¡No soy tan mala! ¿Verdad? Dos capítulos seguidos =D
PD: Es posible que de aquí a que termine las pruebas para las universidades no tenga chance de nadita, pero haré lo posible por publicar otro capítulo. Este sábado presento de nuevo la prueba de la Universidad Simon Bolívar. Es la prueba de admisión más difícil de Venezuela. Babi Baker, si la conocen, presentará conmigo esa prueba. ¡Deséenos éxito, por favor! =D
PPD: Ustedes son las chicas más leales de este Reino =P *_*
Song: Always in my Head - Fly On - Coldplay (Es de su álbum Nuevo Ghost Stories, ¡tienen que escucharlo, es perfecto! =D).
¡Espero les guste!
Día 12
— ¿Lis? Despierta, cariño.
La voz de Tony me despertó lentamente. ¡Había logrado dormir sin pesadillas!
—Levántate —pero luego su voz se escuchó muy distinta. Abrí los ojos y me di cuenta que seguía en el sofá.
Ese "levántate" dicho de mala gana no fue para mí sino para Loki. Oh, y me había quedado dormida aferrada a sus piernas.
—Cuando a ella le plazca soltarme.
Parpadeé y alcé la vista para observar el rostro serio de Loki.
—Lo siento —dije aún soñolienta.
Al observar la hora, el sueño se me quitó de inmediato.
—Debemos apresurarnos.
—Pero desayunaremos primero —dijo Tony, ayudándome a levantarme.
—No hay tiempo.
—Claro que sí, vamos.
Corrí como pude al baño, me di otra ducha ya que no sabía si regresaría a ese apartamento de nuevo, y comí un bocado tras otro casi sin respirar.
—O es hambre o son sus ganas de salir —le dijo Jane a Tony.
— ¿De verdad crees que puede ser "hambre"? —preguntó Tony, alzando una ceja, pero sin dejar de mirar su comida. Loki masticaba lentamente y Amora y Skurge saboreaban demasiado un bocado.
Tomé mi bolso y me aseguré que las piedras Norn estuviesen allí.
Espero que te aproveche ese "rápido" desayuno, pequeño.
Finalmente se dignaron a culminar y salimos del lugar. Mientras caminábamos, varios londinenses nos miraron de forma muy extraña. Era gracias a nuestra ropa y en parte Tony, quien no quiso salir sin su traje de Iron Man.
— ¿No te molesta el que no te pidan autógrafos?
—No, he estado varios días aquí, ya deben de estar aburridos —dijo encogiéndose de hombros. Le di un puñito amistoso en el brazo, pero él me detuvo.
— ¿Qué?
—Pero ellos no están acostumbrados a verlos con esta ropa. Vamos de compras.
—Oh, no —dije con un dedo acusador —. No me retrasarás más.
—Lo primero que veas te lo compro, ¿vale?
—No —gruñí y seguí caminando.
—Pero Lisbeth, te ves muy asgardiana.
—Pues ahora eso no me importa, quiero ver el alma. Muévete.
Tony dio un zapatazo, haciendo un hundimiento pequeño en la acera y siguió caminando de mala gana. Londres tendría que reparar muchas cosas…
Varias personas nos tomaron fotografías desde lejos, ya que no se atrevían a acercarse. Loki permaneció a mi lado, aunque serio, su actitud corporal indicaba defensa, lo que me mantuvo sonrojada todo el trayecto.
Hasta que finalmente, llegamos hasta el alma.
Nos ocultamos en una esquina ya que justamente estaba entrando a un edificio de oficinas. Tenía su cabello largo, rebelde y se veía tan hermoso con camisa blanca y pantalones negros de vestir. Su corbata verde resaltaba aún en la distancia.
—No lo puedo creer —susurró Loki a mi lado, quien había abierto los ojos de par en par.
— ¿Aún no lo hacías? —inquirí mirándole de reojo.
—No es fácil verte a ti mismo a lo lejos. ¿Y si te pones en mi lugar por una vez?
—Siempre lo hago —dije mirando al suelo.
—Bien, aquí está. Fuerte y sano. ¿Nos vamos? —preguntó Tony.
—Eres insoportable —confesó Amora. Me reí entre dientes y le alcé el dedo pulgar en modo de aprobación.
— ¿Tú quién eras supuestamente? —preguntó Tony encarándola.
—Amora La Encantadora, y te aseguro que se me da muy bien convertir a alguien en sapo —dijo entrecerrando los ojos. Me puse entre ellos y miré a Amora suplicante.
—Sé que es alguien especial…
— ¿Cómo que especial? —me interrumpió.
—Cállate, Tony o te aseguro que la dejaré convertirte hasta en lagartija —le amenacé. Tony solo gruñó en respuesta. Le sonreí maliciosamente —… Pero —dije hacia Amora —, no me conviene tener a Pepper de malas conmigo. La conozco.
— ¿Quién es Pepper?
—Alguien significante para ambos —dije señalándonos. Tony se cruzó de brazos —. Ay, pareces un niño, de verdad, Tony.
— ¿Podrían parar de pelear? —dijo Jane en un suspiro.
—Trato de calmar todo aquí, Jane, pero gracias por tu comentario —dije suspirando también.
— ¿No íbamos a buscar a mi otro yo? —preguntó Loki.
—Sí —gemí.
—Pues, es mejor ir ya porque acaba de salir y se fue por esa calle —dijo señalando hacia el oeste.
Me acerqué a Loki, lo tomé de la mano y lo halé para que me guiara. Los demás nos siguieron dos segundos después.
—Sabes que no es bueno que corras así, ¿no?
—Lo sé, pero el bebé entenderá que es por una buena causa —dije echando un vistazo a mi panza. Una patadita me dio la razón.
Una vez lo vimos, me aterré al ver que estaba a punto de tomar un taxi.
—Loki, corre y detenlo. Pero de buena manera, ¿eh?
Él me sonrió burlonamente y corrió hasta su gemelo. Lo sostuvo por un brazo y lo alejó del borde de la acera, pegándolo a la pared del edificio.
— ¿Qué no dije "de buena manera"? —jadeé cuando logré acercarme hasta ellos. La cara del Loki nuevo era un poema.
—Eres… —balbuceó, y permaneció boquiabierto.
—Sí, somos iguales. Ahora quita la cara de idiota —gruñó el otro Loki.
—Loki…
— ¿Qué?
— ¿Cómo sabe mi nombre? —me preguntó el nuevo Loki aterrado. Me interpuse entre el otro Loki y el nuevo, para calmarlo.
—Tranquilo, no te vamos a hacer daño. Mi nombre conocido es Lisbeth, pero el verdadero es Asha, y soy tu esposa.
— ¿Qué? ¿Cuándo me casé? —se preguntó a sí mismo. Me reí entre dientes. El otro Loki puso los ojos en blanco.
—Es algo difícil de explicar. ¿Qué tal si vamos a otro sitio?
—Es que… No sé qué quieren conmigo.
—No te haremos daño, Loki. Lo prometo —dije acariciando su rostro. Él se petrificó y se le pusieron los ojos en blanco —. ¡¿Qué le hice?! —exclamé aterrada.
—Le hiciste daño —dijo Loki de maquiavélico buen humor.
—Oh, ¿eso te alegra? —Pregunté tratando de sostener al Loki nuevo que estaba a punto de desmayarse — ¡Tony! ¿Dónde anda?
Finalmente se dignó en acercarse. No tenía el casco.
—Oh, pero que amable —dije con falso entusiasmo.
— ¿Qué le pasó? —preguntó mirándolo con desprecio.
—Le toqué el rostro y se puso así, lo juro, eso fue lo único que hice.
—Creo que te equivocaste. El marica es éste —dijo el otro Loki, señalando al casi desmayado.
Tony sonrió. Le di un puño al Loki burlón y gruñó.
—Tú no hables mucho, que algo parecido te pasó cuando te toqué.
Ése Loki me fulminó con la mirada. Tony ensanchó la sonrisa.
—Y tú deja de divertirte y llevémoslo al apartamento.
Una vez allí, Amora susurró unos encantamientos a Loki, para que se sintiera mejor.
—A éste le afectaste bastante —me dijo la rubia algo preocupada.
— ¿Tan mal está? —dije mordiéndome un dedo.
—Algo sí —dijo, mientras me quitaba el dedo de la boca —. Y tú estando así no le ayudas.
— ¿A qué te refieres?
—Cuando tocaste a ambos, creaste una conexión. ¿No lo sentiste?
—Un escalofrío por todo mi cuerpo, ¿eso cuenta?
—Por lo visto sí. Esperemos a que despierte. Y trata de no soltarle todo en un segundo, él es más susceptible.
—Sí, ya me di cuenta —murmuré. Ella se levantó y nos dejó solos.
Bueno, pequeño, esta es la otra alma de tu padre. Él no es como el otro. Creo que será más cariñoso… o eso espero.
Una patadita de confirmación me hizo suspirar.
— ¿Cuántos meses tiene? —me preguntó Loki de repente. Volví a respirar cuando el susto se me pasó —. Lo siento, no quise asustarla, señorita.
— ¿Señorita? —pregunté maravillada. ¡Pero que amable! —. Dejé de ser señorita hace más de un año gracias a ti. Bueno, no tú exactamente —suspiré —. Es confuso, lo siento.
—Sí, la entiendo perfectamente —dijo parpadeando varias veces —. ¿Qué sexo es?
—No lo sé. Pero creo que es un niño.
— ¿Por qué? —preguntó con curiosidad.
—Por las patadas de varón que da —dije entre risas. Él se rió también.
—Así que se llama Asha, no Lisbeth.
—Es que… yo soy adoptada y Lisbeth fue el nombre que me pusieron.
—Oh, yo también soy adoptado. ¡Qué casualidad!
—Ni tanta —confesé con una sonrisa a medias.
— ¿Por qué?
—Es mejor que te suelte ciertas cosas a ratos, no todo de una vez, no quiero que te enfermes de nuevo.
Él me sonrió.
—Si usted lo dice.
—Tutéame, soy tu esposa, eso sí lo diré una y otra vez.
Se rió otra vez. Se acomodó en la cama y suspiró.
—Me siento bien.
— ¿Ah, sí? Me alegro —dije con una sonrisa.
—No me refiero a físicamente, es algo más… espiritual.
Fruncí el ceño y él se mordió el labio.
—Siempre sentí que algo muy extraño me pasaría. Que me haría salir de mi patética rutina.
El uso de la palabra "patética" me hizo sonreír.
—Y no me equivoqué. Y además, viniendo de una chica tan hermosa como usted, estoy encantado.
Me sonrojé y miré mis piernas, evitando su mirada.
—Si te sirve de consuelo, yo también pensé eso. Hace más de un año —sonreí —. Yo también quería a algo que me sacara de mi sádico castillo de cristal de falsa perfección. Y entonces apareciste, y me llevaste a la vida real. Me abriste los ojos para que pudiera ver el infinito universo. El infinito de tus ojos. Me hiciste explorar cientos de sensaciones tan perfectas… pero eso es otra historia —dije empezándome a sonrojar. Él me sonrió.
—Lástima que no recuerdo nada, lo siento mucho. Qué idiota soy, ¿cómo poder olvidarla? Siendo tan hermosa, tan única.
—Oh, Loki, te quitaré la cama si sigues acelerando de esta forma mi corazón —confesé. Él se rió entre dientes.
— ¿Por qué no la recuerdo?
—No es culpa tuya, ni del otro Loki. Es de Thanos, un tirano que donde quiera que esté, nos la pagará —dije seria.
— ¿Qué nos hizo?
Suspiré. Tenía que decírselo, era muy preguntón.
—Tú y el otro Loki son las dos almas correspondientes al verdadero Loki. Tú eres el alma buena y el otro la alma… negativa.
— ¿Le ha tratado mal?
—A veces, pero creo que ya se está acostumbrando a mí… espero.
—Pero yo soy muy real.
—Sí, al igual que el otro Loki y el verdadero, que está en un mundo muy distinto de este.
— ¿Mundo?
—Sí. Asgard.
— ¿Ese no es el mundo de los dioses en la mitología nórdica?
—Sí, pero ellos no son exactamente dioses. Ahora lo sé, cuando Thanos casi mata al verdadero Loki.
— ¿El de afuera?
—No, ese es el alma negativa. ¿Sabes? Ya sé como los distinguiré. A ti te llamaré Loki B.
— ¿Loki B?
—Sí, Loki Blanco, por tu camisa. Decir "blanco" todo el tiempo será un fastidio, así que solo dejaré el inicial.
— ¿Y el otro?
—Loki N.
—De "negro".
—Aprendes rápido —sonreí. Él se sonrojó. Sujeté su mano y jadeó —. ¿Te hice daño?
—No. Es que la sensación… fue muy especial.
En ese momento, Loki N entró a la habitación y se petrificó cuando nos vio tomados de la mano.
—Así que ya está bien.
—Sí, despertó hace rato. Creo que ustedes deberían presentarse.
— ¿Por qué? —inquirió Loki N de mal humor.
— ¿Educación? —pregunté alzando una ceja.
—Hola.
—Hola —dijo Loki B, un poco más entusiasta.
—Creo que es mejor desplegarnos para buscar la piedra. Quién sabe, quizá está aquí.
— ¿Y si no?
—Pues iremos a Vanaheim. Y si no está allá, a Alfheim y si no está allí pues… —no concluí, no podía.
—Thor habló con el hombre de metal, Tony. Dijo que un muy buen amigo se encargó de la búsqueda de la piedra Norn en Vanaheim y no está allá.
— ¿Qué? —pregunté, sintiéndome pálida —. No, iremos nosotros mismos.
—Si me dejaras terminar… —suspiró Loki N.
Apreté los labios.
—Thor de todas maneras fue y no encontró nada. Solo nos queda este Reino y Alfheim, Lisbeth. O Asha, como prefieras que te llamen.
—Ya me da igual —susurré.
— ¿Se encuentra bien? —me preguntó Loki B, preocupado.
Negué con la cabeza. Me cubrí el rostro con ambas manos y comencé a llorar.
—Sabes que no debes llorar.
— ¡Ya lo sé pero no puedo evitarlo! —sollocé. Loki B se acercó a mí y me abrazó. Me petrifiqué e sus brazos. Tenía tanto tiempo sin sentir su cuerpo que no supe cómo reaccionar.
—No llore, encontraremos la piedra que busca.
—Pero no quedan casi lugares…
—No importa. Quizá olvidó ir a un sitio en algún Reino, yo la ayudaré.
— ¿Qué diferencia haría solo una persona en comparación con cuatro?
—Mucho —dijo Loki B con firmeza —. Pareciera que no te interesara —acusó.
— ¿Y tú que sabes? Apenas acabas de llegar y ya te crees el más noble, que patético eres.
—Tú eres el patético. ¡Mírate, ahí parado todo serio! Ella nos necesita, deberías al menos consolarla.
—Chicos, no peleen —murmuré. Ambos obedecieron al menos —. Espero que la piedra esté en Alfheim. No estoy segura si esté aquí en la Tierra.
Alguien tocó la puerta. Cuando Loki N la abrió, Jane y Tony entraron.
— ¿Cómo pudiste hablar con Thor? —le pregunté a Tony, aún abrazando a Loki B.
Señaló mi brazalete.
—Nosotros tenemos algo parecido. Cada vengador lo tiene.
—Pero yo no soy una vengadora.
—Para mí y para Thor sí.
Le sonreí, pero luego oculté el rostro en el pecho de Loki B para que no me vieran llorar.
—No estés triste, Lis —me consoló Jane, acariciando mi brazo.
—Ella es más atenta que tú —dijo Loki B hacia Loki N quien gruñó en respuesta.
—Ya —dije yo con firmeza.
—Oye, tengo una idea —dijo Jane de muy buen humor de repente.
— ¿Qué idea, Jane? —preguntó Tony, frunciendo el ceño.
—Lisbeth, dame las piedras que tienes.
La miré aterrada.
— ¿Para qué?
—Dámelas, prometo que no le pasarán nada malo.
Las saqué vacilante del bolso y se las di con manos temblorosas.
—Si funciona, temblarás de alegría —me susurró al oído —. ¿Recuerdas ese dispositivo detector de alta frecuencia que estamos usando desde hace varios días?
—Sí, el que casi explotó cuando ellos llegaron —dijo Tony frunciendo los labios. Abrí los ojos de par en par.
—Ajá… Bueno, déjame arreglarlo y utilizaré las piedras Norn para que detecten a la que falta.
—Oh, es una buena. ¿Lo conectarás al transgenerador?
—Pues claro, ¿en dónde más lo conectaría, en la antena?
—No tiene antena… que yo sepa.
—Tú me entiendes, Tony. ¡Vamos, ayúdame! —dijo Jane poniéndose de pie de un salto y halando a Tony por una mano —. ¡Ubicaremos tu piedra, Lis! ¡Lo prometo! —dijo antes de que Tony cerrara la puerta.
—Eso fue raro —dijeron ambos Lokis. Me reí entre dientes, mientras me secaba las lágrimas.
— ¿No quieres dormir? —me preguntó Loki B.
— ¿Más? Durmió más que bien en mis piernas anoche.
Loki B entornó los ojos. Yo fulminé con la mirada a Loki N.
—Y tú no te quejaste.
— ¿Quejarme con una persona profundamente dormida? ¿Para qué? —preguntó encogiéndose de hombros.
— ¿Saben qué? Dormiremos los tres aquí, les guste o no.
— ¿Qué? —exclamaron ambos.
—Sí, y sin rechistar. No me querrán ver de mal humor.
Una patadita de apoyo de mi hijo me hizo sonreír.
El resto de la tarde transcurrió tranquila. Cuando salía de la habitación, observaba a Jane y a Tony metidos de cabeza en un dispositivo bastante extraño.
—Si Erik estuviese aquí —decía Jane con bastante frecuencia.
Amora y Skurge se habían enamorado del helado de chocolate. Ambos se acabaron los cuatro envases de helado que había en el refrigerador. Tony tuvo que salir a comprar más, pero al llegar se los puso al regazo y me dio una a mí.
—Ustedes no tendrán más chocolate por hoy. No van a dormir nada esta noche.
Y santa palabra, así fue. Amora y Skurge veían el techo con los ojos abiertos como platos cuando me despedí de ellos.
—Descansen…
Ambos me miraron fulminantemente.
Loki N colocó el sofá donde había dormido la otra noche dentro de la habitación y se acostó en ésta. Loki B había puesto una sábana en el suelo.
— ¿Qué haces? —le pregunté ofendida.
—Voy a dormir —dijo él frunciendo el ceño.
—Oh no. No dormirás en el suelo.
— ¿Entonces dónde?
—En el techo o fuera de aquí si te place —gruñó Loki N a quién le creí dormido.
—Loki, no es gracioso. Duérmete.
Me gruñó y sonreí. Loki B se encogió de hombros.
—Ven —le susurré. Él tomó la sábana. Me senté en la cama y le di unas palmaditas a ésta.
—No, no puedo.
— ¿Por qué no? —seguí susurrando. Él suspiró.
—Necesita su espacio.
—Oh, por favor, esta cama es bien grande. Anda, no dormirás en el suelo y temo que si duermes allá afuera Tony podría ponerse creativo.
Él tragó fuerte y sonreí de nuevo. Lo halé por una mano y me miró juguetón.
—Me gustaría preguntarte varias cosas —dije mientras me acomodaba en la cama.
— ¿Qué le gustaría saber? Soy todo oído.
Lo tomé por un brazo para que se acercara a mí.
— ¿Podrías abrazarme de nuevo? —casi supliqué.
—Claro que sí —dijo él encantado. Una vez sentí sus brazos suspiré aliviada.
— ¿Cómo vives aquí? Es decir, ¿eres feliz?
—No tengo la definición de felicidad porque creo que no la he experimentado por completo, o como debería.
— ¿Tienes novia?
—No. No soy muy atractivo para las chicas de mi trabajo.
— ¿Y las de tu casa?
—Mucho menos —confesó, mirando la sábana blanca.
—Pero que mal gustos, tú eres hermoso.
—No lo sé. Me miran muy extraño.
— ¿Y cómo te miro yo?
En ese instante me miró y esa misma sensación que me causaba el Loki del principio, el Sr. Laufeyson para ese entonces, volvió.
—De la forma que siempre esperas que te miren —susurró. Sonreí y me acurruqué más. Él no se incomodó, más bien parecía complacido.
— ¿Y en qué trabajas? —pregunté unos minutos después.
—Soy un asesor en una empresa multinacional.
—Guau. Eres esencial, ¿no?
—No. Si me despiden consiguen a otro. En realidad, me daría igual.
— ¿Por qué?
—Porque siempre sentí que estaba destinado a algo más grande.
Y lo estaba, solo que él creía que tenía años sintiendo eso, cuando en realidad eran solo días…
—Loki, tú no eres tan viejo como crees.
—Pues claro que no, sigo siendo más que joven.
—Lo sé —sonreí —. Me refiero a que esos años que tienes, no existen en realidad. Solo tienes días de "nacido", por así decirlo. Al igual que él.
— ¿En serio?
—Me temo que sí —suspiré.
—Bueno, no importa. Al menos ese destino vino rápido —dijo acercándome más a él.
— ¿No te aterra?
—Para nada.
— ¿Ni siquiera…? —dije señalando la panza.
Él colocó su mano derecha en ella y el bebé se volvió loco. Me quejé de dolor por las múltiples patadas.
— ¿Está bien?
—Yo, más o menos. Él, enamorado de ti —dije apretando los dientes. Dejó de acariciarme y el bebé se calmó —. Oye, eso le duele a mami. Sé que es la primera vez que papá te toca pero piensa en mami que bastante paciente ha sido, ¿eh?
Loki B se rió entre dientes.
—Tienen buena comunicación.
—Tienes toda la razón, ella me entiende. Me responde con patadas, algo cavernícola para muchos pero es efectivo.
Jane abrió la puerta y ambos dimos un brinco.
—Oh, por favor, entre ellos y tú no duermo —se quejó Loki N, quien se cubrió el rostro con la otra sábana.
—Lo siento —dijo sin tanta verdad en su voz —. Lisbeth, la encontré.
Mis ojos casi se me salieron de las cuencas. Me levanté de prisa y la seguí hasta la sala.
—Verificamos que no está en ninguno de los reinos que tanto ustedes y Thor visitaron. Y en efecto está en Alfheim.
— ¡Oh Jane! —Exclamé con lágrimas en los ojos mientras observaba el mapa creado por el dispositivo que llevaba hasta el Reino de los Elfos de la Luz —. ¡Eres genial, Jane!
La abracé y ella se rió entre dientes.
—Ahora podrás dormir mejor, ¿cierto? Les prepararé provisiones para el viaje.
—Jane, ya has hecho demasiado.
—No importa, quiero ayudarte. Por ti, no por él —dijo con más seriedad al final.
—Gracias —dije con sinceridad.
—Alguna de las dos tiene que ser feliz, ¿no? Quedarse con el chico.
—Oh, Jane —la abracé de nuevo y esa vez, fue ella la que lloró.
—Chicas, lágrimas fuera del apartamento —dijo Tony quien se devoraba uno de los helados.
—Creo que ella necesita eso más que tú.
—Oh no. Ambos, yo también trabajé.
Me acerqué a Tony y le besé en la mejilla.
—Gracias.
Él sonrió de esa forma juguetona suya que siempre sonroja.
—Ve a dormir, ¿sí?
—Sí, quiero dormir bien. Mañana será un gran día —dije con una gran sonrisa.
—Me aseguraré de colocar estas coordenadas en el brazalete que te di para que no tengas tanto trabajo en encontrarla.
—Tony, Jane. ¡Son geniales!
No me fui a dormir hasta que ellos se acostaron en sus colchones inflables. Cuando entré en la habitación, los dos Loki se habían dormido. Me acurruqué junto a Loki B con cuidado y él, en sueños, me rodeó con un brazo, sujetándome por la cintura. El bebé pateó.
Tú también debes dormir.
Faltaba poco. Faltaba muy poco para todo.
¡Oh Dios! ¡Mañana presento! ¡Ohhhhhhh!
Espero les haya gustado chicas. ¡Las quiero un mundo!
