Si queridos lectores, estoy viva jajaja. Y vengo con regalo de Navidad atrasado, lo siento, pero estas Navidades se convirtieron en una de las mejores que he tenido desde hace tiempo (culpen a cierto chico que me cazó).

Pero nunca abandonare mi hobbie de escribir porque me encanta leer vuestras impresiones jeje. Asi que muchas gracias por la paciencia y espero que hayais tenido unas fantasticas Navidades...ah por cierto FELIZ AÑO NUEVO!

Muchas gracias a: vampylolita, Sayuri Hasekura, Liz-House, Ryu, Amia Snape, Sasamii, sakura-cham, LylaSnape, megumisakura, luna-maga, Eileen Prince Snape, minerva91, Eydren Snape, Smithback girl, June Magic, Ixtab-chan

Disfruten de este capi!

Capitulo 10: Averiguaciones

29 de Diciembre

11.23 am

Hermione resopló al ver por décima vez, en lo que llevaban siendo las once de la mañana, su reloj que parecía ir extremadamente lento ese día ¿Cuando iban a dar las nueve de la noche para volver a acostarse de nuevo? Gimió por su actitud infantil al no querer afrontar aquel problema llamado Severus Snape. ¿Cómo mirarle a la cara sin mostrar ningún signo de excitación? ¿Cómo hacer que ella no lo había visto masturbarse pensando en ella? ¿Cómo mirarlo sin recordar aquellos sueños nada castos y puros que ella había tenido esa noche?

De repente escuchó un ruido proveniente de la cocina seguido de una maldición pronunciada con la inconfundible voz de Severus, oh sí era Severus después de ver todo lo que él tenia que ofrecer para alimentar sus fantasías. Ella se obligó a levantarse antes de que él destrozara la cocina por segunda vez en el tiempo que llevaban allí ¿a quien se le ocurriría meter aluminio dentro del microondas? Y allí aparecería la voz de él diciéndole.

"A alguien que no sabe que existen estos cacharros"

Ella sonrió inconscientemente mientras se ponía la bata y hacía el intento de arreglar la melena leonina que tenia todas las mañanas, tardes, noches y fiestas de guardar. Bajo las escaleras notando un ligero olor a quemado que la hizo sacar la varita para tenerla preparada por lo que podría haber en su cocina. Al entrar fue gratamente saludada por el trasero delgado pero que se movía de forma atractiva tratando de alcanzar algo debajo del mueble central de la cocina.

"¿Qué busca?" Hermione nunca se esperó la reacción de Severus que vino después de su pregunta. Éste inmediatamente dejo de mover de esa forma atrayente su trasero y su cabeza trato de elevarse y mirarla sin recordar que estaba bajo un mueble, recibiendo así un gran golpe en ésta y haciéndole gañir de dolor.

Severus salió del mueble tras el segundo intento sin ningún contratiempo pero rascándose la cabeza donde se había golpeado y miro a Hermione con desconcierto. O eso creyó ella, porque lo que menos tenia Severus al verla era aquello. Desde allí abajo, medio tirado en el suelo, su bata excesivamente corta dejaba mostrar mas de lo que debería. Él casi podía ver al completo sus muslos pálidos y cremosos pero no le hacia falta, su mente ya la había desnudado con la mirada, imaginándosela como en sus sueños. Por ahora lo que veía era mucho mejor que en ellos. En estos sueños sus piernas eran mas delgadas pero igual de suaves, o eso pensó él que sus piernas serian. Sabrosas y suaves.

"...fesor, me esta escuchando?" su voz, afortunadamente más adulta que cuando estaba en el instituto y por lo tanto menos irritante, se coló en sus fantaseos haciéndole alzar la cabeza lentamente hacia ella, mirándola al completo. Cuando su vista finalmente se poso en su rostro, sus mejillas estaban sonrojadas por su intensa mirada.

"Buscaba mi tostada o por lo menos lo que queda de ella que no se ha quemado" dijo él elevándose en toda su altura imponente. Sin sus trajes escolares, su presencia era menos atemorizante pero no por ello dejaba de serlo. Hermione, aun con las mejillas ligeramente rosadas, sonrió divertida.

"Por Merlín, Profesor, pensé que ya a su edad podría tostar un par de tostadas sin carbonizarlas" dijo ella con un deje de burla que hizo que Snape frunciera el ceño con molestia.

"¡Si ese cacharro muggle no tuviera tantos botones no las hubiera quemado!" dijo señalando a la tostadora en la que continuaba quemándose una tostada completamente carbonizada ya. Ella rodó los ojos y pulso el botón del 'off' apagando la máquina. Su mirada se desvió a la humeante moussaka que descansaba en la encimera tapada con un paño para evitar su enfriamiento. Ella inconscientemente soltó una carcajada.

"Por Merlín, Snape, ¿Eres capaz de cocinar una moussaka y no eres capaz de tostar un poco de pan sin quemarlo?" Snape fue a contestar pero ella siguió, arrepintiéndose de cada palabra con forme iban saliendo de su boca "Espero que no sea así con las pociones"

Un silencio incomodo se sembró de repente en toda la cocina. La sonrisa de Hermione fue sustituida por un semblante serio y preocupado, por su parte Snape seguía tal y como antes, sin expresión alguna pero en sus ojos brillaba algo diferente ¿Odio? ¿Vergüenza? ¿Melancolía?

"No lo sería, Srta Granger, si hiciera ahora pociones" respondió al rato él, en su tono helado y cortante se notaba ahora perfectamente su odio "Pero casualmente me encuentro en un momento en el que hacer pociones, francamente, no me es posible realizar. Así que permítame que no se lo demuestre"

Ella tragó el nudo que tenía en su garganta y se limito a asentir con cierta vergüenza de ella misma mientras Snape, desistiendo de su intento de buscar su tostada o tratar de hacer otra, se sentaba frente a su café medio frío ya, sin dedicarle ni una mirada para esperar una respuesta que él bien sabía que ella no le daría.

Hermione trató de distraerse haciendo el desayuno, sin quemar nada, para ella y un par de tostadas para él. Pero no logró hacerlo, las miles de preguntas que se habían desatado de repente en su cabeza debían ser cayadas de alguna manera y lo peor era que la única solución que ella le encontraba era preguntarle directamente a Severus. Pero estaba claro que eso no era ninguna opción. Así que, siguiendo con el silencio ya menos incomodo de la sala, se sentó frente a su profesor poniéndole sus tostadas en un plato y un poco de mermelada, paté y mantequilla. Era la primera vez que desayunaban juntos, no sabía de sus preferencias.

Ella lo vio tomar un poco de mermelada de melocotón y comenzar a untarla en la tostada con cierta parsimonia. A mitad de untar la tostada, Severus alzó la mirada y la pilló mirándolo, ella se sonrojó y desvió su atención a sus tostadas aun sin untar. Ella oyó un resoplido por parte de su compañero de mesa y se sintió peor aún.

"Hazlo, pregúnteme" se oyó de repente la voz grave de Severus rompiendo el silencio. Ella alzó la vista mirándolo sorprendida ¿Acababa de oír bien? ¿Snape le acababa de decir que ella le preguntara? ¿ A él? "Por Merlín, Granger, puedo ver sus dudas amontonándose en su lengua peleándose por salir así que pregúnteme antes de que me arrepienta,además así nos ahorrara un dolor de cabeza"

"¿Dónde está su varita?" dijo ella con la primera pregunta de todas las que tenia pensado hacerle, eran muchas y demasiado arriesgadas. Debía tener tacto, algo que escaseaba en ella, era demasiado Gryffindor para tener la astucia de preguntar con indirectas. Escuchó al rato un resoplido por parte de Snape y lo vio alzar nuevamente la cabeza.

"No lo sé, la perdí en la Casa de los Gritos, no sé si el Lord se la llevó o fueron los aurores pero cuando volví ya no estaba" dijo él con falsa tranquilidad. No le gustaba rememorar aquellos momentos, no le gustó en su momento ir a aquel sitio y ver aquel charco enorme de su sangre ya reseca, sentir el fétido y agrio olor posarse en sus demasiado sensibles fosas nasales, ver las huellas de animales salvajes, lobos quizás, que habían venido al olor de la sangre buscando un cuerpo. No le gustó ir ni le gustaba ahora recordarlos.

Hermione asintió y pudo ver como la mirada de Snape perdía el enfoque en ella, recordaba al parecer y ella se sintió frustrada. Ese hombre tan impenetrable era demasiado difícil para ella, quería leer su mirada y con ello saber que pensaba. Quería poder leer su mente, pero estaba segura que las barreras de oclumancia de aquel hombre, que había sido capaz de engañar al mago más poderoso de todos los tiempos, no se lo permitirían.

"¿Eso significa que no ha vuelto ha hacer magia?" dijo ella provisionalmente, era una pregunta retórica para ella. Ella lo había visto hacer magia, no durante el tiempo que había estado en la casa, pero aquella noche en el callejón él se desapareció justo en frente de sus narices.

"Srta Granger, trate de no hacer preguntas las cuales conoce su respuesta" dijo él con tono irritado, ella enrojeció ligeramente sintiéndose en esos momentos de vuelta al pasado, de vuelta a aquella clase fría en los calabozos donde ella simplemente levantaba la mano para preguntar preguntas que ella ya sabía contesta y que hacían irritar a su profesor. Con los años ella había aprendido a controlar aquella manía pero al parecer, estar frente a su antiguo profesor era como justamente volver al pasado. "No he vuelto a hacer magia con varita, Srta Granger, ya que eso es evidente pero soy capaz de hacer hechizos fáciles sin ella y algunos no tan fáciles"

"Como desaparecerse" comentó ella completando su frase. Severus asintió con una sonrisa satisfecha, él recordaba perfectamente esa noche. Al igual que ella, como olvidarla si se había repetido en sus sueños una y otra vez. Al ver que él no respondía ni decía nada se tomo el privilegio de seguir preguntando "¿Por qué no volvió al Mundo Mágico nuevamente? ¿Por qué no fue a Hogwarts, allí era evidente que nadie le rechazaría, todos sabemos su historia"

"¿Realmente cree eso? Realmente cree que cada familia, cada estudiante, cada profesor no me verá con el mismo odio o más? No olvide una cosa de mi historia, Srta Granger" Él se tomó un momento para hacer más dramático su discurso "Yo maté a Albus Dumbledore"

El tono de desprecio y autodegradación con el que Severus dijo aquellas palabras hizo que ella se estremeciera. Pero comprendió porque aquel hombre no quería volver a ningún sitio mágico, no era porque le fueran a tener rencor, era evidente que un hombre como él nunca le haría caso a lo que pensara la gente. No, no era por eso, no era porque la gente no lo fuera a perdonar por matar al director. No, era él quien aún no se había perdonado por aquello. Él era el que si volvía a pisar algún lugar mágico ya que todo le recordaba a él. Hasta su propio despacho con aquellos espejos creados por Dumbledore le recordaban a él.

"Es hora de que yo pregunte ¿No cree, Srta Granger?" dijo al rato él, rompiendo sus pensamientos. Severus sabía que su frase le impactaría, pero pensaba que su irracionalidad Gryffindor trataría de hacerle cambiar de opinión, se equivocó. Ella no dijo nada, solo pensó. En algo que él no quiso conocer. Ella levanto lentamente su cabeza hasta igualar su rostro al suyo, la duda claramente presente en éste. "No ponga esa cara, soy Slytherin ya sabe...ojo por ojo"

Hermione resopló y asintió, no podía negarse ahora. "Bien, pregunte lo que desee" dijo ella temiéndose lo peor, ahora tocaba cuando Snape dejaba de ser algo más social y se volvía el murciélago grasiento de los calabozos que todos conocían.

"¿Qué hace pasando la Navidad en el mundo muggle...sola?" preguntó sin rodeo alguno, esa pregunta había estado rondando la mente de Snape desde que había visto que ni siquiera búho había entrado en esa casa desde que él estaba aquí y menos aún una visita que no fuera la del panadero.

Hermione se tomó un minuto completo para responderle, era una pregunta delicada con una respuesta delicada. ¿Debería decirle la verdad? ¿Que su prometido prefería estar en Rumanía viendo dragones que estando en Navidad junto a ella? ¿Qué la relación con su familia política era un desastre gracias a la discusión que había tenido con Molly? Ella suspiró cuando su cerebro encontró una escusa coherente.

"Todos decidieron irse de viaje este año" murmuró ella sin encontrar la mirada de Snape. Éste alzó una ceja, los Gryffindors nunca aprenderían a mentir correctamente.

"¿Y por qué usted no?" dijo buscando su mirada sin demasiado éxito. La mentira se reflejaría en los ojos de Hermione y ella bien lo sabía.

"Quise ir a París para fin de año pero no me apetecía ir sola" ella reflexionó, bien, eso era la única verdad que había dicho. Sin un novio con el que ir ¿para que ir?

"¿Acaso ellos se fueron juntos? Potter y Weasley, sin usted." dijo él con curiosidad, ¿se había disuelto el fabuloso Trío de Oro?

"No, ellos viajan por separado... con sus novias" Las cejas de Severus se alzaron cuando ella terminó aquella frase, pero no fue el único sorprendido. Hermione no había podido parar a su boca cuando añadió aquello. Harry si estaba con Ginny pero ¿por qué había dicho 'sus'? Eso solo indicaba que Ron también estaba con su novia.

Un silencio algo incomodo, por lo menos para ella, se cernió sobre ambos. Severus parecía pensar bastante debido al ceño profundo en su frente, siempre hacia ese gesto cuando pensaba. Y de repente una sonrisilla floja se escapó de sus finos labios.

"Vaya, creo que gane la apuesta entonces" murmuró mirándola, pero se vio obligado a explicar aquella frase gracias a la expresión perpleja de Hermione. "Minerva y yo apostamos sobre su relación con Weasley. Evidentemente yo aposte de forma negativa"

"¿Por qué?" Preguntó ella de forma sorprendida. Ella y Ron siempre habían estado destinados a estar juntos, hacían una buena pareja pese a que ahora ella solo pensara en Severus. Pero ella no quería estar con él, era muy diferente. Ella y Ron se iban a casar, al fin y al cabo.

"Siempre supe que serías lo suficientemente inteligente como para estar con alguien como Weasley" comentó con cierto desinterés. Ella se sintió insultada y alagada a la vez. Confía en Severus Snape para hacerte sentir ambas cosas a la vez.

"Uh...si, supongo" contestó ella elevándose de su asiento y dejando los platos de su desayuno rápido en el fregadero. No le apetecía fregar ahora pero necesitaba un buen baño que la calmara asi que mirando una vez más a Severus y despidiéndose con un gesto de cabeza salió de la cocina. Sí, necesitaba aclarar sus pensamientos con urgencia.


La suprema felicidad de la vida es la convicción de ser amado; amado por sí mismo, o mejor, amados a pesar de sí mismo; esta convicción el ciego la tiene.

Severus terminó de leer esta frase de un libro que había leído una y otra vez pero que nunca se cansaba de leer. Los Miserables. Lo había encontrado hacia un par de días en la biblioteca de los padres de Hermione y no pudo evitar tomarlo y leerlo una vez más. Un libro muggle que le encantaba, con una gran narrativa y que le permitía evadirse de un único pensamiento que rondaba en su cabeza. Ella.

Se sorprendía a si mismo como estaba siendo la convivencia con ella. Pensaba que ella estaria por todas partes haciendo esas irritables preguntas, tratando de llamar su atención agitando su mano en el aire. Pero no, al parecer la insufrible sabelotodo de Gryffindor había madurado, y no solo mentalmente. Su cuerpo era algo que no había visto ni siquiera desnudo y que lo volvía completamente loco.

Negó con la cabeza, estaba claro que vivir con una mujer no le hacía nada bien a sus hormonas demasiado faltas de placer sexual. Tomó nuevamente aire y se elevó, dejando el libro en la repisa a donde pertenecía. Debía descansar antes de seguir dandole tantas vueltas a aquel pensamiento y más aún al fallo que evidentemente debían tener los espejos aquellos. Albus debía haberlos hecho mal sino nada explicaba que ella pudiera verlos.

Acababa de llegar al pasillo de la plata de arriba donde estaba su cuarto. Pero algo le había impedido avanzar. La puerta del cuarto de baño común estaba ligeramente entreabierta y por ella salía una rendija de luz que sin saber cómo lo llamaba a acercarse y ver lo que había alli. Normalmente ni él ni Hermione usaban aquel baño por miedo a confusiones, pero al acercarse pudo distinguir entre el vaho la inconfundible melena leonina de ella.

Él inmediatamente se retiró de la puerta prohibiendose seguir observandola, respiraba agitado del mismo susto ¿y si lo viera? Seguramente lo echaría a la calle, donde iba a acabar cuando ella se fuera a su trabajo, pero no por ahora. Queria seguir alli mientras pudiera. Pero su cuerpo le jugó una mala pasada, ya que cuando se fue a dar cuenta estaba de nuevo mirando por aquel ínfimo espacio donde apenas podia distinguir nada.

Si empujo un poco la puerta nada puede pasar, solo un poco. Sí, aquello funcionó ya que la puerta se abrió sin hacer sonar la visagras. Su boca se entreabrió automaticamente al verla y por unos segundo se olvido de respirar. Ella se había quedado dormida en la bañera, el agua, probablemente ahora fría, le llegaba hasta el cuello, y las burbujas tapaban la mayoria de su cuerpo. Pero parte de sus pechos flotaba en el agua, mostrando aquella piel blanca y cremosa. Su pequeños pezones de color pardo se destacaban en la piel de color lechoso, estaban fruncidos como una pequeña fruta madura que él quisiera saborear como si fuera a tener el sabor más delicioso de todos. La espuma los rodeaba dandole un aspecto más atractivo aún y él se vio imaginándose como se verían rodeados de nata.

De repente el cuerpo de Hermione se movió en los signos claros de despertar y Severus se encontró completamente paralizado donde estaba. Si ella abriera los ojos lo veria con solo girar su cabeza un poco pero su cuerpo no le respondía, debía huir de alli cuanto antes o su mayor miedo de acabar en la calle con aquellas terribles nevadas y alejado de ella se cumpliría. Pero ella no abrió los ojos pese a estar despierta ahora, y Severus la miró ligeramente aliviado pese a que en cualquier momento ella los podía abrir y todo terminaría.

De repente un leve gemido se escapó de sus labios apenas entreabiertos y él se dió cuenta que una de sus manos, que antes desacansaban en los bordes de la bañera, estaba ahora en uno de aquellos deliciosos pechos, acariciandolo, magreandolo. La boca de Severus fue inmediatamente seca y supo en esos momentos que él no debería estar ahí pese a las negativas de su cuerpo de quedarse. Él no podría verla masturbarse pese a que era lo que más deseaba en esos momentos. No se sentía correcto ¿pero cuándo había hecho él lo correcto? ¿Cuando se enamoró de la chica incorrecta en el momento incorrecto y la perdió? ¿Cuando se afilió a un chiflado con cara de serpiente por el mero hecho de sentirse algo realizado en su vida? ¿Cuando espió a Dumbledore y corrió con el cuento Voldemort y logró que su amada muriera por su culpa? ¿Cuando volvió como un niño castigado a Albus y se ofreció espiar a Voldemort solo porque ese loco chiflado la había matado? ¿Cuando trató a Harry como a James amargandole la existencia en el castillo? ¿Cuando aceptó el maldito trato de Narcissa por salvar su propia vida? ¿O Cuando acepto el maldito trato de matar a la persona que más había confiado en él, que mejor lo había tratado?

Él negó con la cabeza, nunca había hecho nada correcto en su vida y ahora...

La mano libre de Hermione se deslizó dentro de agua y gracias al gemido ronco de ella, él supo donde había acabado esa mano.

...ahora no comenzaría a hacerlo.