Capítulo 10
Rick escuchó la risa musical de Kate y reparó en que no le había prestado suficiente atención nunca… se sintió avergonzado, tantos años venerándola y no había podido reconocer ese matiz tan de ella al reír… ¿o era que ella no había reído así nunca antes?
Eso era muy probable, y el hecho de ser el responsable de su felicidad, no solo lo hizo sentir bien, sino que le dio orgullo, después de todo, la felicidad era la meta de todo ser humano…
Kate advirtió su observación y se sonrojó un poco, todavía no se acostumbraba a esa clase de intimidad entre ambos…
Rick la tomó de la mano y tiró de ella hasta que se sentó sobre sus rodillas.
-¿Tienes frío?- le preguntó él cuando ella se acurrucó en sus brazos.
-No… ¿por qué?
-Porque llevas puesta mi camisa…- le dijo él acariciando su pierna al descuido.
-¿Te molesta? Fue lo primero que encontré, me gusta sentir tu perfume sobre mí y creí que te gustaría…
-Me encanta… pero me gustas más… sin nada…- le dijo y alzó las cejas.
-Bueno… tampoco puedo andar así, desnuda…
-Te juro que a mí no me molestaría…- le dijo él y ella sonrió.
-¿Ah, no?- le dijo y se mordió el labio.
Kate se incorporó y abrió los botones para darle acceso a su piel… Rick no se demoró nada en acariciar su pecho y la escuchó jadear apreciativamente…
Hundió su cara allí mismo y Kate entrelazó sus dedos en el cabello de él, guiando sus movimientos…
Rick deslizó la camisa hacia abajo y la acarició intensamente, reemplazando con sus manos sus labios cuando ascendió con ellos por el cuello hasta su boca…
Kate se acomodó bien para recibirlo y eligió interrumpir el beso para mirarlo a los ojos en el momento en que lo sintió parte suya…
-¿Por qué no hicimos esto antes?- le dijo ella y él sonrió.
-Lo estamos haciendo ahora…- contestó y ella soltó una carcajada.
-Tu risa es increíble… eres tan hermosa, Kate…
-Hazme el amor, Rick…- le rogó ella, sus ojos en los de él.
-Sí… sí… por supuesto…- el dijo él y comenzó a moverse impetuosamente.
Kate cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, mientras sentía una agradable sensación de excitación recorriéndola…
Él la tomó de la cintura y dirigió cada movimiento con experiencia, para llegar cada vez más profundo…
La sintió contraerse levemente y la tomó de la cara…
-Mírame…- le pidió, necesitaba ver sus ojos cuando alcanzara el máximo placer.
-Oh… Castle…- dijo con su mirada en la de él y Rick pudo observar que a pesar de todo, la vista se le nublaba…
Kate se desplomó en sus brazos una vez que el clímax le llegó a él, unos segundos más tarde…
Rick la besó tiernamente mientras se reponían y normalizaban su respiración…
Ella sonrió satisfecha y besó sus labios húmedamente…
-Parece que nos pasaremos el día así…
-¿Tienes una idea mejor?- le preguntó él y ella negó con la cabeza.
-No me quejo… solo me sorprendo de que no podamos quitarnos las manos de encima…- dijo y cerró los ojos cuando sintió la mano de él acariciando su cabello, observándola de cerca.
-Fue mucho tiempo de controlarse…- le dijo simplemente y ella se desconectó, sentándose en forma más confortable sobre sus piernas...
-Así es… y creí que demoraría más en decidirme…
-¿Ah, sí?- preguntó él en tono de broma.
-Pero luego empezamos con las cartas…
-Me da curiosidad pensar en que sí, yo escribí esa carta, pero el destino hizo que la recibieras…
-¿El destino o María, tu empleada?
-Es cierto… y no te preocupes, ya le aumenté el sueldo…- dijo él y se ganó un golpe cariñoso en la mejilla.
-El hecho fue que reconocer que tenía sentimientos por ti y luego leer todo lo que tú sentías, aceleró las cosas en mi cabeza… porque mi corazón estaba listo hacía rato…
-Y seguiremos escribiéndonos, ¿verdad? Sé que el contacto piel contra piel no se reemplaza con nada… pero me hace sentir increíble leer lo que tú escribes para mí… para que solo yo lo lea…
-Por supuesto que sí… seguiremos… y recuerda que me prometiste escribir sobre todo lo que sientes cuando estamos juntos…
-¿Quieres una carta erótica, detective Beckett?
-Pues…- dijo y se sonrojó- no hace falta que sea erótica… quiero que me cuentes lo que sentiste, sin reservas… total, esto es privado… nadie tiene por qué leerlo…
-¿Tú harás lo mismo?
-Por supuesto…
-A mí me parece que tú quieres que yo te describa nuestro encuentro como en una de mis novelas…
-Tengo que admitir que suena muy bien… pero no hace falta… quiero que lo cuentes en primera persona…
-Bien… de acuerdo… pero no me pidas que sea ahora…
-¿Por qué no?
-Porque ahora te tengo a ti… y eso no se negocia…
-Bueno… quizás esta noche…- dijo ella y se mordió el labio.
-Esta noche también te tendré a ti…
-¿Perdón? ¿Acaso planeas quedarte a dormir, Castle?
-No creí que hubiese dudas sobre eso, detective…
-Pues… no…
-¿Quieres que me vaya?
-Por lo único que querría que lo hicieras es para ir a escribir y como no lo harás…
-Ah… pero qué buena… entonces me permitirás pasar la noche aquí, abrazándote, protegiéndote, abrigándote solo porque sabes que no me sentaré a escribirte…
-Me muero de ganas de dormir contigo… pero ¿sabes qué me es lo que más quiero?
-Sí, ya sé… la carta…
-No… despertarme contigo… que tú seas lo primero que vea cuando abra los ojos…
-Pues… me quedaré a dormir entonces…
-Bien… pero tenemos que pensar en la cena… no hay demasiado que podamos comer aquí… ya almorzamos poco… y… estoy comenzando a tener hambre…
-¿Qué tal una merienda?
-Me parece bien…
-¿Pizza?
-¿Pizza en la merienda?
-¿Qué importa qué comamos?
-¿Y si salimos a tomar un rico café con pastelillos?- dijo ella sonriendo, fantaseando.
-Pero para eso hay que vestirse…
-Es cierto… pero luego volveremos… además… tengo ganas de caminar abrazada a ti, por la calle…
-Vamos entonces…- dijo él mirándola con ternura.
Cuando salieron a la calle y él la abrazó para caminar y ella sonrió con placidez. La tarde estaba un poco fresca y eso contribuyó a que estuviesen más pegados.
Disfrutaron de un café con pastelillos mientras observaban el atardecer y luego volvieron a la casa de Kate…
Miraron un rato las noticias, sin ganas de moverse demasiado, sumergidos uno en brazos del otro y luego prepararon la cena, disfrutando de una copa de vino, cómplices, aunque sorpresivamente seguían vestidos…
-¿De verdad quieres que me quede esta noche?
-¿Por qué lo dudas?- dijo ella dejando lo que hacía para mirarlo y luego tomar un sorbo de su copa.
-No lo sé… no quiero invadirte… esto… lo nuestro recién está comenzando… me quedé todo el día y…
-¿Te sientes incómodo?
-No… por supuesto que no… yo me mudaría aquí contigo, pero como te dije, no quiero invadirte…
-Pues…- dijo ella y sonrió, acercándose a él, mirándolo seductora- yo quiero que me invadas… todo el tiempo…
-Con gusto lo haré, entonces…- le dijo él y la tomó en sus brazos.
-Bueno, pero apuremos la cena…
-¿Por qué? ¿Tienes hambre?- le preguntó él algo sorprendido.
-Quiero irme a la cama contigo… lo más pronto posible…- le dijo ella y se puso en puntas de pie para besar sus labios…
Bueno, parece que esto va en serio y estos dos intentan recuperar el tiempo perdido... cuando logren separarse, vendrán las cartas... nos vemos en el próximo!
