Capítulo 10

Edward POV

Finalmente ella se había ido y ahora nosotros tendríamos que hacer lo mismo, aunque el resto de mi familia no estuviese de acuerdo. Había tenido bastantes problemas con ellos estos últimos días, especialmente con Rosalie, pero sabía que al final me apoyarían en mi decisión. Finalmente llegué a casa, aparqué el coche en el garaje y me quedé un momento dentro aspirando lo que quedaba de la esencia de Bella. Tras un rato y cuando ya estaba totalmente intoxicado de su olor salí del coche y entré en casa, donde toda mi familia estaba reunida en el salón.

"¿Qué has decidido, hijo?" Fue Carlisle quien hizo de portavoz de lo que el resto me gritaba mentalmente.

"Nos vamos, cuanto antes mejor. Bella se ha ido a Alemania pero está lo suficientemente asustada como para volver en cualquier momento y los Vulturis lo suficientemente desesperados como para encontrarla allá donde esté."

"Perfecto, la niñita cleptómana dice que nos vayamos y nosotros nos vamos, como si los estúpidos humanos fueran la cúspide de la pirámide…"

Le eché una ácida mirada a mi hermana, siempre tan agradable en sus comentarios, pero esta vez no fue necesario que yo interviniese.

"Rosalie, sabes que tenemos que hacerlo, debemos respetar los deseos de Edward, de todos modos no podíamos quedarnos aquí mucho más tiempo, vosotros tendríais que ir a una supuesta universidad y nosotros tendríamos que mudarnos en unos pocos años."

Rosalie volvió a suspirar y se fue a la planta de arriba, a terminar las maletas. El resto no dijo nada y cada uno se dirigió a sus habitaciones a recoger lo que faltaba, todos excepto Esme que se acercó a mí y me abrazó.

"Sé que esto es duro para ti, también lo es para nosotros pero si es lo que quieres y lo que consideras lo mejor, aquí estamos para apoyarte. ¿Pero de verdad quieres dejar a esa chica indefensa y sola ante lo que se le viene encima? Ya conoces las leyendas, no va a ser agradable lo que le hagan."

"Lo sé, pero no puedo obligarla a aceptar nuestra ayuda. Se la he ofrecido y le he metido en la mochila un móvil con mi número de teléfono y el de Carlisle por si necesita algo, espero que lo vea. Tengo esperanza en que los Vulturis tarden en encontrarla."

Mi madre me dio un beso en la mejilla y se fue también a terminar sus maletas. Yo me acerqué a mi sitio predilecto. Me senté en el banco del piano y roce mis dedos con las impolutas teclas blancas y negras. Entonces cerré los ojos y las notas empezaron a fluir, dejé que todo lo que sentía fluyera por mis venas hasta llegar a mis dedos. Pero entonces algo me desconcentro, un olor de un intruso, un vampiro extranjero andaba por las inmediaciones de la casa. Pero no fui el único que se percató, mis hermanos ya estaban fuera rastreando. Antes de que pudiera siquiera salir de la casa Emmet ya traía al intruso, un vampiro de pelo rubio cenizo y ojos rojos que parecía de buena casa.

"Vaya, vaya, parece que tenemos invitados" Dijo Carlisle bajando la escalera "Emmet, no deberías tratar así a los visitantes."

"Este tipo estaba merodeando por aquí sin anunciarse, creo que no merece mejor trato."

"Solo quería conocer a la famosa familia Cullen." Dijo el vampiro con un fuerte acento italiano.

"Y ¿qué hace un vampiro italiano por nuestras tierras, tan lejos de su soleada patria?" Esta vez tomé yo la iniciativa de hacer el interrogatorio, este vampiro me daba mala espina.

"Viaje de negocios, pero como ya he terminado mis asuntos pensaba tomarme unas vacaciones por estas tierras." El vampiro tenía una sórdida sonrisa, como un niño que sabe que ha hecho algo malo y espera que lo descubran.

"Vaya, ¿y qué tipo de negocios tiene alguien como tú en unas tierras tan vírgenes como estas?" Esperaba poder sacarle algo de provecho a esta conversación, quizás con suerte sabía algo sobre los planes de los Vulturis.

"Nada, solo tenía que encontrarme aquí con unos colegas de profesión y echarles una mano. Para eso estamos los compañeros, ¿no?" Dijo sin quitar la sonrisa.

"Así que unos colegas de profesión, ¿y qué profesión tenéis los vampiros en Italia? ¿Catadores de vino?" Cada vez me mosqueaba más este tipo.

"Jajaja, muy gracioso, pero no. Lo siento mucho pero nuestra profesión es alto secreto, quizás dentro de unas semanas pueda contároslo."

Entonces estuve a punto de pegarle un puñetazo al maldito vampiro pero Jasper me puso una mano en el hombro, mandándome ondas de calma en masa para conseguir tranquilizarme.

"Parece que vuestro amigo está un poco irritado."

"Lo siento mucho, pero tenemos una situación algo especial aquí. Vamos a mudarnos así que estamos un poco ocupados, sentimos no poder atenderte hoy, pero quizás nos encontremos en otra ocasión." Dijo Carlisle para calmar los ánimos.

"No hay problema, estoy seguro de que nos encontraremos otra vez." Dijo el extraño vampiro mientras me volvía a mirar extrañamente y salía por la puerta.

Entonces un pensamiento me golpeó la cabeza "No saben que para mañana por la noche la chica ya no será un problema". Instintivamente me lancé sobre él, tirándole al suelo y agarrándole del cuello.

"¿De qué demonios estás hablando? ¿Qué le habéis hecho?"

La cara del vampiro se descompuso, había conseguido bloquear su mente todo el tiempo que había estado en la casa pero al verme descontrolado se había relajado.

"¿Qué es lo que pasa, Edward?" Carlisle estaba preocupado intentando que soltara al Vulturis.

"Es un Vulturis, y le han hecho algo a Bella. No sé que habrá pasado pero me parece que la han capturado."

"¿Cómo lo sabes?" Dijo Emmet.

"Emmet… creo que es evidente, lo he leído en su mente."

"Pero no podemos confiar solo en eso. Ya conoces a los Vulturis, sabes que son poderosos y que pueden evitar tus poderes y los de Alice. A lo mejor lo hace para engañarte."

"No Emmet, estoy seguro de que es verdad. Ahora dime, ¿qué le habéis hecho?"

"Yo solo le he cambiado el billete de avión, no sé nada más, lo juro. Ni siquiera sé a donde ha ido. Yo aquí solo soy un subordinado, no conozco nada del plan."

"Pero sabías que para mañana ya estaría resuelto."

"Vamos, eso lo sabe todo el mundo, no hay nadie más eficiente que los Vulturis, esta claro que si tienen a la chica no van a tardar en deshacerse de ella."

Estaba furioso, pero más conmigo que con cualquier otra persona, ¿cómo siquiera había pensado en dejarla sola? La había mandado en un avión sin ningún tipo de protección, asu suerte y sin ayuda de nadie. Estuve apunto de arrancarle la cabeza al vampiro con mis propias manos pero entonces me di cuenta de que quien tenía la culpa era yo por lo que me levanté y sin decir nada salí corriendo hasta el garaje, no había otro remedio que ir a buscarla. Mi teléfono sonó como mil veces en el trayecto desde Forks hasta Seattle hasta que al fin lo cogí.

"No intentéis detenerme, Carlisle."

"No queremos detenerte, Edward. Queremos que recapacites. No puedes hacer frente a esto tú solo, deja que te ayudemos por favor."

"Lo siento, padre, pero fui yo quien no la protegió como debería y seré yo quien la salve." Mientras hablaba imágenes de todo lo que había escuchado aparecían en mi mente, imágenes de lo que les hacían a los humanos, de cómo los trataban y de cómo conseguían lo que querían de ellos y después los tiraban al río. Cerré los ojos pero las imágenes seguían ahí. "Carlisle, no tengo tiempo que perder. Si queréis ayudarme no os interpongáis en mi camino."

Sin más colgué. Guardé el móvil en el bolsillo de la chaqueta, aparqué el coche en el parking y salí corriendo a comprar un billete, pero ¿a dónde? Entonces recordé el móvil que le había metido a Bella en la mochila. Traté de llamarla pero no lo cogía, una muy mala señal y entonces me vino a la mente el sitio a donde habían llevado a Bella, claro como el agua. Recordé la leyenda más extendida, los tres jefes de la familia Vulturis eran tan ancianos que no podían salir de su castillo en Volterra, Italia. Estaba seguro de que se la habrían llevado allí así que rápidamente compré un billete para el siguiente avión a Italia y en dos horas estaba en un avión en dirección a la patria de la nobleza vampírica. Una vez aterricé en la capital alquilé un coche y me dirigí hacia Volterra. Una vez de camino volví a tratar de contactar con Bella y al segundo tono sonó la dulce voz de Bella.

"¿Diga?" Se le notaba nerviosa, más de lo habitual y me dio un mal presentimiento.

"¡Bella! Por fin lo coges, ¿qué ha pasado? ¿Dónde estás?"

"Edward, dios, no sé que ha pasado, me he equivocado de vuelo, o me han obligado a equivocarme, y ahora un vampiro me está llevando a no sé donde…"

"¿Cómo que te has ido con un vampiro? ¿Es que estás loca? Tienes que decirme dónde te está llevando."

"No te pongas borde, que no estoy para tonterías. Ya te he dicho que no lo sé"

"Mira a ver si por la ventana ves algo que pueda darme tu localización, por favor, Bella."

"El coche se ha parado…"

"¿Dónde estás, Bella?"

"Vaya, así que la humanita tiene amigos. Pues dile adiós porque no volverás a verlos."

Una voz de hombre se escuchó a través del móvil y colgó. Así que si que estaba en Italia, y los Vulturis ya la habían cogido. Pero seguía sin tener ni idea de donde la habían llevado. La única opción que me quedaba era ir a Volterra y preguntarle si era necesario al mismísimo Cayo.

Bella POV

Estaba un poco en estado de shock aún por la extraña llamada de Edward pero no tuve tiempo de pensarlo demasiado ya que el vampiro me sacó del coche y de nuevo empezamos a andar. Aparcamos en un parking subterráneo y directamente nos montamos en un ascensor, pero en vez de ir en dirección a la superficie bajamos aún más. Tras un rato que se me hizo eterno llegamos a nuestro destino. Me costó un poco acostumbrarme a la oscuridad del lugar pero por fin pude ver que parecía tratarse de un pasadizo de piedra, típico de la edad media. Por todos lados se oían gotas caer al suelo y metí el pie en varios charcos por lo que tenía los pies calados y mis dientes no dejaban de castañear.

"Vaya, parece que hace frío, ¿no? No suelen pasar muchos de tu clase por aquí por lo que no nos hemos molestado en aclimatar nuestras instalaciones para vosotros." Dijo el vampiro con sorna.

"Vaya, que desconsiderado podéis llegar a ser, no es eso lo que dicen los libros."

Esta vez no me contuve, ya que iba a morir me desahogaría todo lo que quisiera, así además a lo mejor conseguía que mi muerte fuera rápida, y no como las que había ilustradas en el libro que llevaba a la espalda.

"Los libros dicen lo que los autores quieren que digan, querida, no deberías fiarte tanto de esos montones de papel."

"Quizás, pero los libros suelen ser más sinceros que los propios humanos, o que los vampiros."

"Quizás."

Y con eso dio por terminada nuestra conversación ya que habíamos llegado a lo que parecía el final del pasillo. Ante nosotros había una gran puerta de madera, semejante a los portalones de los grandes castillos europeos, aunque en esta ocasión el castillo era subterráneo. A los dos lados de la puerta había dos guardas que al ver al vampiro que me acompañaba se apresuraron a abrirnos la puerta. Una vez dentro el ambiente era totalmente distinto. El edificio por dentro parecía la recepción de un lujoso hotel. Tras el mostrador había una chica joven que atendía llamadas como loca y por el pasillo que se extendía frente a nosotros no paraba de pasar gente enchaquetada de una habitación para otra sin cesar.

"Anúnciame." La voz del vampiro me distrajo de mi asombro. Le había hablado a la joven atareada de una forma ruda, al lado de cómo la había tratado a ella a mi me había tratado entre algodones.

"Sí, señor. El maestro Aro me pidió que le hiciese pasar en cuanto llegara." Dijo la chica de forma servicial y cogió otro teléfono por el que susurró algo que no conseguí escuchar. "Puede pasar."

"Vámonos, llegamos tarde." Esta vez se dirigió a mí y empezó a andar por el corredor. A lo largo del pasillo había puertas a ambos lados, puertas de madera con aspecto de lujosas pero la puerta ante la cual nos detuvimos era bastante distinta, con aspecto de ser más pesada y antigua que el resto, excepto porque a los dos lados tenía varios escáneres, de retina, de huellas dactilares y de voz. No entendía para qué necesitaban tanta seguridad unos vampiros que tenían atemorizada a toda la comunidad vampírica desde la edad media y que se rumoreaba tenía un ejército que podía doblegar a cualquier civilización que decidiese plantarle cara.

Tras pasar la seguridad nos adentramos en una sala oscura, muy parecida al corredor de piedra que habíamos pasado. La humedad se agolpaba por las paredes y la sala circular estaba totalmente vacía de mobiliario. Dentro se agolpaban en varios corros grupos de dos o tres personas, aunque supuse que no eran precisamente humanos. Todos miraron hacia nuestra posición en cuanto entramos y un murmullo nos envolvió. Entonces una figura bastante esbelta, envuelta por una capa negra que solo dejaba entrever algo de su piel apergaminada, se acercó a nosotros. Cuando se detuvo, a pocos pasos de nosotros, pude comprobar que era un vampiro de ojos color escarlata y piel blanquecina.

"Vaya, vaya. Muchas gracias, Demetri, has hecho un buen trabajo trayéndome a la chica viva." Dijo el anciano vampiro. Parecía divertido, aunque no conseguía encontrarle la gracia al asunto.

"A sus órdenes, amo." Sin más, Demetri se separó de mí y salió por donde había venido, dejándome sola frente a la congregación, que sin darme cuenta se había amontonado a la espalda del anciano, todos a una distancia prudencial excepto una vampira que se aferraba a la espalda del vampiro.

"Bienvenida, ¿Bella, verdad?"

Sólo asentí con la cabeza, estar en una habitación cerrada y rodeada de vampiros no me permitía ser muy valiente.

"Parece que a nuestra joven valiente se le ha comido la lengua el gato" El vampiro me calló al instante "Mi nombre es Aro, y soy uno de los señores de este castillo, junto con mis dos hermanos. Te estarás preguntando por qué nos hemos tomado tantas molestias en traerte hasta aquí con vida, ¿me equivoco?"

De nuevo no se equivocaba así que volví a asentir con la cabeza simplemente. No sabía de lo que era capaz ese vampiro, solo sabía que su don era leer mentes por lo que había leído en el libro pero no sabía como funcionaba exactamente ni tampoco sabía como era la personalidad del anciano, no sabía si consideraría una ofensa que un humano le hablase en voz alta y tampoco iba a tentar a la suerte.

"Vaya, siento mucho si Demetri te ha asustado. Parece que has leído cosas sobre nosotros que no son del todo exactas. No te preocupes, no tienes que temernos. Tu crimen aún tiene arreglo." Dijo con una sonrisa amable en la cara que parecía que le resquebrajaría en cualquier momento la delgada piel.

"¿Crimen?" La palabra me había cogido tan de sorpresa que no pude evitar preguntarlo en voz alta.

Pero antes de que Aro pudiese darme una explicación Demetri volvió a entrar en la habitación, aunque esta vez se dirigió rápidamente a Aro, sin reparar siquiera en que yo seguía ahí. Los labios de Demetri se movían tan rápido que era imposible para alguien humano seguirle el ritmo así que me entretuve en contar cuantos latidos me podían quedar antes de que Aro me asestase el golpe de gracia y me matase. Pero parecía que mi condena se retrasaría un poco más. Aro se volvió a mí con las manos juntas y una gran sonrisa en la cara.

"Parece que un amigo común viene a hacernos una visita. Me alegro mucho tener el placer de conocer por fin al hijo de mi gran amigo Carlisle."

"¿Edward viene?" Pregunté con un tono de pánico en la voz. Sabía de sobra que por muy fuerte que Edward se considerase ni aún con toda su familia podría hacer frente a los Vulturis, no tenía sentido que viniese hasta aquí. No sabía como había conseguido enterarse de donde estaba pero ya tenía sentido la llamada que me había hecho. No tenía que haberle dicho nada de lo que estaba pasando, ahora moriríamos los dos.

"Vaya, parece que no te alegra que venga tu amigo a verte." Aro había notado sin duda mi cambió de actitud al pensar en Edward y ahora seguro que se estaba preguntando que había entre nosotros para que viniese a plantarle cara a ellos un simple vampiro.

"Preferiría que no interviniese en nuestros asuntos, señor." Rápidamente formé en mi cabeza una estrategia que me permitiría al menos salvarle a él ya que estaba segura que era imposible mi indulto. "Creo que esto es algo entre los Vulturis y yo, y nadie de fuera debería intervenir." Continué.

"¿Así que prefieres que arreglemos esto entre nosotros? Parecías inteligente pero me sigues sorprendiendo. Creo que tienes razón. Demetri, pide a la guardia que se encargue del señor Cullen, no le dejéis llegar a la ciudad." El tono de voz de Aro me dio a entender que no sería una expulsión por las buenas.

Entonces me vino un presentimiento, el corazón se me encogió y sentí que no podía dejar que la guardia se encargase de esto.

"Disculpe de nuevo, señor, pero no tiene por qué desplegar a su guardia solo por Edward." Aro me miró con interés. "Creo que yo podría conseguir que no venga sin problemas, y ahorrarles más trabajo a ustedes, ya se tomaron las molestias de obligarme a venir aquí, ¿no?" Dije, esperando que Aro entendiese la segunda intención de mi tono. Ya que tenía que asumir mi responsabilidad intentaría que dejaran de fijarse en la tranquila familia Cullen.

"Bueno, bueno. Me parece bien que quieras ahorrarnos trabajo, pero te aseguro que nos encanta encargarnos de esos asuntos. Sin embargo, si tú misma quieres encargarte de decirle que se vaya no hay problema, pero si no lo consigues será cosa nuestra." Dijo Aro sin quitar aquella sonrisa amable suya. Entonces se dio la vuelta para dirigirse a su séquito. "Jane" Entonces una de las figuras más menudas que allí se encontraba se separó del resto y se pudo al lado de Aro. "Conduce a nuestra invitada a la sala para que pueda hablar tranquilamente con su amigo. Mi querida niña, cuando acabes avisa a Jane de nuevo que podamos tener nuestra conversación."

"Muchas gracias." Casi murmuré mientras seguía a la silenciosa Jane de nuevo por el pasillo de las puertas.

Esta vez entré por una de las puertas más corrientes y detrás había una acogedora sala con varios sillones pegados a un amplió ventanal que daba a la amplia ciudad de Volterra.

"Tómate el tiempo que necesites, yo estaré al otro lado de la puerta para cuando acabes." Dijo parcamente Jane y me pude fijar ahora de cerca en que no era más que una niña de ojos rojos. Daba algo de grima ver a un vampiro de tan corta edad pero no tuve mucho tiempo de mirarla ya que a velocidad vampira desapareció de la habitación.

Entonces respiré profundamente, intentando serenarme, pero casi me desmayó al notar como la tensión bajaba. Noté que el aire en la habitación estaba mucho menos viciado que en la sala anterior, donde resultaba difícil respirar. Después de varias respiraciones más saqué el móvil que Edward había metido en la mochila y busqué en la memoria. El único número que había era el de Edward así que sin más le di al botón de marcar y esperé a que me cogiera el teléfono. No dio tiempo a que sonara el primer tono completo cuando ya se oía la melódica voz de Edward al otro lado. No sabía si era por los acontecimientos que estaban ocurriendo o porque me sentía mentalmente vulnerable pero al escucharle se me escapó un sollozo.

"¡Bella! ¿Qué ocurre? No te preocupes, sé donde estás y voy a recogerte, no tienes que preocuparte por nada, todo se va a solucionar." Edward hablaba demasiado rápido y me costaba un poco seguirle.

Tardé un poco en responderle pero quería serenarme antes de volver a hablar, aunque no estaba segura de poder contenerme.

"Edward, tengo que pedirte un favor, el único favor que te pediré nunca. Es el favor más importante que me puedes hacer y necesito que me prometas que lo vas a llevar a cabo sin importar qué." Noté como Edward dudaba al otro lado de la línea. "Por favor, tienes que hacerlo." Le supliqué.

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AN: Me había olvidado de subir este capítulo!!XD Llevo casi un mes con corregido y creía que lo había subido pero hoy me he dado cuenta de que no era así! Así que aquí está, un capítulo con un final un poco… putada XD sí, lo sé, no debería hacer estas cosas pero no os preocupéis que en una semana me dan las vacaciones de Navidad (yupiiii) e intentaré acabar el capítulo 11, que ya está casi listo.

AN2: TWILIGHT THE MOVIE!!

¿Habéis visto ya todos la película? Yo síi!! Ya he ido dos veces al cine, a la espera de una tercera este martes y el domingo que viene una cuarta y la verdad es que me ha encantado. No voy a poner ningún spoiler por si alguien aún no la ha visto pero yo la recomiendo, aunque eso sí, tened en cuenta que es una adaptación y hay cosas cambiadas. Pero decir que me ha gustado hasta el doblaje!!! No me lo podía creer ni yo, eso de que Bella tuviese la voz de Penélope Cruz (cuando la doblan) y Edward la de Brad Pitt me tiraba un poco para atrás, pero al final no ha sido tan malo, y la OST un 12 sobre 10, sobre todo las canciones de Rob, las de Paramore y la de Likin' Park, una pena que dejasen Decode y la de Linkin' solo para los créditos…pero bueno, yo me quede los créditos completos XDD

¿Qué os ha parecido a vosotros? Contadme!!XD