Una Vida
Solo había oscuridad. Un piso frió era en donde me encontraba. Sentía mucho dolor. El olor a putrefacción inundaba todo el lugar. No lo soportaba. Al tratar de levantarme un intenso dolor invadió mi cuerpo. Caí. Lo gracioso del momento era el miedo que sentía mi ser. Era increíble. Una sola vez pude sentirlo. Con Voldemort.
A él le encantaba sentirlo. Creo que lo olía, el desgraciado. Aquel día en el calabozo de mi hogar. No me acuerdo que edad tenia. A lo mejor 5 o 6 años. Escuche una voz que me llamaba. Baje las escaleras. Oscuridad era lo que había. A tientas trate de encontrar una vela o algo para hacer luz. Me acorde que traía mi varita. La tome he invoque con la voz temblorosa -lumus-.
Una débil luz cubrió el pasillo donde estaba. La voz me seguía llamando. La seguía, poco a poco se hacia más fuerte. Hasta que llegue a una habitación que nunca había estado. Al abrir la puerta, una brisa surgió del la habitación, asiendo que se me cayera la varita. Tenia miedo. Al habituarme a la oscuridad pude distinguir que algo se movía. Dios que miedo tenia, tanto que estaba paralizado. Mi mente me decía corre, pero mis piernas no respondían. Se acerco, con sus huesudas manos toco mi cara. Fue horrible. Eran frías, ásperas. Lo peor fue lo que me trasmitió ese contacto. Odio, rabia, desesperación.
Temblaba, no podía contenerlo. El se río. Atrás de mi pude sentía que alguien llegaba, era papá. Yo no sabia quien era el de las manos huesudas. Papá lo trato con mucho reverencia. En su voz pude sentir algo de preocupación y molestia. Me tomo la mano y antes de salir. El hombre me dijo -Serás uno de mis sucesores-.
Así era como me sentía mientras estaba en el calabozo ese. No tenia ni la mas remota idea de donde me encontraba. Un dolo punzante recorría mi pierna derecha. Al ver la bien puede notar que tenia una cortada profunda en el muslo y me costaba respirar. Que nauseas sentía por el olor. Tome un pedazo de la capa y me vende la pierna.
Con cuidado me levante. No había nadie en donde estaba. A lo lejos oía unos quejidos. Me acerque a la puerta, no sin antes ver si tenia mi varita. Cosa obvia que no tenia. Cuando iba a tocar la puerta esta se abre sola. Era Bones. Que susto me dio la condenada.
Estaba bien. Se podía decir. El labio lo tenia partido y le sangraba profundamente una cortada en el brazo izquierdo. Se alegro verme. Por favor soy yo, Draco. Hablamos un momento. Por lo que me dijo la situación era critica. Los quejidos era de Black. No era nada bueno. Sí al él lo torturaban.
Al tratar de caminar, perdí el equilibrio. Ella me sostuvo. Le pregunte por Ron y me dijo que no sabia nada de él. Que era yo la primera persona que veía de la misión. Tome la decisión de ver si podíamos liberar a Black y de paso encontrar al resto del grupo. Me preocupaba Ron. Tenia la impresión de que algo le estaban asiendo.
Revisamos cuidadosamente cada pedazo del calabozo hasta que llegamos al final. A esta altura los quejidos eran gritos de dolor y angustia. Encontramos unas escaleras. Las subimos. Lo siguiente que vi. No me gusto para nada. Era el sueño. Ron estaba en el piso bajo el efecto de un crusio. Al otro lado se encontraba su hermana, Ginny, bajo el efecto del imperius. En frente de nosotros se encontraba una mesa cubierta con un mantel negro. Sobre esto estaba en cuerpo totalmente remendado.
Maldición!!! -exclame para mis adentros, era el estúpido sueño ese que había tenido. Me bloquee. Como detesto cuando me bloqueo. No sabia que hacer. Camine hacía el cuerpo. Lo vi. Era un hombre en su totalidad.
Una voz invadió el lugar. Draco, querido, que bueno que despertaste!! -dijo alegremente. Mi mente me decía acéptalo, esa voz es al de tu madre. Mi corazón me decía que no.
Lentamente me voltee para verla. Hay estaba, delante mío. Con su porte elegante, desafiante, soberbia como siempre lo había sido. Al lado de ella estaba Bones sonriendo. Ahí fue en donde caí en cuenta que todo había sido una trampa. Mis sospechas se habían hecho realidad. Mi madre regreso para revivir a desgraciado de Voldemort.
Les di la espalda. No quería verlas. No a ella. Mi madre. Como era posible esto. De pronto las puestas se abre. De ella surge alguien con una exquisita túnica totalmente negra. Su cara estaba cubierta por una mascara que tenia en la mejilla izquierda una media luna.
Alzo su vara y dijo suavemente -Desmaius-. Nada. Solo una sombra se levanto sobre mi. Al abrir nuevamente los ojos. Estaba totalmente mareado. La cabeza me daba vueltas y por mi cuerpo recorría un dolor, que no soportaba. Mire hacía la izquierda hay pude ver a Potter amarado a las columnas. Había mucha sangre en el piso. Lo vi pálido, me fije en sus brazos totalmente cortados y la cicatriz. La famosa cicatriz de él le sangraba.
Mire a la derecha. En efecto estaba Hermione ahí. Pude ver como a la misma persona que me lanzo el desmaius, se acerca a ella. En su mano tenia una daga. Le grite que se alejara de ella. Me miro. Puedo jurar que se río. Con la rapidez de una cobra le hizo un corte en el brazo. Cuanta rabia me dio esto. No podía protegerla.
Con delicadez vertió en una copa la sangre que corría por la cortada. Trate de zafarme, pero no mude. El dolor en la pierna era cada vez mayor. Termino de tomar la sangre, con cuidado le limpio la herida.
Después se acerco a mí. Fijamente la veía, sus ojos violeta me tenían hechizados. Se quito la mascara, era la chica de la cicatriz en forma de luna. Con delicadeza quito un mecho de cabello que caí sobre mi cara. Sus finos dedos recorrían el contorno de mi cara, dibujando todo.
Alzo más la barbilla y me beso. Era increíble la sensación que sentí. Una electricidad recorría todo mi cuerpo. Al principio fue tierno, después no me quería separar de esos labios. Estaba hechizado. Ella tenia una sonrisa maliciosa.
No dejaba de verme a los ojos. Con cuidado tomo la muñeca y le hizo un corte horizontal. Era buena asiendo eso. Tomo la sangre en otra copa y cerró la herida. Me beso de nuevo. En eso llego mi madre, en su cara había felicidad, detrás de ella estaba papá. Al levantar la mirada pude ver como llegaba mas personas con sus túnicas negras.
Papá tenia su varita en mano, al ver a Hermione le lanzo un crusio. Desgraciado!!! -le grite- quería darle una paliza. Como se atrevió a lastimarla. Clavo sus ojos grises en mi. Podía sentir el desprecio y la ira que había dentro de él así mí. Se acerco, levanto su mano para pegarme, pero alguien lo detuvo. Era ella la chica. Pude ver un pequeño duelo de miradas. El se alejo y ocupo su lugar al lado de mi madre. No sin antes lanzarme un pequeño crusio.
Después de esta descarga, caí de rodillas. la chica se acerco y me dijo -ya todo terminara, no te preocupes, será como debió haber sido siempre. Tu y yo gobernando el mundo- Al escuchar esto, me quede helado. Cómo que ella y yo juntos?.
Ella se acerco al cuerpo, en su mano tenia un frasco. Asumo que eran lagrimas de fénix. Lo siguiente que paso. Todavía no lo comprendo bien. Alrededor del cuerpo una sombra lo cubrió. Poco a poco se fue haciendo mas grande. La chica seguía con el hechizo. Una macabra risa se escucho en el salón.
Estaba hipnotizado, no podía apartar la vista del cuerpo en la mesa. De pronto los párpados del cuerpo se abrieron y en su boca se dibujo una sonrisa cínica. Era él. Voldemort. Demonios!!! -exclame para mis adentros- Que hago.
Parecía que la chica podía leer la mente o algo así. Porque me contesto. -No ahí nada que hacer. Acéptalo.- De pronto una explosión retumba en la habitación. La chica grito algo. Se voltio hacia mi con la daga en la mano. Su cara mostraba ira. -Esto es tu culpa!!!!- Me grito. -Nunca debiste haberte pasado para el otro bando. Voldemort te dio tanto para que lo traicionaras de la forma que lo hiciste. Traidor!!!- Después de esto no me acuerdo de nada más.
Al despertar de nuevo. Estaba en el hospital San Musgo. Hermione estaba en la misma habitación. Se veía tan linda. En sus brazos estaban las cicatrices de las cortadas hecha por la chica. Me preguntaba que fue lo que paso. Lo que recordaba era que ella me grita traidor y después nada.
Después me entere que la explosión la había causado un grupo de rescate del ministerio. Un espía fue quien le informa a Dumbledor en donde estábamos.
Resulto ser que la chica era la hija de William Ballank y Audrin Fing. Dos poderosos magos que murieron en manos de Voldemort. Supuestamente toda la familia había muerto. Por lo visto no. Cuando salga del hospital iré a verla. El ministerio la tiene en una celda con cuatros aurores vigilándola. Por lo visto es peligrosa.
Solamente he podido hablar con Dumbledor cuando me visito. Me dijo que Ron esta bien. Esta en la habitación continua descansando junto con Black. Harry y su esposa están bien. Le pregunte por Lupim, esta mucho mejor desde que lo encontraron y el dedo no era de él. Gracias a Dios no me imagino sin dedo.
Pensándolo ahora bien, será ella la del relicario. Puede ser que ella y yo seríamos los herederos de Voldemort. Por ello papá siempre se la pasaba entrenándome, preparándome para algo grande.
Yo no me arrepiento de haber tomado la decisión que tome. No, en lo más mínimo. Gracias a ello tengo amigos, amigos de verdad. Esta Ron, Noelè y toda su familia de rojos. Natasha, siempre apoyándome. Severus y Anika. Los quiero bastante.
No tengo gente detrás de mí por mi poder económico, ni por miedo a que le pase algo. Si no por lo que soy. Una persona con sentimiento y debilidades, aunque muy pocas. Así soy. Doy gracias por lo que tengo.
Tengo una maravillosa familia. Aunque hemos pasado malos momento, hemos logrado salir adelante. Todavía tengo que trabajar un poco más Hermione para que recobre la confianza en mí y que ella se perdone por lo que hizo. Creo que esa es la razón por la que no soporto a Potter en lo más mínimo. Me trae malos recuerdos lo que vi, pero lo he aceptado y hoy estoy mas enamorado de mi esposa.
Mis hijos. Arthur, Anna y Alex. Los quiero tanto. No se haría sin ellos. Dándome alegría con sus ocurrencias y locuras. Anna con su espíritu indomable. Siempre atenta para actuar. Arthur clamado y alegre. Con una respuesta para todo y Alex. Mi pequeño, jajaja como detesta que le diga pequeño. Me hubiera gustado verlos ayer que me visitaron. Lastima que estaba dormido. No me hubiera molestado en lo mas mínimo que me levantaran.
Hablando de dormir tengo un poco de sueño así que descansare. La condenada si logro herirme bien en el abdomen. Creo que estaré mas tiempo que la ultima vez internado. Maldición. Como detesto los hospitales
D.M.
Con cuidado cierra el diario y lo coloca en la mesita de noche que tiene al lado. Se cubre mejor con la frazada que tiene a mano y se voltea hacia el lado de Hermione para verla dormir tranquilamente.
Solo había oscuridad. Un piso frió era en donde me encontraba. Sentía mucho dolor. El olor a putrefacción inundaba todo el lugar. No lo soportaba. Al tratar de levantarme un intenso dolor invadió mi cuerpo. Caí. Lo gracioso del momento era el miedo que sentía mi ser. Era increíble. Una sola vez pude sentirlo. Con Voldemort.
A él le encantaba sentirlo. Creo que lo olía, el desgraciado. Aquel día en el calabozo de mi hogar. No me acuerdo que edad tenia. A lo mejor 5 o 6 años. Escuche una voz que me llamaba. Baje las escaleras. Oscuridad era lo que había. A tientas trate de encontrar una vela o algo para hacer luz. Me acorde que traía mi varita. La tome he invoque con la voz temblorosa -lumus-.
Una débil luz cubrió el pasillo donde estaba. La voz me seguía llamando. La seguía, poco a poco se hacia más fuerte. Hasta que llegue a una habitación que nunca había estado. Al abrir la puerta, una brisa surgió del la habitación, asiendo que se me cayera la varita. Tenia miedo. Al habituarme a la oscuridad pude distinguir que algo se movía. Dios que miedo tenia, tanto que estaba paralizado. Mi mente me decía corre, pero mis piernas no respondían. Se acerco, con sus huesudas manos toco mi cara. Fue horrible. Eran frías, ásperas. Lo peor fue lo que me trasmitió ese contacto. Odio, rabia, desesperación.
Temblaba, no podía contenerlo. El se río. Atrás de mi pude sentía que alguien llegaba, era papá. Yo no sabia quien era el de las manos huesudas. Papá lo trato con mucho reverencia. En su voz pude sentir algo de preocupación y molestia. Me tomo la mano y antes de salir. El hombre me dijo -Serás uno de mis sucesores-.
Así era como me sentía mientras estaba en el calabozo ese. No tenia ni la mas remota idea de donde me encontraba. Un dolo punzante recorría mi pierna derecha. Al ver la bien puede notar que tenia una cortada profunda en el muslo y me costaba respirar. Que nauseas sentía por el olor. Tome un pedazo de la capa y me vende la pierna.
Con cuidado me levante. No había nadie en donde estaba. A lo lejos oía unos quejidos. Me acerque a la puerta, no sin antes ver si tenia mi varita. Cosa obvia que no tenia. Cuando iba a tocar la puerta esta se abre sola. Era Bones. Que susto me dio la condenada.
Estaba bien. Se podía decir. El labio lo tenia partido y le sangraba profundamente una cortada en el brazo izquierdo. Se alegro verme. Por favor soy yo, Draco. Hablamos un momento. Por lo que me dijo la situación era critica. Los quejidos era de Black. No era nada bueno. Sí al él lo torturaban.
Al tratar de caminar, perdí el equilibrio. Ella me sostuvo. Le pregunte por Ron y me dijo que no sabia nada de él. Que era yo la primera persona que veía de la misión. Tome la decisión de ver si podíamos liberar a Black y de paso encontrar al resto del grupo. Me preocupaba Ron. Tenia la impresión de que algo le estaban asiendo.
Revisamos cuidadosamente cada pedazo del calabozo hasta que llegamos al final. A esta altura los quejidos eran gritos de dolor y angustia. Encontramos unas escaleras. Las subimos. Lo siguiente que vi. No me gusto para nada. Era el sueño. Ron estaba en el piso bajo el efecto de un crusio. Al otro lado se encontraba su hermana, Ginny, bajo el efecto del imperius. En frente de nosotros se encontraba una mesa cubierta con un mantel negro. Sobre esto estaba en cuerpo totalmente remendado.
Maldición!!! -exclame para mis adentros, era el estúpido sueño ese que había tenido. Me bloquee. Como detesto cuando me bloqueo. No sabia que hacer. Camine hacía el cuerpo. Lo vi. Era un hombre en su totalidad.
Una voz invadió el lugar. Draco, querido, que bueno que despertaste!! -dijo alegremente. Mi mente me decía acéptalo, esa voz es al de tu madre. Mi corazón me decía que no.
Lentamente me voltee para verla. Hay estaba, delante mío. Con su porte elegante, desafiante, soberbia como siempre lo había sido. Al lado de ella estaba Bones sonriendo. Ahí fue en donde caí en cuenta que todo había sido una trampa. Mis sospechas se habían hecho realidad. Mi madre regreso para revivir a desgraciado de Voldemort.
Les di la espalda. No quería verlas. No a ella. Mi madre. Como era posible esto. De pronto las puestas se abre. De ella surge alguien con una exquisita túnica totalmente negra. Su cara estaba cubierta por una mascara que tenia en la mejilla izquierda una media luna.
Alzo su vara y dijo suavemente -Desmaius-. Nada. Solo una sombra se levanto sobre mi. Al abrir nuevamente los ojos. Estaba totalmente mareado. La cabeza me daba vueltas y por mi cuerpo recorría un dolor, que no soportaba. Mire hacía la izquierda hay pude ver a Potter amarado a las columnas. Había mucha sangre en el piso. Lo vi pálido, me fije en sus brazos totalmente cortados y la cicatriz. La famosa cicatriz de él le sangraba.
Mire a la derecha. En efecto estaba Hermione ahí. Pude ver como a la misma persona que me lanzo el desmaius, se acerca a ella. En su mano tenia una daga. Le grite que se alejara de ella. Me miro. Puedo jurar que se río. Con la rapidez de una cobra le hizo un corte en el brazo. Cuanta rabia me dio esto. No podía protegerla.
Con delicadez vertió en una copa la sangre que corría por la cortada. Trate de zafarme, pero no mude. El dolor en la pierna era cada vez mayor. Termino de tomar la sangre, con cuidado le limpio la herida.
Después se acerco a mí. Fijamente la veía, sus ojos violeta me tenían hechizados. Se quito la mascara, era la chica de la cicatriz en forma de luna. Con delicadeza quito un mecho de cabello que caí sobre mi cara. Sus finos dedos recorrían el contorno de mi cara, dibujando todo.
Alzo más la barbilla y me beso. Era increíble la sensación que sentí. Una electricidad recorría todo mi cuerpo. Al principio fue tierno, después no me quería separar de esos labios. Estaba hechizado. Ella tenia una sonrisa maliciosa.
No dejaba de verme a los ojos. Con cuidado tomo la muñeca y le hizo un corte horizontal. Era buena asiendo eso. Tomo la sangre en otra copa y cerró la herida. Me beso de nuevo. En eso llego mi madre, en su cara había felicidad, detrás de ella estaba papá. Al levantar la mirada pude ver como llegaba mas personas con sus túnicas negras.
Papá tenia su varita en mano, al ver a Hermione le lanzo un crusio. Desgraciado!!! -le grite- quería darle una paliza. Como se atrevió a lastimarla. Clavo sus ojos grises en mi. Podía sentir el desprecio y la ira que había dentro de él así mí. Se acerco, levanto su mano para pegarme, pero alguien lo detuvo. Era ella la chica. Pude ver un pequeño duelo de miradas. El se alejo y ocupo su lugar al lado de mi madre. No sin antes lanzarme un pequeño crusio.
Después de esta descarga, caí de rodillas. la chica se acerco y me dijo -ya todo terminara, no te preocupes, será como debió haber sido siempre. Tu y yo gobernando el mundo- Al escuchar esto, me quede helado. Cómo que ella y yo juntos?.
Ella se acerco al cuerpo, en su mano tenia un frasco. Asumo que eran lagrimas de fénix. Lo siguiente que paso. Todavía no lo comprendo bien. Alrededor del cuerpo una sombra lo cubrió. Poco a poco se fue haciendo mas grande. La chica seguía con el hechizo. Una macabra risa se escucho en el salón.
Estaba hipnotizado, no podía apartar la vista del cuerpo en la mesa. De pronto los párpados del cuerpo se abrieron y en su boca se dibujo una sonrisa cínica. Era él. Voldemort. Demonios!!! -exclame para mis adentros- Que hago.
Parecía que la chica podía leer la mente o algo así. Porque me contesto. -No ahí nada que hacer. Acéptalo.- De pronto una explosión retumba en la habitación. La chica grito algo. Se voltio hacia mi con la daga en la mano. Su cara mostraba ira. -Esto es tu culpa!!!!- Me grito. -Nunca debiste haberte pasado para el otro bando. Voldemort te dio tanto para que lo traicionaras de la forma que lo hiciste. Traidor!!!- Después de esto no me acuerdo de nada más.
Al despertar de nuevo. Estaba en el hospital San Musgo. Hermione estaba en la misma habitación. Se veía tan linda. En sus brazos estaban las cicatrices de las cortadas hecha por la chica. Me preguntaba que fue lo que paso. Lo que recordaba era que ella me grita traidor y después nada.
Después me entere que la explosión la había causado un grupo de rescate del ministerio. Un espía fue quien le informa a Dumbledor en donde estábamos.
Resulto ser que la chica era la hija de William Ballank y Audrin Fing. Dos poderosos magos que murieron en manos de Voldemort. Supuestamente toda la familia había muerto. Por lo visto no. Cuando salga del hospital iré a verla. El ministerio la tiene en una celda con cuatros aurores vigilándola. Por lo visto es peligrosa.
Solamente he podido hablar con Dumbledor cuando me visito. Me dijo que Ron esta bien. Esta en la habitación continua descansando junto con Black. Harry y su esposa están bien. Le pregunte por Lupim, esta mucho mejor desde que lo encontraron y el dedo no era de él. Gracias a Dios no me imagino sin dedo.
Pensándolo ahora bien, será ella la del relicario. Puede ser que ella y yo seríamos los herederos de Voldemort. Por ello papá siempre se la pasaba entrenándome, preparándome para algo grande.
Yo no me arrepiento de haber tomado la decisión que tome. No, en lo más mínimo. Gracias a ello tengo amigos, amigos de verdad. Esta Ron, Noelè y toda su familia de rojos. Natasha, siempre apoyándome. Severus y Anika. Los quiero bastante.
No tengo gente detrás de mí por mi poder económico, ni por miedo a que le pase algo. Si no por lo que soy. Una persona con sentimiento y debilidades, aunque muy pocas. Así soy. Doy gracias por lo que tengo.
Tengo una maravillosa familia. Aunque hemos pasado malos momento, hemos logrado salir adelante. Todavía tengo que trabajar un poco más Hermione para que recobre la confianza en mí y que ella se perdone por lo que hizo. Creo que esa es la razón por la que no soporto a Potter en lo más mínimo. Me trae malos recuerdos lo que vi, pero lo he aceptado y hoy estoy mas enamorado de mi esposa.
Mis hijos. Arthur, Anna y Alex. Los quiero tanto. No se haría sin ellos. Dándome alegría con sus ocurrencias y locuras. Anna con su espíritu indomable. Siempre atenta para actuar. Arthur clamado y alegre. Con una respuesta para todo y Alex. Mi pequeño, jajaja como detesta que le diga pequeño. Me hubiera gustado verlos ayer que me visitaron. Lastima que estaba dormido. No me hubiera molestado en lo mas mínimo que me levantaran.
Hablando de dormir tengo un poco de sueño así que descansare. La condenada si logro herirme bien en el abdomen. Creo que estaré mas tiempo que la ultima vez internado. Maldición. Como detesto los hospitales
D.M.
Con cuidado cierra el diario y lo coloca en la mesita de noche que tiene al lado. Se cubre mejor con la frazada que tiene a mano y se voltea hacia el lado de Hermione para verla dormir tranquilamente.
