Capítulo 10
Kate sonrió cuando observó a Rick de costado mientras caminaban con los dedos entrelazados sin saber bien a donde iban. Bueno, ella no lo sabía, Rick parecía saberlo.
Le había rogado que preparara su valija y lo siguiera sin preguntar nada. Habían tomado un micro hasta Mestre, la ciudad más cercana a Venecia y estaban llegando a una empresa conocida de vehículos en alquiler.
Estaba claro que Rick había elegido tomar un auto y de allí recorrer un poco más y a ella le agradaba la idea.
Kate se distrajo un momento mirando algunos folletos turísticos y Rick encontró un empleado que por suerte no hablaba solo italiano y pudo entenderse con él fácilmente.
A los pocos minutos, el joven regresó con unas llaves, Rick firmó un contrato y cuando los acompañó a la playa de estacionamiento, Kate casi tiene un ataque al ver la reluciente Ferrari descapotable color rojo que los aguardaba, como elegida para ellos desde el más allá…
Kate arrugó la nariz cuando él le hizo una reverencia y la abrió la puerta. Kate se acomodó en el asiento y suspiró. Se colocó sus anteojos de sol, los que había comprado en una tienda en Firenze y esperó que él guardara el equipaje.
Con una sonrisa, Rick se acomodó a su lado y arrancó el auto. Kate lo observó sonriente y curiosa cuando lo vio cerrar los ojos, deleitado con el sonido del motor.
-Hermoso auto…- dijo ella y él sonrió.
-Lo es… ¿verdad?- dijo él orgulloso.
-¿Adónde vamos?- quiso saber ella.
-Confía en mi…- le dijo y arrancó a toda velocidad.
-Siempre…- dijo ella y cerró los ojos, la suave brisa de la mañana acariciaba su cara. Recordó la noche anterior, el empleado confundiéndolos con un matrimonio… la forma tranquila y relajada en que se habían explorado la noche anterior. El hecho de haberse despertado en la mitad de la noche y encontrarlo a él con su teléfono mirando quien sabe que… ahí fue cuando había decidido donde ir…
Rick puso música y Kate se relajó. Cada tanto, estiraba su mano y acariciaba distraídamente su pierna. Kate sonreía distendida. Charlaron de cosas que nunca habían hablado, de sus vidas y Rick se sorprendió de la apertura y la tranquilidad con la que ella hablaba. Recordó lo difíciles que habían sido las cosas en New York hacía unos días y se alegró de que todo hubiese resultado así.
Un par de horas más tarde, luego de detenerse a almorzar, llegaron a Verona. Kate sonrió mientras Rick tomaba su mano y besaba sus dedos. Estacionó el auto y se bajaron a caminar. Rick parecía saber adónde iba y Kate no pudo evitar sonreír cuando se encontró frente a una casa de ladrillos a la vista en la que se amontonaba un grupo de gente que sacaba fotos.
De pronto Kate comprendió. Verona. Romeo y Julieta. Aunque ella no sabía que en verdad existiera una casa a la que se le adjudicara ser de la trágica heroína romántica. Y con alegría, se dio cuenta de que si existía.
Kate subió las escaleras con cuidado pensando que Rick la seguía, y cuando se asomó al balcón, lo vio abajo, sonriendo.
-Oh, mi dulce Julieta…- dijo teatralizando y Kate sonrió.
-No me avergüences…- dijo por lo bajo, la gente alrededor los miraba, pero no prestaba demasiada atención.
-¿Te gusta el lugar?- dijo él.
-Me encanta… no sabía que había un lugar así, debe ser una especie de tributo a Shakespeare… porque los personajes nunca existieron, ¿verdad?
-Supongo que si… la verdad es que siempre quise traer a la mujer de mi vida aquí…- dijo y ella lo miró con intensidad, y a pesar de la diferencia de altura, él lo advirtió.
-¿Y cómo lo sabes?- dijo ella.
-Solo… lo sé…- dijo él y ella sonrió.
-Rick…- intentó ella, no tenía idea de lo que le diría, pero se sentía incómoda.
-Me gustaría que algún día pudieras llevar sin que te pese, mi apellido…
-¿Cómo puedes asegurar que alguna vez me pesó?- le preguntó ella.
-Vi tu cara anoche… lo siento…- dijo él un poco serio.
-Malinterpretaste mi expresión… ojalá me lo hubieras preguntado, así te habrías sacado la duda… me pareció distinto, pero no me desagradó…- dijo y sonrió cuando vio la expresión de esperanza en la cara de él.
-¿En serio?- dijo él.
-¿Por qué te mentiría?- preguntó ella.
-Para hacerme sentir mejor…- dijo él.
Kate sacudió la cabeza y sonrió.
-¿Entonces de verdad no te molestaría llevarlo?
-No, llegado el momento…
-¿Te parecería demasiado que…?- dijo él pensativo y ella lo interrumpió.
-Todavía es muy pronto…- lo cortó ella.
-Lo se, Kate…- dijo con pesar- pero prométeme que lo tendrás en cuenta…- dijo con una sonrisa.
Kate observó que ahora si, todos los presentes se habían quedado oyendo su conversación.
-Te juro amor… que desde hace un par de días, lo he pensado varias veces…- dijo y sonrió.
Algunos de los presentes comenzaron a aplaudir y Kate se sonrojó. No podía creer lo que estaba pasando. Rick le guiñó el ojo y Kate lo saludó con la mano. Luego desapareció y minutos más tarde salió de la casa y se fundió con él en un abrazo apretado.
-Te amo, Kate…- le dijo él con su nariz perdida en el cuello de ella.
-Yo también te amo, Rick…- dijo ella con lágrimas en los ojos.
-Vámonos de aquí… quiero llegar a Mónaco antes de que anochezca…
-¿Mónaco?- dijo ella y abrió los ojos.
-Te encantará…- dijo y la tomó de la mano.
Se subieron al auto y Kate dio una última mirada a la casa de Julieta. Trató de recordar los detalles de la obra y se juró que volvería a leerla en algún momento. Sabía que la historia era trágica, pero le daba curiosidad recordar cómo era exactamente.
Rick tomó su mano y Kate volvió a dejar que la brisa la acompañara, se sentía tranquila y feliz.
El viaje fue bastante tranquilo, cada tanto se detenían a tomar fotografías del paisaje que era cada vez más lindo.
-Dime algo…- le dijo Rick apoyando su cuerpo sobre el de ella que descansaba sobre la puerta del auto- ¿quieres volver?
-Siempre me sentí arraigada a mi ciudad… New York es mi lugar en el mundo… pero creo que necesitaba un respiro- dijo con sinceridad y luego arrugó su nariz- no… todavía no quiero volver…
-¡Lo sabía!- exclamó él y la besó con intensidad. Estaban cerca de Mónaco y se quedaron mirando el atardecer abrazados, ella con la espalda apoyada en él mientras Rick la abrazaba y la mantenía cerca.
Kate recordó lo que él le había dicho cuando estaba en el balcón. Su respiración se aceleró un poco. Rick la miró sin decir nada cuando se dio cuenta del cambio. Evidentemente si él planeaba hacerle una proposición, Kate tenía que estar preparada para escucharla…
Qué les pareció? Están viajando por toda Europa! Me encanta y también me trae recuerdos! Se viene París, tal vez?
