Capitulo

Capitulo.- 10

Cuando Kagome despertó, ya era de noche, se levanto y se dio cuenta que iba vestida con un kimono, alguien la había cambiado, el kimono era totalmente blanco, de seda con unos bordados hermosos de dragones, con hilo de oro, estaba realmente hermosa. Se dirigió hacia la puerta necesitaba encontrar a Sesshomaru, tenia algunas preguntas que hacerle, al momento de abrir la puerta, se encontró con un hermoso espectáculo, había un hermoso jardín, lleno de flores, de muchos colores, con un lago que contenía el agua mas cristalina que hubiera visto en toda su vida, y un árbol a poca distancia de este, y entre este hermoso jardín había luciérnagas, las cuales le daban un toque mágico al paraíso que estaba ante sus ojos, no pudo contenerse, y se dirigió hacia el jardín, caminando entre las flores, por extraño que parezca se sentía feliz rodeada de tanta belleza, comenzó a dar vueltas como si estuviera bailando, y las luciérnagas, la acompañaron en su felicidad, Kagome se sentó a orillas de lago y sumergió los pies, el agua brillo cuando sintió el contacto de la piel de ella, Kagome no se había percatado, pero había alguien que entre las sombras, observaba en silencio la escena.

- Vaya si que es hermoso, y ella resalta la belleza del jardín... pero que demonios estoy pensando- se dijo Sesshomaru, el había estado observando todo el espectáculo sin saber siquiera que alguien lo había estado observando a el.

- ¿Verdad que es hermosa?- dijo una voz a sus espaldas, Sesshomaru volteo, y se encontró con una mujer de la tercera edad.

- No se de que demonios me estas hablando, sacerdotisa – se hizo el desentendido.

La anciana sonrió, sabia lo que iba a pasar, pero no pensaba decir nada, para ellos seria una hermosa sorpresa, y era mejor no arruinarla.

- Y dime Sesshomaru, ¿ya le dijiste lo que pasa y lo que va a pasar con ella?

- No – respondió secamente el – no soy muy bueno para esas cosas además...- se quedo callado

- ¿Además...? – dijo la anciana, sabia lo que estaba pensando, pero quería que se sincerara, aunque sabia que su orgullo no se lo permitiría, le encantaba ponerlo nervioso.

- Además, no quiero volver, a verla llorar, decirle lo que me dijo aquella sacerdotisa muerta, seria recordarle, todo- pensó Sesshomaru para el – además no soy bueno para explicar las cosas- le respondió, saliéndose por la tangente.

- Entonces se lo diré yo- concluyo la anciana, andando hacia donde estaba Kagome, seguida por Sesshomaru – Kagome – la llamo, y ella voltio a ver quien la había llamado.

Lo primero que vio fue a un anciana que le recordaba a la anciana Kaede, y a Sesshomaru que estaba atrás de ella. Parpadeo varias veces confundida, se levanto y de dirigió hacia ellos. Cuando llego donde se encontraban, la anciana le dijo:

- Buenas noches Kagome, mi nombre es Hitomi, y soy la sacerdotisa que manda en este templo, vaya si que te pareces a Kikyo, - dijo mirándola de arriba abajo- perdón, en que estaba... así tu amigo, me pidió que como el no sabia explicar las cosas, te las explicara yo.

- Mucho gusto – respondió una anonadada Kagome, sin embargo no le gustaba que le dijeran que se parecía a Kikyo.

- Vamos a cenar y después hablaremos de esto te parece.- Y sin esperar respuesta comenzó a andar hacia una habitación donde se servia la cena todos los días.

Kagome miro a Sesshomaru confundida, y este le devolvió la mirada indicándole que siguiera a la anciana Hitomi, lo que hicieron ambos.

Cuando llegaron, les sirvieron una suculenta cena, solo se encontraba ellos tres en aquella lujosa habitación. Terminando de cenar, la anciana Hitomi fue directo al grano.

- Kagome, me imagino que tendrás muchas preguntas, pero quiero que te las reserves, ya que en esta pequeña platica, te serán reveladas la mayoría de las respuestas a estas preguntas.

En primer lugar, estas aquí para ser entrenada, para ser la sacerdotisa, mas poderosa que se haya conocido,...- En los siguientes minutos, le explico, todo lo que había pasado entre Sesshomaru y Kikyo, revelándole el por que de sus cambios últimamente, y después le explico, la parte mas dolorosa de todo.- Este ser llamado Naraku, supo de alguna manera que tenerte de su lado, evitaría su destrucción , y facilitaría la destrucción misma de sus enemigos, y del mundo entero, tramando así la manera de apoderarse de ti.

Kagome comprendió entonces, todo, y odio, odio a Naraku, sin embargo

- Pero eso no importa, después de todo Inuyasha ya tomo su decisión.- pensó con tristeza.- Esta bien ahora entiendo todo, pero dígame, en que consiste, este entrenamiento.

- Tu realizaras el entrenamiento especial, tenemos aquí una habitación, que aparentemente no existe, esta habitación, se trasformara apenas entres en un lugar muy parecido a este, te permitirá entrenar con tu maestra preelegida por tu destino, esta puede estar viva o muerta, en esta habitación, el tiempo será alterado, tu entrenaras durante 5 años, mientras, que fuera de esta solo abran pasado, 5 días.

Tanto Kagome y Sesshomaru, estaba asombrados con esta revelación, era casi imposible de creer.

- Esta bien – dijo Kagome, consiente de todo, después de todo, si se entrenaba, derrotaría a Naraku, no podía permitir que siguiera haciendo mas daño.

- Kagome, hay algo que no mencione, este entrenamiento especial, es realmente excesivo, y es probable, que no resistas, y si no logras resistir podrías morir.

Kagome escucho con cierto temor en el pecho con estas palabras, pero

- No – dijo Sesshomaru- No la salve para que muriera entrenando – concluyo un poco molesto.

- Esta bien correré el riesgo – acepto Kagome, Sesshomaru la miro con asombro, ella le devolvió la mirada y le sonrió dulcemente – Después de todo no tengo nada que perder – le dijo

- Kagome, hace rato te dije que te parecías, a Kikyo, y por lo que se tu eres su reencarnación, también te dije que en este momento estabas expuesta a un cambio en todos los sentidos, no cambies tu forma de ser esa calidez de tu alma, es, lo que te diferencia de ella

– Esta bien, gracias, pero dígame que haré después, de que termine mi entrenamiento a donde iré, con quien...

- Bueno te iras con tu protector- respondió la anciana Hitomi, interrumpiéndola, y provocando que Sesshomaru se sonrojara.

- Mi protector – dijo Kagome confundida

- ¿Es que acaso no te a contado nada? – pregunto atónita la anciana Hitomi, claro que ella sabia que Sesshomaru no le había contado nada- Cuando te trajo, y me contó todo lo que te había sucedido, yo le dije que ya que el hecho que te hubiera salvado, y traído hasta aquí, lo convertía en tu protector, y tendría que afrontar lo peligros junto a ti arriesgando así su vida por la tuya, le pregunte si estaba después a hacer eso y el dijo que si.

Kagome escuchaba asombrada estas palabras, y al termino, de estas, volteo a ver a Sesshomaru, para corroborar que eso era cierto, pero el ya le había dado la espalda.

- ¿Eso es cierto Sesshomaru?

Le pregunto Kagome, y el solo asistió levemente, estaba deseando matar a esa sacerdotisa boca floja.

- Maldita sacerdotisa no podías a verte callado – maldijo por dentro.

- Muy bien Kagome mañana a primera hora entraras en ayunas a la habitación, para tu entretenimiento, pero necesitare algunas cosas, para tu regreso.

- ¿que cosas y como sabe que voy a regresar?

- Volverás – fue lo único que respondió, al mismo tiempo que se levantaba y Salía de la habitación – Buenas noches que descansen

Kagome y Sesshomaru también se retiraron de la habitación, y se dirigieron a descansar, Kagome le dio las buenas noches, y se fue a dormir, Sesshomaru se dirigió al jardín antes mencionado y se recostó a las raíces del árbol, pero no durmió. En cambio Kagome, descanso perfectamente en una noche sin sueños.

A la mañana siguiente al despertar se dirigió a la puerta, afuera ya la esperaban Sesshomaru y la anciana Hitomi.

- Para entrar a la habitación tienes que ponerte esto – le dijo dándole un kimono de seda totalmente blanco, sin bordados, sin nada. Kagome se volvió a meter y se cambio, cuando salio solo estaba Sesshomaru, este le indico que lo siguiera, y ambos caminaron hacia la habitación de entrenamiento. Cuando llegaron la anciana le dijo.

- Una vez que estés adentro conocerás a tu maestra, ella ya te ha elegido. – Dijo y le dio un abrazo de despedida.- a necesito un poco de tu cabello- agrego casi se le había olvidado, tomo un cuchillo y le corto, unos mechones del cabello de Kagome, y los envolvió en un pedazo de tela de seda.

- Entonces hasta dentro de 5 años – le dijo Kagome a Sesshomaru. Se dio la media vuelta entro habitación, y exactamente como le había dicho Hitomi, apareció un templo muy parecido, se dirigió a un gran salón guiada por su instinto, y al llegar ahí ya estaba su maestra esperándola, al verla se llevo una gran sorpresa – Pero si tu eres ...