Pequeños Detalles que se Escapan

Antes de que su huésped le devolviese lo que le debía se levantó recogiendo lo utilizado para la cena y le indicó dónde se encontraba el cuarto de invitados desapareciendo de nuevo escaleras arriba. Si no estuviese cansada y hubiese podido disfrutar de una velada de plática con su hermano pequeño en el tejado de su despacho observando la luna, en esos momentos estaría discutiendo con Paine hasta que se quedase sin voz, y eso, en ella, podía durar varios días de discusión a todo volumen. Pero la verdad es que ahora tendría el cabreo al día siguiente en cuanto despertase ambos.

Paine la observó subir las escaleras y se dirigió al cuarto que le había indicado encontrando una habitación casi cien por cien su ideal de habitación. Empezaba a pensar que quizás su Rubia manejaba bastante pasta y para ello debía tener un papel de importancia en la villa, quizás fuese Anbu o jounin experto, incluso ayudante del Kazekage, el caso era que lo primero que hizo nada más entrar fue tirarse en la reconfortante y mullida cama inspirando hondo y cerrando los ojos buscando dormirse con rapidez, sin embargo, los pasos de Temari de un lado a otro en su cuarto lo desvelaban ligeramente hasta que finalmente cayó en un profundo sueño causado por el cansancio y la calidez del apartamento.

De buena mañana él ya estaba despierto en la cocina rebuscando en los armarios y preparando un buen desayuno para ambos, quizás Temari se enfadase pero también cabía la posibilidad de que no lo hiciese, tras el poco tiempo que ambos estuvieron juntos él ya había descubierto el temperamento fuerte que la caracterizaba y esperaba que con el desayuno pudiese apaciguarlo un poco.

Cuando finalmente Temari entró a la cocina iba completamente vestida y equipada dirigiéndose rápidamente a calentarse un poco de café y una tostada ignorando el desayuno que esperaba encima de la mesa, pasó su vista a Paine como si fuese un mueble nuevo – Vístete pronto, me acompañaras a ver al Kazekage, supongo que estarás aquí para cobrar – Depositó la taza ya vacía de café en el fregadero y empezó a recoger lo que tenía de desayuno sobre la mesa mientras Paine desaparecía con rapidez de su vista. Bastante difícil lo habían tenido durante el trayecto de regreso como para ahora aguantarse cuando Temari ya pensaba que no lo volvería a ver.

Nada más aparecer ante la secretaria del Kazekage ella les indicó que podían acceder al interior del despacho. Al ingresar en la sala pudieron ver una pila de papeles sobre la mesa y a un par de miembros del consejo discutiendo con el Kazekage. Temari se aclaró la garganta e informó de su regresó haciendo una leve reverencia desde la puerta, se mantuvo así junto a Paine hasta que finalmente ambos miembros salieron del despacho dejándoles intimidad.

En cuanto los dos miembros del consejo abandonaron el despacho Temari se irguió adelantándose un par de pasos hacia el escritorio que su hermano había abandonado con rapidez colocándose delante de ella completamente serio – Misión cumplida Kazekage-sama, lamento mucho mi retraso – Hizo una inclinación de cabeza levantándola rápidamente para depositar un tierno y suave beso en la frente de éste a la vez que lo estrechaba en sus brazos recibiendo uno a su vez ante la mirada de extrañeza de Paine – Sabes que nada más llegar debes venir a verme Temari, Baki me informó que llegaste por la noche y acogiste bajo tu vigilancia a un extranjero – Sus ojos se encontraban sobre los de Paine escrutando en su interior – Si, disculpa Gaara, me informaron que ya te habías retirado, el "extranjero" que te decía Baki es Paine, este joven de aquí, gracias a él la finalidad de la misión fue un éxito – Paine pudo notar que Temari prefería callarse ciertos detalles de la misión que seguramente al Kazekage no le agradaría oír – Mucho gusto en conocerle Kazekage-sama – Hizo una reverencia y se irguió con orgullo ante el Kazekage extendiendo la mano para estrecharla con él, acto que Gaara realizo con una leve sonrisa en sus labios – Un placer Paine, espero que ambos me contéis cada detalle de la misión, me muero de ganas por perder de vista el papeleo – Les indicó que lo siguieran a un cuarto tradicional de té y pidió que les preparasen té rojo y trajesen los dulces de arroz que tanto agradaban a su hermana y algunas que otras pastas típicas para el té.

Temari ya se esperaba aquello y sospechaba que Gaara estaba más que interesado en la misión, lo que pretendía era saber cómo, dónde y cuándo conoció a Paine, y quién era él. La afabilidad del Kazekage le extrañaban, por lo general ese trato era sumamente extraño entre cualquier alto cargo y un subordinado, ahí había un detalle que se le escapaba.