El Manifiesto.
Parte II.
Así de irreal ha estado este día: llegamos a un nuevo mundo alternativo luego de que Haruhi viera una versión de nosotros mismos separados que le rompió el corazón, y en dicho lugar, que era muy parecido al mundo del que nosotros mismos venimos, está la mayor diferencia que haya podido encontrar en cualquier otro: mi "yo" de aquí es una chica, mientras que la "Haruhi" de aquí es varón. Estamos en el mismo parque al que llegamos, han pasado algunas horas desde que accidentalmente entráramos en contacto con nuestros alter egos y ahora estamos en una escena un tanto más incómoda.
Hay diez personas aquí: Haruhi con los brazos cruzados está al frente de nosotros, inamovible debajo de esa diadema lila que no se quita ni para dormir, a su derecha y del centro hacia afuera: yo, Nagato y Asakura; del lado opuesto están Koizumi y Asahina. Frente a nosotros están cuatro individuos, todos ellos miembros también de la Brigada SOS… el equipo local, por supuesto.
—Y bien… ¿exactamente como llegaron aquí ustedes?— Pregunta con resignación la jovencita frente al grupo, aquella del larguísimo cabello castaño oscuro. —Déjame adivinar, Haruki los trajo, ¿no es así?
—En realidad no, llegamos aquí por nuestra propia cuenta, permítanme explicarles…— Respondió Asakura adelantándose un par de pasos, haciendo que la jovencita diera un respingo y el sujeto alto y de gafas a su lado se interpusiera entre ambas, a la defensiva. —¿Sucede algo malo?— Pregunta Asakura deteniéndose al notar la actitud de los anfitriones.
—Eh… sólo precaución… no traes una katana o algo parecido encima, ¿verdad?— Dijo Kyonko asomando la cabeza detrás del joven.
—Qué pregunta más extraña… no, no traigo una espada conmigo… ¿por qué habría de traerla?
—Tu variante dimensional aquí intentó asesinarla hace ciento treinta y cinco días con una katana, se tomarán las precauciones necesarias para evitar un atentado semejante—. Dijo el sujeto de gafas en voz profunda y plana, y en una sola respiración. —Ryoga Asakura fue devuelto a la Entidad para la Integración de Datos y se impone una sanción sobre él.
—Sería conveniente que relajaras la guardia, Nagato, esta Asakura no parece peligrosa como el nuestro—. Dijo sonriente la chica alta detrás de ellos y agregando algo de sentido común a la conversación. —Debo decir que esto me sorprende sobremanera… esperaba que en algún momento un deslizador se revelara, pero nunca pensé que serían ni más ni menos que nuestras propias versiones… y en sexos opuestos.
—¿Y tú eres…?— Pregunté ante las palabras de la jovencita, muy atractiva, por cierto, y aparentemente muy inteligente, pero que no podía ocultar cierto nivel de frivolidad en su tono de voz.
—Itsuko Koizumi, es un placer.
—¡Oye!— Exclamó nuestro propio ésper, repentinamente excitado—. ¡Quizás tú y yo seamos parientes! ¡Tenemos el mismo apellido!
—Claro que no es tu pariente, necio, eres tú mismo, pero de este mundo—. Lo reprende Asahina golpeándose una vez más la sien con el índice, mientras hace un sonido burlón. Luego mira al grupo frente a ella, a uno de los chicos en particular: —No me digas que tú eres yo…— De alguna forma entiendo su inquietud. El jovencito que se oculta detrás de Koizumi bien podría pasar por una linda chica de no ser por el uniforme masculino que lleva encima, además de que su comportamiento, más que cauteloso o tímido, es retraído y temeroso. —¡Niño! ¿Cuál es tu nombre?
—Eh… Mi… Mitsuru Asahina…
Asahina rió inevitablemente, demasiado fuerte para una chica mientras caminaba hacia su "yo", que retrocedía atemorizado.
—¡Esto es increíble…! Mira con atención, niño: —Dicho eso, Asahina se irguió tan alta como era y sin el mínimo pudor tomó sus senos y los hizo saltar, haciendo que incluso yo tuviera que volverme hacia otro lado. —¿Ves esto? Soy una mujer, demasiado bien dotada como para tener una actitud tan aburrida como la tuya, y para serte honesta, siendo el tipo de mujer que soy, esperaba que mi "yo" hombre fuera mucho más varonil…
—Déjalo tranquilo…— Dijo amenazante mi otro yo, haciendo que Asahina dejara de molestar a su alter ego y lanzando una mirada retadora a su interlocutora.
—O si no, ¿qué…?
—Basta, Mikuru, no venimos aquí a pelear—. Medió Haruhi, haciendo que Asahina lanzara una última mirada de prevención sobre Kyonko, para luego volver a nuestro lado.
—Eso resuelve parte del misterio y me tranquiliza—. Dijo con agudeza Kyonko sin dejar de ver con aprehensión a nuestra viajera del tiempo. —Pero si no vinieron a pelear y Haruki no los trajo… ¿por qué están aquí?
—Digamos que somos algo así como unos observadores… nuestra misión es documentar las acciones de las otras brigadas SOS en las dimensiones en las que estamos—. Continuó Haruhi.
—¿Y con qué objeto?— Vaya que soy agudo… o bueno, ella es aguda.
—No lo entenderías. Pero a pesar de eso, necesito saber algo… ¿Tú y mi yo de este mundo están saliendo o algo parecido?
—No…— Dijo con cierto recelo la chica, aunque logrando disimular bastante bien la incomodidad que la pregunta le causaba.
—Ya veo… como sea, nos volveremos a encontrar—. Dijo mi líder de brigada recuperándose de la desazón que la respuesta le causó. —Tenemos que… reportarle a nuestros superiores. ¡Esta reunión ha terminado!
Haruhi comenzó a caminar de inmediato seguida por nosotros, nuevamente el joven de la voz plana se adelantó y trató de alcanzar el hombro de ella… en sólo un parpadeo, nuestra Nagato se había interpuesto en su camino, congelándolo con su mirada fría como un iceberg. Ninguno de los dos habló, pero conozco los protocolos entre interfaces, sé que algo más violento está pasando mientras estos dos se estudian mirándose el uno al otro en silencio… nadie podría tener esa mirada tan intensa más que Nagato misma, y es todo un espectáculo ver esa fuerza en un hombre.
—No lo hagas—. Advirtió Nagato. —Mi capacidad para la edición de datos es infinitamente superior a la tuya, dejarías de funcionar antes de poner una mano sobre ella.
El silencio continuó mientras el chico parecía desafiante a pesar de su estoicismo.
—Es suficiente, Nagato—. Advirtió Kyonko al ver que las cosas se tensaban entre los dos extraterrestres, pero él no hizo caso. —¡Basta Ukyo!— Al escuchar su nombre de pila, el chico se volvió hacia ella y acomodó sus gafas sobre su nariz antes de desistir y dejarnos marchar. —¡Sólo una cosa, muchachos…!— Exclamó Kyonko ya a una distancia razonable: —No quiero problemas… si van a observar, por nosotros está bien, pero no involucren a Haruki en sus "estudios"… es peligroso lidiar con él cuando está alterado o confundido.
Haruhi se detuvo un momento, mirando interesada a mi contraparte, luego respondió con voz potente: —Descuida, nos mantendremos al margen.
Haruhi esperó a que nos alejáramos una distancia muy considerable e hizo un gesto de manos a Nagato, para susurrarle: —Quiero a esa chica monitoreada las veinticuatro horas del día, quiero saber donde vive, qué come, a qué hora va al baño y quien la ayuda.
—Creí que tenías interés sólo en observar… no podemos interferir en la vida de estas personas…— Comencé un poco preocupado por la repentina actitud tomada por mi líder.
—Es cierto, Suzumiya… ignoramos qué tipo de efectos pueda tener nuestra intervención en este…
—Suficiente—. Interrumpió Haruhi a Asakura. —No vamos a intervenir… digamos que solamente daremos un empujoncito en la dirección correcta si es que algo no sale como debería salir.
—Está listo—. Dijo monótona Nagato, luego completó: —El objetivo está siendo observado, puedo monitorear desde su estado salud hasta sus cambios de humor, además de que podemos activar a tu orden camuflajes que nos permitan observarlos a poca distancia sin ser notados.
—¡Perfecto!— Dijo Haruhi emocionada.
—De verdad, Haruhi, que espíes a una persona me parece de lo más bajo… eso sin considerar que de alguna manera soy yo a quien espías…
—¡Silencio, aguafiestas! ¡Dime, Yuki! ¿Qué está haciendo ella ahora?
Puse mi mano sobre mi frente mientras suspiraba con resignación.
—Veintitrés minutos después de separarnos, la entidad denominada en adelante como "Kyonko" recibió una llamada telefónica, la cual la citaba en otro lugar de la ciudad.
—¿Quién hizo la llamada?— Preguntó la chica cerrando los puños frente a su pecho.
—Al parecer, tu variante dimensional.
—¡Vamos allá entonces!
A sus palabras, Nagato y Asahina hicieron una rutina que ya antes había visto: Nagato puso su índice en la palma de nuestra extrovertida viajera del futuro y un instante después todos nos tomamos de las manos. Un parpadeo después estábamos sobre un puente peatonal que atravesaba una avenida más o menos transitada. La noche había caído al fin.
—¿Dónde está?— Preguntó Haruhi a toda voz, sabiendo que el camuflaje de Nagato estaba ya sobre nosotros. Esperó a que Nagato señalara con su índice la acera a unos metros de nosotros, donde vi a mi delgada… muy delgada contraparte mirar de un lado a otro de la calle con algo de ansiedad. —Apuesto a que están saliendo en secreto…— Dijo Haruhi excitada poniendo ambas manos sobre el barandal del puente.
—O quizás ese loco sólo la obliga a hacer cosas estúpidas como tú acostumbrabas a hacer conmigo—. Dije sin dar mucha relevancia a la escena.
—Por supuesto que no, Kyon, puedo verlo ahora, lo que sigue será que irán de compras al centro comercial o quizás a ver una película, o tal vez al karaoke, luego él la llevará hasta su casa y le dará un beso de buenas noches…
—Tú nunca me llevaste a mi casa ni me diste un beso de buenas noches.
—No te hagas ideas raras, tú y yo no somos novios.
—¿Entonces qué somos?
—Yo soy tu líder de brigada y tú mi esclavo, y por eso mismo te ordeno que cierres esa enorme boca… ¡Silencio todos, está aquí!
Un nuevo suspiro irritado escapó de mi boca mientras veía a Haruki llegar… creo que para evitar confusiones, llamaré a los miembros de la otra brigada por sus nombres de pila.
El chico levantó una mano al ver a Kyonko, que de verlo cruzó los brazos frente a su pecho. Para ser una "cita secreta" ella parecía más bien indiferente, y él no parecía llevar más intención que hablar con ella, es decir, no llevaba un obsequio y al igual que ella, seguía vestido con el uniforme escolar.
—Haruhi, no quiero que te decepciones, pero debes ser un poco más realista, si miras bien a mi "otro yo", es más bien bajita, muy delgada… sus senos no son precisamente grandes y…
—¡Oh, Cierra la boca! ¿Crees que sólo me fijo en tu físico…?— se detuvo abruptamente y trató de corregir: —Es decir… él es yo, no creo que sea tan superficial.
No hablamos más, sólo observamos a los dos chicos en silencio, que cruzaron unas palabras sin mucho afán, hasta que finalmente Kyonko señaló hacia otra calle y ambos comenzaron a caminar en esa dirección. Pensé que los perderíamos de vista de un momento a otro, pero en lugar de eso, su siguiente acción nos tomó completamente por sorpresa.
Caminaron sin asomo de vergüenza hacia un establecimiento, y desaparecieron por la puerta del mismo… ah, claro, ¿mencioné que el establecimiento era un hotel de paso?
—Wow…— Exclamó Asahina con una sonrisa burlona que compartió con Asakura.
—¿Órdenes?— Preguntó Nagato, regresando a Haruhi de su estupefacción.
—Vamos allá—. Dijo ausente, haciendo que me diera un escalofrío.
—Por supuesto que no, Haruhi… ¿Qué no es suficiente? ¿Qué más quieres ver?— La reprendí.
—¡Todo!— Me dijo con una mirada extraña…
Supongo que no aceptará un "no" por respuesta.
Parte II.
Fin.
