Saludos a mis queridas/os lectoras/es desde mi pequeño rincón del ciber… Acá les traigo la dosis de esta adaptación. Nuevamente perdonen la tardanza pero estas semanas han sido muy pesadas e intensas. Acá en mi país pasamos con dos semanas de intensas lluvias, luego un frente frío y para variar continué enferma además de ocupada con mi tesis… En fin, por eso es que ya no pude actualizar cuando quise, si bien hoy hago mi esfuerzo.
Pasemos a los reviews anteriores (para esta vez también espero más): Claw-13 gracias por leer y ser empática con respecto al pasado de Ichigo y tienes razón ¡qué revancha!, con Rukia, de verdad espero que hayas visto la despedida; Magenta07 gracias por unirte a lalectura de esta historia,me sorprende que aún en su recta final gane adeptos, espero que pases a las próximas adaptaciones bibliográficas que haré; kusajishi-chiru gracias por contestar a mis preguntas al final del episodio anterior, sobre la información que puse al final perdona si no te respondí pero la próxima vez siéntete en la libertad copiar y pegar los datos que creas convenientes para el IchiRuki, saludos para ti; Akemi227-chan gracias por leer anteriormente si bien el lemon fue lo único que no te agradó, también espero que hayas soportado de principio a fin el episodio de la despedida en el anime, ¡yo lloré!; Sakura-Jeka gracias por leer y comentar la ficción, Senna no me cae bien tampoco -ni siquiera la toleré en la película- y solo tuvo su recompensa al meter la pata; EthereldCrow gracias por amar TODO lo que expusiste la vez pasada, espero que hoy también comentes y no te preocupes, mientras mi tiempo lo permita, yo haré las otras adaptaciones que dije; Clan Yuki nuevamente tengo que decirte que entiendo que pases ocupada puesto que yo estoy igual, gracias por seguir esta historia y exponer tu vida, siempre es bueno desahogarse, por mi parte dbo decirte que yo he pasado ocupada con mi tesis, de hecho a finales de noviembre se supone que la defiendo ¡ains! cuídate; casey87carter gracias por leer esta adaptación, y pues tienes razón al decir que no es solo "copiar y pegar", hay cosas que he cambiado en aras de ajustarla a Bleach, sobre lo de la "deshabilitación de mensajes sin cuenta" hay cosas en FF que aún no manejo -o entiendo-, por ello es que no está autorizada esa opción y es que mi inglés, si bien lo manejo no lo hablo y leo al 100%.
Disclaimer: Para mi desgracia ni Bleach ni el IchiRuki me pertenecen, todo es obra de Kubo Tite. Tampoco esta historia es mía, el crédito es para la escritora estadounidense Lori Foster. Lo único realmente mío, es la adaptación y el trabajo que hago al reajustarla a Bürichi.
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Capítulo 10
Kon armó un buen revuelo cuando comprendió que el hecho de que Rukia e Ichigo se estuvieran vistiendo significaba que lo iban a dejar solo. No le gustaba la idea y se aseguró de que los dos la comprendieran perfectamente por medio de unos sonoros aullidos.
Rukia e Ichigo trataran de tranquilizarlo, pero no lo consiguieron. Además, el Pelinaranja comenzó a temer que los vecinos se quejarían si se marchaban dejándoles aquel escándalo.
Al final, debido a que la ceremonia se desarrollaría principalmente al aire libre, Rukia decidió llevárselo. Lo metió en un enorme bolso y, como precaución extra, le puso una correa. Contento con lo que había conseguido. Kon cerró los ojos y se quedó dormido inmediatamente.
-¿Y tú eras la que decías que yo lo mimaba en exceso?
-Aún se está acostumbrando a nosotros -dijo Rukia, a la defensiva-. Todavía no ha tenido estabilidad alguna en su vida con tantos cambios de residencia...
-Entendido -respondió él-. Comprendo que los cachorritos necesitan que se los tranquilice. Sólo espero que recuerdes que los perros viejos también lo necesitan -añadió, con una sonrisa.
En cuanto regresaran, Rukia estaba decidida a decirle que estaba enamorada de él. Sabía que el amor es algo muy importante y que no debe negarse. Eso era precisamente lo que se había dicho cuando escogió a Kon y estaba dispuesta a aplicárselo a Ichigo. Le daría su corazón y esperaba recibir el de él a cambio.
Ichigo condujo el auto para acudir a la ceremonia. Rukia aún se sentía asombrada por las revelaciones que él le había hecho sobre su esposa y su mejor amigo, a lo que se unía la presión de su conciencia profesional por haber mentido. Recordó la consideración que había demostrado por la esposa de Aizen Sousuke y el hecho de que él había dejado a un lado su dolor para protegerla. Aquello, más que nada, definía la clase de hombre que era. En todo el camino ella, o sujetaba la mano de Ichigo, que de vez cuando quedaba libre, o simplemente le tomaba del brazo. No quería apartarse de él.
Una multitud de personas se arremolinaba frente al museo donde la Sociedad Histórica había planeado la ceremonia. Ichigo tuvo que mostrar su placa para tratar de llegar al interior de la sala donde el Gobernador Fujikata pasaba el tiempo hasta que llegara el momento de su intervención. Al final, fue Rukia quien consiguió que les dejaran pasar.
Dio su nombre al oficial de seguridad y le pidió cortésmente que informara al Gobernador Fujikata de que ella le agradecería muy sinceramente un momento de su tiempo. El guardia hizo lo que ella le había pedido, a pesar de mostrar poca convicción de que el Gobernador fuera a recibirlos. Al final, regresó y dijo que al Gobernador Fujikata le encantaría volver a verla.
Los guardias no querían dejar pasar a Ichigo, por lo que Rukia tuvo que insistir en que fueran a hablar con el Gobernador para que autorizara la entrada de su acompañante.
El Gobernador Fujikata, tan sonriente y jovial como la última vez que lo vio, se levantó de detrás de un enorme escritorio y pareció alegrarse sinceramente de volver a verla.
-Gobernador Fujikata, espero que no le este mos robando su tiempo.
-Claro que no y, por favor, nada de formalidades. Llámame Naruhito. Después de todo, ya somos viejos amigos.
-Gracias. Me siento muy honrada.
-Siento la incomodidad que les haya podido causar la seguridad del museo. Son bastante insistentes en su trabajo -dijo Fujikata, cuando se acercó otro guardia para registrarlos.
-Oh, lo comprendo perfectamente. Eres un hombre muy importante.
Rukia extendió los brazos y dejó que el guardia la registrara. Kon no se lo tomó muy bien y comenzó a ladrar al guardia cuando este miró en el interior del bolso. Al Gobernador, al que le gustaban mucho los animales, le hizo mucha gracia.
-¡Qué pelaje tan distinguido! ¿Es un chihuahua de pura raza?
-Sí. A mí también me parece muy bonito.
A Ichigo no le gustó la invasión de su intimidad mucho más que a Kon, pero, al menos, no trató de morder a nadie. Se presentó, mostró su placa una vez más y permitió que le chequearan. Cuando terminó el chequeo de seguridad, simplemente asintió.
-Gobernador Fujikata...
-Llámame Naruhito, por favor.
-Naruhito entonces. Muchas gracias por recibirnos.
-Es un placer. Aún me queda mucho tiempo para la ceremonia y lo único que estaba haciendo aquí era desear que no me trabucara con las palabras.
-Estoy segura de que su discurso le encantará a todo el mundo -comentó Rukia.
-Es mi mayor seguidora, Ichigo -replicó Naruhito, riendo-. O al menos eso es lo que me dice ella.
-Sí, también me lo dice a mí también - dijo Ichigo con sequedad.
Rukia frunció el ceño ante el tono que él había empleado. "¿Podría ser que estuviera celoso?" Tal vez por eso había hecho aquel comentario sobre los perros viejos. Rápidamente decidió cambiar de tema.
-Gobernador, ¿cómo está tu becaria, esa joven tan encantadora que conocí en el parque?
-¿Mi becaria? -preguntó él. Parecía confundido.
-Recuerdo que era muy callada, pero me dijiste que trabajaba muy duro y que tenía mucha dedicación para su trabajo.
-Sí, sí... -dijo Naruhito, tras aclararse la garganta-. Trabajaba muy duro. Lo siento, pero me resulta imposible recordar a todas las becarias. Van y vienen y... -añadió. De repente, se volvió hacia los guardias-. Esperen fuera.
Los guardias se miraron sin saber qué hacer. Naruhito frunció el ceño y se acercó a ellos para pedirles que se marcharan.
-De verdad. Estoy completamente seguro con esta joven y su amigo. Márchense. Me gustaría tener algo de intimidad. Ya está -añadió cuando los guardias se hubieron marchado-, mucho mejor. Bueno, siéntense. Ahora, Rukia, cuéntame qué has estado haciendo.
Ichigo se lo impidió, algo que Rukia no comprendió.
-Con tu permiso, me gustaría hacerte unas preguntas sobre lo que ocurrió aquel día en el parque -pidió Ichigo, tomando la palabra. Naruhito, el Gobernador, palideció.
-¿Es que hay algún problema? -preguntó.
-Desde aquel día, Rukia ha estado siendo amenazada por alguien. Creo que comenzó todo con el auto que la sacó de la carretera -dijo Ichigo.
Naruhito tragó saliva.
-Gracias a Dios que no resultó herida aquel día. Habría sido terrible que una mujer tan joven hubiera fallecido en aquel accidente.
-Sí, así habría sido -comentó Ichigo-. Y ese no ha sido el único incidente. Se ha visto agredida en varias ocasiones. La peor de todas ellas fue el fuego.
-¿El fuego? -repitió el Gobernador sin comprender.
-Sí. En mi opinión se trató de un fuego provocado. Destruyó un edificio completamente y estuvo a punto de hacer que Rukia y una amiga suya perecieran.
-Es horrible... Horrible -susurró Naruhito. Tenía los ojos cerrados y no dejaba de sacudir la cabeza.
Poco a poco, Ichigo iba empujando a Rukia hacia la puerta por la que habían entrado. La sensación de que se avecinaba algo era tan fuente que casi flotaba en el aire y provocaba que fuera imposible respirar.
-¿Gobernador? -susurró Rukia.
-Tengo mis fallos, maldita sea...
-¿Qué diablos significa eso? -quiso saber Ichigo.
En aquel momento, el Gobernador levantó la mirada y el rostro se le puso de un cierto color cetrino. Alguien había entrado en la sala, a sus espaldas.
Asustada, Rukia se dio la vuelta y dejó escapar un suspiro de alivio. Era la señora Fujikata, elegantemente vestida con un traje de color turquesa y un collar de perlas.
-Hola. Me había enterado de que Naruhito tenía invitados -dijo la mujer, extendiendo la mano para saludarla.
-¡Señora Fujikata! -exclamó Rukia, encantada-. Me alegra tanto poder conocerla por fin. No sabía que estuviera aquí usted también, pero siempre acompaña a Naruhito, ¿verdad?
-¿Naruhito? Vaya, veo que debe de ser una amiga íntima para llamarlo por su nombre de pila -replicó la mujer mientras lanzaba una mirada burlona a su marido.
-Oh... No, no, en absoluto. Él sólo...
-No importa, señorita Kuchiki. Mi marido me ha hablado de usted.
Inesperadamente, la puerta volvió a abrirse. Rukia no reconoció inmediatamente al recién llegado, pero oyó que Ichigo lanzaba una maldición. Se dio cuenta de que el hombre no les sonrió y que miraba fijamente al Pelinaranja. Por su altura, dedujo que sería un guardia.
Rukia trató de acercarse un poco más a Ichigo, pero la señora Fujikata, que aún le estaba estrechando la mano, se lo impidió.
-Le presento a Ginjou Kuugo, señorita Kuchiki -dijo la mujer-. Creo que, últimamente, se ha convertido en una pesadilla para usted.
De repente, la confusión se transformó en miedo.
-Usted... usted... Es el hombre que entró en mi apartamento, ¿verdad?
-Sí -replicó Ginjou-. Tu amiguito me dio una buena paliza, pero ahora me ha llegado la hora de vengarme.
-Eres un canalla -le espetó Ichigo-. Entonces, ¿estás trabajando para el Gobernador?
-No, no -dijo Naruhito, negando violentamente con la cabeza-. Yo no he hecho nunca daño a nadie...
-Naruhito, sé sincero. Me has hecho daño a mí constantemente -comentó la señora Fujikata, haciendo una desagradable mueca-, cada vez que te metes en la cama con otra mujer. Sin embargo, ya no lo vas a hacer más. Te he soportado durante mucho tiempo y no voy a permitir que destruyas ahora a nuestra familia.
-Señora Fujikata... -susurró Rukia, sin poder creer lo que estaba escuchando-. Lo siento, yo no sabía...
-Claro que no lo sabía, junto con una buena proporción de los votantes -replicó la mujer-. Todo el mundo cree que Naruhito es un hombre honrado, un hombre de familia. En realidad, querida mía, es un cerdo mentiroso.
-No, no, querida -suplicó Naruhito-, sólo fueron unas cuantas veces...
-No soy estúpida, Naruhito. Sé todos y cada uno de los líos que has tenido. Tu becaria, quien por cierto, señorita Kuchiki, no es más que una prostituta bien pagada, era sólo una más en una larga línea de jovencitas. Tú predicas el amor a la familia mientras que no haces más que pagar para tener relaciones sexuales con una vulgar prostituta. Maldito pervertido…
-Señora Fujikata, por favor. Es necesario que sea discreta -le aconsejó Ginjou.
-He hecho que se marchen los guardias por el momento -afirmó ella, soltando a Rukia por fin-. Les dije que regresaran cuando llegara la hora de la intervención de Naruhito. Al menos nos quedan quince minutos más.
De repente, Rukia lo comprendió todo.
-La fotografía -susurró, mirando a la señora Fujikata-. La becaria aparece en ella. Es decir... la prostituta sale en la fotografía con el Gobernador. Estaban... ¿Estaban teniendo una aventura en el parque? -añadió, asqueada.
-Veo que está empezando a comprender. Ese estúpido parque no tenía que inaugurarse en aquel momento. Naruhito sabía que yo lo estaba vigilando y pensó que podría perder a mis espías entre los bosques, pero no consiguió despistar a Ginjou. Él lo vio todo, incluso la maldita fotografía que usted tomó -añadió, mirando con odio a su esposo-. Naruhito, el muy idiota, creía que no había nada de qué preocuparse, pero yo no soy de la misma opinión. Si esa fotografía se difundiera, toda su campaña, tan basada en la familia, se vería arruinada. Hice que Ginjou la sacara de la carretera, pero usted se llevó la cámara y mi amantísimo esposo -la mujer habló sarcásticamente- fue a ayudarla.
-No podía permitir que le hicieras daño - dijo él.
-¿Del mismo modo en que me lo hacías a mí? En el incendio, conseguimos por fin la cámara, pero tenía una nueva película. Desde entonces, no hemos podido encontrar ni la fotografía ni los negativos.
Ichigo soltó una carcajada.
-Ella la tiene enmarcada en el cajón de su mesilla de noche -comentó.
-¡Ichigo! -musitó ella, avergonzada.
El Pelinaranja no le prestó atención alguna y avanzó hacia el escritorio, mostrándose imperturbable. Entonces, con un gesto casual, apoyó la cadera sobre la mesa. Ginjou Kuugo se tensó, pero permaneció inmóvil.
-Entonces, también te has acostado con él -replicó la señora Fujikata. Había sacado una conclusión equivocada de las palabras de Ichigo, creyendo que Rukia y Naruhito tuvieron algo-. Gracias por decírmelo -añadió, refiriéndose al Pelinaranja-. Ahora conseguir esa maldita fotografía será mucho más fácil con los dos fuera de juego.
-¿Y cómo piensa hacerlo exactamente?
Al escuchar la pregunta de Ichigo, la señora Fujikata sacó una pistola de aspecto extraño, de una clase que Rukia no había visto nunca.
-¿Por qué no deja que sea yo la que se preocupe de eso, señor Kurosaki? -le dijo. Rukia comprendió que Ichigo estaba tramando algo. Deseó que interviniera con rapidez, pero, desgraciadamente, la señora Fujikata la agarró a ella por el pelo. Acababa de dirigir la pistola contra ella cuando Kon emergió del bolso como si se tratara de una jauría de perros salvajes.
Mordió a la señora Fujikata en el brazo y luego se le subió a la cara e hizo lo mismo con la nariz. La mujer comenzó a gritar y a pegar al perro. Aquello enfureció a Rukia. No creía haber aprendido nada de las clases de Ichigo, pero agarró al perro con una mano y con la otra, consiguió diestramente que la señora Fujikata cayera al suelo. La mujer se golpeó la cabeza con el suelo y perdió el conocimiento.
Rukia le arrebató rápidamente la pistola. Casi al mismo tiempo, Ichigo se movió muy rápidamente. Golpeó al Gobernador en la cara con el pie. Cayó al suelo, pero, cuando Ginjou quiso reaccionar, él volvía a tener la ventaja. Agarró la pistola de Ginjou y le pegó un codazo en la garganta que lo hizo caer al suelo.
Este cayó de rodillas y soltó la pistola. Ichigo le dio una patada para alejarla y, tras asegurarse de que Ginjou Kuugo no podía moverse, fue a recogerla.
De repente, las puertas se abrieron y la sala se llenó de guardias. Ichigo levantó las manos y cuando había comenzado a dar explicaciones, se echó a reír. Vio que acababan de entrar Keigo y Kojima.
-Lo hemos seguido -explicó Mizuiro señalando al lacayo de la Sra, Fujikata-. Parecía que estabas bastante seguro de que se trataba de algo más que de allanamiento.
-Sí -prosiguió Asano-, por eso, cuando el juez lo dejó libre, decidimos seguirlo.
-Buen trabajo -les dijo Ichigo, haciendo que los dos policías se hincharan como pavos.
-Sin embargo -protestó Kojima-, explicárselo a estos tipos no fue igual de fácil -añadió, señalando a los guardias.
Uno de ellos dio un paso al frente y recogió la extraña pistola de la señora Fujikata.
-¿Una pistola para disparar tranquilizantes? -dijo.
Al escuchar aquellas palabras, Rukia se echó a temblar.
-Iba a utilizarla contra nosotros -susurró-. Luego ese hombre iba a matarnos -concluyó, señalando a Ginjou.
Justo en aquel momento, entró una mujer con gafas y un traje negro.
-Gobernador, ha llegado la hora de su... Presentación -dijo. Consiguió terminar la frase a duras penas. Estaba atónita.
Uno de los guardias la agarró del brazo y la sacó de la sala. Entonces, cerró la puerta con llave. El Gobernador lanzó un gemido y la señora Fujikata, que estaba ya sentada ya en el suelo, dijo:
-Olvídalo. Ya no habrá más honores para él -Rukia miró a alrededor y sintió ganas de echarse a llorar. Lo que se iba a producir a continuación era mucho más que un escándalo político, debido a los intentos de asesinato contra Ichigo y ella. Acababa de ver cómo se desintegraba algo en lo que había creído.
-Conejita -le dijo el Pelinaranja, tras acercarse a ella-, vas a estrujar a Kon -añadió. Era cierto. Estaba apretando al perro con demasiada fuerza-. Venga, déjame que lo tome yo.
El perro, que parecía bastante nervioso por todo lo ocurrido, estaba hecho un ovillo y miraba a su alrededor con el terror reflejado en los ojos. Cuando Ichigo lo tomó en brazos, pareció sentirse menos amenazado.
Con el otro brazo, él estrechó a Rukia contra su cuerpo.
-No puedo creer que les dijeras dónde tenía la fotografía...
-Sólo lo hice para ganar tiempo, para conseguir que siguieran hablando del tema y poder preparar mi ataque.
-Oh... -susurró ella. Comprendió que Ichigo había tenido que rescatarlos de la situación en la que los había metido.
-Maldita sea, Kia. Ya sabes que nunca dejaría que nadie te hiciera daño.
-Ya lo sé, Ichi...
-Kia, has hecho que me sienta tan orgulloso...
-¿Orgulloso? -repitió ella, sorprendida-. Me he comportado como una estúpida.
-No. Te has ocupado muy bien de la situación. Has desarmado a la señora Fujikata, has protegido a Kon y me has ayudado a mí.
-Yo nos metí a los tres en esta situación por ser una idiota...
-No. Tú eres tú, una mujer dulce, confiada y sincera, de la que estoy completamente enamorado…
Rukia se sobresaltó. De repente, se olvidó de lo que les rodeaba y se centró en Ichigo.
-¿Cómo has dicho?
Ichigo la agarró del brazo y la llevó al rincón más apartado de la sala. Allí, se inclinó hacia ella, le agarró la cabeza por la nuca y colocó su frente contra la de ella. Rukia se alzó de puntillas.
-Escúchame, Rukia. Conozco la basura humana que existe en nuestro mundo. Me he enfrentado a ella más veces de la que quiero recordar. Todo están ahí fuera y tenemos que tener cuidado, pero también hay personas buenas en el mundo, la clase de personas en las que tú crees.
-Como tú.
-No, como tú. Yo no soy perfecto, Kia. De hecho, creo que tengo tantos fallos como tu Gobernador, pero nunca te engañaría ni te haría daño deliberadamente. Siempre trataría de hacerte feliz. De esto tienes mi palabra. Yo te amo por quien eres y no deseo que cambies. Me gustan las cosas en las que tú crees. Demonios, yo también deseo creer en ellas. No has cambiado, ¿verdad? Prométeme que no dejarás que ese hombre haga cambiar tu modo de ver las cosas.
Rukia recuperó lentamente la sonrisa. De repente, comprendió que el Gobernador no era el hombre que ella creía ser, sino que lo era Ichigo. Efectivamente, no era perfecto y cometería equivocaciones en su vida, igual que ella. Sin embargo, era un hombre firme, sólido y de fiar. Un hombre al que le podía confiar su amor.
-No. No dejaré que me desilusione. Yo también te amo, Ichigo -confesó mientras le acariciaba suavemente el pecho-. Traté de rebelarme, pero anoche comprendí que había perdido la batalla.
-Yo conozco hace tiempo lo que siento, Kia.
-Y Renji, Ishida e Ikkaku también.
-¿Cómo dices?
-Me lo dijeron, pero yo no quise creerles. Pensé que sólo buscabas sexo.
-Por supuesto que quiero sexo -susurró-, pero te estaba dando tiempo, Kia, y tratando de solucionar este asunto para que no nos distrajera durante mucho tiempo. Al menos, ahora ya se ha terminado todo y puedo concentrarme en ti.
-En nosotros -especificó ella.
-Sí -musitó él antes de darle un beso en los labios.
-Te amo, Ichigo, pero, ahora que todo esto ha terminado no tengo razón para quedarme contigo. No soy la clase de mujer que pueda vivir en pecado con un hombre... -dijo, dejando completamente atónito a Fresa-Sama-... ¿Quieres casarte conmigo?
Aliviado y divertido a la vez, Ichigo la abrazó con fuerza. Kon se quejó hasta que pudo zafarse de ambos y sacar la cabeza.
-¿Y bien, Ichigo? -insistió ella, rezando a todos los dioses para que dijera sí.
-Sí, Rukia, me casaré contigo. Me gusta tener una mujer decente a mi lado. Me gusta que seas tú.
-¿Qué crees que ocurrirá ahora con ellos? -preguntó Rukia, señalando a las personas que había en el resto de la sala.
-No lo sé y no me importa mientras ninguno de ellos vuelva a amenazarte.
-Es extraño, pero sigo creyendo que es un buen Gobernador... Aunque no un buen marido.
-Tal vez, pero yo te prometo que sí lo seré. Sólo una cosa, Kia.
-¿Qué?
-¿Te acuerdas de lo que dije sobre los niños?
-Sí -susurró ella, muy emocionada.
-En el fondo soy un sentimental, aunque nadie lo crea. Quiero una casa...
-Yo tengo la casa.
-... Y un perro.
-También tengo el perro. Un perro perfecto al que envidiarán los demás -comentó ella frotándole las orejas al pequeño Kon.
-Pero, en realidad, lo que más me gustaría sería tener hijos, si tú crees que es posible.
Los ojos de Rukia se llenaron de lágrimas. Todo a su alrededor era un caos, pero nada le importaba. Sólo lo que estaba ocurriendo entre ellos.
-Dado que nos amamos, que vamos a casarnos y que tenemos la intención de seguir casados para siempre, yo diría que sería lo más adecuado y decente, Ichigo.
-Gracias, Kia…
-No. Gracias a ti, Ichi.
Continuará…
Noti-Kuchiki: ¿Qué tal? Al fin se supo que diablos buscaban y querían de Rukia. Menos mal que -como siempre- ahí se encontraba Ichigo.
Sobre el siguiente episodio, no les adelanto nada. Este es el penúltimo capítulo y en los próximos días se viene el Epílogo. Por cierto, gracias a todas/os por contestar mis preguntas tipo encuesta.
¡Nah! Acá les dejo un mini-adelanto:
-Ichigo… Si vas a tenerme esperando en la calle sólo para que tú puedas conseguir un beso, estás muy equivocado -protestó Ikkaku.
-…
-No me puedo creer que no quieras vengarte después de lo que te ha hecho pasar la esposa de Fujikata -dijo Ikkaku.
-…
-Muy bien. La llamaré después de cenar, pero necesito que me concedan las entrevistas antes de la semana que viene y, por lo tanto, de nuestra boda...
Ya sé que no es la gran cosa, no obstante espero que puedan pasarse por el episodio. Por cierto, pasando a otra cosa, aquí les coloco los datos generales de mi siguiente adaptación bibliográfica.
Título: "Corazón de Piedra"
Género: Angst/Romance
Pareja: Ichigo/Rukia
Grado: T
Resumen: Desde que era una niña, Rukia siempre estuvo enamorada de Ichigo. Sin embargo, los planes de él no eran quedarse en el pueblo donde ambos fueron vecinos. Decidido, el joven Kurosaki logró salir de Karakura para así convertirse en un artista famoso, un escultor. Sin embargo; en su regreso al pueblo varios años después, el Pelinaranja vuelve cambiado: frío, sombrío, solitario y agresivo. ¿Qué habrá ocurrido en su estancia en Tokio? Rukia sigue enamorada de él y planea lanzarse a su conquista pero, ¿podrá el amor de ella, una sencilla profesora de escuela, cambiar al cosmopolita Ichigo y hacer que su corazón ya no sea de piedra?
"Inténtalo, Ichigo... -murmuró sobre su oído, y él arqueó las cejas sin comprender-. Intenta quererme, deshacerte de tu pasado... Sé mi amante, mi amigo, lo que sea que quieras o puedas ser para mí. Después de todo, ¿qué podemos perder?"
"Rukia... ¿De qué hablas?"
