Los prometido es deuda y aqui os dejo el nuevo capitulo, es un lado muy oscuro de la historia, espero les guste, espero tambien me comenten que les ha parecido, es muy importante para mi saber su opinion, de nuevo gracias por leerme!
Besos!
A veces creo que el mal es todo y que el bien es sólo un bello deseo del mal.
Antonio Porchia
Ángeles y Demonios
Para mi sorpresa, Aro no corrió tras de mí, y no es que esperara que apareciera tras de mi cual niña que hace un berrinche y entonces corren a consolarla, pero me resulto extraño que tras su anterior comportamiento conmigo esta vez simplemente me dejara sola. Quizá comprendía que necesitaba espacio para pensar.
Me encontraba sumida en ese estado de desconcierto, de dolor, después de todo creo que no era para menos, me había cambiado la vida por completo en una semana.
Las voces daban mil vueltas en mi cabeza, nunca había sido el tipo de chica a la que le importara el que dirán, pero con tantas cosas en la mente, esta vez sí estaba afectada, pensaba en esto cuando escuche pasos en el corredor… ah… ahí estaba él, pensé, ya se había tardado, instintivamente me pase la mano por debajo de los ojos, como si realmente hubiera logrado obtener una lagrima, pues no quería que Aro pensara que sufría, no quería causar problemas…
Las puertas se abrieron de par en par para descubrir no a Aro, sino a la que recordaba con el nombre de Jane.
Ella me miro furica, sentí tanto odio en su mirada que me hizo sentir un pánico impresionante, aun peor que cuando estuve a punto de ser atacada por vampiros, aquel momento en que Aro me salvo. Y entonces sentí como si algo me golpeara, una fuerza aplastante sobre el pecho y que subía a mi cabeza, ¿los vampiros podían tener jaquecas? Esto era una…
Quería entender que estaba pasando y entonces lo hice… Ella estaba atacándome…y entonces empezó a surgir un sentimiento de odio que corrió rápidamente por cada parte de mi cuerpo, y una maldad que me daba miedo a mi misma se apodero de mi, la mire fijamente y en un santiamén Jane se encontraba retorciéndose en el suelo como si el dolor más insoportable de la tierra la aquejara, sonreí de satisfacción, al verla ahí, sin poder hacerme nada, como disfrute ese momento, estaba tan concentrada que no caí en la cuenta que había gritos provenientes del corredor, pude hasta entonces distinguir la voz de Aro, y entonces hubo algo nuevo en que concentrarme, otro ataque, golpeaba mi pecho de nuevo y me impedía respirar, quizá no necesitara respirar en esta vida, pero por instinto comencé a jadear, pero de inmediato me incorpore y ahora Alec estaba en el piso, junto a Jane, a diferencia de que este estaba algo así como petrificado…
-Hee… Cariño… soy yo, Aro- Lo decía con una voz temerosa y pude ver su mano asomar por la puerta, ¿Por qué actuaba tan extraño?, eso si me desconcertó demasiado…
-Podríamos simplemente entrar y someterla- ¡Marco! ¿Quería atacarme?-Esta muy alterada- intentaba hablar en susurros.
-Bella, solo tranquilízate, les estas haciendo daño, podrías solo… intenta respirar, cálmate…-En realidad eso quería, ellos habían querido herirme, y ahora el me decía que me calmara, mi sonrisa se amplio enorgulleciéndome de verlos ambos en el suelo sin poder hacer absolutamente nada.
Entonces Aro entro en la habitación las manos en alto, como si fuera un delincuente al que acaban de atrapar, probablemente mi cara lo asusto, en milésimas de segundo estuvo a mi lado, beso mi mejilla y me giro para que lo mirara a los ojos, me tenia presa, sus manos de hierro.
-Solo respira…
Así lo hice, tal como hice aquella vez que tenia sed y la garganta me quemaba…pude escuchar los jadeos de Jane cuando salió del trance, y después los de Alec, después sus gritos furicos
-¡No Jane!
Aro se había levantado para detener a Jane cuando esta volvía a lanzarme un ataque y yo bajo el instinto de supervivencia al sentir de nuevo ese dolor, lo rebote, golpeándolos esta vez a ambos…
Ahora eran Aro y Jane tumbados en el piso retorciéndose, no, yo no podía hacerle daño a Aro, el era mi amor, no yo tenía que calmarme. Y esta vez trate de controlar al demonio, intente reprimirme.
-Alec entiéndelo ella tiene un don que rebota, si la atacas, tu don te atacara a ti…-escuche decir a Marco que intentaba frenar a Alec en la puerta. Genial, así será algo menos con lo que lidiar.
Empecé a respirar, sin la presión del don de Alec ahora era más fácil, pero aun así era difícil, quería calmarme, pero la adrenalina, la euforia de ver sufrir a Jane me impedía pensar con claridad, además ahora podía sumarle el hecho de que la entrada de golpe del aire a mis pulmones me había hecho sentir implacable sed y ahora hacia mi mayor esfuerzo por no abalanzarme sobre Jane o incluso sobre Aro, en estos momentos era imposible controlarme…
Poco a poco, tras segundos que fueron eternos, logre reponerme, Jane y Aro había dejado de retorcerse, ambos me miraron con horror, ¿Qué tipo de fenómeno era yo que podía lastimar así a los demás? Ella se sentó junto a la puerta, podría jurar que estaba temblando y pude ver a Alec acercándose a comprobar que todo estuviera bien, Aro solo se incorporo, me miraba, pero no se movía y yo no sabía qué hacer o que decir.
Simplemente cerré los ojos y me tape los oídos con mis manos, para no ver, ni escuchar más, me sentía cansada tras esa lucha interna, había descubierto esa tarde la parte oscura de mi. Quizá Aro había cometido un error al creer que podía revivir lo nuestro, que yo volvería a ser quien era el pasado. Tal vez ahora yo era un ángel dominado por el demonio.
