Inicia el Viaje y las ¿vacaciones?

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Las calles estaban desiertas, alumbradas solo por postes de luz, solo dos personas en todo los alrededores, transitaban por una de ellas.

-Ryoga ¿Te sucede algo? –sus ojos mostraban preocupación, y no era para menos, desde que se había anunciado la dichosa proposición, y los detalles de esta, su novio había permanecido serio, hacia unos minutos que se habían despedido de sus amigos, y durante todo ese tiempo había permanecido igual.

-Eh…-sacado de sus pensamientos dirigió su atención a su novia- sucede que lo que dijo Happosai me ha hecho recordar algo –su tono era tranquilo.

-¿Qué cosa?- preguntó interesada.

-Veras, ¿recuerdas la navidad de hace cuatro años?

-Y como olvidarla, hizo frío como nunca había hecho –recordó las horas que pasó envuelta en mas de tres mantas, y a causa de eso no había podido abrir su restaurante.

-Exacto, la causa de ese frío fue por que una pequeña niña había llegado a Nerima-colocó las manos en sus bolsillos- y había sido seguida por un monstruo de las nieves, que a causa de su sobreprotección casi congela la ciudad-suspiró al recordar.

- Me estas diciendo que esa niña era la mujer de las nieves–le miró con dejes de asombro por el relato y por la interpretación que había hecho.

-Pues podría asegurar que sí, sin embargo, hay algo que me hace dudar –meditó- antes de irse la pequeña dijo que había salido sin permiso de su montaña y que debía regresar, después de eso se despidió afectuosamente de mi –se sonrojó al recordar a aquella bella mujer, algo que no paso desapercibido por Ukyo.

-¿Y por que el sonrojo? –preguntó arqueando una de sus cejas con dejes de celos.

-Eh no por nada, el caso es que –continúo enfocándose en el asunto- siempre me pregunte ¿Quién o que era a lo que tenia que pedir permiso? -dirigió su vista hacia el cielo.

-Pues si es raro…-logró decir.

-Además –dirigió su vista hacia su novia- la niña tenia una apariencia humana, la mujer de las nieves según la leyenda no la tiene –pasó el brazo por los hombros de la chica abrazándola, ella en el acto colocó su mano derecha en la espalda del chico y recargó ligeramente la cabeza en su hombro.

-Tal vez como dije no tiene nada que ver con esa leyenda, y solo ha sido un incidente malinterpretado –dijo con tranquilidad.

-No lo creo…-terminó por decir Ryoga.

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Después de la cena, había decidido subir a su habitación, tenía que empacar, y pensar que creía que iba a tener unas vacaciones tranquilas -suspiró- aunque había escuchado buenos comentarios del Hotel que visitarían, y pues el hecho de poder esquiar no le era tan indiferente, sin embargo, ese detalle del espíritu, si que la dejaba helada de miedo.

Tomó la maleta que cuidadosamente había guardado en su armario y la colocó sobre su cama, seguidamente regreso a su armario y cogió la ropa de frío que creyó conveniente llevar, justo empezaba a doblarla e introducirla en la maleta cuando tocaron a su puerta.

-Pase –contestó, seguramente era Nabiki para informar la hora en que se irían, sin embargo al escuchar que la puerta se abría dirigió su vista al sitio, no encontrando a su querida hermana, sino más bien a su aborrecido prometido –Que quieres –dijo con molestia.

-Bue...no… yo…-intentó hablar mientras miraba cualquier punto de la habitación menos a su prometida- quería…

Akane vio como en las manos de su prometido este sostenía un suéter rojo.

-¿Tú querías? –preguntó intolerándose.

-Saber si podías ayudarme con esto –le mostró la prenda que segundos antes ya hubiera visto- sucede que tuve un accidente y se ha descocido un poco, quisiera llevármelo y…

-Tú madre podría hacerlo –tras esto nuevamente se dispuso a tomar otra prenda para introducirla a la maleta.

-Mi madre esta ocupada haciendo su equipaje y el de mi padre –dijo apresurado, justificando el no haberle pedido ayuda a su madre.

-¿Y yo estoy sentada sin hacer nada? –paró en seco y con prenda en mano le miró molesta.

-Claro que no, pero no pensé en nadie más –dijo aparentando timidez- podrías tu por favor…ayudarme –suplicó.

Ante este comentario Akane le miró, entrecerró los ojos escudriñando la cara del chico, no era común que él suplicara y se comportara tan…¿sumiso? La sola palabra le daba escalofríos, que se traía en manos ahora-arqueó una de sus finas cejas- aunque parecía sincero, tal vez si necesitaba ayuda, en todo caso, no podía ser tan mala como para no ayudarle en eso.

-De acuerdo –contestó resignada mientras se acercaba para tomar la prenda y al darse la espalda para buscar los hilos, una sonrisa de triunfo se situó en el rostro de Ranma.

-Pero esto no cambia nada lo molesta que estoy contigo –completó Akane, tomando la cajita de los hilos, mientas miraba a un Ranma que había desviado la mirada con molestia- vamos pasa, no voy a tardar –le invitó mientras se sentaba en su cama y veía como el chico cerraba la puerta tras de sí y tomaba asiento en la silla frente a su escritorio.

Tomo un pedazo de hilo rojo y lo ensartó en la delgada aguja, ubicó la parte descocida y tras darle la vuelta al suéter para que este quedara al revés, encajó la aguja iniciando su labor con habilidad y destreza, al estar sola fuera de casa, había aprendido un par de cosas, y esa era una de ellas.

Ranma se había limitado a verla, en verdad había mejorado en la costura, era un aspecto que no conocía de su prometida, en que otras cosas habría mejorado, se preguntó, era obvio que ella ya no era la misma adolescente que conoció a los dieciséis, ni el tampoco, tal vez era eso lo que complicaba más las cosas y sin percatarse del momento, notó como su prometida le llamaba.

-Listo Ranma –le mostró la sección perfectamente cocida que reparaba el daño anterior de la prenda.

-Gracias –sonrió Ranma tomando el suéter mientras se ponía de pie.

-De nada –dijo seria- ahora buenas noches –cortó cualquier intento por entablar una nueva conversación por parte del chico.

Quien con tristeza más no vencido se dirigió a la puerta y antes de salir se giró nuevamente observando como su prometida había vuelto a su acción de ordenar su ropa dentro de la maleta.

-Akane, lo siento –soltó de repente Ranma, haciendo que la chica le mirase.

-No importa –respondió seca.

El joven suspiró frustrado y apretando entre sus manos el suéter prosiguió- No, si importa, lamento haberte dicho todas esas cosas, lamento no haberte aclarado el incidente del tren y lamento…

-Déjalo así Ranma-No lo dejó terminar, no soportaría que dijese que también lamentaba el haberla besado, confirmándole que su avance había sido solo un reto o un juego –ya es tarde, y quiero terminar de ordenar mi equipaje, deberías hacer lo mismo –volvió su vista hacia la maleta.

-Esta bien –apretó con fuerza sus puños- solo quiero decirte que a mí si me importa –tras esto salió a prisa de la habitación de su prometida, molesto consigo mismo, por no haber avanzado ni siquiera un poco en su propósito, miró el suéter en sus manos, esa prenda había sido solo un pretexto para hablar con ella y disculparse, y lo hizo, pero ella simplemente solo le mostró indiferencia, pero el cambiaría eso, ¡Ranma Saotome jamás se rinde!, y con este pensamiento determinante se introdujo en su habitación para hacer sus maletas.

Tras la salida de su prometido, una lágrima había resbalado por la mejilla de Akane, ¿Qué le importaba? Aclarar que había sido solo un juego aquel beso, pensó con nostalgia, lo más seguro, se respondió a si misma, pero no le daría el gusto de verla triste por él, disfrutaría estas vacaciones, y trataría de alejarse de él lo más posible, con este pensamiento limpió con brusquedad las traicioneras lágrimas y continúo haciendo su equipaje.

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Ya había preparado sus maletas, y es que simplemente no había sacado mucho en su reciente llegada, por lo que llevaba un par de horas sentada frente a su escritorio haciendo cuentas, más que nada un balance de su capital, tras sacar la última suma, colocó el lápiz sobre la mesa y se recargó en el respaldo de la silla masajeando su cuello, sonrió complacida, sus ingresos eran bastante sustanciales, tan pronto como tuviera unas verdaderas vacaciones, se financiaría un viaje a algún lejano lugar en donde pudiera descansar, y quien sabe, vivir ciertas experiencias que se ha estado negando por la vida laboral que llevaba, su pensamiento estaba en eso cuando su celular vibro, tras ver la pantalla sonrió.

-Buenas noches Edward –colocó su mano izquierda sobre el escritorio tamborileando sus dedos.

-Buenas noches Nabiki –respondió el aludido del otro lado de la línea- te hablo para decirte que mañana paso a recorte a ti y a tu familia a las nueve de la mañana, se que habíamos acordado que iba a ser mucho más tarde, pero necesito que el trabajo se inicie lo más pronto posible, ya sabes ordenes de mi superior –bromeó.

-De acuerdo- respondió Nabiki- ahora les aviso, ¿es todo?

-En lo referente a lo laboral, si, aunque hay algo, me avisó el Licenciado Arizawa que has contratado a los cuatro cocineros que te comenté necesitaba

-Si, lo he hecho, son conocidos de años y puedo estar segura de que harán un magnifico trabajo –su voz era segura como siempre- además Arizawa se comunicó conmigo para que yo lo hiciera a nombre de él.

-De acuerdo–sonrió- ahora dejando de lado eso, ¿que tal has estado tú? –preguntó con simpleza más denotando interés.

-Bien –fue su hueca respuesta mientras tomaba el lápiz con la mano puesta en el escritorio y lo empezaba a tambalear entre sus dedos.

-Me alegra –dijo animado, su indiferencia no le causaba ninguna molestia, estaba seguro que eso cambiaría pronto- bien te dejo, imagino no tienes muchos deseos de hablar, es tarde, ya charlaremos mañana.

-Ciertamente, estoy cansada –corrigió sus expresiones anteriores- así que tienes razón, hablamos mañana, hasta luego Edward.

-Hasta pronto Nabiki –finalizó la frase el joven y después de esto corto la comunicación.

Pausadamente colocó el celular sobre el escritorio y tras dar un suspiró, que fue un poco alarmante para ella, se puso de pie, ese suspiro no significaba nada más que cansancio y lejos estaba de tener relación con su cliente, se repitió mentalmente –Será mejor que avise a la familia – expresó sacando el anterior tema con rapidez de su mente y sin más salió de la habitación y avisó a cada miembro de su extensa familia, después regreso a su habitación y se colocó la pijama para dormir, de repente Edward se le vino a la mente nuevamente, por lo que talló sus ojos, estaba decidida no pensaría mas en ese asunto de los sentimientos, eso no era para ella.

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16 de Diciembre 8:00 AM

-Akane apresúrate –gritó Nabiki pasando por la habitación de su pequeña hermana, para dirigirse al comedor, todos ya se encontraban en la planta baja desayunando, hasta Ranma.

-Ya estoy lista –salió sonriente la menor de las Tendo, cargada con su maleta y una mochila de mezclilla colgada en su brazo derecho, y a paso rápido se dirigió escaleras abajo dejando la maleta y la mochila en el pasillo, para después continuar su camino hacia el comedor, tomó asiento junto a Ranma, Kasumi le dio su porción e inició a comer como todos con tranquilidad, bueno todos menos Ranma y Genma, ya que esas eran de las pocas cosas que no habían cambiado en el joven.

A las 8:45 hicieron acto de aparición Ukyo, Ryoga, Shampoo y Mousse, la familia Tendo-Saotome, estaba terminando de desayunar, de hecho, en ese momento recogían los platos Kasumi y Nodoka.

-Yo les ayudo –se acomidió Akane poniéndose de pie y desapareció de la vista de su prometido al caminar tras Kasumi y Nodoka hacia la cocina.

Los demás permanecieron en el comedor.

-¿Creen que el maestro Happosai haya tomado bien el hecho de que no podía ir? –preguntó Ukyo.

-Pues no lo sé –meditó Soun, Genma se limitó a comer una galleta.

-Yo no le he visto desde la cena de anoche –mencionó sin mucho interés Ranma.

-Supongo que si entendió –finalizó Nabiki aquella conversación, mientras checaba su celular, y sin ningún otro tema las dos parejas recién llegadas se habían puesto a platicar animadamente entre sí, Soun y Genma tras lanzarse miradas de complicidad, habían salido al jardín algo sospechosos, y finalmente Ranma, olvidando el tema del viejo pervertido, pensaba en cual sería su siguiente movimiento con su prometida, así transcurrieron 15 minutos, y a las nueve en punto, se escuchó el claxon de un vehículo.

-Ha llegado –se puso de pie Nabiki- apresúrense que tenemos que acomodar el equipaje- salió de la estancia, tomo sus maletas y salió hacia la calle para toparse con el conductor, y con discreción buscó a su cliente sin encontrarlo.

-El señor Sullivan me ha pedido que lo disculpe, pues no pudo venir personalmente, ya que tuvo que partir antes al hotel, allá les esperará –terminó su discurso.

-De acuerdo- dijo Nabiki falsamente indiferente.

El conductor tomo las maletas de ella y de cada uno de los pasajeros que iban saliendo las acomodó ordenadamente en la parte trasera, mientras ellos tomaban sitio dentro del minibús.

En la primera hilera de asientos se acomodó Nabiki al lado de la ventanilla, seguida de esta Kasumi, y al lado de ella Tofú quien hacía minutos había llegado, pues muy temprano había salido directo a su consultorio para dejar un anuncio de que salía de vacaciones, después de este, se encontraba sentado cómodamente Soun, en la segunda hilera estaba Nodoka, Genma, Shampoo y Mousse, en la tercera estaban Ukyo y Ryoga y al final en la cuarta hilera de asientos corridos, estaba Ranma, sentado en la orilla y la ultima que apenas subía al carro era Akane, pues tras haberse mojado accidentalmente en la cocina, perdió tiempo colocándose otro suéter, subió ayudada por el chofer y al ver como Ukyo se había apropiado de todo el asiento destinado para cuatro personas, se siguió con disgusto sentándose hasta al final, junto a Ranma, quien le dio el pase para que ella quedara en la ventanilla, pues sabía que ese lugar era el que le gustaba a su prometida.

Al cerciorarse el chofer de que todos estaban en su sitio, arrancó el motor y dio inicio al viaje, en completo silencio, al igual que los pasajeros, Shampoo se recargó en Mousse quien le abrazó y Ukyo y Ryoga iban en la misma posición.

Tras unos minutos de recorrido y de pensarlo mucho Ranma se decidió y se recorrió para quedar junto a su prometida, colocando una pequeña mochila en la orilla en la que antes estuviera para justificar la acción.

Akane vio de reojo a su prometido, más no se inmutó, al menos no aparentemente, Ranma sonrió ligeramente y de la pequeña mochila sacó una prenda que hizo en el acto que Akane le mirase.

-Es muy cómoda y calientita –comento Ranma a manera de halago al tener la atención de su prometida, mientras se colocaba la bufanda que le regalara en la segunda Navidad que pasaron juntos, aquel regalo que guardaba como si fuese su mayor tesoro.

A punto estaba de que una sonrisa se le escapase, más sin embargo la supo controlar –Me alegra- y después desvió su vista a la ventanilla.

-Oye Akanevolvió a intentar.

-¿Qué? –dijo la chica sin mirarle.

-Ese suéter te queda lindo –dijo no sabiendo que decir.

La joven volteo por segundos a verlo –Gracias- dijo secamente para volver su vista a las casas que pasaban en su recorrido.

Ranma suspiró –solo quería entablar una conversación –se escapó de su boca.

-Pues no te molestes, yo no quiero conversar contigo –dijo molesta Akane sin mirarle.

Ranma molesto maldijo por lo bajo, sin embargo al mirar al frente vio a Ukyo quien en ese momento había volteado y pudo leer en sus labios un "No te rindas" a lo que él simplemente asintió, no se rendiría, esas palabras simplemente no existían en su vocabulario.

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Notas:

¡Hola! He aquí otra entrega más, le calculo me quedan pocos capítulos, les confió a ustedes, que jamás pensé que esta historia se fuera a alargar tanto, pero el caso es que no quise hacer un trabajo al ahí se va, si no detallarlo y hacerlo lo más correcto posible, espero este dando en el punto.

Agradezco a las personas que desde un principio me han seguido y a las que a estas alturas me empiezan a seguir, muchas gracias y también a quienes se mantienen en el anonimato, que espero se sigan leyendo esto para que sepan que también se aprecia el clic que dan y por su puesto, su lectura.

Y gustosamente aprovecho y contestó sus comentarios:

JAckesuA: Vaya chica con ese comentario se me vino algo en mente, no se si sea común en ti desvelarte, pero en mi sí, creo que si es el caso, somos damas de la noche ja ja ja ja, y bueno no se tú, pero la noche a mi me cae mejor, en cuanto a hablar de las nulas interrupciones, espero hayas disfrutado los anteriores dos capítulos y que disfrutes este, y por sobre todo, que hayas recuperado esas preciadas horas de sueño.

viry chan: Hola chica, me alegra que te hayas tomado la molestia de leerme, y bueno eso de que te sacaras de onda pues me dejó pensando y se me vino algo a la mente, no se si sea lo correcto, y es que tal vez por aquello de que en los anteriores capítulos me enfoque más las relaciones de pareja y temas mas normales entre los romances que quiero sacar adelante, fue por lo que en este octavo capitulo, te me descontrolaras, al meter el tema de la leyenda y los rollos anormales que peculiarmente le llegan a estos personajes, por lo que puedo decir que esta leyenda, fue la causante de que yo iniciara con este fic, claro está el aclarar a mi modo la relación de la parejita, más que nada eso, así que no se si esa sacada de onda sea buena o mala, espero sea lo primero, y que sirva para que el fic no se vuelva aburrido.

Además claro del comportamiento de Nabiki, que tras la seriedad que había manejado capítulos atrás, la dibujo como la chica de 17, pero es que bueno soy partidaria de que actuamos según la situación, tenemos que forjarnos una imagen que nos permita sobresalir, más en el trabajo, pero al llegar a casa, nos mostramos tal cuales somos, no hablo de hipocresía, para quien lo piense, es algo más allá de eso, y bueno esto le pasó a Nabiki, no se si me explico o les enrollé mas.

yumiiitahh: Bueno no sabría como contestar tu pregunta, pero si puedo decirte que me alegró que hayas notado la historia finalmente, y te agradezco el tiempo que has invertido en leerla, y bueno lo de la conquista, pues conociendo a Akane, se sabe cuan difícil puede ser, lo que si es que Ranma se tendrá que esmerar mucho, ha metido en varias ocasiones las cuatro, así que veremos que pasa al final.

Y artic-monk, pues contigo hago otra confesión, hace poco que inicie a tratar de conseguir la serie, y al llegar a ese capitulo y verlo de nuevo, se me vino esta historia a la mente, solo que sacando otras conclusiones al buscar sobre el tema y leer la leyenda, complementando con la interpretación que hice entre diálogos del capitulo de la serie, pero bueno en los siguientes capítulos lo verás, además de que la reflexión que hace Ryoga en este capitulo no está tan disparatada.

¡Gracias a todas!

Les mando muchos saludos chicas.

Aredna-R