Descargo de responsabilidad: Harry Potter y casi todos los personajes son propiedad intelectual de J.K. Rowling.
Traducción al castellano, autorizada por la autora, del original en inglésGilded Soul
Autora: Digitallace
El alma dorada
Capítulo 10 – La primera prueba
Parado, rígido, abrazando a Harry que temblaba y que parecía querer decir algo pero las palabras se le ahogaban en la garganta, Draco miró a los ojos oscuros y profundos de Sirius Black. Invirtió de inmediato las posiciones poniendo a Harry detrás de sí para bloquearle la visión de su padrino muerto.
Recién entonces pudo estudiar un poco la escena, Detrás de la figura de Sirius había un gran arco de piedra en ruinas que se abría a otro gran claro, semejante al primero, el de las pociones. Pero el espacio estaba invadido por una espesa niebla lúgubre.
La forma de Sirius parecía querer horadar agujeros a través de Draco para alcanzar a su ahijado. Siempre interponiéndose y sin haber soltado en ningún momento la mano de Harry, Draco dio un paso hacia delante. Desde más cerca notó que la imagen vacilaba y se desvanecía un poco según la luz. ––Un espectro. ––susurró y sintió como si una oleada de terror lo recorriera.
Las palabras de Draco parecieron retrotraer a Harry a la realidad, le apretó la mano con todas sus fuerzas. ––Solo un espectro. ––repitió Harry con un cierto dejo de alivio, pero Draco sabía que los espectros eran casi siempre producto de magia oscura. Y el que tenían delante parecía destilar y estar completamente conformado de magia oscura.
Avanzaron unos pasos más. El espectro alzó una mano. ––Habéis alcanzado la primera prueba. ––declaró con una voz fantasmal que no se parecía en absoluto a la de Sirius. Harry pareció distenderse un poco, Draco notó que había dejado de clavarle las uñas.
––Ésta es la Prueba del Miedo. Sólo aquellos que prueben incontestablemente que pueden dominar sus miedos podrán proseguir, sólo a ellos se les permitirá el acceso al otro lado. Y los que se demuestren indignos serán arrojados a un abismo de tinieblas y locura.
Draco miró a Harry quien asintió solemne y siempre tomados de la mano avanzaron atravesando la imagen espectral. La niebla era tan densa que no alcanzaban a verse, pero sí podían escuchar la agitada respiración del otro y la propia. Tampoco podían ver hacia donde iban sólo los guiaba la atracción inexplicable que el centro del laberinto ejercía sobre Harry.
Harry oyó un grito y dos cosas ocurrieron a continuación simultáneamente. Perdió la mano de Draco y se precipitó en una grieta del suelo. La caída fue larga y el aterrizaje doloroso, quizá se había quebrado algunos huesos.
La luna brillaba alta en el cielo, el entorno le era muy conocido: el cementerio Riddle. Estaba rodeado de mortífagos y recibió una violenta patada en el estómago propinada por Voldemort que se alzaba a su lado. Voldemort hizo un movimiento de varita y lo puso a flotar en el aire, Harry sintió un agudísimo dolor en una pierna, sí, con seguridad, algún hueso se le había quebrado.
––¡Qué amable de tu parte caer así a visitarnos, Harry! ––dijo Voldemort con una carcajada.
Harry miró alrededor, algunos de los mortífagos tenían prisioneros, cuyas cabezas estaban cubiertas por lienzos negros.
––Veo que has notado la presencia de los otros invitados. ¿Te gustaría saber quiénes son? ––Voldemort tenía a Nagini envuelta alrededor del cuerpo, la cabeza de la serpiente se le deslizó por debajo del cuello y sobre el hombro como una gigantesca boa de plumas.
Tras una seña de Voldemort uno de los mortífagos descubrió la cabeza de su cautivo. ––¡Hermione! ––chilló Harry y se contorsionó tratando de liberarse de las ataduras mágicas que le dificultaban los movimientos, la cara de Hermione estaba amoratada y cubierta de tajos y laceraciones. Otro gesto de Voldemort y otro de los prisioneros fue descubierto. Ron le espetó con acritud. ––¡Esto es todo tu culpa, Harry!
¡Cómo era posible que los hubiese capturado? Ron en La Madriguera podía quizá haber sido un blanco sencillo, ¡pero Hermione había estado en Hogwarts! Harry volvió la cabeza a su derecha, otros prisioneros habían sido descubiertos. ––¡Mamá? ¿Papá! ––gritó Harry–– ¿Cómo es posible…!
Los ojos verdes de Lily tan iguales a los suyos se fijaron en él. ––Nunca serás lo suficientemente fuerte para vencerlo Harry.
––Harías bien en escuchar a tu madre, hijo. Has de dejar que te mate y podrás estar junto a nosotros. ––afirmó James solemne.
––¡No! ––aulló Harry–– ¡Tengo la fuerza necesaria! ¡Y voy a ganar la guerra así sea que tenga que morir!
Apenas se desvanecieron los ecos de su grito, el cementerio empezó a desdibujarse y Harry cayó al suelo dolorosamente. Lanzó un gemido. Y tuvo un segundo para poder pensar en Draco antes de perder la consciencia.
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Estaba dominado por el terror; se había adueñado de él y lo ahogaba y lo aplastaba. Había perdido la mano de Harry y estaba rodeado por dementors. Sobre el suelo helado de una celda en Azkaban. Quería pensar en Harry pero el esfuerzo le provocaba un dolor espantoso en la cabeza. Los dementors le estaban drenando las memorias más felices, ¡las memorias de Harry! y le estaban dejando la mente vacía y el alma desgarrada.
Pero no estaba solo. Había un hombre sentado en un rincón de la celda. Vestido con lo que en algún tiempo habían sido ropas elegantes pero que en ese momento estaban reducidas a jirones. Tenía cabellos grises, muy sucios. Draco lo reconoció de inmediato.
––¡Padre! ––quiso gritar pero sólo un susurro salió de sus labios. Fue reptando sobre el suelo hasta alcanzarlo y le posó la cabeza en la falda, los dementors lo habían seguido y los rodeaban a ambos. ––Siento no haber podido ayudarte, padre. Hice todo lo que pude. ––sentía lágrimas a punto de brotar en torrente pero en ese instante las figuras que se cernían sobre él comenzaron a disiparse hasta perder toda forma.
Estaba de vuelta en el claro, se incorporó y alcanzó a ver un bulto cerca de la entrada, se puso de pie y corrió hacia allí. Harry yacía boca abajo inerte sobre el suelo.
Lo sacudió con desesperación. ––¡Harry, despertate! ––lo dio vuelta y lanzó un grito de terror, los ojos verdes estaban abiertos, y fijos en la nada… ¡sin vida!
––¡No! ––aulló–– ¡No voy a perderte! ––le puso la oreja sobre el pecho, ¡el corazón le latía!... apenas… muy débil… ¡pero todavía estaba vivo! Eso lo calmó un poco, lo abrazó contra sí y le posó un beso en la frente.
Lo alzó en brazos, con cierta dificultad, eran casi del mismo tamaño. Caminó portando a Harry y atravesó la salida del claro. Sintió un ruido a sus espaldas. Se volvió y alcanzó a ver una puerta de piedra que se deslizaba cerrándose.
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