DOLOROSAS CONFESIONES

Cuando ambos despertaron más tarde, Harry se sonrojó intensamente con el recuerdo de las actividades nocturnas aun fresco en su memoria. No se arrepentía de nada, y estaba orgulloso de ser atractivo y complaciente para su compañero y amante y sus emociones se reflejaron en su rostro claramente. Draco también estaba muy contento, más que complacido y más que dispuesto a ser paciente si el joven continuaba comportándose así. De hecho, había esperado un largo proceso de adaptación, pero al parecer, no había tenido en cuenta un factor muy importante. Harry era veela parcialmente, y como tal, sentía la necesidad de seducirle y cortejarle previamente a su unión completa, algo que debía ocurrir poco después de su 17º cumpleaños, si el joven se atenía a los patrones habituales. Y en ese despliegue de seducción, todo su ser estaba de acuerdo, tan solo quizás que como lobo, le resultó más fácil dar rienda suelta a sus instintos.

Harry se removió, nervioso, y recordó el único escollo que quedaba entre ellos... Las palabras de Narcisa pesaban como losas sobre su ánimo y Harry se sintió avergonzado, bajó los ojos, y por un momento, pensó en callarse. Pero su sentido común le dijo que mientras más tiempo pasase, peor sería para él y para Draco. Se armó de valor, y aun desnudo, se sentó lentamente junto al vampiro, que aun estaba recostado junto a él en el pequeño lecho, deslizando sus manos suavemente por su espalda. Su rostro repentinamente serio inquietó a Draco y este se apoyó sobre un codo para verle mejor. Harry se abrazó las rodillas, nervioso y le miró con ojos tristes, alarmando aun mas al vampiro, que se sentó a su lado, pasándole un brazo por los hombros con preocupación.

-¿Ocurre algo Cachorro?

El moreno empezó a denegar con la cabeza, peros e detuvo y acabó afirmando en silencio, los ojos fijos en sus propios pies. Con angustia el joven vampiro susurró, retirando lentamente el alborotado y negro cabello de su cara con la mano libre:

-¿Te he…molestado? ¿Acaso…

El joven denegó en silencio, apretando aun más las piernas contra el pecho, y suspiró con dolor, un nudo atenazándole la garganta. Sus ojos se humedecieron y murmuró, la voz llena de pesar y dolor:

-Perdóname Draco, por favor, perdóname…

El joven, desconcertado, sintiendo un fugaz ramalazo de celos – inmediatamente acallado - le volvió a acariciar e iba a preguntar de nuevo, cuando el muchacho volvió a hablar con voz ahogada y ausente, mirando tercamente a un punto frente a él, mas allá de la cama.

Estaba acostumbrado a…recibir palizas, no importaba el motivo, y aquello empezó como siempre y no parecía nada fuera de lo normal. Estaba en el establo y me azotó con el látigo hasta que se cansó, más brutalmente que otras veces quizás. Las señales de mi espalda eran de esa última paliza.

Draco apretó los puños, temblando de ira y rabia, conteniendo la furia que hacia alargarse sus uñas en garras más afiladas que cuchillas de acero, mientras la voz proseguía con el mismo tono monótono e indiferente, perforándole el alma, palabra a palabra:

-Me pateó, pero eso tampoco era nuevo y me dejé caer al suelo. Sabía que si luchaba, si me resistía, se ensañaría aun más conmigo y me deje ir. Entonces se inclinó sobre mí, y pensé que iba a pegarme de nuevo, pero no lo hizo. Me ató las manos a un poste y …me arrancó el pantalón…

Draco estaba rígido, horrorizado y rabioso al tiempo, luchando consigo mismo para no caer en un ataque de furia vampírica. Harry dejó rodar las lágrimas que llevaba conteniendo largo rato, incapaz de retenerlas más y sollozó por un instante, antes de terminar su relato, su llanto sacando a Draco parcialmente de su furia, volcándose en su afecto y dolor por el joven muchacho.

-Se tumbó sobre mí y….

Harry se estremeció violentamente y su cara se llenó de asco y repugnancia. Su voz se hizo un susurro, mientras más lágrimas rodaban por sus mejillas.

-Solo recuerdo su aliento en mi nuca, un dolor desgarrante y agudo…y después nada…Cuando desperté, estaba aun sobre mí, aplastándome e inconsciente. Me dolía todo, y especialmente ahí…me lo quite de encima como pude…

Harry sollozó de nuevo, y su voz se hizo casi inaudible, al menos para un humano normal, llena de dolor y sufrimiento:

-¡Tenía que haber luchado antes! No imaginé nunca que quisiera hacerme eso…

Llorando abiertamente, el moreno suplicó, volviendo a mirarle con ojos derrotados y desolados:

-¡Perdóname, por favor! ¡Perdóname por no haber sabido guardarme para ti!

El vampiro le abrazó, consolándole, arrinconando su furia y su rabia para otro momento, murmurando una y otra vez con tono dulce:

-Shh…Está bien, Harry, está bien…

Le acarició suavemente en la espalda y susurró tratando de calmarle:

-No creo que consiguiera…

Temblando entre sus brazos, el moreno vaciló, sus ojos verdes expresando sus temores.

-No lo sé Draco, pero da igual. Me tocó como nadie debía tocarme, solo tú, y sentí su…

Las arcadas le acometieron y el moreno se inclinó para vomitar violentamente en el suelo junto a la cama. Pálido, sudoroso, se limpió la bilis de la boca con el dorso de la mano y murmuró:

-Me sentí…enfermo y sucio. Durante días, cada vez que recordaba lo ocurrido, vomitaba…

Draco le acarició de nuevo y le hizo mirarle a los ojos, sonriendo con dulzura. Su voz surgió suave y llena de cariño, aterciopelada y envolvente.

-No creo que lograra nada, Cachorro, por lo que cuentas, sufriste un estallido de magia. Y aunque así fuera, no me importa. No es culpa tuya Harry, y que me lo hayas contado te hace más hermoso y digno a mis ojos, te lo juro.

Draco le besó en la frente, y susurró vehementemente, con tono cargado de afecto:

-Te prohíbo que vuelvas a culparte o a preocuparte por ello, Cachorro, está claro?

Limpiando sus lágrimas y recuperando sus ropas, el vampiro le hizo vestirse, tras besarle en los labios suavemente, y ambos se encaminaron a buscar el desayuno. Bajaron de la torre y como aun era temprano, Draco le condujo hacia unas habitaciones desconocidas, pero cercanas a las suyas. Por el olor de la antesala, una especie de saloncito, Harry dedujo que eran las de sus padres, aunque el olor de Hades era muy intenso también, cosa que le sorprendió.

Draco tocó a una de las puertas y una voz de tenor le invitó a pasar. Harry le siguió y se encontró en un enorme dormitorio, presidido por un lecho de dimensiones descomunales, y donde unas figuras se agitaban bajo las sabanas doradas, cubiertas de pieles blancas.

Incorporándose, su madre le recibió con una sonrisa, aunque enarcó una ceja al ver a Harry detrás de él, sonrojado y azorado. Junto a la rubia vampiresa, cubierta tan solo por la sabana apretada contra su pecho, descansaba Hades y a su otro lado, Lucius su esposo, deslizando su mano en su cintura, ambos desnudos – al menos, lo que era visible de ellos – y todos con aire satisfecho, aunque sorprendidos de verle a tan temprana hora.

-Buenos días a todos.

Draco se sentó en los pies de la enorme cama, ignorando el rubor de su pareja y el moreno murmuró casi inaudiblemente su propio saludo.

-Buenos días a vosotros también, jovencitos.

Contestó Narcisa. Hades observó los ojos de Draco, y vio en ellos, furia, rabia y deseo. Olfateó curioso, y percibió un rastro de semen que le sorprendió. Sus ojos negros evaluaron al moreno, tratando de disentir lo ocurrido, y se giró hacia Lucius y Narcisa con una media sonrisa:

-Creo que tienes razón Cissy, estos dos han progresado inesperadamente rápido…

El rubor de Harry se acentúo, confirmando sus suposiciones, y Narcisa sonrió abiertamente.

-Me alegro mucho, Draco, pero te dije…

El rubio la interrumpió y musitó:

-Si madre lo sé. Aun estoy siendo…paciente, pero la espera resulta más…

Draco vaciló en busca de palabras y Lucius intervino, sorprendiéndoles a todos, alzando una ceja con aire crítico.

-¿placentera, estimulante, interesante?

Tirando del moreno para atraerle a su lado y haciéndole sentarse apretado junto a él, el vampiro le besó en los labios con suavidad y murmuró con ojos brillantes como espejos:

-Todo eso y mucho más, te lo aseguro…

Se giró hacia sus padres y su Sire, revolviendo el cabello rizado con afecto y preguntó:

-¿Podemos desayunar con vosotros? Quiero que Harry os conozca mejor, y pensé que era buena idea…

Su padre sonrió y cogiendo su varita, conjuró batas sobre los tres, y los adultos se retiraron al baño. Cuando estuvieron solos, Harry preguntó en un murmullo.

-¿Tus padres y Hades…son amantes?

El rubio asintió, y le besó la nariz, apretándole entre sus brazos.

-Es algo muy poco habitual, pero ocurre en ocasiones que un vampiro no tiene un solo compañero. A veces resulta que sus parejas son gemelos o mellizos, pero este caso es diferente. Mis padres estaban casados antes de ser convertidos, y siguieron siendo pareja, eso sí es bastante normal. Lo raro hubiese sido lo contrario. Pero al pasar el tiempo, se dieron cuenta de que algo fallaba… no es que no se amasen el uno al otro, pero añoraban algo más. Y ese algo era Hades. Hades es el más viejo de todos nosotros, y creyó que ya nunca encontraría a su compañero, después de tantos siglos buscando y esperando en vano. A veces sucede que los caminos de ambos nunca se cruzan, o que el otro muere sin haber alcanzado la edad adulta. Sin embargo, empezó a sentirse atraído por mis padres, por ambos, y eso le confundió aun más. Tardaron casi veinte años en aclarar las cosas…Pero ahora son muy felices los tres.

Harry meditó un poco, y susurró preocupado, frunciendo el ceño:

-¿Tu también querrás otro compañero mas, Draco?

Con una risa suave, y cogiéndole las mejillas en las manos, el vampiro denegó y le besó suavemente en los labios, murmurando:

-No Harry, no anhelo nada más en este mundo…

Completamente feliz, el moreno devolvió el beso aunque se separó de él rápidamente al oír un severo carraspeo. Lucius les miraba desde la puerta del baño, con una ceja alzada, y detrás de él se asomaban las cabezas de sus dos amantes. Con un tono ciertamente educado, aunque ligeramente irónico, el vampiro murmuró:

-Podemos darnos un baño o algo antes del desayuno…

Narcisa se rió entre dientes y Hades murmuró algo al oído del hombre, cuyos ojos se dilataron ligeramente, y se giró para dar un suave beso a los labios del impresionante líder del clan. Después de eso, desayunaron tranquilamente en las habitaciones, y Draco decidió que acompañaría a Harry durante el resto del día. Su excusa era controlar sus reacciones, ya que no tomaba matalobos, aunque la razón real era la innegable necesidad del joven vampiro de mantenerse cerca de él por algún tiempo.