Las personas se acercaban cada vez más amenazantes, Milk no lo dudó y comenzó a golpearlos para que no se acerquen. Pronto Trunks y Eri la siguieron, pero la gyneana reunió rápidamente a ambos junto a ella.

—Esto les ayudará a noquearlos—Exclamó Eri tomando sus manos. Pronto comenzaron a tomar una tonalidad rosa, para ellos se sentía algo extraño—. Ellos poseen la energía de destrucción, deben golpearlos con la energía contraria para volver nulo su poder ¿Entendido?

— ¡Sí!—Exclamó animado el pequeño, comenzando a pelear con energías.

—Vaya, se sienten más cálidas y livianas—Milk miraba sus manos extrañada, pero luego comenzó a luchar también.

Eri sonrió ante ellos, contaba con ayuda para cumplir con lo que le habían encargado. Pronto se les unió, pero no duró mucho. Se sentía muy débil por culpa de su padre, no contaba con demasiada energía, estaba desvaneciéndose lentamente.

— ¿Señorita, que sucede?—Cuestionó el niño al presenciar su agotamiento.

—E-Estoy bien, enano… Tranquilo, Trunks— Exclamó sonriente, su voz quebrada hacía notar que era mentira lo que afirmaba.

— ¿Segura? Esto no debería afectarte, eres una gyneana y a tu padre esto no le cansa—Explicó el pequeño, Eri suspiró resignada.

—Si, pero… no deseo tener mi verdadera forma—Desvió su mirada hacia el suelo— ustedes me temerán.

— ¿Bromeas?—Cuestionó el pequeño sorprendido.

—Tú ya eres uno de nosotros, no huiremos de ti—Explicó Bulma sonriente con el apoyo de Milk.

Eri las miró preocupada, pero luego sonrió contagiándose de su confianza. Cerró sus ojos, se elevó unos centímetros del suelo y reveló su verdadera forma. Ella era la figura femenina de color rosa que habían fotografiado en la revista de Bulma. Su tono era más suave al que los demás.

Ella comenzó a atacar a las personas con pequeñas bolas de energía capaces de anular la que poseían en ellos. Pronto la sorpresa se borró de todos y comenzaron a enfocarse a eliminar a la amenaza. El pequeño Trunks se veía bastante divertido, lo que intrigó a Eri.

— ¿Por qué estás tan contento?—Cuestionó sin quitarle la vista a los contrarios.

— ¿Por qué no lo estaría? Esto es igual a un videojuego de zombies— Exclamó con alegría.

—Qué cosas dices…—Desvió su mirada hacía él confundida, pero luego volvió a la acción al sentir a un enemigo cerca de ella.

Mientras tanto, en la costa el Rey no dejaba de ser un problema. Con sus palabras había dejado preocupado a Goku, quién se enojó con tan solo pensar que le haría algo a su esposa Milk del futuro. Vegeta aún continuaba recuperándose, Trunks se había acercado a él para serle de utilidad por si sucedía algo. Gohan quedó respaldando a su padre, aunque deseaba ir a ver cómo estaban las cosas en Capsule Corporation.

—Maldición, ¡No te atrevas a tocas a Milk ¿Oiste?!—Exclamó furioso.

— ¿Porqué no lo haría, o acaso lo olvidaste por completo?— Cuestionó Sabik mientras se acercaba a él de manera sutil—Tu no existes en este futuro, le haría un favor al matarla, así no sufriría de tu ausencia—Explicaba de manera manipuladora casi susurrándole—, en especial después de haberte visto de nuevo—Agregó rápidamente.

—Eso es una mentira ¡Nadie alcanza la felicidad al morir!— Comentó Gohan.

—Así es, Milk es una mujer muy fuerte que ha sabido mantener vivo el recuerdo de su esposo en sus acciones. Ella, tanto como mi madre, deseó que se haga justicia de sus pérdidas a través de la paz del planeta—Explicó Trunks.

El Rey retrocedió ante las palabras que lo contradecían, Goku no se dejo engañar y le dedicó una mirada amenazante. Ya no le iba a perdonar nada, se estaban incorporando a la batalla personas que no debían formar parte de ella.

—Muy bien, veo que tienes respaldo emocional—Expresó Sabik de manera fría—. Veremos si ellos te ayudan con esto.

Él se elevó cada vez más alto en el cielo, comenzó a brillar con intensidad mientras reía como maniático. Pronto pudieron sentir como el caos empezó a culminar en la Tierra. Los volcanes comenzaron a hacer erupción de manera continua, al igual que terremotos y tsunamis por todo lugar. El sol ya no asomaba sus rayos en el cielo y la oscuridad comenzó a penetrar cada lugar en el planeta. La presencia del Rey comenzó a notarse cada vez más: con cada explosión, cada movimiento, cada destrozo, cada desgracia se hacía más poderoso. Esto también hacía efecto en Alamak y Eri, pero no en tan altas medidas.

Casi de inmediato, estos cambios comenzaron a alertar en la Capsule Corporation. La magnitud de los terremotos iba elevándose y todos comenzaron a preocuparse. Si bien no lo sabían, la lava de las explosiones había comenzado a destruir poblaciones enteras, el caos en el mar era indescriptible. Los huracanes no tardaron mucho en hacer presencia, hasta en los lugares menos probables. Las personas ya no sabían en dónde esconderse y pronto los desastres comenzaron a cobrarse valiosas vidas.

— ¡Rayos! ¿Qué está sucediendo?— Exclamó Bulma sosteniéndose como podía de la puerta, tratando de no ser arrastrada por los fuertes vientos.

— ¿Acaso la Tierra se está convirtiendo en un desastre?— Expresó Milk con preocupación.

—No, el planeta ya es un desastre—Afirmó Eri cabizbaja, pero pronto se mostró con ánimos de pelear nuevamente— ¡Debo ir a ayudarlos!

—No, la necesitamos aquí—Reprimió Milk mirándola.

—Es cierto, luego puede ir a ayudarlos. Pero primero debemos terminar aquí—Exclamó el pequeño Trunks.

Eri se resignó a quedarse allí, deseándole buena suerte a los que debían lidiar con el problema mayor. Pero allí ya no sabían qué hacer, lo único que les quedaba era ver cómo el Rey Sabik provocaba desastres.

Vegeta ya se había recuperado y no dudó en volver a enfrentarlo. Al igual que Goku, él estaba enfadado. Se adelantó con extrema seguridad delante de él y sonrió de manera desafiante, Sabik sólo arqueó sus cejas al verlo.

— ¿Destruirnos quitándonos lo que más amamos? Esa es tu patética estrategia— Exclamó mientras bajaba su cabeza mostrándose pensativo.

El príncipe de los Saiyajin comenzó a apretar sus puños con fuerza. Trunks, quien estaba detrás de él, comenzó a notar que su padre se estaba enfadando bastante. Desde lo más profundo de su corazón, Vegeta comenzó a imaginarse la muerte de Bulma y ambos Trunks en manos de aquel ser que tanto odiaba. A pesar de mantener una imagen fría y desafiante con ellos, no era capaz de darles la espalda. Era lo que más amaba en este mundo, aunque no lo demostrara.

Pronto, sus compañeros comenzaron a sentir un Ki gigantesco proviniendo de él. Gohan se acercó a Trunks sorprendido, creyendo que lo que estaba presenciando era una broma. Trunks abrió los ojos ante esa situación, y más al ver los pequeños rayos de energía que se desprendían de él. El poder que estaba ganando Vegeta era más grande al que Goku había demostrado con anterioridad.

— ¿Q-Que está sucediendo?—Cuestionó Gohan algo temeroso.

—No lo sé, Gohan—Respondió retrocediendo un paso.

—Vegeta…tranquilo—Susurró Goku moviendo sus manos suavemente indicando que se calmara.

—No, no, no…—Comenzó a balbucear— ¡No lo permitiré jamás!—Gritó con toda su ira mientras lanzaba todo su poder acumulado en un gran Cañón Garrick.

Goku se calló a un lado ante la explosión, Trunks y Gohan también lo hicieron ante el temblor de la costa. El Rey Sabik estaba confiado y se dejó impactar, creyendo que no le haría daño y podría absorber todo el poder de Vegeta en ese ataque. Pero no fue así y le destruyó casi por completo su cuerpo. Él se enfureció, sabía que si le hubiera dado al lugar indicado, estaría acabado. Necesitaba más poder, el problema era de dónde.

Cuando la arena que se había levantado se dispersó, pudieron ver al rey en esas condiciones deplorables. Todos quedaron sorprendidos ante el poder de Vegeta, pero no había logrado acabar con el enemigo. Éste comenzó a reconstruir su cuerpo tal y como Eri le había mostrado a Trunks en la batalla de entrenamiento.

— ¡Vegeta! ¿Q-Qué fue eso?—Exclamó Goku con una expresión de sorpresa algo cómica.

—No puedo entender cómo ganó tanto poder—Expresó Gohan algo confundido.

—Mi padre debió enfurecerse mucho para ganar toda esa energía—Explicó Trunks con certeza, sonriendo mientras miraba a Vegeta.

Sabik había quedado impactado, no esperaba que un saiyajin lograra hacerle tanto daño. Deseaba más poder pero el caos en la Tierra no era suficiente. En busca de alguna respuesta, observó todo a su alrededor y lo que pareció ser un caso perdido pronto sería una gran victoria. Sabía cómo hacerse más fuerte y Alamak era la solución.

Él estaba distraído mirando a Vegeta y los demás que no salían del asombro, Sabik aprovechó esta oportunidad para acercarse a él y absorberlo a la fuerza. Alamak comenzó a gritar y poner resistencia, pero no era suficiente para escapar del Rey. Finalmente fue absorbido, y Sabik se hizo más fuerte.

Todos quedaron sin palabras, había sido capaz de eliminar a uno de los suyos simplemente para lograr ser superior. Ahora, el poder de Sabik era inalcanzable y no dudó en ponerlo a prueba. Perdiendo la poca cordura que aún había en él, comenzó a reír como loco y a atacar a sus oponentes sin restringirse en nada. Cada bola de energía que lanzaba, hacía un gran hoyo en la arena. El bosque que estaba a pocos metros comenzó a desaparecer siendo arrastrado por los fuertes vientos que se provocaban en las explosiones.

Mientras tanto, en la Capsule Corporation continuaban eliminando a los oponentes. Bulma trataba de no salir volando por los aires a causa de los fuertes vientos, los demás seguían fuertes y firmes en la batalla. De la nada, Eri y Trunks sintieron una gran energía que provenía de la costa, justo donde estaban peleando los demás.

— ¿Qué es eso?—Exclamó alarmada.

—Oh no, ¿Crees que estarán en problemas?— Cuestionó el pequeño preocupado.

—Si mis hipótesis son correctas, mi padre absorbió a Alamak—Explicó algo desconcertada.

— ¿Y eso es malo?—Cuestionó Milk dirigiendo su atención a ellos.

—Sí—Eri se mostró cabizbaja por unos segundos, pero pronto la volvió a erguir decidida—. Debemos ayudarlos, sus poderes no lograrán nada contra esa bestia.

— ¿Pero qué hacemos con ellos?—Volvió a preguntar Milk.

—No es momento para eso, mi padre y los demás están en peligro. Si mueren aquí es posible que no revivan y yo… yo… ¡Yo no quiero perder a mi padre!— Exclamó el pequeño algo triste, salió volando con gran velocidad hacía donde los demás estaban peleando.

— ¡Trunks es peligroso, vuelve aquí!—Ordenó Bulma en vano, el niño ya se había perdido en la distancia.

—Debemos ir, yo las ayudaré— Exclamó Eri con la afirmativa de ambas.

Ella estaba dándole un poco de su energía a Bulma para que pudiera volar y defenderse, tal y como había hecho con Milk y el pequeño Trunks. Pero de repente sintieron un gran temblor y al dirigir su mirada al hogar, éste se había derrumbado. El señor y la señora Brief habían quedado allí adentro y no había manera que hubieran sobrevivido.

—No puede ser, mis padres… — Susurró entre llorosos.

—Lo lamento, Bulma— Exclamó Milk con tristeza.

—No, esto ya se volvió personal—Explicó con seriedad—. Hay que irnos, ahora.

—Sí—Afirmó Eri.

Ella se apresuró para guiarlas hasta donde los demás estaban peleando. Eri y Bulma buscaban al pequeño Trunks por el camino aunque era inútil, él ya se había adelantado bastante. Ahora esperaban llegar a tiempo para ayudar a los muchachos antes de que sea demasiado tarde.