Muchísimas gracias por todos los reviews, de veras que os lo agradezco un montón, me inspiran para seguir con esta historia. También siento mucho haber tardado tanto en actualizar, no estoy en casa y no tengo Internet... Bueno, os dejo con el capítulo. Esta vez espero poder actualizar antes. ¡Besoooos! ;D
-Lea, ¿a qué estás jugando? – Preguntaba Naya sentada en una de las sillas de la habitación.
Eso me preguntaba yo… ¿Cómo he podido llegar hasta aquí? ¿Por qué tuve que aceptar este estúpido viaje? Debí haberme quedado en New York y así nada de esto estaría pasando. ¿Cómo he podido estar tan ciega? Me he comportado como una niña. Por no ser consciente de mis actos he acabado haciendo daño a todos, pero sobre todo a dos personas. Dos personas que no han hecho nada, que no tienen ninguna culpa de mis inseguridades.
Desde el principio lo he hecho todo mal, y según ha ido pasando el tiempo lo he ido empeorando más. No sabía cómo dos personas tan cariñosas, inteligentes, maduras y tan sumamente perfectas podían estar sufriendo por amor, peor toda vía, sufrían por mí, y yo mientras tanto me dedicaba a jugar con sus esperanzas, su amor y con su corazón. He sido egoísta, muy egoísta, solo he pensado en mí desde el principio. Qué me apetecía coquetear con Dianna, pues coqueteaba sin pensar en sus sentimientos y menos en los de Cory.
He abandonado por completo a Cory. Y para colmo, él era el único que realmente se preocupaba por mí, el que había hecho realidad este viaje para que yo desconectara y volviese a ser yo, el que se quedaba conmigo cuando me encontraba mal, el que me traía un café todas las mañana porque sabía que me encantaba, el que era capaz de escucharme hablar durante horas y horas sobre musicales, actores, o tragarse cientos de películas por mí… ¿Y yo que hacía mientras tanto? Coquetear con Dianna, calentarla. ¿Qué pensaba? ¿Qué tenía dieciséis años? Disfrutaba viendo a Dianna, y ya no sabía si me gustaba, si me había vuelto a enamorar o simplemente lo hacía por diversión.
¿Qué hace una en estos casos? Estaba bloqueada, nada me venía a la cabeza. Solo veía a Dianna llorar y a Cory diciendo que me amaba…
Cinco día antes…
Darr: Esto sí que es vida. – Decía Darren tumbado al lado mío en una de las tantas tumbonas que había en la piscina del hotel.
L: Ya ves, pienso quedarme aquí toda la tarde. – Dije poniéndome un poco más de crema solar.
Estábamos todos en la piscina del hotel. A ninguno le apetecía ir ni de excursión ni de fiestas ya que encima también habían subido las temperaturas y el calor era sofocante.
N: ¡Cory como te vuelvas a tirar de bomba te juro que saco a la Santana que llevo dentro! – Los chicos estaban todos en la piscina y se dedicaban a salpicar a Naya que no se encontraba muy lejos de la piscina tomando el sol. Hoy parecía que tenían el día tonto los chicos, hoy les había dado por molestar a Naya que venía con un humor de perros y a la mínima saltaba.
M: Relájate morena que estamos de vacaciones, disfruta un poco. – Después de estas palabras tiró una pelota de goma a Naya. Me temía lo peor.
Naya empezaba a hiperventilar.
N: ¿Quieres que te diga cómo disfrutaría? – Dijo lanzándole el balón con todas sus fuerzas.
M: ¿Cómo morena mía?
N: Pateando esa cara de gilipollas que llevas. – Dijo levantándose.
Todos mirábamos sorprendidos el carácter que había tomado la morena de repente.
¿Qué le habrá pasado? No entendía nada. Si hacía tan solo dos días la vi besándose con Heather en aquella fiesta... Es verdad que después de eso no las volví a ver y al día siguiente Naya pasaba de todos, incluso de mí, pero como la conocía decidí dejarla sola. Pero esto ya era demasiado, algo importante había pasado. Era hora de hablar.
Di: Hey, tranquila, vamos a tomar algo anda. – Aparecía Dianna llevándose a Naya hacía la barra.
L: Esperad, voy con vosotras, - Espetó mientras se colocaba bien el pareo.
Tras unos pasos más llegábamos a la barra pidiendo tres zumos de naranja naturales.
Di: ¿Se puede saber qué te pasa? Entiendo que Mark es bastante cargante a veces, pero tampoco es para eso… - Dijo dándole un trago al zumo.
N: No lo soporto, es demasiado todo esto, ha sido una autentica estupidez el venir aquí.
L: ¿Por qué dices eso? – Pregunté temiéndome la respuesta.
N: ¿Por qué va a ser? Pues por lo de siempre.
L y Di: ¿Heather? – Preguntamos al unísono.
N: Claro…
DI: Pero si hace un par de días os vimos… ya sabes… besándoos. –Tartamudeo.
N: Sí, y en ese momento todo era perfecto….
L: ¿Y qué pasa entonces? – Pregunté.
N: Ayer fui a su habitación, a verla y eso, después de la fiesta ya no hablamos nada, así que quería hablar sobre el beso. – Recordaba. – Estaba rara y cuando le saque el tema del beso se puso toda vía más nerviosa y empezó a tartamudear, me empezó a decir que si lo sentía, que había sido un error, que estaba borracha y que no sabía lo que hacía… - Una lágrima caía de su ojo derecho. – No le dije nada, ella se pensaba que también me iba a disculpar con ella porque no pretendía besarla, vamos, se pensaba que el beso fue por culpa del alcohol, así que lo único que pude hacer es decirle que no pasaba nada, que eran cosas que pasaban…
Jamás había visto a Naya así, es decir, no era la primera vez que hablábamos sobre Heather, pero esta vez la veía tan dolida, dolida de verdad. Naya tenía esperanzas en la rubia y al parecer habían desaparecido por completo. Me sentía mal, mal por no saber qué hacer. No podía decirle que todo estaría bien, no podía darle falsas esperanzas, no otra vez.
N: ¿Cómo he podido estar tan ciega? Heather ha estado jugando conmigo… He sido una autentica estúpida. – Dijo secándolas lágrimas que salían de sus ojos.
Sabía que Heather no era así y Naya también lo sabía, pero la rabia le impedía pensar con claridad. Heather era el ser humano más dulce que jamás había conocido, era incapaz de hacer daño a una mosca, y menos a alguien que le importaba tanto, como en este caso era Naya. Sabía que Heather sentía algo por Naya, y tal vez para hacérselo ver tendría que hablar con ella. No iba a consentir que Naya sufriese por el miedo o inseguridad de Heather.
Di: Mira, vete a darte una ducha, y ponte mona que esta noche nos vamos a ir las tres a cenar y hablar sobre esto que yo creo que el cloro de la piscina no te deja pensar con claridad, ¿vale? – Espetó de pronto seguido de un beso a la mejilla de Naya.
N: Tranquilas, estoy bien…
L: Ni bien ni nada, esta noche nos vamos las tres a cenar.
Di: Y hasta con un poco de suerte ligamos y todo… - Dijo dándole pequeños codazos a Naya haciéndola reír, todo lo contrario a mí.
L: ¿A ligar? – Pregunté sorprendida con las cejas levantadas.
Di: Bueno, si tu no quieres no, pero aquí nosotras dos sí. – Dijo con cierto tono de humor para hacer sonreír a Naya, que por supuesto, lo había conseguido.
L: ¿Quién ha dicho que yo no quiera? – Pregunté.
Naya se dedicaba a observar como si de un partido de tenis se tratase.
Di: No sé, creo que tienes novio…
L: ¿Y? – No le iba a dar la razón por mucha que la tuviese. - ¿No puedo ligar con otros?
N: O con otras. – Espetó de la nada, recibiendo una asesina mirada por mi parte, pero decidí seguirle el juego.
L: O eso, ese verdad. –Dijo ante la atenta mirada de Naya y Dianna.
Di: ¿Chicas…? – Preguntó con sorpresa.
Sin palabras. Así es como la dejé, sin palabras. Era algo que me encantaba, sorprender a la gente hasta tal punto de que no sepan que decir.
L: Bueno, a lo que íbamos,- Dijo mirando ahora Naya. – vete a la habitación, una ducha y esta noche a quemar Irlanda.
N: Creo que me habéis convencido, esta noche a las nueve en recepción. – Dijo haciendo amago de irse.
Di: Oye, ¿si se entera Heather no se enfadará? – Dijo parando a Naya. – Quiero decir siempre salíamos las cuatro juntas y no sé, tal vez se molesta o algo…
N: Que se vaya con Mark que seguro que se lo pasa mucho mejor. –Dijo dejando un billete en la barra y marchándose.
Di: Que vengativa es… - Dijo con la mirada aún en la morena.
L: Siempre lo ha sido.
A pesar de la inexistente relación que había entre Dianna y Lea, Naya seguía visitando tanto a una como a otra, eso nunca fue inconveniente para pasar tiempo junto a sus amigas, así que se podría decir que la relación de Dianna y Naya también era muy buena, podía ser que no tanto como la que mantenía con Lea, pero sí muy buena, Naya había servido como consuelo para la rubia muchas de las veces en las que se encontraba sola o simplemente dolida por el comportamiento que Lea tomaba con la rubia, cosa que Lea desconocía por completo.
Dianna no quería darle pena y mucho menos que la morena sintiese lastima por ella, era algo que no consentiría por nada del mundo. Naya había estado tentada muchas de las veces en decírselo a la morena para que se percatase del daño que le estaba causando, pero no podía hacerle eso a Dianna, era su amiga y le había hecho jurar que jamás de los jamases diría nada a nadie, y mucho menos a Lea.
Di: Creo que me voy a ir a arreglarme. – Dijo bajándose de la banqueta que se encontraba pegada a la barra.
L: Te acompaño. – Soltó de la nada pegando un pequeño saltito para bajar de aquella banqueta cosa que enterneció a la rubia. – Voy a por el móvil y vengo.
Di: Yo… yo también tengo que ir. – Tartamudeo.
Aún no se podía creer el que estuviera hablando con Lea… Lea, la chica con la cual había disfrutado, reído, divertido, pero sobre todo por la que había llorado. No podía contar la cantidad de veces que había llorado a espaldas de los demás o las noches que había pasado en vela pensando en ella y culpándose de la marcha de Lea y de su comportamiento.
L: Vale… pues, vamos. – Dijo con cierto nerviosismo.
Cuando volvimos todo seguía igual, lo chicos haciendo el tonto en la piscina, y las demás tomando el sol y disfrutando de los deliciosos cocteles. Al parecer ahora habían decidido molestar a Heather, pero la chica, a pesar de ello, en vez de cabrearse; reía, reía y les seguía en royo, en ese momento solo pude pensar en Naya… Menos mal que no estaba aquí…
Co: Hey, cariño ¿Dónde vas? – Preguntaba Cory apoyándose en el borde de la piscina.
L: Eh… A, a arreglarme, - Y todo esto pasando con Dianna al lado. – vamos a salir para animar a Naya, no está muy bien anímicamente.
Co: Podíamos ir todos…
¿Qué le digo?
Di: ¡No! – Sonó bastante borde. –Esto… quiero decir, ya sabes cómo es Naya, bastante nos ha costado convencerla para que venga con nosotras como para que ahora vengáis todos, entonces ya sí que nos manda a la mierda… ya si eso quedamos otro día todos, ¿Vale?
Co: Eh… Vale. –Dijo no muy convencido.
Cuanto más tiempo pasásemos ahí a más preguntas nos enfrentábamos, era un hecho.
L: Bueno, ya nos vemos… no me esperes despierto. – Dicho esto agarré a Dianna del brazo y salimos de ahí lo más rápido que pudimos.
Di: Eso ha sonado un poco a "esta noche no me esperes despierto porque me voy a pegar la fiesta del siglo"…
L: ¿A caso es mentira? – Dije con aires de superioridad.
Di: Vaya… - Dijo desviando la mirada hacía otra parte.
L: ¿Vaya qué?
Di: Nada, nada… - Dijo con una media sonrisa.
Todo esto seguía pasando y mi brazo aún estaba enganchado al suyo, era consciente y sabía que ella también.
Di: Venga, que al final le va a tocar a Naya esperarnos, y entonces ahí ya sí que nos mata. – No pude evitar reír al comentario.
Ya habíamos llegado a la recepción y mi habitación, la 45, se encontraba en otro pasillo distinto a donde estaba la habitación de Dianna, la 86, así que eso solo suponía una cosa, tenía que separarme de ella.
L: No tardes mucho, eh. – Dije intentando no hacer un drama de la separación.
Di: Creo que eso lo debería decir yo. – Dijo perdiéndose en el pasillo.
L: Ya lo veremos...
- Twitter: wonderlandACHL
