-Shun-

Desde ese día supe que mi vida no volvería a ser la misma. Ese día en que cedí mi cuerpo supe que todo cambiaría y que no lo haría precisamente para bien. La verdad no me importaba mucho, después de todo, mi vida había sido rodeada por los sentimientos de Hades sin haber sido yo consciente de ello.

Cuando quedé fuera de mi cuerpo, me encontraba en un vacío, un vacío que no provocaba ninguna sensación. En un primer momento me pregunté si eso era estar muerto y si me quedaría ahí para siempre. Debo decir que de no haber escuchado de la voz de mi hermano, quizá hubiera terminado por perderme en ese lugar, olvidando todo lo que alguna vez había sido mi vida.

La voz de Athena me había ayudado a recuperar la voluntad, pero los sentimientos de Hades aún formaban parte de los míos y se me hacía imposible ignorarlos.

Así que hice una promesa. Prometí que, aunque no fuera capaz de salvar el alma del dios, por lo menos compartiría eternamente su pesar. Después de haber estado en ese vacío, el rencor de los anteriores se había centrado más en mí que en el propio Hades. Sabía muy bien que tenían todo el derecho a sentirse de esa manera, pero tampoco era mi culpa. Me costó mucho entender eso, me llevó noches enteras en el hospital despierto para pensar y muchas veces para llorar todo lo que había hecho, lo que dejé de hacer, lo que creí haber hecho…Al final, llegué a la fría conclusión de que no podía cambiar el pasado y que esas voces que me atormentaban terminarían por matarme en una pesadilla o que simplemente yo perdería poco a poco la cordura y eventualmente voluntad de vivir.

A pesar de todos esos pensamientos tan oscuros, una leve esperanza seguía en mí a causa de ese dios tan extraño que consolaba a todos los que le habían servido y que ahora estaban condenados al igual que él. Debería decir que las palabras de Ikki y de todos me animaban, pero la verdad no las recuerdo en lo más mínimo; lo que en realidad me había mantenido vivo era el deseo de mostrarle a Hades y a los demás que podíamos salir juntos adelante. Eso solo molestaba más a aquellas pobres almas condenadas, pero yo fui lo suficientemente testarudo para no dejarme llevar tanto por su odio.

Se me hace muy divertido ver que todo aquello era solo la primera parte de la historia, algo así como la parte bonita. El nudo de la historia comenzó con aquél sueño en el que el anterior cuerpo de Hades habló conmigo a solas.

Casi siempre hablaban todos juntos, los conocía a todos y conocía sus vidas antes de haber caído en la tragedia. Muchos de ellos se me hacían curiosos, como el mago que vivía con un rey y cuyo mejor truco era hacerle aparecer flores y joyas a la hija de éste; otros se me hacían bastante extraños, como el chico que se hacía pasar por un pordiosero para poder jugar con los demás sin que lo despreciaran por ser hijo de un conde. Otros me recordaban a personas que conozco, como el General Alix que llegó a ese puesto comenzando como un niño de la calle que necesitaba dinero y atención para su hermano menor que estaba enfermo. Otros me hacían pensar seriamente en dejar que Hades llevara a cabo el Gran Eclipse: un joven de veinte años, Arlo, se había unido a un grupo de escultores por su talento, pero los demás parecían no quererlo ahí, así que diariamente arruinaban sus materiales y obras, pero el chico seguía perdonando todo hasta que la voz del rencor de las almas del inframundo le hicieron condenar a todo su pueblo a la última prisión del inframundo. Todas y cada una de las historias se repetían constantemente en mi mente, hasta el punto de comenzar a escribirlas y dibujarlas en un cuaderno escondido dentro del techo de mi habitación (en una ocasión lo hice en una servilleta)

Pero lo historia de Alone era distinta, fue el última antes de mí, pero el rencor que le tenía a Hades y a todo parecía venir acumulándose desde el principio de los tiempos…Sus ojos solo reflejaban odio y soledad, no quedaba nada del joven pintor que amaba la vida. Hasta ahora, sigo pensando que su profundo odio se debe a que él amaba a Tenma y a Sasha, por ende, su odio no se debe a haber asesinado al Pegaso y a Athena, sino a sus hermanos.

Ese sueño del que hablaba antes fue lo que desató la cadena de hechos más importante de mi vida. Ahí, Alone y yo hablamos sobre lo mucho que me odiaba y por las razones que lo hacía:
-¿Por qué te quedas callado?- me preguntó con la mirada sombría.

"Me quiero ir..." respondí sin abrir la boca, estaba demasiado alterado en ese momento para percatarme enteramente de lo que sucedía. Supuse que él podía oírme de todas maneras, después de todo, había pasado muchas veces con Hades y con los otros.

-¿Por qué estás aquí? ¿Qué fue lo que hiciste para lograr eso? ¿Por qué yo no pude?- Esas preguntas no me eran desconocidas, me las hacía incluso yo mismo, pero nunca nadie me lo había preguntado tan lleno de odio, con tantas ansias de matarme.

"No entiendo. Quiero irme. Sus ojos me asustan. Su alma está manchada…Su alma está marcada." Esa fue la primera vez que Alone me asustó, ahí me di cuenta de que la marca que llevaba él en su alma era más profunda que la del propio Hades.

-¡Responde!-

"No quiero. Me asusta. Mis amigos…quiero regresar con ellos." Ese sueño fue el mismo día en que Ikki se fue, así que estaba sensible y un poco molesto. No entendía nada o más bien no quería entenderlo, solamente quería dejar de sentir la presencia atemorizante de Alone para pensar en qué había hecho mal.

-¡¿Por qué lograste volver a ser tú?!-

"¿Yo? No sé…"

-También estás maldito.- Lo sabía. No había necesidad de repetírmelo, lo sabía y lo aceptaba. Sin embargo, en ese preciso momento no quería oírlo.

"Cállate."

-Sufres menos que yo. No es justo.-

"No te conozco…Aunque…"

-Él te ha preferido…Sonríe contigo…-

"¿De qué hablas? ¿Mis amigos?"

-¡Solo a él! ¡Nada más!-

"¡¿Qué quieres?! No puedo hablar, tengo miedo…pero, ¿Por qué?" sabía que era un sueño y quería despertar, pero no podía. El miedo se había vuelto insoportable para ese momento.

- …Devuélveme a Tenma.- Conocía su historia, sabía quién era Tenma, pero el miedo no me dejaba pensar con claridad. Había llegado a un punto en que creí que me mataría si movía un solo músculo.

"¿Tenma?"

-¿Lo recuerdas? También era el Pegaso. Dame a Tenma, y prometo tomar tu maldición como mía.- Aun si hubiera entendido de qué hablaba, hubiera dicho que no. Si su alma había ido casi consumida por completo por la maldición que todos cargamos, ¿cómo iba a cargar dos? Desaparecería en la desesperación y ahí ya nadie podría ayudarlo.

"¿Devuélveme?"

-Lo siento…Pero estás confundiendo las cosas, Seiya no es Tenma. No tengo a quien buscas.- Ikki siempre me había dicho que cuando tocaban mi peor miedo yo comenzaba a actuar valiente. Creo que en cierta manera era cierto, tras darme cuenta de que hablaba de mi amigo, las palabras salieron de mi boca tan firmes como los ojos de Alone fijos en mi rostro. -Lo protegeré, porque tú buscas ser infeliz…junto con él.- Al poder verlo a los ojos, me di cuenta de que el alma de Alone estaba casi perdida, y que probablemente no pudiera hacer nada por él. Jamás dejaría que Seiya sufriera un destino siquiera parecido.

-Te costará caro.- Me advirtió sin que ninguno apartara la mirada del otro.

-Lo sé. Sé que me costará su lejanía, mi felicidad (aunque de eso casi no me queda), incluso mi vida…Pero no interesa.-

En pocas palabras, ese día me decidí a perderme a mí mismo con tal de proteger a mis amigos. Me desperté y estuve sentado en el sofá por más de tres horas viendo el suelo como lo más interesante del mundo. Por la noche, sin haber hablado con nadie sobre lo sucedido con Ikki o con el sueño, me dormí con las primeras y las últimas lágrimas que derramé ese día.

-No tienes que hacerlo.- A penas caí dormido, los ojos azules de un dios preocupado me recibieron en medio de un hermoso campo de lirios pulcramente blancos.
Sonreí y asentí. No tenía mucho que decirle porque él ya lo sabía todo y no pensaba cambiar de opinión. Caminamos sin que ninguno dijera nada, creo que ambos estábamos asustados por lo que pasaría después, la diferencia era que él lo sabía y yo no.

No puedo decir a ciencia cierta lo que pasó pues aún no lo termino de comprender. Habíamos caminado un buen trecho hasta llegar a un lugar igual a donde habíamos comenzado, pero Hades había comentado que era especial para él, el lugar exacto de su jardín en los Campos Elíseos en que había llorado por primera vez de furia y dolor maldiciendo su suerte.
Me senté en el suelo, cuidando de no aplastar ninguna flor mientras él se mantenía de espaldas, sin mirarme. "Quiero protegerlos." Le dije tomando su manga, él se volteó y tras mirarme unos segundos se sentó frente a mí.
-¿Te das cuenta de que ya no habrá vuelta atrás?- Me dijo seriamente.
Asentí.
-Mi cuerpo puede parecer joven, pero mi alma sigue siendo la del dios Hades…He visto muchas cosas, unas bellas y otras monstruosas, pero jamás había sido partícipe de un drama tan retorcido y bello como este.- Por unos momentos, su mirada pareció perderse en el pasado, tornándose melancólica. Muchas veces de niño y aun ahora he tenido la oportunidad de ver esas cosas bellas y esas cosas monstruosas, incluso yo me he quedado con una expresión similar al ponerme a pensar en ellas.
-Y este drama, ¿qué es para ti? ¿Es algo bello o algo monstruoso?- Pregunté.
-No tengo idea. ¿Y para ti?-
-Creo que es arrogante.- Respondí acercándome un poco a él.
-Hablas más como un dios anciano que como un joven…Ni siquiera yo entiendo qué significa lo que acabas de decir.- Respondió riendo.
-Quiero decir que es insoportable, horrible, monstruoso…pero que a la vez es hermoso y una de las cosas más bellas que me han pasado.- Su mirada extrañada me hizo imposible evitar reírme. Él tenía razón, parecía un anciano. –Aunque creo que es una muy retorcida manera de verlo.-

Ambos nos reímos varios minutos y cuando se apagaron las risas, me recosté en su regazo y tras unos minutos sentí su mano cerrando mis ojos. No me quejé, los cerré y poco a poco me iba quedando dormido.
-Shun…- Abrí los ojos con cierto pesar, encontrando los ojos rojo carmesí viéndome atentamente.
-Esos ojos me recuerdan a las luces de los carritos de juguete.- No creo que a Hades le diera risa mi mal chiste, más bien su risa fue nerviosa y triste.

Sonreí y entonces su rostro se acercó al mío. Primero me miró a los ojos, dándome tiempo para arrepentirme. Después su mano se posó a la derecha de mi cuello, acariciándolo con una sonrisa nada tranquilizante para mí. Luego, sus uñas convertidas en finas pero aterradoras garras hirieron esa misma parte del cuello.

Me desperté.

Mi respiración agitada era el único ruido en la habitación, pero, por alguna razón decidí echar un vistazo debajo de la cama. Ahí, en la oscuridad, resaltaron como los ojos de una fiera al acecho unos iris de color rojo carmesí. Antes de reaccionar a lo que pasó, sentí como las uñas de Hades se clavaban en mis hombros y bajaban por mi torso. "Mal día para dormir sin camisa" pensé, me sorprendí de que mi mente pudiera hacer ese tipo de bromas en un momento así. Mientras sus uñas se clavaban más en mi piel, su lengua lamía la sangre que dejaban las heridas en un acto que, a pesar de saber lo que era, mi mente malinterpretó de una manera al estilo de la mordedura de Drácula y la idea no me agradaba en lo más mínimo. Finalmente, tras haber calmado su instinto salvaje por la sangre, el dios cambió su mirada por una más suave que pedía perdón por haberse comportado de la manera en que lo hizo. Con calma y cuidado, Hades hizo realidad la parte de mi sueño en que sus afiladas uñas herían la parte derecha de mi cuello hasta llegar al otro lado. Para ese momento, ya había perdido demasiada sangre y comenzaba a perder mi consciencia, pero antes de desmayarme, pude sentir como los afilados colmillos de Hades se clavaban en la herida y la hacían más profunda…Pensé que moriría, que no podría proteger a Seiya ni a nadie. Pero no fue así, soy capaz de protegerlos, pero a un precio peor que la muerte.