¡Hola! Bueno pues aqui esta el noveno capitulo, listo para ser leido :) Este capitulo me ha gustado mucho escribirlo ya que aunque narra un hecho que ocurre en el sexto libro yo le he dado mi interpretación para el fic bueno, solo queda que lo leais y me conteis lo que os parece :)
-Recomendación musical: Your Guardian angel - The red Jumpsuit Apparatus (para la parte en la que hablan McGonagall y Hermione hasta el final)
Espero que os guste :)
CAPITULO 9
Hogsmeade
Era sábado y el Hall del castillo estaba lleno de alumnos de tercero que por primera vez irían al pueblo de Hogsmeade. Los prefectos estaban allí intentando instaurar el orden para que los niños pudieran hacer una fila y enseñarles sus permisos.
Hermione llamaba la atención a los chicos de Gryffindor, Ron se dedicaba a mirar de la mano de Lavender. Los prefectos de Slytherin Pansy y Theodore habían conseguido que las pequeñas serpientes hicieran una fila recta y les pedían sin problemas los permisos. Los de Hufflepuff habían descartado la opción de hacer una fila y les pedían los permisos a los niños sin ningún orden. Los Ravenclaws habían conseguido que los niños no se movieran lanzandoles un hechizo que pegaba sus pies al suelo.
—Como no hagáis una fila, no va a ir ninguno. — gritó Hermione.
—No seas así Hermione — dijo Ron.
—¿Es que no te das cuenta de que tenemos que pedirles los permisos?
—Sí, pero que más dará. Seguro que les dejan a todos, así que yo me voy. Adiós.
Hermione bufó exasperada. Odiaba que Ron no cumpliera con sus responsabilidades de prefectos, para su opinión no eran tan difíciles de cumplir.
—¿Tenéis todos los permisos?
—Sí — contestaron los pequeños leones.
—Pues en ese caso iros ya. Antes de que me arrepienta.
La castaña bajó hasta el pueblo, habían caído los primeros copos de nieve y es suelo se había cubierto de una fina capa blanca. El viento y el frío de Noviembre que había habido durante la semana había quedado atrás dando paso a las primeras nevadas. Era uno de diciembre y aunque quizás era un poco pronto para empezar a nevar, muchos estaban felices de que hubiera nevado el día de la salida a Hogsmeade, ya que así podrían hacer batallas de bolas de nieve y luego calentarse en cualquier lugar.
Hermione se había enfundado la bufanda de los colores de su casa, unos guantes grises bastante viejos y un gorro de lana de color gris también. Notaba la nariz fría y seguro que la tenía roja por el frío. Llegó hasta las Tres Escobas donde se encontraban Harry y Ginny, al principio pensó en darse la vuelta e irse para dejarles solos pero la vieron y la llamaron para que se sentara con ellos.
—¿A que no sabes donde esta Ron? — preguntó Ginny divertida.
—No sé.
—En Madame Tudipié, después de todo lo que se quejaba de la gente que va allí.
—Yo no he ido nunca — dijo Hermione —. ¿Cómo es?
—¿No has ido nunca? Tengo que encontrarte un chico —rió la pelirroja —. Pues es, como la versión en salón de té del despacho de la profesora Umbridge — contestó, Harry y Hermione arrugaron el ceño.
—Qué horror casi que me alegro de no haber ido. ¿Y tú, Harry, has ido alguna vez?
—Sí fui una vez con Cho. Uno de las peores salidas a Hogsmeade de mi vida.
Hermione notó como Ginny se relajaba tras lo ultimo que el chico había dicho, ya que cuando mencionó su salida con Cho, la pelirroja había fruncido el ceño y había intentado disimular una mueca de disgusto.
—Bueno chicos, os dejo solos que tengo que ir a comprar una pluma.
Se despidió y salio de la calidez de las Tres Escobas. Caminó hasta la librería para comprar la pluma que necesitaba, pero antes estuvo mirando los libros que tenían. Los ojeaba por encima y luego los volvía a meter cuidadosamente en su estante. Pero de repente oyó una voz que la hizo quedarse quieta.
—¿Tiene la chica ya el colgante?
—Sí. Rosmerta ya ha debido dárselo.
—Bien.
—¿No sospecharan?
—No, o por lo menos no de nosotros. Seguramente sospechen de algún mortífago de fuera, nadie sabe que ya hay mortífagos entre el alumnado.
—¿Y si algo sale mal?
—Deja de ser tan supersticioso, Pucey, no va a pasar nada.
—Pero, Marcus...
—Tranquilo no pasará nada.
—¿Por qué hacemos esto?
—Porque Bella nos lo ha pedido como un favor, nadie puede saber que hemos sido nosotros, ni siquiera los mortios, ¿entendido?
—Sí.
Hermione tenía los ojos muy abiertos, Adrian Pucey estaba en séptimo y Marcus Flint había terminado hacía un año. Pero habían dicho que había alumnos en Hogwarts que eran ya mortífagos, seguramente muchos de los de séptimo pues eran los únicos mayores de edad, pero un nombre con rostro se le vino a la mente, ¿y si lo qué Harry decía era verdad?¿Y si Malfoy era ya un mortífago? Dio un paso hacia atrás con miedo tirando sin querer un libro. El sonido resonó por toda la estancia seguro que los mortífagos la habían oído.
Pero una mano se posó sobre su boca impidiéndole hablar y la llevó hasta la trastienda que era usada de almacén. Allí su secuestrador la soltó. Hermione sacó con velocidad la varita y se giró quedando frente a frente con el secuestrador. Era Theodore Nott, el chico no había sacado la varita y miraba a Hermione con seriedad.
—Baja la varita, yo no voy a hacerte nada. Deberías darme las gracias, te he salvado.
—¿Como se que no eres uno de ellos?
—Por que no estaba con ellos entre un poco después que tú a la tienda y casualmente los oí, igual que tú. — dijo y para darle mas creencia se arremangó mostrando ambos antebrazos —. ¿Ves?
—Vale — dijo bajando la varita.
—No le digas a nadie lo que has oído. Sabrán que has sido tú y si los descubrimos, descubrireis a la Orden.
—¿Cómo sabes de la Orden?
—Pertenezco a ella.
—¿Qué?
—Sí, les pasó la poca información de la que me enteró. Por qué mi padre sea un mortífago yo no tengo porqué pensar igual.
—Entiendo. Creo que será mejor que me vaya.
Hermione salió de la tienda, con la pluma de águila que había comprado tras el incidente. La nieve había subido de nivel y le costaba un poco de trabajo andar, en algunas zonas había hielo por lo que tenía que ir caminando con cuidado de no caerse.
La gente podría pensar que iba tranquila dando un paseo en la nieve, pero en realidad la castaña estaba asustada y de vez en cuando miraba hacia atrás. Iba por el centro de la calle y miraba a los lados cuando atravesaba una calle perpendicular a la suya. Se decía a si misma que se tranquilizara, que no la habían visto, que no sabían que era ella; pero aún así ella reaccionaba a la defensiva y estaba por dentro asustada, la frase que Alastor Moody les había repetido hasta el cansancio estaba gravada a fuego en su mente: "Alerta permanente".
Hermione vio a lo lejos a Harry y a Ginny caminaban ya de camino al castillo, seguramente se había demorado demasiado y no iban a quedarse esperándola con el frío que hacía. Pensó en correr para alcanzarlos pero una voz le decía que sería más vulnerable así. Mientras otra voz la gritaba que era una paranoica.
Finalmente hecho a correr para alcanzarles. Cuando llegó pararon un poco para que la castaña recuperara el aliento. Harry y Ginny le contaron a Hermione lo que habían hecho, habían estado en las Tres Escobas un rato hablando pero luego había aparecido Parvati que les había contado las parejas que habían ido a Hogsmeade juntas y había estado criticando la ropa de una chica de quinto que iba a Ravenclaw. Eso entre otras cosas de las que los chicos no recordaban y que no habían prestado atención.
Fue entonces cuando sucedió. Un gritó de una chica. Katie Bell se elevaba en el aire y caía al suelo con un golpe seco, amortiguado por la nieve. El pánico cundió entre los alumnos que había cerca, que eran bastantes. Hagrid llegó a ver lo que pasaba seguido de la profesora Sprout.
Los chicos siguieron al guarda bosques hasta la enfermería, entraron con la capa invisible de Harry y allí escucharon la conversación que mantenía Katie con los profesores.
—¿Qué la a pasado señorita Bell? — preguntó nerviosa la jefa de la casa de los leones.
—Yo... no sé... solo toqué el collar y... — la chica titubeaba y sollozaba.
—¿Quien le dio el collar? — preguntó Snape.
—Estaba en el baño de chicas, fue... fue madame Rosmerta.
—¿Madame Rosmerta? — preguntó Sprout
—Sí, me dijo que se lo diera al profesor Dumbledore.
—El collar está maldito, fuera quien fuera quería matarle señor director — informó madame Pomfrey.
—Lo sé — dijo Dumledore.
—Tuviste suerte Katie, si hubieras tocado el collar sin los guantes ahora... ahora no estarías aquí — dijo Slughorn.
—Será mejor que la dejemos descansar — dijo McGonagall.
Todos se marcharon, incluidos Harry, Ginny y Hermione. Esperaron en el pasillo a que los profesores se fueran para quitarse la capa. Harry fue el primero en salir de ella, estaba claramente enfadado por lo que ni la pelirroja ni la castaña dijeron nada.
—A sido él.
—¿Cómo que a sido él, Harry?¿Quién es él? — preguntó Ginny.
—Ha sido Malfoy. Es un maldito mortífago. — dijo Harry con furia. Hermione que había mantenido la mirada gacha la levantó.
—No creo que haya sido él. Ese collar estaba en la tienda del callejón Knockturn el día que fuimos y cuando pregunté por su precio, me lo dijo.
—¿Y qué? Pudo mentirte. Ha sido él, lo sé.
Hermione agachó de nuevo la mirada, no podía decir la verdad. Nott tenía razón, los mortífagos tenían formas infalibles de descubrir al que le había delatado, si ella decía quien era a sus amigos, ellos lo gritarían y pedirían justicia. Si tomaban represarías contra ellos sabrían que había sido ella y también sabrían que Nott era un espía de la Orden. Pero no le parecía justo que Malfoy pagara por algo que él no había hecho, aunque fuera un cabrón, no se lo merecía.
Harry había comenzado a andar por el pasillo hacia el despacho de Dumbledore, Ginny iba detrás intentando tranquilizarse. Hermione caminó detrás con resignación y con angustia. Cuando llegaron a la gárgola Harry empezó a probar combinaciones de sabores que la verdad prefería no probar. Cuando dijeron la correcta Harry subió corriendo por la escalera y las chicas caminaron detrás. Harry abrió la puerta sin llamar y las chicas esperaron tras la puerta sorprendidas por lo que había hecho el chico.
—¡Harry! Adelante, ¿qué os trae por aquí?
Las chicas pasaron ante el permiso del director y se colocaron al lado del chico. Snape estaba allí pero a Harry no le importó y se adelantó un paso, ni siquiera retrocedió cuando Ginny le sujetó el brazo.
—Profesor Dumbledore, se quien intentaba mandarle el collar.
—Veo que las noticias vuelan rápido — dijo con una sonrisa.
—Fue Malfoy, es un mortífago.
—¿Tiene pruebas de lo que dice, señor Potter? — preguntó Snape.
—No, pero fue él. Él uso la maldición imperius con madame Rosmerta para que le diera el collar a Katie. ¡Fue él!
—Lo siento, Harry. No tienes pruebas, además el señor Malfoy no ha ido hoy a Hogsmeade, ha estado castigado con Filch porque ayer se saltó todas las clases — dijo Dumbledore.
Hermione al oír eso suspiró aliviada, no quería que Malfoy pagara por algo que no había hecho, se le hacía injusto. Nadie se enteró de ese suspiro de alivio para su suerte. Harry se dio la vuelta enfadado para salir del despacho. Ginny le siguió y ella iba a hacerlo cuando Dumbledore la llamó.
—Señorita Granger. La profesora McGonagall quería hablar contigo, pero no te encontró deberías ir a ver que quiere.
—Vale, gracias profesor.
—¿Quieres un caramelo de menta?
—No hace falta. Adiós — dijo despidiéndose de ambos adultos.
Ni Ginny ni Harry la habían esperado, así que caminó rumbó al despacho de la profesora sin saber por qué quería hablar con ella. Cuando llegó, llamó a la puerta y tras obtener permiso, pasó.
—¿Quería verme, profesora?
—Sí. Siéntate. Esto es importante.
—Usted dirá, profesora.
—Hoy, un chico de tercero se ha caído golpeándose contra una roca y se a roto una pierna y se a dislocado un hombro.
—Entiendo.
—No, usted no entiende. Ese niño no tenía permiso para ir a Hogsmeade.
—Pero...
—¿Revisó usted los permisos?
—Sí, bueno, no. No se ponían en fila así que les dije que si lo tenían firmado y me contestaron todos que sí.
—No ha cumplido con su trabajo como prefecta y un niño a acabado en la enfermería.
—Pero es que, Ron...
—El señor Weasley no se encontraba bien y fue acompañado por la señorita Brown al baño. Luego fueron a Hogsmeade. Pero el caso no es lo que le pasara al señor Weasley, el caso es que no has cumplido con tu deber. Me has decepcionado Hermione.
—Pero... E-eso, yo.. no — balbuceó, las lagrimas rodaron por sus mejillas. Ron había mentido pero aun así ella tenía la culpa.
—Comprenda que tengo que castigarle. Su castigo será dos semanas con Filch y la retirada del título de prefecta hasta que yo decida oportuno, por ahora es por tiempo indefinido, su puesto sera sustituido por la señorita Brown, a demostrado ser más responsable que usted. Puede retirarse.
Hermione se quitó la insignia de prefecto que llevaba en el pecho y se la dio a la profesora, después se marchó. Fue hasta la biblioteca, a su mesa. Pero no se sentó en la silla sino que se sentó debajo de la mesa abrazando sus piernas contra el pecho mientras lloraba. Había sido su culpa, lo sabía, pero aún así le sentaba mal que Ron hubiera mentido y que fuera precisamente Lavender la que la sustituyera.
¿Qué os a parecido? ¿Dudas? ¿Sugerencias? Pues ya sabeis, solo teneis hacer click en el boton de reviews ;) Bueno en este capitulo se abre un nuevo abanico: Nott es parte de la Orden y se descubre que hay mortios en Hogwarts, además de que la historia principal (el dramione) se ve ayudada un poco y aunque no lo crean será gracias a Ron, los que ayais estado atentos os habreis dado cuenta si no, lo descubrireis en el proximo chap ;)
Bueno solo me queda daros las gracias por leer y que espero que os haya gustado :)
Nos vemos en el próximo capitulo,
Mona
