Mi reflejo.
Luego de haber dejado a su novia en su casa, Levi regresaba sin prisa a su departamento. Hacia un clima agradable por lo que decidió disfrutar de él.
Tenía que admitir que Mikasa tenía serios problemas con el cálculo, tendría que poner mucho de su empeño para poder ayudarla... sin embargo, egoístamente pensaba más en sus "asesorías" en otro ámbito que nada tiene que ver con la escuela.
No se podía sacar de la cabeza el hecho que su novia siguiera siendo pura y casta, no es como si le hubiera molestado que fuera lo contrario, pero no le dejaba de sorprender que existiera una chica que todavía sintiera que el acto de estar con un hombre de manera sexual fuera más especial de lo que muchos, incluyéndolo, consideraban.
Se sentía una mala persona ahora luego de haber estado profanando por meses la imagen de Mikasa en su cabeza y se sentía peor porque aunque odiara admitirlo, pensar en ser quien tomará la virginidad de Mikasa lo llenaba de un orgullo insano... No sería la primera virginidad que tomaría, pero sí sería la primera que no llegaría como una "oferta". El hecho que la chica fuera su novia lo ponía más tenso sobre el asunto. Aun con todos sus bajos instintos y deseos impuros él deseaba hacer de ese momento algo tanto o más especial de lo que Mikasa esperara.
Levi deseaba con locura poseer el cuerpo de su novia... pero en ese momento deseaba dejar el mejor recuerdo para ella.
Solo existía un pequeño problema: Mikasa era demasiado tímida en los asuntos de índole sexual, tendría que ser paciente, pero no sabía hasta cuándo podría contenerse... su imaginación ya no estaba siendo suficiente y luego de haber probado un poco de ella, estaba seguro que menos bastaría...
No había de otra... él tendría que entrenar a su novia...
Al siguiente día Mikasa volvió a la casa de Levi para seguir con las asesorías. Estaba haciendo bastante calor por lo que la chica fue con un short que llegaba a mitad de sus muslos y una sencilla playera de tela fresca, tenis, gafas de sol y una gorra. Levi no pudo evitar relamerse los labios al observar las largas y blancas piernas de su novia al descubierto, mismas que ya había comprobado un día antes que eran suaves como la seda. Mikasa lo saludó con un beso y un abrazo y Levi no desaprovechó la oportunidad de llevar sus manos hacía los glúteos que resaltaban más en ese apretado short y dar un ligero apretón con ambas manos.
"¡Levi!" Regañó Mikasa asombrada y apenada, esperando que nadie haya visto lo que su "grosero" novio le había hecho.
"Lo siento, no me pude contener" Dijo con una fingida sonrisa de inocencia el chico.
Mikasa le dio un leve golpe con puño cerrado en su brazo y comenzó a caminar para adentrarse al edificio.
Si la chica esperaba que Levi fuera paciente, no le estaba dejando las cosas fáciles al azabache. Mientras caminaba, Levi no podía despegar sus ojos del vaivén natural de la cadera de su novia al caminar. Levi pronto la siguió y la llevó hasta su departamento.
Las cosas dentro iban normales, Levi tratando de explicar los ejercicios resueltos en clase que Mikasa solo había logrado copiar del pizarrón pero que no había logrado comprender, la azabache concentraba toda su atención en lo que su novio le explicaba pero debía admitir que seguía sin entender mucho y eso la avergonzaba...
Cerca del medio día el calor se hizo insoportable, tanto que Levi atinó a quitarse la playera que estaba usando para quedar solo en camisa de resaque, la cual le quedaba entallada a su cuerpo y hacía notar mucho más su figura masculina: hombros anchos, brazos fuertes, pectorales marcados, abdomen plano que seguramente estaba bastante bien marcado. Mikasa sintió que el calor en el departamento aumentó luego de que Levi se deshiciera de esa prenda por lo que fue a la cocina por más hielo para su agua.
"¿Y si tomamos un receso? En lo que pasa el medio día y aminora el calor. Llevamos toda la mañana y tampoco servirá mucho que te sature de información." Le había dicho Levi desde la sala, frente al ventanal observando el exterior.
"Creo que es buena idea. El calor tan sofocante no me deja concentrar."
"Vamos a mi cuarto." Dijo Levi como si nada. Mikasa se congeló ante lo dicho por el chico, estaba a punto de protestar cuando Levi adivinó el pensamiento de la chica.
"No es lo que te estás imaginando. En mi habitación está el aire acondicionado. Vamos allá, llevemos algo de botana y bebida y veamos una película en lo que se aminora el calor, ¿te parece?"
Mikasa asintió apenada por haber mal pensado las intenciones de su novio. Levi sacó unos refrescos y algo de cerveza de su refrigerador y las llevó a su cuarto. Mikasa encontró unas papas fritas en la alacena y las llevó junto con un bol grande y algo de salsa botanera.
Levi ya la esperaba recostado despreocupadamente en su cama. Era una cama demasiado grande para una persona, fue el primer pensamiento de Mikasa al verlo.
"Levi seguro duerme como rey aquí."
Mikasa se acercó con algo de nervio y se sentó al otro lado de la cama.
"Anda, con confianza. Quítate los zapatos y ponte lo más cómoda que quieras..." Le dijo Levi. En su interior, Levi se estaba divirtiendo con el comportamiento de Mikasa, por más que la chica lo quisiera disimular ella estaba actuando a la defensiva con él... y no estaba tan equivocada, Levi tenía la intención de darle su segunda sesión ese día, claro que como lo había prometido, él llegaría hasta donde la chica quisiera.
Mikasa se quitó sus tenis y se sentó recargando su espalda en el respaldo de la cama y estirando sus piernas. Debía admitir que la cama de Levi era muy cómoda. Levi le pasó el control de su pantalla. Hasta ese momento Mikasa se percató de lo grande que era, era incluso más grande que la que tenía ella en la sala de su casa, ¿acaso su novio era un niño rico?
"Hay T.V por cable o puedes poner Netflix, Amazon o conectarte a internet a buscar lo que quieras ver..." Decía mientras alcanzaba una de las cervezas que había llevado y la destapaba para dar el primer trago.
"¿No tienes algo en mente?"
"No. Quiero ver con qué cosas se entretiene mi chica." Dijo dedicándole una fugaz sonrisa antes de tomar la bolsa de papas y vaciarla en el bol. "¿Te importa?" Dijo tomando la salsa de botanas, señalando que tenía la intención de bañar con ella las papas en el bol.
"No, adelante." Respondió Mikasa.
Mikasa se decidió a entrar en Netflix. Y eligió una serie. Black Mirror.
"Oh vaya... buena elección" Soltó Levi al ver lo que había elegido su novia.
"¿Algún capitulo en especial?
"Por mí cualquiera está bien excepto el primero... la zoofilia no es de mi agrado..."
"Estoy de acuerdo..."
Pronto Mikasa eligió "Toda tu historia". Levi sonrió para sus adentros, había visto por lo menos 3 veces toda la serie, exceptuando el capítulo uno, claro está, y conocía perfectamente la trama de ese capítulo en específico...
"Que conste que tú elegiste, Mikasa."
"¿Refresco o cerveza?" Preguntó Levi alzando una lata de cada cosa en sus manos.
"Cerveza."
"Buena elección, otra vez." Dijo entregándole la lata que muy amablemente se tomó la molestia de abrir por ella.
"Esto debería tomarse como auto sabotaje." Pensó divertido el azabache.
El episodio dio comienzo y Levi recostó su cabeza en los muslos de su novia. Mikasa se sobresaltó, pero al ver que Levi estaba entretenido devorando las papas bañadas en salsa picante y con toda su atención en la pantalla, decidió que todo estaba bien.
El episodio fue avanzando con normalidad, hasta llegar a la parte en que la pareja protagonista mantiene relaciones. Los sonidos bastantes sugerentes así como las imágenes mostradas son suficiente como para provocar a alguien inexperto como Mikasa, eso Levi lo sabía muy bien.
La chica se sentía como cuando estaba con su nana, cuando era más pequeña, y en las novelas o películas que ella la acompañara a ver había una escena de ese tipo no sabía que expresión poner. Y ahora estaba con su novio, recostado en sus piernas...
Levi comenzó a dar suaves caricias en las piernas de la chica, aprovechando del ambiente creado por las escenas en pantalla, a simple vista parecía un simple jugueteo de su mano, sin ninguna segunda intención por lo que Mikasa no hizo nada para detenerle. Bien, había resultado como Levi había previsto.
"¿Terminaste tu cerveza?" Soltó de forma natural Levi.
"Sí" se apresuró a responder la chica.
"¿Te paso otra?"
"Ok..."
Mikasa nerviosa resultaba tan predecible para Levi. El chico le pasó otra lata y él tomó una para él. Si las cosas resultaban como él lo preveía, Mikasa se tomaría demasiado rápido esa segunda lata y como ella no está acostumbrada a tomar alcohol se marearía, no al grado de no saber lo que hacía, pero sí lo suficiente como para darse ella misma un poco de más libertad. Al término del capítulo, tal como lo había previsto, Mikasa ya tenía la lata vacía y un leve sonrojo en sus mejillas delataba la presencia de alcohol en su sangre.
"Parece que el calor ha disminuido, llevaré estas cosas a la cocina y retomaremos tus lecciones."
"Déjame ayudarte..." Dijo Mikasa pero al querer levantarse sintió un leve mareo que la hizo volver a tomar asiento.
"Creo que alguien se estaba quedando dormida. Quédate un momento más aquí, espabílate en lo que yo pongo en orden aquí."
Mikasa hizo caso y se quedó sentada en la orilla de la cama, con los pies apenas tocando el suelo. Levi por su parte cumplió con lo que había dicho, limpió la habitación y lavó el bol que habían utilizado para las papas fritas. Al terminar, volvió a la habitación y sentó a un lado de Mikasa, la chica aún seguía con el efecto del alcohol.
"Definitivamente nunca te dejaré ir a un bar sola..." Pensó Levi al observar el estado de su novia con tal solo 2 latas de cerveza.
"¿Comenzamos?" Dijo tomándola de la mano.
Mikasa no quería levantarse, en serio la cama le parecía el lugar más cómodo del mundo y en esos momentos se sentía tan relajada que no quería arruinarlo poniéndose a estudiar, por lo que para satisfacción de Levi, se dejó caer de espaldas en la cama.
"Aun no, Levi... Dame unos minutos..." Dijo con una sonrisa perezosa. A Levi le pareció bastante tierna y recostó a un lado de ella.
"Bien, será como tú digas."
Pasaron un par de minutos en los que pasaron recostados uno a lado del otro en silencio, hasta que Mikasa se giró de costado y lo llamó.
"¿Por qué tienes que ser tan atractivo?" Soltó con tono de reproche, o mejor dicho, berrinche. Levi se giró en su dirección y le encantó ver el cabello alborotado de Mikasa así como la cara acusadora de Mikasa, en serio parecía una niña haciendo berrinche.
"¿Por qué te molesta que sea atractivo?" Preguntó de vuelta Levi siguiéndole el juego.
"Porque ni un maldito segundo del día dejo de pensar en ti, joder... ¿Sabes lo peor? Que esto ni siquiera es algo reciente... Desde que tocaron en la preparatoria en la que asistía aunque odiaba admitirlo me encantó el beso que nos dimos y muy en el fondo tenía miedo que nunca se repitiera... ¡Dios! Te odiaba por eso..."
"¿Cómo está eso?"
"¿No es obvio? Aunque mi relación de entonces estaba yendo en picada eso no justifica que estando con Eren la mayor parte del tiempo estuviera pensando en ti y en ese jodido beso..."
"Entonces, creo que estábamos en igualdad de condiciones. Yo tampoco podía dejar de pensar en la mocosa bipolar que primero me besa y luego casi me arranca la cabeza de una cachetada."
Mikasa rio al recordar eso y ocultó su rostro en el colchón.
"Mikasa..."
La azabache de nuevo dirigió su vista hacia Levi y fue recibida por los ojos nublados de deseo de su novio que sin darle tiempo de hacer algo más comenzó a devorarle los labios al tiempo que con sus manos la tomaba de la cadera y la pagaba más al cuerpo de él.
"Me gustas mucho Mikasa... Desde el principio..." Le decía el azabache en medio de sus besos.
Mikasa correspondía gustosa a los besos y al agarre posesivo de Levi en sus caderas, ella hizo lo propio y con sus brazos rodeo el cuello de su novio. Levi, sin separarse de los labios de la chica, poco a poco fue girando sus cuerpos hasta quedar él sobre ella, fue entonces que llevó una de sus manos a la espalda de la chica y la otra la usó para flexionar una pierna de ella y comenzar a acariciarla. A Mikasa le gustaba estar atrapada por el cuerpo de Levi, le gustaba el contacto de la piel de él con la suya, la manera en que la estaba besando y sobre todo la forma en cómo la había visto antes de besarla. Levi comenzó un lento camino de besos que fue de los labios de la chica a su barbilla y de ahí al cuello femenino al tiempo que su mano fue subiendo por todo el largo de la pierna de su novia y se fue colando bajo la blusa de ella, deteniéndose un poco para acariciar el plano abdomen de ella, Levi se detuvo de sus besos, se irguió un poco sobre ella y observó a su novia sonrojada y con la respiración agitada, su blusa estaba algo desarreglada y dejaba ver parte de su vientre, Levi llevó su labios hasta el ombligo de la chica y comenzó a repartir besos y algunos chupetones mientras sus manos daban ligeros apretones a los costados de la cintura de la chica, Mikasa comenzó a suspirar por las acciones del azabache, con sus brazos cubría sus ojos, le gustaba lo que sentía pero no dejaba de sentir vergüenza. Levi, aprovechando la vulnerabilidad de la chica llevó ambas manos hasta los montes de su novia y comenzó a estrujarlos sobre el sostén, Mikasa soltó otro sonoro suspiro y su cadera se movió involuntariamente, el azabache liberó los senos de Mikasa, levantando de su posición el sostén y comenzó a estimularlos directamente. Le parecieron tan bonitos: no muy grandes pero tampoco pequeños, de hecho, parecían del tamaño perfecto para sus manos.
Mikasa era blanca como la leche, se notaba la diferencia de color en áreas que normalmente no están expuestas al sol (como su pecho y abdomen) en comparación a sus brazos y piernas que se veían más bronceadas y sus senos estaban coronados con unos lindos y apetecibles pezones rosados. ¿Cuál debía probar primero? Daba igual... Se inclinó sobre el derecho y comenzó a lamer con delicadeza. Mikasa dio un respingo por la sensación de algo húmedo y al levantar la vista se encontró con la embarazosa y a la vez excitante imagen de Levi lamiendo delicadamente su seno derecho. Levi levantó la vista y se encontró con la mirada claramente confundida de Mikasa, sonrió un poco siniestro antes de comenzar a chupar como un bebé amamantándose el seno de la chica y comenzar a estrujar con mayor fuerza el otro. De nuevo la cadera de Mikasa hizo un movimiento involuntario y mientras sentía los labios de Levi devorándola, sentía también cómo su ropa interior se iba humedeciendo más y más. Levi llevó sus labios al otro seno de la chica y aprovechando el movimiento de caderas de la azabache, una de sus manos fue bajando lentamente por el abdomen de la chica hasta llegar a la orilla del short de la misma, con maestría desabrochó el botón y bajo el cierre, luego poco a poco fue introduciendo su mano bajo la ropa interior de la chica.
Estaba por llegar a su objetivo cuando Mikasa lo detuvo. Bien. Ese era el límite de ese día. Para ser sincero, había llegado más lejos de lo que había imaginado en un principio.
Se quitó de encima de la chica y esperó a que Mikasa acomodara sus ropas.
"¿Te gustó?" Preguntó con cierto temor. Sabía que había llegado muy lejos.
"Te detuviste..."
"Te dije que llegaría hasta donde tú me dejaras... No planeo que sea de otro modo..."
"¿Y a ti te gustó?" Levi soltó una leve risa e hizo una expresión de vergüenza. Señaló sus pantalones y a la altura de su entrepierna se alcanzaba a observar una mancha oscura, como si le hubiera caído agua... Era la famosa y odiada "gota traicionera" de los hombres.
"No recuerdo la última vez que me pasó esto. Así que, tú juzga..."
"Yo... no entien..."
"¡Por Dios Mikasa! ¡Eyaculé! Me excitaste tanto que no pude controlarlo... ¡Cielos!" Dijo agachando la cabeza intentando ocultar su rostro con su flequillo.
Levi estaba sorprendido por la ignorancia de Mikasa en el ámbito sexual... Pero en realidad estaba avergonzado de haber tenido que hablar de esa manera... Y sobre todo de admitir en voz alta que había eyaculado precozmente.
Mikasa recargó su cabeza en el hombro de Levi.
"Sentí mucha vergüenza que me vieras y estuvieras tocando así, también de los movimientos que no podía controlar y los sonidos que estaba dejando escapar de mi boca... y aun así, no podía decirte que pararas... ¿Así es siempre? ¿Siempre perderé el control de mis acciones cuando me toques?"
"Tal vez solo sea durante el principio... Después tú también vas a querer tocarme y entonces comenzará una batalla por hacer sentir mejor al otro... En esencia, de eso se trata, que la persona que está contigo disfrute... Yo hace unos momentos me enfoqué en ti, en saber si lo que hacía te gustaba, tus reacciones... por eso en cuanto diste señal de que parara, lo hice. No tenía caso seguir si te ibas a sentir incómoda... De otro modo, si se tratara de complacerme solo yo, ten por seguro que ahorita seguiría dándote duro sobre esta cama sin importarme si me pides que pare..."
"¿Dándome duro?"
"Te apuesto que luego tu misma vas a decirme que lo haga..." Dijo para después besar la cabeza de la chica. "Tengo que resolver el desastre de mis pantalones. Me daré una ducha rápida. Puedes seguir viendo la tele o ve por un bocadillo a la cocina, enseguida estaré contigo para seguir con tus asesorías de cálculo..."
"Levi..."
"¿Podemos... repetir lo de hace un momento?" Preguntó Mikasa totalmente sonrojada.
"¿Cuándo?"
"La siguiente semana... en nuestro receso de las asesorías... Si tú me prometes que te detendrás cuando yo te lo pida... Confiaré en ti..."
"¿Y si no lo hago? ¿Me odiarás?"
