UN NOMBRE PARA TI…
Reclaimer: todos los personajes de este fic (excepto uno) no me pertenecen a mí sino a la gran Shinobu Ohtaka y son de la serie "Magi: Labyrinth of the magic" Así que no se admiten carnets falsificados ni nada por el estilo.
Advertencias: Primer contacto real (y completo) con el mundo erótico… Por supuesto, entre Judal y Zuòbi ^o^
Capítulo 9: La ceremonia de profanación
Los dos días restantes pasaron y mientras, tanto la organización Al-Sarmen como Zuòbi, se preparaban para el gran momento. Esta última con el trabajo adicional de entretener a través de juegos a un exigente magi para que no pensara demasiado en lo que sucedería en el futuro. Pero no podía alargar más las horas del día, y antes de que pudiera evitarlo, el momento había llegado.
A lo largo de aquellos dos días, los miembros más experimentados en el tema se habían acercado al joven para susurrarle algunas indicaciones tipo: "No importa cuánto te suplique que te detengas, tú no la escuches y disfruta" o "No seas cuidadoso con ella, solo importa tu propio placer" Sin duda, sabían bastante sobre el tema de violaciones…
Judal escuchaba y asentía, soltando de vez en cuando algún comentario juguetón, pero la mayoría de las veces simplemente manteniéndose callado. Zuòbi había sido muy clara al decirle que no escuchase nada más que sus indicaciones para que el juego funcionase… y hasta ahora, ninguno de sus juegos habían fracasado, incluido aquel último...
- Judal… -una voz muy conocida inundó sus aposentos antes de que el aroma típico de la actual esposa del emperador llegase a sus fosas nasales y consiguiese sacarle no solo de sus pensamientos sino también una sonrisa a sus labios.
- Gyokuen…
- Judal… -acortando las distancias, llegó hasta el susodicho y lo abrazó cariñosamente –Pronto serás todo un hombre, mi apuesto y viril muchacho… y yo estaré ansiosa esperándote, Judal…
Y aquella fue toda la conversación que pudieron tener antes de que algunos miembros entraran en su busca. Con una sonrisa por ambas partes, el joven magi se marchó rumbo a la habitación de la prisionera sin ser consciente del gesto seductor por parte de la emperatriz Gyokuen Ren ni en sus palabras. Pero por ahora nada de eso tenía importancia, ya que el espectáculo iba a comenzar.
- ¿Qué hace toda esta gente aquí? –preguntó en un susurro al ver a tantos miembros enmascarados entrando y saliendo continuamente de la habitación de Zuòbi. Se suponía que ninguno de ellos tenía que estar allí.
- Están aquí por la ceremonia de profanación, oráculo –respondió en su lugar una de las poderosas aliadas, cuyo rostro al igual que el resto se mantenía oculto tras un velo de color blanco.
Espera un momento, ¿había dicho ceremonia de profanación? ¿Es que iban a estar todos presentes? ¿Iban a ver cómo violaba a Zuòbi frente a sus narices? Debía admitir que aquello solo aumentaba el entusiasmo por ver cómo conseguía esta convertirlo en un juego, sin que nadie descubriese que él ya la había liberado antes.
Sí, sería divertido ver cómo lo lograba…
La vieja que había respondido a su pregunta, tomó su brazo y lo guio al interior de la habitación, donde esperaban una docena de hombres alrededor de la inmensa cama con sus báculos en alto y listos para la acción. Con rapidez pasó el relevo a uno de los enmascarados antes de desaparecer rumbo a la puerta de salida. Este último lo acompañó hasta situarlo al pie del inmenso lecho y cerró el círculo protector a su espalda.
- Cuando te lo indique, deberás profanar su cuerpo… pero deberás estar atento oráculo, los sellos que anulan su poder desaparecerán y ella es realmente fuerte…
Judal asintió con una sonrisa burlona bailando en sus labios. Nadie mejor que él conocía lo fuerte que podía llegar a ser Zuòbi, pero eso ellos no lo sabrían nunca. De pronto, mientras el centro de los cetros brillaban listos para romper los sellos, él no sabía qué movimiento hacer ahora. ¿Debía sacar su varita y prepararse para atacarla una vez esté "liberada"? ¿o debía esperar una orden de los presentes?
-"Judal… mi travieso hombretón…" –escuchó una voz en su cabeza, como aquellos primeros días donde aún no se conocían, junto con una presencia que sí conocía muy bien –"¿qué sucede, no sabes qué hacer?"
Casi podía escuchar la suave risa en su mente, a pesar de que ante sus ojos, ella permanecía inmóvil bajo los falsos sellos. No entendía cómo era posible que consiguiese engañar a la organización, pero ese no era tampoco el momento para preguntárselo. No sabía cómo responderle a su pregunta, pero tampoco hizo falta pues su voz no tardó en volver a acudir a su mente.
-"Súbete a la cama hombretón, gatea hasta mí y colócate encima de mi cuerpo…" –ordenó ella con seguridad, animándolo más cada vez que él cumplía algún objetivo –"Lentamente…" –susurraba mientras él se acerca hasta ella –"muy bien, ahora quiero que con toda la naturalidad del mundo, me levantes la falda, me abras las piernas y te pongas en medio"
Cuando llevaba la mano hacia abajo para hacer lo que le pedía se detuvo abruptamente. ¿Qué fue lo que acababa de decir? Se negaba a hacerlo, no delante de todos… Su mano ya subía otra vez cuando su voz lo detuvo.
-"Vamos Judal, ya has estado en esa posición varias veces… una más no marcará la diferencia"
Los colores se peleaban por mostrarse en su rostro al rememorar cada una de esas veces, pero él se negó a darles tan siquiera una oportunidad. Nadie más que Zuòbi vería al poderoso Judal sonrojado… ¡jamás! Lo que sí permitió fue que sus pensamientos empezaran a gritar lo poco divertido que veía aquella situación mientras su mano hacia lo que ella pedía y parte de su cuerpo reaccionaba ante las imágenes rememoradas.
-"La diversión llegará, pero antes debes hacer lo que te dije… muy bien" –felicitó cuando el joven realizó lo que ella quería con bastante soltura –"Ahora el paso más importante para que todo esté listo… ¿estás preparado?" –esperó hasta que él hubiera asentido con la cabeza imperceptiblemente y dijo muy suavemente –"Bájate los pantalones, Judal"
¡¿Cómo?!
-"Rápido hombretón, tu organización se está impacientando…" –no hizo falta que se girara para saber que ella estaba en lo cierto. Los miembros del A-Sarmen habían empezado a moverse de un lado a otro esperando que el joven estuviera listo para romper los sellos, pero él parecía tomarse su tiempo incluso para esto.
A regañadientes, se apoyó en un codo y bajó la parte delantera de su vestimenta, lo suficiente para liberar a esa pequeña parte de su anatomía que ahora estaba un poco despierta, pero dejando oculta el resto. Ella volvió a felicitarle antes de indicarle que sostuviese su varita en una mano, apoyase los antebrazos a cada lado de su cabeza y enterrase su rostro en su cuello.
-"En ningún momento debes levantar el rostro Judal, escuches lo que escuches y sientas lo que sientas. Solo cierra los ojos y déjate llevar… te prometo que te gustará. ¿Confías en mí?" –Ya le había dicho que confiaba en sus juegos, ¿ahora qué más quería? –"Que confíes en mí… solo eso. Ahora piensa en el beso que nos dimos en la cocina y la lección que te di hace tres días" –iba a preguntar para qué incluso cuando su mente ya había empezado a hacerlo cuando una voz lo distrajo de su voz.
- Piense en algo guarro para excitaros, como las zorras de las criadas… así será más fácil, oráculo –susurró un hombre que estaba lo suficientemente cerca de su rostro para hablarle sin que los demás lo escuchasen. Iba a decirle todo lo que pensaba de su estúpido consejo cuando otra voz volvió a interrumpirle.
- De acuerdo, oráculo… vamos a empezar –dijo con solemnidad uno de los miembros más poderosos y respetados que allí se encontraban, mientras levantaba su báculo y lo hacía brillar con intensidad. Los demás le siguieron y antes de darse cuenta, el cuerpo de Zuòbi empezó a temblar levemente.
Principio profanación…
Un grito de "Ahora" fue todo lo que escuchó antes de sentir una presión en su espalda y verse enterrado en el interior del pequeño y apretado cuerpo de Zuòbi. Ocultó su rostro, tal y como ella se lo había dicho, pero más bien para ahogar el sonido estrangulado que escapaba de sus labios ante aquella peculiar sensación.
Por todo el rukh del mundo, aquello era simplemente espectacular, incluso mejor que lo del otro día… hasta que oyó el grito de dolor escaparse de los labios de Zuòbi.
Y ahí cometió el primer error. Apoyándose en sus antebrazos, se levantó lo suficiente para ver su rostro contraído por el dolor, el miedo y la rabia. Los hombres a su alrededor le gritaban que continuase mientras a duras penas podían contener al ser recién liberado frente a ellos. Pero nada de eso escuchaba él, solo veía los ojos dorados de ella llenos de lágrimas a la vez que empezaba a sentir sus uñas clavadas en sus brazos queriendo alejarlo de él.
¿Dónde estaba el juego allí? ¿Cuándo vendría la parte divertida? Ella le prometió que le gustaría… y aquello no le estaba agradando tanto como debería…
-"¡Judal! ¡Te dije que no mirases!" –le reclamó su voz dentro de su mente –"Vuelve a poner tu cabeza en mi cuello y empieza a moverte"
No, no quería hacerlo. En ese momento lo único que quería era irse a su habitación y alejarse lo máximo posible de ella, olvidarse de que esto estaba sucediendo y… y… y volver a las bromas y las batallas de siempre, incluso a aquella traviesa clase secreta. Maldita sea, quería volver a sus juegos…
-"Esto es como un juego, hombretón. Es como las bromas…" –prestó atención a aquella última palabra, deseoso de que ella le explicase más, y como siempre, ella no tardó en complacerlo –"Hay que fingir para poder divertirnos. Fingimos que existía una manzana maldita, ¿verdad? Pues ahora yo debo fingir que no deseo esto y tú debes seguirme el juego"
¿Debía él también fingir que no le gustaba nada de aquello? Si ese era el caso, entonces podía hacerlo… movió despacio sus caderas solo para obtener gemidos de dolor por parte de ella y un calor placentero recorriendo todo su cuerpo. Maldición, no podía hacerlo, aquello era demasiado intenso…
-"No pasa nada Judal, no debes fingir nada. Solo haz lo que te dije y disfrútalo… Olvídate de esta habitación, de la organización, de Kou e incluso de mi cuerpo, solo cierra los ojos y déjate llevar por mi voz y tus sensaciones…" –lo hizo, cerró los ojos y apoyó su rostro en la almohada, ocultándolo en su cuello y sus cabellos plateados –"Muy bien, hombretón… ahora muévete, muévete para mí" –como en el baile… -"Sí, como en el templo… baila para mí, Judal… muévete solo por y para mí…"
Y los gemidos empezaron a llegar a su mente, mientras sus caderas se movían al principio lentamente y con más fuerza en cuanto el tiempo iba pasando. Pronto dejó de escuchar de fondo sus gritos de dolor y terror, los gritos de ánimo y victoria de la organización, los golpes débiles que inútilmente Zuòbi intentaba darle para alejarlo y obligarle a detenerse.
Pronto solo fue consciente del vaivén de sus cuerpos, de sus pechos restregándose contra su pecho por el movimiento, de su olor mezclándose con el suyo propio… Pronto incluso eso dejó de existir y solo sentía placer con cada arremetida, con cada penetración, con cada fricción… Solo entonces sintió una presencia junto a él, una presencia que correspondía con los gemidos ahogados que se escuchaban en su mente.
Sintió un cuerpo retozar bajo él, enredando sus interminables piernas alrededor de sus caderas y empujar con cada arremetida para que llegase más hondo. Unas uñas arañar su espalda en un gesto placentero mientras su espalda se arqueaba y conseguía restregar sus pechos de una manera excitante. Escuchó una voz que pedía más, más hondo y más fuerte, más salvaje…
-"Más, Judal, más…"
Y él no podía evitar obedecer y empujar más fuerte, llegar más hondo y morder más fuerte la almohada para impedir que alguien escuchase los sonidos irreconocibles que salían de sus labios, una y otra vez. Hasta que la oyó decirle…
-"¡Detente, Judal! Debes parar… Ahora Judal, levántate y aléjate de mi cuerpo…"
-"¡No!" –no pudo evitar responderle, abriendo lo ojos por la sorpresa y deteniéndose en el acto. ¿Cómo había conseguido hacer eso?
-"Vaya… no sabía que podías hacer eso…" –ni yo, quiso responderle, pero fue incapaz de volver a hacerlo –"Ya lo resolveremos más tarde, ahora aléjate… Debes hacerlo, o la organización no permitirá que vuelvas a acercarte a mí…"
Y esa fue la advertencia que consiguió alejarlo de ella como si tuviera la sarna. Rápidamente, se recolocó el pantalón y cerró sus piernas antes de levantarse y alejarse a los pies de la cama. Solo entonces fue consciente del estado en que ella se encontraba…
Fin profanación…
Su mirada, ahora sin vida, aún contenía rastro de lágrimas derramadas, mientras el resto de su cuerpo permanecía inmóvil frente a él, tal cual la había dejado. Pero lo más impactante era el rastro de sangre que se lograba entrever entre sus piernas y sobre las blancas sábanas, hecho que evidenciaba la violación a la que había sido sometida aquella doncella virgen.
-"Zuòbi…"
-"Estoy bien, solo es una ilusión, hombretón. Ahora vete, más tarde te buscaré y te demostraré cuan divertido puede llegar a ser esto…"
- Bien oráculo, buen trabajo. Ahora nosotros nos encargaremos del resto… -interrumpió uno de los hombres que antes rodeaban la cama, dejando a un lado el báculo que sostenía y apartándose los ropajes para dejar expuesto su miembro ya erecto y listo para la acción. El resto empezó a removerse a la vez que se toqueteaban a sí mismos para aliviar un poco el dolor de sus erecciones mientras esperaban sus turnos.
Tal vez incluso tendrían la oportunidad de repetir…
Pero el joven no lo veía de aquella manera. Solo veía a gordos viejos grotescos deseosos de querer disfrutar algo que él había tenido… Y sinceramente, a él no le gustaba compartir sus cosas con nadie… Zuòbi era su juguete, suya, no permitirían que otros se divirtiesen con ella mientras él se quedaba de brazos cruzados mirando…
-"Te dije que te fueras para que no lo vieses, hombretón…"
Esa NO era la cuestión. Negando furiosamente la cabeza mientras veía al asqueroso hombre subirse encima de la cama y acercarse, seguramente con una sonrisa repugnante en sus labios, se dijo que no pensaba permitir que nadie más la tocase. Aún no se había aburrido de ella, era suya y no pensaba entregarla a nadie.
-"¿Tuya, Judal? ¿Qué tan tuya soy?"
-"Completamente mía" –pensó con fuerza mientras alzaba su varita y reunía un gran cantidad de rukh en su punta dispuesto a destruir todo lo que se interpusiera en su camino, incluso aunque la organización se enfadara con él y le impusiera algún castigo. Ignoró las miradas sorprendidas de algunos miembros que se habían dado cuenta de sus actos e invocó suficiente cantidad de rukh para alejar a todos de ella.
Pero nada de eso hizo falta cuando una sonrisa traviesa adornó los labios de su juguete durante una fracción de segundo antes de abrir por completo los ojos y lanzar lejos de ella al ser que osaba tocarla. Este cayó completamente carbonizado al suelo, ante la mirada de horror del resto de hombres allí presentes. Entonces su varita empezó a chispear a pesar de que él no le había dado ninguna orden, y truenos salieron disparados hacia el cuerpo de la muchacha que ya se había puesto de rodillas sobre la cama.
- Maldito, pagarás por haberme tocado… -susurró antes de lanzarse hacia él y conseguir como resultado estrellarse contra la pared ante el hechizo que el magi había hecho sin hacer. Tras este ataque, el joven se dio cuenta de que todo aquel poder estaba siendo controlado por ella.
Un juego… jugar a estar luchando frente a la organización…
Sonrió traviesamente antes de alzar la cabeza, colocar una mano sobre su cadera y empezar con el espectáculo. Moviendo la varita entre sus dedos, dejo que el grupo de hombres allí presentes se recobraran de la impresión de los ataques y entonces dijo en voz alta…
- Vamos vieja, estoy esperando tus ataques… ¿No que me ibas a hacer pagar por tocarte? –sonrió con satisfacción al ver más allá de su mirada rabiosa la pizca de diversión que siempre veía en sus ojos y que solo parecía notarlo él, y aún más cuando cubrió la habitación de agua en un "ataque" devastador.
Supo cuál era su intención y no dudó en seguir sus juegos. Alzándose por encima de aquel líquido, invocó hielo que no tardó en lanzarle con forma de estacas, consiguiendo atraparla contra la cama y dejarla inmovilizada. Poco duró aquella "victoria", ya que en un gesto aterrador, los tozos se rompieron en mil pedazos y crearon un remolino cortante que hirió a todos y cada uno de los miembros enmascarados.
A todos, excepto a ellos dos, que sonrieron ante los gritos de terror que estos daban ante aquel ataque inofensivo.
- ¡Oráculo! –gritaron algunos, clamando por la ayuda de este que estaba más entretenido en atacar a la prisionera que en salvarlos de sus hechizos –Oráculo, destrúyela…
- Con mucho gusto –respondió a pesar de que otros se apresuraron a negar aquella orden, gritándole desesperadamente, y a pesar de las heridas, que no podía matarla porque la necesitaban para sus planes.
Pero toda diversión quedó olvidada cuando entraron las mujeres a la habitación, con sus báculos en alto y sometieron bruscamente de nuevo a Zuòbi, impidiéndole que realizase cualquier hechizo por pequeño que fuese. Aprovechando aquel movimiento, Judal se acercó hasta su cuerpo y colocó uno de sus pies sobre el vientre plano de ella mientras convocaba más truenos, sonriendo ante su expresión de ira y terror.
- Ahora vas a obedecerme vieja, o sino… -alzó su varita en alto, mostrando los chispeantes truenos para dar más énfasis a sus palabras mientras sonreía sádicamente.
- Maldito… algún día tu poder no podrá contenerme…
- Entonces lo hará mi cuerpo… ¿quieres que te lo vuelva a demostrar? –los ojos de ella se abrieron con terror mientras su rostro adquiría un tono azulado y su cuerpo temblaba de miedo.
- No, por favor… te lo suplico, no lo hagas… ¡NO! –gritó con el miedo impreso en sus palabras y las lágrimas a punto de salir de sus ojos cuando el magi se inclinó levemente sobre ella con una sonrisa que prometía mucha crueldad.
Las mujeres asintieron a aquellas palabras, conforme con la actitud sumisa de ella ante el joven oráculo. Sus planes se habían visto modificados, ya que nadie más que el magi había podido violarla, pero parecía ser suficiente para tenerla en sus manos. Ella temía no solo al cuerpo del joven, sino también a su poder.
Y eso bastaba para garantizar su victoria en la guerra que se avecinaba… o tal vez no…
Continuará…
Y aquí he vuelto otra vez para traeros esta magnífica historia.
Antes de marcharme durante otra semana más, quiero agradecer a todas las personitas que han leído mi fic, pero sobretodo a aquellas que se han molestado en comentar:
NicoleAnE: Me alegra mucho saber que te ha gustado el capitulo, y espero que este también lo haya hecho ^^ Gracias por los cumplidos de cada semana y por estar ahí ^^
PolarisLittleWitch: Siiiii ^o^ Espero que te hayan gustado todos los capítulos y pueda seguir leyéndote por aquí ^^
Lost one's weeping: Woooo, entonces es que he conseguido mi propósito XD Jajajajajja, gracias por el cumplido ^/^ Lamentablemente sí, pues la organización no sabe que ella "obedecerá" a Judal (a su manera, claro XD) Bueno, eso deberás opinarlo por ti misma XD Ohhhhhhh, muchas gracias ^^
Bueno, quería deciros que el siguiente capítulo ya está terminado (siiiiii!) pero no lo subiré hasta su martes correspondiente (soy mala, muajajajjajaja) Así que nos veremos la semana que viene, espero veros a todas…
¡Hasta pronto!
