Las represalias de malas decisiones
El problema había sido tan grande que esa unión tan fuerte, tan única y especial en tan solo segundos se vio derrumbada, olvidándose por completo 6 años de logros, de triunfos innumerables, de momentos y recuerdos llenos de alegría quedando todo completamente de lado, en el olvido ya que las chicas tras ese problema, tras esa pequeña broma que desde el punto de vista de Shikaco y Rippi había sido "inocente" había desencadenado sucesos que solamente dejarían secuelas de dolor, de sufrimiento y lo que era peor… decepción, teniendo las 9 la total certeza de que las cosas ya no habrían de ser iguales de ahora en adelante ya que en el transcurso se vieron afectados corazones, sentimientos, esas heridas tomarían un buen tiempo en sanar preguntándose "¿Cómo sería su convivencia de ahora en adelante?", "¿Podrían lidiar con esa tensión?", "¿Existiría alguna manera de poder arreglar las cosas de manera pacífica, sin la penosa necesidad de llegar a los golpes?". Bueno en este momento ninguna lo sabía en realidad. Solamente querían dejar pasar el trago amargo, que las cosas se enfriaran o esa era la idea que cada una tenía en sus pensamientos.
En la suite donde estaban hospedadas todas, se encontraban en una de las 3 habitaciones Mimorin y Ucchi, la primera sentada en la orilla de la cama con la cabeza mirando hacia arriba mientras tanto su aun "amiga" Ucchi se encontraba poniendo algodones con alcohol en la nariz de la contraria para evitar que su hemorragia siguiera fluyendo, pero eso no era lo preocupante, su puente de sus fosas nasales estaba fuera de su lugar rompiéndole la nariz prácticamente. El cabezazo seco que recibió de Emitsun le había causado esa fractura que debían revisar rápido, pero por desgracia no había un doctor cerca del hotel, como si fuera poco desconocían el lugar en el cual estaban por lo que sería complicado encontrar un consultorio médico o un hospital.
Emitsun no debió golpearte de esa forma…. Mimo – chan…. ¿Por qué no te defendiste? — Exclamo con clara tristeza al ver lo amoratada que se estaba poniendo la zona.
No lo vi venir…. ella tiene mucha fuerza… demasiada diría yo…. — Tomando las muñecas de Ucchi, Mimo hizo que se concentrara en sus ojos.
¿Mimo – chan? — Extrañada pronuncio su nombre denotándose su inquietud
Ucchi…. ¿Por qué estas ayudándome?, ¿Por qué estás aquí en vez de arreglar las cosas con Emitsun? Es tu novia, a fin de cuentas—
El dejo de tristeza en sus palabras era como puñales que se clavaban en el herido y lastimado corazon de Ucchi sintiendo culpa, impotencia porque si bien era cierto que era su pareja con esas acciones, con los acontecimientos ocurridos mientras estaban juntas le hicieron cuestionarse si en realidad la seguía queriendo, si la veía de la misma forma, pero la respuesta solamente se basaba en una sola palabra…. No, el sentimiento que sentía por Mimorin comenzó a crecer más y más cuando al fin se dio cuenta de lo que sentía por ella, irónicamente Mimorin se sentía de la misma forma, pero ella a diferencia de Ucchi se estaba cerrando, se estaba negando a sentirlo a dejarlo fluir porque en su mente la idea de traicionar a Pile con una de sus amigas le estaba carcomiendo el alma, ella aun quería salvar su relación con ella, pero luego venia el dilema de Soramaru que para variar ponía todo patas arriba haciendo un verdadero revoltijo en sus corazones llegando al punto de que hacer, de cómo ver las cosas, de pensar si lo que estaba pasando o estaban haciendo era lo "correcto".
Mimo – chan…. yo de verdad lamento haberte causado tantas molestias… perdóname…. — Su corazon se le partía al ver a Ucchi comenzando a derramar lágrimas con una expresión desconsolada en su rostro.
Ucchi….. — Con mucho cariño la abrazo con calidez acurrucándola en su pecho mientras sollozaba ella en sus brazos acariciando su cabello tiernamente dándole consuelo mientras se trata de mantener fuerte, aunque por dentro su mundo se le viniera abaja.
Mimo – chan… Mimo – chan…. perdóname… — Sus desgarradoras palabras la desarmaron totalmente tomando una decisión inevitable y de la cual ya no habría marcha atrás.
Tomando con sus manos los costados de su rostro hizo que le mirara con sus ojos llorosos y con angustia en su rostro mientras apoyaba su frente con la suya cerrando los ojos por un momento para después sin previo aviso besar sus labios, comenzando a forcejear Ucchi que aunque era algo que anhelaba su subconsciente le decía que no lo hiciera que solamente la lastimaría más, de paso a ella misma por dejarse llevar por un sentimiento que a pesar de darle felicidad la estaba destruyendo moral como emocionalmente escuchándose varias veces "No mimo – chan", "Detente"…. "Esto no está bien" hasta que finalmente se dejó llevar por aquel beso el cual ardía por el anhelo de sentir el calor, la calidez de la contraria. Sumidas en sus propios deseos Ucchi lentamente se sentó en el regazo de Mimorin dejando sus piernas a sus costados mientras iba guiándola hacia atrás para recostarla de espaldas en la cama. La primera tomaba y afianzaba sus caderas con delicadeza como si en sus manos se hallara una bella flora tan pura y hermosa la cual debía proteger a toda costa, sus labios suavemente recorrían los ajenos con sutileza comenzando una danza de lenguas entre beso y beso mientras Ucchi por otro lado con deseo acariciaba los cabellos de su acompañante mientras disfrutaba de sus besos como de sus caricias apegando sus cuerpos para que el calor que ambas despedían se volviera uno solo.
El intercambio de besos y caricias había sido tan intenso que hubo un momento en que el aire les falto por lo que tuvieron que separarse mientras se miraban acariciándose el rostro y caderas ajenos para en tan solo un instante Ucchi quitarse su blusa de su vestido para quedar en la pura falda y brasier verde limón con encajes florales dejando la perfección, la circunferencia tan simétrica de sus pechos a la vista de Mimo que estaba embelesada por la belleza de Ucchi que como un animal en celo dominante la jalo hacia ella para devorar literalmente su cuello con sus labios dejando algunas mordidas en su piel que llenaban de excitación a su presa, recorriendo sus hombros, su dorso y torso con sus manos llego a posar sus manos por encima de su ropa íntima que cubría sus pechos estimulando dicha zona con sus manos para hacerla gemir de placer, mientras se intensificaba la pasión, el deseo de ambas a cada instante.
Mimo – chan…. — Jadeando embriagándose de placer Ucchi llamaba el nombre de la chica que tan alegremente poseía su cuerpo con sus labios y sus manos.
El erotismo en los gemidos de Ucchi, excitaban tanto a Mimorin que le hacían olvidar el hecho de tener una nariz rota como todo lo demás era como si hubieran apagado un switch en ella concentrando únicamente en satisfacer la lascivia de su depravación erótica y perversa, que en tan solo un movimiento rápido le había despojado de su falda para contemplarla en su ropa interior de pies a cabeza admirando la belleza de la musa frente a ella, era la primera vez que la contemplaba casi a flor de piel y a decir verdad no encontraba cosa que pudiera compararse con la grandeza de su figura, deseaba más de Ucchi, más de su cuerpo, más de sus besos, más de ese sentimiento del cual ya no podrían huir, deseaba hacerse una con ella sin importar nada más. Incorporándose nuevamente le tomo la mano para entrelazar sus dedos con los suyos mirándose por unos segundos volvería a sonreír para contagiar de ese gesto su musa quien correspondió la sonrisa para nuevamente sentarse sobre sus piernas dejando que Mimorin hiciera lo que deseara sintiendo como su piel además se cuerpo yacían estremecidos con esos roses con sus dedos tan electrizantes escuchando su voz en su odio de manera tan hipnotizante y dominante que no podía simplemente responder a sus palabras.
Si esto es lo que llaman pecado o inferno…. estoy más que encantada de dejarme consumir en llamas de este deseo, de esta pasión, de este amor prohibido que a las 2 nos ha unido— Poesía y erotismo eran sus palabras a las cuales la contraria no podía resistir.
Mimo – chan…. tómame… por favor…. — Suplicando, casi implorando que lo hiciera, Mimorin no dejaría ir tal oportunidad, tenía un manjar en sus manos, lo justo era devorarlo y disfrutarlo completamente.
En medio del océano pacifico un avión que hacía la ruta aérea Tokyo – Ciudad de México venia una joven que vestía un lindo vestido de una sola pieza con mangas cortas con flores de múltiples colores estampadas con un sombrero de paja para el sol mirando por la ventana del avión hacia el mar con nostalgia en su mirada, no podía negar que estaba feliz por el hecho de poder tener una oportunidad con su amor platónico pero aun así, un miedo de ser rechazada la invadía ya que debía ser realista, ella no convivio tanto con Emitsun como las 8 chicas, se veían muy pocas veces y eso era porque debían que trabajar dándole voces a sus personajes Honoka y Tsubasa, no negaba el hecho de que sentía que la química que tenían ambas podía podría también existir entre ellas 2 pero ella difícilmente encontraba tiempo para poder compartirlo con Emitsun, su fama estaba creciendo como la espuma, era más que claro que envidia no era lo que sentía al pensar en eso. Más bien era admiración de querer llegar tan alto como ella, se había convertido en su mayor fuente para poder progresar como artista, en ese mundo tan difícil, lleno de tiburones y pirañas que al menor paso en falso te devorarían sin la menor piedad o contemplación tanto promotores como los mismos fans, pero nada de eso le importaba, es mas era una motivación más en su haber para poder llegar tan alto como ella.
Ya estoy a medio camino Emitsun…. —
Dijo para sí misma mientras seguía contemplando las nubes y el mar, acomodándose en su asiento para quedarse así por el resto del viaje tranquila, meditando que es lo que le diría cuando la tuviera frente a frente. Discretamente miro su reloj de su celular sin que las azafatas se dieran cuenta de que lo tenía prendido observando que faltaban 3 horas para que arribara al aeropuerto internacional de la ciudad de México, después tomaría un autobús que le llevara a Cancún, Quintana Roo.
En el lobby del hotel se encontraban Kussun y Nanjuo sentadas en uno de los sillones mientras una tenía su cabeza apoyada en el hombro de la otra mientras se tomaban de las manos mirando totalmente a la nada sin decirse nada hasta el momento, ninguna de las 2 había peleado ni participado directamente en la bronca, pero entonces ¿Por qué se sentían tan mal? quizás porque en el fondo hubieran querido que las cosas se arreglaran de una manera civilizada pero quedo en visto que el carácter impulsivo de algunas de las chicas no ayudo en nada, cada una en sus propios pensamientos ideaba un plan o una manera de poder arreglar esto, pero por más que le buscaban, por más que le daban vueltas no hallaban algo que pudiera ser de utilidad. Buscar culpables en realidad no serviría de nada, porque nadie lo era bueno al menos Shikaco si lo era ya que fue gracias a ella que se habían metido en este problema, pero también tenían la humildad de reconocer el que la hicieron enfadar haciendo llorar a su angelito, fue un error del cual sentían arrepentimiento, pero eso nada pie a que ella les disparase con dardos tranquilizantes exponiéndolas a su suerte a diferentes peligros, eso era lo único que no podían simplemente dejar pasar.
Cariño…. — La mayor de las 2 hablo primero después de un enorme lapso de silencio.
Dime... — De la forma más amorosa y tierna respondió.
¿Aquí termina todo? — Sus palabras tenían ese toque de nostalgia y tristeza que podría derrumbar a cualquiera
Kussun poco a poco volteo a ver a su novia tomando su mejilla con la mano libre dándole una sonrisa que esperaba que le diera consuelo mientras respondería su interrogante amena y tiernamente.
Mi amor…. Hemos convivido durante 6 largos años, hemos pasado por mucho…. ¿Tú crees realmente que una hermandad, una unión de tanto tiempo se pueda romper de la noche a la mañana? — Para ser menor que Nanjou sonaba totalmente madura sorprendiendo totalmente a la mayor.
La verdad no se…. Puedo confiar en Pile, Mimo, Ucchi y Sora se arreglen en su problema amoroso, pero Emitsun… es la única que me preocupa más que nadie — Soltó un suspiro pesado en pensar en cómo debía sentirse su amiga en ese momento.
Ella es la única que va a salir perdiendo… corrijo que salió perdiendo en esta situación, porque si Mimorin siente algo por Ucchi como Sora por Pile y viceversa ¿Ella cómo quedaría? — Pensaba atentamente en lo que había dicho sintiendo una sensación de pena por la susodicha.
Como el perro de las 2 tortas… con el rabo entre las patas…. — su novia bajaba la mirada apretando el agarre de su mano con la ajena.
Se sentía frustrada e impotente al darse cuenta de que Kussun había dicho una dolorosa verdad, las demás al fin y al cabo terminarían juntas disfrutando de su amor mutuo como ellas e incluso como Shikaco y Rippi pero ¿y Emitsun?, desde su punto de vista no era justo que sufriera lo que consideraba una traición en su propia cara por parte de las demás, no estaba molesta con ellas, ni resentidas, ella no era quien para juzgarlas por sentir algo que al final era inevitable, los mismos fans las juntaban en parejas cuando eran parte de μ's pero no pensaba ni creía que ella mereciera una puñalada tan dolorosa como esa, no de la forma en la cual sucedió, lo consideraba totalmente injusto para una chica que había dado mucho por Ucchi, que no le importo el hecho de que sacaran un video porno de ella que al final resulto ser más que falso, que a pesar de estar deprimida al ver que sus fans le habían dado la espalda por un tiempo ella siguió manteniéndose en pie y gracias a Ucchi y a todas que le apoyaron en todo momento. Una gran líder y más importante una gran amiga, una hermana no se merecía ese dolor.
No es justo que esté pasando esto… por culpa de Shikaco….. — Fruncía el ceño y chasqueaba los dientes molesta.
Nan – chan…. no ganaras nada con enfadarte ya… no tiene caso… lo hecho… hecho esta, solamente resta arreglar las cosas, el problema es ¿Cómo? — Soltaba un suspiro Kussun soltando la mano de su novia para tomarse los costados de la cabeza mientras sus codos estaban apoyados sobre sus rodillas.
Creo que lo único que podemos hacer es dejar que todo se calme… echarle mas gasolina al fuego solamente haría todo peor ¿No crees? —
Kussun miro rápidamente a su novia, entendiendo lo que quería decir por lo cual tranquilamente asintió mientras nuevamente se apoyaba de en su hombro abrazándose mutuamente mientras veían a las personas pasar en el lobby, solamente el tiempo tenía el poder para decidir qué sucedería con ellas 9, siendo su único juez como verdugo.
La tarde paso tranquilamente mientras todas estaban en diferentes lugares del hotel, pero Emitsun aún seguía en la playa mirando el atardecer con sus brazos abrazando sus rodillas contemplando a la gente pasar sin decir nada, sus ojos estaban hinchados de tanto llorar que ya sus lágrimas no salían pero su corazon estaba completamente hecho trizas, recordando todo detalladamente, le resultaba más que increíble que la situación hubiera llegado a ese extremo, muy en el fondo estaba totalmente arrepentida de haber golpeado y lastimado a Mimorin, mortificándose por ver con dolor como su ahora posiblemente ex – novia la miraba asustada, como si fuera una especie de monstruo o algo por el estilo. En su pecho abundaba un gran vacío el cual no se podía llenar con nada, vaya ni con comida como lo haría Honoka, estaba emocionalmente débil y decaída deseando que nada de eso hubiera pasado.
Porque todo tuvo que terminar de esta manera…. de verdad… Ucchi… Mimo – chan… lo siento…. — Apoyando su frente en sus antebrazos escondía su rostro entre sus piernas rodillas.
Recordando además todos aquellos momentos divertidos y hermosos que pasaron juntas, las presentaciones, los ensayos, los programas de radio, todo eso que le había dado las mejores sonrisas, los mejores momentos de su vida que no los cambiaría por nada del mundo, pero ahora ¿Qué le quedaba?, ¿Solamente eso?, ¿Recuerdos?, se negaba a aceptar tal cosa, pero las circunstancias por desgracia e impotencia le hacían ver lo contrario, comprendiendo que había actuado de mala manera, quería arreglarlo pero como hacerlo, era el detalle. Su cabeza le dolía que no podía pensar con claridad, tantas emociones le habían sobrecargado el cerebro que tan solo en ese momento quería cerrar los ojos y dormir, para despertar y que nada de lo que paso hubiera sido real, que todo hubiera sido un mal sueño o una pesadilla. Tirándose en la arena mientras cerraba los ojos tranquilamente en su interior pedio de todo corazon que todo fuera un mal sueño, pero por desgracia las cosas por ahora no cambiarían, al menos no entre ellas 9, porque para ella muy pronto llegaría alguien que haría todo lo posible por sanar sus heridas.
De verdad deseo que nada de esto hubiera pasado…. —
Poco a poco comenzó a quedarse dormida, mientras el sol se ponía hasta que se perdió en el horizonte y para ese entonces el vuelo de Megu Sakuragawa había arribado al aeropuerto de la Ciudad de México, tomando su equipaje para caminar hacia la salida buscando una terminal de autobuses la cual estaba a 300 mts de distancia, pidiendo su boleto y finalmente abordar el autobús que le llevaría a Cancún, estaba al menos a unas 14 horas de distancia, tomo asiento mirando nuevamente su celular viendo que eran las 10:00 pm, estando exhausta decido dormir la mayor parte del trayecto para recobrar fuerzas.
Continuara….
Nota del autor: Pues el siguiente capítulo será completamente MeguEmitsun jejejeje, con el toque de drama prometido jajaja, espero que el MimoUcchi les haya dejado un buen sabor de boca y lo poco de Jolks, bueno sin más que agregar por el momento me despido, buenas tardes
