Capitulo 10.

Fue como perderse un momento, como desconectarse de la triste realidad que había estado cargando. Se dejó invadir con la tibieza que los labios de Harry proporcionaron a su maltratado corazón... uno que, pensó, jamás volvería a latir de emoción. Ya no le importaba cómo la habían tratado, no le importaba que estuviera en un hospital... si había un buen momento para morir, era ése, perdida en el amor que Harry le daba a través del beso más hermoso que Hermione hubiera podido recibir.

Harry rompió el beso con suavidad y al instante la castaña sintió la perdida del calor que la envolvía, pero algo en ella brincaba de euforia y a la vez se retorcía de miedo. Hermione abrió los ojos y Harry la miraba intensamente mientras lágrimas caían de sus verdes ojos.

-Te amo, Hermione... te amo tanto, que me duele...

La chica no sabía qué decir... se quedó muda ante las palabras de Harry... su amado Harry. En los ojos del chico competían tantas emociones que no pudo dudar de él. Lo conocía tan bien... Hermione le sonrió con ternura y con una mano acarició una mejilla del chico para retirar las lágrimas que salían. Pero no pudo resistir el impulso... tenía que sentirlo otra vez... era esa necesidad de alimentarse de él, de su calor, de sus sentimientos... tomó el rostro del chico y lo atrajo hacia sí, uniendo sus labios una vez más para besarlo como había deseado durante tanto tiempo... y él no se resistió, pero ambos se derritieron ante la intensidad de ese segundo beso, deseando más que nunca fundirse en el momento...

Por desgracia, una nueva contracción los interrumpió, y Hermione separó sus labios de él abruptamente con un quejido y, de nuevo, Harry fue vuelto a la realidad con los miedos y terrores con que fue golpeado cuando la escuchó hablarle a su criatura.

-¿Estás bien?- preguntó el ojiverde completamente alarmado -¿Te duele¿Quieres algo? Voy por un sanador.

El chico hablaba deprisa y ya estaba por irse pero Hermione le cogió de un brazo.

-¡No¡No!- Hermione se veía asustada –No te vayas, no me dejes... quédate conmigo... por favor.

Harry le sonrió con tristeza y tomó las manos de la chica en las suyas y las llevó hacia sus labios para besarlas.

-Puedo ir por lo que quieras- insistió Harry –Si necesitas algo voy por un sanador y volveré. No tardaré.

-No- le respondió Hermione más tranquila –No me hace falta nada... estoy bien.

Harry deseaba darle algo. Él sabía que ella no había comido más que una simple manzana. Hermione bien pudo haberle leído su mente porque la chica le dijo:

-No tengo hambre, Harry- y él la miró sorprendido. Ella le dedicó una ligera sonrisa –Un medimago me dio una poción de nutrientes... presenté un grado de anemia y desnutrición un poco grave, pero la poción me quitó el hambre. No debo comer nada aún... por lo menos hasta después de dar a luz.

Harry la miraba en silencio. Mientras acariciaba sus manos sintió callosidades en sus palmas y sus verdes ojos inspeccionaron los hermosos dedos de su amada: tenía las uñas cortas y un poco sucias, las yemas eran un poco ásperas y los callos no hacían más que decirle al chico la cantidad de veces que se lastimaba en las labores de recolección; por la parte de los nudillos, la piel estaba cuarteada por la resequedad.

De repente sintió la necesidad de saberlo todo, de sacar de Hermione cada detalle desde que la vio en el tren por última vez, de que le dijera quién la atacó... y su sangre empezó a hervir de furia e indignación. Hermione notó su brusco cambio de emociones. Fue fácil porque lo miraba directo a los ojos que parecieron nublarse.

-Hermione...- Harry no sabía cómo manejarlo. El sanador les dijo que la chica no debía estresarse y, ahora que entre él y Ron le dijeron lo que había sucedido, la castaña se veía más tranquila, incluso relajada y no quería romper la momentánea paz. Pero era importante... quería saber. –Todo... todo lo que Ron y yo escuchamos...- Hermione volteó la mirada a otro lado pero las manos del chico la tomó de la barbilla para que estuvieran frente a frente -¿Es cierto?... ¿Es cierto todo lo que dijiste? Necesito saberlo.

-¿Te avergüenza?

-¿Qué?- Harry, de momento, no entendió la pregunta y ya iba a replicar pero la chica continuó.

-¿Te avergüenza saber que... me violaron?

-¡¿Qué?!- esta vez Harry levantó la voz tanto que la chica se asustó y brincó involuntariamente -¡Claro que no¡Estoy furioso¿Cómo puedes creer que me avergüence¡Estoy indignado¡Estoy... estoy... increíblemente rabioso!- el muchacho trataba de controlarse, pero la voz de Hermione, cuando le preguntó aquello con tanto miedo como si él fuera a regañarla, lo hizo sentirse despreciable... Hermione aún parecía temerosa de él, así que respiró profundamente varias veces para controlar la ira que había acumulado hasta entonces. Su voz salió casi en un susurro, en una plegaria hacia ella –Tienes que decírmelo todo, Hermione. Voy a buscar a los responsables y los mataré... lo haré lenta y dolorosamente para que paguen por lo que te hicieron. Esto no se va a quedar así.

Pero esto solo logró alarmar a Hermione.

-¡No! No lo hagas, te lo ruego.

-Pero Hermione... necesitan ser castigados.

-No... por favor. Solo te meterías en problemas y no vale la pena.

-TÚ vales la pena todo... lo vales, Hermione. No se van a quedar sin castigo.

-Si les haces algo, si alguien se entera... me vas a poner en evidencia- el tono de la chica le urgía que analizara su punto de vista –No podría sacar la cara a la calle otra vez. Mi bebé y yo seríamos criticados... señalados... humillados... no lo hagas, por favor Harry.

-Pero...

-No, Harry. Matar no va a solucionarlo.

-Tu ibas a matarte ¿Eso lo iba a solucionar?

Aquí Hermione no pudo replicar. Ella deseaba decir que si porque, después de todo, sí solucionaría el hambre y la pobreza a las que estaban destinados ella y su bebé... pero en el fondo sabía que no era una solución real, que todo el daño que le habían causado no se borraría... pero para ella era el único recurso del que podía echar mano.

Entonces, Hermione fue salvada de tener que decirle a Harry todo aquello cuando el medimago que la atendió desde el primer momento, entro en la habitación. Le pidió a Harry que saliera mientras examinaba a la chica, pero por alguna razón, tardó mucho.

De hecho, sí esperó un buen rato. Habían pasado más de veinte minutos esperando afuera, cuando Ron regresó corriendo... y tras de él, iba Luna. Harry miró a su amigo con reproche.

-¿Por qué la trajiste, Ron?

-No lo regañes, Harry- intervino Luna –Yo lo obligué a traerme.

-Que¿Lo amenazaste con no acostarte con él?- Harry estaba tan furioso que la pregunta se le escapó de la boca entre juego y enfado. Ron se puso tan rojo como su cabello, medio furioso y medio apenado, pero la rubia adoptó un aire orgulloso y hablo como suele hacerlo: con la verdad y sin tantita pena ajena, que era justamente lo que Harry sentía cada vez que Luna hablaba.

-Pues sí... de hecho, así fue.

-No lo puedo creer, Ron.

-Prometí que no diría nada a nadie, Harry... y así fue.

-Entonces...?

-Conozco a Ron- intervino Luna defensiva hacia su novio –De hecho, no me dijo nada. No sé por qué me trajo aquí, solo le dije que si se iba él, tenía que llevarme o no volvería a haber sexo nunca más.

Eso último, pensó Harry, no necesitaba saberlo. Miró su reloj. Hacía más de una hora que Ron se había ido y media hora de que el medimago entrara en la habitación para sacarlo.

Para matar el tiempo que permanecieron en el pasillo, Ron le relató que fue con Chandre Yamun, quien le dio las pociones, y se apareció afuera de la madriguera. Entró a la cocina, donde su madre le preguntó por Harry, pero Ron solo le dijo que habían visto al ojiverde en la comunidad mágica y le estaban organizando una cena y que el pelirrojo debía volver por él. Dejó encargadas las pociones a la Señora Weasley pidiéndole contactar a Charlie y saliendo antes de que lo interrogaran más. Tan pronto como salió de la casa, Luna llegó y lo interceptó. Cuando le dijo a la rubia que tenía que irse, la chica lo amenazó, y como quería regresar pronto, tuvo que llevarla con él.

-En lo personal, Harry- añadió Ron –ella merecía saber... venir conmigo. Si no hubiera sido por ella, no estaríamos aquí... al menos tú.

-Sí- admitió Harry –tienes razón.

-Pueden decirme qué hacemos en un hospital?

La pregunta de la rubia los llenó de temor. Aún no sabía por qué estaba ahí y realmente no sabían por dónde empezar. Harry y Ron se miraron dubitativos pero, de nuevo, el medimago hizo acto de presencia.

La puerta de la habitación de enfrente se abrió y el medimago salió para acercarse a ellos. Luna intentaba ver quién estaría adentro, pero Ron no se lo permitió y le hizo señal de que guardara silencio mientras Harry no dejaba de ver al medimago, cuyo rostro era impasible.

-Probablemente se acerca la hora.- les dijo el hombre jugando con su nerviosamente con su varita –Acabo de revisar a la señora. Ella y su bebé se encuentran estables.- aquí Luna frunció el ceño –Los dolores van a volver muy pronto. Ya no podemos administrarle más pociones pero ya está casi lista. Voy por otros sanadores y regreso enseguida.

-¿Podemos pasar?- preguntó Harry.

-Solo mientras regreso. Cuando vuelva, tendrán que salir.

Harry y Ron accedieron y el medimago se fue.

-Le decimos primero a ella o a Luna?- preguntó Ron temeroso –Nos va a matar si se entera que está aquí.

-Eso debiste pensar antes.- replicó Harry angustiado.

-¿Quién va a dar a luz?- Luna no comprendía y la ansiedad la estaba comiendo –Espero que no sea una novia tuya, Harry... o peor- volteó a ver a Ron –que sea tuya, Ronald, porque aquí mismo voy a comprobar qué tan bien hago la maldición cruciatus.

Ron se puso tan nervioso que abría y cerraba la boca sin poder decir nada pero negaba con la cabeza continuamente. Harry pensó que sería mejor que entraran todos al mismo tiempo: lo que tendría que pasar, pasaría.

-Síganme.- les dijo el ojiverde nerviosamente.

Cuando Harry entró, vio el rostro de Hermione con la misma palidez de antes pero era obvio que los dolores volvían, pues su rostro se contorsionaba ligeramente. Aún así, la chica le sonrió... y la sonrisa se borró para dar cabida a su shock cuando Luna entró tras de Ron.

-¡Por las barbas de Merlín!- exclamó Luna cuando vio a Hermione... y su enorme vientre. Las dos chicas tenían la boca completamente abierta y Ron y Harry miraban de la una a la otra.

Luna no esperó más y corrió hacia Hermione, empujando a Harry y a Ron en el proceso. Cuando la alcanzó, Hermione abrió los brazos para recibirla pero en su rostro aún había sorpresa.

-Estábamos tan angustiados- le dijo Luna. Su voz se quebraba como si fuera a llorar -¿Dónde estabas¿Por qué te fuiste¿Cómo es posible que estés embarazada¡Oh¡Gracias a Merlín que estás bien!... espera... - Luna dejó de abrazar a Hermione para vela al rostro... y luego a Harry... y luego a Ron -¿Cuándo pensaban decirme¿Cuándo la encontraron¿En dónde estamos?

Hermione se quedó completamente muda. Miró a Ron y éste se puso aún más rojo de lo que ya estaba.

-Es una larga historia, Luna.- intervino Harry y puso sus ojos sobre Hermione –Perdónalo, Hermione. No le dijo nada a nadie, pero ya sabes cómo es Luna... sin embargo, ella aún no sabe nada.

Hermione miró detenidamente el rostro de Luna y pudo leer la preocupación y el alivio mezclados en sus azules ojos. Volteó a ver a Ron y éste bajo la mirada con pena.

-Está bien, Ron. No importa... - miró de nuevo a Luna y extendió una mano hacia la rubia y ésta la tomó –Si no fuera por ella, Harry posiblemente hubiera muerto... gracias, Luna. Gracias por cuidar de él. Cumpliste tu palabra y yo te lo debo, es una deuda que no tengo còmo pagar.

-No tienes que hacerlo. Harry es mi amigo. Lo único que yo quería era que aparecieras.- Luna puso una mano sobre el vientre de la chica -¿Por qué?... ¿Por qué estás embarazada¿Desde cuándo?... es por eso por lo que te veías tan mal cuando fuiste a verme, verdad? Por eso te ibas.

-Eso no importa ahora, Luna.- intervino Harry, conmovido ante el encuentro de las dos chicas. Hermione sacó en ese momento un gemido de dolor mientras cerraba los ojos y controlaba la respiración.

-¿Estás bien?- le preguntó Luna.

-Sí- respondió la castaña algo cansada.

Tan pronto como dijo 'sí', dos medimagos y dos sanadores entraron y les pidieron a los otros tres que salieran porque tendrían que inducir el parto. Ron y Luna ya estaban afuera y Harry, aunque quería quedarse, vio que el medimago solo esperaba a que éste saliera.

-¡No, Harry¡No te vayas¡No me dejes!- chilló Hermione levantando una mano para que éste la tomara. El muchacho miró a los medimagos y éstos asintieron con la cabeza. Harry se apresuró a tomar la mano de la chica y le sonrió.

-Aquí estoy. No voy a dejarte.

A partir de ello, todo fueron sonidos y luces. Uno de los medimagos hacía su magia sobre la chica mientras los sanadores le colocaban las rodillas flexionadas y le abrieron las piernas con nuevos aditamentos que se accionaron en la cama con un toque de varita para que Hermione tuviera soporte y pudiera pujar.

Como Harry estaba junto a Hermione, vio todo desde la cabecera de la cama, sintiendo que la sangre se le subía al rostro y un tremendo calor le golpeó cuando se dio cuenta de que podía ser capaz de ver lo que le hubiera gustado contemplar pero en otras circunstancias. Ahora Hermione estaba desnuda desde el vientre hasta los dedos de los pies.

Él estaba sumido en la pena de tener que ver al amor de su vida en una posición tan incómoda, pero se desvaneció el sentimiento cuando Hermione gritó y apretó la mano que sostenía. Harry volteó a verla al rostro y la chica se enrojeció mientras su frente estaba bañada en sudor. Uno de los medimagos inspeccionaba entre las piernas de la chica y habló desde ahí.

-Ya está lista.

Harry no tenía idea de qué era lo que le pasaba. Vio al medimago oscultando algo tan privado que no pudo menos que irritarse, pero entonces tuvo que ser fuerte: no era el momento para encelarse de algo así. Hermione requería asistencia y para eso estaba el medimago.

Para Hermione todo era abrumador y estaba asustada. Lo único que le daba cordura era saber que Harry estaba a su lado.

Pronto llegó la orden de pujar y Hermione obedeció. Lo hubiera hecho aunque no se lo ordenaran porque era lo que su cuerpo le gritaba que hiciera: pujar porque de lo contrario estallaría. Harry, mientras, le daba palabras de aliento y dulces admiraciones en lo que secaba la frente a la chica. La raíz de su cabello ya estaba húmeda por sudor y cuando dejaba de pujar, su respiración agitada hacía que su pecho subiera y bajara rápidamente.

Ahora el dolor de Hermione era total. Sentía que en cualquier momento se partiría a la mitad. Enormes lágrimas salían den sus ojos ante el sufrimiento que le sometía el dar a luz y sentía más y más cerca que el bebé estaba por salir, sin embargo pudo sacar fuerzas para hablar.

-Gracias, Harry... - jadeó Hermione –gracias por estar conmigo.

-¿Cómo puedes decir eso? Yo quiero estar contigo. Estar a tu lado me hace feliz.

Un medimago interrumpió con la orden de pujar y Hermione lo hizo. Jadeando, la chica volvió a hablar después del esfuerzo.

-Gracias, Harry... te amo.

El chico no respondió, sino que se asustó. Esas dos palabras... en un momento tan crucial... y él solo la miraba con la boca abierta como un estúpido...

Pero Hermione no tuvo tiempo de pensar. De nuevo la orden de pujar llegó.

-¡Ya casi!- exclamó el medimago -¡Puedo ver la cabeza¡Una vez más¡Puje!

Y con el más grande esfuerzo, apretando los dientes para dar el último empuje mientras el dolor amenazaba con deshacerla, pujó.

Harry miró a Hermione contorsionar su rostro furiosamente... y luego se dejó caer sobre la cama, jadeando y débil, sus ojos casi cerrados por el cansancio...

Y momentos después, llegó hasta los oídos de ellos, un sonido... un sonido que parecía angelical... el sonido de que la vida era posible a pesar de lo que fuera... el sonido armónico de un ser que acababa de llegar a un mundo que era hermoso y cruel a la vez... el llanto de un bebé que se anunció sonoramente para hacer saber al mundo entero que llegó.

----- CONTINUARÁ -----

A/N: Perdón. No pude actualizar antes porque, con eso de las fiestas patrias y el alcohol y la depre... ¡NO es cierto! Ni siquiera chupé!!!!! No, lo que pasa es que ando también con mis otras historias, entonces también debía ponerles la debida atención. Lo de las fiestas patrias... eso no me detiene. Coyoacàn estaba hasta el gorro y mucho ambiente y muchas familias reunidas... ¡AH QUE BONITO ES MÉXICO SEÑORES! (aplausos) Ojalá pueda subir el siguiente capitulo antes de que termine la semana. No puedo ponerlos muy seguido porque la cosa es que YO los mantenga en suspenso jijijijijijji), y además tengo una hija que atender y da mucha, pero mucha guerra... es como batallar con Dolores Umbridge, igual de obcecada y con ganas de fregar, solo que sin su cara de sapo y sin los años encima.

Pórtense bien y estén pendientes!!!!!!

GRACIAS