Capítulo 9: ¿Cómo en los viejos tiempos?
Misato en verdad olía alcohol, pesaba y ya estaba dormida en su espalda, de alguna manera, se las arregló para rodear el cuello del chico. Recién se dio cuenta que sí extrañaba a su ex tutora, aunque no había pensado tanto en ella en estos años que había estado aprendiendo y reflexionando con su yo y su madre.
Hablando de ellos, principalmente de su otro yo, siempre tenía pensamientos pervertidos sobre las dos mujeres que "le importaban", Shinji no creyó eso tan fácil de su otro yo, pero sin duda, había algo de verdad en eso.
—Misato-san… —susurró con una pequeña sonrisa mientras la mirada se le ponía borrosa—. Maldición, se quedó dormida… Y no sé dónde diablos sea su habitación.
Pero en vez de que se desesperará como en otras ocasiones, sonrió de forma pícara. Y cambió de rumbo hacia su propia habitación.
«No creo que a Misato le importe, somos viejos compañeros de vivienda, será como los viejos tiempos, solo que estaremos en el mismo cuarto». Pensó con una sonrisa de gato, el alcohol ya estaba en todo su cuerpo, por lo que no pensaba tan claro como quisiera.
Entonces, llegó a su habitación y con pulsar el botón, la puerta corrediza, metálica, se abrió. Todo estaba oscuro, un hábitat que ya se había vuelto natural para él; ahí había estado todo este tiempo, con su viejo yo.
Pero ahora él era otro, se adentró como un valiente y dejó a Misato en su cama. Ella se puso boca arriba, su chaqueta estaba abierta y la vista era toda suya, pensó en hacer algo que todo chico de su edad haría, (aunque ya no debería tener 14 años), pero algo detuvo su mano a punto de llegar al pecho de esa hermosa mujer.
—Ma…
«Arg, ¿por qué me interrumpen justo ahora?» Se acercó donde la chica alemana para ver que le estaba dando la espalda y estaba tensa. «Siempre molestándome, desde que llegué… Empiezo a pensar que en verdad me odias, pero eso ahora ya no me importa, Asuka. No me importa en lo absoluto, no volveré a ser tu esclavo».
—Mamá… —pronunció al fin, él abrió los ojos con un poco de sorpresa. Recordó lo que había hablado con su madre sobre Asuka, su temple se vio afectado y todos sus deseos sexuales se fueron.
—Han pasado años… Asuka, tú sigues siendo la misma, solo que ahora me golpeas más.
A sus ojos y por sus recuerdos, nunca tuvo su aprecio o amistad, solo estaban juntos por conveniencia y porque no había de otra. No había nada que le demostrará que ella lo quería y aun estando borracho y perdido, pudo reflexionar y calmarse. Porque Asuka era importante, y aunque ella no quisiera, seguiría siéndolo.
«Mañana me arrepentiré de esto, pero valdrá la pena». El chico sonrió para sí mismo con cierta malicia. Se acostó a su lado y la abrazó por la espalda, dándole un pequeño toque a sus pechos; estos habían crecido, sin duda.
—Ma-
—Te quiero, Asuka —susurró a su oído y ella dejó de estar tensa. Luego, ambos por fin durmieron en paz.
Al día siguiente, Asuka sintió que su cabeza descansaba en algo blando, diferente a su almohada, además de que algo tenía atrapado a uno de sus pechos. Cuando por fin abrió los ojos, se dio cuenta de que era una mano quien estaba tomando su pecho, por lo que se asustó, además de que sintió rabia, fue una mala combinación.
—¡Kyaaaaaaa! —gritó y le dio un codazo a Shinji, quien cayó al piso. Ante este ruido, Misato, en la cama del chico, se dio vuelta para seguir roncando.
—¡Joder! —Se quejó el chico, luego vio a la alemana con el ceño fruncido y sonrojada.
—¿¡Cómo te atreves, idiota?!
—¡Cállate, Misato duerme acá alado! Y hay gente que quiere dormir, ¿sabes? —preguntó con molestia, luego bostezó. Ella lo miró con enojo, luego vio a Misato; no la había visto ayer ni cerca de la habitación.
—¿Qué hace Misato aquí? ¿Y qué haces tú aquí? —Enfatizó en el chico, se estaba aguantando las ganas de golpearlo.
—¿Importa? No es como si ella fuera una extraña para ti, de seguro pasaron mucho tiempo de caridad juntas, ya que no estaba aquí.
—Eso no importa, ¿¡qué hacías en mi cama?!
—Tenía que dormirme en algún lado —dijo como si fuera algo obvio, ella no entendía la situación.
«Ya se debió de haber disculpado conmigo, ¿por qué no estás temblando de miedo, Shinji Ikari?»
—Bueno, no importa, solo deja a Misato dormir, ¿quieres? Ya sabes cómo es cuando está de cruda. —Aunque él también lo estaba, no se sentía tan estúpido como se imaginaba.
—Está bien… Bueno, tengo cosas importantes que hacer, más que ver tu estúpido rostro, otra vez.
Asuka seguía sonrojada y él sonrió levemente, además de que se acostó en la cama de ella. La chica escogió su ropa del armario y se metió al baño, el joven empezó a ver su mano.
«Valió la pena». Sonrió, recordando la suavidad del pecho de su compañera de habitación. Después de un tiempo, en el que Shinji quiso dormir para reponerse, Asuka salió del baño, ya vestida y se fue. «Rayos, tengo que ayudar a Alex y los demás».
Se arregló a una velocidad fugaz, para salir del cuarto y directo a la cafetería de las instalaciones. Compró sándwiches de quien sabe qué, pues no le importó, y refresco.
En el almacén. Shinji llegó corriendo con un sándwich en la boca y los demás en una bolsa, además del refresco en otra mano.
—¡Hola, espero no llegar tan tarde! —Luego le guiñó el ojo a Alex—. Teniente, ¿qué tal la mañana?
—Horrible… Me duele la cabeza, ¿a ti no, chico?
—Levemente, pero estoy realmente bien.
—Quien no lo estaría después de estar con la belleza de la comandante —comentó uno de los compañeros de Alex, Shinji dio una leve risa.
«Aunque Asuka es también una belleza, cien por cien comprobado por mí, amigo, aunque eso no debo decirlo». Pensó él con una sonrisa.
—Bien, chico, ya sabes qué hacer.
—Lo sé, esas cajas no se moverán solas.
El chico empezó a trabajar con sus compañeros, muy entretenido en lo que hacía, no notó el tiempo pasar. Además, con una que otra broma de por medio y de contarles a sus compañeros que Misato era muy amigable, dejándola en muy buena reputación, el tiempo pasó rápido y el trabajo fue terminado.
—¡Shinji! —El jovencito reconocía esa voz, y no era para nada feliz. Salió de las estanterías del almacén para ir con Misato; ella tenía una vena resaltada en la cabeza—. ¡Te he estado esperando, niño!
—¿Por qué estás tan enojada?
—¡Hoy empiezas como asistente de Ritsuko!
—¡Ahhh! —El joven recordó—. Lo siento, tienes razón, solo déjame acabar con…
—¡Ni loca, ya vas muy tarde! —Misato lo jaló de la oreja y se lo llevó de ahí, él se quejó y sus compañeros se rieron de él.
—¡Tranquila, ya voy!
—¡Este es tu castigo!
—¡De todas formas ya vamos tarde, Misato!
—¡Soy comandante Misato para ti!
Y así se lo llevaron de ahí, hasta que fueron a las pruebas de sincronización de Asuka y Mari, alguien que Shinji no conocía, pero las pruebas aun no empezaban por culpa del chico, y era su primer día. Pero aún podría hacer las cosas bien desde ahora, ¿no?
