manera fraternal.-"Si eso es lo que realmente deseas, así será."-declaró. Dándose media vuelta, le dedicó una última sonrisa cargada de sentimientos y susurró un suave lo siento antes de cerrar la puerta tras de sí.

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Sasuke no entendió esas palabras, mucho menos aquel gesto. Sólo logró comprenderlo una semana después cuando fue convocado a la casa de sus padres, para recibir la noticia de que Itachi se había fugado con su amante.

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N/A: Hola, estoy segura que muchos pensaban que no iba a continuar esta historia. Siendo sincera, hasta yo pensé que no lo haría. Hace años que dejé de escribir y, como comenté hace poco en otra de mis historias que actualicé recientemente, había olvidado como hacerlo y disfruté de haber continuado aunque sea esa parte que había quedado ahí colgada. Recientemente leí alguna de las historias que escribí y dije "¿Qué, yo escribí esto?"

Hasta yo me enojé cuando leí la historia, hice un personaje muy abusivo y merecedor del odio de todas. Este capítulo estimo que solo sirvió para afianzar ese odio pero era necesario para darle un giro a los acontecimientos. Es el capítulo más largo que he escrito hasta ahora.

En fin, me resultó muy difícil escribirlo (estuve más de un mes dando vueltas) especialmente la parte de la violación, no quise ponerme muy detallista allí porque no es algo agradable de vivir ni mucho menos escribirlo, pero bueno como ya dije, lo necesitaba para darle un giro a la historia.

Por si alguien se quedó con la duda al final, sí. Itachi se fugó con Sakura.

Otra cuestión MUY importante y que tuve que hacer antes de subir este capítulo. Edité los cinco primeros capítulos de esta historia porque no me había dado cuenta y los capítulos que estaban publicados eran unos que tenía a modo de prueba cuando pensé en la historia. Cuando lo comencé inicié con una Sakura de 17 años que iba al secundario, y luego lo reemplacé por una joven universitaria de 19-20 años. En su momento Fanfiction no me permitió cambiar los capítulos y luego yo lo olvidé y simplemente quedó así. Imagino que habrá causado mucha confusión. Además de algunos horrores de ortografía que vi por allí. No llegué a cambiar todo porque ya estaría alterando casi toda la narrativa.

Sin más que decir, me despido. Espero poder subir la continuación pronto. Pido mil disculpas.

Saludos!