¡Hola a todos! :)

Aquí está la viñeta número 10 de mi serie de drabbles Wolfstar. Merlín, parece que fue ayer cuando me topé por primera vez con estos dos chicos, y ya hace casi un año que publiqué mi primera viñeta...

Bueno, dejémonos de sentimentalismos y centrémonos en este drabble en particular, que sé que es lo que todos quereis :) He intentado plasmar el primer beso de Sirius y Remus, la primera vez que se dijeron 'Te quiero.' :)

Ah, y también quería avisaros que estoy metida en dos proyectos para vosotros que estoy segura que os gustaran. Acerca de uno alguna de vosotras ya sabe (creo que se lo comenté a Eis hace tiempo...), pero el otro es Top Secret ;) Ya sabréis más de mi próximamente.

Así que bye and enjoy this.

Adrienne Lupin.

Advertencias: Slash y yaoi, es decir, relación chico - chico. Puede contener lemmon. Si crees que no te gustará, abstente.

DISCLAIMER: NINGÚN PERSONAJE, ESCENARIO O MOTE ME PERTENECE. TODO PERTENECE A LA MEJOR ESCRITORA DEL MUNDO, JOANNE KATHLEEN ROWLING.


10. En el lago

Sirius estaba de pie junto al lago, con una extraña expresión seria en su cara, tirando rocas al agua, sin preocuparse por la hora, por el frío o por si haría tarde a cenar. El animago oyó como alguien se acercaba, pero no se giró.

- ¿Sirius? - preguntó suavemente Remus acercándose lentamente a él, sujetando una chaqueta en sus brazos. Cuando vio la expresión de su amigo se asustó, algo había pasado - ¿Estás bien?

- Ah, hola Moony. - contestó Sirius, mirándolo - Sí, estoy bien. ¿Qué estás haciendo aquí?

- Te estaba buscando, todo el mundo está muy preocupado. - en realidad no era del todo verdad, porque había sido él el que había notado la ausencia del animago, pero omitió ese detalle - Ten, cogerás frío. - sonriendo, el licántropo puso la chaqueta que había traído por encima de los hombros de su amigo - Y venga, Sirius. A mi no me puedes engañar, dime qué está mal.

- Nada, no es importante... O al menos no lo debería ser. - Sirius suspiró, sonriendo tristemente - Mi madre me ha enviado una lechuza, he sido quitado de todos los archivos. Es oficial, ya no soy un Black.

- Oh, Sirius... - Remus simplemente abrazó al otro chico, ofreciéndole un consuelo sin palabras, y Sirius enterró su cara en el cuello del licántropo.

- Sabía que iba a pasar, después de que en navidad me escapara era inevitable... Solo que no esperaba que doliera así.

Remus suspiró, inseguro de qué debía hacer. Nunca se le había dado bien consolar a la gente... Así que acarició la espalda del animago con la mano, en lo que esperaba que fuera un movimiento relajante.

- Todo irá bien, Padfoot. Tienes una familia aquí, tu verdadera familia. El señor y la señora Potter te ven como su propio hijo, y para James siempre has sido como un hermano... - no mencionó como veía él mismo a Sirius, pero eso le pasó desapercibido al animago en ese momento.

- Lo sé, Moony, pero... - Sirius se separó de su amigo y se pasó una mano por el pelo, despeinándolo aún más - No lo sé, sinceramente. Sé que siempre estoy diciendo que los odio, pero no es verdad. Siguen siendo mi familia... y los quiero. - Sirius sacudió la cabeza y miró hacia el lago - Pero sé que no estoy solo. Tengo a James, tengo a Peter... y te tengo a ti. - volvió a mirar a su amigo y sonrió ligeramente.

- A mí siempre me tendrás, Sirius. - Remus sonrió de vuelta, sonrojándose un poco.

- Siempre... me gusta esa palabra - sonrió el animago, atrayendo su amigo hacia otro abrazo, imposible de imaginar una vida sin su mejor amigo. - ¿No importa lo mucho que lo estropee todo a veces?

- No importa lo mucho que lo estropees todo a veces. - murmuró Remus, enterrando la cabeza en el cuello de Sirius para esconder su sonrojo - Siempre estaré a tu lado.

- Eres increíble, Moony. - sonrió el animago, separándose un poco y mirando a su amigo - No sé como lo haces, pero siempre consigues hacerme sonreír. Sinceramente, Remus... mi vida sería un desastre sin ti.

- Estoy seguro que lo harías perfectamente, Si...

- No, estaría completamente perdido. - Sirius se separó, sacudiendo la cabeza - Yo... yo te necesito en mi vida más de lo que crees, Rem.

- Padfoot... - se sonrojó Remus - Mi vida también sería horrible sin ti. Siempre estás aquí, ayudándome...

- Bueno, claro que te ayudo. Yo... - el animago se mordió la lengua para no decir las dos palabras que lo podían arruinar todo - Yo me preocupo por ti, Moony - decidió decir, mientras le desordenaba un poco el pelo a su amigo.

- ¿Sirius, qué pasa? - preguntó Remus preocupado, arreglándose el pelo - Y no me digas que nada ni me mientas, Padfoot. ¿Qué ibas a decir?

- Yo... - empezó Sirius, sujetando las manos del otro chico, sin estar seguro de si podía decirlo o no - ¿Bueno, yo te prometí que siempre estaría aquí verdad? - Remus asintió - Y eso... es porque te quiero, Remus.

El licántropo paró de respirar, sorprendido, mirando a Sirius sin decir nada.

- ¿Esto no es una broma, verdad? - preguntó en un susurro, mientras sus ojos se encontraban.

- No, no lo es. - respondió el animago - Te quiero, Remus. Desde hace tiempo.

Remus no dijo nada, mientras oía su corazón latir con fuerza, emocionado. En realidad, le extrañaba que el otro chico no lo oyera.

- Sirius... - dijo el licántropo acercándose un paso más, sonriendo - Yo también te quiero, Sirius.

Sirius se quedó callado, mientras esas pocas palabras se colaban en su corazón, parándolo por un segundo y llenándolo de felicidad el segundo siguiente. Dejándose guiar pos sus instintos llevó sus labios hasta los de Remus, sujetándole bien contra su cuerpo. Remus no se sorprendió por el beso, sino que se arrimó más al animago y le devolvió el beso, profundizándole más. Su corazón latía sonoramente en su pecho, haciéndole sentir más ligero y feliz que nunca antes en su vida.

- Remus... - suspiró Sirius contra los labios del otro chico, separándose un poco y apoyando sus frentes, mientras recuperaba la respiración - ¿Remus, puedes decirlo otra vez, porfavor?

- Te quiero, Sirius. - respondió Remus, sonriendo. Como respuesta el animago volvió a besarlo, una y otra vez, y el licántropo recibió cada beso feliz.