Capítulo IX

El Inicio del Fin

No importa el tiempo,

ni el camino,

sólo el destino,

ese que ato nuestras manos,

que nos mantiene aquí.

entrelazados.

El cielo tranquilo se posa sobre la blanca tierra, nieva y pareciera no acabar el camino blanco, miles y miles de puñados de azúcar sobre el suelo. Se ha cumplido el plazo que Kagome dio para el aparecer del nuevo enemigo, lleva dos días en la aldea con los demás, en una armonía que nunca habían vivido. Inuyasha por su parte era irreconocible para todos, siempre mimando a su pequeña hija, era humana en su tota talidad, aunque su cabellera plateada hacia dudar a muchos, la pequeña Kagome apenas comenzaba a gatear, apenas hacía eso y ya había abierto una sensibilidad inusual en el corazón de Inuyasha que podía pasar horas con ella en sus brazos, hasta que el apetito ahora los vence, él mira a Sango con una sonrisa que ella responde al otro lado de la alcoba, y se desvanece contagiando el aire de sus risas, de esta atmosfera gélida.

La pequeña Kagose me ha dormido, Inuyasha percibe un olor sangre en las inmediaciones, parecía de alguien familiar, Inuyasha trato de no asustar a nadie en la choza, sólo advirtió que debía salir, sólo Kirara sabía que pasaba pero sabía que tenía que quedarse con los demás, Inuyasha corrió al lugar dónde provenía el olor, entre las nieve bajo sus pies descalzos y el sonido del aire entre los árboles, su corazón palpitaba temeroso de ver algo, o pelear con alguien con quién no tendría posibilidad de ganar, nunca había pensado algo así, pero con su pequeña, tenía miedos que nunca antes pudo experimentar, cuando por fin llego al lugar sus ojos no podían comprender lo que veían, era Ayame y tenía un orificio bastante profundo en su vientre, que hacía emanar una luz azul y un humo del mismo color.

- ¡Ayame! ¿Qué paso aquí?

- Inuyasha…. Un sujeto… es humano y tiene una daga que me hizo esto, el atrapo a Koga, absorbio su algo de él en una gema - Ayame comienza a sollozar con dolor por las heridas, hay sangre en sus ojos.

- ¿Cómo es? ¿Á dónde ha ido?

- Tenía una mascara y una capucha, no sé a donde iba, pero cuando comencé a correr para escapar, grito al viento que volvería la tercera noche después de la helada….

- Ayame…

El humo consumió a Ayame y un resplandor que salio de ella comenzó a avanzar a la aldea ¡la lanza! pensó Inuyasha ¿Cómo pude olvidarla? Cuando regreso a la aldea el zafiro ya había absorbido la esencia de Ayame, de pronto escucho gritos, era Kagome con el atuendo de sacerdotisa y Sango con su traje de exterminadora, ambas gritaban su nombre.

- Inuyasha

- ¿Qué ocurre?

- Lo mismo íbamos a preguntarte, Mioga dice que al fin apareció Sahir y que arraso con la tribu de lobos de Koga, ¿Es verdad?

- Sí lo es, sólo pude rescatar la esencia de Ayame las demás se las llevo él, y auque no vi el lugar el olor delataba todo. ¿Kagome?

- Dime Inuyasha

- ¿Sabes que es la tercera noche después de la helada?

- Eso estaba escrito en uno de los libros del museo vengan les mostrare.

- Esto no me gusta. - dijo Sango

- Tranquila estamos preparados - Inuyasha toma la mano de Sango y todos entran a la choza de Kaede que los mira pensativa a lado de Shippo y Kirara.

- Aquí esta, eso sucederá en tres meses con el fin del invierno, no regresará a atacar hasta entonces.

- Ayame dijo que el sujeto era humano y posee una daga capas de carcomer demonios con un solo rasguño, y una gema que absorbe la esencia vital de los muertos.

- ¿Entonces como lo combatiremos? Creo que debemos ser inteligentes y no acercarnos demasiado a él. - dijo Sango.

- Chicos creo que es hora de ir con una vieja sacerdotisa que puede enseñarles algunas cosas, ella esta en el este, es necesario que le hagan una visita y abracen la oscuridad, sólo así su esencia, en este caso su alma, no podrá ser corrompida sin son alcanzados por los poderes de Sahir, su nombre es Arisu, ella los recibirá, yo puedo cuidar de la pequeña Kagome si así lo desean.

- No sé anciana, primero debemos ver al enemigo y luego precipitarnos así.

- ¿No te basta con lo que ha sucedido? Koga no era un demonio débil, y ahora ya no ha rastro de él. - contesto Kaede a Inuyasha

- ¿Kaede de verdad cree que sea lo mejor? De ser así, lo haremos, además tenemos varios días antes de que regrese Sahir. - dijo Kagome

- Sí Kagome, no encuentro otra solución más fiable que esta, incluso Mioga se ha ido a investigar los sucesos con Kirara, ¿Inuyasha?

- ¿Sí anciana?

- Será prudente que hables con Seshomaru, será necesaria su ayuda en este combate.

- Lo intentare.

Sango e Inuyasha salieron de la cabaña, Sango lo abrazo.

- Tranquilo amor, nos tenemos a nosotros, a Kagome, a Shippo, Kirara, Kagome hasta a Mioga, y a nuestra hija, nunca estarás solo, nunca lo estaremos, no por todas estás batallas que nos quedan por librar.

- Eso lo sé, y o me preocupa, me preocupa al contrario, me preocupa perder a alguno de ustedes…..

Sango sonrió y lo beso, se tomaron de la mano y miraron directo a la puesta de Sol, perfecta para ellos para situación, Kagome sale con la pequeña junto y se posa junta a la pareja, a dejado de nevar, la atmosfera es perfecta, Kaede y Shippo miran desde la puerta, esa escena debería permanecer así siempre, tan eterna y perfecta.