No es un secreto que Anna disfruta de pintar. Sus manos pican con anticipación la mayor parte del tiempo, deseando tener frente a ella un trozo de papel y bolígrafo para dar vida a su imaginación. Las paredes de la habitación, sufren las consecuencias cuando los lienzos se terminan y las ganas de Anna por crear siguen latiendo al rojo vivo.
"Me siento bien cuando dibujo..." Había confesado cuando Gerda preguntó por algo que le agradara hacer en su tiempo libre. "He leído en internet que es... terapéutico." Ella se encogía de hombros sin darle mucha importancia. Crispando los dedos de sus manos, porque sí, ella es ambidiestra y simplemente no encuentra suficiente papel para dar rienda suelta a su creatividad.
Gerda hojeó con cuidado la libreta elegante de Anna- un regalo por parte de Lucy como una pequeña ofrenda de paz por lo sucedido con Rachel y su amigo.-
Gran parte de la libreta, se llena de personas. Gerda ve en más de una ocasión a Lucy, sentada frente a la mesa con una taza de café humeante y un rostro pensativo y distante. En otras se puede ver alegre, recargada sobre el mostrador de la cocina, limpiando sus manos en una pequeña toalla.
Detrás del mostrador del restaurante, hablando con algún cliente al azar, Kristoff aparece en un par de páginas, frente algún lienzo y los pinceles en su mano libre. Ella encuentra a London, corriendo por el parque, o sentado con su cabeza inclinada a un lado y la inteligencia brillando en sus ojos castaños.
En otras Gerda sonríe, porque se ve a sí misma y debe admitir que Anna tiene talento para esto. Ella la felicita en más de una ociaron y ella se encoge de hombros, ligeramente timida. Y mientras más gira las paginas, su sonrisa se tambalea y los labios se fruncen.
Porque ella encuentra los pobres intentos de dibujos de niños. El trazado sigue siendo precioso, pero en su mayoría, los niños siempre están siendo observados por alguna presencia sin rostro.
Los rostros de los niños son inexpresivos, rostros fríos, sin emoción alguna. Simplemente mirando a la distancia.
"Que significa esto, Anna?" Preguntó Gerda, mostrando un dibujo en particular. La pelirroja se movió incomoda en su asiento, apartando la mirada del dibujo.
"Nada" Respondió, demasiado tranquila, una voz cuidadosamente utilizada para no mostrar alguna emoción de nerviosismo o temor. "Abecés solo dibujo sin sentido, no todos los dibujos tienen una historia de fondo, Gerda" Explicó Anna, comenzando a recoger su mochila de mensajero.
Gerda suspira. Porque ella sabe lo que está pasando y a lo largo de los tres años que a tratado con Anna, Bella y Rachel, ninguna de ellas a mencionado algo sobre el incidente, nada que Gerda no sabe ya.
Ella aprendido cosas, sin embargo. Cosas interesantes de cada una de las personalidades. La pasión por la lectura de Bella, ella es amante de ella, hambrienta de conocimiento, y su disgusto por las personas. No realmente, pero ella es indiferente hacia otros que no estén en el pequeño círculo de amistad. Su ligera inclinación indiferente de ayudar a los niños. Ella nunca ha mencionado porque lo hace. Pero Gerda puede apostar su vida a que Bella ve en ellos, a la pequeña Anna.
La alegría de Rachel por la moda, el maquillaje y los peinados. Ella tiene un buen ojo para crear arte en el cabello. Su pasión por el buen gusto. Gerda ha sido víctima de sus obras de arte. Y ella siempre ha quedado satisfecha. La chica trabaja siempre con una sonrisa en los labios y un brillo travieso en los ojos.
Rachel ama ir de compras y gastar grandes cantidades de dinero innecesario en ropa que solo utilizará una vez. Por lo cual, poco a poco el bolcillo de Lucy comenzaba a quejarse. Lucy se vio obligada a regalar una agradable máquina de coser y un montón de tela.
A pesar de que Rachel contó su disgusto a Gerda en una de sus terapias. Gerda había visto el pequeño brillo en los ojos de Rachel. "Tal vez no sea tan malo" había murmurado con indiferencia cuando estaba a punto de marcharse. "Pero eso no quiere decir que me agrade del todo"
La siguiente reunión, Rachel había mencionado como había pasado horas y horas mirando videos para aprender a manejar una máquina de coser, por no mencionar que a pasado toda la noche de los últimos dos días aprendiendo a cortar correctamente y no terminar arruinado la tela. Pero al final sus esfuerzos dieron frutos. Y mira que frutos! Rachel estaba orgullosa de su trabajo.
La adicción de Anna por el arte. Ella ha mencionado con orgullo como Lucy llevó al restaurant un par de sus cuadros y a hora cuelgan con orgullo de sus paredes, siendo admirados por los clientes que entran y salen para una buena comida. Incluso ha tenido un par de peticiones. Y ella aceptó, demasiado emocionada por dibujar cualquier cosa para alguien diferente.
Anna, sin embargo... no es buena con los niños.
Ella los evita como la peste. Con sonrisas tensas y miradas salvajes en busca de la salida más cercana. Ella no le agrada estar en una habitación con ellos. No le gusta mirarlos por demasiado tiempo y cuando alguno de ellos atrapa su mirada, ella comenzará a sudar a cantaros, con respiraciones poco profundas y un ataque de pánico a la vuelta de la esquina.
Y cuando alguno de ellos llega a tocarla, ella lo pierde. Corriendo a ocultarse en lo más profundo de su conciencia, sin importar quien tome el control, con el único pensamiento de ocultarse.
Ella se tensa cuando la mira a la distancia, caminando de la mano de algún adulto, su respiración se congela, como si se tratara de un león y no un niño el que camina a la distancia.
Gerda preguntó una vez porque se comportaba de tal manera.
"N-no me gustan, de acuerdo. Sin demasiado ruidosos para mi gusto... y babean demasiado, como enserio, que tan difícil puede ser escupir o simplemente tragarla? No logro comprender" Gerda no cuestiono a la Pelirroja, porque ella tenía aquella mirada en sus ojos, una mirada que Gerda conocía bien ahora, la mirada que hacía antes de ocultarse y no salir hasta que la sesión terminaba.
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Bella ha llegado a una conclusión. A pesar de haber tomado tiempo en darse cuenta. Ella finalmente lo ha notado.
Las personas son crueles. Son terribles y monstruosas. Ella camina en un mundo de monstruos y demonios.
Ellos se acercan con sonrías amables, ocultando la daga detrás de la espalda. Siendo amables y comprensivos, esperando la oportunidad para apuñalarte y cuando te das cuenta, tu pecho alberga una daga y mira impotente como te desangras sin alguna oportunidad para vivir.
Por supuesto, esto no siempre es figurativo... Bella ve las noticias y ha visto más de un asesinato por arma blanca... todo para un par de dólares.
Las personas siempre buscan a herirte de cualquier forma y han llegado a la concusión, que las palabras, causan más dolor y estas viajan directo a tu tierno pecho sin poder hacer nada para bloquearlas. Y estas continúan hiriéndote durante días, incluso meses, años tal vez, siempre que estas corran por tu mente y dancen durante día y noche, robando tu sueño y poco a poco robando tu vida, cayendo en una terrible depresión, porque tu mente no deja de recordar lo malo y al final, eres tú quien termina acabando con tu propia vida.
No es bonito. No es agradable y nunca es fácil. Pero uno debe aprender a sobrevivir y ver las cosas buenas. Porque nadie parece prestar atención a las cosas buenas.
Todos están demasiado ocupados creando teorías conspirativas, llenado la mente de aquellos ingenuos e inocentes con el caos y el miedo, siempre creando más caos.
Bella es observaría.
Porque todos están demasiado ocupados mirando fijamente a sus pequeños dispositivos móviles, con los auriculares a los oídos para darse cuenta que alguien los observa. Hay algunos pocos, los que prefieren mirar a su alrededor y no a sus dispositivos. Los que se preocupan por sus propias vidas y no las de otros, los que tratan de vivir el momento y no capturarlo en un móvil para compartirlo en sus redes sociales solo para atraer la atención de personas que no conocen y probablemente nunca conocerán.
Anna ama el internet. Aun cuando no pasa demasiado tiempo en él, ella lo ama. Sus nuevos y mejores amigos, son los videos. No cualquier tipo de video. Pero aquellos que cuentan con detalle y tonos aterradoramente serios, las conspiraciones del gobierno. La existencia de vida fuera del planeta y el misterio del pasado y los viajeros del tiempo...
Su cuerpo se inclina sobre su portátil, subiendo el volumen en los auriculares sin permitirse parpadear para no perder algún detalle o gesto importante. Y cuando ha terminado, ella suele correr escaleras abajo para contarlo todo a Lucy.
Lucy asiente mientras escucha con atención a lo que Anna cuenta con tanto interés. Ve como la chica de quince años, mueve sus manos de un lado a otro, con el ceño fruncido o las cejas alzadas cuando cuenta algo difícil de creer.
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Anna ha visto la injusticia del mundo. O es la crueldad?
Ella no está segura de cual palabra utilizar, pero ahí está. Lo ve en el hombre sin hogar que se acurruca en las aceras. Desprendiendo el aroma a derrota y una necesidad de ducha. Anna lo ve en los ancianos que luchan por cruzar las calles, pero los conductores están demasiado apurados para detener sus autos por un momento y brindar la ayuda a la pobre mujer.
Lo ve y la enferma. Ella se molesta con ellos y con sigo misma. Porque ella es demasiado cobarde para hacer algo al respecto. Así que ella también es una hipócrita.
Y desea ser fuerte y valiente para hacer algo al respecto.
Anna es asaltada cuando tiene dieciséis años. Es como cualquier otro día, tranquilo y ruidoso al mismo tiempo. Ella no lo espera y nadie lanza una advertencia de lo que está a punto de suceder. Ella es empujada a un callejón húmedo y mal oliente, golpeando el lado de su cabeza contra el pavimento con una fuerza que hace rebotar su cráneo dos veces.
Ella se levantó, desorientada al principio. Y solo tiene un segundo para sentir las manos en su ropa, tomando puños de ella mientras la levanta con una fuerza sorprendente y la estrellan contra una pared, en esta ocasión, golpeando la parte trasera de su cabeza.
"Dame tu bolso!" Anna no responde, ella tiene que parpadear un par de veces para poder enfocar el rostro de su atacante. El hombre lleva una vieja gorra de beisbol. Una chamarra demasiado grande y sucia para él. Su rostro se contrae en un gruñido de poca paciencia. Y cuando ella no responde. Anna recibe un puñetazo en la mandíbula. Es fuerte. Sorprendentemente fuerte.
Anna ha sido golpeada un par de veces por algunas chicas a lo largo de sus años, pero ninguno es tan fuerte como el golpe de este chico, el golpe de un hombre.
Es fascinante y aterradora la gran diferencia que poseen los hombres. Su mente comienza a correr, a gritar y siente la sensación familiar en su mente, la forma en que tiran hacia adentro para tomar el relevo y ella puede apostar que es Bella quien intenta desesperadamente salir a su rescate y ella la ama y aprecia por su agradable gesto. Pero no hay manera que la deje sufrir tal paliza, porque ella ahora sabe que los chicos son más fuertes que las chicas.
Ella siente las manos del hombre vagar por su cuerpo, empujando su antebrazo en la garganta de Anna con fuerza mientras que busca entre los bolcillos de la chamarra. Ella gira la cabeza lo suficiente para observar a las personas vagar por la acera del callejón, algunos de ellos demasiado centrados en su teléfono para notar lo que está pasando y aquellos que la mira, apartan la mirada rápidamente apresurando su andar y hacer de la vista gorda.
El hombre sacó el nuevo móvil de Anna, metiéndolo en su propia chamarra, arrebatando el bolso de Anna y comenzar a correr.
Pero algo en Anna grita. Y corre detrás de el, tomando un trozo de roca grande y lanzarla a su atacante. El cae al suelo, cuando la roca lo golpea en la cabeza, no es lo suficientemente grande como para noquearlo, pero almenas lo aturde por un segundo.
Ella corre y lo toma de la chamarra, lanzándolo al callejón tal y como el hizo un segundo atrás. Ella no pierde el tiempo, lo patea en las costillas, con tanta fuerza que siente su cuerpo estremecerse en el dolor.
Ella ve rojo y no basta con aquella patada. Ella sube sobre el, golpeando sus puños uno tras otro. Demasiado molesta por las injusticias.
La ira brota en su estómago en grandes cantidades y siente la cabeza mareada, comenzando a distorsionar, mirando pequeñas manchas de negro en su visión.
"Porque no me atacas!? Solo eliges a las mujeres!? Eres demasiado cobarde para meterte con alguien de tu tamaño!? Estúpida mierda!?" Solo cuando cree que es suficiente, solo cuando ve el rostro del hombre cubierto de sangre, solo cuando ve sus propios nudillos rojos y magullados, es cuando se detiene, se levantó del cuerpo quejumbroso, pateando por última vez las costillas, rebuscando entre los bolcillos del hombre y tomar el móvil, una cajetilla de cigarrillos y un desgastado mechero.
Recoge el bolso colgándolo con brusquedad en su hombro, abre y cierra los puños un par de veces, sintiendo la piel magullada en los nudillos estirarse y quejarse, pero el dolor que siente es bueno. Porque es el dolor que trae una victoria y no el dolor por ser derrotado.
"Maldito bastado!" Y el escupe en el rostro del hombre mientras se aleja, caminando de forma segura y desafiante, lanzando miradas furiosas aquellos que lo miran por más tiempo del necesario.
Y Anna desaparece por tres días.
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Ella despierta lentamente, con la boca seca y un terrible sabor en ella, la cabeza latiendo y el cuerpo pesado y dolorido. Ella despierta en un parque que ella no reconoce, parece que se quedó dormida sentada en un banquillo, rodeada de botellas de cerveza vacías y un recipiente de comida china al lado.
Su estómago se queja y solo tiene un segundo para separar las piernas y vaciar su estómago ahí, salpicando los zapatos y la pantorrilla de los vaqueros claros.
Las lágrimas brotan de los ojos con cada arcada que tiene y entre ellas es capaz de ver lo que guardaba su estómago y solo trae una nueva oleada de vomito.
Cuando parece que todo está fuera de su estómago, ella escupe un par de veces, tratando de quitar el desagradable sabor de su boca. Tomando un segundo para ver el desastre que es ahora, el mal olor que parece desprender de su cuerpo.
Ella se levantó con cuidado de no pisar su desastre, arrastrando los pies por la acera para limpiar un poco las suelas de los zapatos. Ella miró alrededor, tratando de encontrar algo familiar, pero es imposible. Porque ella vive en un lugar agradable y estas calles están oscuras por la mañana, con el grafiti adornando las paredes de las casas y bardas. Ella escucha a un par de perros ladrar a la distancia y las sirenas de policía haciendo eco entre las calles.
Ella rebuscó en el bolso de mensajero que aun cuelga en su hombro. El interior es desordenado, ocultando envolturas de caramelo un par de recibos arrugados y unas cuantas monedas. Ella vio la libreta de sus dibujos, su cartera y el diario que comparte con Rachel y Bella. Ella lo sacó y comenzó a hojear tratando de encontrar la última página.
Algunas de las páginas están arrugadas y manchadas, otras incluso tienen las marcas de un bazo sobre ellas. Anna ve su escritura. Anotando la última hora y el día, ella comprueba en su teléfono y se aterra al saber que han sido tres días desde aquella fecha. Ella giró la página y siente como la sangre comienza a helarse lentamente en sus venas.
Y una mierda.
Se garabatea al centro de la página, desordenada y mal escrita. Y Anna regresa un par de páginas atrás para comparar la escritura con la de Bella, pero es completamente diferente. Es la clase de escritura que ha visto algunas veces en Kristoff, cuando el escribe apresurado, extraña y dolorosamente fea.
La página se adorna con pequeñas groserías y unos cuantos dibujos vulgares en las esquinas. Todos ellos son tan terribles como la escritura. Y mientras más mira la página, su mente comienza a compararlo con los chicos groseros y problemáticos de hoy en día.
Anna tragó saliva y casi vomita otra vez, cuando el sabor repugnante se siente. Ella vio nuevamente el móvil, notando las innumerables llamadas y mensajes por parte de Lucy. Ella se apresuró a desbloquear el dispositivo, regresando la última llamada. La línea solo timbra una vez cuando responden.
"Anna!? Estas bien cariño!? Donde estás!?" Lucy es frenética mientras habla, con voz preocupada y temblorosa, probablemente el llanto que amenaza con caer. Anna tomó una profunda respiración.
"H-hola Lucy, e-estoy bien, yo no sé dónde... estoy exactamente..." Murmuró Anna, mirando alrededor una vez más. Ella escuchó el suspiro tembloroso de Lucy y un pequeño sollozo que parcia escapar de su domino. "oye... estoy bien Lucy, no te preocupes" aseguró Anna. Ella continúa hablando con Lucy para tranquilizarla, comenzando a caminar para dar la ubicación a Lucy y pase a recogerla, mientras camina, nota el dolor en su cuerpo, ella ve los nudillos magullados y cuando lame sus labios, se estremece al sentir su labio roto.
Cuando Lucy aparece, ella no pierde tiempo en cerrar la puerta del conductor. Ella corre todo el camino hasta Anna y envuelve sus brazos en el cuello de Anna, parándose de puntillas porque Anna es más alta que cuando tenía quince años. Ella acuna el rostro de Anna, observando con ojos frenéticos su rostro. La preocupación es visible en su rostro cansado, ella puede ver la media luna debajo de los ojos tristes y cansados de Lucy y se siente culpable por ser la causa de su preocupación.
"Lo siento, Lucy." Se disculpa con sinceridad.
Cuando montan el auto, Lucy baja las ventanillas discretamente, y Anna sonríe porque el mal olor que la rodea es tan desagradable.
Ella toma una ducha profunda cuando llegan a casa, lava su cuerpo tres veces y una cuarta... solo por si acaso. Ella lava los dientes, ignorando el cepillo morado de Rachel y el rojo de Bella. Lucy se había encargado de la ropa, Anna está segura que ahora descansan en el cesto de la basura fuera en el jardín.
Anna come, porque está hambrienta, tan hambrienta.
Lucy espera, paciente a que sea Anna quien hable en primer lugar.
Anna limpió la boca con la servilleta, bebiendo el jugo de naranja antes de comenzar. Tratando de aclarar el pensamiento y dar algún sentido.
"Yo..." Ella se interrumpe, cerrando los labios. Frunciendo el ceño y asentir para sí misma. "C-creo que hay alguien más..." Susurró en confidente, inclinándose sobre la mesa. "Su escritura está en el diario, y es completamente difrangente de Bella y de Rachel. Yo no recuerdo nada de lo que pasó, pero estoy convencida que es un... un él"
Un él es problemático.
Tarda una semana después para mostrarse por segunda vez. Lucy lo ve bajar por las escaleras y toma un momento para darse cuenta que no es ninguna de las chicas. Porque él está vistiendo pantalones demasiado grandes y rasgados, resultan familiares para Lucy y solo tiene que echar un segundo vistazo más detallado para reconocerlos como propiedad de Kristoff.
Holgadas playeras rotas de alguna banda que Kristoff encontraba interesante en sus años de adolescente, su forma de caminar es tan parecida a la de Kristoff, de esa forma encorvada, balanceando su cuerpo de forma pesada en cada paso que dan. Ella oculta una sonrisa cuando ve el cabello. Es recogido, desordenado sobre su cabeza en un pobre intento por mantenerlo fuera de su rostro, pero solo ha dejado libre a los mechones rebeldes que brotan por toda su cabeza.
"Tú debes ser Lucy" Su voz es tan diferente, nos completamente varonil, pero posee aquella nota ronca en el. Oculta las manos detrás de los bolcillos traseros de los vaqueros, empujando su cuerpo ligeramente hacia adelante.
"Y tú debes ser el" Sonríe. Es torcida, lánguida y completamente diferente de las sonrisas de Anna, Bella y Rachel. Se presenta a sí mismo como William, es complicado al principio, tal y como lo era con Bella y Rachel, pero Lucy comienza acostumbrarse.
Ella se ofrece a llevarlo de comprar, para obtener ropa que se adapte a su cuerpo y dejar la ropa grande de Kristoff.
No es fácil y las personas no lo hacen más fácil. Las miradas que reciben cuando entrar a las tiendas de ropa para hombres, son de disgusto.
Porque todos ellos ven el cuerpo de una chica con vestimenta de hombre y a pesar de ser el siglo veintiuno, no es fácil. Los instintos maternales de Lucy patean con toda su fuerza. Porque ella ama y amará a cada uno de ellos como si se tratara de su propio hijo.
"Que estas mirando, pequeña mierda?" Escupe Williams cuando uno de los trabajadores mira por demasiado tiempo. El escupe las palabras con irritación y se encamina con la intención de golpearlo escrita en todo su rostro. Lucy toma un puño de su camiseta desgastada, tirando hacia atrás para detenerlo. El hombre parece más disgustado que antes, pero se aleja, murmurando para sí mismo. "Porque no vienes y lo dices en mi cara? Puto de mierda!" Dice en voz más alta y esto solo atrae más atención. Los murmullos comienzan a escucharse alrededor y la mirada que Williams está lanzando a todos ellos, no es de ayuda.
Sus puños se flexionan, con la intención de noquear a todos y cada uno de ellos.
"Está bien amigo" Lucy y Williams se giran para encontrar al dueño de la voz. Es un nuevo chico, vistiendo el uniforme de trabajador. "No tienes por qué prestar atención a ellos" Él se encoge de hombros mientras se acerca. "Puedo ofrecer ayuda si lo necesitan" El Mira entre Lucy y Williams, un rostro amable entre el mar de disgustados.
"Gracias" Responde Lucy, aún sigue sospechando de todos ellos, pero es sincera en su agradecimiento. Ella comienza a sugerir un par de vaqueros y camisetas y camisas para Williams, espera con paciencia en la sala de pruebas y da pequeñas opiniones.
Williams es irritado y disgustado por que Lucy a pagado por sus compras, pero él no posee un solo centavo en sus bolcillos y promete pagarlo a pesar de que Lucy insiste en que simplemente lo olvide. Pero entonces Williams solo se irrita más y Lucy sabe que a herido su orgullo y acepta su oferta de pagar el dinero.
Antes de darse cuenta, Williams está durmiendo en la habitación de Kristoff, porque el necesita su espacio y su privacidad, y no desea compartir una habitación de chicas.
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Sentado frente a Gerda, William es indiferente, las piernas plantadas firmemente en el suelo y separadas, balanceando de un lado a otro como si se trataran de un par de tijeras y no sus piernas, los brazos descansando sobre los antebrazos del pequeño sillón a la espera de que toda esta mierda termine.
La mayoría de sus conversaciones están elocuentemente adornadas por groserías, algo a lo que Gerda a tenido que acostumbrarse a escuchar y tratar de no estremecerse al escucharlas. Porque este es Williams, el chico rudo que a tomado vida a causa de un ataque violento a Anna.
"Todo esto es una mierda" se ríe. Inclinando la cabeza hacia atrás sobre el sillón. Tomando su tiempo para tomar todo esto enserio. " como mierda es posible que cuatro personas vivan en un solo cuerpo? Porque es una mierda, es difícil de creer para mí, porque carajos sería más fácil de entender para otros?" Williams resopló, rebuscando entre el bolso de mensajero que todos ellos compartían, el sacó el diario, más desgastado que la última vez.
"Puede creer que esta pequeña mierda sea como una especie de ancla o algo así, es como el diario mágico de Harry Potter o algo, recuerda? Ese estúpido libro del hombre sin nariz el que aparecían las respuestas? Bueno no importa, lo que quiero decir es, que es una mierda"
Gerda no tiene que preguntar la mayor parte del tiempo, porque Williams solo comienza a derramarlo todos sus pensamientos, tal vez olvide que Gerda está ahí y simplemente hable consigo mismo en voz alta, pero es de gran ayuda para entender y comprender.
"Sabe lo difícil que es ser un chico en un cuerpo de chica? Porque siempre que miro entre mis pantalones no encuentro a mi amigo, no hay nada ahí" El señaló con su cabeza entre sus piernas, "como demonios se supone que voy a satisfacer a una chica si no tengo el equipo necesario!? Que mierda. Demonios siquiera me toman enserio" Murmuró en voz baja.
Gerda sintió una ligera punzada de dolor. No es fácil para ellos en el tema del amor. Nadie está dispuesto a elegir alguien con problemas como los que ellos comparten.
Y todos ellos comparten la misma mirada cuando Gerda pregunta por situaciones románticas.
"No me interesa" suele responder Bella con indiferencia.
"Soy demasiado buena para atarme a una sola persona? Porque lo haría si puedo tenerlos a todos?" Dice Rachel, con una sonrisa de suficiencia en el rostro, pero Gerda puede ver la tristeza y resignación en los ojos turquesa.
"N-no sé lo que es…" suele responder Anna, con la mirada perdida a través de las grandes ventanas. Pero ella es nerviosa cuando se trata del tema.
Mientras que Williams, está demasiado preocupado por el paquete faltante entre sus piernas.
Los cuatro de ellos se han resignado a tenerse únicamente a ellos mismos.
Williams miró su reflejo en el espejo. El cabello húmedo sobre los hombros, goteando lentamente hasta el fregadero del baño. Él siempre tiene problemas para tratar con el. Es demasiado largo, demasiado grueso y demasiado difícil de cepillar.
Tiene un buen color al menos.
"A la mierda" Murmuró, abriendo el cajón del estante y sacar las afiladas tijeras. Tomó un mechón de cabello cortando mientras tarareaba para sí mismo, lanzando el cabello al fregadero y continuar con el siguiente. Con cada mechón que caía al fregadero su sonrisa crecía.
Lucy se sorprende cuando lo ve bajar las escaleras. Ella se atragantó con el café y termino escupiéndolo por todo el lugar. Porque William bajó las escaleras con confianza, y un cabello cortó.
"Lucy" saludó William, pasando distraídamente los dedos por el cabello, satisfecho cuando el cabello terminaba sobre sus hombros y no continuaba casi a la altura de su cintura como antes.
"Will... agradable corte de cabello" dijo Lucy, él sonrió satisfecho.
"Gracias. Pensé, que mierda, puedo hacer lo que yo quiera, sinceramente siento mi cabeza más ligera, sabes" Lucy asintió. Sonriendo. Porque el corte es desigual y desordenado. Probablemente Rachel termine enfadada, pero podría solucionarlo, pero sinceramente ayuda a la imagen de William.
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Rachel grita.
Es fuerte y su grito se extiende durante largos segundos y parce continuar por una eternidad más antes de finalmente se queda sin aire en los pulmones. Lucy la escucha gritar en la planta de arriba, la escucha correr de un lado a otro, porque Rachel ama su cabello y lo mantiene brillante y suave, perfecto.
La escucha maldecir en voz alta una y otra vez incluso sollozar. Pero Lucy da su espacio, porque Rachel odia que la miren llorar, ella odia que la miren con el maquillaje arruinado. Así, Lucy espera en la planta de abajo con paciencia.
Una eternidad más tarde, Rachel baja las escaleras con dignidad, la postura alta y orgullosa, agitando el cabello corto y ahora perfectamente arreglado, parece un poco más corto por un par de centímetros ahora, porque Rachel se vio obligada a cortarlo del mismo tamaño y enmendar los estúpidos errores de William.
Ella lo luce de forma femenina. A pesar de compartir el mismo rostro que Williams ella lo hace ver precioso y femenino tan diferente de él, guapo y varonil.
"El corte favorece a mi rostro" menciona de forma casual. Arreglando la ropa brillante.
Anna ayuda a Lucy en el restaurant. Es agradable con los clientes y siempre tiene buenas conversaciones con todos ellos. Pero todos y cada uno de ellos son ajenos a su más profundo secreto. Y todos ellos han llega a ignorar el extraño comportamiento que abecés tiene.
La forma en que ella tiende a cambiar su forma de hablar por cortos periodos de tiempo, su forma de caminar o como abecés retira su delantal y lo lanza descuidadamente sobre el mostrador murmurando un "regreso más tarde" y se marcha sin esperar una respuesta.
Bella encuentra trabajo en una biblioteca, trabaja los lunes, miércoles y viernes, ella prefiere los lugares tranquilos y su amor por los libros a dado el trabajo perfecto. Sin embargo, su amor por la lectura la a echo hacerlo leer por largos periodos de tiempo leyendo con poca luz o solo la luz de luna que entra por la ventana junto a su sofá. Por lo cual, los dolores de cabeza y ojos lloros la llevan directo con el oculista...
"No parece un problema tan serio, has venido en el momento indicado, si lo ignoraras por más tiempo, podrías terminar con un cristal el triple de grosor!" Bromea el hombre, es joven y guapo, adornando su rostro con un par de gafas que solo acentúan su rostro atractivo, pero Bella solo tararea en respuesta, porque, no gracias, ella no está interesada en el romance, no en la vida real.
"De todas formas, que estilo prefieres para tus gafas?" Preguntó el hombre. Mostrando una gran variedad de estilos.
Bella los observó en silencio. "No me importa realmente, solo algo que sostenga el cristal y estoy satisfecha, tengo que irme ahora." Ella se despidió con un asentimiento, porque ella tiene trabajo que hacer.
Dos semanas más tarde, Lucy y Bella se presentan por las nuevas gafas de Bella. Bella pagó por ellas, satisfecha al utilizar su propio dinero, ella desempacó las gafas, observando en silencio luego mirando entre Lucy y el hombre que sonreía ampliamente.
"Es un estilo muy agradable, y algo que está de moda" explicó el hombre satisfecho, Bella desplegó las gafas, tomando un suspiro antes de ponerlas en su rostro. Ella parpadeo un par de veces, acostumbrándose. Ella estaba satisfecha cuando su mirada parecía más clara ahora.
"Claro…" Murmuró Bella.
La sensación de utilizar gafas es extraña. Presionan demasiado en el puente de la nariz y en la sien siente esta extraña picasen, por no mencionar que, al mirar al suelo, este parce distorsionar la distancia con cada paso. Los ojos se sienten pesados pero el hombre afirma que es normal sentirse de esa manera.
"Se pone mejor con el tiempo" había afirmado. Pero Bella no está muy segura. Bella tropezó con más de un apersona al salir del lugar. Murmurando disculpas.
Ella siente la parte superior de enfrente caliente, ella maldice en voz alta y retrocede un par de pasos, sumiendo su estómago con la pobre intención de evitar que su blusa cubierta de café caliente se pegue a su piel tierna.
"Oh dios! Lo siento mucho" Bella gruñe y se burla, mirando a la chica castaña frente a ella, su ira solo parece aumentar cuando mira sostener un móvil en su mano.
"Lo dudo mucho, sabes? Soy yo quien tiene el café caliente encima" Murmuró entre gruñidos.
"Oye estoy tratando de ser amable y disculparme, de acuerdo? No tienes que ser una mierda" Respondía la chica. Bella se burló, tomando entre sus dedos índice y pulgar la tela de su estómago tratando de mantenerlo fuera de su piel, el aroma a vainilla comenzaba a penetrarse en su piel casi de forma permanente. Demasiado dulce para el gusto de Bella.
"Tengo derecho a estar molesta, tu eres quien camina con un café caliente y con la atención en tu móvil, es tan peligroso como conducir enviando mensajes" la chica rodó los ojos, mirando alrededor antes de observar nuevamente a Bella.
"Dramática..." Murmuró la castaña apartando la mirada mientras decía en voz baja. Los ojos se estrecharon detrás de las gafas nuevas de Bella, porque ella tal vez este ligeramente dañada de la vista, pero su oído es completamente funcional.
"Oh?" Bella inclinó la cabeza ligeramente. "Esto es increíble!" Se burló con amargura. Bella tenía suficiente, no estaba dispuesta a perder su tiempo con una persona como esta chica. Ella tenía una mejor oportunidad de conversar con un orangután del zoológico que esta chica.
Bella rodeo a la chica, con la única intención de regresar al auto de Lucy y esperar a la mujer en el interior, lejas de todas estas personas desagradables.
"Oye espera!" Llamó la chica, Bella se detuvo, girando la cabeza ligeramente para observar sobre su hombro. La castaña suspiró ligeramente, apartando la mirada por un segundo para reunir sus pensamientos "Lo siento, de acuerdo" Dijo, ella cambió su peso de un pie a otro, masticando su labio con nerviosismo. "E-estoy esperando una llamada importante... y no estaba mirando a donde iva-
"Me di cuenta" interrumpió Bella. La chica frunció el ceño cruzando los brazos en su estómago.
"Estoy tratando de ser civilizada, puedes poner algo de tu parte?"
"Oh? Ahora intentas ser civilizada" Murmuró Bella.
"bien! Lo siento! De verdad, puedo... p-puedo invitarte un café? Se que comenzamos con el pie izquierdo... pero podría ser mejor, verdad?" Bella se giró lentamente, abriendo sus brazos ligeramente mientras miraba su camisa arruinada.
"Con este es suficiente. Gracias" Respondí con sarcasmo, disfrutando de la chica irritada. "Ahora tengo que irme, trata de ver a dónde vas, podrías terminar sobre el parabrisas de algún vehículo" aconsejó Bella, groándose antes de continuar su caminar.
"No tienes que ser una completa mierda! Sabes!" Gritó la chica a todo pulmón, atrayendo miradas disgustadas de otros.
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Bella la conoce en primer lugar.
No tiene nada en especial.
Una persona demasiado concentrada en el asfalto bajo sus pies como para mirar el entorno a su alrededor. Con el ceño demasiado fruncido que apresura las líneas de expresión a una edad temprana. Los labios apretados en una mueca que resulta casi infantil en el rostro de un adulto.
Sus pasos son apresurados y agiles a pesar de calzar un par de altos zapatos negros.
La mujer está demasiado distraída para detener su apresurando andar y evitar estrellarse en el frente de Bella. La mujer rebotó hacia atrás, cayendo al suelo. Ella parpadea un par de veces tomando la realidad de lo que acaba de suceder.
"Hey estas bien?" Preguntó Bella.
"Y-yo lo siento mucho." Bella suspiró, ofreciendo su mano para ayudarla a levantarse. Ella aliso su cabello rubio en un gesto nervioso. "Lo siento mucho, estoy un poco distraída últimamente, mi jefe no deja de molestarme y lanzar miradas sugestivas, es desagradable y repugnante, pero necesito el trabajo" La mujer tomó una respiración profunda " Mi madre no deja de llamar para quejarse de mi padre y su problema con la bebida y mi padre no deja de llamar para pedir dinero! Y yo no puedo soportarlo porque el alquiler está a la vuelta de la esquina y para empeorar las cosas el día de ayer robaron mi bolso con todo mi dinero... Y-yo siento que estoy entrando a la locura"
Bella guardó silencio. Sin atreverse a parpadear porque La mujer frente a ella aún se aferra a su mano como un salvavidas y Bella puede ver las lágrimas acumularse en los ojos de la rubia.
La mujer sorbe su nariz y tal como un balde de agua fría, ella regresa a la realidad.
"Lo siento mucho, e derramado todo esto sobre ti, debes pensar que soy tan extraña" La mujer sonrió entre dientes, limpiando discretamente las lágrimas de sus ojos. Bella apartó su mano, encogiéndose ligeramente de hombros.
"Eh conocido a personas más extrañas" La mujer ofrece una sonrisa tensa, porque no sabe si es un cumplido o un insulto. Es confuso y Bella no es la mejor persona cuando se trata de socializar con extraños.
"Lo siento mucho" se disculpa nuevamente.
"Está bien." Trata de tranquilizar Bella. El silencio se aferra a ellas haciendo el momento aún más incómodo. La mujer se retorció en su lugar, lanzando rápidas miradas en dirección de Bella y apartarla tan rápido como llegó.
La mujer extendió la mano nuevamente, con una pequeña sonrisa apretada. "Soy Elsa, por cierto" se presentó. Bella asintió. Aceptando la mano.
"Bella" Murmuró, "Bien..." Bella arrastró las palabras, frunciendo el ceño. Tratando de descifrar que seguía a continuación. Ella suspiró ajustando las gafas en su nariz "Hasta luego" Bella agitó la mano, rodeando a la mujer y continuar su camino, sacando el pequeño diario y escribir el lugar la fecha y hora en que salía.
Ella no mira atrás para comprobar por la mujer.
No tiene nada de especial.
Solo alguien más entre el mar de la multitud. Ella la ignora porque Bella no es una persona muy sociable y está segura que terminara olvidando el nombre y rostro en un par de horas.
