Fue a entregar su mensaje y tenía intenciones de ir a buscar a Karin para pedir explicaciones, pero no pudo ir enseguida, pues la cabeza no dejaba de darle vueltas ¿Si el niño era de Sasuke? Asunto arreglado, él no tendría responsabilidades y no se vería involucrado en un drama donde ella lo amara a pesar de llevar al hijo del otro en su vientre, y eso estaba bien para Suigetsu, porque claro que la loca esa se moriría de felicidad porque el padre fuera Sasuke; pero ¿sí el niño era de él? Ahí la cosa se complicaba, porque ahí, él sería el padre y Sasuke el amor de Karin, y por mucha telenovela que pareciera, Hozuki no dejaría ningún hijo suyo en manos de otro hombre… quizá sí, pero no en ese caso, no por ser ella. Eso sí, la cosa se pondría fea si ella quería verles la cara, diciendo que el hijo era del otro, aunque el padre fuera el primero, porque esa si Suigetsu no se la perdonaba.

Pensando cómo actuar con una u otra circunstancia, le cayó la noche en la aldea, para irse de vuelta a La Niebla tendría que esperar hasta el día siguiente por comodidad, y mientras tanto iría a casa de la pelirroja, a pedirle cuentas claras.

Al llegar, encontró a Juugo, y supo que Sasuke estaba ahí, pidiendo explicaciones, y aún cuando sabía que podía morir en manos de Uchiha, porque se enteraría de lo que pasó entre él y la pelirroja, iba a defender su honor y entrar, hasta que Juugo lo detuvo.

—Sasuke me lo pidió —contestó el naranjizo a la pregunta muda del albino.

—Debo estar ahí —notó la renuencia del mayor, y el de dientes acerrados no pudo permanecer más tiempo callado— El niño podría ser mío.

Sorprendido, Juugo le dejó el paso, pues supo que él no mentiría en esas cuestiones y fue así que pudo pasar. Vio la puerta rota, y ya dentro, Sasuke tomaba a Karin por la muñeca de forma brusca ¿qué había pasado? ¿Ya le habría dicho sobre lo de ellos?