Buenas!
Hemos llegado al último capítulo. Aquí terminá mi fic pero la historia de estos dos continuará en nuestras menten, recuerden que las historias de amor no tienen fin, si lo tuvieran no serían historias de amor(?) Espero que con esto satisfaga todos sus deseos, me costó mucho escribirlo dado que hice como tres versiones y al final me decidí por esta.
Aclaraciones (Por última vez): Este fic lo inspiré de la película My Sassy Girl, la versión americana; no es 100% fiel, simplemente me he basado en varias escenas, diálogos y demás pero casi todo es invención mia. Como ya saben, los personajes son del manga de Kuroko no Basket y esto está creado sin ningun fin lucrativo. Puede que los personajes estén un poco Oc's pero ya que sólo los hemos visto ser ellos en el mundo del básquerbol entonces es difícil darles una personalidad muy fiel en situaciones como las que aquí vienen.
Por último, uso mucho lenguaje coloquial (soy de México) y acuso un poco de frases de los memes de internet para divertirme. Ojalá los haga reír o llorar, llamese que lo disfruten mucho.
–Entonces ¿Cuánto tiempo dices que llevaba acosándote? –tras el suceso más cardiaco de la vida del modelo rubio, este tuvo que abstenerse a enfrentar más consecuencias de sus actos, así que ahí estaba, en la estación de policía declarando en contra su acosador y del secuestrador de Kagami Taiga.
–Un año más o menos
–Y nunca lo reportaste ¿Verdad?
–Fui yo el que se acercó al principio y nunca se había atrevido a hacer algo más que hostigarme y gritarme vulgaridades. No hace más de cinco meses que se comenzó a volver más agresivo, a chantajearme y a tratar de forzarme a algo, pero mi manager me aconsejó que tomara las medidas que podría tomar con cualquier fan desesperado… lo más importante era no manchar mi imagen de modelo
–Ya veo…–pero el policía lo miraba como quien cree que estaba siendo simplemente idiota–¿Y que hay sobre la relación que tenía Haizaki Shougo con Kagami Taiga?
–Ninguna… Kagamicchi, digo, Kagami-kun y yo nos hicimos amigos hace apenas dos meses y medio, nos la llevamos muy bien y salimos muy seguido. Creo que Shougo-kun lo vio como un impedimento de "tener algo conmigo" y decidió como quien dice, sacarlo del camino
– Pero que psicópata–Kise volteó la mirada avergonzado. Estaba muy avergonzado por tener que contarle todo a la policía, pero su manager (sintiéndose muy culpable) aseguró que ella se encargaría de cualquier escándalo que se pudiera hacer si algo de esto salía a la luz; la policía juró discreción pero que después de recolectar datos tendrían que irse a juicio para saber cuál sería la condena del ojos grises y eso sí que iba a ser incómodo.
–¿Qué pasará con Kagami-kun?
–No te preocupes, él no estará involucrado en el juicio, con que nos haga una testificación rápida podrá estar libre de problemas, ya un compañero fue al hospital por la misma. Actuó como un verdadero héroe–Kise sonrió con algo de ironía–pero debiste haberlo reportado antes Kise-san, hubiéramos tomado las medidas necesarias para hacerlo pagar
–Lo siento…
–Aomine pudo haber sido un bastardo, pero era nuestro compañero y nadie se mete con la pareja de nuestro compañero–el ojidorado miro sorprendido al hombre rubio desteñido frente suyo–si algo te hubiese pasado Aomine nos estaría ahora mismo asechando y conduciéndonos al infierno y créeme que no quiero enfrentarme a un fantasma furioso–a Kise le pareció un poco absurdo ese pensamiento pero le alegró saber que los amigos de su difunto novio le seguían teniendo ese grado de estima–en fin. Prometo que pase lo que pase en el juicio él nunca te volverá a hacer daño a ti o a alguien que aprecias, siempre y cuando no vuelvas a involucrarte con gente tan peligrosa
–Gracias Wakamatsu-san–le sonrió ya más calmado.
Tras el interrogatorio salió a la jefatura y miró todo su alrededor. Los conocía a todos, los antiguos compañeros de Aomine, nunca pensó que volvería a pasar por ahí pero, aunque sí se sentía triste, no sentía ganas de llorar.
–¡Kise-san!–le llamó un chico castaño con peinado de hongo saludándolo desde un cubículo–tus amigos están afuera para llevarte a tu casa, se ven muy preocupados–le agradeció y se despidió saliendo de ahí, donde Akashi y sus amigos le esperaban para irse todos juntos.
Llegaron al departamento del rubio donde un desesperado, enojado pero lleno de lágrimas Kasamatsu lo recibió. Lo abrazó y al mismo tiempo le jaló el cabello con fuerza gritándole que era un idiota y como se atrevía a causarle esos problemas a su superior; Kise sólo sonrió agradecido por todo ese amor que estaba recibiendo por parte de todos, ahora se sentía mal de haberlos dejado de lado en su tiempo de luto. Todos ingresaron al departamento, le dijeron que mientras estaba en la policía Kuroko y Momoi habían pasado a ver a Kagami al hospital y que estaba bien pero que no lo dejarían salir hasta mañana y que hora querían ver como estaba él.
–Por cierto, nos pidió que te diéramos esto–dijo Kuroko, se acercó y le entregaron una carta que sólo decía "Kise Ryouta". La venganza de Kagami seguramente–pidió que la leyeras antes de que quisieras ir a verlo al hospital
–Ya veo…– Kise sintió ñañaras en su estómago al escuchar eso, pero no quería hacérselo ver a sus amigos que en aquel momento lo mejor era mostrarles una sonrisa. Agradeció su presencia y hablaron durante toda la tarde hasta que anocheció y tuvieron que retirarse. Kasamatsu le dijo que haría la cena y él, aprovechando la soledad, se encerró en su cuarto para leer la dichosa carta. En el primer momento que comenzó a leerla, su corazón se contrajo conmovido.
Kise
Lamento que mi carta no vaya a ser tan larga y reveladora como la tuya, pero en cualquier momento Tatsuya regresará de traer alimentos y debo ser rápido:
Cuando te conocí creí que estabas loco, nos volvimos a ver y descubrí que en realidad sólo eras alguien emocionalmente inestable, egoísta, descarado, impulsivo, alcohólico, manipulador y que un día podría terminar muerto, con el corazón roto o en la cárcel por tu culpa; aun así te metiste en mi vida sin siquiera preguntarme, podría decirse que hasta me obligaste a la fuerza a dejarte entrar y ahora, tras estar únicamente dos meses viéndonos y pasar por todo este desagradable evento, he descubierto que te prefiero a cualquier otra persona en este mundo.
Te digo esto antes que nada para que entiendas por qué llegué a la conclusión de que este año si lo debemos vivir separados como tú has decidido, por lo mismo no vengas a verme al hospital. Una vez que te recuperes del shock y se termine el juicio tomarás ese vuelo a Corea del Sur, modelaras ropa lujosa, irás a fiestas aburridas, conocerás gente nueva y tal vez hasta aprendas algo de coreano, pero cuando termine todo eso tendrás que regresar aquí y verte conmigo, porque no pienso dejarte ir aún.
Mis sentimientos por Kuroko son complicados, él fue mi primer amor y ahora intento ser un buen amigo de él, cosa que nunca suele funcionar pero esta vez realmente sólo buscaré su amistad, porque aún si él llegara a dejar a Momoi por mí, yo he decidido que a quien quiero es a ti. Tomé mi decisión de estar a tu lado desde antes de ser consiente de ella, desde que me brindaste esa hermosa visión tuya leyendo a la luz del crepúsculo supe que a una persona como tú se le debe amar tanto como se pueda y durante cada momento que pasamos juntos, cada salida boba, cada situación ridícula a la que me arrastrabas, incluso en aquel momento que me pateaste y te enojaste conmigo y luego yo contigo, jamás deje de pensar en lo horrible que sería separarme de ti.
Sé que estamos jodidos, soy impulsivo y tengo mal genio, mientras que tú actúas como si fueras mi amo y me haces la vida complicada, pero estoy malditamente enamorado de ti. Voy a sonar muy prepotente pero definitivamente no hay nadie en la faz de la tierra (con vida) que se haya ganado el derecho de estar a tu lado más que yo.
Posiblemente Tatsuya me obligue a salir con gente pero no significará nada, te esperaré todo este tiempo y cuando llegue el día de volvernos a ver, si aún no estás listo, haré que lo estés, te conquistaré cada día como pueda hacerlo y haré que no vuelva a haber ni una noche donde llores. Aún en lo que sólo podrían llamarse los peores momentos, seguiré agradecido con el karma, el universo y la vida misma, de haberte puesto en mi camino esa noche, de haber tenido el valor de enfrentarme a ese sujeto y el de ser tan endeble para aceptar todas tus demandas para vernos.
No es mi intensión remplazar a Aomine, incluso si así fue al inicio ahora es diferente, porque estoy consciente de que también quiero algo real contigo, quiero hacerte feliz, protegerte, mostrarle al mundo que tengo al ser más dulce, precioso, apasionado y maravillosamente loco a mi lado, porque en cada pelea, cada locura, cada tristeza, cada alegría y cada deseo, te miraré a los ojos y diré en mi mente "ese rubio es un descarado, pero es mi rubio descarado y sería un estúpido si lo dejo ir". Mas te vale tampoco arrepentirte, ya te enseñaré lo que es salir conmigo y aprenderemos juntos a amar por segunda vez a alguien y quien sabe, tal vez por última vez.
Atte.: Kagami Taiga
Las lágrimas de Kise no tardaron en salir y abrazó esa carta a su pecho. A su mente vinieron varias escenas de él y Kagami juntos: caminando por el parque, divirtiéndose ilegalmente en la biblioteca, jugando básquetbol, el pelirrojo complaciéndole cualquier capricho que se le ocurría o sólo mirándolo tiernamente, como si de un objeto precioso se tratase. Kagami tenía razón, no podía haber otro ser humano vivo sobre la tierra que pudiera estar con él, ya no había nadie en ese mundo que pudiera amar ahora.
Inmediatamente se limpió las lágrimas y se puso serio. Iba a recuperarse, iba a ponerse bien y estable, iba a dejar de sentirse culpable y de ser tan egoísta, y como extra iba a dejar la bebida. Si hubiera sido al revés le hubiera gustado que Aomine pudiera salir adelante, volverse a enamorar de nuevo y fuera feliz. Lo amaba y jamás podría olvidarse de él, pero ahora había alguien más que se había ganado ese amor también y estaba dispuesto a demostrárselo esta vez.
–Kise ¿Estás bien?–no se había dado cuenta de que Kasamatsu había entrado a su cuarto–¿Son malas noticias?
–No es eso, no te preocupes, sólo ocupo unos momentos–guardó la carta en el bolsillo–tengo que llamar a mi manager y pidamos mejor una pizza
Kasamatsu no entendió el repentino cambio de humor del rubio pero algo tendría que ver con aquel pelirrojo. Al parecer el sujeto no era lo que él creía, no era un capricho ni tampoco quería algo superficial con el modelo, ambos realmente sentían algo fuerte por el otro y eso le hacía feliz, que Kise al fin pudiera volver a ser feliz con alguien.
Una semana después condenaron a Haizaki a diez años de cárcel y con una orden de restricción hacia Kise Ryouta y todos sus amigos y conocidos. Kagami salió del hospital ya nutrido y Kise volvió a Corea del sur.
1 años después.
Kagami tenía la cara de querer estar en cualquier otro lugar que no fuera ese ¿De verdad podía alguien tardarse tanto en elegir un pastel? Al parecer Kuroko podía, porque ya había pasado hora y media probando diferentes sabores y no elegía ninguno.
–Es culpa de Murasakibara-kun. Si hubiera aceptado hacer el pastel entonces no estaríamos aquí
–Obviamente se iba a reusar si se lo pedías una semana antes de la boda
–Pero de todos modos lo iba a tener que hacer un día antes ¿No?
–Ese no es el problema, tiene muchos pedidos de antemano y llegas y le dices "quiero que tu hagas el pastel, para 150 personas, de mi boda que cae el próximo sábado, a pesar de que estás lleno de encargos y Momoi desea que le hagas cadenitas de perlas comestibles"–no podía creer que hubieran dejado eso para el último momento, tuvieron todo un maldito año para organizarse bien pero considerando que tardaron casi cinco meses en decidirse por un lugar y una fecha exacta, entendía que organizar eventos no era lo suyo ¿Cómo iban a sobrevivir esos dos juntos?–elige uno de una vez por todas y vayámonos a comer la cosa más salada que encontremos
–Kagami-kun no entiende lo difícil que es elegir un pastel sabroso tras haber comido los de Murasakibara-kun. Tal vez si tú hiciera el pastel…
–Detente ahí, porque no pienso pasarme una noche entera haciendo un pastel para 150 personas. Además no sé decorar pasteles–y el peliazul volvió su mirada a las muestras que tenían.
–Esperaba que estuvieras de mejor humor ahora que mi boda se aproxima–el pelirrojo sólo bufó.
–Momoi-san llorará si te comportas así en la boda
–Que molesto eres–no es que le molestara, de hecho estaba muy feliz por sus amigos, cualquier incomodidad y mal pensamiento que pudo haber tenido antes con respecto a esa unión se había desvanecido, lo que le molestaba era que, ahora que la relación entre él y Kuroko había vuelto a ser la misma que tuvieron antes de volverse pareja, como en su primer años de preparatoria, Kuroko había decidido darle la tarea más pesada para un hombre: ser el padrino de bodas.
–¿Ya preparaste tu discurso?
–Aún sigo con mi posición de no darlo
–Kagami-kun, eres horrible
–¡¿Si ya sabes como soy, para qué me haces tú padrino?!–gritó alarmado. Cuando el peliazul le dijo que deseaba que él fuera su padrino de bodas pensó que le estaba haciendo una broma, luego resulto que iba enserio y que además de acompañarlo a hacer las tareas encargadas para la boda, quería que diera un discurso pero no sentía que el ex-novio fuera la persona indicada para dar el discurso de bodas, pero Kuroko insistía en que fuera él.
–Porque no tengo hermanos, Aomine-kun está muerto, no confió en lo que pudieran decir Midorima-kun y Akashi-kun, y estoy enojado con Murasakibara–kun… y tampoco confió en lo que él diga
–… si lo dices así mucho menos querré hacerlo. Pídeselo a Ogiwara ¿Qué no es tu adorado amigo de la infancia?
–Tiene pánico escénico–el pelirrojo puso su mejor cara de incredulidad y suspiró pesadamente.
–Entonces a tu padre
–Él ya hizo suficiente ayudándome a pagar la boda. Cuando se enteró que iba enserio con lo de casarme con una mujer y que le iba a dar nietos ha estado al tanto de que todo sea perfecto… a diferencia de mi madre que parecía decepcionada por mentirle con lo de ser gay–Kagami estaba muy confundido por los roles que tomaron los padres del peliazul con respecto a su matrimonio–Kagami-kun es el indicado
–Querrás decir tu última esperanza–Kuroko iba a refutarle pero su celular comenzó a sonar.
–¿Diga?
–¡Kuro-chin traidor!
–¿Murasakibara-kun?
–Sa-chin ya me lo dijo, que fuiste a otra pastelería
–Musarakibara-kun tiene la culpa por negarse a hacer el pastel, no pienso dejar a mis invitados y a Momoi-san sin algo tan importante como lo es el pastel de boda
–… eres horrible Kuro-chin. Debería aplastarte en este momento… ¿Dices que Sa-chin quiere perlas?
–Sí, y que parezcan reales de ser posible
–Que problemático–y colgó el teléfono. Kuroko guardó su celular y volteó a ver a Kagami con brillo en los ojos.
–Murasakibara-kun hará el pastel
–Eres un desvergonzado ¿Lo sabías?–apostaría su anillo de plata a que todo esto lo planeó para que el pelimorado se molestara y terminara haciéndoles el pastel. Kuroko a veces podía ser igual de maquiavélico que Akashi.
–Pero realmente quisiera que fueras tú quien hiciera el discurso, ya que Kagami-kun es y siempre será, mi luz–el pelirrojo se sorprendió con esa declaración– en ese día tan importante, quien más me puede infundir fuerza eres tú– rayos, ahora sí lo decía de esa manera quedaría como el villano si se negaba.
–No deberías decirle esas cosas a alguien que no es tu prometida–pero el otro no reaccionó mal–de verdad, entre tú, Momoi y Kise, definitivamente me he vuelto incapaz de negarles algo a los japoneses bonitos
–¿Kagami-kun?
–No te aseguro que saldrá algo decente, de hecho por el enojo contaré muchas anécdotas escabrosas de ti
–… gracias… pero por favor no vuelvas a decir que mi prometida es linda o te eliminaré de la lista de invitados
–¡¿Qué demonios?!
Ambos abandonaron la pastelería y cada quién decidió irse para su casa. Kagami estaba mentalmente exhausto, no recordaba sentirse así de fatigado desde que Kise se había marchado a Corea pero entonces Kuroko llegó en plan "toma tu invitación, la boda es en tres semanas, por cierto ¿Serías mi padrino de bodas?" y ahora descubría porque decían que si la pareja sobrevivía a las semanas de preparación de la boda significaba que era verdadero amor, aunque también podía comprobar que también aplicaba para las amistades y los familiares.
Continuó su camino a casa, no estaba muy lejos y podía ir caminando, aunque eso significara tener que cruzar por mares de gente a esas horas de la tarde y que el frio estuviera de vuelta, sin embargo eso no le estaba molestando, había un aroma agradable que le tranquilizó de inmediato, un olor a vainilla y miel, le recordaba a la fragancia del shampoo de Kise. El olor iba aumentando hasta que llegó un momento donde quedó al lado suyo y sus ojos se salieron de orbita.
Kagami volteó apresurado y vio a una persona muy alta con un sombrero café claro cubriendo una cabellera rubia corta, usando una bufanda azul, una chaqueta del mismo tono que la gorra pero más amarillezca y muy elegante, una unos beige y unas botas de diseñador que reconocería en cualquier lado. Miró atónito por unos segundo a esa persona que llevaba jalando una maleta y por impulso gritó:
–¡Kise! –la persona se detuvo y lentamente giró. El rubio al verlo inmediatamente se quitó los lentes negros que llevaba y Kagami volvió a quedarse sin aliento al ver aquellos ojos dorados que tanto amaba.
Sus miradas hicieron contacto. Sus pupilas se dilataron, un impulso enorme de llorar y gritar los invadió a ambos pero al mismo tiempo ninguno podía moverse, sólo podían contemplarse desde aquella posición como si fueran ellos los únicos en el mundo pesé a estar entre un montón de personas en la calle.
Kagami fue el primero en hablar.
–¿Qué hace un modelo famoso caminando entre las calles de Tokio tan despreocupadamente?– dijo tratando de sonar calmado.
–Me dirigía al departamento de alguien para darle una sorpresa pero no se encontraba en su casa...– Kise fue el primero en mostrar señales de que iba a ponerse a llorar, lo que le dio valor suficiente al pelirrojo para acercarse hasta quedar a unos pasos de él.
–Es una lástima. Estoy seguro que se hubiera sorprendido mucho de verte en su casa –acercó su dedo pulgar y limpió la lagrima que iba a salir de su ojo derecho–bienvenido Kise
–Estoy de vuelta, Kagamicchi–aquella sonrisa que el mencionado tanto amaba volvió a relucir para él–Kagamicchi… te extrañe mucho–bajó la mirada, dejando al fin que las lágrimas fluyeran.
–Yo también, demasiado…
–He dejado de tomar… he dejado de llorar por las noches… he dejado de sentirme culpable, de negarme a que él ya no esté conmigo… no pude sacarlo de mi corazón, lo siento, pero la verdad es que no quiero que se vaya
–Nunca te pedí que lo hicieras, sería horrible que renunciaras a aquella parte de tu vida… lo único que te pido es que me tengas en la misma consideración que él, ahí–soltó el rostro ajeno para señalar la parte donde estaba su corazón y subió el mismo dedo hasta tenerlo en su barbilla para levantar su cara– mientras te encuentres bien contigo mismo, estaré más que satisfecho
–Kagamicchi…–ya ninguno se contuvo, se abrazaron fuerte y juntaron sus labios en un beso dulce, largo, simple, pero lleno de pasión.
No le importó a ninguno estar besándose en medio de la calle a pesar de los prejuicios y pensamientos incómodos que la gente pudiera tener de ellos, porque tras experiencias dolorosas, fracasos en el amor, perdidas y situaciones extrañas, al fin ambos se encontraron y debían estar felices por ello.
Fin
Y ya, así de simple. Me decidí a terminarlo así porque se me hizo mucho hacer algo tan extraordinario o muy elaborado para su reencuentro, tampoco pienso poner un epílogo ya que lo considero inecesario, creo que lo mejor que puedo hacer por estos dos es simplemente darles su reencuentro y que ambos averiguen como será su historia de ahora en adelante.
Espero les haya gustado la historia y no haberlos dejado insatisfechos con este final o con las cosas que ocurrieron, quería crear un fic donde se mostrara lo ridículo y loco que puede ser un amor, más cuando los personajes no están bien del todo, espero haberlo logrado y que les haya gustado.
Les agradezco mucho a todos y todas que se tomaron la molestía de leerme, de dejarme un comentario y quedarse aquí aunque haya tenido mis fallas en actializar, sin ustedes esto no hubiera sido posible. Atte: The lady Naruko.
Bye bye! Y hasta la próxima.
