- . - . -
Capítulo 10
Señales de vida
. - . - .
Una vez más el sueño lo había abandonado a una hora inusualmente temprana para su acostumbrado estado perezoso. Aunque en esta ocasión fue demasiado, ya que nadie más en su casa había despertado para cuando terminó de ducharse y desayunar. Podría caminar tranquilamente a la escuela y llegaría temprano a la práctica matutina, por primera vez. Pero en cuanto abrió los ojos esa mañana solo tuvo una idea en mente.
Así, veinte minutos antes de las siete, Naruto llegó a la casa de Gaara admirando el amplio portón de madera que custodiaba una sencilla pero espaciosa casa. Nunca antes había estado ahí pero hacía varios meses que conocía esa dirección. Solo tuvo que cerciorarse en la pequeña placa al lado de la puerta antes de tocar el timbre. Esperó escuchando los murmullos típicos de la mañana mirando a su alrededor el vacío de la pequeña calle. Ninguna de las casas vecinas tenía más movimiento que la de Gaara hasta que los pasos rápidos llegaron desde el interior. Temari se asomó entreabriendo la puerta, cuando su mirada se posó en Naruto tardó un poco en reconocerlo antes de salir.
– Ya te había visto antes, ¿cierto? –comentó abriendo la reja.
– Me llamo Naruto, voy a la misma escuela que Gaara… supe que se lastimó ayer.
– Se me hace raro que Gaara tenga amigos, nunca habla de nadie. Pasa –sonrió dejando el camino libre.
Naruto asintió sonriendo para disimular su conflicto interno. Reprimiendo el impulso por relatar toda la historia que Gaara y él compartían como ninjas, que también incluía a Temari y a Kankuro pero obviamente la rubia no entendería sus palabras. Ya se estaba arriesgando bastante con esa visita a un Gaara con el que ni siquiera intercambiaba saludos, pero su conciencia no lo dejaría tranquilo. No podía evitar la preocupación por un amigo a quien había jurado apoyar sin importar las razones.
Sus recuerdos eran cada vez más sólidos y con las imágenes venía la pesada carga de las emociones. La culpa predominaba, algo muy en el fondo de si mismo le reclamaba su descuido y el olvido. Aunque no podía explicarlo claramente, era doloroso.
– ¿Estás bien? –Temari apoyó una mano en su hombro al no recibir respuesta a una pregunta que Naruto no escuchó.
– Si, lo siento... Es que… ni siquiera sé como se lastimó –improvisó alejándose en un acto reflejo.
– Si le preguntas no querrá decírtelo. Pero, yo tuve la culpa –se encogió de hombros guiándolo a través de la sala hacia la puerta de vidrio que comunicaba al patio trasero– fue un descuido mío mientras practicaba, él estaba cerca y… el caso es que no es tan grave. Ayer lo revisó el doctor y solo es un daño menor en el músculo. Debería mejorar para mañana pero es demasiado terco –se detuvo en la puerta indicándole que saliera.
Naruto dudó un momento. ¿Por qué volverían a salir?
Pero en cuanto puso un pie fuera casi golpeó a Gaara quien se encontraba sentado del otro lado del cristal mirando algo en el intenso espacio verde frente a él. Naruto dejó escapar el aire de sus pulmones muy lentamente sintiéndose un poco intimidado. El pelirrojo ni siquiera lo miraba y él no sabía cómo iniciar la conversación. Sentía que no se habían visto en mucho tiempo, que la distancia había sido tan grande como para hacerles olvidar cómo comportarse. Y por alguna razón también sentía que debía disculparse. Tomó aire bruscamente y se dejo caer donde estaba, sentándose para mirarlo de frente. Pero no fue hasta que Temari intervino que el otro dio muestras de atención.
– ¿Kankuro ya bajo?
– Dijo que ya que tiene la oportunidad llegará lo más tarde que pueda –respondió en un murmullo quedo.
– No mientras yo este a cargo. ¡Dame eso! –señaló el montón de pequeñas bolsitas de tela que Gaara había acomodado a su lado. Apenas se giró para tomar una al azar.
– Ten cuidado con eso, ya le agregué el color.
– ¿En serio? –sus ojos brillaron mirando el bulto. Gaara asintió.
– Por ahora, morado, rojo y negro. Esa es el negro.
– ¡Perfecto! Iré a darle los buenos días –giró volviendo a entrar– ¡Naruto, estás en tu casa! –ante ese último grito, Gaara se giró hacia el rubio como si acabara de notar su presencia.
– ¿Qué haces aquí?
– Supe que te habías lesionado. Solo quise venir para saber cómo estás –sonrió tratando de calmar sus nervios. O al menos por no gritar al sentirse tan fuera de si– y…
– ¿Kakashi te envió?
– No, de hecho nadie sabe que estoy aquí.
– Que interesante –murmuró volviendo su vista al frente– si te vas ahora llegarás a tiempo para la primera clase, pero ya te perdiste la práctica.
– Si… no te molesta, puedo hacerte compañía un rato –empezó a estrujarse las manos lo más discreto que pudo. Hasta él mismo sabía que no podría aguantar ese "mutismo" por mucho tiempo.
– ¿Por qué?
– Porque…
– Si nadie te envió, ¿a qué se debe esta preocupación?
¡Suficiente! Ese tono irónico al final de su pregunta acabo con el fino hilo de su resistencia pasiva. Se acercó un poco más al otro obligándolo a mirarlo.
– ¡Puede que te parezca absurdo, pero somos parte del mismo equipo. Es completamente normal preocuparse por los amigos, y estoy aquí por eso! No hay ninguna otra razón oculta –apretó los labios en un puchero sosteniendo la mirada fija del pelirrojo que no había cambiado su expresión.
– ¿Amigos?
– ¡Si! Somos parte de un mismo objetivo, eso nos convierte en amigos.
En realidad su respuesta no tenía sentido pero para variar había hablado sin pensar, ya solo le quedaba sostener lo dicho. ¿Cómo explicarle que su amistad había sido sellada a base de golpes? Si, otro recuerdo, pero ya ni siquiera podía remediarlo con golpes mentales. Sino podía enfrentarlo, solo lo dejaría pasar.
– Nos convierte en parte de las amenazas de Kakashi –Naruto arqueo una ceja y Gaara volvió a ignorarlo, pero esta vez pudo notar una leve sonrisa que enseguida ocultó.
– Creí que yo era el único con un historial dudoso -rió alborotando su cabello. Gaara lo miró de reojo apoyándose sobre el vidrio, dejando de lado la posición defensiva– ¿seguro que estás bien?
– Mañana podré volver a la práctica.
– Temari dice que puede empeorar sino descansas. ¿Por qué estás aquí?
– Por llevarles la contra. Kankuro también insistió en que no hiciera esfuerzos, pero exageran. Estoy bien.
– Seguro…
El lugar era bastante tranquilo, tan alejado de la calle principal que no se podía escuchar nada más allá del viento. Apenas un murmullo suave que no alcanzaba a enfriar pero el sol ya estaba lo suficientemente expuesto para cubrir ese pequeño jardín. Cuando Naruto volvió a mirar al pelirrojo, éste ya tenía los ojos cerrados y su respiración era tan pausada que por un momento pensó que dormía. Lo observó en silencio notando el suave brillo de sol que cubría desde su brazo izquierdo pasando por el hombro hasta bañar parte de su rostro como algo externo que casi parecía arena.
Giró su mano mirando la palma, dejándose atrapar por el recuerdo de esa misma arena entre su piel. Gaara siempre la usaba, según recordaba había nacido con ella, era parte de su vida y su estilo de pelea. Le servía como protección, con ella su vida siempre estaría segura… excepto una vez. Una sola ocasión en que temió perderlo, lo persiguió junto a muchos otros a través del desierto, peleó por llegar a tiempo, siempre con la esperanza firme. Aferrándose a sus ideales, a la confianza que tenía en su amigo, en la fuerza que ambos compartían.
Pero no logró. Era tarde. Una vez más había llegado tarde. Y solo pudo verlo morir.
Cerró los ojos con fuerza asaltado por las emociones, sus puños apretados con fuerza mientras volvía a vivir la impotencia. El dolor por haber fallado. Tratando de reprimir el deseo de venganza contra su asesino. Contra todos ellos…
– Si realmente no vas a irte –la voz de Gaara lo devolvió bruscamente a la realidad dejándole el sabor amargo en la boca. Mismo que nacía en su estómago amenazando con devolver su desayuno. Sus manos temblaban, el dolor que lo asfixiaba no se iba. Pero solo podía pensar en lo feliz que estaba por ver a Gaara con vida. Sintió las lágrimas que se acumulaban en sus ojos y no pudo mirar al pelirrojo aunque éste intentó encararlo– podrías ayudarme a entrenar.
– Creí que debías mantener reposo… –murmuró mirando en la dirección opuesta, aunque una traviesa sonrisa se dibujó en su rostro.
– Se supone. Pero ya tendré tiempo para descansar cuando la competencia termine.
– De acuerdo –finalmente lo miró– ¿qué tienes planeado?
– En la estancia, justo detrás de mí –señaló el vidrio en que estaba recargado– hay una bolsa café…
– ¡Ya entendí! –saltó volviendo al interior.
– También la katana –murmuró, inquieto porque Naruto no hiciera demasiado ruido.
Pero el rubio solo quería una excusa para recuperar la compostura. Entró corriendo hacia el sillón que tenía el respaldo contra la puerta del jardín, esperó un momento y respiró profundamente permitiendo que el nuevo aire en sus pulmones se llevará los últimos resquicios de semejante recuerdo. Tratando de ignorar el hecho de que un grupo de asesinos se había llevado la vida de Gaara. ¿Por qué querrían matarlo…?
No, no, la bolsa, se suponía que buscaba una bolsa.
Revisó el pequeño espacio entre la puerta y el sillón pero no había nada. Rodeó el mueble encontrando la katana debajo de éste y la bolsa al lado de una maceta. El resto de la casa era un completo silencio. Pero no se entretuvo más y volvió junto a Gaara quien de algún modo había logrado ponerse en pie. Eso, o que realmente no estaba tan lastimado, y como él mismo decía, solo exageraban.
– ¿Tus hermanos no tienen clases? –cuestionó extendiendo la bolsa, pero Gaara la rechazó tomando la katana.
– Consiguieron un permiso especial para ausentarse hasta que termine la competencia –retiró la funda de la katana revelando una espada delgada, sin mayores ornamentos. Casi parecía un juguete– pueden faltar a clases pero deben mantenerse al corriente con las tareas y los exámenes. Ahora, solo tienes que…
– ¿Qué es esto? –lo interrumpió mostrando una de las varias pelotas de tela que contenía la bolsa. La pequeña esfera irregular rellena de tierra, harina o algo similar, tenía una curiosa franja roja alrededor, hecha de una tela mucho más sensible que la esfera misma.
– Solo tienes que lanzarlas –continuo tratando de convencerse en que el otro lo escuchaba– he estado practicando con ellas desde hace un par de días así que ya debería ser capaz de romperlas –afirmó el mango de la katana entre ambas manos, girando para encontrar el punto de firmeza exacto.
– ¿Lanzarlas hacia ti…?
– Retrocede un par de pasos y lánzala como si fuera béisbol.
Naruto frunció el ceño sin terminar de entender la idea, pero hizo lo indicado. A poco más de un metro de distancia hacia la izquierda de Gaara sacudió la pelota un par de veces antes de arrojarla contra el pelirrojo. Quizá en una mala posición, pues éste solo giró la espada golpeando con el dorso. Tras recibir la indicación, Naruto volvió a intentarlo, lanzó la siguiente en un ángulo diferente. Gaara adoptó una nueva pose defensiva sin apartar la vista del objetivo pero volvió a golpearla con el lado sin filo.
Continuaron cuatro o cinco golpes más antes que Kankuro apareciera, mirándolos desde la puerta. Aunque estando tras él, Gaara no fue consciente de su presencia y Naruto apenas lo vio un segundo antes de volver su atención a la siguiente pelota. Kankuro los observó en silencio cruzándose de brazos mientras Gaara seguía golpeando en falso y Naruto no podía entender lo que intentaba, apenas seis tiros más antes que la bolsa se vaciara. Gaara aprovechó para ajustar su agarre y realizar un ligero chequeo al filo de la katana, mientras Naruto recuperaba las pelotas. Kankuro se le unió recibiendo una mirada un tanto hostil del pelirrojo.
– Deberías descansar –comentó acercándose al menor.
– Estoy harto de ese comentario. ¿Cómo te deshiciste de Temari?
– Muy gracioso. Querías que yo lidiara con ella –Naruto se acercó tendiendo la bolsa para que Kankuro devolviera las pelotas– ¿y tú eres…?
– Amigo de Gaara –anunció antes que el otro tuviera oportunidad de hablar. Kankuro lo miró con la misma mueca extraña que ya había recibido de Gaara– me llamo Naruto.
– Naruto… no te recuerdo, pero ¿qué haces aquí?
– Solo quería asegurarme que Gaara estaba bien. Y de paso lo ayudo a entrenar… creo –dijo mirando de nuevo la esfera de tela.
– Sirven para agudizar su vista y tiempos de reacción –explicó el mayor– esta hecha a base de resilina pero la zona roja es tela común. Si puede lograrlo, debe golpear esa zona para romperla. Y podría, si tuviera un buen apoyo –comentó señalando el pie de Gaara que no dejaba caer completamente.
– Es increíble… –murmuró rozando la marca roja– ¿puedo intentarlo? –una vez más lo miraron como si tuviera tres ojos pero Gaara cedió la katana mostrándole el peso que tenía la madera– ¿también es necesario? –sonrió ajustando el agarre, comprendiendo el por qué Gaara lo necesitaba.
– Imagina que si puedes golpearla con ese peso, tu velocidad se duplicara cuando uses una espada normal –continuó Kankuro tomando la primera pelota. Se alejó un poco y esperó hasta que Naruto se adaptó al peso– procura golpear con el dorso hasta que estés seguro de que puedes acertar o terminaras lastimándote.
Lanzó la primera que pasó limpiamente hasta el suelo, y si no fuera porque los anfitriones tenían un carácter similar hubieran estallado en carcajadas. Naruto se preparó para la siguiente pero una vez más falló. Al tercer intento logró rozarla apenas para desviar su trayectoria. Para cuando se terminó el contenido de la bolsa había logrado golpear apenas seis con un intento fallido al girar el filo con lo que comprendió por qué no debía hacerlo. Dado que ambos eran materiales duros, golpeados con la fuerza que el peso de la katana imponía, se conseguía un ligero tirón en las manos que recorría desde la muñeca hasta el hombro.
– Es más difícil de lo que parece –sonrió alborotando su cabello, Gaara le pidió la katana y Kankuro aprovechó para revisar su brazo.
– Gaara ya lleva un par de días en esto. De hecho ya debió lograrlo pero prefiere competir contra Temari por "el accidente más absurdo". Parece que estás bien. Mueve el brazo en círculos –Naruto imitó el movimiento que le mostraba estirando el brazo lentamente.
– ¿Temari también participa en combate?
– En exhibición –respondió tomando la bolsa que Gaara había vuelto a llenar. Esperó a que se alistara para un nuevo intento, cuando un sonido silbante se escapó entre el silencio que habían adoptado– no sé que harán los otros equipos pero su rutina es bastante suicida.
– ¿Crees que le moleste si miró su práctica?
– Supongo que no, mientras no la distraigas. Sigue el pasillo debajo de las escaleras, la segunda puerta a la izquierda te lleva al otro lado del jardín –Naruto asintió desapareciendo sin decir más. Kankuro se giró para lanzar la primera pelota– creí que estabas harto de esta competencia –comentó tratando de no sonreír. Aquel había sido el comentario molesto del pelirrojo luego de lastimarse, alegando que renunciaría en cuanto viera a Kakashi. Pero Gaara lo ignoró manteniendo su atención en las pequeñas esferas.
– ¿Y dejar que tu equipo sin forma gane?
– Estoy seguro que ganaremos. Ya lo decían en las revistas ¿cierto? Tenemos "al novato estrella" –Gaara frunció el ceño golpeando la pelota con más fuerza de la necesaria hacia la copa de un árbol donde se quedó atrapada– creo que ese chico es interesante –comentó mirando la pelota– consiguió lo que ni Temari ni yo pudimos –lanzó la siguiente casi tomando por sorpresa al menor. Pero apesar del incómodo ángulo en que giró su brazo, finalmente logró golpear con el filo en el punto exacto que hizo estallar la pequeña pelota en una nube de polvo– ¿lo ves? –sonrió dando por terminada la práctica.
- . - . -
. - . - .
Naruto no tardó en llegar al lado opuesto del jardín, que, como ya había notado, estaba separado por una delgada pared de enredaderas. El silencio parecía un elemento natural en toda la casa y sus alrededores, ya que una vez más se vio envuelto por éste mientras buscaba con la mirada a la mayor de los hermanos Sabaku. En ese extremo de la propiedad era donde lucían un par de árboles frutales un tanto grandes y bastante frondosos, pero fue en medio de éstos donde surgía un suave silbido que se repitió varias veces orientando al rubio.
Caminó un poco más despacio cuidando de no hacer ruido pero la concentración de Temari parecía inquebrantable mientras observaba un punto fijo frente a ella. Sus manos se deslizaban con destreza creando una suave danza que se combinaba con el movimiento casi imperceptible de sus pies. Y aunque el encanto de tal rutina era suficiente para mantener la atención sobre ella, lo más increíble era el par de abanicos que sostenía en cada mano. Piezas individuales de colores suaves y un bello decorado de flores, en un tamaño de casi el doble en comparación a un abanico normal.
Naruto la observó embelesado dejándose caer en el pasto desde donde tuvo una mejor perspectiva del movimiento, incluso pudo notar un sutil halo brillante alrededor de los abanicos. Rápidamente lo asoció con un reflejo del sol pero en el siguiente paso de Temari notó que el destello era parte del abanico, algo muy parecido a un listón. Mismo que brilló con más fuerza cuando una suave brisa de aire surco el jardín agitando las hojas de los árboles cercanos, arrancando algunas que descendieron alrededor de la rubia como si fueran parte de su rutina. Apenas un parpadeo y pudo notar la punta de una daga que se deslizaba por debajo de cada abanico. Temari nunca dejo de moverse, con la misma gracia y destreza, sin romper su propio ritmo pero dos sonidos silbantes cortaron el ir y venir del aire. Al segundo siguiente un par de hojas terminaron en el suelo atravesadas por las dagas.
Naruto parpadeo confundido, ni siquiera pudo notar el momento en que lanzó las dagas, ¿cómo podía hacerlo sin soltar los abanicos?
– ¿Aún sigues aquí? –volvió su atención hacia la rubia, quien ya se había detenido, su respiración un tanto golpeada mientras recuperaba las dagas– no lo tomes a mal, es solo que Gaara… no suele ser un buen anfitrión –corrigió sin disimulo pero Naruto tenía la mirada fija en las dagas, se puso de pie lentamente mientras se acercaba– Kankuro apuesta a que terminaré matándome con una de estás –sonrió tendiéndole la pieza.
– Es genial –balbuceo mirando la pequeña arma como si fuera un valioso tesoro– eres muy hábil. ¡Y no sabía que competirías!
– ¿Lo ves? Por eso me parecía extraño que dijeras que Gaara es tu amigo.
– Lo es. Solo que no lo recuerda –devolvió la daga ignorando la mirada confusa de Temari– pero creo que ya debo irme.
– ¿Dónde esta Gaara? –lo detuvo antes de que entrara.
– Entrenando. Le dije que no se esforzara pero creo que en su lugar, yo haría lo mismo.
– ¿Lo convenciste para que entrenara?
– ¿Convencerlo? Pero si él se ha dedicado mucho a esta competencia.
– Lo sé… en realidad yo no diría que esta "interesado" pero después de que se lesionó se molestó mucho. Creí… nos dio a entender, que renunciaría.
– No me dio esa impresión –murmuró distraído.
– ¿Por qué nunca habías venido? Me refiero a visitarnos…
– Creo… que también lo olvidé –sonrió en un gesto muy amplio que aunque solo logró confundir más a Temari la aturdió suficiente para no saber qué responder.
– ¿Naruto, nos vamos? –la voz de Gaara llegó desde el interior de la casa llamando la atención de ambos, tras el pelirrojo Kankuro se acercó.
– ¿Estás seguro, creí que descansarías un par de días?
– No, ya estoy cansado de los comentarios sin sentido –Kankuro hizo un sonido extraño tratando de no reír.
– También es un poco tarde para nosotros, Temari –sonrió con inocencia el segundo de los hermanos.
Naruto no fue consciente del intercambio de miradas entre ellos, estaba demasiado contento consigo mismo como para prestarles más atención de la necesaria. Por primera vez desde hacia varios días, no sintió la opresión en el pecho como si se recriminara a si mismo el haber olvidado algo importante. Aquella sensación cambió dejándole un agradable resquicio de esperanza. "Todo estará bien", era lo único que se repetía una y otra vez ensanchando su sonrisa un poco más.
- . - . -
. - . - .
Sasuke despertó aquella mañana más temprano de lo que ya estaba acostumbrado. Ni siquiera el sol había empezado su día cuando descubrió que no tenía sueño y ni siquiera se esforzó por quedarse más tiempo en cama. Así, más de una hora antes de que iniciara la práctica matutina, ya estaba aseado, presentable, desayunado y listo para salir pero no tenía caso llegar a la escuela cuando muy probablemente ni siquiera estaría abierta.
Durante un largo momento se detuvo frente a la ventana mirando el cambio matutino de colores en el cielo. Poco a poco la oscuridad de la noche daba paso a la brillante luz de día en un movimiento tan lento y tan rápido al mismo tiempo. Por alguna razón un espectáculo natural tan común que se repetía día a día dejo su mente en blanco hasta que el recuerdo de la tarde anterior se abrió paso a través de su adormilada mente.
Naruto…
Era el único que podía adueñarse de su propia mente con tanta fuerza. Cerró los ojos aceptando la intromisión, la cálida molestia que removía todo dentro de si. Aunque su propio orgullo se impusiera para tratar de mantener sus sentimientos al margen, aún quería descubrir si Naruto era capaz de romper esa última barrera auto-impuesta. No recordaba el por qué pero era una sensación casi tan atrayente como la misma que lo empujaba a mantener cerca a ese pequeño y alborotador rubio. Se llevó una mano a la frente, cerca del ojo izquierdo donde la punzada de dolor a la que empezaba a acostumbrarse volvía a molestar.
– ¿Qué haces despierto tan temprano? –todavía sentía un leve escozor en el ojo por lo que se limitó a mirar a su hermano a través del cristal.
Itachi encontró su mirada en el reflejo, frunció el ceño cuando el menor lo evadió. Pero estaba seguro de haber visto un ligero resquicio rojo en sus ojos. Inmediatamente lo asoció con la presencia del sharingan, y aunque la primera impresión fue verlo como un gran avance, últimamente se había vuelto tan meticuloso como solía ser. Hasta él mismo tuvo que admitir que poco a poco se sentía más en control de su propia persona, siendo capaz de percibir el cambio en el semblante de Sasuke. Ahora le preocupaba conocer el motivo "oportuno" que detonó tal reacción.
Naruto no estaba cerca.
– No podía dormir –respondió manteniendo la mirada alejada de su hermano, incluso del reflejo de éste.
– Normal. No lo necesitas –dijo como si fuera lógico. Se acercó al menor pero Sasuke volvió a esquivarlo girando hacia el sillón donde había dejado su mochila. Fingió buscar algo dentro de ella sintiendo la presencia de Itachi tras él– si consideramos que las ilusiones carecen de la realidad suficiente como para clasificarlas en el mundo de los sueños. Y los sueños están relacionados con el descanso del cuerpo físico. Entonces, dentro de una ilusión no necesitas dormir, ¿cierto? –Sasuke se giró lentamente con una mirada fulminante, pero el tono de Itachi era tan seco como su expresión.
– No quiero hablar sobre esto… otra vez –acomodó la mochila en su hombro esperando que Itachi se moviera para que pudiera pasar.
– Pero yo si –terció ignorando la demanda silenciosa de Sasuke.
Mirándolo de cerca, pudo notar con más claridad la marca roja en su ojo. Ya casi desaparecía pero aún pudo distinguirla. Frunció el ceño hundiéndose en sus pensamientos. Podía recordar el momento exacto en que selló el genjutsu, mientras vivía, pero no podía asegurar cuánto tiempo paso hasta que se activó, o mejor dicho, lo activaron. ¿Cuánto tiempo había pasado desde su muerte hasta que ese momento? ¿Cuánto sabía Sasuke sobre el tema? Si no lo averiguaba solo le quedaba improvisar. Se concentró lo más rápido que pudo, con el limite de chakra que el genjutsu forzaba. Al parpadeo siguiente supo que lo había logrado. El calorcito en sus ojos le dio la confianza pero la mirada confusa de Sasuke le dio la certeza. Poco a poco su mirada se ajustó permitiéndole ver más allá del cuerpo de su hermano. Era obvio, que él, de en toda la gente falsa de la ilusión tuviera chakra pero había algo raro en éste. Las líneas brillantes que corrían por su cuerpo…
– ¿Qué es…? –la pregunta de Sasuke lo tomó por sorpresa debilitando su inestable concentración.
– Ahora no podrás negar lo que puedes ver –se recuperó casi sin pensarlo. Si era la única forma de salvarlo…– tonto hermano.
Sasuke no pudo negarlo. Pero tampoco iba a aceptarlo. Frunció el ceño tratando de mantener la compostura mientras el miedo empezaba a hacerse presente. Cerró los puños con fuerza ocultando el temblor de sus brazos. El miedo crecía poco a poco dentro de si pero no entendía por qué. Los ojos de Itachi se colorearon de un intenso rojo, mismo que Sasuke había visto en los propios, era sangre lo que iluminaba su mirada y aún así lo más atemorizante era el gesto. Ya antes lo había visto… antes… el olor a sangre impregnado en el ambiente, el aire frío que acompaña a la muerte, el silencio… su mundo destruido en un parpadeo… y la única figura en pie era la de Itachi. Mirándolo justo como… ahora. El mismo vacío en su mirada dejando clara una amenaza…
– Aún no eres lo suficientemente fuerte para enfrentarme –siseo dando un paso al frente, sin notarlo Sasuke retrocedió golpeando la pared tras de si. Sus ojos dejaban escapar la lucha interna que estaba librando.
Ni siquiera podía escuchar con claridad las palabras de su hermano. El dolor al que ya se creía acostumbrado, había alcanzando un nivel más profundo y cortante dentro de su pecho. El saber que lo había perdido todo. Estaba solo. Ya no le quedaba nada…
– Eres débil…
Solo el miedo. Su mirada flaqueo. La arrogancia había desaparecido. El pasado se abría camino a través de los recuerdos devolviendo el dolor…
– Es porque te falta odio.
– No… –bajó la cabeza ocultando sus ojos entre el cabello que se mecía– ¿por qué lo hiciste…?
Itachi detuvo su lento andar a escasos dos pasos del menor. Pero no pudo continuar. Dolía. Sasuke jamás lo sabría pero destruir el alma de su propio hermano ya había sido difícil una vez. Cuando murió aceptó que había cumplido su objetivo y no tendría que usar la máscara. Pero se equivoco, había fallado una segunda vez. Una segunda vez que Sasuke debía pagar. Tomó aire tratando de deshacer el nudo que se había formado en su garganta. Acercó su mano lentamente a Sasuke.
– ¡Sasuke! ¡Itachi! –ambos reaccionaron ante la voz de su madre pero ninguno se movió– ¡lo siento mucho, me quedé dormida! ¿Dónde…? –se escucharon sus pasos rápidos por todo el piso superior abriendo y cerrando puertas hasta que llegó al pie de la escalera– ya están despiertos… lo siento, prepararé el desayuno enseguida… –corrió hacia la cocina sin prestarles demasiada atención, aunque solo Itachi le devolvió la mirada.
Sasuke parpadeo confundido, saliendo del incómodo trance. Miró a su alrededor tratando de ubicarse cuando su mirada se poso en Mikoto, dando vueltas por la pequeña cocina diciendo algo que no pudo comprender. Itachi lo observó en silencio, se veía terriblemente cansado, como si fuera a colapsar en cualquier segundo, y tuvo que reprimir su intentó por acercarse. Volvió a marcar su distancia, confiando que no hubiera exagerado. La expresión de Sasuke era demasiado vacía para poder asegurarlo.
– ¿…no lo crees, Sasuke? –sonrió Mikoto asomándose con un sartén en la mano.
Tanto ella como Itachi esperaron alguna respuesta pero Sasuke la miraba como si no la conociera, dio un paso, luego otro y finalmente salió corriendo, dejando las preguntas inquietas de Mikoto en el aire.
Itachi dejo escapar un suspiro cansado. Ahora solo podía confiar en Naruto.
- . - . -
. - . - .
Naruto siempre había sido muy alegre, demasiado, quizá. Podía decirse que era la única persona a quien todos en Konoha conocían, ya fuera por alguna de sus extrañas cualidades o porque había quemado, golpeado o gritado a algo o alguien a su alrededor. Eso, Gaara lo sabía, pero ya que compartía prácticamente todo su tiempo al lado de Sasuke, el pelirrojo optó por no acercársele demasiado. Por esa misma razón, era extraño que dicho rubio lo tratara como si fueran amigos. Todo el camino que les tomó llegar a la escuela, desde el punto donde se separaron de Kankuro y Temari; Naruto no dejo de hablar, de todo y nada a la vez pero, por primera vez, Gaara se dio la oportunidad de conocerlo, respondiendo cada pregunta que recibió, por más absurda que fuera. Incluso lo acompañó a su salón y cuando la campana que anunciaba el inicio de clases dejó de sonar, Naruto salió corriendo con esa imborrable sonrisa suya.
El rubio ni siquiera fue consciente de la inquietud de Gaara, para él, ellos siempre habían sido amigos. Al menos desde el momento en que descubrieron que no eran tan diferentes. Aunque este Gaara no lo supiera. De camino a su propio salón, Naruto se encontró considerando la posibilidad de que Gaara también hubiera olvidado. Sasuke, Sai y él mismo… ¿por qué solo ellos? ¿Qué era diferente?
Entró al salón sin mayor ceremonia, al mismo tiempo que Kurenai, quien paso de largo acomodando sus libros, miró al grupo pidiendo silencio y un poco de orden, esperando que todos ocuparan sus lugares. Naruto llegó a su banca pero se detuvo mirando un par de sitios atrás, donde el lugar de Sasuke estaba vacío. Escuchó la voz de Kurenai pidiendo que se sentara pero fue Sakura quien lo apuró tirando de su manga. Frunció el ceño y tomó asiento mirando de reojo detrás de él. Sakura lo notó e imitó su reacción, aunque siempre tenía una mirada hostil preparada para Naruto no pudo evitar que una sonrisa triste cruzara su rostro.
Kurenai empezó la clase hablando, una vez más, sobre los próximos exámenes que para el equipo 7 llegarían el siguiente lunes. Apesar de las múltiples quejas, Naruto se desconectó del entorno, apoyó el mentón sobre su palma y se hundió en sus pensamientos. Ya de por si era extraña la ausencia de Sasuke, siendo el único en clase con un registro perfecto de asistencia, pero Naruto no iba a negar que sentía cierto alivio. Él mismo había considerado faltar a clases, por ello no le importó visitar a Gaara sabiendo que el pelirrojo no podía asistir, o al menos eso pensó, sin contar con que era tan perfeccionista como Sasuke.
No era que tuviera miedo, eso era ridículo. Pero no sabía cómo debía actuar. La tarde anterior, él… Sasuke… en realidad ambos habían… eso. Cerró los ojos en una mueca de dolor que Kurenai encontró muy graciosa. Pero Naruto estaba resistiendo el impulso por estrellarse contra la banca. Sasuke lo hacía sentir extraño. Si es que eso era un sentimiento. No podía evitar estar cerca de él, era agradable, algo que se volvió natural en algún momento que nunca supo. Era feliz a su lado, ya fuera discutiendo o en completo silencio, aunque siempre se refirió a ese sentimiento como amistad, Sasuke se había encargado de darle otro significado. Algo, que de momento, no terminaba de comprender, pero cada vez que lo tocaba, cuando se besaban, cuando estaban tan cerca… todo eso se sentía tan… normal. La preocupación repentina que lo asaltó ante la ausencia de Sasuke, ¿también era normal?
Volvió a mirar hacia atrás, cuando se giró al frente su mirada se cruzó con Kurenai quien se detuvo a su lado y le sonrió señalando su libro, que ni siquiera había abierto. Sonrió a modo de disculpa y se apresuró a seguir la lección aunque apenas le dio la vuelta a un par de hojas antes de distraerse nuevamente. Sasuke había dicho que le gustaba, y él aún no le había dado una respuesta pero… lo de la tarde anterior…
– Naruto-kun –llamó Kurenai, esta vez inclinándose para acercar su rostro– ¿estás bien? Tu cara esta roja –señaló aumentando el rubor en las mejillas del rubio al sentirse descubierto. Algunas risillas alrededor solo lograron incomodarlo más, pero asintió con una media sonrisa.
Kurenai lo dejo tranquilo el resto de la clase pero no dejo de mirarlo sabiendo que era el único en ese salón que no estaba poniendo atención. Rápidamente lo asoció con la competencia, compartiendo su entusiasmo. Estaba convencida de que su nueva propuesta sería bien recibida, ya hablaría con Naruto y el resto del equipo durante la práctica, solo debía asegurarse que dicho rubio asistiera. Volvió a centrarse cuando Lee terminó de leer lo indicado.
A espaldas de Naruto, Sakura pudo notar su extraño comportamiento ya que no paraba de moverse. Una y otra vez miraba algo por encima de su hombro; y más de una vez estuvo a punto de gritarle que se detuviera. Pero cuando captó lo mismo que el otro miraba volvió a sentir esa horrible cosa que revoloteaba en su estómago, torturándose con la misma pregunta: ¿por qué ese par tenían que ser tan unidos? ¿Por qué Sasuke nunca la había notado apesar de sus esfuerzos? Naruto era mil veces más simple y era la única persona que Sasuke notaba.
Genial. Ya empezaba otra vez con sus ideas pesimistas. Se prometió a si misma que no iba a rendirse y solo podía dejarse llevar por celos hacia un amigo. Porque ellos solo eran amigos… si tan solo pudiera convencerse de ello. Era lo más obvio, ¿qué otra cosa sería si no?
Estaba a punto de acompañar a Naruto en sus intentos por golpearse contra la mesa cuando la campana sonó. Como si una fuerza ajena a si misma escuchara sus plegarias silenciosas, levantó la mirada justo en el momento en que Hinata cruzaba el pasillo. La siguió hasta que desapareció de su vista y entonces recordó que ella podía ayudarla. Se levantó de golpe al mismo tiempo que Naruto pero ella fue más rápida para salir rozando su brazo en un movimiento que espabiló un poco al rubio. Pero no lo suficiente.
Mientras los pasillos se llenaban del ir y venir propio del cambio de hora, Naruto corría en dirección contraria por el amplio corredor hasta el final de éste que terminaba con una escalera hacia arriba y otra hacia abajo. Disminuyó el ritmo hasta detenerse mirando alternadamente ambos caminos, un par de pasos lo llevaron escaleras abajo, pero se detuvo con un pie en el aire. Retrocedió quedando a la mitad del camino de quienes subían o bajaban pero ninguno se molestó en mirar la expresión confusa de su rostro. Se sostuvo del barandal mientras su mente trataba de comprender aquella sensación opresora. Había algo que rondaba el aire, algo que si se pudiera ver sería una luz tintineante pero solo podía sentirla. Y no era la primera vez.
"Claro, el chakra" pensó como si fuera obvio, ignorando la vocecita que insistía en que eso ni siquiera existía. Pero sabía lo que era, y más importante, no era una energía desconocida. Era precisamente lo que estaba buscando. Giró apuntó de golpear a una chica que bajaba las escaleras. Se olvidó de disculparse y retomó su carrera escaleras arriba, un par de pisos más que lo separaban de la azotea.
Sabía que el chakra pertenecía a Sasuke, ya lo había sentido antes… cuando buscaba a la mascota de Shino.
Abrió la puerta metálica con un golpe sordo que rompió la tranquilidad del último piso pero el lugar estaba vacío y demasiado pequeño para detenerse a buscar demasiado. Al menos de ese lado. Rodeo el espacio que sostenía la cisterna recuperándose de la carrera con una sonrisa de medio lado al ver a Sasuke. El muy bastardo tenía el descaro de ¿dormir? Él preocupándose por… eso no importaba, el caso es que pudo avisarle… es decir, si hubiera sabido que sería una clase absurda pudo haber entrenado… o… demonios, ni siquiera podía engañarse a si mismo.
Se acercó con cautela, listo para un golpe sorpresa. Pero cuando tuvo las manos sobre el rostro del moreno solo pudo mirarlo. Se sentó observando su semblante tranquilo, la respiración lenta que subía y bajaba, hasta el aire se movía con suavidad a su alrededor meciendo su cabello, y el cuello de su camisa. Apoyó el mentón en la palma sobre sus piernas cruzadas, frunciendo el ceño. Incluso alguien como Sasuke se veía tan apacible mientras dormía, apesar de que siempre lo veía con esa mueca molesta prácticamente grabada en el rostro, se veía tan… diferente. Pero, no era la primera vez que lo notaba. Siendo su rival, no podía negar que estaba al pendiente de Sasuke a cada momento del día. Quizá era un mal hábito pero tenía que conocerlo suficiente para poder vencerlo…
Parpadeo confundido dejando escapar el aire lentamente. Ellos ya se conocían. En otro tiempo, en otra vida. Por eso sus sentimientos lo confundían tanto, ya que no habían surgido de la noche a la mañana, era algo que siempre había existido. Una curiosa sonrisa se dibujó en su rostro, sin que fuera consciente de ello, pero para Sasuke, quien recién abría los ojos, fue la respuesta que había esperado. Naruto ya no lo miraba, su atención se había perdido en algún punto más allá del cielo que rodeaba la altura del edificio. Pero sus pensamientos se reflejaban en el intenso azul de sus ojos. Sasuke lo observó sin moverse esperando que terminara sus cavilaciones.
– ¿Piensas quedarte toda la mañana? –Naruto dio un ligero brinco al escucharlo.
– ¿Estabas despierto?
– No. Pero haces mucho ruido –volvió a cerrar los ojos cruzando los brazos detrás de la cabeza.
– ¡Eso no es cierto! ¡Ni siquiera me moví! –e inmediatamente cerró la boca cuando Sasuke lo miró de reojo arqueando la ceja en su acostumbrado gesto de superioridad– olvida eso, ¿por qué faltaste a clase? Creí que nunca romperías tu registro perfecto –Sasuke dejo escapar el aire en un suspiro cansado, mirando hacia el cielo.
– También lo creí.
Una vez más el silencio se hizo presente, pero era tan común entre ellos que a ninguno le molesto. Naruto no podía borrar su sonrisa así que optó por recostarse al lado de Sasuke mirando el mismo punto infinito que éste. No tardó demasiado en extender el brazo haciendo movimientos irregulares con el dedo, seguía algunas nubes y murmuraba sus formas. Conocía lo suficiente al Uchiha como para saber que su mente estaba muy lejos de ahí y que no volvería hasta que encontrara la solución a lo que fuera que lo estuviera inquietando. Pero tampoco quería dejarlo solo y si su compañía aún no le molestaba era porque, quizá, tenía algo que decirle. Entonces, esperaría.
– ¡Y esa se parece a ti! –rió con ganas logrando la atención del moreno quien apenas le concedió una mirada sin apenas moverse.
– Shinobi… ¿cierto? –murmuró cansado. Naruto dejo de reír esperando que continuara– ahora Itachi no deja de hablar sobre ello.
– ¿Por eso estás enojado? –acusó en un tono casi insultante.
– Tú tampoco dejas de hablar sobre ellos.
– ¿De qué hablas? Ya lo olvide, ¿qué se supone que eran?
– Tú… eres el ninja número uno en sorprender a la gente.
Como impulsado por un resorte, Naruto se levantó mirando a Sasuke con miedo. De nuevo esa incómoda sensación. Una opresión en el pecho que le reclamaba el haber olvidado. Se giró rápidamente negándose a mirarlo, sus palabras retumbaban en su mente mezclándose con una serie de imágenes… de nuevo se veía a si mismo vistiendo el traje naranja… Sasuke, inevitablemente estaba cerca de él, con esa ropa sencilla en azul y blanco… el entrenamiento para escalar árboles…
– Inari… –murmuró cubriéndose la boca.
…hubo una pelea… podía ver espejos, agua, una máscara… ellos eran el equipo 7…
– ¿Quienes éramos en nuestras vidas pasadas?
La voz de Sasuke lo liberó de aquel torbellino de imágenes y sonidos, aún mantenía la mano en su rostro, notando su respiración agitada. Cerró los ojos con fuerza, sintiendo el sudor frío que corría por su sien, incluso su cabeza punzaba como si se hubiera detenido en seco luego de girar sin control. Aunque Sasuke ni siquiera lo miraba, Naruto se había mantenido de espaldas, bajó la cabeza permitiendo que su cabello cubriera parte de su rostro.
– ¿Por qué de pronto es tan importante? –su voz fue apenas un murmullo, no podía contener el temblor que se reflejaba en ese simple gesto.
Finalmente Sasuke lo miró, tratando de encontrar su mirada primero y luego notando el espasmo que recorría su espalda. Se levantó esperando alguna nueva reacción pero Naruto apenas se encogió en si mismo cuando sintió al otro sentándose tras él, espalda contra espalda. Pronto el calor de ambos se volvió uno, Sasuke mirando hacia el cielo y Naruto algo en su regazo. La calma volvió disipando el miedo, sin que lo supieran, de ambos.
– Quiero saber… quiénes éramos –repitió dejando escapar las palabras con una calma exagerada.
– ¿De qué serviría? –murmuró. Sin saber de dónde venía el dolor, ¿acaso era un sentimiento que estaba compartiendo con Sasuke?
– Quiero asegurarme de que Itachi miente. Esta convencido de que existen las reencarnaciones. Que tú y yo nos conocimos hace mucho tiempo. Y que yo debo odiarlo.
– Eso no es posible –sonrió recargándose un poco más– ¿por qué odiarías a tu propio hermano?
– No podría hacerlo… –dijo sin pensarlo, aunque su voz parecía una pregunta a si mismo.
– Por supuesto que no. Tu familia es lo más importante que tienes. Tú nunca…
– A menos que… –Naruto se guardó su comentario, ladeando el rostro para encararlo– supongo que si hiciera algo realmente malo.
– No puedo creer que lo estés pensando. Itachi es la persona más amable que conozco –se separó obligándose a encararlo– Siempre lo ha sido, incluso contigo que eres un auténtico bastardo. Eres tú el que…
– ¡¿Quieres dejar de hablar de él? –Naruto ya aferraba el cuello de la camisa de Sasuke cuando éste reaccionó imitándolo– sé perfectamente quien es. Es mi hermano. Pero no soporto que tú…
– No podrías –sonrió confiado bajando las manos.
– ¿Qué…?
– Tú no podrías odiarlo. En el fondo sé que lo quieres. Tal vez más que a tus padres. Y lo sé porque yo sentiría lo mismo, si tuviera un hermano.
Sasuke reprimió el impulso por golpearlo. Era obvio que no estaban hablando de lo mismo, pero quizá Naruto jamás dejaría su ingenuidad. Y quizá, él no podría frenar sus sentimientos hacia el ingenuo y torpe rubio. No podía evitar que su desesperación tomara forma y escapara en cada una de sus palabras. Increíblemente eso no era suficiente para que Naruto lo entendiera. Pero su último comentario, le recordó que el rubio no veía a Itachi como algo más que un hermano. Y lo sabía, demonios, claro que lo sabía pero era tan fácil olvidarlo.
Esa mañana cuando encaró a Itachi, supo que estaba enfrentando algo más que simples palabras, era una parte de su vida que no comprendía pero que era terriblemente dolorosa. Había algo en las memorias del ninja que fue, teñido de sangre y un intenso sentimiento de culpa. Lentamente soltó la camisa de Naruto acariciando su rostro, en un movimiento suave recorrió el mentón, frotando su dedo contra los labios ligeramente abiertos. Pudo sentirlo tensarse bajo su toque, pero se concentró en la sensación, rozando su mejilla, sin perder el contacto visual aunque sus pensamientos seguían en las palabras de Itachi. No podía explicarlo, quizá por eso le era tan difícil hablarlo con Naruto pero estaba convencido que la razón por la que debía odiar a su hermano era la misma por la que debía odiarse a si mismo. Había un asunto pendiente en su vida pasada que bien podía explicar los recuerdos que iban y venían. Al menos para él pero, ¿qué relación tenían con Naruto?
– ¿Sasuke…? –volvió su atención a Naruto cuya voz era un débil susurro pero sus ojos le transmitieron la calma que siempre necesitó. La preocupación brillaba en las orbes azules, por un segundo, casi, doblegando la entereza del Uchiha. Aunque se recuperó al segundo siguiente apoyando la mano libre en el estómago de Naruto. No necesitó demasiada fuerza para obligarlo a recostarse dejando su rostro para no apoyar su peso sobre el menor.
– Dilo –Naruto parpadeo sin comprender. Y Sasuke tampoco sabía qué era lo que quería, solo necesitaba escuchar su voz. Solo eso– dilo.
– No sé de que…
El resto de su queja se perdió cuando Sasuke unió sus labios, un ligero roce que repitió un par de veces antes de juguetear con su lengua hasta que Naruto se unió a sus intenciones, deslizando tímidamente su mano por el brazo del moreno. Sasuke dejo escapar su propia mano bajo la camisa pero permaneció ahí, acariciando la piel alrededor del ombligo creando, sin saberlo, una oleada de calor que coloreó intensamente las mejillas de Naruto quien gimió dentro del beso llevando su otra mano hacia la de Sasuke tratando de apartarlo pero éste se resistió entrelazando sus dedos.
Naruto volvió a gemir sintiendo el calor en su vientre con más fuerza. Se sentía como si Sasuke estuviera tatuando su piel.
- . - . -
. - . - .
Sai ya había perdido todo interés en Konoha como escuela, y en cualquier asunto relacionado con la competencia pero ya que había prometido a Naruto que regresaría a las prácticas, en eso estaba. No podía negar la costumbre, así que había llegado antes de lo esperado. En consecuencia ahora observaba el ir y venir de Hinata, quien había llegado diez minutos después de él y pensando que no había nadie más, comenzó a dar vueltas por la tarima, mirando a un lado y a otro con evidente nerviosismo. Sai la siguió con la mirada los siguientes cinco minutos antes de deslizarse entre los arbustos para alejarse. Era tan estresante. Sabiendo la razón por la que se había unido al equipo, no podía evitar la repulsión a su presencia.
Cerró los ojos tratando de ignorar el sonido de sus pasos, adormeciéndose lentamente con el murmullo de los árboles. Fue un momento que no alcanzó a medir en el que perdió la noción de su alrededor. No supo qué era parte de sus sueños, o qué era parte de esa bizarra realidad. Solo pudo escuchar la voz de Naruto, un sonido lejano que lo obligó a sonreír.
– ¡Creí que no llegaría! –gritó Naruto apoyándose en el marco que precedía el campo abierto, recuperando la respiración con grandes bocanadas, sin notar la rigidez que se había apoderado del cuerpo de Hinata.
La chica se tensó con tan solo escuchar su voz, aferró el pequeño paquete entre sus manos sintiendo el rápido golpeteo de su corazón.
– ¿Acaso soy el primero…? Ah, Hinata. Buenos días –sonrió acercándose– ¿estás bien? –se empezaba a acostumbrar a verla o muy colorada o demasiado pálida, imaginando que era muy sensible a los cambios de clima. Pero eso no evitaba la típica pregunta.
– Ah… si… b-buenos días, Naruto-kun –de nuevo desvío la mirada pero se armó de valor para no retroceder– l-llegaste temprano. Kurenai-sensei me pidió que los citara a todos temprano. Pero no pude encontrarte, ni a ti, ni a Sai. Solo le avisé a Lee-san pero es el único que no ha llegado.
– Lo siento. Estuve… ocupado –fue su turno para desviar la mirada, frunciendo el ceño en un vano intento por no sonrojarse– ¿Qué es eso? ¿Tu almuerzo?
– Si… esto… –miró el paquete en sus manos, cuidadosamente amarrado con un pañuelo– creo que preparé demasiado, m-me preguntaba si…
– ¡Es enorme! ¿Tú lo preparaste? –interrumpió con tal emoción en su voz que solo consiguió alterar los nervios de Hinata.
– S-Si… yo pensaba que tú…
– Nunca me imaginé que fueras tan hábil en arquería, y ahora me entero que sabes cocinar. Es increíble –y aún más el color que estaban adquiriendo sus mejillas.
– G-Gracias… tal vez te gustaría… –por fin tenía la atención de Naruto, quien parpadeo con inocencia, pero la voluntad de Hinata se quebró.
Ver tan fijamente los ojos azules de la persona que le gustaba tampoco ayudaba mucho para que se tranquilizara. Ahora, teniéndolo tan cerca, a menos de dos pasos, le recordó lo enamorada que estaba de él; y lo difícil que era hablarle, temiendo quedar en ridículo o simplemente perder el habla. De nuevo estaba pensando demasiado pero siempre había sido feliz solo con observarlo. Sakura tenía razón, sus sentimientos eran sinceros y muy importantes para ella, lo único que los mantenía en una especie de sueño era no decirlos. Se trataba de aclararlos, no con cualquiera, sino con la persona que tenía justo frente a si. Seguro lograría una enorme diferencia, solo con una frase.
Tomó una gran bocanada de aire, permitiendo que sus pulmones se inflaran aunque todavía podía sentir el intenso calor en las mejillas. Miró a Naruto con una tímida sonrisa que solo aumentó su encanto natural logrando que el rubio casi se pusiera serio, notando el cambio en su rostro.
– Naruto-kun, –apretó las manos contra la tela– quiero que sepas que tú me…
– ¡Naruto! –un momento tan importante en su vida y su corazón se detuvo con brusquedad ante semejante grito. Sai apareció en el otro extremo de la tarima sacudiéndose la hojarasca que se había enredado en su cabello. Naruto giró ante el llamado ignorando el momento en que Hinata se dejo caer, derrotada. Había reunido suficientes fuerzas pero ahora sentía que su corazón no volvería a latir. Miró su almuerzo, que ya no era el cubo perfecto que había preparado en la mañana. ¿Sería un buen momento para gritar?
– ¡Sai! ¿Dónde estabas?
– Esperando que llegaras –sonrió como siempre, alejándolo de Hinata– tuve la esperanza de que me creerías. Te ves… –extendió una mano lentamente dándole la oportunidad de alejarse, pero era obvio que Naruto no comprendía sus intenciones. Esperó un momento antes de acomodar la palma contra la mejilla del rubio– diferente. Cada día te pareces más al Naruto que conozco.
– No me imagino tener un gemelo –sonrió apartando su mano. Sai lo dejo hacer pero deslizó la mano por su hombro hasta detenerse en su brazo.
– No se trata de gemelos. Solo estás recordando. No sé qué o quién te disuadió de aceptarlo pero no tienes elección en el tema. Solo es cuestión de tiempo para que me recuerdes.
– Eso no tiene sentido –frunció el ceño, sintiendo su cuerpo tensarse ante el posible peligro. Las palabras de Sai tenían la fuerza de un puñetazo como si realmente supiera algo que Naruto no debería tomar a la ligera. Empezaba a asociar la sensación con la falta de confianza, quizá Sasuke ya había influido demasiado en sus pensamientos.
– Sinceramente, ¿puedes mirarme a los ojos y asegurar que no sabes quién soy?
Naruto estuvo tentado a cambiar el tema con algún comentario absurdo pero la mirada tan intensa de Sai volvía a ser la misma que lo incomodaba tanto. Cientos de preguntas se forman en su mente con la velocidad de un parpadeo. Había tanto que quería saber, si es que realmente Sai podía ayudarlo. La vocecita en su interior lo incitaba a aceptar la realidad pero su sentido común estaba más consciente del peligro. Aunque no pudiera explicar qué clase de peligro era ese.
– Al menos quiero que confíes en mi –Sai acortó la distancia entre ambos un poco más volviendo a acariciar el rostro de Naruto. Sonrió con calma notando el conflicto interno que el rubio reflejaba en sus ojos. Al menos escuchaba sus palabras, y ya volvía a considerarlas. No quería que fuera un proceso largo pero confiaba en la personalidad de Naruto, que, si lo conocía suficiente, no se permitiría huir a la verdad, aunque fuera dolorosa– como solías hacerlo –dio un paso más al frente acercando sus rostros. Naruto lo miró con seriedad mientras Sai apoyó la frente contra la suya cerrando los ojos– ¿lo recuerdas? Tú y yo… éramos más que amigos…
Finalmente Naruto reaccionó abriendo, aún más, los ojos mirando el rostro impasible de Sai. Sintió las imágenes lejanas mezclándose con ese rostro albino. Recuerdos en que Sai siempre estaba cerca. Su corazón volvió a latir con fuerza, cerró los ojos en una mueca de dolor llevando sus manos a las de Sai que sostenían su rostro. En esos fragmentos de imágenes ya no usaba el traje naranja, y tenía la misma edad que su yo actual, Sai caminaba a su lado, alrededor de Konoha, su aldea. Sai era…
– Naruto –se separó lo suficiente para mirarlo, aprovechando su aturdimiento y sin soltar su rostro se acercó lentamente– yo…
– ¡Buenos días! –la voz de Kurenai sonó con un gran eco al gritar desde la puerta que precedía el entarimado. Su entusiasmo era mayor al acostumbrado y su enorme sonrisa solo consiguió que la furia de Sai creciera rápidamente. Naruto ya estaba lo bastante lejos alborotando su cabello como si recién despertara, evitando la mirada del moreno. Hinata apareció a su lado en un estado similar por razones no tan distintas– me alegra verlos tan puntuales, seguro que estarán emocionados con la idea. ¿En… dónde esta Lee?
– A-aquí… –murmuró el aludido llegando con sus últimas fuerzas, se sostuvo contra la puerta respirando con fuerza.
– ¿Estás bien?
– L-Lo siento… Gai-… sensei me…
– Cierto, me dijo que llegarías tarde. No te preocupes, solo acércate –sonrió mirando al resto, ladeo el rostro notando que algo faltaba– Hinata, ¿les entregaste las invitaciones? –la menor de los Hyuga dio un pequeño salto antes de salir corriendo. Tomó un sobre que había aplastado con el almuerzo y volvió repartiendo el contenido.
– Lo siento, creo que lo olvide –entregó la última a Lee quien se había sentado un tanto apartado pero lo suficientemente cerca para escuchar. Leyeron las hojas en silencio hasta que Naruto estalló.
– ¡¿Iremos a las fuentes termales? –gritó recibiendo la respuesta en la gran sonrisa de Kurenai.
– He notado que apesar de que el equipo esta formado por cinco personas y un par de reservas se han dividido tanto que parecen dos equipos distintos. Si esperan ganar necesitamos formar una buena unidad. Que cada uno pueda confiar en el otro y que se apoyen para cubrir sus errores y mejorar sus habilidades. Según veo –miró su tableta– están en dos grupos diferentes durante clases y algunos no se conocían hasta que fueron invitados a participar. Estuve hablando con Kakashi-sensei y aceptó mi idea de invitarlos un fin de semana a las aguas termales. No es un sitio para divertirse, la idea no es tomar vacaciones sino permanecer en un sitio neutral donde puedan forjar buenas relaciones como equipo.
– ¿Un fin de semana? –habló Lee incorporándose, un poco más recuperado– ¿este fin de semana?
– ¿Qué pasará con los exámenes? –murmuró Hinata casi inaudible.
– Por supuesto mi intención no es interrumpir sus estudios, sé que, como parte de este equipo, sus exámenes fueron adelantados para el próximo lunes, así que no habrá problema si incluyen sus libros dentro del equipaje. Kakashi-sensei y Asuma-sensei los acompañarán, ambos son buenos tutores, sé que los apoyarán en cualquier duda que tengan.
– ¿No vendrá con nosotros? –preguntó Sai.
– Lo siento, temo que por el momento no me es posible –sonrió acariciando su abultado estómago. Un destello cubrió sus ojos con tal calidez que incluso Naruto lo percibió– por cierto, nuestra práctica de esta tarde se canceló. Tanto Naruto como Lee tendrán que tomar una clase de repaso, si es que quieren acompañarnos el fin de semana. Aunque Sai no lo necesita, sería innecesario que tomara la práctica solo. Así que… –volvió a mirar su tableta.
– Puedo ayudar a Naruto después de clases –intervino Sai. Kurenai se giró hacia él, notando que era la primera vez que se mostraba amable e intrigada de ver a la primera persona que se ofrecía a "educar" a Naruto. Cuando incluso Kakashi decía que era un caso perdido.
– Gracias, pero tengo entendido que Naruto ya cuenta con un tutor –volvió a su tableta– te reunirás después de clases con Shikamaru Nara. Mientras que Lee… ya que no tienes un tutor, Kakashi-sensei se encargará de tu asesoría.
– ¿Otra vez…? –murmuró Naruto con una gran mueca de dolor. Inconsciente del par de miradas que seguían sus movimientos.
- . - . -
. - . - .
Luego de su intento más reciente por lograr alguna reacción adecuada de parte de Sasuke, Itachi tuvo que quedarse en casa más de lo planeado, calmando los nervios de Mikoto. Esa mañana, su madre había visto más de lo que debería en los ojos del menor de sus hijos, aunque no lo dijera, Itachi comprendió que un sin fin de escenarios tétricos se formaron en mente. El ver salir a Sasuke sin una palabra, ni siquiera una despedida la mantuvo muy inquieta por un par de horas. Itachi se esforzó hablando de cuánto tema le vino a la mente pero Mikoto prefirió distraerse con el desayuno que no hubo terminado cuando comenzó a preparar la comida, entonces el Uchiha supo que no había más por hacer.
Usando la escuela como excusa, salió luego de prometer que volvería temprano. Mikoto no se veía más tranquila, pero al menos le agradeció el esfuerzo. Itachi tomó su mochila por pura inercia, le dedicó una última mirada a su madre quien volvió a sus vanos intentos en la cocina.
Apenas puso un pie fuera de la casa la arrolladora presencia del kyubi lo atravesó casi como un golpe. Dejo caer la mochila con un ruido seco concentrándose en la energía, pero era tan fuerte que no sabía si podía ubicarla o estaba en todas partes. Dio un par de pasos irregulares, cerró los ojos y al abrirlos el sharingan brillaba en sus pupilas. Ahí estaba. Un paso más y el siguiente fue el inicio de la carrera frenética. Cruzó calles, giró en esquinas, rodeo casas y edificios pequeños; incluso pudo golpear un par de personas pero no era importante para detenerse. Perdió la noción del lugar y terminó en una calle bastante concurrida donde por un par de eternos segundos creyó que el rastro había desaparecido. Aminoró el paso mirando en todas direcciones, la calma volvió pese a su respiración agitada. Ahí seguía. Estaba cerca, o tan cerca como sus percepciones ninja le decían, pero era obvio que no podía seguir a pie.
En medio del ir y venir de los transeúntes y el bullicio típico de un sitio tan concurrido, tan concentrado en su búsqueda, Itachi fue inconsciente de los pasos tan cercanos a los suyos que lo seguían con cautela. Deidara había conseguido escapar de la escuela, una vez más, con la única idea en mente que lo tenía tan ofuscado. Al diablo todo lo que tuviera que ver con la tesis o la competencia, no descansaría hasta descubrir qué era lo que tramaba ese Uchiha de quien últimamente estaba descubriendo secretos que jamás le hubiera imaginado. A su lado, Sasori, caminaba con su estilo tan pasivo que lo caracterizaba, sin el menor cuidado por mantener el ritmo del rubio. Ya había sido bastante molesto que lo obligara a faltar a clases por algo que en su opinión tenía toda la apariencia de ser una más de las "paranoias de Deidara". Un término que el propio Sasori le había adoptado al comportamiento casi psicópata del rubio hacia todo lo que tuviera que ver con Itachi. Entonces, la pregunta era: ¿cómo es que Itachi no lo había matado, ya? A cualquiera le crisparía los nervios, pero el Uchiha parecía arreglárselas bien ignorándolo. Eso claro, hasta que los descubriera en plan espionaje. Con un poco de suerte, Sasori podría escapar entre ese mar de gente.
Deidara lo apuró haciendo exagerados gestos con las manos murmurando frases sin emitir sonidos, pero con toda la calma con la que había nacido, Sasori llegó a su lado arqueando una ceja. Miró detrás del rubio en el momento justo en que Itachi atravesaba una calle y se perdía en un pequeño callejón. Señaló con parsimonia hacia ese lugar obligando a Deidara a girar pero sin saber qué buscaba hasta que notó que habían perdido a Itachi. Gritó una serie de frases a medio terminar y quizá alguna mala palabra antes de salir corriendo olvidándose del pelirrojo.
Itachi aprovechó el callejón para retomar la carrera a través de los tejados. Su sentido común le decía que debía ser cuidadoso y evitar que alguien lo viera, pero su desesperación lo apuraba a acelerar y olvidarse de posibles curiosos que ni siquiera existían. No le tomó más de un par de saltos y varias hojas que desprendió de un par de árboles antes de llegar a una zona tranquila, llena de pequeñas casas y negocios familiares. Los automóviles eran contados, predominando las bicicletas y gente caminando, saludando vecinos o haciendo ejercicio.
Bajó del último tejado que escaló, caminando confundido al sentir el chakra del kyubi cubriendo toda la zona. Miró a las personas sin reparar demasiado en cada una pero parecía que la energía fluía en todos. Atravesó un par de calles hasta que llegó al punto central donde una enorme fuente dividía las siguientes calles. Varias personas disfrutaban del agua o de la vista que ofrecía el monumento, e Itachi se les unió mirando el fondo, bastante profundo, que tenía la pieza. Podía ver su reflejo en el agua pero no el fondo. Lentamente su mirada fue atraída por la cortina de agua que se formaba entre el punto más alto de la fuente y el fondo. Era clara y brillaba con los rayos de sol. Quedó atrapado por la imagen y el chakra que incluso sentía alrededor de su cuerpo pero entonces notó un intenso color naranja que se reflejaba al otro lado de la fuente. Entrecerró los ojos notando que había perdido el sharingan, era frustrante que todavía no pudiera controlar su propio chakra, así que se esforzó por enfocar la mancha naranja y… ¿era una persona? Si, claro, estaba de espaldas a la fuente pero era una persona. Entre el agua que caía fina entre ambos, pudo reconocer su cabello rubio, era un poco más bajo que él, aquello naranja debía ser una camisa o chaqueta…
¡Eso qué importaba! Eso… él… lo que fuera, ese era el kyubi. Podía sentir la fuerza de su chakra manteniéndolo alejado. Era increíblemente grande. Una fuerza que solo podía tener un monstruo. Apretó los dientes con fuerza sintiendo cada poro de su piel tensarse ante el inminente peligro.
Ahí esta. Vivo… y separado de Naruto…
A la tensión en sus dientes se le unió la de sus puños. Tenía que prepararse para la pelea. Sin importar la situación, el kyubi seguía siendo un bijuu que debía ser controlado. Y si ya era peligroso dentro de un jinchuriki, fuera, no era más que un animal salvaje.
– ¡Itachi!
Su concentración fue interrumpida al escuchar su nombre, semejante grito incluso llamó la atención del kyubi quien se giró apenas lo suficiente para que Itachi pudiera ver el intenso carmesí de sus ojos. Aunque el gesto lo tomó por sorpresa, fue capaz de controlar el miedo y transformarlo en furia. Deidara no tardó en aparecer a su lado girando para mirarlo, la sonrisa del rubio era una mezcla de arrogancia y un sutil reclamo. Cruzó los brazos en un gesto de impaciencia que Itachi respondió con un profundo suspiro. No necesitaba mirar para saber que el kyubi había desaparecido, la ausencia de su chakra era un sensor bastante fiable. Una vez más lo había dejado escapar y ahora solo le restaba contener sus deseos homicidas contra Deidara quien seguía inquietándolo con esa miradita asquerosa que le exigía una explicación. ¡¿Desde cuando…? ¡Agh! Cómo si le importara. Esquivó al rubio cruzándose con Sasori que inclinó la cabeza a modo de disculpa. Al menos él se haría cargo del "problema".
Deidara trató de alcanzarlo a la vez que Sasori le impedía el paso, pero discutían tan cerca que Itachi no pudo evitar escucharlos, ni siquiera tenía humor para salir corriendo. Y eso era algo que el pelirrojo había comprendido con solo verlo, pero Deidara ya había perdido el orden de la situación.
– Ni siquiera estás escuchando lo que digo, ¿cierto?
– ¡Por supuesto que si! Tanto como te veo estorbarme. ¡Dijiste que hiciera lo que me diera la gana! –apoyó las manos contra el otro tratando de empujarlo, pero siendo Sasori más fuerte, pudo detener su paso.
– Si, hasta que perdiste la cabeza. ¡Dime qué demonios estamos haciendo aquí!
– ¡Persiguiendo…! –con eso basto para que recuperara un poco de cordura. Se mordió la lengua escuchando sus palabras. ¿Persiguiendo? ¡¿Cómo si fuera un acosador? ¿Cómo si necesitara conocer la agenda de Itachi? ¡Que estupidez!– yo… lo siento, creo que…
– Olvídalo, solo regresemos.
– Pero… –miró sobre el hombro de Sasori. Itachi casi había salido de su campo de visión, si aprovechaba la distracción de su cómplice podría alcanzarlo… y… demostrar que ni siquiera él mismo sabía lo que estaba haciendo. Si tenía que ser sincero solo diría que estaba preocupado. Como a todos, le intrigaba su comportamiento. Itachi parecía vivir en un mundo diferente dónde contadas personas podían entrar. Apenas su familia… quizá, también, el niño rubio…– él… me preocupa. Últimamente se comporta muy extraño.
– Itachi nació siendo extraño –sonrió, cansado, emprendiendo el camino de regreso.
– Supongo que si –pero la gran sonrisa en el rostro de ese niño al hablar con Itachi no se borraría de su mente.
- . - . -
. - . - .
Luego de su ausencia en la práctica del almuerzo, Kakashi apareció para la última sesión estirando los brazos descaradamente con un gran bostezo. Giró un poco el cuello entumecido observando el calentamiento de Gaara; Neji y Sasuke estaban en sus respectivas bancas alistándose para comenzar. Cuando observó a detalle al pelirrojo pensó que había sido innecesario aceptar el viaje a las aguas termales. Siendo su intención ayudarlo a recuperarse sin el incómodo "no vuelvas hasta que seas útil", pero Gaara se mostraba bastante recuperado. Al menos más de lo que había esperado.
Entró sin más ceremonia y repartió algunas hojas sin decir nada más. Recibió tres pares de miradas interrogantes ignorándolos por completo, ocupó la última banca alineada y esperó a que empezaran a leer.
– ¿Qué significa esto? –Gaara fue el primero en hablar, destacando un tono sarcástico en su voz.
– Exactamente lo que dice. Necesito que sus padres firmen el permiso...
– ¿Después de todo lo que nos insistió en que debíamos entrenar? –interrumpió Neji claramente molesto.
– Irán a entrenar. Nadie dijo que nos divertiríamos, bueno, yo si, ustedes continuaran el entrenamiento y su repaso para los exámenes. Aunque supongo que ninguno lo necesita, ¿cierto? –frunció el ceño en una clara amenaza, por lo que nadie respondió.
– Entonces no es necesario ir –terció Sasuke tirando la hoja.
– En realidad si. Kurenai-sensei piensa que necesitan un tiempo de convivencia como equipo, o algo así. Entonces, es obligatorio ir –sonrió con fingida calma– mañana, se presentaran todos, puntuales a las ocho en la puerta de la escuela. Y si alguno pretende faltar o siquiera llegar un minuto tarde… –dejo la frase en el aire junto con sus buenos deseos para que continuaran la práctica y salió balbuceando algo sobre descansar, demasiados asuntos pendientes y la falta de disciplina.
– Que absurdo –murmuró Neji releyendo la invitación– no veo la necesidad de salir, ¿pretende que caminemos sobre el agua o algo parecido?
Sasuke lo miró de reojo conteniéndose para responder su comentario. Parpadeo tratando de alejar la imagen que había aparecido de súbito frente a sus ojos, recordando que el chakra también servía para sostenerse sobre el agua. Miró la espada en su mano, comprendiendo la necedad de Naruto por saber más, y las preguntas se formaron sin ningún problema. Siendo un ninja… aumentando su poder… eso haría realidad su venganza…
– Conociendo a Kakashi, –comentó Gaara– sería capaz de obligarnos a caminar en el fuego, en el agua, quizá hasta trepar… un edificio o un árbol.
El escozor en sus ojos volvió, sin poder evitar que llevara una mano a su rostro, Neji lo notó pero enseguida Sasuke se giró manteniendo el ojo derecho cerrado a la espera de que el dolor cesara. El sabor amargo en su boca se acentúo empezando a inquietarlo. Respiró hondo e hizo un nuevo intento por mantener su mente en blanco. Quería saber qué significaban sus propias palabras ausentes pero no era el momento. Solo debía calmarse.
– Creo que podemos empezar –dijo Neji terminando sus estiramientos.
– Pareces más motivado que de costumbre.
Para sus adentros Sasuke pensó que ambos mostraban más interés del acostumbrado, pero aún más extraño, estaban conversando. La naturaleza del dojo era un silencio fúnebre apenas interrumpido por el sonido de las espadas. Parecía un acuerdo común, pues todos lo aceptaron. Sasuke se volvió hacía ellos visiblemente más tranquilo. Según recordaba la última persona que había conversado con Neji fue Naruto.
Él tenía una habilidad increíble para entender a las personas…
Frunció el ceño. El dolor había dejado de ser una molestia latiendo a un ritmo constante sobre sus sienes y aunque sentía su visión diferente no le prestó demasiada atención. Fijo su interés en quienes se preparaban para una pelea de práctica. Gaara, el ninja más destacado que tenía Sunagakure. Neji, el prodigio de los Hyuga. Su mirada se endureció sin poder evitar los recuerdos. Estaba consciente que tanto él como Naruto acababan de abrir una puerta por la nunca podrían regresar, y si todo lo que tenían era un único camino frente a si, no les quedaba más remedio que resistirlo, prepararse para ello y…
Dejó la katana sobre la banca y tomó su mochila sin molestarse en cambiar su atuendo. Sin una despedida o siquiera una mirada salió ignorando las muecas curiosas del par que había detenido su ejercicio para verlo alejarse.
- . - . -
. - . - .
Naruto había llegado corriendo a su salón esperando recibir el regaño acostumbrado de Shikamaru por llegar tarde, aunque por primera vez apareciera temprano. Por ello se llevó una gran sorpresa al ver el salón vacío. Tuvo la curiosidad de regresar sobre sus pasos mirando la placa fuera del salón que le corroboro estar en el indicado y se giró para mirar el reloj al final del pasillo. Esperó unos minutos más antes de entrar, dando vueltas frente al pizarrón, jugueteando con los borradores, mirando por la ventana, hasta que terminó sentándose en la primera banca. Garabateo formas invisibles con su dedo hasta que terminó recostándose.
– ¡Agh! Debería dormirme –chilló estirando brazos y piernas sin levantar el rostro de la banca.
– Más te vale que no lo hagas. Ya estás bastante atrasado –Sasuke entró con un sonoro golpe logrando que Naruto saltara en su asiento, arqueo la ceja al verlo aparecer, pero aún más intrigado por su atuendo. La sencilla playera que reemplazaba la del uniforme mientras entrenaba.
– ¿Qué haces aquí?
– Lograste desquiciar a Shikamaru lo suficiente para darse por vencido –dejó caer su mochila sobre la mesa frente a Naruto– a partir de hoy me encargaré de rellenar tu cabeza con algo más que gritos.
– Tiene que ser una broma –se puso de pie encarándolo– ya bastante tengo con soportarte en clases.
– Pues haznos un favor a ambos y aprende rápido, dobe –mantuvieron sus miradas firmes y escrutadoras contra el otro en una escena que cualquier espectador tomaría como el preámbulo de una pelea– a menos que te ponga nervioso –acercó un poco más su rostro– en ese caso, yo mismo le diré a Shikamaru que lo intente de nuevo.
– Como si eso fuera posible –siseo el rubio alejándose. Odiaba que Sasuke lo conociera tan bien, pero eso no significaba que aceptaría algo tan vergonzoso. Por supuesto que no eran nervios, solo quería evitarle la pena de dejarlo en ridículo cuando obviamente podía demostrarle lo superior que era, en cualquier momento, bajo cualquier circunstancia– escúchame bien, porque no quiero que lo olvides. No importa lo que pase entre nosotros eso nunca evitará que te derrote. !Te demostraré que soy mejor que tú! ¡Y tendrás que aceptarlo! –gritó señalándolo en un claro desafío.
Lo que Sasuke nunca podría negar era la sola presencia de Naruto. Desde la primera vez que lo vio, hubo algo en él que lo hizo diferente a cualquier persona. Tenían muchas similitudes apesar del tiempo que pasaban peleando. La más importante… estaba perdida entre sus recuerdos. Había una razón que compartían desde sus vidas pasadas, algo que los había unido hasta la relación que compartían en ese momento.
– Lo que digas –dijo apresando su mano– pero, ¿por qué no empiezas aprobando los exámenes?
– Olvida eso –soltó su mano– ¡tengo hambre! –sin decir más salió enumerando todo lo que podría comerse.
Sasuke lo observó sin decir nada. A diferencia de Shikamaru, Kakashi o cualquiera que intentara entenderse con Naruto, él ya lo conocía suficiente como para saber qué decir o qué hacer. Tomó ambas mochilas y lo siguió sin mayor prisa tratando de ocultar la sutil sonrisa que atravesó su rostro.
- . - . -
. - . - .
Cuando llegaron a la casa de Sasuke, Naruto tenía la ligera impresión de haber sido engañado. Lo cierto es que no tenía hambre, había sido solo un comentario más para molestar y Sasuke pareció intuirlo pues lo atiborró de golosinas todo el trayecto hasta su casa prometiendo una comida especial cortesía de Mikoto. Pero en cuanto llegaron Sasuke tuvo el descaro de fingirse sorprendido al encontrar la casa sola. O eso creía Naruto, porque Mikoto siempre era muy puntual con las comidas de su familia. Se cansó de gritarle argumentando que no podría estudiar con el estómago vacío, pero, como siempre, el Uchiha lo ignoró obligándolo a esperar en su cuarto mientras preparaba bebidas, con la primera de muchas amenazas sobre terminar un cierto número de ejercicios.
Mientras esperaba terminó abriendo el dichoso libro resolviendo un par de problemas que no le tomaron demasiado tiempo. Sonrió evocando los consejos que Shikamaru le daba. De pronto se preguntó si la historia de Sasuke sería cierta. Era casi comprensible que se desesperara pero al menos el mismo Shikamaru pudo haberle dicho. Con el tiempo había descubierto que la paciencia de Sasuke era infinita porque por mucho que lo hiciera enojar siempre volvía. Sonrío sin poder evitarlo. Aunque no volviera él lo perseguiría. Siempre lo había hecho…
La puerta se abrió pero el rubio ya estaba demasiado inmerso en el libro, Sasuke se limitó a entrar dejando a un lado los refrescos. Tomó su lugar al lado de Naruto en la pequeña mesa baja, apoyó su rostro sobre la palma mirándolo a la espera de que notara su presencia. Cuando lo vio llevarse el lápiz a la boca para morder la goma desistió abriendo su propio libro.
Casi media hora después, Naruto borró la arrugada hoja por tercera vez soltando el lápiz.
– No entiendo esto –apoyó el mentón entre ambas manos mientras Sasuke se acercaba para mirar su libro. Revisó los últimos rastros de lápiz que no logró borrar y terminó de limpiar la hoja. Tomó un trozo de papel y escribió la fórmula correcta mostrando el primer error. Naruto lo miraba de reojo mientras le explicaba el desarrollo correcto y el por qué se había equivocado hasta que le arrebató el lápiz y terminó el problema, tras recibir la aprobación de Sasuke éste volvió a su propia tarea– esto es más fácil que la primera parte del examen chunnin.
– Es básicamente lo mismo –respondió sin apartar la vista del cuaderno– pero en nuestro estilo de vida no necesitas ese tipo de exámenes. Se aprende mejor en la práctica.
– Entonces, ¿para qué hacer un examen escrito? –detuvo su lápiz.
– Querían probar nuestras habilidades para copiar sin ser vistos.
– Ese examen resulto peor de lo que imagine…
– Se supone que debía enfrentarnos a una situación real.
– ¿Incluso a algo como Orochimaru?
Naruto dejo de escribir comprendiendo el por qué ese nombre le pareció extraño la primera vez que lo escuchó. Cerró los ojos tratando de concentrarse en la imagen. Estaban en un bosque, él, Sasuke y… otra persona, pero también había una enorme serpiente. Estaba a punto de matarlos, pero perseguía con gran furia a Sasuke. Era muy fuerte y ellos apenas podían escapar… logró golpearlo, el dolor en el estómago era intenso y quemante. Entonces dejo de ver a Sasuke, pero no, estaba preocupado, iba a matarlo…
– ¿Estás bien?
Abrió los ojos sintiendo la mano de Sasuke contra su mejilla. Se sentía demasiado cálida sobre su piel fría. La mirada de Sasuke era tan dura como siempre pero solo cuando sus ojos estaban tan fijos en él podía leer sus emociones. La preocupación y una muda interrogante. Apoyó su mano contra la del moreno recordando que Sai había tenido un gesto similar en la mañana. Se sentía tan diferente. Con Sasuke siempre era diferente. Cerró los ojos asintiendo sin soltar su mano. Quería protegerlo. Era la única que persona que podía proteger.
"No quiero perderlo" Fue su único pensamiento al sentir el cuerpo de Sasuke un poco más cerca. Entreabrió los ojos apenas para verlo unir sus labios. No pudo reprimir el impulso rodeando el cuello de Sasuke en un gesto desesperado. Separó sus labios al mismo tiempo que el moreno entrelazando sus lenguas con mayor urgencia, inconsciente de las veces en que intentó decir su nombre.
Sasuke fue consciente del momento en que la idea de detenerse cruzó su mente, estaba preocupado, sabía que Naruto había visto algo, y necesitaba saber el qué. Pero en cuanto sintió sus labios y la firme disposición del rubio se olvidó de cualquier preocupación. Solo quería sentirlo. Necesitaba tocarlo. Aferró su cintura con brusquedad levantando ligeramente su camisa. Un gemido más escapó de los labios ajenos cuando separó sus bocas. Necesitaba más. Lamió y mordisqueo detrás de la oreja dejando una suave marca antes de bajar por el cuello lamiendo cada trozo de piel hasta llegar al hombro. Bajó un poco más sus manos acariciando el trasero firme y redondo que levantó de golpe sentando al rubio sobre sus muslos, muy cerca de su erección. Se separó lo suficiente para atrapar sus labios en una caricia desesperada manteniendo sus cuerpos unidos con una mano mientras la otra se encargaba de la camisa que ya empezaba a ser un estorbo.
Naruto respiraba con dificultad cuando volvieron a separarse, se aferró al cuello de Sasuke mientras éste desabrochaba su camisa y se deshacía del cinturón. Volvió a tensarse al sentir esas cálidas manos dejando un rastro ardiente a través de su piel, recorriendo su espalda con lentitud hasta llegar a la cadera donde intentó desabrochar el pantalón. Pero lo impidió apretando su agarré, que solo consiguió rozar sus miembros en una caricia que los dejó sin aliento en un solo gemido.
– Naruto… –susurró. Su voz ronca acarició su oído sintiendo sus mejillas arder. Casi se pondría a llorar, era demasiado, las sensaciones eran tan intensas que no podía reprimir el miedo de perder el control. ¿Qué pasaría? ¿Qué debía hacer? Una parte de si mismo le pedía que se detuviera pero la otra quería rogar por más. Se mordió el labio cuando Sasuke se abrió camino entre sus pantalones liberando su miembro con suaves caricias arriba y abajo.
– N-No… por fav… –presionó los hombros de Sasuke moviendo la cadera hacia arriba en un gesto inconsciente, logrando que las manos del moreno recorrieran toda su extensión. Ya no podía pensar, el calor cubría todo su cuerpo nublando su mente. La habilidad con la que Sasuke se movía estaba por llevarlo al orgasmo e intentó decírselo pero el moreno atrapó sus labios sujetándolo por la nuca. Sus dedos se enredaron en su cabello enviado una descarga por toda su espalda que le arrancó un gemido más.
– Naruto… tócame… –murmuró en medio del beso mordisqueando su labio inferior. Tomó una de sus manos llevándola a su pantalón donde era más que evidente la erección que no había podido liberar.
Naruto apoyó el mentón en su hombro negándose a mirarlo. Sentía su rostro arder y apenas podía articular media palabra pero si Sasuke no dejaba de hablar en ese tono realmente iba a correrse. Volvió a morderse el labio cuando el moreno dijo su nombre apurándolo. No dejó de mover su mano mientras Naruto llevó ambas a su cintura. Se tomó un segundo más para dudar antes de desabrochar botón y cierre logrando un jadeo ronco por parte de Sasuke que enseguida se adueño de su cuello succionando con fuerza. Naruto trató de concentrarse, frenando el impulso por gritarle que se detuviera, pero bajó la mirada lo suficiente para usar ambos manos. Inició un movimiento tímido y un poco torpe que Sasuke aprovechó uniendo sus manos en un roce que los llenó de una fuerte descarga. Fue el Uchiha quien se encargó de estimularlos mientras Naruto trataba inútilmente de callar su voz.
– S-Sasuke… de… ten… –pero una vez más su voz fue callada con un beso. Detuvo su mano a falta de palabras pero Sasuke lo sintió tensarse aferrando su espalda, tratando de cerrar las piernas y supo que estaba por terminar. No detuvo sus atenciones y en un par de movimientos más Naruto terminó llenando la mano de Sasuke con su simiente. Dejó caer todo su peso contra el moreno inhalando con fuerza. El calor aún no se iba, todavía podía sentirlo entre sus cuerpos comprobando que Sasuke aún no terminaba.
Dio un ligero respingo al sentir la mano de Sasuke, ligeramente humedecida deslizándose por su cadera, cada vez más abajo, hasta que el contacto tan íntimo casi lo hizo alejarse. Sasuke lo aferró mirándolo un momento antes de volver a besarlo. Un ligero contacto que despertó sus ansias.
– Sube a la cama –ronroneo tratando de levantarse.
– Pero, qué…
– No te preocupes. Sé lo que hago –sonrió aturdiendo al rubio. Era tan raro verlo sonreír, que casi podía enumerar las ocasiones en que tenía oportunidad de verlo. Con un gesto así solo podía aceptar pero…
Las piernas le temblaron cuando hizo el primer intento por levantarse pero Sasuke lo ayudó prácticamente cargando todo su peso hasta dejarlo caer suavemente sobre la cama. No tuvo ni tiempo para acomodarse cuando ya tenía al moreno sobre si deshaciéndose de su camisa y casi al mismo tiempo arrebatando la de Naruto. Se inclinó sobre él mordisqueando un pezón, acariciando el otro con una mano y volviendo a rozar su miembro con la otra. Estaba desesperado por acariciar cada centímetro de piel, y probarlo tantas veces como pudiera pero solo escuchar los gemidos de Naruto le robaba todo su autocontrol. Sabía que no resistiría mucho pero temía lastimarlo, quería ir tan lento como fuera posible, disfrutar el momento. Que Naruto no se arrepintiera… quería hacerlo suyo.
Mientras el pensamiento se formó en su mente sus manos ya habían alcanzado las caderas donde se detuvo para mordisquear el ombligo. Naruto trató de detenerlo una vez más así que se levantó un poco para tomar sus labios, que entre más probaba más difícil era alejarse. Así que se entretuvo saboreando su boca descendiendo una mano hasta la entrada virgen. Tanteo un poco aquella zona tan delicada antes de introducir un dedo.
– Espe…
– Tranquilo –intentó besarlo de nuevo, hablando en susurros– No te lastimaré.
Naruto volvió a concentrarse en sus palabras sintiendo la intrusión con un poco más de calma. No dolía pero era una sensación un tanto extraña, quizá incómoda pero resistió cerrando los ojos hasta que Sasuke ejerció un poco más de presión con un segundo dedo. Al mismo tiempo volvió a masturbarlo sin dejar de hablarle, muy cerca del oído, pidiendo que confiara. Y Naruto confiaba, sabía que Sasuke se detendría si lo pedía y que no lo lastimaría. Aunque era un poco difícil pensar cuando esa mano se movía con tanta destreza. La mezcla de dolor y placer se acentúo cuando un tercer dedo se abrió camino dentro de él. Entonces si intentó gritar, Sasuke dejó caer su peso sobre el rubio presionando el miembro de éste último entre sus cuerpos. Sin dejar de mover sus manos lo sintió tensarse aferrando las manos entre las cobijas. Sus gemidos habían cambiado un poco pero al fin estaba listo.
Sasuke se detuvo llevando ambas manos al rostro del rubio depositando un beso en su frente perlada de sudor. Retiró algunos cabellos de su rostro y besó sus labios lentamente mientras volvía a sujetar su cadera. Bajó un poco más tomando su miembro para dirigirlo hasta la entrada aún dilatada. Separó un poco más las piernas de Naruto acomodándose en el espacio entre ellas para tener un mejor acceso. Acarició sus nalgas casi estrujándolas y finalmente acercó la punta de su miembro, ejerciendo una suave presión que no tardó en cederle la entrada.
Naruto separó sus labios abriendo la boca para tomar tanto aire como pudiera, se aferró a las cobijas tratando de mantenerse en la misma posición mientras Sasuke se abría camino dentro de él. Ya no era solo incómodo o raro, ahora empezaba a ser doloroso. Ardía y quemaba mientras lo sentía introducirse lentamente. Cerró los ojos con fuerza negándose a gritar, aunque lo pensó por un momento, escuchar la voz de Sasuke aún más enronquecida jadeando, disfrutando lo que él no podía casi logró que volviera a gemir.
Cuando finalmente estuvo dentro, Naruto sintió que el calor en sus mejillas había llegado a un nuevo límite, comprendiendo la posición tan íntima que compartían. Era tan… excitante. Levantó sus temblorosos brazos hasta rodear el cuello de Sasuke. Está dentro, pensó jadeando cuando el Uchiha se deslizó hacia fuera para volver a hundirse en su cuerpo. Fue una sacudida un tanto violenta que solo aumentó el dolor pero ahora era Sasuke quien no dejaba de gruñir.
Naruto lo mantuvo cerca, compartiendo su calor mientras Sasuke volvía a salir para aumentar la fuerza de sus embestidas, imprimiendo un ritmo constante y certero. Cada vez más afuera para llegar más profundo. Mantuvo los brazos a los costados del rubio procurando no dejar todo su peso sobre él. Apretó los dientes ahogándose en la intensa sensación que unía sus cuerpos. Eran cálido y estrecho, sentía la presión sobre su miembro a cada embestida. Quería hundirse un poco más, marcar ese cuerpo tan perfecto, seguir escuchando su voz en esos gemidos cortos que lo volvían loco. Bastaba su voz gimiendo su nombre para hacerle perder el control pero esa nueva sensación, saber que ahora Naruto le pertenecía. Que jamás, nadie, podría tocarlo o siquiera mirarlo como él lo hacía ahora, era un pensamiento que estuvo a punto de llevarse lo último de su resistencia. Quería sentirlo más. Más, hasta que Naruto no pudiera pensar en nada, que no volviera a tener una sola duda.
Aferró sus caderas logrando una embestida un poco más profunda que casi le arrancó un grito al rubio. Naruto se llevó una mano a la boca tratando de contener su voz pero Sasuke había alcanzando un punto dentro de si que casi le hizo ver estrellas y volvió a repetirlo aumentando el ritmo de sus embestidas. Solo podía jadear su nombre moviendo las caderas para intentar que la sensación durara, llevándose todo pensamiento coherente cuando el moreno tomó su miembro, masturbándolo con la misma fuerza en que lo sentía hundirse en su cuerpo. Casi apostaría a que se había endurecido más dentro pero no podía hilvanar una sola idea.
– S-sa-suke… –gimió entreabriendo los ojos lo suficiente para que el moreno viera la oleada de emociones a través del azul, ahora, oscuro– ya… voy…
– Lo sé –se acercó a su oído casi ronroneando– yo…
El resto de la frase quedó cortada cuando sintió la humedad entre sus dedos. Naruto dejo escapar un gemido casi como un suspiro al llegar al clímax quebrando su voz cuando su entrada se contrajo, presionando el miembro de Sasuke quien logró un par de embestidas más antes de terminar en su interior, hundiendo el rostro en su cuello con un último gemido ronco llenando esa suave cavidad con su semen.
Naruto jadeo sintiendo la cálida esencia, respirando con pesadez mientras Sasuke acariciaba su cabello. Poco a poco la bruma que cubrió sus sentidos fue disipándose dejando una sensación placentera y relajante. Los brazos de Sasuke eran tan cálidos mientras lo cubría, era casi adormecedor. Sentía que el sueño llegaría en cualquier momento pero quería decir algo, aunque no sabía el qué. Se aferró a Sasuke tratando de mantenerse consciente pero era un asunto imposible si el moreno seguía murmurando contra su oído. Ni siquiera podía entender sus palabras, solo quería dormir.
– Sasuke…
– Está bien. Duerme –sonrió separándose un poco hasta dejar su cálido interior. Jadeo cuando su miembro dejo la estrechez salpicando un poco de su simiente y giró obligando a Naruto para cubrirlo con la sábana. Aferró su cuerpo permitiendo que el rubio se refugiaría en su pecho.
No esperó mucho antes de escuchar la respiración acompasada, que se permitió seguir con los ojos cerrados. No dormía, no podía cuando las sensaciones aún estaban frescas en cada centímetro de su piel. Acarició la piel de ese cuerpo desnudo sabiendo que era suyo. Naruto jamás se alejaría. No le permitiría un solo paso.
– Naruto –saboreo su nombre entrelazando sus piernas, enredando sus brazos, apretando sus cuerpos como si quisiera volverlos uno.
El rubio se removió inquieto pero Sasuke casi sonrió depositando un beso en sus labios, un sencillo roce y una caricia en la mejilla. Jugueteo con su cabello mirándolo dormir.
Ahora ya podía descansar. Sentía que al fin podría sin tener extraños sueños repletos de memorias perdidas. Con él a su lado, todo estaría bien. No necesitaba nada mientras pudiera tener a Naruto.
Y nada más le importaba.
Continuará…
N/A: . Waaaa, me siento un tanto abochornada. Esa última escena fue muy intensa. ¿Qué opinan? ¿Todo bien? ¿Le faltó, le sobró? Es lo malo de perderle la costumbre a estos temas, jajajjaja XD omitan ese comentario.
No sé ustedes, pero siento que estamos perdiendo a Sasuke -_- y ya empieza a preocuparme que arrastre a mi Naru en su locura…
Sé que tienen muchas dudas sobre el funcionamiento del genjutsu y agradezco aún más que me recuerden las reglas del chakra, así no se me pasan detalles XD jejjeje pero lo cierto es que no es una ilusión común, y hay una razón para ello, no se me olvida, pero no lo sabremos hasta el final cuando cada uno de los involucrados cuente su versión. Entonces, veremos cómo es que una técnica tan "sencilla" puede volverse tan complicada.
Por cierto, no diré que las estrellas no se alinearon porque milagros no hacen y ya saben que en épocas de fiesta todo es muy confuso ^^' Pero siendo positivos, aunque me salté la navidad, todavía es 25 y eso ya es algo jejejje.
Muchas gracias por sus comentarios, no saben la alegría que me da ver engordar al contador =P espero que sigan con ese apoyo. Ahora si es seguro que no podré actualizar antes que se acabe el año así que…
Mis mejores deseos para este año que termina, con paz, alegría, y muchos regalos. Que inicien un año nuevo con el pie correcto, con mucha energía y deseos sin realizar, para que siempre exista un motivo para levantarse cada día.
¡Aunque sea atrasado espero que se hayan pasado una feliz navidad y que este año nuevo sea un buen inicio!
¡Felices Fiestas!
Y no me olvido de lo reviews:
angel19: Me preocupa eso de tanto dolor para el final . jjeje, lo cierto es que si he pensado el final pero normalmente el desarrollo de la trama tiende a modificarlo un poquito, espero que no demasiado en este caso. Pero no te adelantaré nada, quiero creer que será diferente a lo esperado. Lo que si es un 'no' definitivo es la posible relación entre Madara y Naru, al menos en este fic, no. Se sale un poco de la idea y Madara ya tiene su propio objetivo único que nos dirá en cuanto "de la cara" ^^ Gracias por los reviews!
Kami Uchiha: El kyubi llegó para quedarse XD aunque en realidad siempre estuvo, y debo añadir que las leyes del chakra estarán un poco distorsionadas en esta "realidad" porque no es un genjutsu normal. Pero eso lo sabremos hasta el final =D Sobre utilizar otras técnicas, temo que solo básicas, ya Itachi nos explicó un poco sobre la limitación de chakra… Yo también espero que Sasuke no se olvide de sus palabras, sobre todo de este cap -_- Si el final es demasiado trágico va a parecer que estos dos están malditos o algo, no? Jejejje Solo prometo un final que nadie se espera, o al menos, de momento nadie le ha atinado ^-^ Gracias por el review. Besos!
XCony: Jejej, no te preocupes, hasta Naruto se niega a tener un gemelo . y concuerdo con tu idea, no es posible quitarle al kyubi, al menos no en una ilusión, sería como quitarle un brazo. Así que no te dejes confundir con este cap, kyubi nos engaña a todos ^-^ Y si da la impresión de que las cosas "aparecen", piénsalo de este modo: Sasuke y Naruto se niegan a "ver". Esperemos que Sasuke no se acuerde de lo maldito que es XD jejjej Besos y gracias por el comentario!
Besos!
Yui-chan
