Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

Este Capitulo Fue Beteado Gracias a Anndie Cullen-Li y Guadi Fics... Gracias Chicsa Por Su Ayuda :D

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10. Tiempo Perfecto.

Bella POV.

Me sentía cómoda entre mis sábanas, no quería despertar completamente de mis sueños, ya que aun tenía el sabor de los labios de Edward sobre los míos, sus manos sobre mi cuerpo, y su cuerpo sobre el mío. Había sido mágica la noche anterior. Besarnos con Edward sobre su auto hasta la madrugada había sido un sueño, un sueño real.

No podía quitar la sonrisa de mi rostro.

―Bella a levantarse― entró mi madre en la habitación.

―No quiero.

―Vamos hija, es tarde y tienes visita.

―¿Quién y qué hora es?

―Son las doce del día y Alice te espera abajo. Además hay un día precioso fuera.

―Bien, dile a Alice que bajo en quince minutos.

―Ok― dijo mi madre y salió de la habitación.

Me levanté, estiré mi cuerpo y me fui a mi closet para tomar un jean, una blusa de color verde y mis zapatillas. Tomé la toalla sobre la silla y me fui directo al baño para darme una ducha.

El agua relajó mi cuerpo, aunque también se llevó todas las sensaciones que tenia. Me vestí con lo que había elegido, para luego cepillar mi cabello y mis dientes, para bajar donde me debía de estar esperando Alice.

―Buenas tardes dormilona― dijo cuando llegué donde ella.

―Hola Alice― dije yendo a la cocina.

Busqué una fuente para servirme cereales, y la botella con leche. Cuando mi desayuno estuvo listo, me senté frente a Alice quien me estaba esperando ansiosa.

―¿Qué te ocurre?― Pregunté al dar mi primer cucharada.

―Tengo algo que contarte.

―¿Qué cosa?

―No te lo puedo decir aquí, tu madre podría escuchar. Termina de comer eso y luego hablamos, pero eso si, antes de que te cuente algo tu me tienes que contar que paso la otra noche en casa de Edward.

―Nada― dije siendo sincera.

―No mientas.

―Alice no paso nada, bueno algo en la mañana, pero nada más.

―¿Qué paso?

―Besos muy apasionados Alice, pero aún no estamos listos para hacer algo― dije.

―Entiendo, pensé que seria algo más emocionante, creo que morirás con lo que te contaré.

―Alice no me asustes.

―No es nada malo, pero termina de comer y salimos a tu patio a conversar, así también disfrutamos del sol.

Terminé mi fuente con cereales, dejé todo lavado y con Alice nos fuimos al patio. El sol golpeó mi cuerpo, haciendo que un calor me recorriera por completo el cuerpo.

Nos sentamos sobre el césped, se podía notar que la primavera estaba por entrar, yo quería algunos días de sol, aunque sabia que Forks era cambiante y terminarían todos los días de primavera con lluvias torrenciales.

―Ahora cuéntame― le dije a Alice.

―Anoche tuve mi primera vez con Jasper― dijo Alice con sus mejillas sonrojadas.

Yo demoré un poco en entender que había querido decir con su primera vez.

―¿Qué?― pregunté― Alice eso es muy pronto.

―No, creo que fue en el momento perfecto.

―Alice solo te pusiste de novia con Jasper hace unos días, me puedes explicar en que estabas pensando.

―En nada Bella, solo estaba sintiendo, disfrutando del momento. Fue perfecto― dijo suspirando.

―Alice…

―Bella no me digas que lo que hice estuvo mal, por que no lo veré así. Jasper ayer fue todo para mí, fue un momento perfecto, él fue perfecto para mí, y sé que era el momento.

―Amiga… yo… yo no podría ir a contarte algo así. ¿Cómo lo haces?

―Eres mi mejor amiga, tenia que contarte, aparte moría por decirle a alguien― sonrió.

No podía juzgar a Alice, ya que el día que me quedé con Edward, y nos besamos sobre su cama, yo hubiera deseado que el continuara, que hiciéramos el amor, pero él nos detuvo y tenia razón.

Conversamos de más cosas con Alice aún recostadas sobre el césped, mientras disfrutábamos del sol. Mi amiga sonreía feliz cada vez que hablaba de lo mucho que amaba a Jasper, y de que quería verlo pronto. Yo también quería ver a Edward, y aún le debía una conversación.

―Amiga que me dices de ir a PorAngeles.

―¿Hoy?― Pregunté.

―Si.

―No creo que pueda ir, quedé de juntarme con Edward, tenemos algo de que hablar.

―¿Algo malo?― Preguntó Alice preocupada.

―No… pero bueno mi madre descubrió que no dormí en tu casa la otra noche y le dije a Edward que le contaría lo que hablé con ella.

―¿Cómo se enteró? ¿No te retó?

―No, tú sabes que mi madre prefiere que conversemos sobre todo, pero me dijo que la próxima vez le avisara.

―¿Tú crees que te dé permiso?

―Eso espero, ya que me gustaría quedarme con Edward de nuevo.

Alice se rió por lo que dije.

Luego de eso volvimos a la casa, y Alice se fue prometiendo llamarme más tarde. Fui a sentarme al living, cuando mi madre llegó y se sentó en el otro sillón mirándome detenidamente.

―¿Qué pasa?

―Anoche llegaste muy tarde, bueno, diría temprano, porque llegaste en la madrugada. Me quieres decir ¿Dónde andabas y con quién?

―Estaba con Edward, cerca de un acantilado― dije tomando una almohada y apretándola sobre mí pecho.

―¿Qué tan serios van tú y Edward?― Preguntó mi madre.

―¿Qué quieres decir?

―Sé que te quedaste donde Edward el otro día, y solo durmieron, pero ahora, ¿Eso cambió?

―No― dije sonrojándome por la conversación― aún esperaremos, pero sí las cosas están tomando un curso distinto.

―Bella, solo te pido que te cuides y esperes el tiempo que sea necesario. Que nadie te esté apurando.

―Podría decir que las cosas son al revés.

―¿Cómo?

―Yo soy la que lo estoy apurando un poco.

―¡Bella!― Dijo mi madre sorprendida.

―Tranquila, ya Edward me dijo que debíamos esperar, solo déjame disfrutar de todo esto.

―Bien, pero cuídate.

―Si mamá.

Escuché mi teléfono sonar desde el piso superior y antes de que mi madre pudiera decir algo yo ya estaba corriendo escaleras arriba.

―Aló― dije contestando a la llamada.

―Hola hermosa― dijo una voz sexy.

―Hola guapo― me dejé caer sobre la cama.

―¿Cómo estás?

―Bien, extrañándote y ¿Tú?

―Bien, y también te extraño.

―¿Llegaron tus padres?

―Si, y mi madre no me deja en paz, creo que tiene cargo de conciencia por dejarme solo.

―Pobre de ti… pero, momento… ¿Podrás venir por mi?

―Claro que si, ya les dije que iba a salir con mi novia, no me pueden reclamar nada, ellos me dejaron solo.

―Me encanta que actúes tan maduramente.

Escuché la risa de Edward.

―Pero tengo razón.

—Si amor. Entonces te espero.

—Llego en media hora.

—Ok.

Corté la llamada y busqué algo para salir con Edward. Me había invitado a comer a PorAngeles.

Busqué una falda que no había visto hace bastante tiempo pero sabía que estaba en algún lugar.

Cuando por fin la encontré, me la coloqué, era negra y me llegaba sobre las rodillas, me puse una polera azul un poco ajustada, mis convers y cepillé mi cabello dejando mis ondas sueltas.

Busqué una chaqueta por si en la tarde la temperatura bajaba, más mi bolso y luego bajé las escaleras, justo para cuando pisé el último escalón, el timbre sonó.

Abrí la puerta para encontrar al chico más guapo de Forks.

―Hola― dijo con una sonrisita en sus labios.

―Hola― me acerqué a él, rodeé su cuello con mis brazos y lo besé, de una manera lenta.

―Hola Edward― dijo mi madre a mi espalda.

―Hola Marie― Edward me tomó por la cintura― ¿Cómo está?

―Bien, gracias.

―Mamá ya nos vamos.

―Se cuidan y no lleguen muy tarde, recuerden que mañana tiene clases.

―Si mamá.

Tomé la mano de Edward para salir de la casa y él me ayudó a subir al auto y condujo hacia PorAngeles.

En el camino Edward me contó sobre la llegada de sus padres, lo que le dijeron y lo que su madre le trajo para tratar de compensar el haberlo dejado solo.

―Ya te conté lo que paso con mis padres, ahora quiero saber que te dijo tu madre. ¿Se molestó?

―No― dije.

―Entonces ¿Qué pasó?

―Bueno pidió que le contara todo.

―¿Todo? Eso quiere decir que le contaste sobre nuestro… bueno ya sabes qué.

―Solo una parte, no le conté todo. Pero no se enojó, solo me pidió que me cuidara, que esperara el momento indicado para hacer algo. Edward, mi mamá no es tan cerrada, igual sabe que en algún momento algo pasara entre nosotros.

―Es bueno saberlo.

Cuando llegamos a PorAngeles, Edward dejó el auto a unas calles del restaurante -dijo que así podríamos caminar un poco-, y pasar más tiempo juntos, era una buena idea.

El restaurante era modesto, tenía un ambiente agradable y me gustó. Aunque, lo que no me gustó, fue la chica que vino a pedir nuestra orden y miró todo el tiempo a Edward. Él no se preocupó en verla, ya que solo le dijo lo que pediríamos y ya, pero la chica se lo comía con la mirada.

―¿Qué pasa?― Preguntó cuando la chica se fue.

―Esa te estaba mirando como un pedazo de carne.

―¿Celosa?

―Si, y mucho― dije cruzándome de brazos.

―Tranquila― dijo Edward cambiándose al asiento de mi lado― solo tengo ojos para ti.

―Pero igual ella te mira.

―Pero yo no a ella, así que tranquila― me dio un beso en la mejilla― solo tú me gustas y solo a ti te miro.

Edward giró mi rostro a su lado y me besó, un beso lento pero cargado de cariño.

La chica volvió con la comida, vio a Edward sentado a mi lado y pude ver el cambio en su rostro, no le gustaba la idea. Nos entregó la comida y se fue.

Edward me mantuvo todo el tiempo ocupada, preocupado de que me sintiera a gusto y de que la comida me gustara. Yo solo sonreía feliz por todos los tratos amables que estaba recibiendo, nunca me habían tratado de esa manera.

Al terminar de comer, Edward pagó la comida -no me dejó ayudar ni aunque sea un poquito-, para luego tomarme de la mano y sacarme del restaurante para comenzar a caminar calle abajo.

Íbamos en silencio, solo disfrutando de la presencia del otro; y yo no podía pedir más, estaba en mi lugar feliz.

―Vamos a ese parque― dijo Edward instándome a cruzar la calle.

Entramos al parque y caminamos un poco hasta que llegamos al centro, y Edward me hizo caminar hasta un árbol que daba una gran sombra, para que nos sentáramos y me prestó la camisa que tenía puesta sobre su polera para que me cubriera las piernas, ya que la falda dejaba mucho para ver. El solo se apoyó en el árbol y yo en su pecho.

―Me gusta estar así contigo― dije.

―También me gusta.

Me relajé en sus brazos. Él tomó mis manos y las entrelazó con las suyas. Estuvimos un rato en silencio, disfrutando de la brisa y de nuestro alrededor. Hasta que Edward me dio un beso en la cabeza y habló:

―Bella.

―Dime.

―¿Crees que estemos juntos por mucho tiempo?

―¿Por qué preguntas?― Me giré un poco para verlo.

―No sé, se me vino ese pensamiento a la mente.

―Estaremos juntos por mucho tiempo Edward, no te mortifiques por algo así.

―Te quiero tanto― dijo abrazándome muy fuerte.

―También te quiero.

―Tengo algo para ti― dijo de repente.

―¿Qué?

Edward buscó algo en el bolsillo de su pantalón, hasta que sacó algo en su mano, la cual estaba cerrada.

―Espero que te guste.

Tomó una de mis manos y dejó caer el objeto que tenia en la suya sobre mi palma.

Lo tomé con cuidado para darme cuenta de que era una pulsera de plata, y que tenia tres colgantes distintos en ella; primero una rosa, luego una mariposa y por último un corazón. Era muy hermosa.

―Edward está preciosa, gracias― lo abracé.

―Esa pulsera era de mi abuela. Mi padre me la entregó junto con otras joyas de ella cuando falleció. Es una pulsera única y tú eres única, así que era perfecta.

―Edward, pero era de tu abuela.

―Quiero que la tengas tú.

―Gracias― dije sorprendía por su regalo.

―Déjame ayudarte a colocarla.

Él me ayudó a enganchar los extremos de la pulsera en mi muñeca que no tenía la venda y una vez que la tuve puesta, alcé la mano y ésta se vio muy linda sobre mi piel.

―Te dije que era perfecta― dijo Edward.

Volvimos a la casa cerca de las seis.

Cuando llegamos a mi casa Edward me acompaño a la puerta, me dio un dulce beso y se fue, mientras yo entraba con una sonrisa en la cara.

―Veo que te fue muy bien― dijo mi madre desde el sillón.

―Si mamá, Edward es perfecto.

―Me alegro que seas feliz hija.

―Mira lo que me regaló― le mostré la pulsera.

―Es muy linda.

―Me encanta― dije.

Después de eso, mi madre preparó algo para comer, para así irme a dormir, tenia clases al día siguiente y tenia que descansar de un fin de semana agotador.

.

Había pasado un mes desde nuestra salida con Edward, era martes y todo el instituto estaba revolucionado por el baile de este viernes. Ya estábamos en los últimos días de clases, bueno, aún quedaban tres semanas, pero se venía el verano que tanto esperábamos y el baile que Alice esperaba ansiosa.

―Amiga tienes tu vestido ¿Verdad?― Preguntó por quinta vez en el día.

―Si Alice, lo compramos hace dos semanas.

―Bien, también tienes tus zapatos.

―No, pero iré por ellos mañana, mi madre me ayudará.

―Ok, tu madre sabrá que es lo mejor para ti.

―Eso espero.

―Hola amor― llegó Edward a mi lado y me dio un beso en la mejilla.

―Hola.

―Edward ¿Dónde esta Jasper?― Preguntó Alice.

―En la fila para comprar su almuerzo.

―Iré a decirle que quiero comer una manzana verde― dijo Alice.

Ella se paró como siempre, saltando de su asiento, pero antes de diera un paso, se movió hacia los lados y estuvo a punto de caerse… si no fuera por Edward que se dio cuenta y la sujetó, se hubiera caído.

―Alice ¿Estás bien?― Pregunté llegando a su lado.

―Si… yo solo me mareé.

―Deberías sentarte― dijo Edward.

Alice se volvió a sentar mientras tomaba aire de una manera lenta.

―Alice ¿Qué pasó?― Preguntó Jasper llegando a su lado.

―Me mareé, no es nada grave.

―¿Te llevo a la enfermería?― Preguntó Jasper preocupado.

―No estoy bien. Solo fue algo pasajero, esto del baile me tiene loca y… fue solo eso.

―Ok, pero si te siente mal me avisas.

―Si.

Jasper se sentó junto a Alice y esta se apoyó en su pecho. Era muy extraño lo que le había pasado, Alice nunca antes se había sentido de esa manera, muy pocas veces se enfermaba.

―Tenía ganas de comer una manzana verde― dijo Alice.

―Yo voy por ella― se levantó Edward― ¿Alguien quiere algo más?

―No amor gracias― dije.

Edward fue a comprar la manzana de Alice y yo terminé de comer mi comida mientras Jasper comida de la suya y miraba a Alice. Solo esperaba que eso que tenia Alice solo fuera un mareo.

Ese día las clases terminaron un poco antes, ya que había reunión de profesores, lo cual para todos fue algo muy bueno. Edward me llevó a casa, la cual estaría vacía, ya que mi madre estaría todo el día en Port Angels con sus amigas, me gustaba que saliera, así que no se aburría en casa.

Al llegar a la casa, Edward me acompañó a la puerta, pero no entró.

―¿Qué pasa amor?

―Nada, es solo que… tu madre no está y la última vez dijo que ella debía estar en casa para que entrara.

―Vamos Edward ni que hiciéramos algo, no seas tonto, vamos entra― dije tirando de él.

―Podríamos ver una película― dijo Edward.

―Ok, iré por algo de comer, tú busca algo.

Edward asintió y se fue al living, entendía que quería hacerle caso a mi madre, pero también mi madre debía entender que con Edward teníamos una relación, y que no podía prohibirnos todo.

Volví con una bandeja con emparedados y gaseosas, mientras que Edward se sentó en el sillón grande. Dejé la bandeja sobre la mesa del centro y me senté junto a él. Había elegido una película de comedia romántica para ver.

Llevábamos media hora mirando la película, cuando decidí que esto era aburrido, así que coloqué mi mano sobre el muslo de Edward y comencé a hacer círculos sobre éste. Sentí a Edward tensarse pero no dijo nada, yo continué con mi labor, hasta que Edward me miró.

―¿Qué haces?― Preguntó.

―Nada, solo estoy aburrida.

―Y tu idea de quitarte el aburrimiento es torturarme.

―Un poco.

―No te busques problemas― dijo Edward volviendo a mirar hacia la pantalla.

―¿Qué clase de problemas?

―No quieres saber.

―Entonces tendré que averiguarlos.

Comencé a subir mi mano por su muslo, llegando hasta su cadera, donde metí mi mano dentro de su polera para comenzar a acariciar su abdomen.

―Bella detente, no sabes lo que me haces.

―No quiero detenerme Edward, quiero que tú y yo hagamos esto.

―Bella…

―Edward dime que no me deseas y me detengo.

Edward cerró los ojos por un momento y luego los abrió para mirarme con sus ojos un poco más oscurecidos.

―¿Por qué me haces esto, si sabes que no me puedo detener?― Dijo él antes de tomar mi rostro y besarme de manera urgente.

―Vamos a mi habitación― dije sobre sus labios.

Él solo me tomó de la mano y me levantó del sillón.

No sabía que pasaría en mi habitación pero estaba con Edward y me sentía segura.

Les Gusto? Que Les Parece? y Tengo que Decirles Que Lo Lamento... Nunca Pense Que Se quedaria En Lo Mejor Cuando Yo Iba a Desaparecer POr Una Semana... La Proxima Semana Me Voy Donde Mi Abuela... Que Viene En un Campo Campo entre Las Montañas (Se Parece Un poco a Forks Muchos Arboles y Verde) La Cosa Es Que No Tendre Internet Por Esos Dias (HAsta Sin Telefono Me Quedo) (Horrible) Bueno La Cosa Es Que Esta Semana Que Viene No Hay Capitulo Ni Adelanto... Hasta La Proxima... Asi Que Espero Me Perdonen... Lo Bueno Es Que Podre escribir Mucho Esta Semana de Desaparicion.. Por Que Tengo El Notebook y Cero Distracciones :D Agradesco Los Review De Todos El Mundo, Alerta y favoritos.. Como Tambien Las Lectoras Silenciosas... Muchas Gracias :D Como Vieron Ya Sus dudas Quedaron Disipadas... Alice Se habia ido Con Jasper, La Madre de Bella No Le Dijo Nada... Para Aquellas Que Creian que Los Queria Separar... y Estos Dos Estan Cada Dia Mas Melosos... xD El Capitulo siguiente Algo Pasa Entre Edward y Bella... Algo Le Pasa a Alice (Quien Adivine capitulo Dedicado) y Es El Penultimo de Paz... xD Espero Que No Se Enojen Por Mi Desaparicion... Se Les Quiere a Todas Por Seguir Esta Locura...

PD: Dejen Su Review y Envio Adelanto.
PD2: Me PUeden Agregar a Face Danii Belliner Cullen Siempre Comento y Contesto Dudas :D

Saludos y Gracias POr Leer

Danii