En otra vida.
Capitulo 10
Por: Diyeim
La ciudad de edificios cancerosos se alejaba a un ritmo suave y ascendente, la línea del teleférico vibraba ante el embate del viento con sutileza, recordando a sus pasajeros que nunca fue tan real la delgada línea entre la vida y la muerte.
- Insólito, no lo puedo creer, ¿qué le viste a él? – decía el joven en el teleférico.
- No le veo lo raro, viste el cuerpazo que tiene, Thor le queda en palotes.- argumento la dama mientras tomaba una foto de la ciudad.
- No me refiero a eso. El que el tipo tenga estampa de dios nórtico ni yo puedo negarlo, pero es él.- apunto con una nota de fastidio e incredulidad- Si fuera Himura, lo entendería, Kenshin era un buen hombre, que fuera Sagara o Yahiko, no tendría objeción, ustedes se parecen, incluso si fuera Soujiro para mi tendría sentido, ese tipo quedo fascinada contigo después que derrotaste a Kamatari, porque eras la confirmación de que el más fuerte no sobrevive, sino el más astuto. Pero que tu marido sea Saito no me cabe en la cabeza.
- Ahh con que al que le tenias celos era al Tenken, hasta ahora me desayuno, -sonreía con picardía la dama- en cuanto a ojos feos, simplemente le encontré el encanto, digamos que convivimos bien, nos divertimos hasta cuando peleamos y nos entendemos en…- el hombre le tapo la boca.
- No quiero saberlo,- el muchacho cambio un poco de tema- me sorprendió que Kamatari y Yumi fueran tus hijos.
- Si nacieron gemelos, Kamatari por fin nació niña y a Yumi no le ha hecho mucha gracia ser varón, pero dice que igual si se encuentra a Shishio lo piensa seducir, Kamatari dice que esta vez tiene las armas adecuadas, ya veremos.- dijo con una sonrisa la mujer.
- Cuando vi a Sanosuke y al lobo, blancos, rubios, altos y ojizarcos, entendí que esto de reencarnar es todo un sorteo, los gemelos son la confirmación de todo. ¿Yo también he sido mujer?- cuestiono el hombre.
- Y la más antipática de todas, si lo sabré yo que cuando eres niña eres más difícil de conquistar, coqueta y displicente.- se quejo la mujer haciendo un puchero.- me alegra que estés recordando, sabía que ver a los otros te iba ayudar, pero lo que más me alegra es tenerte aquí.
El hombre le tomo la mano a la mujer y la dirigió al rostro besándola suavemente, la Misao de esta época, tenía los ojos de un verde claro que en un rostro terriblemente pálido hacían resaltar una lluvia de encantadores lunares, sus cabellos ondulados de un rojo natural le daban una estampa juvenil a pesar de las líneas de expresión y algunas canas camufladas y sus labios terriblemente jugosos eran una invitación al pecado, él no necesitaba recordar más, había algo terriblemente mal en todo esto, pero entre sus brazos no sabía lo que era, quizás más adelante lo descubriría, o tal vez como había dicho Saito, sus preguntas serian respondidas, En otra vida.
Nota: Hola a todos, hasta aquí esta pequeña historia espero que les haya gustado, si bien por el momento no pienso seguir escribiendo no descarto que cuando me nazca aparezca algún capitulo recordando alguna vida en especial, pero será solo por el placer de escribir. Gracias a todos aquellos que leyeron hasta aquí, no olviden la campaña para revivir el Fandom de Rurouni los estamos esperando. Con cariño Diyeim.
