Claymare, escena 10: Vive como poni entre los ponis

—¡Todas preparadas, listas…! — Gritó Fantasmagórica Miria. — ¡AHORA!

El grupo de guerreras saltó al tiempo que la temible Reina del Oeste saltaba también, a pesar de su enorme tamaño se movía a una gracilidad y velocidad impresionantes pero mover su cuerpo entero le era visiblemente más dificultoso que sus tentáculos individuales, pero a cambio su fuerza no tenía rival. Las guerreras lo sabían de sobra y por eso se replegaron a tiempo de que el enorme brazo seguido del resto del cuerpo cayera con toda su fuerza. El cráter creado por el impacto tenía una profundidad considerable pero nadie más que las Princesas se sorprendieron ante esto, las otras ya estaban acostumbradas a este tipo de escenas, tal vez demasiado acostumbradas; esa era la vida de las guerreras.

Del enorme agujero emergió la cabeza de la Reina del Oeste cuyos cabellos/tentáculos atacaron en todas direcciones para atrapar a las guerreras que se movían a velocidad cegadora; desgraciadamente también Riful. Era una batalla muy pareja a pesar de los números, era una rutina bastante pesada para todas ya que llevaba sus cuerpos al límite. Pero la diferencia era que Riful se la pasaba genial con la rutina, combatir y torturar enemigos era de sus cosas favoritas; mientras que las Claymore estaban desesperadas para terminar el sinsentido de una buena vez. Tenían que detener a la última de esas cosas a como diera lugar, si ya habían detenido a la bestia de un solo cuerno (Priscila), ¿qué tan difícil podría ser detener a esta demente?

Mucho, desgraciadamente. Al igual que todos los de su clase Riful comenzó su vida como una guerrera Claymore al igual que ellas, pero llevó sus poderes demasiado lejos y se transformó en esa horrible criatura que ahora combatían. Ese era el destino de muchas de ellas: morir en batalla o transformarse en aquello contra lo que luchaban, sólo que peor.

—Basta ya Riful — dijo Miria saltando hacia uno de los cabellos tensados que Anastasia había preparado previamente. — Siempre terminamos así, deja esto de inmediato.

—Son ustedes las que me siguen provocando — respondió la criatura. — ¿No podemos convivir en paz? Lo último que quiero es tener a su grupo encima de mí buscando acabarme a cada paso que doy. ¿No hay manera que dejen de seguirme, montón de idiotas?

—Sería posible de no ser que a donde quiera que vas te pones a sembrar la muerte y el terror — dijo Clare seriamente. — Eres una maldita sádica Riful, no podemos ignorar eso.

Riful le mostró los colmillos a Clare, pero luego estalló en una siniestra carcajada.

—Por eso todas deberían despertar, ¿saben por qué todos nosotros tenemos este tipo de personalidad? Por algo se llama 'despertar' porque de pronto abres los ojos y tienes una nueva perspectiva de la vida (además del hambre por entrañas humanas, claro). ¿Qué no entienden? Es natural que los fuertes dominen a los débiles, por eso teníamos un sistema de rangos como guerreras; para diferenciar de los fracasos de los que realmente importan.

—Culpa nuestra por intentar razonar con la loca — gruñó Helen retorciendo su casco para descargar otro golpe del 'taladro'. — ¡Adelante!

De nuevo se lanzaron sobre Riful, usando los propios tentáculos de la criatura para llegar a su punto vulnerable, la cabeza, la táctica más efectiva contra ella. Con un gesto aburrido Riful atacó con otros tentáculos, sabiendo bien que muchos terminarían siendo cortados por las afiladas espadas de las guerreras pero sería suficiente para detener su marcha. Los lanzó con toda su fuerza, pero éstos pasaron junto a las guerreras hábilmente. Gruñó de frustración y vio por el rabillo del ojo a la tal 'Ojos de Dios Galatea' sentada sobre una rama. Además de ser una experta para leer las auras de los oponentes tenía la capacidad de controlar ligeramente los movimientos de sus oponentes a través del aura Yoki.

—¡Maldita ciega! — Rugió Riful levantando de nuevo sus apéndices para otro ataque, no era la primera vez que se topaba con esa habilidad de Galatea y bien sabía que si se concentraba al máximo en atacar esos poderes no podrían contenerla.

Pero entonces algo diferente la retuvo. Un extraño brillo mitad azul oscuro mitad rosa la inmovilizó. Rechinó sus colmillos e imprimió más fuerza en su ataque, el agarre se soltó un poco y otro poco… y cada vez más.

Celestia y Luna gimieron, no podrían contener a esta cosa mucho más. El gemido hizo que Riful se fijara en ellas y les rugiera amenazadoramente. En cuanto se soltara iba a destrozarlas por andarla fastidiando, se veía en sus ojos.
Fue cuando Helen liberó el taladro y con todo su poder penetró el cuerpo de Riful con gran habilidad. Un torrente de sangre púrpura emergió de la criatura mientras finalmente se soltaba del agarre de Celestia y Luna. Rugió del dolor y la rabia.

—¡MALDICIÓN, ÉSTA ME LA PAGAN!

Y arremetió contra Celestia y Luna, que fueron salvadas de un nuevo por un violento empujón por parte de Miria. Ambas monarcas gritaron cuando vieron los temibles ataques de Riful atravesaron el cuerpo de Miria, pero éste se desvaneció como un fantasma y apareció justo sobre la cabeza de la Reina y clavó su espada en ésta. No hizo mayor daño pero ahora la atención de Riful se encontraba de nuevo con las Claymore.

Celestia y Luna se recuperaron del golpazo recibido por la líder de las guerreras y se levantaron calculando cuidadosamente su siguiente movimiento, contra esta criatura cualquier error podía ser fatal.

Clare entonces aterrizó frente a ellas apuntando su espada hacia Riful.

—¿Cómo se encuentran, bien?

—Sí, de momento — dijo Celestia. — Pero esta cosa… esta cosa…

—Repito: es por eso que no quería que me vieran así — suspiró la guerrera. — No quería que comprendieran lo difícil de mi antigua vida como guerrera… pero parece que no hay vuelta atrás. ¿Pueden volver a detenerla?

—Intentaremos pero no prometemos nada.

Galatea se apareció por detrás haciéndolas saltar del susto, en serio que la velocidad de estas tales guerreras y la criatura era algo a lo que no se iban a acostumbrar pronto.

—Yo puedo intentar algo también — dijo la 'Ojos de Dios'. — ¿Qué planeas Clare?

—Lo obvio: acabar con esto. Cuando libere mi yoki al máximo actúen.

La guerrera ciega asintió lo mismo que las Princesas. De reojo Miria las vio e intercambió una significativa mirada con sus compañeras: sabían que ahora la prioridad era cubrir a Clare.

Riful también sintió el cambio en el ambiente, como siempre todo parecía girar alrededor de esa chiquilla irritante de Clare.
La Reina rugió y lanzó su ataque contra la Claymore, que cerró los ojos y confió en sus amigas. Los ataques enfurecidos de Riful intentaron destruir a Clare pero fueron hábilmente bloqueados por las otras guerreras manteniéndola a una gran distancia de su objetivo.

Clare rugió con furia liberando un aura entre negra y azul, sus ojos se tornaron a dorado, su mandíbula se tornó más angulosa y deforme; dos hileras de colmillos, sus cascos frontales se deformaron en dos horribles patas como de insecto formadas por un montón de plaquetas que funcionaban y se movían como cuchillas individuales. Finalmente sus cascos traseros se hicieron más largos y se transformaron poco a poco en un material parecido al metal (al igual que las cuchillas de los cascos frontales) que terminaron en dos enormes cuchillas sobresaliendo de la parte de atrás de éstos. La recién transformada Clare entonces soltó un rugido amenazador invitando a Riful a luchar.

La Reina Abismal, que ya se había percatado del cambio de Clare, respondió con una de sus risitas presumidas.

—Tú y tu control Clare, ¿cuánto más podrás mantenerlo de todos modos? Unirte a mí es tu mejor opción.

Clare arremetió con todo y Riful atacó de regreso. Pero al igual que antes sus tentáculos fueron inmovilizados por Galatea, quien cayó de rodillas a causa del esfuerzo. Al menos fue suficiente para hacer más lento el movimiento mortal, dándoles el chance a Celestia y Luna para detener el ataque con su magia. Riful las vio de reojo y de nuevo les rugió; peo ahora tenía que concentrarse en Clare que se acercaba a toda velocidad para acabarla.

Riful sintió de pronto cómo su cuerpo era atravesado de nuevo en su herida abierta por el taladro de Helen, que sonrió presumida y el resto de las Claymores corría a cortar los tentáculos del monstruo. La guerrera del flequillo retrajo su brazo elástico y entonces Clare se abrió paso a través del cuerpo del monstruo con sus nuevas cuchillas. Riful vomitó un chorro de sangre púrpura mientras caía y gritaba del dolor. Clare salió valientemente de entre el monstruo, toda cubierta de sangre púrpura y trozos de carne pero completa y lo más importante, de regreso a la normalidad. Tras ella, la Reina Abismal cayó tras ella, con un poco de suerte ya estaba muerta.

—¡Clare! — Gritaron las Princesas y las demás Claymroes.

—¿Y bien? — Quiso saber la chica.

Todas miraron a Riful, que se retorcía gimiendo, aparentemente a punto de morir. Miró a Clare con una mezcla de odio y orgullo pero finalmente le sonrió.

—Siempre me he preguntado amiga mía… ¿quién es el monstruo entre tú y yo? Jajajajaja, siempre he admirado esa capacidad tuya de sólo despertar las partes que requieres. Bien hecho, te odiaré para la eternidad.

Soltó un suspiro, el último suspiro y cerró los ojos.

—Gran pelea — dijo Galatea. — Te debemos la victoria Clare.

La joven negó con la cabeza.

—No, fue gracias a Helen quien vio la apertura, de no ser por ella no hubiera podido hacer nada.

—Y yo no hubiera podido lograr esa apertura de no ser por la familia de Clare — admitió la joven del flequillo. — Gran trabajo deteniendo a Riful, les debemos una grande.

—Teníamos que hacer algo — dijo Celestia mirando a la mole que tenía detrás. — No es mi forma de hacer las cosas pero admito que con esta criatura no había otra solución.

Luna asintió preocupadamente.

—¿Y hay más monstruos de estos?

—No, era la última — explicó Yuma. — Rayos, es experta en sobrevivir.

—Y por lo mismo no nos vamos hasta quemarla bien — dijo Miria arrancando un palo de un árbol cercano. — ¿Alguien puede prenderle fuego a esto?

—Permíteme — ofreció Luna usando su cuerno.

La capitana de las guerreras arrojó entonces la antorcha al cuerpo de Riful. Las demás captaron el mensaje y arrojaron varias ramas secas y demás para asegurarse que el fuego tuviera combustible suficiente. Incluso las dos Princesas lanzaron enormes llamas sobre el cuerpo, tenían que asegurarse que esta vez Riful se quedara muerta de una buena vez.
Finalmente se reunieron alrededor del cuerpo e hicieron un minuto de silencio.

—¿Y bien? — Preguntó Miria.

—No sentimos aura alguna viniendo de ella — dijeron al mismo tiempo Tabitha y Galatea.

—Entonces es el fin — dijo la capitana. — Eso es bueno.

Todas inclinaron la cabeza y luego se dejaron caer, esto fue agotador. Pero la más cansada de todas era Clare, el transformarse así y luego volver al a normalidad era realmente difícil ya que tenía que luchar contra su propio monstruo interior; si perdía la concentración aunque fuera sólo un poco se transformaría por completo en una criatura muy similar a Riful.

—Oigan, ¿y a todo esto cómo llegaron antes que yo? — Preguntó Clare a Luna y Celestia.

—Nos tele-transportamos — dijeron las dos a la vez.

Clare dio una seca cabezada.

—Bien, ¿les molestaría que nos tele-transportemos de regreso también? Llegué a mi límite.

—Sin mencionar que te urge un baño — dijo Helen. — Apestas a cadáver de kakuseisha no sé ni por qué.

Clare soltó una risita, pero Deneve y Miria rodaron los ojos en exasperación. Cuándo no Helen.
Entonces el suelo tembló de pronto, al principio las guerreras se pusieron en guardia pensando en que Riful había sobrevivido (lo que era muy posible) pero en su lugar del cielo emergió la figura de dos humanas aladas, espalda con espalda y las manos entrelazadas. Teresa y Clare, las diosas gemelas.

—Entonces es el momento de regresar a casa — dijo Miria mirando hacia el resplandor.

—Sí, nuestra llamada de regreso — confirmó Tabitha. — ¿Segura te quedas Clare?

—Segura — dijo la muchacha.

Todas asintieron y al igual que la última vez presentaron sus espadas formando un círculo al tocar punta con punta, era la despedida de las hermanas de armas. Clare se levantó e igualmente colocó su espada, la despedida estaba completa. Entonces todas levantaron las armas y se dirigieron a la luz.

—Y Clare, lamento por cómo me comporté antes — dijo Helen dándole una última mirada a su amiga. — Supongo que te extrañaré mucho, digo, pasamos mucho juntas y quién diría que al final te debería la vida a ti, la ex número 47 supuestamente la más débil de todas nosotras. Ahora, ¡uf! Le pateaste el trasero a cientos de kakuseishas incluidos dos Abismales. Te extrañaré.

—Igual yo a ustedes, gracias chicas — sonrió Clare.

Entonces Helen se unió al grupo dejando solas a Clare y a su nueva familia.

—Y a todo esto sigo sin entender por qué pasó todo esto — razonó la joven Claymore.

—Algunas cosas es mejor aceptarlas y ya — sonrió Luna.

—Sí, lo único que importa es que trajo cosas buenas para todas nosotras — dijo Celestia.

Se quedaron viendo la figura de las diosas gemelas por un tiempo cuando el viento volvió a cambiar, y apareció una tercera figura. Una mujer humana con un traje gris de cuerpo completo, dos grandes hombreras de armadura, guanteletes y botas metálicas; todo completado por una larga capa gris y una… tenue sonrisa. Clare sintió cómo se le hacía un nudo en el corazón.

—Teresa…

En el aire resonó la voz de la guerrera Claymore más poderosa trayendo consigo su recuerdo:

Clare, mi querida Clare, por mucho que lo desee no puedo ser la familia que necesitas. Vive como humana entre los humanos, este es el regalo más grande que puedo darte.

Clare sonrió amablemente y asintió.

O bueno, tal vez no como humana pero esto se le acerca bastante. Cuídate mucho mi Clare…

Y se desvaneció en el aire con su aire de calma y serenidad.


Y listo, vaya que se me dificultan los finales pero en fin, espero les haya gustado; traté de ser fiel al final del anime ya que éste termina precisamente en la línea de Teresa: 'vive como humana entre los humanos'

Claymore, cómo me gusta ese manga. Espero les haya gustado y sé que he estado updateando la historia exclusivamente los viernes en la noche pero estoy por salir de viaje y no podré publicar nada en un buen lapso así que se los adelanto.

Chao; nos leemos!