Magnus apretó los dientes y se centró en la energía de saltar en lugar del dolor. Cuando llegaron a donde Alec lo había llevado, se sorprendió de necesitar solo una respiración profunda para disipar el calambre.
Alec mantuvo su brazo alrededor de él; le llevó un momento a Magnus para orientarse. Fue entonces cuando vio dónde estaba.
Era un gran almacén abandonado. La habitación era enorme y tenía pocas ventanas, pero por lo que Magnus podía ver a través del vidrio sucio, él todavía estaba en Nueva York y estaba anocheciendo.
Entonces vio quién más estaba ahí, docenas de vampiros en la misma habitación. Alec mantuvo su cuerpo delante de Magnus en todo momento, y a Magnus no le importaba en absoluto. Alec le dijo que se quedara cerca, y ahora sabía por qué.
El almacén era rectangular y no había luces, Magnus se dio cuenta de que era porque los vampiros no necesitaban luz para ver. Había una mesa en un extremo, cerca de donde Alec los saltó, y Magnus vio a Jace y Clary sentados en ella. Pero Alec no les habló, él se enfrentó a los 100 rostros curiosos de sus compañeros vampiros, que estaban claramente intrigados por saber por qué él había llevado un ser humano. Él tenía toda su atención.
- Voy a informarles - dijo Alec tranquilamente - Este humano es mío. Tóquenlo, incluso mírenlo de una manera que a mí no me agrade, y voy a matarlos yo mismo.
De acuerdo, entonces. Esta fue una manera de anunciarlo.
Magnus no sabía qué hacer o que se consideraba adecuado decir, sobre todo ahora que Alec había amenazado con matarlos si ellos lo miraban. No tenía certeza de cómo reiniciar desde allí. ¿Debería? ¿Será que tendría que presentarse? Se seco las palmas de las manos en los jeans y sonrió para todos los vampiros que estaban de pie, aturdidos, mirándolo.
Fue entonces cuando Jace se rió desde su asiento en la mesa.
- Una buena presentación, mi amigo.
Alec se volvió hacia él. Su voz era baja, de una manera inquietante, y tétrica.
- Necesito tus explicaciones.
Si todo el almacén no estaba quieto antes, sin duda lo estaba ahora. La masa de vampiros dio un paso colectivo hacia atrás, y la dinámica en la habitación fue clara para Magnus.
Alec era alguien importante, y dado que había un asiento libre en la única mesa enfrente de la sala, junto a Jace y Clary, dedujo que los 3 eran importantes.
Jace se puso de pie.
- ¿Qué explicaciones?
- Magnus. Tú lo sabías. Sabías que había que protegerlo. Cuando fue perseguido por un receptor, por eso es que Ragnor murió protegiéndolo.
Jace asintió.
- Por supuesto que lo he protegido desde que nació. Te dije eso. ¿Qué circunstancias han cambiado, Alec? ¿A qué explicación te refieres?
- ¿El vampiro que murió por mí... era Ragnor? - preguntó Magnus. Alec asintió - Él me llamó por mi nombre.
Jace parecía confundido.
- ¿Y? Él sabía tu nombre. ¡Por supuesto que lo sabía!
- Me llamó Ailig - Magnus explicó.
- No entiendo - dijo Jace -Tu nombre es Magnus.
El ruido suave en el pecho de Alec se convirtió en un rugido sordo.
- El nombre de él es Magnus Ailig, del gaélico tradicional. La traducción aproximada, Jace, significa: La Llave - Hubo suspiros silenciosos de otros vampiros. Magnus no se atrevió a mirarlos.
La boca de Jace cayó.
- ¿La Llave? - él negó con la cabeza - No...
- ¡Dime lo que sabías! —Alec exigió. Los cientos de vampiros en la sala se pegaron a las paredes.
- ¡Yo no sabía eso! - Jace se defendió inmediatamente.
Clary ahora estaba junto a su compañero. Sus ojos estaban muy abiertos y llenos de preocupación.
- Alec, no podía haberlo sabido. Él no te mentiría.
- Así que dime cómo él no lo sabía - dijo Alec - Él ve los mapas de la vida con un toque. Está codificado en su ADN. Así que dime. ¿Cómo es que no sabía? Parece mentira de cualquier manera que lo mires.
- Todo lo que veo de Magnus... - dijo Jace rápidamente - Es que es importante y que sus vidas están estrechamente entrelazadas. Veo que es tú predestinado, fuerte y claro. Si he entendido mal su importancia, me disculpo. Vi su significado en relación contigo, eso es todo, Alec. Debido a la magnitud de lo que significa para ti. Eso es lo que yo vi.
Magnus podía sentir la ira dejando a Alec. La respuesta de Jace, su justificación y la reacción emocional, fue honesta, y estaba claro que Alec le creyó.
- Entonces ¿Cómo Ragnor sabía su nombre real?
Jace negó.
- No lo sé.
- Yo le dije - se oyó la voz de una mujer detrás de ellos. Era una voz de edad, débil, sin embargo determinada.
Magnus se volvió para ver a quién pertenecía la voz, pero Alec maniobró para poner su cuerpo entre Magnus y la mujer que habló. Tuvo que mirar por encima del hombro de Alec para verla. Ella era vieja, con la piel arrugada y el pelo gris, claramente la más vieja entre los otros vampiros, bastante notable, dado que todos los otros vampiros en el almacén parecieran tener menos de cuarenta años. La edad real, Magnus no tenía idea de cuál era. Pero no fue eso lo más significativo sobre ella. Lo más destacado fueron los ojos. Eran de un blanco oscuro, lechoso, y no había iris.
- Yo le dije - dijo de nuevo - Él, tu predestinado, Alec, es La Llave. Vi eso.
Un gruñido bajo retumbó proveniente de Alec.
- ¡Explícate! - espetó. Una vez más, los otros vampiros se encogieron, aunque la mujer no lo hizo.
- Soy vidente - dijo - Tú sabes eso, Alec. He visto muchas cosas, de lo que pasó y lo que está por suceder. Nacido de sangre gaélica, no muy diferente a ti, tu Ailig es el defensor de la humanidad. Ha nacido para ser La Llave, Alec, y tiene que aceptar su deber.
- ¿Por qué no me lo dijiste? - Alec estaba furioso.
La mujer, cuyo nombre Magnus no sabía, dijo:
- Hay seguridad en el anonimato ¿No es una ley en la que vivimos? El humano estaba más seguro envuelto en el secreto. Si su presencia fuese conocida, su vida habría terminado antes de empezar - ella levantó la barbilla - Nadie tenía que saber, ni tú, ni Jace, ni Clary. Lo siento por la traición, pueden imponerme el castigo de acuerdo al crimen, soy plenamente consciente, pero fue para mantener a Ailig seguro. No era para tu beneficio, Anciano Alec, fue más para todos los de nuestra especie.
- Ragnor lo sabía - Alec dijo, su voz apenas un susurro - Supongo que Raphael también, puesto que eran los guardias para proteger a Magnus. ¿Quién más? Y si ellos lo sabían, Catarina ¿Dónde está el secreto en esto?
Catarina se mantuvo inmóvil, con los ojos inquietantes mientras miraba a Magnus.
- Sólo ellos 2 - dijo - Cuando Jace les había establecido el deber de proteger a Ailig, me tocó a mí divulgar el secreto. Jace había explicado que el niño, como él era en aquel entonces, era importante, pero no dio ninguna otra información. Tanto Ragnor como Raphael tomaron la causa por su lealtad a este clan y a sus líderes, pero tenían que saber el peso de esta responsabilidad. Tenían que saber que no sólo era para protegerlo, como Jace había dicho. Ellos necesitaban saber la magnitud de su responsabilidad no sólo por ofrecer sus vidas por tu compañero. Fue también para proteger a La Llave.
Alec miraba a la multitud de vampiros.
- Raphael. Toma un paso delante.
Un vampiro salió de la multitud de pie junto a la mujer llamada Catarina. Jace y Clary estaban ahora junto a Alec, Magnus todavía protegido por él. Raphael era joven en años humanos, unos 18 años, tenía el cabello castaño y los ojos oscuros, y habló con un acento entre francés y español.
- Líderes - dijo, inclinando ligeramente la cabeza.
- ¿Estás de acuerdo con lo que dijo Catarina? - preguntó Alec.
Raphael mantuvo la cabeza baja.
- Si. Fui asignado para cuidar a Ailig cuando él era sólo un bebé recién nacido, igual que Ragnor. Jace nos ordenó proteger al niño hasta el día en que lo conocieras.
- ¿Sabías de su importancia? - Alec presionó.
- Sí, Anciano. Jace nos dijo lo que era para ti, Catarina nos dijo lo que era para nuestra especie - dijo Raphael, todavía sin levantar la vista.
- ¿Le diste esta información a alguien?
Raphael alzó la vista a continuación. Sus ojos oscuros y penetrantes.
- Nunca.
- ¿Y Ragnor?
- Su lealtad se mantuvo con la causa, Anciano. Murió protegiendo a Ailig.
- ¿Tú estabas allí?
- Sí. Ailig estaba persiguiendo al receptor - dijo Raphael, y hubo un murmullo a través del almacén - Nos encontramos con él, por supuesto. El receptor lo estaba atrayendo a alguna parte, así que fuimos a averiguar lo que pudimos. Sin embargo, el receptor se detuvo, aseguró un dardo en su boca, y le disparó a Ragnor. Nunca he visto nada similar. Ragnor se detuvo, cuando Ailig saltó por encima del muro. Yo quería seguir al receptor, perseguirlo y exigir respuestas, pero no pude.
- ¿Por qué no? - dijo Alec.
Raphael parecía un poco confundido.
- No podía dejar a Ailig - respondió simplemente – Estaba oscuro y lloviendo. Y solo. Él es más rápido que sus colegas. Él llegó a Ragnor y trató de salvarlo, pero fue inútil. Yo me quedé con él hasta que estuvo en la estación de policía y usted llegó – Raphael bajó la cabeza de nuevo - Fue al día siguiente, cuando supe que había sido convocada esta reunión.
Alec estudió a Raphael y Catarina.
- Ustedes han ocultado información y por lo tanto desafiado las leyes de este clan. Catarina más que Raphael, y... - él dijo con firmeza - no es un acto tomado a la ligera - ambos vampiros acusados inclinaron sus cabezas.
Por el Ángel, pensó Magnus. ¿Ahí estaba a punto de haber una ejecución?
- Sin embargo, dadas las circunstancias - Alec continuó diciendo - Puedo ver que sus razones fueron justificadas. Ustedes mantuvieron vivo a Magnus, no sólo por lo que significa para mí, sino más bien por lo que significa para nuestra especie. Y, sin embargo, estoy muy agradecido. Aunque deben saber lo siguiente: cualquier desafío de cualquier miembro de este clan, sea una mentira descarada u omisión de información, yo no dudaré en verlos juzgados por traición.
Ambos vampiros asintieron antes de mirar hacia arriba. Alec se centró en Raphael.
- Tú has protegido bien a Magnus.
- Gracias - dijo Raphael.
- ¿Estás familiarizado con el padre de Magnus?
¿Mi padre? Magnus pensó. ¿Qué?
- Sí - respondió el vampiro.
La voz de Alec era fuerte y sonaba como un líder.
- Quiero que lo mantengas seguro. Protégelo como lo harías con Magnus. Elije a dos para ayudarte, y elíjelos bien. Estoy confiando su vida a ustedes.
Magnus dejó escapar un suspiro de alivio y tiró de la parte de atrás de la camisa de Alec en agradecimiento.
Raphael asintió, pero no pudo evitar sonreír con orgullo, como si fuera un gran privilegio.
- Como desees - luego, Raphael miró directamente a Magnus – Si se me permite, es un honor al fin conocerte.
Magnus sonrió.
- Gracias - Magnus escuchó a Jace reír, y cuando Alec giró un poco la cabeza, Magnus podía ver que estaba satisfecho.
- Catarina - Alec se acercó a la mujer - Tú nos dirás todo lo que sabes, todo lo que has visto - Entonces él tomó la palabra, dirigiéndose a toda la congregación - Y eso va para cualquiera de aquí. Hay un gran movimiento de clanes saliendo del Medio Oriente y escuchamos rumores sobre los antiguos Egipcios e Ilirios creciendo, una vez más, aunque no tenemos nada que lo confirme. Creemos que los dos receptores eran Ilirios. Ellos estaban buscando o tratando de robar La Llave, que ahora sabemos que es Magnus. Creemos además, que lo que están planeando, no va a ocurrir directamente en estas costas, aunque eso no quiere decir que nosotros no nos veremos afectados. Si alguien de aquí sabe de cualquier cosa, si han oído hablar de algo, incluso si no saben si es realidad o ficción, por favor vengan y díganlo.
Entonces, delante de todos, Alec se volvió hacia Jace.
- Me disculpo por mis acusaciones anteriores. Con tan pocas pruebas, yo no debería haber dejado que mis emociones gobernaran sobre un juicio justo. Espero que puedas perdonarme, hermano.
Jace le dio una sonrisa lenta.
- Se acepta tu disculpa, aunque no es necesaria. Si yo hubiera creído que alguien amenazaba a mi Clary, obtendría su cabeza primero y preguntaría después. Al menos tú preguntaste en primer lugar – Jace puso la mano en el hombro de Alec - Es una sensación entre los predestinados, Alec. Defenderás a Magnus siempre, como debe ser.
- Nunca dudé de ti antes - Alec le dijo. Luego se volvió hacia Clary - Y si te he ofendido, lo siento.
Clary sonrió a Magnus en primer lugar y después a Alec.
- Sin ofensa, mi amigo.
Fue entonces que Magnus notó a un vampiro en particular, de pie a un lado, más cerca de la mesa de los líderes, pero aún así separado. Por su posición en el almacén, Magnus pensó, que él era un poco mayor que la mayoría del clan. También pensó, por la forma en cómo este vampiro lo miraba con una mirada de sorpresa y disgusto, cuando Jace había dicho que Magnus era predestinado de Alec, que a este extraño vampiro no le gustaba la idea.
Era como si él estuviera celoso. Así que, Magnus se deslizó más cerca de Alec, manteniendo una mano en él en todo momento. No era como si él fuera posesivo, pero no pudo evitarlo. No quería que hubiera ningún error, humano o no, Alec estaba tomado.
Distrayendo a Magnus del desafortunado vampiro a pocos pies de distancia, Clary puso su mano en el brazo de Alec, con sus ojos verdes mirándolo.
- ¿Magnus es La Llave? ¿Qué significa eso?
- No lo sé - Alec dijo en voz baja. Se volvió hacia Catarina – Catarina ¿Qué fue lo que viste?
- Vi a Ailig corriendo a través de pasillos oscuros con paredes de piedra. Hay arena en el suelo, y el aire es difícil de respirar. Vi...
Alec cortó.
- ¿Él está en Egipto?
- Además de los flashes de jeroglíficos, no hay puntos de referencia, pero creo que es así, sí - ella respondió.
Entonces, Alec se volvió a mirar a Magnus, y Magnus nunca había visto tal intensidad en sus ojos. Azul oscuro como el cielo en tormenta, enojado, él puso su brazo alrededor de la cintura de Magnus, como si necesitara que estuviera más cerca de él.
- Lo vi luchando - Catarina continuó - Hay muchos. Es una guerra, de hecho Alec. Del tipo que cambia todo lo que conocemos.
Alec silbó.
- ¿Él está luchando? ¿Estoy con él?
Su respuesta fue breve e inmediata.
- Siempre.
Magnus podía sentir el alivio llegar a Alec. Con los hombros caídos, incluso un poco más, pero luego respiró hondo.
- Él es... - Los ojos de Alec parpadearon hacia Magnus, luego se posaron de vuelta en Catarina - ¿Es humano? Cuando está luchando ¿Es humano o vampiro?
- Humano - ella dijo - No puedo ver por qué, pero tiene que ser un ser humano, Alec - ella sacudió la cabeza un poco - No veo el por qué o cómo, solo lo que es. La Llave es humana.
Jace habló enseguida.
- ¿Y cuál es el propósito de La Llave? ¿Qué hace Magnus? - Jace miró a Magnus, con el rostro preocupado - ¿Qué pasa con él?
- Eso no puedo verlo - dijo Catarina. Ella movió la cabeza de un lado a otro de nuevo, como si tratara de instar a las imágenes para formarse en su mente - Veo un poder diferente a todo lo que hemos visto, desde que los antiguos egipcios gobernaron a nuestro tipo. Esto se está formando, y está llegando - Ella sacudió la cabeza y su rostro se veía triste - No puedo ver nada más. Solo que La Llave necesita de su corazón. Valentía y fuerza de voluntad para hacer frente a lo que viene, supongo.
Hubo una ola de murmullos sin descifrar a través de la parte posterior del almacén, luego, una voz gritó:
- Necesito ver a los ancianos - el inglés del hombre era bueno, aunque su acento árabe era muy fuerte.
La multitud de vampiros se separo para crear un camino para el hombre caminando hacia adelante. Clary y Jace se trasladaron para estar delante de Magnus. Fue un gesto muy bonito y todo, pero eso significaba que Magnus tenía que esquivar cabezas y hombros para poder obtener sólo un vislumbre del hombre que se adelantó.
Era de mediana estatura, un hombre de aspecto del Medio Oriente. Completamente normal para un vampiro, pero él estaba agitado, como si le estuviera faltando el aire ¿Eso no era normal, o si?
- Mi nombre es Woolsey. Soy del clan egipcio Praetor - dijo, inclinando la cabeza. Vampiro o no, él parecía asustado – No sabemos nada sobre su territorio o jerarquía, entonces, por favor, perdóneme. Pero vengo con noticias que están buscando.
- ¿Eres de Egipto? - preguntó Alec.
El hombre nunca alzó la vista.
- Sí. Hemos viajado mucho, y rápido para estar aquí.
- Dijiste nosotros ¿Cuántos son? - Alec presionó.
- 6 de mi familia, personas de edad avanzada. Buscamos refugio aquí, y me arriesgué mucho a venir aquí para hablar con usted.
- ¿Sólo 6? - preguntó Clary - ¿Cuántos responden a tu clan?
- 1000. - dijo Woolsey. Miró hacia arriba, sólo por un momento antes de que sus ojos se volvieran hacia el suelo - Pero no más. Muchos se fueron, muchos fueron tomados, muchos murieron. Hay mucha agitación en la tierra de donde vengo. Los Mamelucos, el otro clan del Cairo, una vez que nuestro enemigo llegó, también huyeron. Aquellos que salieron, se fueron juntos, unidos como un solo clan.
- ¿Se unieron los clanes? - preguntó Clary - ¿De enemigos a aliados? - a partir por la reacción de la gente que le rodeaba, Magnus podría decir que esto no era un comportamiento común en vampiros.
Woolsey estuvo de acuerdo.
- Sí. Hay mucho miedo. No de los Mamelucos, sino por lo que se encuentra abajo.
- ¿Qué está pasando - preguntó Alec, claramente fuera de paciencia - Viniste aquí con noticias, así que habla.
El extraño vampiro asintió rápidamente.
- Hay un nuevo clan, cuyo nombre no sé. Es también una alianza forjada, Egipcios e Ilirios. Ellos están trabajando juntos.
- ¿2 clanes que compitieron por milenios están en alianza? - preguntó Clary, con los ojos verdes llenos de incredulidad - ¿Por qué los Ilirios se unirían a los Egipcios? ¡Ellos fueron responsables de casi acabar con ellos! - ella miró a Jace y Alec - Es absurdo.
- Para garantizar que ellos no sean erradicados esta vez – dijo Woolsey - Ellos serán más fuertes juntos. Imparables. Tal vez se vieron obligados a esto, no sé. El rumor es que, el nuevo clan egipcio está con personas antiguas, tal vez los Ilirios, creyendo que serán invencibles; ellos están cerca de conseguirlo. Como si no fuera una locura pensar en tal cosa.
- ¿El nuevo clan egipcio está cerca de qué? - pidió Jace.
- Cerca del éxito. Tienen a un vampiro con una habilidad particular - Woolsey tragó - Ella puede resucitar a los muertos.
Una ola de murmullos barrió el almacén, murmullos de incredulidad y miedo. Alec levantó la mano y se hizo el silencio.
Miró a Woolsey, quien cambió su peso bajo la mirada de Alec.
- ¿Resucita a los muertos?
Woolsey asintió.
- Lo vi. O mejor dicho, vi a uno que fue resucitado - tenía toda la atención de todos los vampiros en la habitación – Completamente formado, un sirviente regresó. Su cuerpo... rellenado de alguna manera, a pesar de ser descolorido como son las momias, pero su pelo y las uñas no fueron devueltas, todo sucio y negro. Y el olor... - la boca de Woolsey formó una línea acuosa - ... Era muy desagradable - Woolsey sacudió la cabeza, como para quitarlo de la memoria.
- ¿Cómo lo hace? - dijo Alec.
- No sé el proceso - dijo Woolsey - Sólo el resultado.
- Hay miles de muertos enterrados en todo Egipto - dijo Jace - Incluso en las arenas, pirámides... ¿Está haciendo un ejército?
Woolsey sacudió la cabeza de nuevo.
- No utiliza a cualquier muerto. La realeza de Egipto.
- ¿A los antiguos? - Jace susurró, con los ojos abiertos.
Woolsey tragó.
- El rumor es, de todos los antiguos que ella puede traer de vuelta, el peor de ellos es al que quiere.
Alec, Jace, y Clary todos silbaron, y por primera vez desde que todo esto empezó, Magnus sintió miedo. No tuvo miedo de aprender de la existencia de los vampiros, no tuvo miedo a estar en un almacén con una legión de ellos, no temía por su vida, pero tenía miedo porque Alec tenía miedo, Magnus estaba absolutamente seguro de que lo que estaba por venir, no era nada bueno.
- ¿Qué significa eso? - preguntó Magnus, su voz tranquila.
Jace estaba pálido, se había ido su sonrisa habitual.
- Osiris - él respondió - Ella va a tratar de resucitar a Osiris.
Magnus sintió escurrir la sangre de su cara.
- ¿El dios egipcio Osiris?
Clary asintió.
- El dios de los muertos.
La voz de Woolsey se asintió.
- Ella quiere liberar las profundidades del infierno y gobernar el mundo con miedo.
Por el Ángel. Magnus sacudió la cabeza e hizo una pregunta que estaba seguro de que ya sabía la respuesta.
- ¿Cómo se puede resucitar a un Dios? ¿Uno que ha estado muerto desde hace miles de años?
Alec apretó su brazo protectoramente alrededor de Magnus.
- Ella necesita La Llave, Magnus. Ella te necesita.
