uuuuuuuuuuu capitulo 10 wiiiiiiiiii, miren les voy a explicar de porq este cap esta corto, esq hoy entre a clases y pues los lunes me toca computacion, y el profe estaba dando un choro mariador de esos en los que te duermes, asi que aproveche mi tiempo de clases para hacer el capi, ¿ingenioso no? bueno este es un pov de link ok disfrutelo y dejen reviews

Por supuesto que acepte la oferta del Sr. D'Lai. El me dio el resto del día libre, para descansar y estar fresco mañana.

Entre a echar un vistazo. El local era de un solo piso, cuya estructura era igual que la planta baja de la panadería, pero mucho más grande y estaba pintado de blanco.

No había nada que ver, no se me hacía nuevo ni interesante, a deferencia del lic. Ganondorf, el caballero con el que el Sr. D'Lai había charlado en el coche. Veía todo con los ojos vivos y una sonrisa torcida. Al ver a Midna me sentí incomodo y me salí. Ya no quería hablarle nunca. No después de eso último que hablamos.

Al salir en la puerta me encontré a Kafei.

-¿Quieres dar una vuelta por el muelle?- me invitó

- Sí, seguro.-

Caminamos en silencio hasta estar ahí.

-¿Papá ya te mencionó acerca del empleo?-

- Sí, me parece genial. Tú y yo solos todo el día, sin nadie que nos mande, ¿no crees que será divertido?

- Sí, será como el paraíso-dijo. Yo asentí antes con la cabeza. Una semana antes, hubiera gritado que sí. Pero desde que conocí a Zelda tenía una idea muy distinta del paraíso. Tal vez, en efecto estaba enamorado de ella.

-¿A donde te fuiste en la mañana?- pregunté para cambiar el tema- ¿que eran los papeles?

- Ah, esos. Era un acta de nacimiento y una forma de matrimonio sin llenar. Nada importante. A lo mejor papá tiene problemas con el terreno de la pescadería. Se lo heredaron, pero el nunca se presento con el abogado del hombre que se la dejó, solo empezó a construir ahí.-

Luego nos compramos un helado y hablamos sobre lo que haríamos al ser nuestros propios jefes. El resto de la tarde nos la pasamos ahí, hablando de deportes.

Al llegar a mi casa, mi tía estaba durmiendo. Lavé la ropa hasta que con la campana de la iglesia anunciaron las diez en punto.

Dejé todo lo que hacía y me en caminé al muelle. Tomé mi bote y remé hacia las Rocas Lisas. Se me había hecho un poco tarde, pues ya estaban cantando. Esperaba ver a Zelda cantando con ellas, pero no, ella no estaba ahí. A lo mejor ya se había escapado de ellas. Mire a los alrededores ¿en donde se había metido? Entonces una voz hermosamente dulce gritó mi nombre. Seguí a mis oídos y vi a Zelda.

-Hola, Link. Ven sígueme- dijo. Su aspecto era diferente, muy bonito, sí, pero había algo distinto. Se detuvo y me miro- Ven ¿sabes nadar? Excelente, entonces deja tu bote y ven conmigo.

Yo amarré mi bote y la seguí. El agua estaba fría, helada, pero empecé a nadar rápido para alcanzar a Zelda y se me quito la sensación en un instante. Entramos por la gruta de donde ellas salen.

El interior era una cueva redonda, que tenía siete tocadores por toda su circunferencia. Estos estaban fuera del agua. Zelda se sentó en uno que tenía su nombre y yo me senté en el de al lado. Tenía en su mano un rollo de pergamino, que al tacto se sentía como gomoso, e hule, y en la otra mano, una especie de espina larga y blanca que escribía.

Me explicó que debía hacer una canción en el idioma de las sirenas, y que lo peor de todo es que era para el día siguiente. Me pidió algunas ideas. Yo tome la pluma y el papel y me quede pensando. Mientras tanto ella se quito unas estrellas de mar del cabello.

Se me acerco para ver si había escrito algo y entonces lo vi. Vi lo que hacía que su rostro luciera extraño. Tenía unas estrellas debajo del ojo. Les pasé la mano por encima y noté que se sentían hundidas, como perforadas.

-¿Te duelen?- quise saber

-Antes sí pero ahora no. Bueno en fin, ¿De que se hace una canción? Te juro que estoy perdida en esto.

-Las canciones se hacen de algo que te gusta, o te disgusta, o lo que sientes.

-¿A ti que te gusta?-

-Mm… No lo se. Mira, por ejemplo. Mi papá hizo una vez una canción que canturreaba al ir de caza

-¿De caza? ¿Que es eso?-

-Cuando iba a matar conejos y zorros. Era un experto en eso…

-¿Matar?- me interrumpió ella- ¿Cómo con redes de pesca?

-No, con escopetas. Es un arma. Un par de tubos de metal y pólvora-.

-¿Pero por que matan?- dijo-¿Qué ganan con ello?

-Nada, es un deporte, para divertirse un rato-

-¿Quieres decir que matan por diversión?- dijo. Cuando papá me hablaba de ello, se escuchaba interesante, pero con las palabras que uso ella, sonaba mas bien cruel.

-Mira, no pienses en eso. Concéntrate en tu canción. Lo que quise decirte es que busques algo que ames, y entonces, escribe.

Ella se me quedo viendo un rato. Entonces sonrío y empezó a escribir. En un segundo ya estaba lleno su trozo de papel.

-Listo ¿Quieres oírlo?-

-Sí, seguro.-

-Espera un segundo- se zambullo en el agua y subió de nuevo. Me tendió un medallón de plata, muy chico, con la forma de una estrella encerrada en un círculo. Era muy bonito.- Úsalo y podrás oírme. Con el no te ahogare por accidente, y podrás venir sin que las otras te hechicen.-

Yo me lo puse y ella canto. Canto una de esas canciones sin palabras. Era una canción hermosa, que desbordaba alegría pura. Al terminar yo seguía embobado.

-¿De que has hecho tu canción?-dije. Ella me dio en la mano el papel. Yo lo leí y quedé sorprendido.

Entre el mar y la arena

Donde nace la playa

Ya subió la marea

La costa esta en agua

Ahí hay un muchacho

Con una sirena

Se han enamorando

Bajo la luna llena

Y aunque era prohibido

Que el chico y la sirena

Estuvieran unidos

Encontraron la manera

Salvaron su amor

Sin importar nada más

Eran solo los dos

Entre la arena y mar

¿Zelda me amaba?