Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen… su dueño es Masashi Kishimoto.

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Capítulo noveno

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Por siempre amor.

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Estaba más aburrida que una ostra. Tumbada en la cama de Sasuke miraba el techo, no tenía absolutamente nada que hacer. Que asco de tarde, además… lo echaba de menos.

¿Por qué tenían que entrenar precisamente hoy?

Se medió incorporó para poder abrir el cajón de la mesilla de noche de Sasuke, él solía leer por las noches y más o menos compartían los mismos gustos literarios. Alcanzó un libro, reconoció al autor y sonrió, a Sasuke-kun le gustaba J. R. R. Tolkien, pero con el libro, sin querer se llevó también una carta.

¿Quién le podía enviar cartas a Sasuke?... Era una tontería, pero, frunció los labios al pensar que podía ser una carta de amor de alguna admiradora. Y enserio, jamás, en su vida había sido curiosa, es más, prefería no entrometerse en los asuntos de la gente. Pero Sasuke-kun… y la curiosidad la venció.

..

Sasuke se bajó tranquilamente del coche, nadie diría que acaba de tomar una decisión que seguramente marcaría su vida. Y es que muchas veces hasta los más pequeños actos pueden cambiarlo todo, pero… ¿Para bien o para mal?

¿Cuál es el mejor camino?... Lo único que sabía seguro es que, no tenía ni idea de cual sería su futuro. Por lo que se juró a si mismo que no iba a darle más vueltas al asunto. Ya estaba decidido. Y no tenía pensado perder el tiempo en buscar las posibles resoluciones de su decisión. Era mucho mejor disfrutar el tiempo con Sakura.

Metió las manos en los bolsillos en busca de sus llaves, en ese momento se dio cuenta de que se las había dejado a ella. Sonrió y llamó a la puerta, escuchó los pasos apresurados de Sakura acercarse, cuando ella abrió la puerta y se echó a sus brazos él la recibió feliz. Besó la coronilla de Sakura antes de que los dos entraran en casa.

-¿Qué tal te fue el entrenamiento?

-Bien… después de lo de ayer -Dijo dejando su bolsa de entrenar al lado de la puerta- hoy no nos esforzamos mucho.

Sakura jugaba nerviosamente con sus manos. La conocía demasiado, eso solo podía significar dos cosas. O que iba a contar una mentira o que acababa de hacer algo que no debía. Jamás olvidaría como Sakura había roto su muñeco favorito, rondaban los seis años y Sakura, después de dos semanas frotándose las manos como una obsesa, había confesado la verdad.

-¿Qué has hecho…? –preguntó Sasuke divertido-

-Nada… -la rodeó con sus brazos y buscó sus labios-

-Desembucha

-No he hecho nada

-Ya sé, te has cargado alguna parte de la casa

-¡No!... tu casa está intacta

Y Sasuke no supo si lo besó para que no insistiera más o simplemente porque deseaba besarlo, pero no se quejó. Necesitaba besarla y tenía clarísimo que… disfrutaría tanto de Sakura como le fuera posible.

..

-¿Qué quieres hacer esta tarde?

Sasuke, supo en el mismo momento en que realizó la pregunta, que Sakura no lo había escuchado. Estaban prácticamente uno en cima del otro, pero Sakura estaba sumida completamente en su mundo. Ella estaba recostada sobre el cabezal de la cama, y él recostado sobre ella.

Estaba rara, parecía distraída pero a la vez atenta, no sabía explicarlo. Sakura acariciaba su cabello, enredando una y otra vez sus finos dedos entre los mechones oscuros, ella soltó un suspiró y al fin bajó de las nubes.

-¿Qué dijiste amor? –El tono dulce y calmado de su voz tranquilizó a Sasuke, quizá no sea nada, a lo mejor está cansada-

-¿Te apetece hacer algo?

-Sí, darte un beso –Contestó riendo-

-Pues dame un beso

Sakura resbaló por el cabezal, instando a Sasuke a colocarse sobre ella, cuando sus ojos quedaron a la misma altura, se besaron. Sasuke acariciaba los labios de Sakura con los suyos, lentamente, saboreándolos sin prisas.

Sintió a Sakura sonreír sobre sus labios, y también como sus suaves manos le acariciaban su flequillo, apartándolo hacía atrás.

-Me haces cosquillas con el flequillo

-Disculpa amor

-me encanta -susurró-

-¿Sabes una cosa?

-¿Hmm?

Los besos que Sasuke había comenzado a regar sobre su cuello le impedían formular una respuesta más elaborada.

-Te amo Sakura.

-¿Cuanto? –Y Sasuke se rió-

-Desde el suelo hasta el cielo. –Susurró suavemente cerca de su oído-

-¿Pues sabes una cosa Sasuke-kun?

-¿Qué pequeña?

-Yo te quiero igual, estés aquí conmigo o en la estrella más lejana.

Y antes de sentir como la mano de Sasuke acariciaba su mejilla, vio como le sonreía como nunca antes. Y sé perdió maravillada en sus ojos, es sus labios, en sus manos… Se perdió en él.

-Te quiero tanto, Sasuke-kun.

..

Hacía horas que Sasuke se había quedado dormido, pero ella… no podía conciliar el maldito sueño. No se podía creer que el chico que la abrazaba con amor aun dormido, la iba a abandonar en unas semanas. Había leído la carta… Y las piezas no encajaban, como la podía amar y al mismo tiempo ocultarle que se iría en unas semanas. Él estaba tan tranquilo, tan despreocupado.

¿Cuanto iba a esperar?... y lo más importante. ¿¡Qué iban hacer!?

Sasuke se movió a su espalda, y por un momento pensó que lo había despertado… pero él lo único que hizo, completamente dormido, fue pegarse más a su cuerpo y hundir el rostro en los cabellos rosados. Se aguantó las lágrimas, Sasuke se lo diría.

Seguramente estaría buscando el momento adecuado, hablarían y buscarían una manera de afrontar las cosas.

Estaba completamente segura, Sasuke sería sincero con ella, se lo contaría todo.

..

Su seguridad iba menguando día a día y aunque no lo aparentaba frente a Sasuke, después de una semana dándole vueltas al asunto estaba histérica, alterada, crispada, nerviosa, inquieta y ¡turbada!... Sí Sasuke todavía no le contaba que pronto que se iría a otra ciudad para jugar al puñetero fútbol, iba a colapsar en un ataque de ansiedad.

Además, no solo era el hecho de que se fuera, era que él… ¡estaba más tranquilo que nunca!

Sakura estaba boca abajo en la cama de Sasuke, estudiaba -un intento de ello- biología, pero no podía despegar la vista de la nuca de Sasuke, el señorito estaba muy… tranquilo, calmado, sosegado, sereno –adjetivos que ella envidiaba en ese momento- ocupado en terminar el trabajo de filosofía.

Sakura suspiró, ¿Y si?… Sasuke no le decía nada, y si… se iba sin despedirse ni siquiera de ella, Y si… se encontraba a otra chica allá, y si… se había aburrido de ella, Y si… ya no la quería y deseba marcharse lo antes posible.

Había demasiados Y si… en su cabeza, la angustia iba a acabar con ella de un momento a otro.

El móvil de Sasuke sonó provocándole a Sakura un respingo.

-¿Sí? –Contestó Sasuke, Sakura no podía distinguir ni la voz ni lo que decía- ya hablaremos de eso Gaara… -Sasuke se rió-

¿De eso?... -Sakura se mordió nerviosa una uña- que era… ¡eso!

¿De que tenía que hablar con Gaara?

-Te llamaré a la noche, tengo que acabar un trabajo… -Sasuke volvió a reírse- Adiós

Pero en vez de ponerse a trabajar como había mencionado en la llamada, se levantó de la silla y se acercó a la cama. Y por lo que Sakura pudo comprobar esa sonrisa no anunciaba nada bueno.

Sasuke se tumbó a su lado y apartó su querido libro de biología.

-Sasuke… ya se que tú no estudias, pero el resto de los mortales tenemos que abrir los libros para aprobar.

Oh, era algo que odiaba de Sasuke… parecía que sus ojos en vez de ver, memorizaban. Eso si, le ponías un número a Sasuke y estaba perdido.

-Venga… un rato de descanso nos vendrá bien a los dos.

-¿quieres descans…?

Sasuke le robó con un beso la oportunidad de terminar la pregunta. Tumbándola suavemente de espaldas sobre su cama, se colocó sobre ella, cubriendo su cuerpo.

Nadie podía besar así de bien. Se aguantó un gemido mordiéndose el labio cuando los de Sasuke llegaron a su cuello, al inicio de sus pechos. Ni si quiera se había percatado de que Sasuke se había sacado la camisa hasta que sus manos acariciaron la cálida piel de su espalda.

-Sakura… -murmuró con voz ronca-

Jugó con el final de la falda del instituto hasta que la tentación lo venció, deslizó las yemas de los dedos por el cálido muslo de Sakura, haciéndola suspirar.

Y sintiendo el cálido peso del cuerpo masculino sobre el suyo… se aguantó las lágrimas. Lo besó con dulzura, sin dejar destilar entre el beso todos esos sentimiento que la carcomían por dentro.

No, iba a tener fe en Sasuke.

..

Sakura se limpió las lágrimas que surcaban su cara, estaba sentada en su cama, jugando con las orejas de un osito de peluche. Recordaba perfectamente la fecha que había leído en aquella carta, hoy era el día… hoy se marchan, hoy Sasuke la abandonaba. Los últimos días habían sido maravillosos para Sakura, habían disfrutado de su relación al máximo.

Se sintió tontamente enamorada al recordar como ayer a la noche, ella y Sasuke se habían pasado horas, colgados al teléfono. Cuanto lo quería.

Ese día era sábado y él le había dicho que no podía quedar verse. Si claro y una mierda. No se podía creer que Sasuke, su Sasuke fuera capaz de irse sin decirle absolutamente nada, pero todas las pruebas lo señalaban y acusaban.

-No Sakura, no…

Quizá para Sasuke sería más fácil así… o a lo mejor pensaba que era lo mejor para ella. O a lo quizás, simplemente ¡era un grandísimo idota!, cualquier cosa era mejor que la idea que la machacaba: Sasuke no te quiere, te ha utilizado. Se mosqueó y lanzó con todas sus fuerzas el peluche que tenia entre las manos contra el suelo. Esa idea era imposible, conocía a Sasuke también como a la palma de su mano, él la quería aunque solo fuera como amiga.

Miró el reloj, las tres de la tarde.

No tenía ni idea de lo que pasaba por la cabeza de Sasuke, pero tenía que averiguarlo. Cogió decidida las llaves de casa que descansaban encima de su escritorio, estaba nerviosa y no sabía a donde podía ir Sasuke, ni como: ¿coche, avión, tren?... Pero daba igual.

Lo encontraría.

..

El reloj colgado de la pared y del tamaño de una pelota de baloncesto, marcaba las seis de la tarde, Sasuke golpeaba rítmicamente con el pié el suelo del aeropuerto con las manos en los bolsillos. Estaba demasiado inquieto para sentarse en el banco, miró hacía ambos lados, gente yendo de un lado a otro, familias, parejas, hombres y mujeres uniformados. El aeropuerto era un lugar que estaba siempre en moviendo, algo que le ponía de los nervios.

Miró una vez más la puerta del lavabo de hombres, por la que Gaara se había perdido hacía tan solo unos minutos dejándolo a él solo y aburrido esperando exasperado con las maletas.

Y entonces ocurrió algo que no se le hubiera pasado por la cabeza ni en un millón de años.

-¡Sasuke-kuuunn!

Giró sobre sus talones sorprendido.

Pero no le dio tiempo ni a mirar a los ojos a la persona que le había llamado. Ya que un puño cerrado, se incrustó con dureza contra su nariz.

Se tambaleó hacía atrás torpemente y a punto estuvo de caerse al suelo, la cabeza comenzó a darle vueltas y notó comenzaba a sangrar por la nariz… no pudo ni recuperarse de la sorpresa cuando sintió bofetadas directas hacía él, se protegió con los brazos, pero las cacheadas siguieron llegando una tras otra.

-¡Eres un auténtico cerdo!... ¡¿Cuándo tenias pensado decírmelo?, Idiota!

Había ido a varias estaciones de tren, y este era el segundo aeropuerto en el que buscaba. Cuando vio el inconfundible peinado de Sasuke, y a él tranquilamente esperando por los pasillos del aeropuerto y con las maletas a su lado… Una furia que no sabía ni si quiera que pudiera llegar a sentir la invadió. ¡El muy cerdo se iba a largar!

-¡Te odio!... ¡Te odio!... ¡Te odio!... ¡Te odio!...

-Cariño… tranquila –Esquivó como pudo un rodillazo- espera amor.

-¡No me llames cariño, engendro!... No tienes ni idea de lo mal que lo he estado pasando –Y Sasuke vio las estrellas… ya que el segundo rodillazo, directo a su entrepierna, no lo pudo evitar-

Tan metido estaba en su dolor, que ni si quiera prestó atención a la risa desternillante que se producía tras él. Gaara se sujetaba el estómago, en busca de aire para seguir riéndose.

-¿Qué demonios le has hecho Sasuke?

-¡Es que acaso no lo ves, no me había dicho nada!

-Umm…

Sasuke se medio incorporó, metido aun en el mundo del dolor, agradeció la aparición del pelirrojo, gracias a él, había dejada de ser el objetivo, del sabe dios por qué, ataque de Sakura.

-¿No te ha dicho el que? –Quiso saber Gaara-

-¿Cómo que el qué?... –Preguntó Sakura estupefacta- Que se va a ir de la ciudad.

-Pero si el que se va soy yo.

Sakura aun sin entender muy bien la situación se fijó en las personas que la miraban como si estuviera loca y a Sasuke-kun doblado del dolor. No entendía muy bien que había pasado, pero si sabía que había cometido un grave error.

-Oh, Sasuke-kun… mi amor lo siento mucho.

Y Gaara se desternilló de la risa.

..

A Sasuke le dolía la nariz y el paquete por los recientes golpes. A Gaara le dolía la barriga de tanto reírse.

Y a Sakura le dolía enormemente la conciencia. Tenia que haber confiado en su Sasuke-kun.

Los tres esperan en la cafetería del aeropuerto, ya que Gaara tendría que embarcar en cualquier momento. Cuando se sentaron a la mesa, Gaara le explicó que a ambos los habían seleccionado para entrar en uno de los mejores equipos de futbol juveniles de Japón. También le explicó que, el idiota enamorado de su mejor amigo, había elegido quedarse con su violenta pero divertida novia.

Gaara le sugirió a Sasuke que aun estaba a tiempo de venirse con él… y que visto lo visto, iba a estar mucho más seguro, pero Sasuke con una sonrisa y la nariz comenzando a adquirir una tonalidad morada le respondió que en ningún otro lado podría estar mejor.

Cuando una monótona voz, anunció que era la hora de embarcar para Gaara, lo acompañaron a la zona de embarques y comenzaron las despedidas.

-¿Cuándo vuelves? –Preguntó Sakura-

-Pronto, aun tengo que terminar con el papeleo del insitito y un par de cosas más. Pero seguramente pasaré el verano aquí.

-Cuídate mucho Gaara.

-Tú también pequeña

Se dieron un abrazo bajo la atenta y malhumorada mirada de Sasuke. Demasiado cariño en el ambiente, pero cuando llegó el turno del Uchiha para despedirle le regaló una sonrisa.

-Espero que te lo pases bien por allá. –Se dieron un apretón de manos-

-y yo espero que cuando vuelvas sigas vivo -Gaara aceptó el puñetazo en el hombro por parte de Sasuke- ¡Adiós!

Cuando se quedaron solos, la ola de culpabilidad bañó de nuevo a Sakura.

-¿Y bien?... –la voz ronca de Sasuke la envolvió por completo- ¿tienes algo que decirme?

-Yo… -Sakura cruzó los brazos sobre el pecho- ¿Qué hacías en el aeropuerto?

-A ver si lo entiendo, lees mi correspondencia privada, me mueles a puñetazos y ahora me interrogas… -rodeó con sus brazos la cintura fémina y la apegó a él- te lo diré solo por que me encantas: Los padres de Gaara no podían venir y alguien tenía que traerlo en coche al aeropuerto. Y si no te conté nada fue porque Gaara lo decidió así.

Hubo unos segundos de silencio en que ambos se miraron a los ojos intensamente, y entonces se escuchó un imperceptible murmullo.

-¿Cómo has dicho? –Preguntó socarronamente Sasuke-

Gruñido.

-No te entiendo Sakura

-Perdona

Sasuke sonrió y acercó sus labios a los de Sakura, primero un roce superficial y después pasó a saborearlos por completo, adoraba su sabor.

-Te quiero pequeña… no me iría a ningún lado en el que no estés tú.

Todo el malestar que Sakura llevaba acumulando durante los últimos días se dejo pasó a la tranquilidad y las ya conocidas mariposas que se instalaban en el interior de Sakura cada vez que escuchaba la voz de Sasuke.

-Tampoco te hubiera dejado ir muy lejos.

-Al menos no vivo

Sakura golpeó suavemente el pecho de Sasuke y lo besó.

Cuando se separaron, Sasuke juntó graciosamente su dolorida nariz con la de Sakura, sacándole a ella una risita, entrelazaron las manos y juntos se dirigieron a la salida del aeropuerto.

..

Tumbado en el césped a la sombra de un árbol, Sasuke jugueteaba delineando los rasgos del rostro de Sakura, ella disimulaba una sonrisa y abrió los ojos cuando el pulgar de Sasuke acarició su labio inferior.

-¿Sabes una cosa Sakura?

-¿Qué?

Seguramente ahora le diría alguna cursilada, de esas que la dejaban atontada todo el día. Le besaría y no acabarían haciendo el amor porque estaban en un parque público.

-tienes un gancho de derecha tremendo… ¿has pensado en meterte en boxeo?

Vale, nada de cursiladas bonitas.

-Eres… -se rió- idiota.

-Y aun así me quieres, desde el suelo hasta el cielo. –Y señaló el despejado cielo azul-

-Aquí y en la estrella más lejana… por siempre, amor.

Fin


Joo... Siempre me pongo tonta cuando acabo un fic =). Valeria gracias por tus consejos!, al final cambié un par de cosas y añadí escenas, quedé contenta con el resultado. I love you xD!!

Gracias a todos por los comentarios, por las opiniones, por las críticas y por los consejos. Y gracias también a las niñas que me conocen, que son las que aguantan mis crisis y lamentaciones por la falta de inspiración xD. Las quiero mucho!!. Ellas saben quienes son =)!

¡Besos y cuídense mucho!

Y aunque se que es pronto xD... ¡Feliz navidad!